Lunes, 13 Agosto 2018 05:51

GUTENBERG INFARTADO / Ramiro Padilla Atondo /

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GUTENBERG INFARTADO

Ramiro Padilla Atondo

 

Ese podría ser el título de un cuento al ver al viejo impresor de Maguncia llegar al presente y ver como su invento empieza a difuminarse. A pesar de nuestros deseos de que el libro no desaparezca ha llegado el tiempo de redactar su necrológica. Daniel Salinas lo escribió de manera magistral en su Réquiem por Gutenberg. Daniel mismo, un lector contumaz dice que leer es una forma de sustraerse de la realidad tal como lo hacen los chicos modernos con los video juegos. El problema es que Daniel es un caso atípico para nuestra realidad mexicana. Si Gutenberg se paseara por nuestros hogares se daría cuenta que encontrar su invención está difícil. Si a esto le sumamos los precios de los libros entonces estamos fritos. Comprar una novedad literaria cuesta casi un ojo de la cara. Hace poco me paseé por la lista de novedades de una conocida librería de Tijuana y al revisar los precios casi me da un infarto. Cualquier novedad rondaba los trescientos pesos. Entonces me doy cuenta que la labor de los lectores voluntarios es valiosísima, Quijotesca. Sus molinos de viento son el sistema y nuestra sicología. Los libros de moda o libros maruchan tienen una vida corta. En meses o quizá en un año estarán en la lista de saldos de alguna tienda departamental. De alguna manera las editoriales empiezan a parecerse a las revistas sensacionalistas. Pararse por un aeropuerto estos días es una invitación a darse un paseo por las decenas de libros que hablan del narcotráfico que es la moda. En Estados Unidos los libros de aeropuerto están definidos por su capacidad para entretener al viajero en vuelos cortos o largos. Las novelas de aventuras y las policiacas son las más consumidas sin dejar de lado las historias de terror de Stephen King, todo un maestro en escribir libros entretenidos. Aunque la tecnología esté haciendo su labor. Hoy hay dispositivos para leer con grandes capacidades de almacenamiento. Un simple aparato puede albergar hasta mil quinientos libros, toda una biblioteca, impensable hace algunos años. Esperemos que estos avances puedan ayudar a paliar los paupérrimos números en cuanto a lectura

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Ramiro Padilla Atondo

Ramiro Padilla Atondo

escritor

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