Adriana Tafoya

Adriana Tafoya

Adriana Tafoya. Poeta y Editora. México.1974. Libros publicados: Animales Seniles (2005), Enroque de flanco indistinto (2006) -poemario sobre ajedrez- que le valió jugar contra Garry Kasparov en las simultaneas para celebridades en "La Gran fiesta Internacional del Ajedrez 2010", Sangrías (Ediciones el Aduanero,2008), El matamoscas de Lesbia y otros poemas maliciosos (Ediciones Pasto Verde, 2009 / segunda edición Bitácora 2010/ tercera edición Cátedra Miguel Escobar 2014) Diálogos con la maldad de un hombre bueno (Editorial Ultramarina Cartonera, España, 2010/ segunda edición Inferno Ediciones 2014). Malicia para niños, (Colección Mi Primer Bakunín 2012), El derrumbe de las Ofelias (selección poética, Inferno Ediciones, 2012), Viejos rituales para amar a un anciano(Casa Maya de la Poesía, Colección Rosa Náutica No. 93/Campeche México 2012) y Los cantos de la ternura,(colección poesía sin permiso, 2013), Mujer embrión (Edición Especial, 2013), Los rituales de la tristeza (Rojo Siena Editorial, 2013) y Parábolas del Equilibrio(Sikore Ediciones, 2015). Muestra de su trabajo poético, aparece en "Antología General de la Poesía Mexicana", poesía del México actual, de la segunda mitad del siglo XX a nuestros días.Selección, prólogo y notas de Juan Domingo Argüelles,(Océano/Sanborns, 2014) .

 

 

 

 

ANA

 Adriana Tafoya

 

 

Mis ojos tuertos ardorosos y las voces sus prodigios, la muerte se llevó mi seno, mis senos, la muerte succionó mis senos, succionó mi seno y lo engulló como una enorme yema de huevo, mira que me evaporo, pero camino dulce los pechos espontáneos y estoy paralizada, por dónde te abordo anciana, si no te amo y hay que cuidarte, mermo, te succiono te bebo, como beber de un pozo de agua caliente, me pides maquillarte dormida, acojinarte los algodones nasales, podría ser algodón de azúcar, ponerte el vestido blanco con broches, el tocado suave, tejida la zapatilla blanca, pero me pides maquillarte dormida Ana, llenarte la nariz de algodón de azúcar, la jícara, Ana, llenarla con vinagre y cebolla, bajo la caja, me pregunto por qué si no quiero tengo que velarte, cerrar tus tijeras como piernas abiertas y secarte el sudor bajo los senos, el sudor sobre tus pezones, par de gotas dilatadas, tomarte Ana, el cuerpo frágil de carne transparente, torneado de bordes delicados, doblarte, depositarte con cuidado en tu caja, Ana, eres un vestido, un labial, un perfume, una cama, qué sola estás entre tantos hombres, duerme Ana duerme que el dolor te acompaña, me pides que te quiera, ¿cómo quererte si te mueres?, ¿cómo quererte si me espantas?, ¿cómo me acerco al guacal que eres?, cómo amarte, Ana, si estás vieja, acabada, y me besas, besas mis ancianas, todas las ancianas y sus bocas, pero el prejuicio como el dictamen de la supervivencia; lo descubres, me descubres, terciopelos no palpados, me miras, Ana, embárrate del mundo, Ana, una vez te grité te estás ganando el asilo, Ana, pero debo tomarte con cuidado, acurrucarte entre las piedras, el cuerpo sin zapatos, las manos entre gasas, niña anciana, el bisturí el resorte, vístete de novia anciana, un vestido blanco, calado con broches, cuerpo despojado de sus movimientos, acurrucado entre las piedras, cuerpo sin zapatos, Ana, serpiente de piel vieja, carne agua, agua carne, espiral, remolino, feto. No puedo amarte, Ana, sólo te beso, besarte Ana besarte sólo puedo cantarte hasta que te vayas. Duerme Ana duerme, que el dolor te acompaña, dolor de los parásitos, bautizarte con tu bacinica despostillada, el orín de los muertos, el excremento del atropellado, con tu cabeza abierta como la urna de los secretos, qué sola, Ana, y te enlodo los pies, te empapo las manos de aceite aderezado, de agria manteca de cerdo con pulpa seca para que no te vayas, Ana, el jugo que sale de tu caja, dolor de gato bajo tierra Ana dolor a boca abierta Ana no llores Ana que te diluyes llorando Ana, como el aleteo de un puño de pájaros bajo la alfombra.

ANA

par Adriana Tafoya

Traduction de Miguel Ángel Real

Mes yeux borgnes ardents et les voix leurs prodiges, la mort a remporté mon sein, mes seins, la mort a absorbé mes seins, absorbé mon sein, le gobant comme un énorme jaune d’œuf, regarde je m'évapore, mais je marche doucement la poitrine spontanée et je suis paralysée, de quel côté je t'aborde la vieille, si je ne t'aime pas et qu'il faut s'occuper de toi, je me réduis, je te gobe je te bois, comme si je buvais d'un puits d'eau chaude, tu me demandes de te maquiller quand tu dors, de rembourrer de coton tes narines, ce pourrait être de la barbe à papa, de mettre ta robe blanche avec des broches, ta coiffure douce, ton chausson blanc tissé , mais tu me demandes de te maquiller quand tu dors, Ana, de remplir tes narines de barbe à papa, le bol, Ana, le remplir de vinaigre et d'oignon, sous la boîte, je me demande pourquoi si je ne veux pas je dois te veiller, fermer tes ciseaux comme des jambes ouvertes et sécher la sueur sous tes seins, la sueur sur tes tétons, une paire de gouttes dilatées, te prendre Ana, le corps fragile de chair transparente, façonné aux bords délicats, te plier, te déposer soigneusement dans ta boîte, Ana, tu es une robe, un rouge à lèvres, un parfum, un lit, que tu es seule parmi tant d'hommes, dors Ana dors car la douleur t'accompagne, tu me demandes de t'aimer, comment t'aimer si tu meurs ?, comment t'aimer si tu m'effraies ?, comment me rapprocher de toi si tu es un cageot , comment t'aimer Ana, si tu es vieille, finie, et que tu m'embrasses, tu embrasses mes vieilles, toutes les vieilles et leurs bouches, mais le préjugé comme  rapport de la survie ; tu le découvres, tu me découvres, velours non tâtés, tu me regardes, Ana, remplis-toi de la boue du monde, Ana, une fois je t'ai crié tu vas aller droit à l'hospice, Ana, mais je dois te prendre avec précaution, te blottir entre les pierres , le corps sans chaussures, les mains dans les gazes, petite vieille fille, le bistouri le ressort, habille-toi en vieille fiancée, une robe blanche, tenue par des broches, corps dépouillé de ses mouvements, blotti dans les pierres, corps sans chaussures, Ana, serpent à la peau vieille, chair eau, eau chair, spirale, tourbillon, fœtus. Je ne peux pas t'aimer, Ana, je t'embrasse juste, t'embrasser Ana t'embrasser je ne peux que te chanter jusqu'à ce que tu partes. Dors Ana dors, car la douleur t'accompagne, douleur des parasites, te baptiser avec ton pot de chambre ébréché, l'urine des morts, l'excrément de celui qui fut écrasé, ta tête ouverte comme l'urne des secrets, que tu es seule, Ana, et je couvre tes pieds de boue, je trempe tes mains avec de l'huile assaisonnée, de saindoux aigre et de pulpe sèche pour que tu ne partes pas, Ana, le jus qui sort de ta boîte, douleur de chat sous terre Ana douleur de bouche ouverte Ana ne pleure pas Ana tu te dilues quand tu pleures Ana, comme le battement d'ailes d'une poignée d'oiseaux sous le tapis.

 

 

 

 

Lista de seleccionados para el Torneo de Poesía 
“Adversario en el Cuadrilátero 2017”

1. Uriel Reyes 
2. Ricardo Ariosto Gamat 
3. Axel Giovanny Salazar Cerón 
4. Jorge Nadief
5. Luis Manuel Soto 
6. Miguel Soto Vásquez 
7. Ian Soriano 
8. Manuel Alejandro Ceballos 
9. Jesús Sánchez 
10. Mónica Marts 
11. Guillermo Gonzaga de Jesús 
12. Alan Daniel Morales Vázquez 
13. Demian Palacios 
14. Daniel González Rodríguez 
15. Esteban Govea 
16. Ramses Bosco Bustos Monzalvo 
17. Guillermo Rocha 
18. Clelia Ríos 
19. Francisco Javier Corona
20. Aranda Pérez Alan Cristopher 
21. Enrique Aguilar 
22. Brenda Cedillo Martínez 
23. Jesús Sánchez Moreno 
24. Alejandra Estrada Velásquez 
25. Paul Ulises Martínez Zamora 
26. Ernesto Cruz Yañez 
27. Giann Alberto García Téllez 
28. Pol Briagovsky 
29. Carlos Chávez 
30. Salvador Durán 
31. America Femat Viveros

Nos vemos en Casa del Lago a las 13: 00 p.m.
Para su registro!!!

 

Reflexiones y balanceos para entreverarse en

“El telar de la reina”

 Adriana Tafoya

                                                                                                  

 Hay que eliminar la hojarasca del tablero

José Raúl Capablanca

 

Si bien hubo increíbles leyendas, cuentos y poemas sobre el ajedrez, también han trascendido novelas sobre este antiquísimo juego originario de la India. Escritores como Stefan Zweig, Vladimir Nabókov y Fiodor Dostoievski, entre otros, nos han entregado obras maestras en homenaje a este excepcional tablero que antaño fue nombrado chaturanga.

Hoy una novela de 258 páginas, de 32 pequeños capítulos, cada uno de cuatro episodios que logran ejecutar un total de 128 movimientos, nos dan un híbrido que tiene mucho de la novela negra, también de la “de espías y suspense”, con ligeros tintes sociales y, seguramente, ¿por qué no?, de la novela realista. Y por extraño que parezca, la mezcla se sostiene gracias al aderezo que la salpica; un poco de realismo mágico.

Todo esto construido simbólicamente sobre un tablero de ajedrez, en una partida transdimencional, como lo es el concepto del juego en sí. Cuestiones que al parecer son meramente simbólicas, que al sustentarse, no dejan de convertirse en realistas por los temas que aborda, a través de personajes trazados con ingenio (Charlie McBrane, Uk de Ur, Cirxe Rakiskisis, Joe Merengues, Agarttine Brie y Freiya Ribaulth, Magnus Lásker, Amos Weinberg, Pi Ling, Yuri Gromeko, Giacín Tokkanul, Alex Hémonos, Buskan Dolos… entre otros tantos).

Temas desarrollados a través de pequeños episodios, movimientos endebles pero trascendentales en una partida de ajedrez. Temas que al entretejerse nos dan el resultado de una tela que evidencia la pelea mundial por los recursos naturales y, también por esos recursos de natura que nos dan la fantasía, la magia y la desorientación cósmica que hace olvidar por lapsos qué significa existir en un país, en un mundo como este, donde muchos de los planes, de las estrategias para el control están ya planteadas mucho antes de nuestro nacimiento.

En esta novela, editada por Telaraña Editores, Yuri Zambrano (el autor), hace gala de sus experiencias en sus múltiples viajes, echando mano también del conocimiento que le da su profesión y por supuesto sus hobbies y su amplia cultura para soltar la pluma en esta entretenida narrativa que, sinceramente, atrapa, pues logra crear esa atmosfera de suspenso donde el lector, está al pendiente del desarrollo de los movimientos hasta el final. Quizás el momento crucial donde se desarrolla con vértigo la novela es cuando Joe Merengues y sus cuatro novias, después de salir de un bar en Praga, encuentran ocho cuerpos empalados y desnudos distribuidos por parejas en cuatro árboles que eran parte del antejardín de la sinagoga de Maisel. Por supuesto terminan siendo los principales sospechosos del escandaloso suceso.

También el tono narrativo es una mezcla de algunas voces clásicas de la narrativa, al leer los capítulos notamos evocaciones de Thomas Mann, Honoré de Balzac, Anatole France, etc. Por ciertas frases rimbombantes o pomposas, por supuesto entremezcladas con coloquialismos muy del estilo mexicano-chilango, que leemos en frases como ”Magnus a la obra”, “La variante checa Mésto”, incluyendo el nombre de uno de los personajes; “Joe Merengues”, donde al autor efectivamente, dirían algunos en la misma jerga “lo delata el código postal”. Tal vez esto también explica su reiterada insistencia en las descripciones referentes a las mujeres hermosas con cierta sofisticación y de cuerpos esculturales, que encarnan infiltradas, espías, etc. Haciéndonos recordar personajes femeninos de las películas de James Bond, el agente 007.

El telar de la reina, pasto de barbarie se puede disfrutar como se disfrutaría una buena velada de partidas de ajedrez; con una buena botella de coñac mientras vamos deleitándonos en las partidas, porque si es cierto que es una novela ingeniosa, documentada y de temática bastante atractiva, también lo es que tendremos que adormecer los sentidos un poco para esperar la segunda edición donde la corrección de estilo se lleve a cabo de mejor manera, pues hay una serie de inconsistencias que hace al lector salirse un tanto de la lectura, al tratar de atar cabos con algunas frases inconexas. También para esperar un mejor diseño en una mejor edición, (pues un libro de estas dimensiones necesita estar cosido, no sólo pegado, pues no tardará mucho en desojarse). 

Pese a lo anterior, la novela en su entramado reflexivo demuestra alta calidad literaria, que se refleja al plantear “el ajedrez como una Babel del lenguaje” y, donde plantea a la dama del tablero como una pieza crucial también en la vida social y política de los países. Igual al rey, (por consiguiente un peón), que nos demuestra que consciente o inconscientemente somos piezas clave para el desarrollo histórico social. Y nos hace cómplices de ciertas frases que, aunque disfrazadas de simpleza, nos dan mensajes llenos de oscuridad y brillantez para algunos iniciados en la literatura especializada, por ejemplificar; “La Diosa Blanca” de Robert Graves y “Gargantúa y Pantagruel” de Francois Rabelais.

Aquí un fragmento que da muestra de ello, con el cual insto a la reflexión:

…mientras él confirmaba que la sobrevivencia de una especie era un juego de estrategias, de avanzar peones y de no dejarlos que avancen, de entender las hipotenusas de los alfiles y los catetos de los caballos, a veces en ángulos rectos a veces batiéndose en retirada. Un juego de verticalidad en las torres, comparándolas como instituciones, como un estado o sistema. Como la matriz celular primigenia, como el ADN de las cosas. Supieron que la reina podía tener los secretos de ese estado, develar el sistema, pero que sola no podía y menos el rey. Supieron que al fin y al cabo, todo el principio de las cosas estaba en la dualidad de la pareja, en la permanencia etérea de los abrazos sin fin.

