Jueves, 30 Marzo 2017 18:51

Pequeño libro de parábolas / Saúl ordoñez /

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Pequeño libro de parábolas

Saúl ordoñez


A: carlos chávez

insoportable

Su quietud es su salvación.

José Lezama Lima






 

 

Prólogo

 

Mujer, tendiste un cable

eléctrico del corazón oscuro de la vida

al corazón oscuro de la vida

atravesando el mío.

I

 

doblada, vencida bajo el peso

de su belleza inexorable, la flor

mira su imagen

en el espejo del agua

es el agua una pupila

una boca que bebe ávida

la imagen de la flor

mas no el perfume

qué diera el agua por beber

la flor toda y qué no diera

la flor por beberse en el agua

encorvada flor, vencida

agua, sedientas; belleza

y eros triunfantes





 

II

 

sobre la piedra

el agua

se afana, cariciosa

sobre la piedra

se desvive

el agua

pero la piedra: piedra

sobre la piedra

qué inútilmente

se afana el agua


 

III

 

tic/ toc

tic/ toc

tic/ toc el beso

del agua

sobre la piedra

tic/ toc

tic/ toc el deseo

del agua

por la piedra

pero la piedra: piedra

tic/ toc

tic/ toc

tic/ toc la muerte

lenta

de la piedra


 

IIII

 

sobre el lecho

el agua corre

una carrera

contra el agua

¡agua corre

que te alcanza el agua!

yacente

el agua

en sí misma

se afana

¡agua corre

que te alcanza el agua!

sedienta

a sí misma

bebe

el agua

¡agua bebe

que no te sacia el agua!

 

IV

idéntica

a sí misma

y en sí misma

encerrada

sellada

y sola

la piedra

una semilla

estéril como un ojo

que solo

se mira como un puño

uno quisiera

que manara grito

pero nada

pero no la piedra



V

 

a jorge axel

sobre el tallo

viril

aún no civil

la flor

un ojo

entre pétalos

mira absorta

su belleza

insoportable

la flor

bebe

su imagen

y el perfume

sedienta

y sí

saciada

de sí misma

enamorada

mas intacta

ignorante

del solo instante

en que la flor es

cercada de miradas

y no hay memento mori

porque la flor: eterna

en el instante

en la mirada

 

 

VI

 

a aldo

te quiero piedra

cuando manas

agua para la sed

¡ay, quién pudiera

quebrarte!

más te quisiera

si tocada

por su pie

manaras fuente

piedra quebrada

¡ay, quién pudiera

quebrarte!

pero te quiero

así tan piedra

Epílogo

 

i

 

Luis, cuando dijiste amar todo lo que deforma un cuerpo,

¿te referías también a la edad?,

a la edad que todo lo deforma,

a la edad que nada perdona.

Mano de viejo mancha lo que toca.

 

 

ii

 

Hoy creo en la humanidad un poco menos

es decir ya casi nada

soy un viejo amargado que procura

la sola intimidad de la palabra

ahí está la humanidad que me interesa

y el trato con no más de tres gentes

y el tacto no sino de las estatuas.

Visto 406 veces Modificado por última vez en Domingo, 23 Abril 2017 11:28
Saúl Ordoñez

 

Saúl Ordoñez (Toluca, México, 1981). Ha publicado los poemarios: Museo vivo (2009), Jeffrey (2011, Premio Nacional de Poesía Joven Elías Nandino 2011), Variaciones sobre un tema con algo de Lope para Coral Herrera (2011), Entre heces y orina (2013), petite maman (2015) y Libro de memoria (2015). Recopiló y prologó la antología Afuera, arca poética de la diversidad sexual (2017). Textos suyos han aparecido en antologías, publicaciones periódicas y medios electrónicos. También ha incursionado en las artes visuales.

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