Jueves, 27 Julio 2017 02:22

ASI LAS MOSCAS / HOMENIC FUENTES /

Escrito por
Valora este artículo
(1 Voto)

 

 

 

 

ASI LAS MOSCAS

HOMENIC FUENTES

 

Las moscas siempre me han gustado. Parece que viven en la miseria. La gente las persigue con tantos inventos inútiles. El error esta en odiarlas, en imaginar un mundo sin moscas. Son criaturas que buscan entre la mierda algo que valga la pena. ¡Pero en verdad algo que valga la pena! No como la julia, ella no podía tener nada bueno, yo debí saberlo pero me cegó, no el amor, por que el amor es inteligente, si no las ganas de coger. ¿a quien no le ha tocado alguna vez perder la noción del tiempo y del espacio por una vagina?. Pero perder la noción de la vida, creo que a pocos.

 

Julia no era realmente bella. La panza y las nalgas la tenía llena de estrías, y sus chiches guangos colgaban como mirando hacia abajo; sin embargo era mágica cuando el reloj marcaba la media noche.Ella me vendaba los ojos y después de haberme quitado la ropa, era conducido hacia la pared. Las muñecas y los tobillos quedaban apresados por cuatro grilletes. No puedo nombrar con exactitud todo aquello que recorría mi piel, ni si aquellos mordiscos en mi cuerpo eran humanos. Lo cierto es que terminaba lleno de pelos y de escamas.

¡Ay dios mió espero me perdones! Yo gritaba como arañando la noche, mientras el sonido de los grilletes parecían abrir la tierra, mis extremidades se balanceaban sin ninguna resistencia.Al amanecer, abandonaba el lugar y solo después de haber caminado varios metros por el camino terregoso que llevaba al pueblo volvía la mirada y entre los árboles secos y hojas amarillentas tiradas en el suelo. Se levantaba como un maleficio el gran caserón en ruinas.

 

II

 

San Lorenzo es un pueblo grande; pero sus construcciones pobremente elaboradas y sus múltiples sembradíos a sus alrededores, no le daban al aspecto urbano que necesitaba, para pertenecer al mundo contemporáneo.Quizás julia paso alguna vez por aquí sin darme cuenta, porque a veces el viento cargado de polvo traía hacia   su recuerdo, yo entrecerraba los ojos para que la tierra no dañara la visibilidad y de paso no dejara entrar su imagen en mi cabeza, pues a pesar de tenerle asco, un cosquilleo en mis testículos delataba lo débil que soy.

¡ Si julia pudiera verme hoy! los papeles se invertirían; pero no creo que sea lo indicado, cuando ella fija sus ojos en los míos, extiende sus largos brazos como enredadera hasta quedar atrapado en su piel ennegrecida.

¡Como no quede atrapado en los brazos de mi esposa!

 

Pero seguí yendo al gran caserón y con el tiempo mis ropas se transformaron en harapos y mi piel sucia era un cicatriz espantosa cubriendo la poca alma que me quedaba; Julia al verme acabado me hecho del caserón y cuando puse resistencia dos inmensos lobos custodiaban la entrada y una manada, entre ellos monos, serpientes, iguanas y lagartos, la protegían; desde entonces no volví a verla. Hasta hace poco. Mi vida cambio, me convertí en una bestia, la gente del pueblo huía de  , y no digamos los animales que me chingue por mi deseo incontrolable de reencontrarme con julia.En los corrales aparecían gallinas y patos completamente desflorados, los becerros con las patas traseras amordazadas y sus colas destrozadas a mordidas. La gente en las mañanas, escandalizadas, formaban grupos alrededor de los animales -¡Jesús mió! –exclamaban con sus rostros asustadizos, como si estos nunca hubieran sido animales en sus camas.

Fue así que deambule por las noches como si fuera un hombre lobo, de ranchería en ranchería, de pueblo en pueblo y cuando lograba atrapar una presa, mi piel se hinchaba hasta hacer brotar entre mis manos un grito lleno de lujuria. Cerraba mis ojos fuertemente hasta que la imagen desnutrida y sucia de julia llegaba a mi cabeza. Entonces entre relinchos, pataleos y mordidas volvía a sentir sus grilletes aprisionarme y aquel olor a casa desolada, rumiaba los recuerdos.

Julia permaneció ahí. En su inmenso infierno. La imagine muchas veces llorando mi ausencia. Pero no era verdad. Cuando en mi camino me encontraba a más  de un harapiento lo miraba a los ojos “buenas noches amigo ”  - les decía- sin recibir contestación. En ellos podía reconocer la hoguera de sus desgracias (el juego asqueroso de julia.)

El camino a casa ha sido lento, los huesos arquearon mi cuerpo y la gangrena destruye mi sexo. Me queda poco tiempo. Hoy que llego al caserón de julia veo como sus propios animales devoran su cuerpo, se dispersan sigilosos en el monte llevando pedazos de julia en el hocico. Yo desde hace mucho perdí la noción de la vida; no me queda de otra me quedare aquí hasta que el ultimo gusano de la muerte quede conforme, mientras, me entretendré con las moscas, que inútilmente intentan nutrirse.

 

Visto 136 veces Modificado por última vez en Lunes, 07 Agosto 2017 22:39
Homenic Fuentes

Director de la Piraña, Editó la revista "Amargo animal" (Ciudad de México 2006). Fue coordinador de la hoja de poesía "La llama ardiente" en Guadalajara. Ha cursado diferentes talleres de literatura: Aguascalientes, con el poeta Ricardo Esquer. Guadalajara, con los poetas Raúl Bañuelos y Julio César Aguilar. Participó en el seminario "Los fantasmas de la carne" impartido por el poeta chiapaneco Gustavo Ruiz Pascasio en Tuxtla Gutiérrez. Participó en la creación de la revista "A la intemperie", (Aguascalientes). Ha publicado en la revista Orfeo, Verso Destierro, El Sótano (Tuxtla), El Barco Ebrio, Encuentos Cercanos, entre otras. Ganó en el 2007 el primer lugar del Concurso Nacional de Poesía El Laberinto, y fue incluido en el Encuentro de Poetas 2007 de Iztacalco. Es crítico de poesía y narrador. Tiene una novela inédita y actualmente trabaja en su poemario "el primogénito de los muertos", de próxima publicación.

Deja un comentario

Asegúrese de introducir toda la información requerida, indicada por un asterisco (*). No se permite código HTML.