Lunes, 08 Mayo 2017 03:14

Cada vez que el aire / Víctor Manuel Pazarín /

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Cada vez que el aire

Víctor Manuel Pazarín

 

 

I

 

 

¿Ibas hacia el mar o estabas en el mar?

Era, bien lo recuerdo, el último domingo de diciembre

y la brisa de tus palabras llegó a mí:

de pronto una frase permitió que giraras tus pensamientos

y mi rostro y tu rostro se bañaron de luz.

El sol brillante de las fotografías,

las nubes grises de las imágenes,

la distancia y la cercanía

se volvieron enigmas

y nos atrajeron…

el mar se tornó en sonrisa

y tus labios, desde entonces,

saben a sal marina…

 

 

II

 

 

Cada vez que el aire,

cada vez que las nubes,

cada vez que sus ojos,

cada vez que su rostro,

cada vez que sus labios,

cada vez que su voz,

cada vez que su ausencia…

hay un vestido blanco, lo he visto en sueños

—y unas flores entre sus brazos

y al fondo su mirada.

Hay un vestido blanco, lo he visto en sueños:

me ha revelado, con anticipación,

el placer de su cuerpo.

IV

 

 

Vi tu mirada… sentí tu respiración…

 

En la confluencia del universo, en la esquina del mundo, en la penumbra del cuarto, cerca de la ventana del restaurante —donde los hilos de un sol entran silenciosos—, hay una avispa azul entre los labios de los amantes. Hay dos latidos de tambores que cantan y convocan el estremecimiento. Hay dos historias y un latir, y una vecindad de manos, de labios y de cuerpos.

Quise sentir tus labios en los míos; desee tenerte; abrí entonces mi boca y me comí tu sexo: entonces el cielo se abrió y tú cerraste los ojos; otro día, a la luz del sol y hoy en la penumbra, te dije que te amaba y que estoy a la espera del rapto…

 

 

V

 

 

Tú ya no puedes sostenerte,

bajas mi mano hacia adentro del pantalón

y me permites hundir mis dedos en ti.

Entonces yo doy vueltas como un pájaro,

como un ave en su trapecio extendiendo sus alas

hasta encontrar el agua.

Y desde el fondo de tu garganta surges en susurros.

Luego vas y te tiendes, cerrando los ojos,

en el sofá del café.

Cierras los ojos y aprietas los labios.

Buscas de nuevos las alas

que te revelaron, por un instante,

el pasado, el presente y tu futuro.

VI

 

Había caballos en el bosque a la hora del abrazo. Y cuando nuestras bocas se enlazaron, había caballos. Lentos cruzaban como unas apariciones. Se perdieron de pronto en el camino, pero nuestras palabras los retornaron. Vinieron entonces de nuevo hacia nosotros.

Nos miramos. ¿A dónde ir y para qué?

Habíamos caminado pendiente arriba. Nos adentramos en el bosque hasta encontrar las sombras.

Estaba el viento y había la luz.

Nos abrazamos y besamos y había los caballos.

 

 

VII

 

 

Toqué, entonces, su espalda levantando su ropa. Lo que ella hizo fue cerrar los ojos y arquear el cuerpo como una gatita. Su ronroneo —delicado y sutil— se fue hasta el fondo de mis oídos, y todo en mí fue aceleración, ritmos, y sangre fluyendo a toda prisa hasta lograr que mi respiración se modificara. Subí mi mano con lentitud y ella se desvaneció un instante. Luego el viento afloró para llevar más lejos sus jadeos: se fueron hacia arriba, luego a lo profundo. Logramos, por un instante, un compás de respiraciones creciendo con el beso. Ardientes, tuvimos que parar. ¿Estábamos en un lugar público o privado? Éramos, eso sí, un deseo compartido: un agua fluyendo…

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 Víctor Manuel Pazarín

 

Víctor Manuel Pazarín

Poeta, narrador, ensayista, periodista y editor

 

Nació en Zapotlán el Grande, Jalisco, 1963; actualmente vive en el poblado de Tonalá. Tiene publicados libros de cuentos, periodismo y poesía: Puentes (relatos), editorial Mala Estrella, 1993. Construcciones (poesía), Fondo Editorial Tierra Adentro, 1994. Retrato a cuatro voces (Arreola y los talleres literarios) (entrevistas), editorial de la Universidad de Guadalajara, Divagaciones en las escaleras (cuentos), Unidad Editorial del Gobierno de Jalisco, 1994, Arreola, un taller continuo (periodismo), editorial Ágata, 1995, Cantar (poesía), Secretaría de Cultura de Jalisco, 1995, La medida (poesía), Unidad Editorial del Gobierno de Jalisco, colección Los Cuadernos del Jabalí, 1996, Cazadores de gallinas (novela, 2008) y Ardentía (poesía, Buenos Aires, Argentina, 2009).

Es editor del sello Mala Estrella. Fue director-editor de la revista Soberbia, Presencias, mensualidad de poesía y Éxodos, escritura de creación y pensamiento. Es columnista y corrector en La gaceta de la Universidad de Guadalajara y El Financiero de la Ciudad de México El Financiero. Trabaja en la Universidad de Guadalajara y mantiene el blog Barcos de papel. En 2010 Víctor Manuel Pazarín recibió la “Presea al Mérito Ciudadano”, que otorga el pueblo y gobierno de Zapotlán el Grande, Jalisco, “a sus hijos esclarecidos”.

Acaba de aparecer editado su libro A Zapotlán vía París (Editorial Sotevento, colección La autopista del Sur, Zapotlán el Grande, Jalisco, 2013) y la novela Miedo al vacío (Salto mortal, 2014). Están en prensa dos libros suyos: Enredo (poesía reunida 1986-2012), La vuelta a la aldea (ensayos sobre literatura mexicana) y la revista de literatura Persona, de la que es director-editor.

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