Martes, 18 Julio 2017 02:04

Reflexiones y balanceos para entreverarse en “El telar de la reina” / Adriana Tafoya /

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Reflexiones y balanceos para entreverarse en

“El telar de la reina”

 Adriana Tafoya

                                                                                                  

 Hay que eliminar la hojarasca del tablero

José Raúl Capablanca

 

Si bien hubo increíbles leyendas, cuentos y poemas sobre el ajedrez, también han trascendido novelas sobre este antiquísimo juego originario de la India. Escritores como Stefan Zweig, Vladimir Nabókov y Fiodor Dostoievski, entre otros, nos han entregado obras maestras en homenaje a este excepcional tablero que antaño fue nombrado chaturanga.

Hoy una novela de 258 páginas, de 32 pequeños capítulos, cada uno de cuatro episodios que logran ejecutar un total de 128 movimientos, nos dan un híbrido que tiene mucho de la novela negra, también de la “de espías y suspense”, con ligeros tintes sociales y, seguramente, ¿por qué no?, de la novela realista. Y por extraño que parezca, la mezcla se sostiene gracias al aderezo que la salpica; un poco de realismo mágico.

Todo esto construido simbólicamente sobre un tablero de ajedrez, en una partida transdimencional, como lo es el concepto del juego en sí. Cuestiones que al parecer son meramente simbólicas, que al sustentarse, no dejan de convertirse en realistas por los temas que aborda, a través de personajes trazados con ingenio (Charlie McBrane, Uk de Ur, Cirxe Rakiskisis, Joe Merengues, Agarttine Brie y Freiya Ribaulth, Magnus Lásker, Amos Weinberg, Pi Ling, Yuri Gromeko, Giacín Tokkanul, Alex Hémonos, Buskan Dolos… entre otros tantos).

Temas desarrollados a través de pequeños episodios, movimientos endebles pero trascendentales en una partida de ajedrez. Temas que al entretejerse nos dan el resultado de una tela que evidencia la pelea mundial por los recursos naturales y, también por esos recursos de natura que nos dan la fantasía, la magia y la desorientación cósmica que hace olvidar por lapsos qué significa existir en un país, en un mundo como este, donde muchos de los planes, de las estrategias para el control están ya planteadas mucho antes de nuestro nacimiento.

En esta novela, editada por Telaraña Editores, Yuri Zambrano (el autor), hace gala de sus experiencias en sus múltiples viajes, echando mano también del conocimiento que le da su profesión y por supuesto sus hobbies y su amplia cultura para soltar la pluma en esta entretenida narrativa que, sinceramente, atrapa, pues logra crear esa atmosfera de suspenso donde el lector, está al pendiente del desarrollo de los movimientos hasta el final. Quizás el momento crucial donde se desarrolla con vértigo la novela es cuando Joe Merengues y sus cuatro novias, después de salir de un bar en Praga, encuentran ocho cuerpos empalados y desnudos distribuidos por parejas en cuatro árboles que eran parte del antejardín de la sinagoga de Maisel. Por supuesto terminan siendo los principales sospechosos del escandaloso suceso.

También el tono narrativo es una mezcla de algunas voces clásicas de la narrativa, al leer los capítulos notamos evocaciones de Thomas Mann, Honoré de Balzac, Anatole France, etc. Por ciertas frases rimbombantes o pomposas, por supuesto entremezcladas con coloquialismos muy del estilo mexicano-chilango, que leemos en frases como ”Magnus a la obra”, “La variante checa Mésto”, incluyendo el nombre de uno de los personajes; “Joe Merengues”, donde al autor efectivamente, dirían algunos en la misma jerga “lo delata el código postal”. Tal vez esto también explica su reiterada insistencia en las descripciones referentes a las mujeres hermosas con cierta sofisticación y de cuerpos esculturales, que encarnan infiltradas, espías, etc. Haciéndonos recordar personajes femeninos de las películas de James Bond, el agente 007.

