Lunes, 21 Mayo 2018 02:47

MUJER DEL FIN DEL MUNDO / EL SEIS /

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MUJER DEL FIN DEL MUNDO

EL SEIS

 

Llega vestida de luces fosforescentes

Adornado su cabello con flores

de azahares aromáticos

Una diadema de lunas extraviadas

adereza su testa soñadora

Mientras tiembla de puro placer desmedido

un guayabo lejano

que arroja frutos exquisitos

y deja un sendero al paraíso derretido

Es su rostro un cielo explosivo

que arroja estrellas sonrientes

y miles de miradas lascivas

que derriten de pasión

hasta al monje más estoico

Tiene violetas en sus trémulos labios

que florecen vigorosas

cuando otorga ramos de besos

entre los jardines de sus muchos

devotos enamorados

Cuando camina no lo hace como los mortales

ella vuela sobre los árboles inquietos

se convierte en pájaros peregrinos

que desaparecen en los huertos privados

de los hombres desnudos.

 

 

Ella tiene en su boca de ensueño

el océano de mis besos

y hasta ciertos mares furiosos

de mis amores...

Y me maldice cuando llega la noche

y estoy sobre el ebrio tejado

danzando

y ella ronronea mi presencia.

Es mi gata en celo

yo su amante lejano

ausente

ebrio

loco

que suspira sus uñas afiladas

mientras me lamo el pelo

con mi lengua áspera.

Soy felino púrpura

visitando las palomas blancas

para "violarlas".

 

Visto 1050 veces Modificado por última vez en Jueves, 07 Junio 2018 03:58
EL SEIS

EL SEIS

Cuando nací el cielo lloró sangre azul; y pintó los rostros enjutos, tristes, de todas las rameras del planeta. Las flores frescas y multicolores; al escuchar mi nombre se marchitaron de puro terror. Todos los habitantes de la ciudad enferma; donde respiré por primera vez, observaron ciertos símbolos de maldad, en semejante suceso, y presa del pánico irreflexivo, pedían a gritos mi cabeza. Mi familia hubo de huir presurosa, hacía un punto geográfico desconocido, donde ocultó la existencia de mi complicada persona. El tiempo voló con alas de buitre hambriento, sobre las testas de los infelices ciudadanos. Los humanos elevaban plegarias lastimosas para ser oídas por sus dioses ya muertos; y éstos se escondían en el cementerio del cosmos. Estudié en una escuela cualquiera; donde era temido por mis condiscípulos, y venerado por los profesores. Nunca mis actos fueron causa de conflicto; fue mi rostro de loco, el que trasmitía cierto miedo. Las compañeras preciosas y bellas veían en mí; a su príncipe de la demencia, y cual fieles devotas, me adoraban hasta el arrebato. Mis progenitores sabedores de mi intrínseca sabiduría; se dedicaron a cultivar mi mente, hasta la excelencia. Argumentando que encontraban en mí (El Seis) todas las características de un genio excéntrico. Inicié con la poesía; la escribía sobre la piel tersa y erótica de mis exquisitas amantes. He escrito mis mejores textos; los más geniales, bellos y sublimes, en los ardientes cuerpos, de cientos de damas que me han amado todo. Mi lengua ha sido la pluma, mi saliva la tinta; y los pechos henchidos, los glúteos maravillosos (de las féminas impetuosas), son mis hojas en blanco, donde lentamente, voy tatuando un verso, un cuento, una novela. Me encantan también los elixires necesarios; para volar sobre los intestinos del universo. El hachís me otorga alas metafísicas; para surcar el mundo de las ideas, y el placer de la autorreflexión. La cocaína noble y necesaria, hace que olvide por algunos momentos mi misantropía, y así puedo relacionarme con los mortales. El licor (Dionisos); droga necesaria para soportar el vacío existencial de mi espíritu. Debo de manifestar que siempre he deseado ser un virtuoso alcohólico sin conseguirlo, hasta la fecha. Esta historia de mi vida es mucho más importante y de mayor relevancia que cualquiera de esos escritos donde los mediocres, los medianos, triviales, serviles (“escritores” oficiales y marginales) anotan sus datos “reales” de sus ínfimas vidas. Yo soy el arte/Yo soy el proxeneta de la parca/Yo soy el único camino a la literatura/Yo soy el supremo gurú de la poesía/Yo soy el artista universal.

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