José Germán Solórzano Hidalgo

José Germán Solórzano Hidalgo

Nace en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, el 24 de Noviembre de 1976. Es miembro del Taller Literario “Syan Ka´an” de Bacalar, fundado por el Profesor y Poeta Ramón Iván Suárez Caamal y actualmente forma parte del Grupo Literario Colibrí. Es maestro de profesión, Licenciado en Educación Primaria.

Sus poemas han sido publicados en las Antologías Poéticas: “En la puerta del Cielo”, 1996; “Voces del Agua”, 2013 (del Taller Literario “Sian Ka´an”); “Dispersión”, 2013; “Los Caminos de la Lluvia” Muestra Poética de Cancún, 2013; “Preludios del Mar”, 2014; “Aquí y Ahora” Selección de Haikús, 2015 y "Desde los siete azules", 2016.

Poemas suyos han aparecido en las revistas: “Resumen de Olas” y “Resquicios de la Imagen”, Bacalar 1996; “Salvo el Crepúsculo”, Cancún 2013; “Tropo a la Uña”, Cancún, 2013 y en “Trinchera” de Chilpancingo, Guerrero, 2013. También en el periódico de circulación estatal, “El Heraldo de Chiapas”, 2013 y 2014.

Publicó el libro de Poesía “Introspectum Vide”. Actualmente ha incursionado en la industria de la Promoción de las Artes y la Cultura organizando festivales, talleres y eventos literarios.

 

 

 

POLITIQUERÍA

 

José Germán Solórzano Hidalgo

 


 

La democracia es un ensayo fallido.

Se abre el telón.

En el teatro el libreto está escrito,

los personajes dados.

Silencio, comienza la obra,

la función siempre continua,

los papeles de segunda mano

los tienen en reparto

sociedades ingenuas: inocentes insulsos;

en el acto se gestan burlas y risas.

Los aplausos son subjetivos,

sin pena, ni gloria.

Se cierra el telón

que la mejor parte

se ha olvidado.

 

 

 

ANTIPOEMA

 

 

Si la política no encaja en la poesía

y la poesía no escribe política;

entonces,

¿Las palabras mueren en este poema?

 

 

 

 

ENIGMA

 

"Cuando la vida o lo que así llamamos inútilmente

y que no llega sino con un nombre innombrable...

...quiere entregarse cobardemente y a oscuras

sin decirnos siquiera el precio de su nombre"

 

 Xavier Villaurrutia

 

 

 

Todos somos ignorantes.

Ignoramos el átomo en los ojos,

la flor al viento,

ignoramos la hormiga que prosigue camino,

la mano extendida, abrazos eternos,

vientos que nos silban en el rostro,

ignoramos el cosmos,

y que las estrellas son orificios en la noche:

hoyos de luz que destilan mar;

ignoramos golpizas al elefante blanco,

a los múltiples colores de la madre

y golpes a nuestro sacro pensamiento.

 

Lo que esconden ignoramos,

nuevos descubrimientos, avances en la aurora

y el porqué de esta desespera.

 

Seremos siempre ignorantes infinitos,

por tantas y tantas cosas,

especies, universos, individuos de otra sangre,

mundos enteros en este mundo,

complots, sociedades de otro pensamiento.

 

Nos ignoramos nosotros mismos,

a los hijos, esposa, madre, al padre;

la maldad, la buenaventura,

a las bestias apóstatas,

los espejos del sol y la piedra de sal.

Hasta Dios nos ignora,

hace escombros con el libre albedrío

y enciende guijarros en nuestros ojos.

 

Ignoramos que exista otra vida después de este aire

y un aire después de esta vida,

que nos observan, desde el colibrí,

desde las ramas de los árboles,

de más allá de las ramas que tejen planetas.

Desaparece gente inexplicablemente a diario

y lo ignoramos,

pero no la que muere o adelanta su espíritu al fondo del llano

o el alma les vaga eternamente, no.

 

Ignoramos incluso al pecado:

la soberbia es el pecado del mundo,

el ego su fiel escudero.

 

Y por tanto nos ignora la vida,

cada día se presenta ante nosotros con un rostro diferente

y lleva en los ojos el mismo nombre:

nos habla de todas partes:

la vida es la nube soñada desde hace mil desdeños,

estamos de paso en su ladera,

su precio es costoso,

pero, lo ignoramos.

 

 

FRENTE A MIS OJOS PASA

 

 

"Aquí pasa, señores,

que me juego la muerte."

Juan Gelman

 

 

 

En esta pasajera lluvia,

pasan las hojas nuevas de las manos,

las aves que vuelan a su propio olvido.