 

 

 

Prosa de bárbara crítica en homenaje a Josué Mirlo

por: Adriana Tafoya

 

Mirlo poeta, en una realidad de esperpentos, monigotes y psiquiátricos del tamaño de un pueblo, de una ciudad, de un país.  Éste es el contexto donde cantó Mirlo: el de la locura, el de los vectores remarcados, el de las galeras infinitas y sin puertas, en un tiempo atemporal porque no dista de ser como el actual y el futuro. Poeta que en este punto se convierte en referencia, ejemplo del fenómeno en el ámbito poético, como apuntan ensayistas en el libro Museo de esperpentos y ensayos en prosa bárbara (editorial Verso Destierro), por su actualidad, su frescura y por ser padre (por decirlo de alguna forma) de nuestros poetas jóvenes, los que pretenden innovar con una puntuación distinta, signos de interrogación aumentados, signos de admiración llevados al paroxismo y a la expansión de la locura cósmica. Un iniciador de lo que ahora los jóvenes, y no tan jóvenes –al respecto de esta audacia–, realizan en redes sociales, sintiéndose vanguardistas  y rebeldes de la academia.

Juan Cisnegro, encargado de la selección poética y responsable de la curaduría analítica, comenta en la introducción del libro mencionado: “Josué Mirlo es un poeta actual, por eso importa leerlo; porque su poesía se vuelve necesaria como antídoto en el ruedo espectacular del engaño social”. Este ruedo donde cualquiera postea en la red sus textos escritos con k. Cisnegro comenta: “Por supuesto que Mirlo es un poeta moderno, postcontemporáneo, si se quiere –si acentuamos su marginalidad y fijación en el instante–, pero sobre todo porque ya ejercía una crítica con la mira apuntando hacia esta modernidad tardía y decadente que se vive a principios del siglo XXI: Ese monstruo que los siglos llaman enfáticamente humanidad”.

Mirlo se erige por su particularidad y su visión del transcurso, que lo hace empatizar con el hilo invisible que une a los que son poetas, a pesar de su marginalidad y su ensimismamiento. Siempre dueño de su conciencia, congruente con su causa y su posición política, sin caer en abismos ni contradicciones.

Mirlo es un idealista a quienes muchos versistas del medio no consideran ni respetan.  Son acomodaticios, se dicen poetas zurdos, pero cobran con la mano derecha. Peor aún, algunos creen que son un río de cause limpio, sin ser autocríticos ni darse cuenta de que sus aguas están corrompidas por los parajes que no supieron discriminar en su momento. Creen ser autónomos, como si llegaran de Marte; creen que el 100 % de su conciencia es propia, sin averiguar cómo están enlazados al colectivo, a la masa, al estudio general, a la historia y filosofía concebida ya por otros humanos.

A propósito, Malva Flores, poeta y crítica, opina que “han sido los poetas mismos quienes han intentado demoler la noción de la poesía, como sima de una alta cultura hegemónica. Pero en los demoledores, se descubre, también son culpables de un contrasentido: rebelarse vende y actuar como el incómodo, al igual que nuestros padres y abuelos antes que nosotros, inserta al creador y su obra en la línea de producción del mismo sistema, o peor aún, en el toma y daca de la fama y las prebendas. ”Damos por cierto que muchos poetas recurren a esta estrategia para disimular la falta de talento, y disfrazan su poco rigor en el oficio, de irreverencia”. Pero también es cierto, contradiciendo a Malva, que hay poetas de calidad fuera del círculo oficial, y que recurren a lo que ella menciona como una estratagema, para insertar su obra en las letras mexicanas, y formar parte, entre comillas, de lo mismo. También hay que tener claro que su inserción y el reconocimiento que se les dé a estos poetas, como Mirlo, tiene que ser en el planeta Tierra. No hay otro sistema por ahora al cual recurrir. Malva Flores continua,

“…y los poetas, los incorregibles poetas, justo ahora, en algún festival, estornudan los gérmenes de la verdadera poesía para el nuevo milenio, juntan fondos para el rescate de los auténticos rebeldes de las décadas pasadas.”...y remata: “La distancia entre la poesía y la calle parece que se acorta y nunca como hoy es cierto aquello de que todo está en todo. Tal vez por ello, en el paisaje de la poesía ya no es políticamente correcto distinguir las liebres de los gatos, porque ya no hay liebres ni gatos sino un animal mestizo.” En esta parte, como es obvio, se refiere a que hoy te dan gato por liebre. Y nada más cierto en estas sabias palabras, pues muchos poetas piensan que para poder avalarse necesitan de becas y toda clase de apoyos del Estado. Para hacerlo, escriben como sus maestros, marcan tendencia para entrar en la Fundación para las Letras, y en realidad nunca apuestan por su oficio, por su poesía; nunca buscan el reconocimiento a través de sus lectores, sino a través del posicionamiento a secas y el parasitismo vía nuestros impuestos.

Un poeta tiene opciones, por ejemplo,  dedicarse a crear una obra valiosa. Carlos Aguasaco comenta sobre Josué: “la obra poética de Josué Mirlo amerita múltiples lecturas y estudios rigurosos. Su estética de las correspondencias, que soluciona la dialéctica sujeto-universo a través del concepto de la resonancia, es hoy más vigente que nunca. Su genialidad radica en permitir la oscilación y la multiplicidad sin destruir el valor de la experiencia particular. A su vez, Hiram Barrios analiza: “su apuesta no pretende transgredir canon alguno; se trata, más bien, de un epígono sui géneris.” La reflexión demuestra que sólo falta desprejuiciarse y tener más de una perspectiva para ampliar la visión y los alcances de diversas poéticas que enriquecen a la república mexicana. También se denota que es posible no sólo ampliar el canon o formar parte de él, sino que, para tener un mayor poder en el análisis de la poesía mexicana, es necesario entender que tenemos diversidad de cánones, precisamente por la riqueza cultural en nuestro país, que conlleva sus variantes ideológicas y, por ende, estéticas.

Rubén Medina escribe en este volumen: “Josué Mirlo es un poeta de varios registros expresivos, no de un romanticismo tardío, ni un modernismo formalista, sino un representante híbrido de una modernidad no imitativa, por ello en sus poemas encontramos un hablante poético que articula su subjetividad con el vértigo y la vibración de lo que el mismo llama ‘individualidad emotiva’.”

En lo que están de acuerdo todos los ensayistas invitados en el libro Museo de esperpentos (me refiero a Jorge Hiram Barrios, Ricardo Suasnavar, Marco Antonio Murillo, Eva Castañeda, Víctor Hugo Díaz, Carlos Aguasaco, Rubén Medina y Roberto López Moreno) es en que el poeta Josué Mirlo tiene una obra sustentable de altos alcances, que fuera de estar influenciada por un movimiento, o empatar con otro, logró prevalecer en la voluntad y el valor individual del autor, y que al parecer se mantendrá fresca por mucho tiempo.

Pienso que, para concluir, es necesario hacer énfasis en el diálogo del maestro Roberto López Moreno: “escuché por primera vez el nombre de Josué Mirlo, y escuché algunas de sus cosas, y lo oí buen poeta, y me interesó más, porque por esos tiempos andaba con odio cerrado (creo que lo conservo aún), contra todo lo que oliera a poetas de oficialidad, contemporaneizados perennes, dioses en las aulas; dioses en las antologías bien dirigidas y mejor pagadas; dioses en las crónicas de los suplementos culturales; dioses en las publicaciones culturales del Estado; dioses en Becas y reconocimientos y más Becas y más Becas… dioses para quienes no sabían nada de poesía pero que repetían lo que los críticos reconocidos repetían en las páginas de los medios, desde las oficinas de la SEP, del INBA, etcétera”. El maestro se refiere a una de las importantes cualidades del bardo Mirlo, que por supuesto, le valió ser marginado: mantener su ética y no entrar en contradicciones; no mentirse a sí mismo para tomar las manzanas del árbol del rey Midas. Su proceder nos da una reflexión más amplia, para nuestra propia autocrítica en lo cotidiano, sobre las tantas maneras en que entramos en la corrupción, peor aun, en la corrupción ideológica, cuando simpatizamos con una política que está en contra de nuestro propios intereses; cuando le pedimos al vecino conciencia, pero a la menor oportunidad aplastamos sus derechos e invadimos su propiedad; cuando hablamos de igualdad, pero arbitrariamente nos saltamos a los otros para imponer nuestro deseos y nuestras decisiones. Es más, cuando le exigimos a nuestra esposa una posición política de izquierda y que no se desmienta, pero retozamos llenos de lujuria con nuestras amantes de derecha, y le escribimos versos inspiradores a nuestra musa becaria, a nuestra señora de las becas.

Esto nos profesa, con el ejemplo, el enorme poeta Josué Mirlo: el saber qué camino elegir, para no salirse de ser uno mismo. Caminos hay muchos, y dicen que todos llevan a Roma. Depende del poeta que esto no necesariamente suceda así. Que el camino que te lleve a la muerte, y por lo mismo a estar vivo, sea el que trazaste con conciencia, no el que vas siguiendo por la falsa rebeldía o el capricho de los intereses. Seguir este camino aunque tenga un costo, pero tal vez tenga en sus piedras la más importante ganancia: ser un ejemplo a seguir y dejar una gran obra poética.

 

 

 

 

se llama prosa de bárbara crítica en homenaje de Josúe Mirlo

Lunes, 30 Enero 2017 06:46

Extrañas flores de la muerte

Extrañas flores de la muerte

 

Para Manon Azul

*

La muerte es una mentira. Jugando a las escondidillas ejecuta simpáticas bromas y en todo encontramos su esencia, porque no está sola. Ella es Madre de un ramillete de flores extrañas que conocemos como minúsculas muertes. Estos capullos se divierten y se esconden para que uno de nosotros —de pronto impulsado por el descuido— o muerto de risa con alguna de Ellas se encuentre. Son flores de inciertos matices que filtrados al ojo se trasmutan diferentes. Como “la muerte de botellón” que al romperse en trozos de vitral sobre la cabeza de algún desconocido nos da una tonalidad de cierto verde.

 

*

Otra es azul: “la muerte de jabón o de azulejo” que a la más leve caricia del pie nos ayuda a traspasar el húmedo tul y entramos sin caer en cuenta al otro lado.

*

O la de pétalos negros, “muerte de cine”, multicolor que ya, medio a oscuras, se introduce y te aprieta con su puño el corazón, hasta que lo detiene en la cima del susto de una maldita película de terror. Porque este “núcleo” es un niño molusco que inadaptado intenta escapar del trenzado de sus posesivas venas, por lo tanto es difícil que la tibia flor de niebla se pueda contener.

 

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Pero hay quien del puro susto muere en sencilla confusión por el cosquilleante escalofrío del cuerpo. Esta muerte traviesa es por la que culpan a la araña, a ese siniestro nudo de cabellos que suponen dueño de las Ideas más descabelladas (y sólo es culpable de existir) de ingenuamente  dar su lento paseo por cualquier espalda con delgadas piernas femeninas, encarnadas en negras y largas pestañas.

*

 Otras muertes son de Observa: No tengas miedo, es una broma. Y cuando llevas tres noches sin día, tres noches sin noche, y en ninguna parte hay velas encendidas, no temas, no es una pesadilla, es “la muerte perpetua”, flor violeta de cavidades frías que te está cuidando los pasos con su parsimoniosa luz antigua.

 

*

Algunas son de pétalos perversamente cariñosos, comienzan con  un muero por ti y al otro ser con el que están latiendo poco a poco en espeso amor y con el desgastado gotero (de las caricias) le absorben todo el tiempo. Y día con día hora tras hora va usurpando el fértil jardín de su pensamiento, y así este ser de envenenada carne, igual que gusano termina devorándole beso a beso.

*

 La más amorosa y de mayor peligro es la flor “de Niña con sus juguetes”. Ella está  familiarizada con la Madre Muerte por tener menos tiempo de haber nacido (y su lazo del recuerdo es todavía de vapor). ¿Quién no ha visto alguna vez a esa muñeca desnuda, que aparece en los sueños con el rostro agónico por asfixia, dentro de una bolsa de plástico?

 

*

Una increíblemente bella, plateada en la imaginación: es morir caminando en una tarde convencional, por un estrecho pasillo rumbo al parque. Que salte un gato negro, y un señor testarudo conmovido por la superstición se tape la cara y se sorprenda. Y que prosiga su camino casi de puntas, tranquilo por ese extenso, infinito largo: sendero de la buena suerte, donde las blandas piedras son pájaros ciegos y el arco iris es un eclipse en el fango.

*

 Por lo general las “flores de la muerte” son indefinidas y caprichosas. Brotan en la tierra del recuerdo y la inspiración. Se cuenta, una de ellas fue una mujer que visitó a su amado muerto y decidió quedarse a dormir dulce y olorosa como naranja seca sobre su tumba. En realidad vivir no es saludable. Provoca en algunos hipersensibles una rara gripe —por así decirlo—, la alergia de despertar, y de acabarse tranquilamente la vida a estornudos.

*

Sin embargo hay quien asegura es absurdo, que lo muerto no existe por sí, que —antes— no había tal cosa y se lo debemos a un ebanista ocioso que se inventó la muerte y se murió. De cualquier modo estas extrañas florecillas germinan en todas partes —hasta en los rincones más desolados—. Ahí en donde nos queremos esconder también brotará alguna pequeña. De nada sirve preocuparse por nuestros parientes, nuestros amigos ni por ninguno de nuestros seres amados. Tengamos por seguro que morirán. Y podemos sentirnos recompensados. Tantas formas existen de morir como pelusas en la barba tiene un sucio anciano.

 

Jueves, 05 Enero 2017 05:58

Auto entrevista a modo de manifiesto

 

 

Auto entrevista a modo de manifiesto

A los desertores de la vida y de la poesía:

“La poesía no es una P en la frente”, Homenic Fuentes.

 

1. ¿Qué es Verso Destierro?

Como muchos de ustedes saben, Verso destierro con el lema poesía para evolucionarte y ser, es un proyecto que se ha perfilado en el conflicto, refiriéndonos con esto, al choque o confrontación constante con el lector o escucha de la poesía. Esto obviamente mediante la poesía y su cuestionamiento ideológico, para provocar la reflexión sobre las poéticas que nos atañen.

