Martes, 29 Mayo 2018 04:35

Íntimos / Carlos Macías Esparza /

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Íntimos

Carlos Macías Esparza

 

 

 

 

 

 

 Mi padre iba y venía entre las llamas.

Por los durmientes y los rieles

de una estación de moscas y de polvo

una tarde juntamos sus pedazos.

Yo nunca pude hablar con él.

Lo encuentro ahora en los sueños,

esa borrosa patria de los muertos.

Pasado en claro

Octavio Paz

 

 

 

 

 

 

Mis amigos se han marchado

los vecinos cierran sus ventanas.

Solo queda la memoria de un tiempo feliz.

Solo este olor a muerte, estas calles desiertas,

solo así se crean los poemas de la nada

de las ruinas de un tiempo llamado historia.

Así escribo

dentro de mi casa

cuando no queda más que el filo de este cuchillo rasgándome la yugular

 

 

 

 

Frontera

 

Hemos logrado sobrevivir a la asfixia,

del aire impuro de esta ciudad.

De bares que nos destruyen a las mujeres hermosas.

Es dura la palabra.

Aquí adoramos santos de cartón

y vivimos alegres de tanta pobreza.

 

 

 

Álbum

 

Son esas visitas que solo se dan detrás de los

muros de un dormir parecido a la muerte.

Son cuatro los que faltan en el álbum,

se fueron

con una sonrisa,

con un dolor que solo ellos soportan.

Mi hermano dice haber hablado con ellos,

no hay noticias,

él descansa en los brazos de mi abuela,

ese lenguaje tierno de la infancia.

Los cuatro lo despiden, es una inyección de hierro,

él se desata de los brazos de Rafaela, mi abuela,

ella no sabe que hace tiempo vive en casa.

 

 

 

 

Martín duerme dentro de una caja,

así lo veo yo dentro de recuerdos de infancia.

Él es quien amanecía soñando en las cantinas.

Recuerdo que entre varios hombres

cargaban su ataúd, para darle la última

vuelta al barrio.

Mi tío posa para la cámara de su hermana,

mi madre guarda las fotos,

esa maldita costumbre de retratar a la muerte.

Afuera

el chocar de las botellas es la melodía que alberga los pocos heroísmos de Martín,

el tío pachuco e indocumentado.

Esto pasa mientras yo juego bajo su ataúd,

mientras mi hermano Rubén pende del hilo umbilical de Mamá

y Luis manotea a mi Padre.

Este recuerdo reside en esta frontera de la memoria,

ya grande me veo con la ropa de él,

a veces paso por el Rio Bravo, lo veo burlar a los migras,

a mí se me hace un nudo en la garganta.

 

 

 

Mi padre danza,

y el hombre sobre una pista crece como la espuma.

Esto pasa cuando yo soy testigo

de ese mundo lleno de luces para albergar amantes.

A lado de él, un cholo baila

apenas puede sostenerse.

Las putas sonríen y el diente de oro no es más que un abismo

una de ellas tiene un tatuaje en el hombro

apenas puedo verlo.

He volteado hacia la barra

un hombre ha sido derrotado por el alcohol

ha caído al piso

mi padre sigue bailando

yo sigo bebiendo.

Nos hemos marchado del bar

un anciano está dormido sobre la banqueta

su cuerpo parece sin vida.

Se ha metido el sol

mi padre abre la puerta y se recuesta

quiere soñar

abre las sábanas

yo he regresado por la morena.

 

 

 

 

Sobre ruinas

Madre aquí me tienes

soy el último de tus hijos

al primero que engañaste

diciendo que serías eterna.

El barrio ha cambiado.

Soy el eco que se esconde

en sus ruinas en su muerte.

Estoy sentado afuera

los viejos no se quieren marchar.

El barrio ha cambiado somos la ruina de él.

 

 

Visto 2057 veces Modificado por última vez en Jueves, 07 Junio 2018 04:20
Carlos Macías Esparza

Carlos Macias Esparza (1978) poeta y narrador. Nació en Ciudad Juárez, Chihuahua. Es adherente a la Otra Campaña, pertenece al Colectivo José Revueltas. Ha publicado en las revistas: Pluma del Ganso, Alforja Revista de Poesía, Va de Nuez y Meretrices. Sus poemas aparecen en la antología Malos hábitos. Cinco poetas jóvenes de Edgar Rincón Luna. Está en prensa su plaquette de poesía Sobre ruinas. 

 

 

foto: alejandro meter

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