Martes, 18 Julio 2017 23:52

La suma azul / DEANA MOLINA /

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La suma azul

DEANA MOLINA

 

 

 

1

 

 

Asoma, afila el cristal

de su rumor entre las hojas, muestra

un rostro contráctil, sonriente

de licor y espuma, rigor

caliente, vapor de estrellas

socorridas por la hora fácil

y el deseo persistente, asoma

lanza impulsos, afiebra templos

sudorosos, gime vapores

pestilentes, tañer de escarcha

líquida palabra, entierro

sobre entierro, basura, soles

de migajas guardándose

en la nada miserable

del oculto, el que ruge y sueña

sufre, demanda, exige, mata

desde el feroz encierro, vive

efervescente, la suma azul

que le dibuja el vientre leve

Por eso vuelve, asoma, mueve

las raíces, poda, acecha

desde el rostro de otro rostro

en sigilosa búsqueda, navega.

 

 

2

 

 

El oscuro acecho del crecido enano avanza transparente entre la guarda sombra del engaño irrefrenable, incendio de rencores tras el ojo manso del que aguarda aguzados los sentidos de paciencia, entierro sobre entierro los rumores del momento justo, arribo pudoroso reservado precavido, contráctil rostro migaja de la nada, deseo persistente que levanta sus vapores como rabia filosa entre las hojas de la estrella derribada por la norma y el presagio fácil de quien sabe exige mata, desde el feroz encierro del otro sobre el otro otro.

 

3

 

Estás y no, ciclón de especies

vaporosas, en los ojos

en el ojo zigzagueante, rumoroso

afán, abúlico camino

de cristales sorprendido, en la pendiente

lógica y astuta de la Vida

adormecida por la vida

cotidiana, el ahora anquilosado

Estás y no, disoluta lluvia

desfiguro desleído, filtrándote

en la lengua que sí escapa

del cuerpo, pálida linterna

violenta retorcida entre las sábanas

voraces, artificio y títere

orgulloso fariseo, limo, bufón

y escarcha que abraza la fatiga

fatigada, fermento espumoso

de la espada, flagelo, paso

escalonado, corral, serpiente

de perros escoltada, espinoso

vértigo sedante, cruz y faro

Estás y no, en el plato y en la cama

indispensable, sacudido, putrefacto.

 

 

4

Absolutamente ausente en la presencia sostenida, transformada. Constante demanda, selecta compañía, vibrante instrumento de aire si vence horizontes definidos por el ojo del enigma,  cuando observa desgastándose en el acto mismo de la resta, lenguas zigzagueantes que transitan sin orden la razón paralizada por la inercia: Cuadrícula de horas, memoria, regla escalonada y Él ausente ejerciendo su presencia abrumadora cada instante sin respiro, en el aliento preciso, manifiesto.

 

 

5

 

Llegas, adversa, espuma ácida

de lenguas, temblor, ausencia,

al ángulo sediento, al ritmo

pálido del viento, al cuerpo

de cristales que revienta

en tu presencia, fragmentos

salivados de tormenta

repetida, fervores, trazos

y todo aquello que aglutina

la existencia, estático

deseo, aliento tras aliento

Llegas, la tierra de rodillas

te descubre, manifiesto

acecho, mantis religiosa

disfrazada, marchita casta

de leyendas, trastornada

Llegas y te espero, enfrento

el derrumbe necesario,

la danza de las cruces, tu voz

y el silencio, copioso miedo

derrotado por el paso

firme, deslizado entre el espasmo, vértigo

asumido, dolor, entierro.

 

6

 

 

Manifiesta aversión oscuro erizo al acecho de confiada planta, cristal de brisa, pálido fragmento avizor; enroscada tempestad que revienta al frágil sorprendido por la máscara espumosa de los ángeles caídos en el vértigo, punzante cruz, fervor estático disfraz de la existencia adversa, acrisolado miedo dolor profuso sedimento de raíces donde constante borbotea el deseo macerado por los pasos oscilantes del trastorno.

 

 

7

 

 

Desde la luz, sudorosa

garra, emerge entre disparos

y colapsos, código de sombras

descubierto, rígido escenario

enflaquecido, enredo de lenguas

y sonido, desmagnetizado

espacio, absoluto plano

de limosnas, miserable

cúmulo, basura y más basura

compactándose, concéntrica

negrura, onírico residuo

decantado en la memoria

del olvido, guerra de acertijos

conflictuados, roer de fieras

seducción, hipnosis, lucha

Nada puede contra el láser

verdadero, el cálido deseo

de la llama delatora

cuando aborda, sin reserva

el aliento convocado

por la historia, lumínica

suma, aglutinada fuerza

de los tiempos, que me nombra.

 

 

8

 

Obligado rastro, destierro, sombra redentora, inflexible punto, imperante éxodo desde hacia el incendio puro del todo y nada, sustantivo decantador de oídos destinados al encuentro armónico, cordel exento de figura sobre la pendiente incuestionable abandono convergente, cuerpo desasido, impulso anulador del anclaje absurdo, devenir escrupuloso, tedio, censura: onírico escenario convenido para el vuelo de los hombres manifiestos.

 

 

9

 

Quedas  —reclamo de giros

voluntario, mínimo sistema

de elementos—, reprimido, atrapado

en la miseria; robótica

figura sin historia, registro

de pálida existencia, adorador

de entierros enterrado

sin garganta ni memoria

Quedas —socorro en abismos

enclavado, náufrago confeso,

ardor converso, ingrávido

tormento—, crucificado

en la boca del espasmo

rutinario, huésped del pasado

convenido, redención, cobijo

de cristales para el cuerpo

centro de alimañas, pesadilla

que perfora el alma,

frágil energía, llama

serenísima, lamer de azules

ardorosos que rechaza

prolongada oscuridad

—incapaz, carente, inercial.