Fundamos este proyecto como revista en 2004, para posteriormente, dadas las necesidades propias y ajenas, evolucionar en editorial, promotora cultural etc., después en 2007 fundamos el Torneo de Poesía “Adversario en el Cuadrilátero”, aún hoy un escándalo para críticos y poetas costumbristas. Como el caso de Josué Ramírez, que declara en “La culpa es por cantar”, apuntes sobre poesía y poetas de hoy de Malva Flores, CONACULTA/ Literal Publishing oct. De 2014, donde se atreve a afirmar lo siguiente: “Leo que hay una convocatoria a un Torneo de Poesía, ¿el aplausómetro decidirá? ¿Entre más lirica mejor? ¿Es más chida la poesía que se escucha gacho? ¿Uno escribe poemas para ser famoso? Vaya con tanta pinche frivolidad: la cultura como un espectáculo, (se ha dicho tanto) es una máscara que anima el baile de los insatisfechos. Puede uno o una reírse, decir que está bien, que será divertido, que entre más se lea en la plaza pública seremos de nuevo trovadores o juglares, o muy al estilo de las vanguardias de principios del siglo pasado, o a las manifestaciones de los 60, o muy performático y vistoso, pero acaso sólo es una forma más del exceso, otro producto de la cultura del desperdicio. Almacenemos, hagamos mucho y almacenemos, un chingo para vender un chingo. ¿Y la poesía?, ah, hay que ser escandaloso, aparentar ser crítico de una realidad, por lo demás imperfecta, perfectible, cambiante por naturaleza, hay que mentarle la madre al Estado y vivir de los presupuestos Universitarios, bajo el cobijo de la palabra autonomía,…”Declaración -entre otras parecidas- que termina reflejando la frescura de un proyecto que con los años se ha robustecido y lejos de ser una “moda”, se puede convertir en un deporte real en escuelas y otras instituciones, pues el facilitar el acceso a la poesía a la sociedad, puede ser el avance de un reto no trascendido en México durante muchos, pero muchos años.

Los preceptos fundamentales de Verso Destierro han sido desde su creación: 1) El conflicto como ya se mencionó; 2) El rescate de poetas con una obra vasta relegados por distintas circunstancias; 3) El impulso a poetas emergentes jóvenes o no, para dar a conocer su trabajo. Esto hasta ahora logrado a través del impacto de mover literalmente sus libros en todo sitio que nos sea accesible (a pesar de la expulsión de uno de nuestros compañeros, -dicho sea de paso- de la casa del poeta Ramón López Velarde hace unos años por vender estos libros de poesía de mano en mano), distribución en algunas librerías, encuentros, ferias, etc. pero sobre todo, la difusión por no decir publicidad, que hacemos para nuestros autores, enlazándolos mediante nuestra recomendación en otros círculos. Esto sin omitir a los que no han publicado con nosotros. Pues durante dieciséis años, organizamos imparables lecturas de poesía en diferentes recintos, cada semana invitábamos a poetas de todas edades, con trayectoria o sin ella, y con diferentes tipos de propuestas. A su vez, que cada miércoles de mes, también incluimos mesas de crítica, para no solo escuchar a los poetas y luego platicar nuestros pareceres en secreto, sino para exponernos y conocer criterios y formar otros. Modestia aparte, podemos afirmar sin caer en la mentira, que somos el único proyecto que ha realizado esto, sin ninguna clase de recurso económico, durante dieciséis años, sin cobrar a los asistentes y que muy rara vez nos pague alguna institución para realizarlo. Esto lleva al punto 4, que ha sido y es, nuestro enorme amor a la poesía y a sus oficiantes; este no ha sido un proyecto a secas, sino un proyecto de vida, creado con altos ideales; reunir a la poesía con la filosofía, con la psicología, la sociología, con la ciencia en general, pues consideramos que la poesía, como arte mayor, no puede ni debe estar lejos de estas materias que la enriquecen y la vuelven un instrumento de pensamiento y de reflexión.

 5) Como proyecto de choque que ha sido, para estos fines, construyó “Adversario en el cuadrilátero”, (no se confunda con el Slam Poetry, pues su dinámica es distinta), con la intención de confrontar, para que bardos y público se enfrenten con la realidad de lo que significa escribir poesía en un país donde tiene una preponderancia mínima, donde las mafias desesperadas bloquean todo, he imponen sus criterios, sean certeros o no. Donde el que se dice poeta, en su egoísmo no le importa en absoluto su lector, ni mucho menos su escucha y se da por servido con sus becas, el dinero de sus premios etc. como si esto ya fuera suficiente. Para aquel que editar un libro, no es más que un simple protocolo burocrático, donde los certámenes de poesía, se manejan a sobre cerrado, y no nos enteramos los lectores, a ciencia cierta, si en verdad el que ganó era el mejor poemario o el menos peor, si los otros quizás, estaban al nivel o no, pero tenían una propuesta que aunque imperfecta, era lo que estábamos buscando leer. Esta es parte de la propuesta de Verso Destierro, y es donde reside su mayor fuerza, en hacer lectores, en crear lectores de poesía. Pues consideramos que el mayor poder de un proyecto es este; la elección del lector y mejor aún, del escucha de la poesía.

 6) Consideramos que tenemos una responsabilidad social y, por lo tanto una línea editorial volitiva, de contenido, y de evolución.

¿A qué panorama se enfrenta? Hablemos un poco de antologías, ensayos, grupos, personajes.

 A codazos ha podido insertarse en un panorama hostil, donde todo está muy establecido, refiriéndonos sobre todo a los mecanismos de “avalación”, un medio literario donde se piensa que para hacer las cosas solo hay una manera y, es estar siempre al amparo de las instituciones del Estado o tener un cargo público dentro de él. Y donde los poetas que se declaran de izquierda, o contra del sistema, terminan también convencidos de que éste es el único método para lograr el reconocimiento. Los más ambiciosos saben, que así conseguirán los viajes y el dinero para difundir su obra. Y es cierto que así es, poetas y pseudo poetas de ambas caras de la moneda lo avalan y se vuelve verdad, el único método porque muchos de los que se dicen de izquierda cobran con la derecha, prostituyen su trabajo poético para ser protegidos he impulsados por sus maestros o tutores. (No me refiero con esto al oficio de escribir buenos versos a secas, sino a la peor prostitución que es la ideológica) donde vemos ediciones enteras ganadoras de premios con versos codificados a favor de sectas y cofradías religiosas u esotéricas, saltándose el Estado laico. Poetas vendidos a un partido político, en un país donde no hay ideales ni propuestas políticas, solo politiquería y corrupción de un partido u otro. Donde el hueso y la colocación, es lo más importante. Ahí vemos a nuestros poetas en este desfile, en el plantón de los cargos públicos, donde bardos que se dicen militantes trosquistas, marxistas o anarquistas, trabajan muy cómodos en el Museo de la Ciudad, en Secretaría de Cultura, en CONACULTA, en Bellas Artes, incluso en los Faros etc. Y se convencen: “…es que voy a cambiar el sistema por dentro”. Y vemos la falta de congruencia en lo cotidiano, en los que vociferan: “pinches becarios, malditos paracitos” pero viven tórridos romances con las becarias; “…es que está bien buena”, se dicen, “pero así la voy a convencer de que ya no lo haga”, justifican. Y los “marginales”, por decirlo de una manera despectiva; súper contestatarios, muy cínicos y peleadores, pero al final, la realidad los ubica en su mediocridad, en la falta de propuesta, la falta de profesionalismo en la cuestión editorial, (porque ahí en estos grupos todos son editores), en la falta de visión y en la credulidad de que ser “reaccionarios” como se dicen y enorgullecen; es escribir con K, es ser un “macho alfa”, un “chacal”, un borracho seguidor de Bukowski, un drogadicto que escribe poesía “porno cochinona”, un “provocador” que escribe sobre “pedos, pitos y putas”, utilizando el lugar común de la misoginia como vanguardia. Esto lo expresa en un ensayo reciente y de manera certera Hortensia Carrasco Santos, en el libro de ensayos “Hablemos de poesía”.

 Usualmente, esta “poesía” es la que hemos escuchado en el Slam Poetry, pero también en recintos como la Casa del Poeta, Casa del Lago, Bellas Artes, etc., En voz de algunos “importantes” poetas, un mismo mensaje, solo que mejor versado y aderezado, pero en esencia compartida por estos y los otros una misma propuesta.

 Este es el contexto que nos ha tocado vivir, durante estos dieciséis años de trabajo. Hemos sido un proyecto que se sitúa entre estos dos grupos, que a fin de cuentas empatizan con las mismas ideas. Nos ha tocado ser golpeados por muchos de la “oficialía” y mucho más por los que se dicen “puros” por no ser reconocidos por el Estado y que se consideran anarquistas, pero que siguen formados esperando ganar el Elías Nandino o resentidos por no salir en la antología de Juan Domingo Arguelles, que planean en la oscuridad de una cantina la revancha y poder sacar una antología más grande y ostentosa, que derrumbe la mencionada. Un gran “Atlas”, que aplaste a Argüelles, por no tener visión y no incluirlos.

 Y que esto se entienda como es, no digo que las aguas de la corrupción y la incongruencia, no nos hayan alcanzado, de hecho, varios de los elementos que conformaban nuestro proyecto en un principio, fueron cubiertos por estas aguas y triste e irónicamente fueron desterrados, en aras de mantener el respeto y los principios originales.

¿Cuáles son las inclinaciones actuales de los jóvenes?

Respecto a los jóvenes, digamos los nacidos a fines de los 80 y muchos de los 90, es notorio que su meta principal es el escalonamiento y, más que el reconocimiento a su trabajo, buscan los mecanismos de poder, están muy interesados en obtener estos a toda costa. Muchos de ellos, creen que no necesitan saber de poesía y opinan que no hay nada que puedan aprender a sus antecesores ni maestros. Vienen con la arrogancia de la juventud, creyendo que pueden cambiar las políticas del arte por cambiarlas, caminan con apuestas avejentadas que desean ardientemente poner en práctica, cuando echando un vistazo crítico a la historia, sabemos los resultados.  Algo está fallando a nivel educacional y, es obvio que hay un estancamiento en la información y por lo tanto, en su formación.

Autores rescatados por el proyecto y por cuáles apuesta. Y mencionar otros aunque no sean del grupo.

 A lo largo de estos años hemos logrado publicar a más de 300 autores. En ediciones con un tiraje de 1000 ejemplares, considero que es lo mínimo para hacer una distribución y una difusión respetable a un poeta. Hemos publicado y seguiremos publicando vates de indiscutible calidad, como el maestro Enrique González Rojo Arthur, Raúl Renán, Saúl Ibargoyen, los recién fallecidos  Máx Rojas, Norma Bazúa y Josúe Mirlo. También apostamos por la obra de poetas más jóvenes, dentro y fuera de nuestra editorial como Neri Tello, Hortensia Carrasco, Hugo Garduño, Gerardo Escalante, Dulce Chiang, Artemisa Téllez, Grissel Estrada, Kenia Cano, Gustavo Alatorre, Venancio Neria, Mónica Suarez, Adriana Ventura, Alejandro Campos Oliver, Joe de la Rosa, Ricardo Castillo y Ángel Carlos Sánchez, entre otros.

 

 

 

 En este panorama, ¿qué ha logrado el proyecto y a su vez la editorial?

Un resultado de más de 300 poetas publicados, algunos premios ganados a mejor edición, una buena opinión de los lectores sobre los títulos publicados, obtener el reconocimiento de varios grupos por nuestra labor, tanto editorial como por la promoción cultural, formar lectores de poesía y, entre tantas otras satisfacciones, tener injerencia en la trasformación del panorama actual. Un paisaje que pese a todo, nos ha dado cabida y nos ha dado poco a poco su voto de confianza, que espero no defraudemos.

Y pese a lo dicho anteriormente -que pareciera una visión pesimista-, al contrario, es positiva, pues sacamos a ventilar nuestros trapos propios y ajenos, al viento, al agua, al polvo y no al sol, pues ante un sol enfermo, esto pierde sentido. Opinamos que no debemos temer a la confrontación, pues mediante la confrontación hay más posibilidades de resolver, no hundirnos en los rencores, en la enemistad eterna entre los grupos, culpando a los otros de nuestras irresponsabilidades cuando no tomamos parte activa de la situación y cuando no reconocemos nuestras propias decisiones. Cuando damos la espalda a nuestros colegas, según por un “bien mayor”.

 Este texto es positivo porque es un primer punto. Porque prosigue el conflicto y ahora por fin el panorama literario está permitiéndose mayor apertura, ejemplo de esto, son las palabras de Malva Flores: “Algo de lo mucho que se ha dicho sobre aquel momento se me quedó grabado: “todos podíamos ser artistas”. Más de cinco décadas después, parece una realidad que va saltando de rama en rama, de muro en muro, de tuit en tuit. La distancia entre la poesía y la calle parece que se acorta y nunca como hoy es cierto aquello de que todo está en todo. Tal vez por ello, en el paisaje de la poesía ya no es políticamente correcto distinguir las liebres de los gatos, porque ya no hay liebres ni gatos sino un animal mestizo”.

Y nos sentimos honrados, porque esto ha sido desde años la intención de Verso Destierro, lograr que un fenómeno así, se produjera. Y que mejor ser uno de los autores intelectuales de ello.

 

 

Martes, 01 Noviembre 2016 06:28

Viejos rituales para amar a un anciano

Viejos rituales para amar a un anciano

 
Someter a un anciano a las delicadezas del amor
es un deleite   más que un reto.
Como la enjuta pasa    al pastel
el viejecillo en sus pliegues 
es propenso
a un lóbulo redondo 
a la perla en los labios:
a el aura de un pezón.
 
Las ansias del anciano se entregarán a ti, 
no dudes de la vehemencia de estos vinos.
 
Algunos
se impregnan de tabaco 
otros, de antiquísimo tono enciclopédico 
o del humo plata del escape de los autos 
entre su escaso cabello. 
Y los más sensibles    de humedad.
 
Gustan aun de las camisolas a cuadros, 
semejantes a sus cobijas, que 
—en corto tiempo— 
les envolverán 
a manera de un sudario. 
 
                        Pero, no nos entretengamos en esto.
Para llevarlo a la cama: 
hay que acompañarle.
A la mayoría 
les gusta ser desvestidos con cuidado, 
y que sus ropas se doblen —inmácula—
sobre el respaldo de un sillón.
 
