Martes, 14 Noviembre 2017 21:39

NUEVA FE / Luis Armenta Malpica /

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NUEVA FE

Luis Armenta Malpica

a Pedro Romero

 

 

Ese enorme nenúfar

erguido

en el estanque

debe llamarse Pedro:

funda mi nueva fe.

Es el hombre

que yace

en aguas quietas.

Se levanta

entre los tantos lotos

del paisaje

con dos lirios azules

que serán las columnas

que sostengan el cielo.

No se mueve

            o

apenas

pero tiene un rizoma poderoso:

sus arterias conducen hasta Roma

y en el envés

            amor

otros lirios se inclinan

los lotos le saludan

y el fango adquiere luz.

El arte, dice Pedro

no crece en los riachuelos

ni en aguas cristalinas. Necesita

para salir a flote

que el barro lo sustente.

Y qué mejor pantano que la propia familia.

Recostado, el nenúfar

se muestra más desnudo: sus hombros

representan las hojas de una balsa

que no se mueve

            aún

porque no hay viento

            (a pesar del perfume del romero).

El ave que debiera atravesar las aguas

            –una tercera forma de observarse en el mirlo–

se quedó a medio eclipse

entre la flor de sal

petrificada

y yo

que no soy

su pariente.

El peciolo o el limbo

nada importan. Es la enorme raíz

la que les da color a sus pistilos. Pedro

navega quieto

solo

con su respiración. Sabe

que ha llegado al corazón de un hombre

de agua mansa

que no puede tocarlo

que no quisiera hundirlo. Lo ve

            y es suficiente

reinar en ese cielo prometido

            tal vez

para alguien más. Lo mira

como se forma

un mirlo.

Lo observa

en ese espejo de agua

del poema

y entonces

            sólo entonces

se escucha un respirar

entrecortado

porque hay un hombre vivo

en ese estanque.

Sube y baja su piel.

Se agita y se derrama

en sus raíces

porque siempre hay familias

que así se recuperan: de la nada

del arte

de la contemplación sencilla

del nenúfar

en éxtasis. De la divinidad

de ser un hombre

nuevo

porque alguien más

cree

en él.

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 Luis Armenta Malpica

Luis Armenta Malpica es poeta y director de Mantis Editores. Expremio de Poesía Aguascalientes (1996), Premio Nacional de Poesía Ramón López Velarde (1999), Premio Nacional de Poesía Efraín Huerta (1999), Premio Jalisco en Letras (2008), Premio Nacional de Poesía José Emilio Pacheco (2011), Premio de Poesía en el Certamen Internacional de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz (2013), homenaje y Premio en el III Encuentro de Poetas Enrique González León (2016), Diplôme d’Excellence Librex en el Salón del Libro de Iasi, Rumanía, y Premio Jaime Sabines-Gatien Lapointe (2017) entre muchos otros reconocimientos. Por su labor editorial recibió la Pluma de Plata (Patronato de las Fiestas de Octubre) en 2006, y en 2014, el premio Nichita Stànescu por la promoción de la literatura rumana contemporánea, durante el Salón Internacional del Libro de Chisinev (República de Moldavia).

Autor de veinte poemarios, siendo los más recientes Llámenme Ismael (FOEM, 2014), The Drunkenness of God (Medio Siglo, 2015), Götterdämmerung. Antología personal. (El Ángel Editor, 2015), Götterdämmerung. Antologie minime (Écrits des Forges y Secretaría de Cultura de Jalisco, 2015), Greetings to the Family (Vaso Roto, 2016) y Voința luminii (CronEdit, Rumania, 2017). Libros y poemas de su autoría han sido traducidos al alemán, árabe, catalán, francés, inglés, italiano, neerlandés, portugués, rumano y ruso.

 

 

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