 

 

10

 

 

Inapelable condición incorporada cuna rendida sin reserva, perenne ausencia de contrates, inercial estancia donde el gasto asume el curso —autónomo naufragio de rutinas— involuntario, incapaz del pulso alterno, primitivo percusor petrificado en los abismos silenciosos del entierro, intrascendente desafío de miserias, reiterado hastío, inamovible indiferencia imperturbable, isla sustraída de la fuga intermitente que seduce el entusiasmo de ser justificado testimonio de vigías luminosas en la célica muralla de avenencias.

 

11

 

 

Denso transcurrir, persistente

avance, asalto de guaridas

personales, canon manifiesto

compilación continua, el día

abismándose perpetuo, trayecto

de silencios, imágenes

sujetas, resistencia, riña

lubricante de clemencias

Ludir poseso que retarda

el acecho de las puertas

la noche y el derrumbe de los cuerpos

suspendidos en la atmósfera

secreta, vigoroso tiempo

contendiente, opresor criterio

imprescindible, cimbreante

obstáculo, legítimo

ideograma provisto de medida,

vigencia preeminente.

Señal de arena, preceptos

y simiente: nada puede,

aceptado, detenerte.

 

 

12

 

 

Para acabar las percusiones, decidió detenerse y dejar de perseguirlas: inútilmente, en la inercia de saberlas sujetas a su historia.

         Cerradas puertas y ventanas, respiró el silencio de las calles, adentrándose al derrumbe de los tiempos: desprovisto de medidas y señales cesaron los encuentros.

 

 

13

 

 

Se fue, inútil esperar

su rostro en la banda giratoria

soporte de necesidades

y de apegos, incidencias

y desencuentros, aparecer

destinado, providente

constructor subordinado, rienda

pretendida, indispensable

exigencia privativa

Se fue, impacta la ausencia

 —certidumbre aislante—

y la mar intrínseca revienta

sinsabores, miedos incrustados

mimetizándose en la conciencia

del inicio, aterrador racimo

de caminos inesperados

fracturándose en los huesos:

demolición, tormento

angustioso del vacío

Un paso, otro, y el compendio

de presentes aminora

el vetusto cautiverio.

 

 

14

 

Tras la recta conocida aguarda la cuerva el relámpago, instantánea boca de sorpresas donde abundan los instantes del inicio: se fue. Sobre la recta las costumbres, registro indispensable, pulso. Sucesión lunar que la noche aguarda para ser ante la ausencia certidumbre demolida bajo un sol inesperado, luz continua, agua deslizada, mar. Un paso, otro, titubeante... nada en el círculo sin eje.

 

 

15

 

 

Sí, no, obligado, incompleto

años, dedicación, entrega

al otro, por uno, por ellos

incansable, perfecto

luminoso hacia fuera

siempre unidireccional

mente dócil, afortunado

encuentro, sí, no, felicidad

normada, sesudo arrebato

de silencios, amo, te amo

prudente, distante, presente

suspendido en el vacío

de los pasos coordinados

sí, no, camino, desencuentro

doloroso, olvido de uno

que se ama, que se pierde

en las hechuras del programa

establecido, en el juego

riguroso del valiente

sí, no, basta, quiero, no quiero

esta locura desbocada

azotándose en el cuerpo

sí, no, basta de no ser, quiero.

 

 

16

 

Sí, no —repite al despertar—. Y cierra los ojos para ubicarse entre el sueño y la realidad. Sí, no —dice a la vida y a la muerte—, como quien desea la bruma para culparla de la oscuridad que le permanece durante el día. Antes no tenía nada —recuerda—, pero todo lo veía.

         Sí, no, ¿dónde está? Se busca sobre la cama, los cuadros, la cocina y los sillones, sin encontrarse. Entonces corre a la habitación de espejos, donde perdida entre los ‘sí, no’ de los rostros como el suyo, aguarda la hora horizontal de la constante pesadilla: sí, no.

 

17

 

Imperceptible, suma, conforma

la atmósfera circundante, el peso

que interrumpe vuelos: aceptada carga

adquirida, poseedor poseso

insospechado, marchitas alas

invisibles ocultas a la

conciencia, al doloroso deseo

de transitar ligero, con todo

y nada presente ausente

para saber y sentirse parte

tangible de un universo

mientras el instante llega, temido

encuentro del abandono,

el amargo, encadenado

rumiante, sucesión de muertes

tantas, como riendas se sujeten

en los huesos, en las carnes

sorprendidas por el acto

necesario del despojo

ineludible, desintegración

integradora, transformación,

viaje, despedida: arribo

a espacios de tránsito ligero.

 

 

18

 

En ese momento pudo conocerle: la luz emanando desde sí lo permitía.

 

 

 

 

 

Visto 43 veces Modificado por última vez en Jueves, 03 Agosto 2017 00:46
DEANA MOLINA

Poeta, narradora y periodista. Conductora y productora de radio y televisión nacional e internacional. Representante de la Sociedad General de Escritores de México, en el sur de Sonora; colaboradora de revistas culturales, fundadora y cofundadora de empresas y asociaciones culturales, publirrelacionista, funcionario público y privado, conferencista, investigadora, docente, consultor especialista en auditoría de imagen y protocolo, con más de siete libros publicados, entre los que destacan Silencio rojo (2000) y La suma azul (CONACULTA /Apalba, 2006, prólogo de Luis Vicente de Aguinaga). Aparece incluida en varias antologías, entre otras: Poesía viva de Jalisco y Muestrario de letras de Jalisco, aparecidos en los años 2004 y 2006, respectivamente.

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