No esperes erecciones, goza dedos. 
No esperes dientes, mordisquea labios. 
: (hay que tener precaución de no crujir la jaula de sus costillas).
 
Sobre el burro que tocó la flauta, desnuda sobre su lomo, 
entra al jardín de los plateros 
(al jardín de sus platas). 
Naturalmente no eres una musa, 
pero, a los menos frágiles, les agrada imaginar 
que cabalgas sobre su costilludo cuerpo
aunque después se queden solos, como en un principio 
en la oscuridad, con su flor entre los muslos 
arrugándose a ciegas.
*
De forma distinta están aromados los viejos. 
Su sabor es dulce y fuerte como los higos 
y otras frutas secas.
(Pequeñitos pájaros sin plumas: súbelos al nido) 
A ellos les gusta que las últimas canas les arranques 
y los hagas sonrojar 
—verse por medio segundo, lozanos—
dulces cascarones sobre las sábanas lisas
(haz memoria) : nunca les desprendas los calcetines
(no hay que olvidarlo) y sobretodo 
cuando les hagas el amor, acarícialos
con dedo experto 
como si fuesen    taza de porcelana 
con evidente grieta, aunque aún de borde dorado.
 
                                   Pero tampoco nos detengamos en esto.
Lo importante es que sufren
y eso los hace sensitivos     al amor. 
            Puede que se vuelquen taciturnos
y sus pupilas no cintilen hacia afuera, 
sino hacia dentro, como tratando de alumbrarse solos
hacia el fondo de sus callejones,
faro de ellos mismos
intentando (con sus pies en retroceso) ver 
dónde se detuvieron de más,
dónde erraron el camino, dónde 
un apretón de piernas los cegó un momento, 
les obstruyó los pulmones, los trastornó 
y los puso a pensar en otra cosa 
que no fuera ellos.
 
(Al contener la respiración —la forma de respirar—
el aire cambia; los hechos: los actos). 
Lo de la luz del faro es común cuando sucede;
sin embargo no pasa de ser la rojiza, 
la ligera iluminación de la rosa 
en la punta de un cigarro. 
 
Si le cimbran las paredes de los sueños, 
si esto ocurre, solo recuéstalo 
(que se estruje sobre la cama).
Retira sus lágrimas con el revés de una mano
cierra sus ojos,
y antes de apagar la luz, 
bésalo.
 
 
 
A continuación vea el poema recitado y musicalizado.
 
Voz: Ileana Mayanin
Musicalización: Alvaro Olmos, cantautor e intérprete argentino: http://alvaroolmos.com
 
 
 
Martes, 01 Noviembre 2016 06:00

El matamoscas de lesbia

El matamoscas de lesbia

Regreso agitada y burbujeante
presionando con los dedos
el cuello
del cristal que envuelve al vino

Regreso redonda y satisfecha
frondosa y perfumada
con las carnes tambaleantes
y envinados mis sabrosos frutos

él dijo:
me molesta tu perfil
de gesto seguro y suficiente
sólo eres una mosca gorda
mosca negra peluchuda
e inflamada
de siniestros pelos

Ruedo por la inmensa cama
Me desprendo de una tela
entallada y descosida
le confirmo
que soy negra y sucia
negra de carne dulce
carbón de azúcar
mosca exótica con vientre acústico
forrado de terciopelo
una cajita pequeña de resonancias

Confirmo que soy negra
y deliciosamente gorda
y que en alguna parte olvidé las pantaletas

él dijo:
me enoja cuando bebes
arrogante elevas el meñique de tu mano
eres perra añeja
que provoca
carnívoros deseos
dan ganas de hacerte tierra
y cocer un jarrón de tu barro

Sonrío
me acomodo y le reitero
que soy negra y mala
negra de labios gruesos,
que la forma de la hembra madura
se impone
y concentra la elegancia
de lo abundante,
le da poder al cuerpo

que tengo los pezones zarzamora
que estoy desnuda
y se me dibujan grietas
que adornan mis nalgas
con la textura del satín

él dijo:
me haces falta

Adormilada
abro las piernas
que atesoran mi sexo oscuro
inflamados sus pequeños olanes magenta


 

La necesidad

de una poética laica

        o del porqué no hay nada nuevo bajo el sol

 

 

Ciña ¡oh Patria!

tus sienes de oliva de la paz

 el arcángel divino,

que en el cielo tu eterno destino,

 por el dedo de Dios se escribió.

 Himno Nacional Mexicano

 (Fragmento) Francisco González Bocanegra

 La actitud de las masas

ante los estilos artísticos,

sean nuevos o viejos, sigue dependiendo

 esencialmente de la naturaleza de la educación

 que reciben de su

s respectivos Estados.

 Kurt London

A Roberto Nava y Hortensia Carrasco, por la empatía

Si bien hablamos de poesía, es importante también, hablar de sus paredes, de sus ventanas, y sus cimientos, de sus carreteras, y de sus caminos sin pavimentar, que sigue el poeta para poder dar a conocer su trabajo, dar a escuchar su voz, su precisa dicción, y entonación adecuada a sus versos, ante escuchas, muchos o pocos de diferentes partes del país, incluyendo los sitios más recónditos. De esto también necesario es hablar, cuando hablamos de poesía, pues los largos caminos que recorre el poeta, no sólo tienen que ver con el deseo que lo impulsa y el primer poema escrito,

 

174 también con la decisión de estudiar letras o no, tomar un taller u omitirlo, si publicar el primer libro con una editorial o por sí mismo, o esperar a ganar algún galardón para entonces tener la seguridad de hacerlo, y que el libro en cuestión automáticamente sea aceptado. O tal vez, aprender a llenar formatos (tomar un curso para hacerlo), y obtener una beca, una pequeña cantidad económica para estimular la inspiración al ver los billetes en la mesa y escribir el poemario prometido. Esto por supuesto, no va a acabar ahí, después de este primer idilio, se debe trabajar ya no el libro, sino el nombre. Entonces, es necesario hacerse visible en ferias y en encuentros. Hasta aquí todo esto parece el trabajo natural por parte del escritor honesto. Que  normalmente se acostumbra hacer. Pero hay una serie de hilos negros, cabos sueltos, por no decir, siniestros, que van más allá del simple recorrido poético. Y que algunos, los más perspicaces, le llaman “tradición”. Así están las cosas en el panorama de la poesía. Un ejemplo entre miles Antonio Salinas Bautista, poeta, promotor cultural y también fundador, en 2010, del Encuentro Nacional de Escritores Barco de Libros en Acapulco, Guerrero, a finales de 2013 lanzó una carta, que circuló por la redes sociales y algunos otros medios de comunicación, para denunciar a la denominada Fundación Cultural Cristo Rey, que “anunció que gracias a las gestiones del diputado federal, Manuel Añorve Baños, ante el Congreso de la Unión y el Consejo

 175 Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) obtuvieron recursos por el orden de más de veinte millones de pesos para la construcción de un auditorio para mil personas y diversos salones de usos múltiples debajo de la que será la nueva catedral de Acapulco. En conferencia de prensa en la casa episcopal, miembros de la asociación civil, el mismo diputado y el arzobispo de Acapulco, Carlos Garfias Merlos, no ocultaron su felicidad por haber conseguido tales recursos para erigir un centro cultural con evidentes fines religiosos y a expensas del dinero que como contribuyentes pagaremos, puesto que como ellos mismos informaron hay siete millones más ya etiquetados para el año próximo a la misma causa. De esta situación dieron cuenta en su oportunidad medios impresos y electrónicos: desde declaraciones de abogados señalando que esta entrega de recursos es ilegal puesto que se viola el Estado laico que indican los artículos 40 y 130 de la Constitución política mexicana (Novedades Acapulco, martes 10 de diciembre), pasando por innumerables charlas con analistas en Radio y Televisión de Guerrero (RTG), hasta el hecho de que el mismo Conaculta aceptó desconocer el destino real de los recursos por ser sólo mesa de trámite ante un proyecto aprobado desde la Cámara de Diputados (El Sur, martes 10 de diciembre y sábado 14 de diciembre). Es por ello, que la sociedad civil, en especial la comunidad cultural de Guerrero se manifiesta y externa su rechazo por la corrupción, el tráfico de influencias y el cinismo con el que fueron etiquetados estos recursos” (cito documento textual). Así la situación en Guerrero. Pareciera que nada más en este estado, sin embargo es una situación que se 

176 expande de diferentes formas y toma diferentes nombres en todo el país, en distintas situaciones por supuesto, pero el fenómeno siempre se encamina a lo mismo. Antes de entrar a tema, es bueno recordar en qué consisten los artículos mencionados de la constitución: Artículo 40. Es voluntad del pueblo mexicano constituirse en una República representativa, democrática, laica, federal, compuesta de Estados libres y soberanos en todo lo concerniente a su régimen interior; pero unidos en una federación establecida según los principios de esta ley fundamental. Artículo 130 (del cual solo transcribiré los incisos c, d y e, que son los concernientes al tema). El principio histórico de la separación del Estado y las iglesias orienta las normas contenidas en el presente artículo. Las iglesias y demás agrupaciones religiosas se sujetarán a la ley. Corresponde exclusivamente al Congreso de la Unión legislar en materia de culto público y de iglesias y agrupaciones religiosas. La ley reglamentaria respectiva, que será de orden público, desarrollará y concretará las disposiciones siguientes: c) Los mexicanos podrán ejercer el ministerio de cualquier culto. Los mexicanos así como los extranjeros deberán, para ello, satisfacer los requisitos que señale la ley; d) En los términos de la ley reglamentaria, los ministros de cultos no podrán desempeñar cargos públicos. Como ciudadanos tendrán derecho a votar, pero no a ser votados. Quienes hubieren dejado de ser ministros de cultos con la anticipación y en la forma que establezca la ley, podrán ser votados. e) Los ministros no podrán asociarse con fines políticos ni realizar proselitismo a favor o en contra de candidato, partido o asociación política alguna. Tampoco podrán en reunión pública, en actos del culto o de propaganda religiosa, ni en publicaciones de carácter religioso, oponerse a las leyes del país o a sus instituciones, ni agraviar, de cualquier forma, los símbolos patrios.

 177 Artículo 24 (el documento anterior no lo menciona, pero viene al tema). Toda persona tiene derecho a la libertad de convicciones ética, de conciencia y de religión, y a tener o adoptar, en su caso, la de su agrado. Esta libertad incluye el derecho de participar individual o colectivamente, tanto en público como en privado, en las ceremonias, devociones o actos de culto respectivo, siempre que no constituyan un delito o falta penados por la ley. Nadie podrá utilizar los actos públicos de expresión de esta libertad con fines políticos, de proselitismo o de propaganda política. El Congreso no puede dictar leyes que establezcan o prohíban religión alguna. Los actos religiosos de culto público se celebrarán ordinariamente en los templos. Los que extraordinariamente se celebren fuera de éstos se sujetarán a la ley reglamentaria. (De este artículo, en 2011, se derogó el fragmentó que especificaba: “o no tener ni adoptar, la religión o las creencias de su elección”). ¿Y qué es un Estado laico?: “…o Estado secular se denomina al Estado, y por extensión a una nación o país, independiente de cualquier organización o confesión religiosa o de toda religión y en el cual las autoridades políticas no se adhieren públicamente a ninguna religión determinada ni las creencias religiosas influyen sobre la política nacional. En un sentido estricto la condición de Estado laico supone la nula injerencia de cualquier organización o confesión religiosa en el gobierno del mismo, ya sea, en el poder legislativo, el ejecutivo o el judicial. En un sentido laxo un Estado laico es aquel que es neutral en materia de religión por lo que no ejerce apoyo ni oposición explícita o implícita a ninguna organización o confesión religiosa. Es importante señalar que no todos los Estados que se declaran laicos lo son en la práctica. A diferencia del Estado laico, un Estado

178 aconfesional es aquel que no se adhiere y no reconoce como oficial ninguna religión en concreto, aunque pueda tener acuerdos (colaborativos o de ayuda económica principalmente) con ciertas instituciones religiosas. Y este último no es el caso de México. Cabe también recordar porqué los gobiernos de Ignacio Comonfort y Benito Juárez, entre 1855 y 1857, con las leyes de Reforma y la Constitución de 1857, decidieron hacer cambios constitucionales en favor de una sociedad igualitaria, derogando los fueros religiosos y militares, puesto que esto no fue basado en una cuestión sencilla de “pareceres”, sino en una situación de crisis y abusos en el país, ya que la iglesia católica tenía completamente monopolizado el Estado tanto ideológicamente como en su economía (incluyendo un diezmo obligatorio, propiedades, tierras, etc.), y por supuesto la alienación educacional había tomado niveles alarmantes, por las limitaciones impuestas desde el clero. Y por último, es importante no olvidar la guerra cristera, que se desató con objeto de reivindicar los derechos de la Iglesia, entre 1926 y 1929, que al son de “!Que impere doquiera triunfante su ley! ¡Viva Cristo Rey, Viva Cristo Rey!”,  les costó las orejas a unos, y a otros miles la vida; entre ellos maestros, civiles y soldados. Esto nos da el panorama histórico que justifica la molestia, no sólo de Antonio Salinas por este desvío de fondos a grupos religiosos, sino de muchos más promotores culturales y poetas que atestiguan cómo se desvían los recursos del erario de manera cínica, en ocasiones, y en la mayoría de las veces, a discreción, entre miembros que ofician veladamente como poetas o funcionarios públicos,

 179 o ambos (y también de manera simultánea y a la luz, como pastores, sacerdotes u obispos) y que obedecen a sepas religiosas, sectas u otras asociaciones de este carácter que son soporte de bancadas políticas. Evidentemente el ejemplo anterior demuestra que las guerras religiosas o de secta contra el Estado, no han terminado, pues a la manera más antigua de los Jesuitas, que hasta el mismo Napoleón renegaba de ellos, y cito: “Los jesuitas son una organización militar, no una orden religiosa. Su jefe es el general de un ejército, no el mero abad de un monasterio. Y el objetivo de esta organización es Poder, Poder en su más despótico ejercicio, Poder absoluto, universal, Poder para controlar al mundo bajo la voluntad de un sólo hombre [El Superior General de los Jesuitas] El Jesuitismo es el más absoluto de los despotismos y, a la vez, es el más grandioso y enorme de los abusos”. Así mismo, el Opus Dei, en el siglo XX surge como una organización que en forma corriente se infiltra y toma cargos públicos, ya sea de senadores, embajadores, diputados, presidentes, hasta promotores culturales y poetas. Es tal la militancia que estos mismos dentro de su ingenuidad de “defensa de creencias” arruinan el trabajo de la alfabetización científica, pues aunque en teoría está el conocimiento de la ciencia y la filosofía, incluyendo sus diferentes disciplinas, al alcance de la mano, no hay un “empirismo” que se refleje en los actos cotidianos y mucho menos en los ideológicos, a la hora de ejecutar el arte en general. Regresando al tema. Nos enfrentamos a una problemática que no merece ser subestimada: pues estos  millones de pesos no podrán servir para el arte de poetas y escritores que honestamente esperaban obtener

