Lunes, 13 Agosto 2018 04:18

La Mesa Alterada distintas formas de conversar sobre poesía y poetas / Marco Fonz /

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La MesaAlterada distintas formas

de conversar sobre poesía y poetas

Marco Fonz

 

Después de vivir algunos años en la ciudad de México y de conocer a casi todos los poetas que viven en esta ciudad y platicar con ellos e ir a sus lecturas y escucharlos en sus reuniones o mesas redondas. Tuve la certeza que necesitábamos una forma diferente de dialogar con los poetas y con sus poemas. Se podría tener la idea del centralismo como un ente que afecta directamente la visión de la poesía en el país. Pero yo añadiría que otro de los factores que afectan a la poesía mexicana es la mentalidad provinciana en todos los ámbitos en que se desarrolla la poesía y el trabajo de los poetas en México. Esta lamentable visión provinciana no tiene nada que ver con la vida en la provincia o el oficio de los poetas en provincia. Esta visión provinciana tiene que ver más con la práctica hasta cierto punto corrompida de la relación del poeta con el Estado y una falta de lecturas y vicios que se vienen arrastrando desde hace ya tiempo atrás. Esto pareciera una verdad callada o algo que todos sabemos pero que nadie, parece, desea acabar o cambiar. La relación que tiene el poeta con las instituciones no sólo afecta de forma directa la práctica en la vida y sociabilidad del poeta, también y lo que es peor, afecta las formas estéticas de la poesía de un país. No existiría ningún problema si los poetas practicantes del erario público dieran ciertas libertades a las propuestas que se ofrecen fuera de las instituciones. Pero lamentablemente los poetas del “estado” tienden a homogenizar todo y querer controlarlo todo e imponer sus criterios estéticos en detrimento de la poesía mexicana. Y no sólo tenemos el problema de la estética ofrecida por unos cuantos, sino que estos cuantos controlan bajo sus criterios, becas, ediciones o premios. El control de todas estas instancias y apoyos, vuelvo a repetir, es en detrimento de la poesía mexicana. Sin participar en este panorama de carreras locas de ver quién aparece en más antologías, de quién gana más premios, de quién es el más comentado, ensayado o lanzado al pináculo del mejor poeta de su generación, como si el oficio del poeta fueran sus logros en vez de su palabra. Nos topamos con la necesidad de variar las formas de diálogo sobre la poesía mexicana y sus poetas. En una plática con Iliana Vargas y con Ángel Carlos Sánchez planteamos desde un principio que las charlas tenían que proponerse con formato distinto. Que los participantes no llevaran ponencia sino que todo fuera una plática de su propia experiencia como gente de letras. Nosotros queríamos algo más íntimo, sin esos públicos familiares o públicos de amigos que sólo van por ese compromiso filial y no por la búsqueda de algo propositivo o en descubrimiento de nuevas estéticas. Convenimos entonces con la idea de Ángel Carlos Sánchez de que hiciéramos las pláticas en  nuestra casa. Y así lanzamos la convocatoria a seis, poetas, narradores y ensayistas de diferentes ámbitos y con diferentes visiones sobre el trabajo poético en México: Ángel Carlos Sánchez, Marcos Daniel Aguilar, Jorge Aguilera López, Adriana Tafoya, Eva Castañeda y Andrés Cisneros de la Cruz. Comenzamos planteando tres temas para desarrollar: 1ª. Influencia de la poesía y narrativa mexicana en literaturas extranjeras. 2ª. Propuestas estéticas actuales que predominan en la literatura mexicana. 3ª. Determina en algo al escritor mexicano pertenecer o no a una institución literaria de gobierno. Estos tres temas me habían inquietado desde tiempo atrás, cuando en los diferentes viajes dentro del país y en el extranjero no encontraba realmente influencias entre los escritores de diferentes estados de México y fuera del país. A esta búsqueda de saber qué escritor mexicano había influenciado a otros escritores, encontré que algunos escritores mexicanos eran conocidos y publicados, pero eso no significaba que fueran influencia para la creación de otros escritores. Entonces creció mi duda y mi incomodidad, porque aquí en la ciudad de México las autoridades e instituciones lanzan un discurso en donde te hacen creer que nuestros “grandes y reconocidos escritores” son leídos y tenidos como referencia y como influencia y esto en verdad en la práctica no sucede. Los autores más nombrados o leídos son Juan Rulfo, Octavio Paz o Jaime Sabines, pero esto no significa que ellos sean nombrados como influencia directa para la creación. Es más, cuando vemos las antologías de poetas mexicanos, tantas que son lanzadas al mercado editorial cada año, vemos en la parte de influencias que los poetas mexicanos son más influenciados por europeos, estadounidenses o sudamericanos que por los propios autores mexicanos. Esto nos hablaría que entonces nuestra tan nombrada tradición literaria no es mexicana y entonces no tendríamos una verdadera literatura mexicana. Esto desde que se concibió la idea de tener una literatura nacional. Al plantear la pregunta a los participantes de La MesAlterada, aunque sus respuestas eran ciertas, no se logró responder acertadamente al tema planteado. Fueron varios los nombres lanzados a la mesa, tales como: Nervo, Alfonso Reyes o López Velarde. Pero esto no demostró que los lectores o escritores en el extranjero tuvieran de estos autores influencia directa. Al parecer tenemos todavía que plantearnos más en serio y con más profundidad este tema y saber qué pasa con nuestra literatura mexicana y cómo podemos dar el siguiente paso. Estéticas desarrolladas que tienen otras literaturas a nivel mundial. Influir con una estética propia la creación de otros territorios de la imaginación y de la creación poética o narrativa en el país. Al parecer los grupos literarios mexicanos en el poder no se han planteado esta cuestión o no les importa el no tener una estética propia ni el reflejar esta misma estética a otros niveles. Pareciera que están más preocupados por su sobrevivencia humana que por su vida creativa y sus obras. El ejemplo más reciente es el plagio hecho por Alatriste. Y aunque tenemos muchos nombres de escritores mexicanos en diferentes premios o becas o publicaciones a nivel mundial esto no demuestra que  se tenga una nueva propuesta estética ni crear una influencia que podamos llamar “Gran influencia a nivel mundial”. Cuando algún