Lunes, 17 Junio 2019 01:28

EDUARDO FRAILE VALLES /Poemas de “Teoría de la luz” / Traduction par Miguel Ángel Real

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EDUARDO FRAILE VALLES

Poemas de “Teoría de la luz”, Ed. Difácil, Valladolid, España, 2004

Traduction par Miguel Ángel Real

 

 

 

 

MEDITACIÓN DE SÍSIFO

 

I

 

una piedra es el tiempo

dando vueltas sin fin sobre sí mismo

 

una piedra es el tiempo

que ya no pasa

 

una piedra es el tiempo

perdido para siempre en su propio laberinto

 

una piedra es el tiempo ensimismado...

 

 

   II SÍSIFO JUGANDO A LAS CANICAS

 

Sísifo, astuto

y depravado jugador de canicas

campeón olímpico de la especialidad

(les ganó a todos los dioses, incluida la Muerte)

 

fue objeto de una venganza

digna de sí (la eternidad

es redonda, los dioses son malvados):

 

jugar consigo mismo a las canicas

(en un plano inclinado

con una bola solo...) y perder siempre

 

 

 

III TELEGRAMA

 

Sísifo,  ¿cómo estás?

que la piedra te sea leve

 

veloz, alado el tiempo

inconcebible de la eternidad

 

dilecta, dúctil, dócil

dulce la melancolía

 

      IV EL FINAL

 

una piedra recuerda, vuelve en sí

regresa de su no ser siendo apenas

animada e  inánime

aún

no

definitivamente  despertada, dormida

 

 

 

MÉDITATION DE SISYPHE

 

I

 

une pierre c'est le temps

qui tourne sans fin sur soi

 

une pierre c'est le temps

qui ne passe plus

 

une pierre c'est le temps

perdu à jamais dans son propre labyrinthe

 

une pierre c'est le temps songeur...

 

 

II SISYPHE JOUANT AUX BILLES

 

Sisyphe, rusé

et dépravé joueur de billes

champion olympique de la spécialité

(il a battu tous les dieux, y compris la Mort)

 

fut l'objet d'une vengeance

digne de lui (l'éternité

est ronde, les dieux sont des scélérats) :

 

jouer avec lui même aux billes

(sur un plan incliné

avec juste une boule...) et toujours perdre

 

 

III TELEGRAMME

 

Sisyphe, comment vas-tu ?

que ta pierre te soit légère

 

véloce, ailé le temps

inconcevable de l'éternité

 

délicieuse, ductile, docile,

douce la mélancolie

 

 

IV LA FIN

 

 

une pierre se rappelle, revient à elle

retourne de son non-être en étant à peine

animée et inanimée

encore

non

définitivement réveillée, endormie

 

 

 

 

 

ANN / 1

 

 

La luz entra a raudales por el ventanal. Las cosas

brillan como frutas que hubieran sido acariciadas

con fruición: el canto de los libros, el vaso

único, con un dorado resto de licor, sobre la mesa

de alabastro, el teléfono

art-decó que conoce su tacto

voluptuoso y negligente, su delicadeza

mortal. Está dormida. Yace,

como una flor cortada, sobre la nata cruda

y suculenta del sofá. Huele a madera, a sol

velado -voyeur-  entre visillos,

y al terciopelo escarlata de las rosas

que la contemplan, puestas de puntillas,

desde el jarrón. Huele a deseo. El aire

se deja respirar imperceptiblemente, apenas

el levísimo roce de unas alas, el temblor

iridiscente de su piel. Está desnuda

(mórbida,  satisfecha, nacarada, mordida)

o desnudada a medias: el abrigo

de mohair malva, sin peso, caído en el parquet

junto a su bolso, un pendiente

impar dentro del cenicero... Hace calor

aquí. Las bragas en suspenso, en un suspiro

(blancas hasta la insensatez, hasta la extenuación)

del charol de un zapato, desmayándose

sin fin, y el cabello en cascada. Ronronea

la ciudad. El reloj de pared da una hora    

cualquiera, la marca con dulcísimas

y argentinas espuelas en su sueño, en la carne

de sus nalgas perfectas, vale decir

en punto, que se estremecen un instante. Lo que queda

de un vestido de  noche, ola batida

en retirada, se frunce en su cintura. Nadie

—¿Qué ve un espejo en otro

espejo?: ¿la soledad, la nada

enamorada de sí misma?— la verá despertar.