180 financiamiento para realizar un encuentro de poesía, acceder a un modo de supervivencia, o tener una publicación, porque como bien sabemos, por el desvío de fondos, el recurso siempre es “limitado”. Y el acto ilegal no solamente es un acto de corrupción política, sino también religiosa, que representa un retroceso de dos siglos en la construcción del Estado mexicano. El templo de la ignorancia, un jardín para la religión Es un hecho que no se ha logrado erradicar la costumbre, arraigada en la mente de políticos y ciudadanos, de supeditar el arte a la religión (puesto que esa ha sido la tendencia a lo largo de siglos) por eso es común en los estados de la República, el florecimiento de un arte sacro que aunque marchito, por no decir, kitch, sigue invadiendo conciencias y museos. Ya en 1935, Bertrand Russell plantea que “es difícil para la mente moderna darse cuenta de lo reciente que es la creencia en el desarrollo y crecimiento evolutivo; en efecto, es casi por completo posterior a Newton. Para la opinión ortodoxa, el mundo fue creado en seis días, y desde entonces contenía todos los cuerpos celestes que ahora contiene y toda clase de animales y plantas y algunos otros que perecieron en el diluvio. Lejos de que el progreso constituyera una ley del universo como muchos teólogos sostienen ahora, existió, según lo creían todos los cristianos, una terrible combinación de desastres en la época de la caída (…) Se entendía que todo esto era literalmente un hecho histórico, ya sea relatado efectivamente en la Biblia o deducible de lo que se

 181 relataba”, y efectivamente, en este adelantado 2014, incluso, no sólo los funcionarios de las instituciones, sino la mayoría de los poetas, siguen referenciando al Génesis como principio del mundo y no acuden a las actuales teorías que hay al respecto. El poeta, por no mencionar al ciudadano que ejecuta otra profesión, sigue poetizando el lugar común bíblico; reescribe y reescritura este mito una y otra vez supeditando el conocimiento adquirido a la experiencia religiosa como testimonio de fe y cultivo evangélico, haciendo caso omiso inclusive a su experiencia de vida. Si vivimos en un Estado laico, también damos por cierto que hay un derecho al culto, pero, ¿no es antiético ocupar el dinero de nuestros impuestos, del erario, para financiar la construcción de un templo y la propaganda de una industria religiosa? ¿No es el Estado un intento sistemático, de avanzada hasta cierto punto, de generar un espacio de igualdad para todo tipo de pensamiento, sea religioso, escéptico, ateo o racional? ¿Y no es voluntad de gobiernos actuales mantener a la religión fuera del orden gubernamental, para dejar afuera el retroceso que representa la imposición de una “creencia” en vez de un valor de verdad basado en procesos científicos? (En el artículo 27 de los Derechos Humanos dice: “Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten”). Siguiendo el argumento del filósofo y matemático, Premio Nobel, Bertrand Russel: “La religión se basa, principal y primariamente en el miedo. El miedo es el padre de la crueldad, y por tanto no

182 es sorprendente que crueldad y religión han ido tomadas de la mano. La ciencia puede ayudarnos a superar este cobarde temor en que ha vivido la humanidad por tantas generaciones. La ciencia puede enseñarnos, y yo pienso que nuestros propios corazones pueden enseñarnos, a dejar de buscar apoyos imaginarios, a dejar de inventarnos aliados en el cielo, sino mejor a mirar a nuestros propios esfuerzos aquí en la tierra para hacer de este mundo un lugar más adecuado para vivir, en vez de la clase de lugar que las Iglesias han hecho de él durante todos estos siglos”. Por esto mismo tanto el ciudadano como el poeta moderno, y el promotor cultural,  (incluyendo México) tienen una fuente enriquecida de elementos para vivir y construir su realidad, y no necesariamente obedecer un monopolio que opera bajo premisas “espirituales”: (Russel) “el hecho es que la religión ya no es lo suficientemente vital para asimilar nada nuevo; se formó hace mucho para satisfacer ciertas necesidades antiguas, y ha subsistido por la fuerza de la tradición, pero ya no es capaz de asimilar nada que no pueda ser visto de manera tradicional”. En definitiva queda claro que es ilegal el Estado invierta nuestro dinero en templos. La pregunta que se suma es, ¿no será una negligencia social, igual de ilegal, que sólo se apoye poesía de una sola corriente religiosa? ¿Que incluso la poesía católica sea el “canon” para determinar la calidad? Aún vivimos en un estancamiento lamentable de sor juanas y lópez velardes de tercera, donde los máximos exponentes intelectuales de nuestra sociedad poética son Santo Tomás de Aquino, San Agustín y Fray Luis de León.

 183 El funcionario público es supersticioso y se lava las manos de la ignorancia o falta de especialización (es paradójico que en puestos culturales y académicos no haya gente preparada) y que al no conocer la poesía nacional ni la obra de los autores, ni su nombre siquiera a veces, sepan qué clase de religión están auspiciando. No es raro que suceda esto, cuando las instituciones educativas y gubernamentales más importantes de México han sufrido estafas, por ejemplificar: cartas astrales y reencarnaciones avaladas por la UNAM, máquinas de movimiento perpetuo financiadas por el Conacyt, carreras y especialidades en pseudomedicina, como la acupuntura, por la UAM, y la homeopatía por el IPN. Chamanización de la salud pública, terapias voodoo disfrazadas de multiculturalismo, así como la profesionalización de la brujería, por la Secretaría de Salud, y hasta la seguridad nacional basada en artefactos mágicos, como el detector molecular GT-200, así como  permisos para la proliferación de charlatanes y productos milagro. Para información detallada pueden leer el artículo completo en el link a pie de página. Cuando no se respeta la ley laica se produce toda serie de retrocesos y fraudes, que se traducen en proliferación de intereses, competencia desleal de sectas que fomentan indirectamente los monopolios religiosos, que incluyen la expansión del poder de cultos secretos, sean esotéricos o exotéricos, transformando los estímulos estatales, becas y premios, en campos de batalla para guerras de creencias, ocupando dinero del erario para que bajo el nombre de títulos de Premios, se consigan mecenazgos mayores y también lograr mayor efecto evangelizador en “nuevas biblias” bajo el título

184 pareciendo todo esto licitación para una industria evangelizadora en concilio con el Estado. Todo esto bajo un canon, que irónicamente se le llama en México, la poesía del “arte por el arte”, cuando en realidad los intereses son otros. Muchos argumentarán que es el precio de la regulación del arte, por parte del Estado, y que si bien, lo anterior escandaliza, mucho se ha ganado con que el gobierno otorgue estas becas y premios a la poesía, siendo un género donde sus escribanos caminan casi en harapos. Pero también es cierto que hay una responsabilidad, por no decir una ética, gubernamental, de mantener el laicismo, y más tratándose en la poesía, pues también forma parte de la educación de nuestro país, esto demostrado con creces, en los libros gratuitos de la SEP. Lo cierto es que bajo el alegato de expresión “artística” para manifestar su fe a través del arte, los galardones y becas se han convertido en verdaderos manifiestos religiosos, que alcanzan honores y respeto (equivalentes a un valor de verdad) financiados por un Estado laico. No es de extrañarse, por nuestras raíces culturales, siendo un país conquistado por el catolicismo español y que hasta la fecha parece tener una alianza con el Estado mexicano, pues desde 1821, la bandera nacional ha mantenido sus colores; que para el ejército Trigarante el verde significaba independencia, ya que quería luchar contra los 300 años de mandatos españoles; el rojo, representaba hermandad o unión entre europeos y americanos, y en el centro por supuesto el color blanco que hacía referencia a la fe católica, misma que ya se había adoptado en todo el país gracias al trabajo eclesiástico;

 185 colores que hasta la fecha no se han modificado, como si en efecto, en el fondo la alianza religión-Estado se mantuviera en un subtema siempre latente. Con esto claro, es de entenderse el fenómeno actual de resucitación de una serie de padrecitos sin sotana, que a la manera de la más rancia inquisición están tratando de restaurar viejas y caducas ideas político-religiosas, para no solo evangelizar e imponer un credo, sino bajo ciertos templetes de poder, tener injerencia en la reforma constitucional. Pareciera que el poeta religioso ha venido a sustituir al clérigo que en otros siglos “daba” una filosofía, o una instrucción moral a los ciudadanos o los habitantes. Se da por sentado que encontraron una grieta —la poesía—, por la cual los oficiantes han visto por donde colarse con su ideología, para dar misa desde el poema, como si fuera este su púlpito en la casa de su dios. ¿No es el poeta una especie de servidor público en la medida que escribe para que otros lo lean? ¿No es la catarsis, o la identificación, una forma de estar y mover al otro a pensar o hacer o sentir lo que el mismo poeta siente, piensa y hace? ¿Cuál es entonces ahí la responsabilidad del poeta? ¿Es similar a la del funcionario que premeditadamente ocupa el presupuesto público para sus propios intereses? Que vengamos de una tradición religiosa, principalmente cristiana, no quiere decir que otros no estén en rivalidad, tratando de ganar más adeptos, como templarios, evangelistas, testigos de jehová, budistas, masones o algunas religiones primarias (basadas en el fetichismo y totemismo o en el animismo) que hasta la fecha sobreviven, tanto como los cultos druidas, órficos y pitagóricos. De todas estas creencias están

186 Hablemos de poesía empapados, mejor dicho, “improntados”, nuestros maestros de la poesía; por falta de espacio, pongo sólo algunos ejemplos: Comencemos por Alberto Blanco, que argumenta: “Si tomáramos al pie de la letra la historia bíblica del génesis, algo que nos quedaría claro, es que si hemos sido creados a imagen y semejanza de un creador, entonces también nosotros somos creadores. Esto quiere decir, que como seres humanos, tenemos dos alternativas para nuestra creatividad: la biológica, como especie, y la del homo faber, el hombre que hace cosas. Y esto de que hacemos cosas es relativo, porque en realidad sólo las juntamos. Nosotros no creamos los materiales con los que trabajamos, sino que los reconstruimos. (…) Es en este sentido en el que todo arte podría calificarse como religioso en el sentido etimológico de la palabra: religare, volver a unir. La poesía es el contenedor”, de donde podemos notar que su razonamiento deriva de una referencia bíblica, es decir, se basa en una premisa mitológica, para argumentar un valor de verdad de carácter académico. Otro poeta es Vicente Quirarte, cuando declara: “Yo creo firmemente en la pasión como una fuerza afirmativa, o sea, la pasión es algo que nos lleva a crear aunque de pronto la pasión sea destructiva; quien sufrió la pasión por excelencia, el que sufrió la crucifixión, Jesucristo, estaba padeciendo; pasión significa pater, de padecer, entonces la pasión está en el erotismo, en el arte”7, para él la asociación corporal, el eros, necesariamente debe ser comparado con una figura mística, en este caso el dios cristiano, convirtiendo la figura paterna en sinónimo de arte. Valdría la pena aclarar el significado de pater: “Sacerdote, sobre todo

 187 aquel cuyos feligreses son militares, y en la antigua Roma, pater familias, cabeza de familia, persona que ejercía la potestad en ella. Antónimo de mater”. Este rasgo también es notorio en la obra de Ramón Bolívar, que Jeremías Marquines describe, al hablar de su libro Memorial de la noche, como “la síntesis de una caligrafía de las sombras que brillan donde erotismo, fe y religión se enlazan. Es también la búsqueda de la ‘objetividad sagrada’, que como escribe Ramón Xirau, hace posible, la mística, el arte, la poesía y el juego”8. Y que Ramón Bolívar en una declaración sobre su poética deja claro que la religiosidad en su escritura se antepone a todo proceso científico: “Estoy convencido que la única manera de modificar esta realidad, esta sociedad, este mundo que vivimos, es a través del pensamiento y de la cuestión espiritual, si no se hace así, seguimos en esta rueda agotadora de los conceptos actuales que no nos llevan a ningún lado, y sí a un deterioro del mundo”, y respecto de su temática, agrega: “Es el hombre, entendiendo al hombre desde sus realidades religiosas, sus realidades esotéricas, el concepto de la razón de la existencia”. Por su parte, Verónica Volkow, relata: “Desde muy joven opté por ese camino donde no estaba presente ni la ciencia ni el pensamiento político, a mí me llamaba más la atención esta búsqueda espiritual”, y continúa: “Cuando te desarrollas y maduras, la poesía pasa a través de la experiencia de lo espiritual y de la lenta integración de una vasta tradición cultural”. Y empatizando con ella, Aglae Margalli, habla sobre su libro que fue merecedor al Premio Nacional de Poesía Enriqueta Ochoa, en el 95, que se llama Poemas desde el claustro: “Hay mucho del debatir en voz alta la cues

188 Hablemos de poesía tión de la fe, la religiosidad, yo tengo una religión, que está en mí acendrada, mi abuela era muy religiosa, y este es el espíritu que se queja dentro de la cárcelcuerpo”, y vale citar un par de fragmentos de su libro Las lumbrerías: “Invoco a un dios / que no conozco / un dios / que yace / con la cabeza baja / mirándose los pies / agujereados (…) Un dios / agazapado / en el silencio sordo / de su propia agonía”. Así mismo, siguiendo la cadena de incubación religiosa, Kenia Cano, escribe sobre Pura López Colomé lo siguiente: “Asiste al Colegio Mount Marty Highschool, en Dakota del Sur, una escuela de monjas benedictinas. Dejó el estudio de la guitarra clásica para dedicarse a la escritura y consagrase a este templo, que es Dios. (…) Me cuenta una anécdota del Popol Vuh, todos querían ver más allá del horizonte, retan a la divinidad con soberbia y desaparecen”. Pura no reta a la divinidad, la solicita: “bendita seas. / Déjame soñar / tu materia indisoluble, / tocar la frente al alba / volver en mí, a mí, / siempre despierta”. Que evoca casi literalmente el cierre del poema Primero sueño, de Sor Juana: “Repartiendo / a las cosas visibles sus colores / iba restituyendo / entera a los sentidos exteriores / su operación, quedando a la luz más cierta / el mundo iluminado, y yo despierta”. Sobre su instrucción, Jorge Esquinca confiesa: “Me parece que la experiencia de lo sagrado sí puede ser frecuente, por lo menos en mi caso lo ha sido, y he tratado de mantenerme en lo posible fiel a esa experiencia y a su surgimiento en lo que escribo”, luego comenta que echa de menos aquella escuela en donde se impartía la materia de religión: “Desde niño recuerdo que una de las clases que me gustaba

