Miércoles, 22 Noviembre 2017 19:47

Seré la mariposa / SUSANA VIDAL /

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Seré la mariposa

SUSANA VIDAL

 

 

 

 

Seré la mariposa
por la prepotencia
del deseo del que sueña.
Seré la mariposa
que envejece dando a luz
mientras eclosionan
las alas ante la llama
de una vela
sobre la tapa de algún ataúd.
Seré la mariposa
la metamorfosis
de una vida que clama
por otra vida
y en respuesta recibe
desprecios humanos,
y miradas cargadas 
con los odios más crueles.
Es imprescindible ser la mariposa
─esta noche─
porque la vida
se me vuela por la ventana
─siempre─
y porque no me lleva a ella
Aunque el hechizo
lo realicé tal cual,
y aquella
no me llevó
y me dejó en piel y sin alas
No, 
la hija de puta no me llevó.

En una ciruela se halló
la mentira más dulce
que se imprimió
en este vientre volátil.
Él me dijo que una luna
de besos dejaría sobre
las caderas y muslos
en las manos y brazos
en la cintura y senos
en el mentón 
y en los labios hinchados.
Sin embargo
Algo lo detuvo
Lo paralizó
Lo horrorizó
Lo conmovió
─no se supo─
Y aquellas lunas de mentiras
─sucumbieron─
Una a una se enfriaron
hasta ser el hielo y la escarcha
que en una madrugada
mató a la inocente y brillante
ciruela que codició él,
aquel, el que la codiciaba.

Con el sutil vuelo de una mariposa,
me presento y veo al espejo: 
─soy un vampiro─
Con la lengua finísima libo flores de día,
y por las noches con el colmillo errático succiono
gargantas de incautos poetas.
Tengo ocultos los colores, en el día,
y en las noches, la complicidad del paño
me abraza y se suma a la orgía de sangre
y poesía robada
de papeles y tintas.
Vampiro enamorado soy,
─de la palabra─
de la perversión del poema,
hipnotizado quedo.
Entonces desdoblo mis alas
para unirlas a las fantasías del poeta colérico
y perturbado por su propio miedo.
Era la mariposa que libaba y fecundaba flores
y también poetas,
los conducía a sus muertes prematuras,
los llevaba a la cripta de mi otro yo: el vampiro.
Era el vampiro que dentellaba gargantas de cabras y poetas,
y los conducía a sus muertes anunciadas,
los llevaba adonde habita la larva 
de alas negras, negras,
como aquellas mariposas nocturnas
que ahora mueren entre estos papeles
quemados sobre la mesa.

Una ávida necesidad
que ya no me importa, 
antes podría afectarme,
pero ya no.
Simplemente ,
no me importa.
Ya no me detengo sobre hilos de electricidad 
para verificar si estoy viva,
no me importa.
Ahora me bebo la electricidad en la boca de algún gorrión hambriento, 
de algún rayo incierto 
o de palabras muertas 
que reviven 
cada vez que me sangro toda
sobre las hojas de mi navaja o en mi testamento.

Soy puto, lesbiana, puta,
en las calles
y en las paredes
que tu mugre me escupe siempre.
Soy la puta que te jode la existencia
y el puto que te anula la razón.
Soy tu espejo 
─el que te refleja─
tal cual sos:
un puto más
una torta más
una puta más.

Sos un despojo de gente,
tu cabeza sólo lleva bosta adentro
de la sinápsis que ejecuta lo que
ordena realizar la naturaleza,
por eso luchás
te enojás
despotricás
clamás
te enfurecés
porque sabés que sos puto:
y no te respetás y te rechazás
─al pedo lo hacés─
sabés que sos torta 
y te rechazás por la familia
─al pedo lo hacés─
Sabés que sos puta,
y te importa más lo que dicen esas mierdas de gentes
que lo que dice tu persona
─al pedo lo hacés─

Soy orgullosamente puto,
orgullosamente torta
orgullosamente puta.
Largá las cadenas impuestas,
rompé el yugo social,
acordate de vivir,
acordate de ser vos,
puto, torta, puta,
persona,
nada más
¡pero mirá qué fácil que era!
¿para qué mierda te la complicás?

Los ojos pesan demasiado, 
a veces más que los pies
las calles se vuelven rutas que se caen del mundo, 
y las miradas: fondo de mar.
Me persigue impunemente el sentimiento que oculto en mi coraza.
Ese sentimiento se adueña de mi ser por completo y destruye
─aunque no sé muy bien que destruye─
sé que algo destruye.
Me vuelvo la mujerzuela de mi esqueleto, 
y desperdicio besos que llegan a la nada, 
me abraza la nostalgia y en lugar de darme calma 
me asfixia, 
me aflige, 
me traiciona.
Los ojos pesan tanto al atardecer que los quitaría de un tirón si pudiera,

pero el universo no me da permiso
─naciste con ellos, con ellos te vas morir─
sentencia.
Pero me sigue pesando la mirada, 
me pesa el aire que perfora mis pulmones, 
pesa el latido ensordecedor del motor en falla, 
pesa demasiado cada paso hacia un abismo, 
hacia un mundo que en mí, 
ya es un espanto.
Entonces,

sólo me queda ahogar mis oídos con la melodía de los dioses encarnados y furiosos,
sólo ellos me entienden porque tenemos la misma lengua,
la misma sangre, 
la misma furia.
Somos iguales
nacimos de la misma hembra
de la misma muerte 
de la misma madre.


 

 

Visto 62 veces Modificado por última vez en Lunes, 27 Noviembre 2017 23:44
susana vidal

Bibliotecaria y aprendiz de poeta, anarquista hasta el paroxismo.

Nacida en el mundo, bien al sur del planeta, según de donde se lo vea, en julio de 1971.

Liberó dos gorriones hijos, hace mucho tiempo, de su vientre.

Escribir poesía es más importante que respirar─según ella─y, si bien el amor hacia la Humanidad es innegociable, duda de algunos, sobre todo de aquellos que se regodean con el sufrimiento de un hermano, y además lo provocan. Respecto a la tarea de escritura, ha publicado dos poemarios y ha participado en antologías junto a otros colegas. Y por último, para no aburrir, ella desconoce la fecha en la que se va a morir, se disculpa por eso.

 

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