 

 

ANN / 1

 

La lumière entre à torrents par la fenêtre. Les choses

brillent comme des fruits qui auraient été caressés

avec délectation : le dos des livres, le verre

seul, avec des restes dorés de liqueur, sur la table

en albâtre, le téléphone

art-déco qui connait son toucher

voluptueux et négligent, sa délicatesse

mortelle. Elle dort. Elle gît

comme une fleur coupée, sur la crème crue

et succulente du canapé. Ça sent le bois, le soleil

voilé -voyeur- entre les rideaux,

et le velours écarlate des roses

qui la contemplent, sur la pointe des pieds,

depuis le vase.  Ça sent le désir. L'air

se laisse respirer imperceptiblement, à peine

un très léger froissement d'ailes, le frisson

irisé de sa peau. Elle est nue

(morbide, satisfaite, nacrée, mordue)

ou presque dénudée : le manteau

en mohair mauve, sans poids, tombé sur le parquet

près de son sac, une boucle d'oreille

impaire dans le cendrier... Il fait chaud

ici. La culotte suspendue, dans un soupir

(blanche jusqu'à la bêtise, jusqu'à l'épuisement)

de l'éclat d'une chaussure, s'évanouissant

sans fin, et les cheveux en cascade. La ville

ronronne. L'horloge sonne une heure

quelconque, elle la marque d'éperons

argentés et très doux dans son sommeil, sur la chair

parfaite de ses cuisses, peut-être

précises, bouleversées un instant. Ce qui reste

d'une robe de soirée, vague battue

en retraite, fronce à sa taille. Personne

-Que voit un miroir dans un autre

miroir ?: la solitude, le néant

amoureux de lui-même ? - ne la verra se réveiller.

 

 

1

amor mío, recuerdo

la luz como una fruta inmóvi1 en un árbol de oro

y el tiempo deteniéndose al borde de tu piel

recuerdo el aire

pálido, de papel, sin aliento, sin alas...

recuerdo cada cosa

(su sitio exacto en el espacio)

en su lugar, pero fuera de sí: con no sé qué rubor de ser mirada

o de verte, y un extraño silencio

que lo llenaba todo

de saliva

y recuerdo tu cuerpo haciéndose palabra entre mis labios

... y recuerdo la vida

 

 

 

1

mon amour, je me souviens

de la lumière comme d'un fruit immobile dans un arbre d'or

et le temps qui s'arrêtait au bord de ta peau

je me souviens de l'air

pâle, en papier, hors d'haleine, sans ailes...

je me souviens de chaque chose

(leur endroit exacte dans l'espace)

à leur place, mais hors d'elles : avec je ne sais quelle honte d'être regardées

ou de te voir, et dans un étrange silence

qui remplissait tout

de salive

et je me souviens de ton corps devenant parole dans mes lèvres

… et je me souviens de la vie

 

 

 

SER MIRADA POR TODOS

 

 

ser mirada por todos, notar intensamente

la quemadura (no la pequeña quemadura infinita

del poeta, sino los alfileres

súbitos, hondos

múltiples, fugitivos, a traición, incesantes)

del ajeno deseo

sobre mi carne, sentirme codiciada

hasta el bendito dolor

y saber

como un dios malo y generoso

que el supremo poder, el poder absoluto

es aquel que, insensatos, los otros nos otorgan

(condenándose así para siempre al infierno

de la esperanza) sobre su felicidad

 

 

ÊTRE REGARDÉE PAR TOUS

 

 