 189 más en la primaria era una clase que se llamaba ‘historia sagrada’, que no sé si aún se siga impartiendo en los colegios particulares, yo lo dudo. Era una clase fascinante porque todo sucedía en torno a pequeños relatos entresacados de la Biblia, sobre todo del Antiguo Testamento”. Como las declaraciones anteriores hay muchas, entre maestros de bastantes generaciones de jovenes poetas, lo que nos hace entender por qué los temas religiosos o esotéricos se manifiestan en la obra de gran parte de los poetas mexicanos, quienes dan por cierto que esto es la cumbre del conocimiento humano, sin apelar en ningún momento a la duda o a la lógica. Como concluye Max Weber: “La religión tiene poder suficiente para construir la representación que un individuo se hace del mundo. Esa representación afecta a su vez la percepción de sus intereses y en definitiva el curso de su acciones”. Cuando el poeta se vuelve un vendedor de Biblias Punto aparte es el activista Javier Sicilia, que con sus declaraciones y su trabajo literario representa un personaje emblemático de la cultura católica, por no decir controversial, pues fue motivo de escándalo por plagio, con su libro Tríptico del desierto, con el que obtuvo el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes. En una entrevista con Ricardo Venegas, responde a la pregunta: ¿Qué lugar ocupa en México la poesía religiosa?, con lo siguiente: “Creo que es una poesía que sólo hasta recientes fechas se ha empezado a valorar en su verdadera dimensión. México es un país que

190 Hablemos de poesía ha tenido grandes poetas religiosos. Curiosamente, como una ironía del espíritu, nuestro poeta nacional (Ramón López Velarde) es un católico que escribió en muchos momentos una muy alta poesía religiosa que nació de su drama interior: la ascesis y el erotismo. Otros grandes poetas religiosos son Carlos Pellicer, el Gorostiza de Muerte sin fin y Gilberto Owen. Lamentablemente, nuestra crítica no ha analizado con profundidad estos aspectos, contentándose con ver sólo el lado sagrado que hay en toda poesía. El problema se ha complicado cuando los poetas manifiestan una expresión relacionada abiertamente con el catolicismo. Estos poetas han sido marginados y sólo hasta recientes fechas han comenzado a ser valorados. (…) Otro caso es el del padre Alfredo Plascencia, del que gracias al CENCA pudimos ver, creo que en 1989, una reedición de El libro de Dios; hay poetas religiosos que permanecen en el olvido y confío irán saliendo poco a poco a la luz. (…) Es sólo hasta recientes fechas que el sentido religioso, como una realidad profundamente espiritual, comienza a ser valorado. De hecho, mi generación tiene grandes poetas que aunque no son católicos, tienen una profunda preocupación religiosa: Elsa Cross, Tomás Calvillo, Alberto Blanco, Luis Cortés Bargalló, Jorge González de León, por nombrar solo algunos”.  Sicilia responde también a otra pregunta de Venegas. ¿A qué se ha debido esta marginación?: “En primer lugar al terrible jacobinismo que ha imperado en nuestra nación y que sospecha de todo lo que huele a religión, particularmente si es católica. Ese jacobinismo prestigiado ha obligado a muchos católicos a tener una visión vergonzante de su ca

 191 tolicidad. En segundo lugar, a que la jerarquía de la Iglesia católica mexicana es muy inculta y ha visto siempre con desdén al arte. Ha olvidado que las mayores expresiones del misterio de Dios en su Iglesia, después de los santos, se encuentran en el arte (…) Lo kitch, por desgracia, se ha ido apoderando del misterio. Hay un tercer factor: la ideología marxista que durante mucho tiempo fue un sello de distinción entre muchos intelectuales”. Luego responde, el director de la revista Conspiratio, a otra pregunta derivada: ¿La poesía de elementos bíblicos puede ir hacia lo social? 15: “Sí, pero en segunda instancia. El objetivo de toda poesía es profundamente espiritual, no sólo con elementos bíblicos, sino con elementos religiosos y espirituales, y creo que toda verdadera poesía los tiene; es valga la redundancia, espiritual, creo, como lo sostenía Tarkovsky, el cineasta, que la misión de todo arte es elevar la conciencia espiritual de los hombres. Si se logra entonces la poesía adquiere también una función social. Si el hombre crece espiritualmente, entonces, la sociedad se mejora en sus relaciones económicas, productivas, políticas, culturales, el objetivo de la sociedad dejaría de ser mundano y se volvería trascendente. Una sociedad verdaderamente espiritualizada viviría de manera fraterna y pobre”. Y cuando le pregunta Venegas sobre el compromiso de un poeta, agrega: “Creo que un ser humano es más original como hombre y como artista, es decir, es más él, y por lo mismo le puede dar algo a sus semejantes, no en la medida que busca innovar, sino en la medida que desciende al origen y busca decirlo y encarnarlo en sus actos con toda la sinceridad que es posible”.

192 ¿A qué atribuyes que la mayor parte de la poesía religiosa católica, al menos en México, se apegue a la métrica?: “Supongo que es una secuela arraigada en el inconsciente colectivo de los que hacemos poesía en una relación profunda con nuestra catolicidad, de los estatutos del Concilio de Trento sobre el arte. Trento fue muy brutal al respecto (…) Trento creía que el poeta estaba imitando a Dios y por lo tanto su creación debería ser perfecta. Por desgracia, o por gracia, Trento definió los cánones de perfección. Por ejemplo, una de las prohibiciones fue el uso de la sinalefa; la veían como un uso espurio, imperfecto. Esa visión de las cosas llevó a Gonzalo de Berceo a no utilizar ninguna sinalefa en sus Cantigas a la Virgen”. La visión de Sicilia respecto a la religión es clara: debe ir vinculada intrínsecamente con la política y que ambas se fundan en una misma ley, porque lo que cree de López Velarde también es lo que admira en el Premio Nobel, Seamus Heaney, que “es poeta, católico y nacionalista”. La posición de Sicilia frente al arte, concluye que una mezcla de poesía, religión y nacionalismo es la fórmula para una “nueva realidad”. Tal vez no ha tomado en cuenta, que los viejos cimientos de nuestra poesía son completamente católicos, desde la llegada de los españoles, y lo que demuestra este declive, es precisamente esa concepción kitch que actualmente se manifiesta en los estados de la República. Y ahí donde él cree se necesita el reconocimiento, es precisamente en donde se descubre la decadencia de un concepto. Porque si hacemos una revisión de las antologías de los poetas de los siglos de oro, el siglo XIX, y la primera mitad del siglo XX, veremos que la gran mayoría, no sólo son católicos,

 193 sino que lo manifiestan abiertamente en su trabajo literario. Si tomáramos en cuenta que hay algo “rescatable” en lo decrépito de este arte, y si tomáramos como verdad que la Institución no premia y reconoce a esta clase de poesía, entonces no estarían atestados los libros premiados de la palabra dios, como lugar común, palabra muy usada y presente en los poemas de Marco Antonio Campos y el laureado Luis Armenta Malpica, entre otros. Vale la pena incluir las diversas respuestas de Sicilia, porque es el exponente más visible de lo que representa una “cruzada” católica por retornar al México novohispano, dejando de lado todos los cambios filosóficos y científicos que han tenido influencia en la evolución mundial (tanto en lo social como en lo tecnológico) a lo largo de estos tres siglos. La rebeldía de Sicilia hace recordar a Ortega y Gasset cuando escribe en la Rebelión de las masas que “el hombre integrante de la masa cree que con lo que sabe ya tiene más que suficiente y no tiene la mínima curiosidad por saber más”, porque opina que el poeta “trasciende no en la medida en que busca innovar, sino en la medida en que desciende al origen”, para él, toda poesía que no tenga elementos religiosos o espirituales no es verdadera poesía, pues “el objetivo de toda poesía es profundamente espiritual, no sólo con elementos bíblicos, sino con elementos religiosos y espirituales, y creo que toda verdadera poesía los tiene”, afirmación que si habla de “verdadera poesía”, entonces vuelve “falsa” la otra poesía: los otros modelos; dejando fuera la de carácter “no religioso o espiritual” como lo es mucha poesía filosófica, científica, atea, contestataria, política (socialista, comunista, marxista, anarquista,

194  y que contrario a lo que argumenta Sicilia, este otro tipo de poesía ha tenido muy poco reconocimiento por las autoridades y los mismos académicos y poetas, ya que si bien se premia mayoritariamente los poemas “intrínsecamente” religiosos, no se reconoce en lo más mínimo la poesía de otras características. Por otra parte las corrientes filosóficas y artísticas no son modas: representan aprendizajes históricos que ayudan al ser humano a replantearse ante la realidad. Por lo mismo el “marxismo” no puede ser una postura pasajera, sino que es parte del aprendizaje, al igual que los preceptos que dieron origen a la Revolución Francesa, por ejemplo, y que fueron pauta para la fundación de nuestro presente. Por lo mismo es importante aclarar que el jacobinismo, que no sólo Sicilia sataniza sino varios círculos intelectuales de derecha y de izquierda, es otra cuestión, que cualquier curioso puede esclarecer de manera sencilla, incluso buscando en internet: “El nombre de Los jacobinos era proveniente de sus reuniones en el convento de la orden de los jacobinos, extremistas, duros y muy bien organizados, respaldados por el Consejo y el pueblo de París. Estaba principalmente integrado por profesionales y modestos propietarios que querían abolir definitivamente la monarquía y proclamar una República democrática, con derecho a voto para todas las clases sociales. En la Asamblea Nacional existían dos sectores, ambos pertenecientes a la burgesía y coincidentes en la lucha contra el rey, la nobleza e imponer los principios liberales, pero distanciados con respecto a sus intereses y los medios para lograr sus objetivos. En este sector están incluidos los Jacobinos y los Giron

 195 dinos, los segundos eran los empresarios y grandes comerciantes que integraban la gran burguesía, por provenir de una zona situada al sur de Francia, denominada Gironda, eran moderados, contaban con el apoyo de las provincias y consideraban prudente hallar un acuerdo con la monarquía y la nobleza, limitando el poder real, pero sin permitir el derecho a voto a las clases pobres, que no pagaban impuestos. La razón era el temor de este sector burgués, que había alcanzado gran prestigio, de perder sus privilegios por obra de los movimientos populares. Los Girondinos se colocaban para deliberar a la derecha en la Asamblea, y los Jacobinos, a la izquierda, y de allí proviene la posterior división entre partidos de derecha y de izquierda. Los Jacobinos eran defensores de la soberanía popular, su visión de la indivisibilidad de la nación los llevaba a propugnar un estado centralizado. Se confunden a menudo con El Terror, en parte debido a la leyenda negra que divulgó la reacción termidoriana sobre Robespierre. En el siglo XIX, el jacobinismo fue la fuente de inspiración de los partidos republicanos que promovieron la Segunda y la Tercera República Francesa y se crearon movimientos que adoptaron el adjetivo jacobinos en muchos países europeos para reclamar libertad política y de conciencia, el fin de la dominación de la aristocracia y la elaboración de una constitución basada en la soberanía del pueblo”. Si por estadística se hace un balance de la crueldad de los sectores, entre los ejecutados en la etapa de El Terror de Robespierre, donde se estima que “el número de muertos que produjo es también muy variable según las fuentes; desde las 35 a 40 mil muer

196  tes hasta las más conservadoras que estiman que el número oscila entre las 11 y 14 mil”, en comparación a la cantidad de asesinados en las cruzadas (que duraron casi 200 años) o por las guerras de religión (en Francia, 1562-1598, y en Europa, 1524-1697), la Inquisición o las dragonadas, la diferencia es brutal. Tan sólo en la Noche de San Bartolomé, en el siglo XVI, donde los católicos franceses mataron más protestantes que la Inquisición en cuatro siglos, fueron 17 mil los muertos en una noche, o las 100 mil brujas quemadas en Alemania y las 50 mil en Inglaterra por la Inquisición. Torquemada solo “purificó con la muerte” a tres mil de los 30 mil herejes condenados en España. Y aunque la Inquisición (fundada en el siglo XIII por el papa Honorio III en 1220 a petición del emperador alemán Federico II Hohenstaufen, que reinaba en el sur de Italia y Sicilia) fue creada para evitar los avances de la herejía, se ocupó también de una amplia variedad de delitos que sólo indirectamente pueden relacionarse con la heterodoxia religiosa, y entre 1560 y 1700, hubo un total de 49 mil 92 procesados. Estamos hablando sólo de algunos datos y matanzas en comparación de lo que en la Revolución Francesa sucedió para generar un cambio radical, del cual se suscitó justamente lo contrario a lo que se había vivido por cerca de más de quince siglos y que definiría lo que ahora vemos como “normal”, pues Robespierre atacó el “absolutismo monárquico, abogó por los principios de libertad, igualdad y fraternidad; se reveló como un elocuente que defendía el sufragio universal y directo, la libertad de prensa y asociación, la educación gratuita y obligatoria y la abolición de la esclavitud. Su fama de

 197 hombre íntegro y de costumbres austeras le gano el favor de la gente”. Lo cual nos hace entender que no se puede satanizar por satanizar una corriente o idea, así como desdeñar el aprendizaje histórico. Si Sicilia busca cerrar las posibilidades de los “jacobinos” estigmatizándolos, es necesario traer a mención la muerte de Jean-Paul Marat que fue asesinado por “ser jacobino”, por la clase aristócrata y alta burguesía en manos de una girondina, hija de un “gentilhombre”, de parte de los “moderados”, escena que retrata Jacques-Louis David. “Marat fue uno de los gigantes del vendaval revolucionario, tan protagonista como víctima, fue científico, periodista, filósofo y polemista, que escribió textos fundamentales como Las cadenas de la esclavitud, que publicó gracias a la libertad de prensa británica pues en Francia no existía. Un panfleto en el que denunciaba “los sórdidos atentados de los príncipes contra los pueblos” y en él aconsejaba “no votar a los parientes ni amigos del rey” y su contenido no vería la luz en Francia hasta 1792 cuando la Revolución ya era imparable hacia la abolición del trono. Marat describía en un opúsculo la dramática realidad de la burguesía y del pueblo llano, desposeído de derechos y agobiado por cargas fiscales. También publicó otro texto crucial e histórico que es la Constitución o proyecto de declaración de los derechos del hombre y del ciudadano, escrito premonitorio que terminará siendo fundacional. Sus planteamientos democráticos se acuñan en una frase: “De qué sirve la libertad política para los que no tienen pan, sólo tiene valor para los teorizantes y los políticos ambiciosos”. Si la poesía enviste al poeta como un profeta de la palabra verdadera, “un pararrayos celeste”, acuñó Da

