Lunes, 15 Mayo 2017 00:32

Los medios palestinos en Estados Unidos. / Ramiro Padilla Atondo /

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Los medios palestinos en Estados Unidos

Ramiro Padilla Atondo

Una realidad en nuestros tiempos puede ser enmascarada de manera sencilla. Solo basta tener los suficientes recursos para que esto suceda. La opinión pública puede ser dirigida de manera poco perceptible para los no enterados. De esta manipulación nacen las percepciones del mundo que nos rodea. Algo llamado asimetría de la información.

Noam Chomsky lo planteó de manera clara: “La manera más clara de mantener a la gente pasiva y obediente, es mantener de manera estricta el espectro de opiniones aceptables, pero alentar una discusión apasionada dentro de los límites de ese espectro, inclusive alentar las visiones más críticas y radicales.”

De manera lógica y siguiendo este planteamiento, es en extremo difícil que la gente no enterada pueda profundizar estos razonamientos. El mundo es explicado de una manera sencilla con sus héroes y bandidos, deshumanizados por el otro, dependiendo del lugar en el que se encuentren. Estados Unidos es la moderna Babilonia, el medio oriente una sucursal del medievo.

De allí nace la pregunta que da título a este ensayo ¿Cuántos medios pro palestinos existen en los Estados Unidos? Esta es sin embargo una pregunta de mera retórica. La respuesta se da por de fault. No los hay. Y no los hay porque hay un interés marcado por presentar un solo lado de la historia. ¿Qué pasaría si de repente, y en los principales medios se le diese la misma cobertura a palestinos e israelitas? De manera lógica la percepción del público consumidor de noticias cambiaría de manera drástica.

Aquí es donde el asunto se pone espinoso. Este limitado espectro de opiniones tiene la virtud de empujar a este consumidor cautivo hacia un lado u otro. No puede haber posiciones neutrales porque no se indoctrina al público para eso. De siempre hemos sido gregarios, tenemos una necesidad de pertenencia, ya sea por nacionalidad, barrio o tendencia política. Esta necesidad de identificación tiene sus códigos. Las opiniones derivan en conductas aceptables. No puedes ser fanático de los Yankees y los Dodgers al mismo tiempo. Es un contra natura artificial. Pero si los Yankees reciben el 99.9 de la promoción y los Dodgers son los eternos perdedores con el 0.1, esta lógica indica que los Yankees aunque pierdan serán los ganadores.

El detalle es que este asunto tan obvio pasa desapercibido. Hay pocas voces que cuestionan este tipo de elementos propagandísticos, porque se han hecho tan comunes, tan mainstream, que el ir contra ellos puede parecer poco educado.

Una de las estrategias más geniales es precisamente el que se dé un anclaje de conceptos, una asociación binaria porque de esa manera se simplifica el mundo. No hay espacio para el razonamiento profundo, porque se parte de la cosificación de los demás. Coetzee lo narraría de manera genial en su novela esperando los bárbaros. Partiendo del pensamiento de Chomsky se comprende de manera inmediata que la repetición hasta la saciedad de este falso conflicto ideológico, conservadores versus liberales en la más rancia tradición latinoamericana, solo ayuda a la uniformidad de las opiniones.

Solo en los últimos meses, y gracias a los nuevos instrumentos de opinión, el público estadounidense empieza a comprender la falsedad de estas divisiones. Pero de manera clara, el lenguaje dominante que categoriza todo, indica que hay una orewelliana división que aparece con nitidez, todos los humanos son iguales, pero algunos son más iguales que otros.

El moreno o musulmán siempre tenderá a ser visto como salvaje. Y la explicación más clara que he recibido del sufrimiento palestino vino de una mujer que regentea un restaurant en San Diego. Nosotros no tenemos problemas con los israelitas. Ellos no los tienen con nosotros. Una minoría radical palestina y otra Sionista determinan la suerte de todos. Perpetuar el conflicto. Pero su voz es insignificante ante la gigantesca oleada de opinión desfavorable que se ha construido en los medios.

Umberto Eco en su libro Cinco escritos morales lo explicaría. Hay una tendencia desproporcionada a la generalización de las conductas de un pueblo. Y si a este elemento se le agrega la distorsión generalizada de la información que llega al público norteamericano el círculo se cierra.

El temor es un elemento característico de las doctrinas de control social. Si hay una comunidad pacífica en Estados Unidos es la musulmana, que ha sabido adaptarse. Hay una explicación característica pero poco humana en este conflicto. Hubo guerras y las guerras determinaron las nuevas fronteras, lo cual es cierto. Pero también es cierto que la victoria en una guerra con un enemigo más débil no debería conllevar su total exterminio.

Una espiral de violencia no se detiene matando inocentes. La inmensa mayoría de los pueblos solo quieren vivir en paz de acuerdo a sus costumbres. Es ridículo condenar a todo un país por las acciones de unos pocos.

Si hubiese de verdad un deseo de construir la paz y reconocer el derecho a la autodeterminación de los palestinos, entonces los medios de comunicación en Estados Unidos deberían de incluirlos en su agenda. Las grandes cadenas informativas no son sino repetidoras de mentiras y distorsiones. Hay una realidad innegable, la mayoría de la violencia perpetrada en contra de los palestinos nace en los territorios ocupados. Los israelíes no tienen ningún derecho a estar allí, a mantenerlos en un gigantesco campo de concentración como si fuesen animales. Porque también entre los palestinos hay mucha gente valiosa que no tiene ninguna oportunidad. No hay un lugar en todo el occidente que les permita un espacio para conocerlos de verdad.

Al parecer, la vindicación de los derechos de los pueblos se ha hecho a punta de pistola. La historia de las conquistas siempre ha sido así. La capacidad de combate o armamento es la que determina como se cuenta la historia. Estas formas implícitas de violencia que se han institucionalizado. Se vende armamento con la mano en la cintura invocando el más noble de los sentimientos, el derecho a la defensa. Pero se obvia un detalle. No hay derecho a la legítima defensa cuando has invadido la casa del vecino. El asunto palestino es tan absurdo que se habla en todos los medios de la necesidad del invasor de matar al invadido en su propia casa si osa defenderse.

Y por supuesto el público lo acepta sin más. El fundamentalismo es generado por la violencia. Es hijo de ella. Un ejemplo ad hoc sería la fallida intervención militar de Estados Unidos en Irak, que ocasionó el surgimiento de muchísimos grupos terroristas.

En estados unidos es agradable para los oídos escuchar que todos los palestinos son terroristas y se lo merecen. Pero no los escuchan. El clamor del pueblo palestino es el mismo clamor de los débiles de todos los tiempos, mírenos, no somos diferentes a ustedes. La lógica de una guerra, se suscribe también a los efectos de esta. Un país que no ha sufrido sus efectos no entiende que vivir en el terror produce medidas desesperadas.

El cambio de paradigma entonces subyacería en la capacidad del pueblo palestino para articular un discurso. Pero es imposible si le quitan los micrófonos. Por eso me pregunto de nuevo, ¿cuántos medios palestinos hay en Estados Unidos?

 

 

Visto 170 veces Modificado por última vez en Sábado, 20 Mayo 2017 18:18
Ramiro Padilla Atondo

Ramiro Padilla Atondo

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