Martes, 01 Noviembre 2016 06:28

Viejos rituales para amar a un anciano

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Viejos rituales para amar a un anciano

 
Someter a un anciano a las delicadezas del amor
es un deleite   más que un reto.
Como la enjuta pasa    al pastel
el viejecillo en sus pliegues 
es propenso
a un lóbulo redondo 
a la perla en los labios:
a el aura de un pezón.
 
Las ansias del anciano se entregarán a ti, 
no dudes de la vehemencia de estos vinos.
 
Algunos
se impregnan de tabaco 
otros, de antiquísimo tono enciclopédico 
o del humo plata del escape de los autos 
entre su escaso cabello. 
Y los más sensibles    de humedad.
 
Gustan aun de las camisolas a cuadros, 
semejantes a sus cobijas, que 
—en corto tiempo— 
les envolverán 
a manera de un sudario. 
 
                        Pero, no nos entretengamos en esto.
Para llevarlo a la cama: 
hay que acompañarle.
A la mayoría 
les gusta ser desvestidos con cuidado, 
y que sus ropas se doblen —inmácula—
sobre el respaldo de un sillón.
 
No esperes erecciones, goza dedos. 
No esperes dientes, mordisquea labios. 
: (hay que tener precaución de no crujir la jaula de sus costillas).
 
Sobre el burro que tocó la flauta, desnuda sobre su lomo, 
entra al jardín de los plateros 
(al jardín de sus platas). 
Naturalmente no eres una musa, 
pero, a los menos frágiles, les agrada imaginar 
que cabalgas sobre su costilludo cuerpo
aunque después se queden solos, como en un principio 
en la oscuridad, con su flor entre los muslos 
arrugándose a ciegas.
*
De forma distinta están aromados los viejos. 
Su sabor es dulce y fuerte como los higos 
y otras frutas secas.
(Pequeñitos pájaros sin plumas: súbelos al nido) 
A ellos les gusta que las últimas canas les arranques 
y los hagas sonrojar 
—verse por medio segundo, lozanos—
dulces cascarones sobre las sábanas lisas
(haz memoria) : nunca les desprendas los calcetines
(no hay que olvidarlo) y sobretodo 
cuando les hagas el amor, acarícialos
con dedo experto 
como si fuesen    taza de porcelana 
con evidente grieta, aunque aún de borde dorado.
 
                                   Pero tampoco nos detengamos en esto.
Lo importante es que sufren
y eso los hace sensitivos     al amor. 
            Puede que se vuelquen taciturnos
y sus pupilas no cintilen hacia afuera, 
sino hacia dentro, como tratando de alumbrarse solos
hacia el fondo de sus callejones,
faro de ellos mismos
intentando (con sus pies en retroceso) ver 
dónde se detuvieron de más,
dónde erraron el camino, dónde 
un apretón de piernas los cegó un momento, 
les obstruyó los pulmones, los trastornó 
y los puso a pensar en otra cosa 
que no fuera ellos.
 
(Al contener la respiración —la forma de respirar—
el aire cambia; los hechos: los actos). 
Lo de la luz del faro es común cuando sucede;
sin embargo no pasa de ser la rojiza, 
la ligera iluminación de la rosa 
en la punta de un cigarro. 
 
Si le cimbran las paredes de los sueños, 
si esto ocurre, solo recuéstalo 
(que se estruje sobre la cama).
Retira sus lágrimas con el revés de una mano
cierra sus ojos,
y antes de apagar la luz, 
bésalo.
 
 
 
A continuación vea el poema recitado y musicalizado.
 
Voz: Ileana Mayanin
Musicalización: Alvaro Olmos, cantautor e intérprete argentino: http://alvaroolmos.com
 
 
 
Visto 2459 veces Modificado por última vez en Jueves, 05 Enero 2017 21:30
Adriana Tafoya

Adriana Tafoya. Poeta y Editora. México.1974. Libros publicados: Animales Seniles (2005), Enroque de flanco indistinto (2006) -poemario sobre ajedrez- que le valió jugar contra Garry Kasparov en las simultaneas para celebridades en "La Gran fiesta Internacional del Ajedrez 2010", Sangrías (Ediciones el Aduanero,2008), El matamoscas de Lesbia y otros poemas maliciosos (Ediciones Pasto Verde, 2009 / segunda edición Bitácora 2010/ tercera edición Cátedra Miguel Escobar 2014) Diálogos con la maldad de un hombre bueno (Editorial Ultramarina Cartonera, España, 2010/ segunda edición Inferno Ediciones 2014). Malicia para niños, (Colección Mi Primer Bakunín 2012), El derrumbe de las Ofelias (selección poética, Inferno Ediciones, 2012), Viejos rituales para amar a un anciano(Casa Maya de la Poesía, Colección Rosa Náutica No. 93/Campeche México 2012) y Los cantos de la ternura,(colección poesía sin permiso, 2013), Mujer embrión (Edición Especial, 2013), Los rituales de la tristeza (Rojo Siena Editorial, 2013) y Parábolas del Equilibrio(Sikore Ediciones, 2015). Muestra de su trabajo poético, aparece en "Antología General de la Poesía Mexicana", poesía del México actual, de la segunda mitad del siglo XX a nuestros días.Selección, prólogo y notas de Juan Domingo Argüelles,(Océano/Sanborns, 2014) .

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