être regardée par tous, remarquer intensément

la brûlure (pas la petite brûlure infinie

du poète, mais les aiguilles

soudaines, profondes

multiples, fugitives, traîtreusses, incessantes)

du désir d'autrui

sur ma chair, me sentir convoitée

jusqu'à la douleur sacrée

et savoir

comme un dieux méchant et généreux

que le pouvoir suprème, le pouvoir absolu

est celui que, insensés, les autres nous accordent

(en se condamnant ainsi à jamais à l'enfer

de l'espoir) sur son bonheur

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EDUARDO FRAILE VALLES

Eduardo Fraile Valles

 

Nace en 1961, en Madrid. A los seis años se traslada con su familia a Valladolid, donde reside desde entonces. Esta circunstancia se refleja en varios textos a lo largo de su obra, donde el autor habla mucho de sus dos infancias, la madrileña y la vallisoletana, y quizás también de una tercera, la de los veranos en Castrodeza, en casa de los abuelos maternos.

Estudia en el colegio La Salle, pero en 1978 decide abandonar la seguridad de un porvenir académico para dedicarse por entero a la creación literaria. Los trabajos que desempeñe serán trabajos de supervivencia, para así poder perder la vida, el tiempo, todo... en la poesía.

Publica su primer libro en 1982, al que titula Ningún otoño es amar... Posteriormente verán la luz NOPOEMA, en 1985, con una serigrafía del pintor Julio Toquero, y Tantalalúnala, en edición de artista, en 1987. Es común a estas obras el juego continuo y casi malabar con los significantes y los significados de las palabras. Una explosión de sonido y luz que desemboca en Cálculo infinitesimal, libro que abre las publicaciones de la Fundación Jorge Guillén, en 1992, y A Nausícaa, que aparece en la Colección Genil de Literatura de Granada, en 1994...

7 finales para Philip Marlowe (1995), Cuando me saluda por la calle alguien que no caigo quién es, y si además es guapa (1996) o Naked I Wait (1997), anticipan la llegada de Con la posible excepción de mí mismo, en el año 2001, volumen con el que funda y da comienzo a las publicaciones de Ediciones Tansonville.

Teoría de la luz (Difácil, 2004) sorprendió a la crítica por su rotundidad poética y la brillantez de una voz plenamente madura. Quién mató a Kennedy y por qué (2007) recibió el premio Fray Luis de León, y La chica de la bolsa de peces de colores (Visor, 2008), un accésit del Jaime Gil de Biedma. Ambas obras inician una serie de “Apuntes del natural”, que se continúa en Y de mí sé decir... (Tansonville, 2011), Ícaro & Co. (Libros del Aire, 2012), Retrato de la soledad (Difácil, 2013), In Memoriam (Tansonville, 2014) y Perlas ensangrentadas (Tansonville, 2017).

Balada de las golondrinas (Pre-Textos, 2009), es una colección de poemas dedicada a sus aladas vecinas de Castrodeza.

La vertiente más arriesgada de su producción le sitúa en los ámbitos de la poesía visual y experimental. En este sentido, ha mostrado en diversas exposiciones y revistas especializadas propuestas como Pleamor, pROSAS in 12 PINKturas (1991), Números (1992), De las cosas (1994), 5 poemas visuales (1995), CaÓtica (1996), Deconstrucción de la rosa (1999), Anunciación (2000)...

Reside en diversas antologías como Poesía visual española (Calambur, 2007), Cinco miradas (Universidad de León, 2009), Erosionados (Origami, 2013) y Sentados o de pie (Fundación Jorge Guillén, 2013).

Francisco Pino escribió refiriéndose a su obra en el poema/prólogo del libro A Nausícaa:

Yo te he visto

llegar donde nadie ha llegado...

 

"Ha escrito artículos en El Norte de Castilla, Diario de Valladolid/El Mundo, ABC y La Razón. Actualmente mantiene el blog Sobre los ángeles."

 

 

 

copyright  Gabriel Villamil

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