Sábado, 04 Febrero 2017 08:38

MORAL INTELECTUAL POSMODERNA / MARCO ORNELAS

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MORAL INTELECTUAL POSMODERNA

Marco Ornelas

 

 

 

 

Comenzaré esta lucubración con la famosa frase hecha por el gran filósofo de la antigüedad: Aristóteles, el cual, en su momento, espetó: amicus Plato sed magis amica veritas (soy amigo de

Platón; pero más amigo de la verdad). ¿No es esta frase bandera de la moralidad intelectual más alta? El pensar que alguien como el estagirita que pasó muchos años como discípulo de

Platón, sentenciara que prefería la Verdad más que a la amistad. ¿Acaso no se convierte este acto en un valor esencial en la línea axiológica del hombre que se dedica al estudio de las

ciencias, las letras y el arte; es decir, el intelectual?  Quizá esto pueda parecer violento para alguien que tiene la amistad como culminación ética, pero no para un intelectual y menos para un filósofo que tiene como sentido último de vida la conquista de la Verdad. ¿Pero qué es la Verdad o quién la detenta? Cuestionarán ustedes acertadamente, motivo que me llevará a replantear todo lo anterior. Diré en este nuevo planteamiento que, hablar de la Verdad, implica absolutismo. Y los absolutismos traen como consecuencia inherente luchas cruentas, despotismo y dogmas. Miremos sólo hacia el pasado (los cientos de homicidios a cargo de la Inquisición, en defensa de la Verdad de Dios, proclamada por la Iglesia; la revolución sangrienta y los Gulag de los bolcheviques, en pro de la Verdad del socialismo). Me pregunto, ¿tendrá validez alguna en estos momentos la disyuntiva planteada por el filósofo griego? ¿El estar de lado de la Verdad como fundamento previamente establecido, no implica estar de lado de los absolutismos como ya lo fotografió la historia? ¿Cuál es, entonces, la moral del intelectual en esta época y en esta circunstancia, y más, con toda la herencia del pasado que tenemos por maestra? A lo mejor, en el momento histórico de Aristóteles, en la época antigua, donde se dieron los grandes sistemas y cada pensador pretendía haber encontrado la Verdad, el ejemplo del griego fue una máxima incuestionable; pero ahora no podemos cerrar los ojos y dejar de vislumbrar el error cometido por el pensador de Estagira, y mucho menos ahora, después de haber presenciado el derrumbe de dichos sistemas; el pensar así es la carretera que conduce al paraje llamado absolutismo.  La verdad que ahora se está considerando como “cultural” no nada más se revela en el ensimismamiento del filósofo, creo que también se elabora en el diálogo con el otro, con el Tú, en el Nosotros, pienso que ahí es donde florece en plenitud. En este sentido, creo que Sócrates, y su mayéutica, institucionalizaron un buen camino para la elaboración de la verdad: el diálogo entre los hombres.  La verdad no está ahí esperando afuera, la verdad se elabora. Hemos pasado de las verdades absolutas, a las verdades de razón, de las de razón, a las científicas. Nos encontramos en el siglo XXI, en la etapa histórica que se ha bautizado como posmodernidad, la Verdad con mayúscula ha quedado atrás, ahora las verdades culturales (aquellas que están expuestas a las contingencias de época y costumbres de cada momento histórico) son las que se encuentran vigentes.  En todo lo que va de la historia humana nunca hemos llegado a encontrar el fundamento total. Nuestras certezas se derrumban, las opiniones varían, el mundo se presenta divergente. Lyotard, habla del fin de las metanarrativas, lo cual para el escritor mexicano Carlos Fuentes, da origen a las multinarrativas. Nos vislumbramos en el campo de lo diverso. De las diferencias morales, de la diversidad política, de la diversidad religiosa y también, de la diversidad sexual. Nuestra circunstancia concreta de esta época, nos hace el pedimento de dejar atrás los lastres perniciosos como lo son: xenofobias, chovinismos, machismos, cerrazón y absolutismos. Nos encontramos en el sitio de las certezas lacias.  Entonces, ¿cuál podría ser la moral del intelecto en esta época posmoderna? De acuerdo a lo anterior considero, el de la aceptación de las diferencias mediante el diálogo razonado, es decir, el consenso. El de la revisión con lupa para cuestionar todo, pero no en forma escéptica sino en vía de búsqueda de la mejor figura que se pueda elaborar no repitiendo crueldades del pasado. El intelectual, necesita de la tolerancia si otro le hace ver sus errores, de la humildad para transformar sus ideas. Acordémonos que, si pretendemos armar esa gran figura de la verdad cultural a nuestro gusto, muchos no tendrán cabida, demasiados serán exiliados de nuestro sistema. Ningún otro tendrá un lugar más que los adeptos, por lo tanto, todos los demás serán enemigos a eliminar (lógica del absolutismo, guerras, despojos, etc.). 

 

Visto 167 veces Modificado por última vez en Martes, 14 Febrero 2017 07:40
Marco Ornelas

Poeta y ensayista. Estudió Derecho en la Universidad La Salle (1997-2002); también ha recibido cursos de literatura en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Guanajuato. En 2011 La editorial La Rana de Guanajuato, publicó su poemario: Variaciones de la voz alcanzando el tono. En 2013 la Universidad Iberoamericana, León, publicó uno de sus cuentos en la antología Poquito porque es bendito, . Obtuvo el primer lugar en el "Torneo de poesía Guanajuato 2014 (Adversario en el cuadrilátero)".

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