Miércoles, 06 Septiembre 2017 23:52

El sonar de la locura / Hugo Garduño /

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El sonar de la locura

Hugo Garduño

 

Cómo, sin que se aparezca la duda

una noche puede ser inmensamente más negra

                              que el color de sus sombras.

Lo mismo que su pertinaz lluvia

puede acompañar con su sonido y aliento helado

                                        la más terrible infamia.

Como una sonata neutra en apariencia inocente

           que no lo es, porque en ella ocultos andan

                        seres, en excremento convertidos.

Ellos son los que a ese sonido de agua vuelven

                                            el sonar de la locura.

Y a esa noche le dan

               lo oscuro de lo profundo del infierno.

Es elevadísimo el precio que paga el pobre

                                    por no ser ignorante.

Es aún más alto, que el vergonzoso pago

de miseria infame que comparte con los suyos

             y en el que el orden del poder carroña

                           los hunde y hunde sin salida.

Todo para seguir perpetuando

                                          el robo y el saqueo.

Paga más el que ve la luz y en todo su derecho protesta.

Y le grita a la carroña cómo hiede

porque se expone a sus jaurías rabiosas que braman

y aterrorizan de todas las más bajas formas.

Y ansiosas están por despedazar

                                      a quien se les ordene.

Y peor ahora, que para puros miserables fines

se asocia, es cómplice la canalla vestida lo mismo de

                     político, criminal, militar o policía.

Entre tantos miles y miles

                                  que en este país han muerto

                        en esta supuesta guerra inventada

                                  para que no parara la rapiña

43  jóvenes venas idealistas

que se preparaban para salir de la miseria

                               para abrir los ojos a su gente

se quisieron poner de ejemplo.

Y la orden se vio que llegó directo desde muy arriba

donde un bufón cretino cree que es soberano y manda.

Que ese sea ejemplo para que aquí se someta

                                    el que piense se rebele y hable.

Pues entre tantos miles y miles de muertos y desaparecidos

                     de los que cada día más se engrosan las cifras

                                                           en una o dos semanas,

¿quién se va a acordar, de unos cuantos normalistas

                                         que jamás volverán a verse?

Fue otro tiro que le salió por la culata al enanito

la gota que derramó el vaso en ese lodazal de heces.

El horror ya totalmente evidente, en que al país hundieron.

La nación hasta el fondo en ese lodazal sumida

                                       la total vergüenza ante el mundo.

El olor a alcantarilla y mierda

que este régimen y su reyezuelo jamás podrán quitarse

                                                  como sucedió en el 68.

Porque hasta la más tibia mirada, hacia ellos apunta.

Fue la delincuencia, los monstruos, dicen

            e inventan una hoguera en medio del diluvio.

La delincuencia, esos monstruos de la mano con los policías

              y ustedes andan, así como con los militares lo hacen.

Hasta esas miradas tibias no dudan, que esos 43

harán que apeste para siempre el sexenio de este enano

Entre tantas otras afrentas, que contra la nación ha cometido.

De las manos de los monstruos, que para el terror les sirven

 pasaron al cuartel de los militares

                                             

                                                      para terminar en cenizas.

    Pero esos  43 rostros para siempre perseguirán a esos canallas.

 

Visto 160 veces Modificado por última vez en Martes, 26 Septiembre 2017 15:22
Hugo Garduño

Hugo Garduño poeta y novelista, autor de Luz parda y los Días Contados, novela corta de venta en Amazon, ha sido publicado en gran número de revistas como Blanco Móvil, Deriva y VersodestierrO. Recientemente aparece en la sexta antología: Atlas de poetas nacidos en los sesenta, recopilación de A. C. de la Cruz, publicado por Cisnegro:

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