escritor se atreve a lanzar alguna propuesta estética que no tenga que ver con la imperante en las instituciones, es casi automáticamente marginado, ignorado y silenciado con los métodos que ya conocemos. El método del “no existes”. Y aunque estás propuestas sean publicadas y salgan en forma de libros o sus autores tengan cierto público, esto no significa que sean entendidos o estudiados por académicos o ensayistas. En este país pareciera un crimen el cuestionar las formas estéticas o proponer algo diferente a lo establecido por los grupos literarios en el poder literario mediático. El siguiente tema es sobre las nuevas tendencias estéticas que se desarrollan en México y vemos también que no existe nada novedoso que podamos entender como una propuesta mexicana. Entiendo como propuesta estética el que algún poeta o narrador haya desarrollado algo en su escritura que en ninguna otra latitud se haya escrito. Así encontramos el caso de Ramón Martínez Ocaranza, Orlando Guillén, José Vicente Anaya o Roberto López Moreno; que insertan en sus poemas otro tipo de ritmos y variantes lingüísticas e idiomas distintos al castellano. Podemos decir que aunque sus influencias sean también del extranjero, desarrollan con ellas variantes que nadie en México había hecho antes. Así ellos serían los primeros poetas mexicanos en proponer una estética que se pueda llamar mexicana. Esto en la poesía, en la narrativa sucede algo similar, pero los escritores están todavía más controlados Marco Fonz no sólo por una estética de estado sino por un mercado editorial casi caníbal. Y esto no permite que nuevas formas o propuestas estéticas sean atendidas como es debido. Tanto así que muchos consideran la poesía de los antes mencionados como mala o inacabada o que está todavía en búsqueda de cómo decir lo que piensan. Esta cerrazón a formas diferentes de decir, es lo que nos lleva a un esquema enfermo, el cual venimos padeciendo desde muchos años atrás y que parece que a la mayoría de los poetas no les interesa salir de él. En La MesAlterada se planteó este tema sobre estéticas llegando casi al mismo resultado que el tema anterior, no hay una repuesta concreta ni objetiva que pueda contestar satisfactoriamente a la pregunta planteada. Desde la búsqueda de una literatura nacional los escritores siempre han participado de manera conjunta con el estado político mexicano, esto ha llevado no sólo a que nuestros escritores vivan casi completamente del dinero del Estado, sino que han sido seducidos y reducidos por el poder y han hecho de su práctica creativa una verdadera mafia literaria. Esto no importaría tanto si esta mafia literaria, vuelvo a decir, no afectara directamente a la estética propuesta por los escritores y poetas. Afectan o no las becas, premios o reconocimientos a los escritores. Yo creo que sí les afecta, en el sentido de que los vuelve complacientes y hasta flojos en su ejercicio de crítica, autocrítica y propuestas o búsqueda de propuestas en verdad novedosas para la literatura mexicana. Puedo decir sin temor a equivocarme que existe una estética de Estado, que es la más solventada por todos los grupos que denotan el poder  literario o la crítica literaria de este país y que en cierta forma alcanza niveles mundiales. Los encuentros de poetas son un claro ejemplo de cómo esta estética del Estado reina en los criterios de los organizadores y participantes, todo lo que sale de sus contornos de comprensión estético no existe o está mal escrito o es inmaduro. Lo mismo sucede con el criterio en el que se proyectan y construyen las antologías. Otro mal de nuestros tiempos, lo que pudo haber sido algo bello, incluyente y en verdad representativo de lo sano que puede ser un país con su literatura. Se ha vuelto algo insufrible y marginal en su propia cerrazón. Nunca una antología podrá representar toda la creación de un país. Pero en México los autonombrados antologadores ven en sus antologías la manera infame de perpetuarse junto con sus elegidos. Pareciera a simple vista que desde hace quince años hasta esta fecha las antologías son tan pasajeras como un registro de un hotel de paso. Pero sus integrantes y antologadores piensan o creen ilusoriamente que es lo contrario. Que las antologías les darán nombre eterno. La cercanía con las instituciones debería ayudar en verdad a que la creación literaria de México sea sana y esté en crecimiento con todas las propuestas posibles. No castrar o cortar las que se van perfilando. Los mismos poetas y escritores deberían de perder el miedo a que surjan nuevas voces, nuevas visiones y nuevas estéticas. Sea como sean planteadas. La docilidad ya sea en los poetas o escritores del Estado o la docilidad en el fracaso manifiesto de su destino de los poetas marginales o outsiders es mala para la creación misma. El equilibrio que desde mi punto de  vista debería practicarse es el de permitirse escuchar, analizar, leer y atender cualquier manifestación que se proponga a nivel nacional. Es sospechoso que en un país como el nuestro con tantos escritores y poetas a nivel nacional sean siempre los mismos los que llenan las páginas de las antologías o las listas de los invitados a encuentros de poetas o los beneficiados con becas o estímulos para la edición. No existe ningún peligro el permitir entrar a las instituciones a las voces que ruedan por los estados de México, las voces y la palabra que crece en los camellones o calles oscuras de la ciudad. Ningún peligro deben de sentir los poetas o escritores que han escrito toda su obra a la sombra de las instituciones. La poesía y la literatura no son competencias. Con tantas lecturas que decimos tener, ya debíamos de haber aprendido que el mejor no es quién gana más cosas sino quien propone mejores cosas. Que a la larga eso siempre lo agradece la poesía y la literatura. La MesAlterada es una propuesta para discutir, criticar y dialogar sobre la poesía y literatura, sobre los poetas y sus circunstancias, sobre el poder y las estéticas propositivas. Una forma distinta, no nueva, de desarrollar temas y contestar preguntas a las cuales no tenemos, todavía, respuestas definitivas. La MesAlterada como una bocanada de aire en medio de tanto silencio brutal, en medio de espejismos institucionales o entre los profetas callejeros. Sea pues el diálogo al final de la historia de la literatura y de la poesía mexicana quien determine y que la estética mexicana sea la que al final del tiempo gane.