198  que representa la voz divina, la ley de cielo en la tierra, con esas afirmaciones, entonces no sorprende la siguiente frase de Bakunin: “Un jefe en el cielo es la mejor excusa para que haya mil en la tierra”. Si el poeta es un rey, un semidiós, es también un nexo con el “emperador de arriba” y justifica la existencia de los “gobernantes de abajo”. El Estado contemporáneo ha concebido “la libertad”, como un derecho del ciudadano, que lo convierte así en un ente “activamente social”. Contraria es la opinión de Sicilia, donde esa “función social” de la poesía es secundaria, pues afirma que “los seres más libres que conoce son los santos”, de ese modo el poeta como “santo”, se vuelve un modelo religioso para reproducir en el seno de los todos los hogares en la tierra. Es una especie de mártir con la palabra divina, ante lo cual vale la pena traer a colación la siguiente frase de Bertrand Russel, que ayudará a entender la paradoja de este pensamiento: “Los cristianos liberales modernos, que sostienen que la Biblia es éticamente valiosa, están dispuestos a olvidar tales textos y los millones de víctimas inocentes que murieron a causa de que en un tiempo los hombres aceptaban sinceramente la Biblia como una guía de la conducta”. Pero si el poeta por fin dejara de ser promotor de la Biblia y la voz de dios, (con la que se “dictaban” normas morales y rituales para la vida cotidiana), ¿cuál será su nueva función social? Y lo que es arriba es abajo: el poeta como figura pública Bien valdría la pena preguntarse hasta qué grado la oración, la plegaria o la reescritura de la biblia

 199 es poesía, pues en la actualidad reescribir la experiencia religiosa como testimonio de fe y cultivo evangélico sigue siendo muy común, y son muchos los que consideran que escribir sobre dios y los cielos, es la poética más alta a la que puede aspirar un vate, provocando un pensamiento hermético donde no hay cabida a las múltiples posibilidades de la poesía, generando, por decirlo así, un monopolio de la idea; desgraciadamente para el artista, los valores religiosos se anteponen a los valores artísticos, dejando a la cuestión artística como un segundo objetivo. Zaid ya hace una reflexión oportuna sobre esta religiosidad encubierta, a sabiendas de todos, en el Himno Nacional: “Los himnos nacionales suelen ser obras de arte mediocres, ennoblecidas por la devoción, el incienso y la pátina de la repetición, que ya no dejan escuchar lo que se está cantando”, “¿qué se canta en los himnos nacionales? La exaltación de nosotros frente a los otros, el llamado a las armas para defender como sagradas las fronteras de cada centro del poder, la presunción de tener a Dios (a la razón, a la Historia milenaria) del lado nuestro”. Algunos proponen e insisten que una forma de salir de “las trampas de la fe”, es a través de un concepto muy difundido y aceptado por muchos talleristas del “arte por el arte”, y que termina a fin de cuentas dando el mismo resultado, haciendo del arte un objeto “hermético”, ¿por qué? Enrique González Rojo apunta al respecto de este parnasianismo, que es necesario “un arte realizado con gran respeto y exaltación por lo intrínsecamente artístico, pero sin inmolar el contenido y sin dejar al significante — ausente de significado— en la masturbación de un

200 infecundo esteticismo”. Esto último en el mejor de sus casos, pues al menos en México, este purismo se traduce en una intrincada codificación de ocultamientos donde supuestamente “no hay una conexión entre arte y moralidad”, caso que termina siendo falso puesto que sólo encubre un entramado ideologizante a través de códigos que desprenden la más profunda religiosidad primaria. Tal vez, en parte, por estas cuestiones es que ha perdido la poesía la oportunidad de tener más lectores, dejando ir cada vez más y más simpatizantes del género. Por tanto, se puede concluir que cuando un poeta escribe secretos himnos “de Sion”, pero asegura que obedece a una poética del parnaso, ¿éste, en realidad, no termina siendo un promotor de ciertas ideologías religiosas, aunque “encubierto”? Algunos pueden considerar que esto es una exageración en el panorama mexicano, pero los datos reflejan lo contrario, pues es muy notorio que libros de poesía escritos con códigos religiosos tienen muchas más posibilidades de ser premiados, es más, podríamos decir que en la mayoría de los casos, es un requisito, ya que los jurados son los mismos talleristas que adoctrinan a los futuros premiados, haciéndoles creer que los temas religiosos o esotéricos son “la cumbre” del conocimiento humano. Ejemplo de lo anterior es el poeta Balam Rodrigo Pérez Hernández, que ha logrado ganar más de veinte premios nacionales. No es casualidad que cuente con un diplomado en teología pastoral por el Instituto Teológico Internacional Vida Nueva para el Mundo, A. R., que dice tener la siguiente misión: “Creemos que la iglesia cristiana debe influenciar

 201 también a la sociedad donde se desarrolla fuera de sus muros y no solamente dentro de ellos. Esto para cumplir el propósito que el Señor Jesucristo nos dejó en la Gran Comisión (Mateo 28:18-20). Anhelamos pues, ser una parte activa de esta Gran Comisión a través de la predicación del evangelio de la gracia de Dios, el discipulado y las misiones mundiales. Estamos convencidos que una de las principales necesidades del liderazgo espiritual actual es una mejor preparación teológica, por lo que dedicamos la mayor parte de nuestro tiempo en preparar a esta futura clase de líderes del reino de Dios”. Y lo manifiesta en versos como estos: “Y a la hora de colgar el animal que somos / en el otro animal que ya no fuimos / revelaremos el vero nombre del Verbo / a los herejes de la letra. / Benditos los acaudalados de los sueños: / Benditos los perros, / los poetas”. Otro ejemplo es el ex premio de poesía Aguascalientes, 1996, Luis Armenta Malpica, con más de cuarenta premios. Que con echar un vistazo a los títulos de sus libros nos queda clara su tendencia: Voluntad de la luz, Cantara, Terramar, Des(as)cendencia, Vino de mujer, Nombradía, Desde el hielo anterior, Ebriedad de Dios, Luz de los otros, Ciertos milagros laicos, La pureza inaugural, Mundo Nuevo, Mar siguiente y Sangrial. Estos son jóvenes maestros que han seguido sin lugar a dudas la forma de enseñanza de Alí Chumacero, Ernesto Cardenal, Marco Antonio Campos, Elsa Cross y los mencionados páginas atrás, y que a su vez impregnan de estos criterios a sus pupilos, pues como es obvio su tarea es evangelizar a través de la poesía. Y como lo que es arriba es abajo, otros brotes han surgido bajo los nombres de Daniel Baruc Espinal Rivera,

202   sacerdote de la Iglesia Anglicana y Carlos Santibáñez Andonegui, tallerista y apóstol, supuesto miembro del yunque (organización cuyo objetivo “es defender la religión católica y luchar contra las fuerzas de Satanás”), y prueba de esto es su reciente antología Es tiempo de más (algunos poetas del tercer milenio), Editorial Nautilium, 2013, donde sin tapujo alguno hace una selección de su talleristas (convocados por el INBA), con “poemas” abiertamente católicos, y donde se refiere a uno de sus alumnos favoritos a tono de piropo, del siguiente modo: “Ha suscitado interés en la red social, debido a su original forma de establecer contacto, a través de ella, con Dios, en una suerte de ejercicio filosófico y poético que pone en juego recursos de la red y perspectivas de la vida moderna, con las que el poeta induce a la reflexión y gana ciber-adeptos, lo que sin duda rendirá buenos frutos”. El trabajo de estos dos últimos poetas es cercano al módelo de la Teología secular, que es un movimiento que “sugiere la legitimidad de la búsqueda de lo sagrado fuera de la iglesia; sugiere que la iglesia no tenía derechos exclusivos sobre la inspiración divina en sentido de que existe una fuerte revelación continua donde la verdad religiosa se encuentra en la poesía, la música, el arte o incluso en la calle”. Se puede pensar en alguna exageración o suspicacia sobre estas conclusiones, pero cierto es que hay muchos estudios al respecto y que cualquiera de los lectores que tenga en sus manos este ensayo, puede darse a la tarea de investigar más sobre el tema, por poner ejemplo de lo dicho (y ratificar que realmente se ejecutan estas militancias en lo cotidiano), a Max

 203 Weber, quien realizó trabajos muy importantes sobre la sociología de la religión, y analiza su influencia en el devenir histórico de la psiquis, argumentando sobre una forma de gobierno basada en el mérito, denominada “meritocracia”, esto quiere decir “que por medio del éxito en las actividades”, refiriéndose a premios, al ascenso en la escala social, riqueza en las empresas, etc., “se sabe cuál es la voluntad de Dios”, pues son señales del “divino” para que el exitoso sepa si será salvado o condenado, pues “si el trabajo genera pobreza o los resultados son malos, es porque Dios no lo desea y se estará de lado de los condenados”, y sostiene que este pensamiento propio de la época capitalista, es herencia del puritanismo, y de igual modo sus teorías sostienen, a propósito de este fenómeno evangelizante, que “la religión tiene poder suficiente para construir la representación que un individuo se hace del mundo. Esa representación afecta a su vez la percepción de sus intereses y en definitiva el curso de sus acciones”. Lo que parece sólo teoría, es práctica; espejo de este estudio es la Teología de la prosperidad, de la cual hace un análisis Martín Ocaña Flores, en su libro Los Banqueros de Dios, una aproximación evangélica a la Teología de la Prosperidad, Ediciones Puma, Lima, 2002. Por supuesto hay muchos más argumentos para constatar esta situación como una verdadera problemática que está anclando los escasos avances en materia poética en México, la cual amenaza con sumergirnos en la superstición religiosa de siglos pasados. El poeta del siglo XXI, a diferencia de los poetas de otras épocas, tiene en su favor a las llamadas “ciencias blandas”, que contrario a lo que muchos creen, debe

204 rían ser soporte lógico de su obra, y sin embargo la mayoría de las veces no son tomadas en cuenta, saltándoselas (por considerarlas inferiores) y recurriendo sólo a las “ciencias duras”, pero estas sólo como una especie de elemento “experimental” o de carácter “estético”, entre otros usos, sin mayor  profundidad que mostrar un aparente conocimiento de la ciencia. Por eso es importante atender a la siguiente reflexión de Tedi López Mills: “Yo tiendo a sospechar cuando la tradición milita, cuando prescribe y no ironiza, cuando se adopta como un canon de usos y costumbres que no admiten las desavenencias, salvo si se ejecutan con cierto grado de solemnidad”, (p. 149, de P), que nos hace pensar en lo importante no de la “sospecha”, sino de la duda; dudar de lo que parece ser verdadero en el “contexto político” que sustenta nuestra realidad poética. Así el poeta tendrá la responsabilidad de estudiar, de conocer las ciencias duras, pero sobre todo darles desarrollo a las ciencias blandas. No caer en la politiquería de buró, en el sermón de cantina o academia, porque como criticaba ya Fernando Savater, en 1980: “La izquierda va perdiendo sus más sanas tradiciones en un proceso de depauperación que no parece tener otro fruto visible que el reforzamiento de las tradiciones de la derecha. La ambigüedad y falta de convicción propias no pueden dejar de alentar la radicalización triunfal de los planteamientos de un enemigo que jamás contemporiza, salvo si ve real fuerza en su contra. Quizá la tradición izquierdista que uno más añora hoy (…) sea el viejo, cuerdo y sabroso anticlericalismo. ¿Cómo no sentir nostalgia de los feroces comecuras de antaño, al ver a los líderes progresistas actuales

 205 en respetuoso contubernio con los diversos especímenes de la raza frailuna y enarbolando ellos mismos maneras untuosas, paternalistas e hipocritonas en la mejor escuela teatral del clero?”. A diferencia de Savater, no se trata de abogar por los heredados vicios de la “cacería de brujas”, sino hacer reflexionar al poeta sobre su crucial quehacer y la importancia de su conciencia política, porque incluso “no tener una postura política es una postura política”, porque el poeta es una figura pública, que aunque no lo quiera, o no lo tome en cuenta, representa una postura social. Por eso George Orwell “propone la conservación en todo momento de un espíritu de rebeldía que permita el rechazo de cualquier forma de dictadura, ya sea totalitaria, paternalista o supuestamente benéfica”. No conviene fomentar una “religión”, pues acaba con la diversidad de pensamientos y desencadena la intolerancia a todo lo que no tome parte de sus credos. A sabiendas de que muchos poetas en México profesan una “doctrina”, también es necesario resaltar que no todo lo apoyado por la mayoría está en lo correcto, las coincidencias de la mayoría no representan necesariamente un acierto, a veces sólo representan el eco del error. Porque no puede haber armonía donde todas las sectas coinciden en su planteamiento de poseer “la verdad absoluta” y cada premio que gane el poeta militante de la secta significa el triunfo de un credo o evangelio sobre los otros. Cuando no se respeta “la ley laica” produce (irónicamente) monopolios de la idea estética. Es como el agua y el aceite, porque no puede haber “arte y propuesta” dentro de un sistema “canónico” que se plantea de manera dogmática y en absolutos, donde se dice “todo está

206  dicho” y “no hay nada nuevo bajo el sol”, pues el “sol”, encarnación simbólica de dios nos dice con esto que no hay nada nuevo bajo él y si queremos que haya arte y que evolucionen las propuestas artísticas debemos separar la “verdad” para las posibilidades del arte futuro, un arte sin ataduras, pues arte es percepción, propuesta, evolución en distintos ángulos, y anclarlo a la “verdad” es darle muerte, por eso algunos sostienen que la poesía “está muerta”. El peligro que corremos con estas afirmaciones es que se construya sólo un arte de la dogmatización; la obligación de ser explícito es elemental, pues los poetas también son ciudadanos, una sola verdad no puede representar un arte mexicano, y tampoco puede identificar a los lectores con su realidad, propiciando una reducción de los contenidos y por ende una reducción de lectores. Sabemos que la mayoría de los rituales sociales son procesos poéticos, o en términos legales, escritura que laza, une, desune o determina la condición de un individuo con su comunidad. Y aunque la historia está plagada de religiosidad y la mayoría de los rituales de carácter poético han sido conformados desde las religiones, no quiere decir que no puedan componerse rituales desde otras perspectivas más contemporáneas que respondan a la necesidad de sus sociedades. Ejemplo de esto es la antología de El árbol rojo, editada en 2010 por Andrés Rubio “para reivindicar los valores civiles y laicos (…) donde reúne poemas para ceremonias, bodas, bautizos y despedidas a los muertos, porque hubo un tiempo en el que solo los creyentes eran los dueños de ritos y ceremonias, algo que ha cambiado”. Es evidente que si el poeta no asume esta nueva realidad, reducirá las

