Lunes, 16 Abril 2018 06:06

Ideología o música, un extracto de interpretaciones alternativas, un libro que escribo. / Ramiro Padilla Atondo /

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Ideología o música, un extracto de interpretaciones alternativas, un libro que escribo.

Ramiro Padilla Atondo

 

 

 

Ver al mundo

 

Todos vemos al mundo de manera diferente. Lo he escrito en otros espacios. Somos fruto del contexto en el que crecemos, la educación que recibimos, incluso la genética. No sé qué tan condicionante sea eso. Un hombre negro nacido en una favela de Brasil tiene una forma de pensamiento que contrasta con un hombre blanco nacido digamos en Huntington Beach, cerca de la playa y cuyas prioridades serían  tocar en una banda de rock o dedicarse al surf.

 

Terminar un libro

 

Nunca sé exactamente cuando termino un libro. Puedo poner un punto final pero eso no significa que la historia haya terminado. Pienso en las alternativas, las posibilidades, pienso en los personajes principales y en noches de insomnio me pregunto si no me estarán mintiendo. Dejo respirar al libro. En muchas ocasiones me molesto porque me doy cuenta que si en realidad me dedicara de cuerpo entero a escribir las cosas me saldrían mejor. Pero escribir es una forma de escapar del mundo. Imagino de nuevo al tipo que ha crecido en una favela y que podría ser bien uno de los protagonistas de la película Ciudad de Dios. Pienso en el gringo de Huntington Beach y lo imagino siendo protagonista de un drama Hollywoodense.

 

Formas de Ideología

 

El mundo es narrado todo el tiempo. Ahora tenemos la certeza de quien lo narra. Hay conglomerados poderosos que quieren contar solo su parte de la historia y nosotros jugamos el papel de los personajes de la caverna de Platón, muchas veces de manera consciente.  La ideología es el aire que respiramos. El aire de la ciudad de México, un aire contaminado que al final nos matará. No tenemos alternativa. La ideología es una religión sin Dios, una manera en la que los otros juegan a los dados con nosotros. El tipo de la favela piensa que la venta de drogas es la única alternativa que tiene. El chico de Huntington Beach solo ve las drogas desde su recreativismo. No sabe que metérselas es una forma de prolongar el crimen.

 

Un barquito llamado derecha

 

En Brasil están dispuestos a todo para meter a la cárcel a Lula. Su mayor crimen es haber ascendido desde la miseria a decirle a los demás que se puede comer tres veces al día. Incluso al chico de la favela. Se abaten los índices de pobreza pero eso no lo aprueba la derecha. Hay un discurso claramente diferenciado. El chico de Huntington Beach no tiene idea de que es un privilegiado. Tener carro casa y un futuro brillante es solo un accidente. El mundo se ha fracturado merced a la capacidad económica y los pobres deben quedarse de su lado de la historia. Mire usted, se lo explico de nuevo, un pobre debe tener siempre mentalidad de pobre. La derecha acumula más poder y dinero. Tengo un amigo de un poco más de treinta. Es músico. Padece una crisis existencial. Es de Huntington beach y sus padres prefirieron meterlo a un internado que educarlo. Estaban muy ocupados “triunfando”.

 

El ejemplo más acabado de educación en la propaganda

 

El presidente del país más poderoso del mundo no lee. Se educa en la televisión. Aun no es consciente de que el aparato idiota miente. Ve en la televisión a sus locutores favoritos decirle que hay molinos de viento que hay que combatir. Los ve mientras come hamburguesas. Coge el teléfono para anunciar nuevas medidas punitivas a través de su canal alternativo. Su antecesor era un mulato carismático y brillante, campeón en matar civiles con drones, iniciar siete guerras y sin embargo, galardonado con el premio nobel de la paz. Otro presidente del mismo país mandó matar millón y medio de Iraquíes. Su castigo, una biblioteca con su nombre.

 

Todo lo malo viene de México

 

Los mexicanos envenenan a los norteamericanos. Los envenenan de muchas maneras. Escribí un cuento que nunca terminé donde a la llegada de Trump los mexicanos deciden hacer una huelga de comida mexicana. Los gringos exasperados dan un golpe de estado para preservar los tacos. De fondo toca Ramón Ayala, me parece una hermosa construcción poética. Sobre todo la palabra hoy:

Seis rosas amarillas llegaron hoy

Para Rosamaría llegaron hoy.

Escuche la canción. Sobre todo el segundo hoy. Es imperceptiblemente más prolongado que el primero.

Hay una leyenda urbana que dice que el orangután del peluquín dorado odia a México porque su ex esposa lo traicionó con un mexicano. Esa sería la solución al conflicto. Mandar una delegación de latin lovers mexicanos. Y darle tratamiento especial a Ann Coulter, nuestra más grande detractora.

 

 

Cancioneros no ideológicos

 

He pensado que cualquier libro de ensayos, novela o libro de cuentos debería tener un soundtrack. Hasta el Baldor. Al Baldor yo le pondría a Kraftwerk para empezar. El libro de Baldor necesita a Krafwerk para ser entendido. Tienen una íntima relación. No existiría Krafwerk sin las matemáticas de Baldor. Nunca lo supieron pero están emparentados. Al igual que la música clásica que sin anunciarse aparece en Cien años de soledad. O quizá habríamos de hacer un soundtrack por autor. Que por sus gustos musicales los calificáramos o descalificáramos. Si el autor nunca escuchó heavy metal o punk debe ser descalificado de inmediato.

 

Música de las favelas

 

¿Qué música podría escuchar un delincuente?  En México ya lo sabemos. En Estados Unidos Nixon fue un promotor incansable del hip hop. Es que no podía ser abiertamente racista. Mejor destruir a los afroamericanos. Esa expresión cultural y musical se hizo mainstream al igual que el blues, el jazz, el rock. No tenemos con qué pagarle a los negros lo que han hecho por el mundo. Sin los negros el mundo sería un paraje árido. Aun el country tan redneck es un homenaje a los negros del sur. Curioso que los “vencedores” toquen música de los vencidos. El hombre nacido en las favelas debe tener algún tipo de cultura musical, pero la lejanía me impide entenderla. Sé que el gringo debe tener música de surfos, por ejemplo japanese squeeze de Sashamon, o algo de Jack Johnson.

 

 

Epílogo a este minicapítulo

 

 

La música apacienta las fieras. Les dejo el soundtrack de este escrito.

La garota de ipanema Sergio Mendez

Japanese Squeeze Sashamon

Flake Jack Johnson

Death of auto tune Jay Z

Tres rosas amarillas Ramón Ayala

Kraftwerk Das model

Neme quitte pas Edith Piaf

 Bright lights  Gary Clark jr

 

 

 

 

 

 

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Ramiro Padilla Atondo

Ramiro Padilla Atondo

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