Jueves, 11 Mayo 2017 05:42

Ezra Pound: el James Joyce de la poesía Irving Ramírez

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Ezra Pound: el James Joyce de la poesía

 

Irving Ramírez

 

Dos imágenes guardo del poeta Ezra Pound: la primera es la del generoso y gran amigo de otros escritores en la Europa de principios del siglo XX; la segunda, del gran poeta que innovó y transformó la poesía moderna de occidente. Y acaso hay una tercera: la del hombre sumergido en la locura que permaneció en una jaula en Rapallo Italia, durante la segunda guerra mundial y luego varios años en el manicomio de St Elizabeth presa de la esquizofrenia y la paranoia. Extraño destino de un hombre tan esencial en las letras modernas. Si en las universidades del mundo hubiese en cualquier carrera un curso con su pensamiento y su poesía, seguro habría mas lectores de poesía y esta saldría de las catacumbas. Su biografía que lo llevó a Irlanda para ser secretario de W.B.Yeats, y a influir en la vocación de Joyce y Hemingway, a quienes ayudó de muchas maneras, dándoles dinero, consiguiéndoles editor, revisando sus textos, apoyándolos con sus familias, y, en suma, impulsándolos en sus carreras literarias, como si fuese lo mas importante en su vida, como un padre, que lo ubican como uno de los pocos autores que se exilian de la envidia, y el egoísmo concomitante a este gremio. Pound, es famoso por sus frases “Decidí que a los treinta años, sabría de poesía más que nadie en el mundo”, por podar y corregir ni más ni menos que La Tierra Baldía de T.S.Eliot, esa obra maestra que debe mucho a su editor. Y, sobre todo, por haber escrito dos libros esenciales en el idioma inglés: Los Cantos, y Personae. Como Holderlin y Artaud, militó en la locura y como Nietzsche, pero también como éste, se refugió en la música. Un políglota; alguien que se nutrió del artista de Croisset, Flaubert, en su enseñanza compositiva; para el poeta norteamericano, también el lenguaje común era suficiente, y había que hallar el adjetivo exacto, y como aquél, proveyó de suficiente sentido a la forma para hacerla artística. Su monumental obra abrevó de la economía y de la historia, de las lenguas y de la tradición oriental, y experimentó con las palabras hasta intentar despojarlas de todos sus secretos. Como Joyce, innovó en la poesía lo que aquél en la prosa, en la busca de la obra total. Su conocimiento del arte y la tradición, de las ciencias, y la economía, al servicio del poema, con textos breves, neologismos, préstamos, retruécanos, y mitos, y un dejo de misticismo y esoterismo tomado de Yeats, y todo sin el abstraccionismo moderno, construyeron esa obra. Algunos lo ubican dentro de la generación perdida, por su amistad con los vanguardistas en el Paris de los veinte, pero sus búsquedas van más allá de la vanguardia, a pesar que hay quienes lo colocan en el Imaginismo y el Vorticismo. Convivió y conoció a los artistas más importantes de los 20: Picasso, Léger, Stein, Modigliani,Cocteau. Un lector lúcido que supo hallar en los otros, la grandeza; y que, en el arte, fue una especie de samaritano, mecenas y filántropo; en política, su antisemitismo y pro fascismo lo condenaron. ¿Su locura fue inventada para salvarle de la horca? O sólo fue una puerta para escudriñar los secretos de la poesis interminable de sus Cantos?. Una máscara. Como la poesía misma, la más aleatoria de todas. Se cree que fue el verdadero inventor del verso libre, en su sentido más amplio, con versos como estos: Te ruego entrar a tu vida Te ruego aprender a decir yo Cuando te inquiera; Porque no eres parte, sino todo Ni porción, sino ser En él se conjuga el clasismo con la ruptura, odiaba los disparates disfrazados de metáforas de la vanguardia contemporánea, las florituras, como él decía; no obstante, lo popular posee posibilidades de expansión, que el lenguaje hace nítido: Mira, la hierba leve brota hasta tu almohada Y te besa con una miríada de herbosas lenguas; Pero no tú a mí. Desleí el oro sobre la pared… O, por ejemplo, este verso premonitorio: Ay, sois locos si pensáis que se borra el tiempo Y en otro poema: Aquí soy poeta que bebió la vida Como los hombres minúsculos beben vino Sabía de ritmos como pocos, y además, sí buscaba la originalidad pero de manera natural. Su poesía es un sentir de la naturaleza, y del pensamiento humano. Y hay mucho de rebeldía en su vida y obra en el sentido camuseano, porque la crítica es intrínseca a su ars poética, pero es de índole ontológica; es extraño: ¿cómo escribir verso medido sin la rima? ¿Cómo concebir un poema o un verso sin la métrica, pero que la sugieran y la entronicen en la sintaxis libre? Sólo en la corrupción de la lengua, y más aún, en el fin del discurso poético que Joyce a su vez realizó en el novelesco. Su apuesta es trascender el vacío. Personae es su libro más íntimo, el más familiar a los hombres; Los Cantos, es la puerta de la locura, y por ende, como en Nietzsche y Artaud y Hördelin, de la iluminación.

bardamu64hotmail,com

 

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  Irving Ramírez

Irving Ramírez.(Xalapa, Veracruz)Novelista, poeta, cuentista, ensayista, periodista y guionista. Estudió Letras hispánicas en la Universidad Veracruzana; estudió la Maestría en Comunicación en la modalidad de Guionismo en la Universidad Intercontinental. Fue fundador y director de la revista Anónimos suburbios. Fue editor del suplemento TranvíA del estado de Veracruz. Publicó los libros de poesía: Vagabundo en la niebla (Tierra Adentro 1993); Amarizar a solas (Arlequín,1997); Prófugo de simonía (Enkidu,2000). En 1997 ganó el premio nacional de primera novela Juan Rulfo, con Yo canto el cuerpo gélido,del INBA que fue publicada por editorial Joaquín Mortíz-Planeta en marzo de 1999. En ese mismo año, publicó el libro de poesía colectivo: Mar de espejos, tres poetas veracruzanos, para editorial Arlequín. Publicó la novela: Mi único sueño voluntario, en el 2001 en la Editorial de la Universidad del Estado de México. En el 2006 quedó finalista del premio de novela Herralde de la Editorial Anagrama de España con su novela El Espejo de los tiempos futuros, que se editó en Madrid en 2015 en editorial Éride. Fue finalista del Premio Nacional de Ensayo Magdalena Mondragón con el libro La Nave de Los sigilos, editado por el ayuntamiento de Torreón en 2002. Obtuvo mención honorífica en el certamen internacional de poesía Gilberto Owen de la UAEM en 2014. Está incluido en varias antologías de cuento y poesía a nivel nacional. Colaboró en varios suplementos y revistas de circulación nacional (Sábado, Periódico de Poesía, Tierra Adentro, Cultura del Ovaciones, Casa del tiempo, La Jornada semanal). Impartió talleres, seminarios y dictó conferencias para el INBA y el Instituto de Cultura del DF hace algunos años. Fundó la Escuela de Escritores de Veracruz Sergio Galindo de la SOGEM en su ciudad natal Xalapa Veracruz”, de la que es director.

 

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