El telar de la reina, pasto de barbarie se puede disfrutar como se disfrutaría una buena velada de partidas de ajedrez; con una buena botella de coñac mientras vamos deleitándonos en las partidas, porque si es cierto que es una novela ingeniosa, documentada y de temática bastante atractiva, también lo es que tendremos que adormecer los sentidos un poco para esperar la segunda edición donde la corrección de estilo se lleve a cabo de mejor manera, pues hay una serie de inconsistencias que hace al lector salirse un tanto de la lectura, al tratar de atar cabos con algunas frases inconexas. También para esperar un mejor diseño en una mejor edición, (pues un libro de estas dimensiones necesita estar cosido, no sólo pegado, pues no tardará mucho en desojarse). 

Pese a lo anterior, la novela en su entramado reflexivo demuestra alta calidad literaria, que se refleja al plantear “el ajedrez como una Babel del lenguaje” y, donde plantea a la dama del tablero como una pieza crucial también en la vida social y política de los países. Igual al rey, (por consiguiente un peón), que nos demuestra que consciente o inconscientemente somos piezas clave para el desarrollo histórico social. Y nos hace cómplices de ciertas frases que, aunque disfrazadas de simpleza, nos dan mensajes llenos de oscuridad y brillantez para algunos iniciados en la literatura especializada, por ejemplificar; “La Diosa Blanca” de Robert Graves y “Gargantúa y Pantagruel” de Francois Rabelais.

Aquí un fragmento que da muestra de ello, con el cual insto a la reflexión:

…mientras él confirmaba que la sobrevivencia de una especie era un juego de estrategias, de avanzar peones y de no dejarlos que avancen, de entender las hipotenusas de los alfiles y los catetos de los caballos, a veces en ángulos rectos a veces batiéndose en retirada. Un juego de verticalidad en las torres, comparándolas como instituciones, como un estado o sistema. Como la matriz celular primigenia, como el ADN de las cosas. Supieron que la reina podía tener los secretos de ese estado, develar el sistema, pero que sola no podía y menos el rey. Supieron que al fin y al cabo, todo el principio de las cosas estaba en la dualidad de la pareja, en la permanencia etérea de los abrazos sin fin.

 

Visto 273 veces Modificado por última vez en Jueves, 03 Agosto 2017 00:45
Adriana Tafoya

Adriana Tafoya. Poeta y Editora. México.1974. Libros publicados: Animales Seniles (2005), Enroque de flanco indistinto (2006) -poemario sobre ajedrez- que le valió jugar contra Garry Kasparov en las simultaneas para celebridades en "La Gran fiesta Internacional del Ajedrez 2010", Sangrías (Ediciones el Aduanero,2008), El matamoscas de Lesbia y otros poemas maliciosos (Ediciones Pasto Verde, 2009 / segunda edición Bitácora 2010/ tercera edición Cátedra Miguel Escobar 2014) Diálogos con la maldad de un hombre bueno (Editorial Ultramarina Cartonera, España, 2010/ segunda edición Inferno Ediciones 2014). Malicia para niños, (Colección Mi Primer Bakunín 2012), El derrumbe de las Ofelias (selección poética, Inferno Ediciones, 2012), Viejos rituales para amar a un anciano(Casa Maya de la Poesía, Colección Rosa Náutica No. 93/Campeche México 2012) y Los cantos de la ternura,(colección poesía sin permiso, 2013), Mujer embrión (Edición Especial, 2013), Los rituales de la tristeza (Rojo Siena Editorial, 2013) y Parábolas del Equilibrio(Sikore Ediciones, 2015). Muestra de su trabajo poético, aparece en "Antología General de la Poesía Mexicana", poesía del México actual, de la segunda mitad del siglo XX a nuestros días.Selección, prólogo y notas de Juan Domingo Argüelles,(Océano/Sanborns, 2014) .

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