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MARCO FONZ

Marco Fonz

 

(Ciudad de México, 1965-2014, Chile). Poeta. Estudió filosofía en la FFyL de la UNAM. Egresado de la escuela de escritores de la SOGEM. Cursó el diplomado Leer y Escribir, impartido por Elena Cordera, Bertha Hiriart, Marcela Gijosa, Agustín Cadena, Guillermo Samperio y Gabriela Tourner. Tomó talleres con Óscar Oliva, Saúl Ibargoyen, Javier Sicilia, Juan Bañuelos, David Huerta, Ricardo Yáñez. Formó parte de la Red Nacional de Talleristas Independientes e impartió cursos y talleres de literatura y poesía en el IPN, la SOGEM Guadalajara, UNACH, Casas de Cultura de Comitán, San Cristóbal de las Casas, exconvento del Carmen en Guadalajara, FCE Guadalajara, entre otros. Fungió como editor y cotraductor de los poemas de Karl Marx. Así mismo, se desempeñó como editor  de Círculo de Absenta y Andrógino Editores; colaborador de revistas y periódicos como Alforja, El Norte, El Tiempo, Fandango, Hojas del Huitepec, Ixtus, Navegaciones Zur, Sinalefa, Tierra Adentro, Tropo a la Uña, Verso Destierro. Fue becario del Centro Chiapaneco de Escritores 1994-95. Recibió el Premio de Poesía Rodolfo Figueroa 2002

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