 207 posibilidades no sólo de temáticas, sino de propuestas y formas de vida. ¿Sólo hay buena poesía o mala poesía? Una propuesta indecorosa Abogar por el laicismo no implica una marginación del arte religioso, sino una definición y claridad para su adecuada categorización, pues al ser regulado por el Estado trae más pros que contras y al esclarecerse (sacarlo de la ambigüedad) logra una valorización más justa, y hay una revaloración o reivindicación de este género, y a su vez da paso a otras categorías en la misma poesía, que se presentarán más fácilmente para dar una representatividad a las múltiples posturas y voces poéticas del país. En teoría, esta acción apoya futuros análisis académicos más objetivos y menos centralistas. Donde efectivamente no sólo se aplicarían las políticas de “tolerancia”, sino también las de respeto y valoración de la riqueza cultural (entiéndase también la ideológica), tanto oral como escrita, y se crearía un panorama o atmósfera adecuada para una mayor libertad creadora. Esto muy al contrario de lo que pareciera, no desequilibraría los criterios de la preceptiva, al contrario, abre la posibilidad de una mejor labor analítica que afianzará mejores márgenes respecto de la obra y el pensamiento del creativo, y se romperá esa idea actual que sumerge en una generalidad lo que se entiende por poesía (actualmente su regulación recae en manos de intereses personales de jurados y en una somera avalación, por no decir negligencia, delegada

208 en los premios). En consecuencia, esto en vez de entorpecer los criterios, delinea en retrospectiva los límites y argumentos para el debido discernimiento del trabajo literario. Desde esta óptica, la figura del poeta es también la del pensante, el consciente ético, el poeta ante el ojo crítico. Lo cual Jaime Labastida expresa del siguiente modo: “La ética nos indica límites. Si Dios no existiera, dice Dostoievski, todo estaría permitido. ¿Es así? ¿Qué sucede en una filosofía que no acepta la existencia de Dios? En esa filosofía, ¿todo está permitido? Una filosofía atea, ¿carece de fronteras? No, una filosofía, tal como la que yo sustento, una filosofía laica, sin Dios, también establece límites. No es lícito valernos de los otros como si fueran herramientas inertes en las manos de alguna idea incierta. No hay Dios: el límite, pues, nace de la responsabilidad propia. Oscilante en el abismo, una filosofía sin Dios tiene a la conciencia como su único fundamento. Exige de nosotros el uso despiadado de la razón. El cimiento radica en nuestro interior. El paradigma ético es construido por cada uno, por sí y ante sí, de manera libre, dejando atrás cualquier barrera exterior. En este sentido profundo, la filosofía es una escuela de la libertad: nos obliga a que actuemos por convicción, no por coacción, sin estar sujetos a ningún dogma impuesto desde fuera”. Estamos en una época, por no decir una crisis, en donde la necesidad innegable es más que ganar premios, ganar lectores. Donde el laicismo puede ser una herramienta, y que el contexto lo convierte en una propuesta innovadora, que aunque ha estado a la mano no ha sido ocupada como tal, y posiblemente,

 209 también saque a la poesía de las aguas estancadas en que la ha sumergido la teocracia en curso. Concluyendo, la aplicación del laicismo en la poesía mexicana da mayores posibilidades de una “pluralidad”, en vez de marginarnos en una engañosa unificación que en realidad encierra la uniformidad: y en donde la escritura es uniforme no puede haber creación poética. Por reincidir en un contenido que aunque se le dé voz en diferentes estilos una y otra vez nos llevará inherentemente a la misma verdad absoluta del lugar común.  “El profesor Albert Bayet, presidente de la liga de Enseñanza Francesa y uno de los más ilustrados promotores del laicismo en su patria, lo define así: ‘El laicismo es la idea de que todos los seres humanos —sean cuales fueren sus opiniones filosóficas o creencias religiosas— pueden y deben vivir en común dentro del respeto por la verdad demostrada y en la práctica de la fraternidad. Quienquiera que de buena fe y piensa que el hombre debe amar a sus semejantes, es un laico’. El laicismo significa defensa de la Libertad de conciencia. No es proclama de ateísmo, ni movimiento antirreligioso; es espíritu de libertad y nace de la necesaria secularización de la ciencia, la filosofía, la historia y las instituciones y la actividad general humana. Sostiene que el Estado, como entidad de derecho, no puede profesar culto alguno; que especialmente en la democracia, la educación es una función primordial del Estado; que la educación laica es el método educativo específico de la democracia; que el Estado debe proponerse formar hombres libres, con discernimiento propio y que, como lo ha expresado el profesor Rondanina,

210  no es posible fundar en el dogma la educación del hombre libre; y que, además, el laicismo escolar es la condición sine que non para que la libertad de cultos no sea una ficción carente de valor real. El laicismo significa, esencialmente, una alteración de la relación entre el mundo y la religión; en lugar de ocupar ésta el lugar central y dominante de todas las actividades humanas, como ocurrió en cierta fase de la historia de Occidente, se la reduce a lo que debe ser su propia esfera”35, escribe al respecto Agustín Álvarez. Es urgente que se ejerza la secularización del arte, y en este caso, la poesía. ¿Qué es secular? Seguramente todo los saben, pero no está de más recordarlo: “Es el paso de algo o alguien de una esfera religiosa a una civil o no-teológica. También significa el paso de algo o alguien que estaba bajo el ámbito o dominio de una doctrina religiosa (siguiendo sus reglas o preceptos), a la estructura secular, laica o mundanal”, y específicamente en nuestro tema: “En un tercer sentido, secularización se refiere a la pérdida de influencia de la religión en la cultura. Si en alguna época estuvieron sometidas a la influencia de grupos religiosos, con la secularización la ciencia, la moral, el arte y otras expresiones humanas recobran su papel al margen de lo religioso”. Si vivimos en un Estado laico, lo normal sería que cumpliera con su función, precisamente de secularizar, o por decirlo más claro, de regular estos premios, estímulos y donaciones a instituciones seudoculturales, como el primer problema mencionado en Guerrero, y denunciado por el poeta y promotor cultural Antonio Salinas, donde es obvio que aprovechando ciertas lagunas legales, la ignorancia, el

 211 tabú o la credulidad de la población, y el poco poder político y económico que tienen los civiles (y los poetas, por supuesto) para presionar al Estado a cumplir con sus obligaciones de ley, están construyendo una iglesia con fondos de todos los ciudadanos. Pues los ciudadanos confunden el Estado laico, “que admite todas las religiones, pero no apoya ni financia ninguna”, con el Estado “multi religioso” que financia a todas la religiones por igual y mantiene clérigos, sus templos y actividades. Y aun así cabe notar que esta segunda opción sería la menos grave respecto a la real teocracia que se está definiendo con impunidad, pues esta iglesia es católica y por lo tanto la religión dominante que ocupa mayor poder en el gobierno y suprime todas las demás y que desde 1992 a la fecha goza de privilegios ilegales, como el estar exenta de todo tipo de impuestos (al igual que en Chile, Uruguay y España, entre otros). A pesar de que tenemos una educación laica, la SEP está editando libros de primaria y secundaria con una intención abiertamente evangelizadora. Así como Conaculta libros de poesía apostólica. Sólo basta echarle un vistazo a muchas de sus publicaciones. Gianni Vattimo dice: “Si profeso mi sistema de valores —religiosos, éticos, políticos, étnicos— en este mundo de culturas plurales, tendré también una aguda conciencia de la historicidad, contingencia y limitación de todos estos sistemas, empezando por el mío”45, lo cual nos lleva a observar y cuestionar toda clase de intentos o propuestas de evangelización a nuestro alrededor, empezando por la nuestra. Contrario es lo que sucede con la mayoría de las becas, o al menos las más representativas, donde nuestros

212  maestros se dan a la tarea de darles el “catecismo” a los jóvenes monaguillos con el pretexto de la tradición. Lo mismo sucede con los criterios de lo que “debe ser premiado” y representativo de las “letras mexicanas” (como si estuvieran unificadas bajo un mismo secreto credo). ¿Qué es lo que debe hacer el Estado? Tal vez es pertinente que por fin se perfilen categorizaciones a lo que será “premiado”, en diferentes tipos de premios de poesía de diversas “corrientes”, si es que van a ser pagados con nuestros impuestos, como ya se ha logrado hacer con los estímulos a la creación en lenguas originarias, así como premios creados ex profeso para la obra literaria construida por mujeres. Esto no con la intención de crear una etiqueta de marginalidad, sino por el contrario, una forma de ajustarse a la realidad, porque simplemente, la riqueza de lo diverso nos hace “minoritarios”. Somos un conjunto de minorías. Podría agregarse así con claridad el perfil que determina el enfoque de ciertos premios, del tal modo, tendríamos el Premio Nacional de Poesía Católica Nacionalista Ramón López Velarde; o el Premio Nacional de Poesía Mística San Juan de la Cruz; el Premio Nacional de Poesía Popular Jaime Sabines, y por qué no, para fomentar la tolerancia política, también el Premio Nacional de Poesía Marxista José Revueltas o un Premio Nacional de Poesía de la Diversidad Sexual Salvador Novo, etc., etc. Para muchos esto puede ser escandaloso, pero es importante que el creativo conozca los parámetros reales y críterios con los que se gana cada premio o estímulo.

 213 El Estado debe cumplir con su función de mediador y hacer evidente cuáles son los perfiles e ideologías que están “enriqueciendo” el panorama cultural de México, para que no se enturbie, y si su intención es esclarecer que es un Estado democrático y fomenta la libertad de pensamiento y propicia con igualdad el crecimiento en todos sus factores intelectuales. De este modo ninguno tendrá que buscar erigirse como la poesía “representativa” del Estado, pues todas las poesías tendrán un lugar dentro de México. Con lo cual no sólo exige más en su tema a los poetas, sino que también los compromete a ofrecer argumentos estéticos y filosóficos sobre sus formas de pensamiento y obra. Es urgente una categorización, en premios que se dan ya por ende “cumbre” de las letras, como el premio Aguascalientes, que se ha desprestigiado en últimas fechas y entrado en controversias por los criterios y apoderamiento de mafias, que es secreto a voces. Esta propuesta sería factible para que, efectivamente, al dividirse este premio en categorías, pudiera fomentar la pluralidad y esclarecer los criterios al ser seleccionados los jurados de diferentes propuestas canónicas en dichas categorías. Así tendríamos el Premio Aguascalientes dividido en su presea al “poeta masónico”, otro al “poeta espiritualista”, y uno más al “poeta ateo”, por poner ejemplo. Para muchos tal vez lo adecuado sería retirar mejor los premios, las becas, etc., pues se dan por enterados de que la poesía es “sagrada”, y por lo tanto, “religiosa”, entonces se caería en un absurdo al ser apoyados por un Estado que se dice laico. Por supuesto, habrá también quienes piensen que un premio de poesía católica debe ser lanzado desde el Vaticano o la 

214  Basílica, y no pagar por él las instituciones del Estado, a menos que se divida el premio en categorías según las creencias registradas en México. Entre el origen de la palabra y el porvenir de la lengua No es herencia de la religión la constitución de una sociedad. Y en una sociedad liberada, cabe también el aspecto no solo de la “libertad” de tener culto sino también de “no tenerlo”, por lo que viene a colación definir el sentido estricto etimológico de la palabra “religión”, que “equivocadamente —a decir de Salomón Reinach— se ha querido derivar religio de religare (atar), como si la religión fuera esencialmente el lazo que une a la divinidad con el hombre. La lingüística obliga a desechar esta etimología; en cambio adopta de buen grado la que ya recomendaba Cicerón: religio viene de relegere, que se opone a neglegere, como la vigilancia extrema (decimos cuidado religioso) al descuido y la negligencia. La religio sería por tanto, la observación fiel de los ritos”. Antes de la era cristiana, aparece el término religio en voz del poeta latino Publius Nigidius Figulus, 98-45 a. C, amigo de Cicerón. Pero es hasta siglos después cuando Lucio Cecilio Firmiano Lactancio (llamado el Cicerón cristiano) vincula “religión” a “religare” en vez de “relegere”. Relegere (es la etimología real de religión) que significa “observar escrupulosamente” e indica “lo importante que era para los romanos la observancia escrupulosa del culto” ya que su función era de carácter social-político antes que de naturaleza

 215 divina, concepto contrario para Lactancio, para quien “la primera función de la justicia es unirnos con nuestro hacedor; y la segunda unirnos con nuestros semejantes”. Si logramos entender esto y sobre todo ejercerlo en las políticas de la literatura nacional, México será un centro modelo para el ejercicio contemporáneo de la poesía con el amplio abanico de sus poéticas, y la democracia será un soporte para que los poetas no queden aprisionados entre las redes de la hegemonía de las sectas, el mercado o el narcisismo estético. De igual modo estamos a tiempo de protegernos del fanatismo (como los neonazis panistas, o los brotes de Islam en Chiapas o Tijuana), de la histeria colectiva o pánico moral y las futuras guerras de religión. Se dice que todo nos lleva al eterno retorno, volver al origen, ¿pero es este el momento adecuado para regresar, o es el óptimo para el avance al descubrimiento? Es necesario generar una poesía laica, libre de dogmatización, nutrida por el pensamiento, por los avances científicos (que no tecnológicos): activa, propositiva, que reflexione; una poesía que sea mancuerna de la filosofía y no sólo “diga lo que la gente quería decir y no sabe cómo”. Si tomamos en cuenta que la religión es herencia local en la mayoría de la población, y no fue elegida, la pregunta final es: ¿Qué es una poesía laica? Y esa es una respuesta que tiene que desarrollar cada poeta en su poética, pues en ello se juega su individualidad, su pensamiento, su vida y sobre todo el sentido y la profundidad con las que realizará su obra.