Lunes, 19 Junio 2017 22:51

Crepusculario / Sergio Palma /

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Crepusculario

Sergio Palma

 

 

 

 

Nací en lecho de gente pobre

donde las paredes de las casas son de adobe

y los techos de ramas tronchadas de roble

Nací en el corazón del Sur

bajo la tutela de un cielo azul

donde Dios comienza esparciendo su Luz.

¡Cuánta maravilla!

Aquí no hay oro ni plata 

pero si paz  en abundancia

que colma el alma

Quien viene a estos lares contempla diciéndome:

¿Qué poesía germina en esta tierra bendita?

Toda. Absolutamente toda

Pero nadie la escribe sobre pergaminos u hojas

nadie la pinta sobre lienzos o arcilla roja

y nadie la esculpe en pilares y rocas

Solamente se oye, se palpa, se huele y se ve

desde el llano verde hasta el cerro gris

donde nace el tibio amanecer

Por las noches de Agosto

todo se presta para amar y  enloquecer

Las flores de muralla perfuman las llanuras

la Luna sonríe en su nívea curvatura

y las luciérnagas vuelan errabundas sobre la espesura.

Si no me crees ven,

calca tus pasos en este maravilloso edén

y si acaso tu alma pura

una voz fémina

llegará a  musitar a tu oído diciéndote:

‹‹escribamos en verso nuestro encuentro

que la estrofa se abra al unir nuestros sexos;

que la métrica se embriague y baile en nuestros adentros

y el ritmo cese cuando el cometa color perla

caiga sobre mis pechos»

No temas ni desmalles

que  es la musa cósmica hecha carne

que eligió la dulzura de tu sangre.

Tómala que es ofrenda del azar

y ámala hasta que el placer

la vaya descalcando de la realidad

hasta que llena de gozo

retorne al sueño astral››.

 

 

 

A orilla del mar

 

Mar: tres letras bajo tres soles;

tres crestas de espuma

que una tras una se imponen

en un vaivén eterno

donde se bañan los Hombres

Mar de mis amores

dime dónde escondes tu jaspe

tu cementerio de perlas

tu templo de sal

tu temple bravío que no te deja descansar

He venido a tus playas

a sepultar mis dolencias;

a que tus retumbos conversen

con mi débil pulso

que ya no quiere sostener este Mundo

Sabes, cuanto añoro ser un pedazo de tarugo

envuelto en tus olas más allá del tumbo

para que poco a poco me pudra

con tu salitre y tu yodo puro.

 

 

 

 

Nuestro maple

 

Te  tuve en la beldad de mis brazos

y con la maternidad de nuestros labios

esculpimos un cuerpo;

ese cuerpo que hoy descansa en la sombra

del maple longevo.

Ayer vi sus ramas arqueadas al suelo

y al parecer acobijaban la cripta

de  fúnebres recuerdos

Lloré bajo su sombra:

bajo mi sombra

bajo tu sombra

y bajo la sombra

a reposar en los humedales de sus raíces

¿Sabes?, dormí  hasta  los amaneceres de la muerte

Sueño a sueño fui partiendo

y  nuestro maple despidió su edades al secarse;

a reducirse a Nada nuestro corto viaje.

 

 

Senderos místicos

 

Los zarzales plantados en lo alto

me incitan a que vaya a meditar

desde el nacimiento del Sol

hasta el claror de la Luna plateada:

algo me dice, alguien me dice, me acampa

y me dirige a que escuche a Dios en ese cerro triste:

¿Qué misterio se oculta entre hojas y raíces?

No lo sé

Sin temer iré.

Con el corazón galopando emprendí mi viaje

por los caminos perfumados a espino blanco

Nervado, completamente nervado, aceleré mis pasos

mientras el viento soplaba briago

al saciarse de la fragancia

de la hojarasca que había dejado el verano.

Al llegar al montículo

los zarzales  danzaron

y una Luz Celeste

bañó de centelleo

mis ojos claros

dando el sopor que el Cielo

se había abierto para derramar un Milagro

¡Oh!, ¡Santo Dios!, ¿de dónde viene esto? ―exclamé―

Tras un ligero parpadeo

aparecieron Ellos vestidos de azogue

cubiertos con una aureola dorada.

Si bien en ese momento

quería convertirme en pedrusco

o cualquier pedazo de tarugo

para no ser frente

al Poder profundo

Pero no pude evitarlo.