Pasa el destello de la luna

y el sol abierto de piernas ante un tumulto de girasoles.

Pasan migajas de este viento arrogante

como si fueran el último aliento en la discordia.

 

A lo lejos pasa la nube

que lleva el corazón hecho escombros.

 

Pasa todo, todo, todo...

Pasa el torrente de hojarasca

que desemboca en el aleteo de las sombras:

su caudal es de tierra abandonada

y corre un silencio que se bebe todas las piedras.

Pasa la pena erguida con sus ramas

a punto de soslayar lágrimas.

 

Aquí simplemente pasa la vida que ha muerto muchas veces,

la escapada de las manos,

la que deja sus huellas en el fuego

y quema las palabras de este frío.

 

Pasa el mundo con un tiempo aturdido,

falto de asombro imprescindible,

de dolores mutilados y escalofríos profundos,

pasa el mundo

que no es sino espejismo.

 

 

 

 

Miércoles, 23 Noviembre 2016 01:05

MANSALVAS QUEMANDO ROPA A QUEMARROPA

 

MANSALVAS QUEMANDO ROPA A QUEMARROPA

 

I

Nos golpearon,

nos arrancaron el alma a macanazos,

nos hundieron el orgullo a punta de miedo.

Lloran,

la niña llora,

la esperanza llora.

Él llora.

 

Rojas lágrimas.

 

 

II

Sólo se sentían los golpes,

y la voz de la inconsciencia

que cercenaba los miembros

ira por ira.

 

A lo lejos se oían los gritos,

la rabia desbordaba de los ojos.

La impotencia se vestía en sangre,

el humo cegaba la incertidumbre

y las lágrimas salían con el paño en la boca.

 

El caos se vertía en estampida

con las bestias dando de tumbos,

el odio se apoderaba del aire.

Dios estaba dormido.

 

 

III

Desde el cielo

se dejaban caer las nubes.

Lastimaban los ojos.

Las lágrimas salían corriendo,

caían unas sobre otras

hasta volverse una.

El agua de aquella fuente

se bebió el dolor de las mías:

los ojos purificaron sus pecados.

 

El aire seguía blandiendo su bandera,

gallardamente.

 

I

Nos golpearon,

nos arrancaron el alma a macanazos,

nos hundieron el orgullo a punta de miedo.

Lloran,

la niña llora,

la esperanza llora.

Él llora.

 

Rojas lágrimas.

 

 

II

Sólo se sentían los golpes,

y la voz de la inconsciencia

que cercenaba los miembros

ira por ira.

 

A lo lejos se oían los gritos,

la rabia desbordaba de los ojos.

La impotencia se vestía en sangre,

el humo cegaba la incertidumbre

y las lágrimas salían con el paño en la boca.

 

El caos se vertía en estampida

con las bestias dando de tumbos,

el odio se apoderaba del aire.

Dios estaba dormido.

 

 

III

Desde el cielo

se dejaban caer las nubes.

Lastimaban los ojos.

Las lágrimas salían corriendo,

caían unas sobre otras

hasta volverse una.

El agua de aquella fuente

se bebió el dolor de las mías:

los ojos purificaron sus pecados.

 

El aire seguía blandiendo su bandera,

gallardamente.

 

 

José Germán Solórzano Hidalgo.-

Nace en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, el 24 de Noviembre de 1976. Es miembro del Taller Literario “Syan Ka´an” de Bacalar, fundado por el Profesor y Poeta Ramón Iván Suárez Caamal y actualmente forma parte del Grupo Literario Colibrí. Es maestro de profesión, Licenciado en Educación Primaria.

Sus poemas han sido publicados en las Antologías Poéticas: “En la puerta del Cielo”, 1996; “Voces del Agua”, 2013 (del Taller Literario “Sian Ka´an”); “Dispersión”, 2013; “Los Caminos de la Lluvia” Muestra Poética de Cancún, 2013; “Preludios del Mar”, 2014; “Aquí y Ahora” Selección de Haikús, 2015 y "Desde los siete azules", 2016.

Poemas suyos han aparecido en las revistas: “Resumen de Olas” y “Resquicios de la Imagen”, Bacalar 1996; “Salvo el Crepúsculo”, Cancún 2013; “Tropo a la Uña”, Cancún, 2013 y en “Trinchera” de Chilpancingo, Guerrero, 2013. También en el periódico de circulación estatal, “El Heraldo de Chiapas”, 2013 y 2014.

Publicó el libro de Poesía “Introspectum Vide”. Actualmente ha incursionado en la industria de la Promoción de las Artes y la Cultura organizando festivales, talleres y eventos literarios.