Turbado decidí preguntarles

‹‹ ¿Gabriel y Miguel? ››

Con verbo angelical respondieron:

‹‹Santo somos por la Gracia de Dios

y fuego de Oro para quemar al Tentador

Acampamos de Sol a Sol

siendo vigías del Eterno Creador.

A nuestro mando obedecen las milicias celestiales

que combaten contra

las legiones infernales

que por la Tierra esparcen sus maldades.

La lucha espiritual

en los sentidos no nace

ni en la razón se rehace

Porque la pugna de lo oculto

En lo profundo yace:

El bien y el mal.

Todo dual:

Agua dulce, agua de mar

Luz, tiniebla secular

Apostasía y alma angelical;

Manto oscuro, manto estelar

Muerte derrotada por el Cristo que triunfa alzando el pan.

¡Varón rojo!

Es tiempo que tu corazón

de piedra vibre y estalle

para que renazca uno de carne

donde fluya dulce sangre.

Medita  lo que en  tu mente se trace

y responde a la pregunta que tu Hacedor te hace:

¿Por qué has hecho tanto mal

y te has alejado de hacer el bien?

Rememora quien hizo de ti

Arca de ambición

Lengua de hiedra

Zaino del Rabino

Asesino desmedido

y piedra de tropiezo en perfumados caminos.

¿Quién te has creído

si te secarás como se seca

el más fragante lirio?

Llora si eso te conforta.

Has de tus ojos dos fontanas

donde brote el agua

que ha de lavar tu alma hecha sombra.

No te midas por montañas de oro y plata

sino por las fragantes virtudes que condecoran tu Alma.

Las riquezas para Dios en un bostezo se van

para el Diablo en un cerrar de ojo las da

a cambio de pacto de sangre y sal

El Hombre por ambicionar

los tesoros del Mundo es capaz

de entregar alma y carne

aunque se pierda en abismos profundos

Muchos van por el mundo presumiendo

fama tras fama y riquezas acumuladas

e izan plegarias perversas

para vanagloriar a  la Mano Negra

que les dio oro y opulencia

Pobre de ellos

que buscan lo malo e ignoran lo bueno

siguiendo la conspiración del perverso.

Allá tú si retornas por oscuros senderos.

Hemos de irnos más tu vida

será reguardada por el calor de nuestra espada.

Arrepentíos de malas acciones y pensamientos retorcidos

provenientes del Maligno

que infunde miedo  y engañosos prodigios

Su poder es ínfimo pues ya fue vencido

junto a la Muerte en el Madero donde pereció el Cristo.

No esperes recoger trigo sobre pedruscos roídos

ni flores en amargos cortijos».

Tras escuchar lo revelado una espada dorada envuelta en fuego empezó a girar hasta formar un enorme remolino

Lastimoso fue el fulgor

que no vi a los Ángeles volar desde el montículo;

pronto la quietud y la paz coronó en el revelador recinto

que le llamé cerro del Sendero Místico.

 

 

 

Visto 231 veces Modificado por última vez en Miércoles, 21 Junio 2017 23:33
Sergio Palma

Sergio Palma (Tonalá, Chiapas; 13 de febrero de 1986). Estudió la Licenciatura en Lengua y Literatura Hispanoamericana en la Facultad de Humanidades de la UNACH. Se graduó con la tesis titulada “La presencia del Surrealismo en el poema Piedra de sol de Octavio Paz”. Dirigió los documentales “La miseria de los pobres”, “Zanatenco”, y “Disner: el hombre que esculpió con fuego”. Ha fotografiado los escenarios de la costa chiapaneca en categoría paisaje. Fundador de “Onírica 30500”, “Moreco” (Movimiento Revolucionario de la Costa), y El Ojo Acuoso. Autor del poemario “El monstruo frente al espejo” y la novela “Antonela y el joven pastor”. Su obra fotográfica ha sido seleccionada por la revista “México desconocido” para su publicación. Actualmente radica en su ciudad natal donde permanece creando nuevos proyectos literarios, fotográficos y fílmicos. En este 2017 publica el poemario “Senderos místicos” tras el éxito alcanzado en narrativa en países como Brasil, España, Colombia y en el Norte de México.

 

1 comentario

  • Enlace al Comentario Julio Zavala de los Santos. Domingo, 25 Junio 2017 01:06 publicado por Julio Zavala de los Santos.

    Una poesía profunda. Difícil para novatos como yo. Sólo creo que debería decir: .." Haz de tus ojos dos fontanas"

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