Jueves, 16 Agosto 2018 06:41

Algo le duele al aire: Notas sobre Dolores Castro Dra. Rocío García Rey

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Algo le duele al aire: Notas sobre Dolores Castro

Dra. Rocío García Rey

Algo le duele
cuando arrastra, alborota
del herido la carne,
la sangre derramada,
el polvo vuelto al polvo
de los huesos.

 

Dolores Castro Varela

 

 

 

Me complace enormemente estar en este homenaje a la gran Maestra Dolores Castro Varela, nacida en 1923. Empleo el término Maestra y no sólo poeta porque a Castro además de agradecerle los mares de poesía con los que nos refresca y nos da vida, también hay que reconocerle su trayectoria como docente y como tallerista.

En una entrevista que le realizaron hace algunos años, dijo que conservaba dos talleres porque se daba cuenta que los jóvenes, más allá de los contenidos en el teléfono celular o en el Fb, tenían dificultad de enfrentarse a textos extensos. Esta observación de la Maestra Castro debería de ser un exhorto para quienes nos dedicamos a la escritura, en efecto, un exhorto para inventar formas de convidar a todos a transitar por las letras. ¿Qué pasaría en este mismo momento si hacemos, por ejemplo, una lectura atenta, sentida, sublime del poema “Nadie” (contenido en Soles de 1977)

 

[…] Aquí ya no se mueve la hoja del árbol,

ni se advierte el árbol

no ni siquiera la línea del cielo

nadie recuerda un aleteo

Aquí nada hay. Nadie

 

He citado este fragmento porque me parece que en el mundo líquido, como Zygmunt Bauman lo ha llamado, hemos permitido que se desvanezca el hecho de ser y existir. Como en el poema nos hemos convertido en NADIE. Al dejar de ser sujetos no recordamos los versos que pueden ser aleteos, tampoco consideramos que el verbo puede ser resurrección y que por ello  permita que resignifiquemos lo que en la entrevista citada dijo la maestra Castro: “La poesía sirve para conocer al hombre pensante y sensitivo”. Y la sensibilidad, nos dice, no es sino “la forma para conocer el mundo”.

No malentienda el público creyendo que presento la poesía de Dolores Castro como elemento edulcorante para la vida, pues la gran poesía en efecto, también canta dolores, pérdidas, “noches cerradas”. Por ello en la gran poesía se halla el canto elegiaco.

Si el dolor también se canta, ¿Por qué no acercarnos a Elegía a Javier Peñaloza, se trata de un poema a quien también formara parte del grupo de los ocho y quien fue esposo de nuestra Maestra, quien magistralmente nos enseña la rectitud  poética sin el tormento almibarado.

 

Aun recuerdo la luz

Mientras vivo la sombra

El ajetreo

De espaldas a la vida

A la ventana.

 

La poesía nos muestra que es con la re-creación del mundo y los sentidos, que es con la proclamación de equivalentes de dolor, como los de la estrofa presentada que puede yuxtaponerse luz y sombra; muerte y vida porque al fin de cuentas nuestros trozos de vida son el gran oxímoron de plenitud : Eros luz y  Sombra Tánatos. Leamos el siguiente Haikai

 

 

Di con tu amor

todo piel y fragancia

alrededor

última luz

pero en la oscuridad

me quedas tú

 

En la sombra de Tánatos la autora nos enfrenta a saber también que:

El mundo pesa

Hiere el vértice

De la línea sin mancha

Donde empieza y se apaga la mezquina

Acción de cada día  (De Tornasol, 1997)

 

En suma su labor es de paisajista, de filósofa de maga de las palabras. En su poesía hay ecos de vida, de crítica, incluso al papel del intelectual orgánico.

Intelectuales S.A.

 

Mientras tú trabajas

Yo pienso por ti

Y si tú sufres

Yo sufro por ti y si tú no comes,

Yo ya comi

Y si te matan

Yo no morí. (De soles 1977)

 

Dolores Castro surge así como la emisaria que lucha, que combate contra la oscuridad que al final de cuentas esta oscuridad es cómplice del silencio. Por ello podemos leer en la última estrofa  de “Cantares de de vela”:

 

A cabezadas rompo este silencio

porque terca es la sed

y yo bajo la tempestad estoy sedienta

 

Particularmente creo que en este poema podemos hallar, en clave, una suerte de arte poética: la verdadera poeta no saciará su sed de imágenes de aconteceres. Beberá palabras y las transformará en imágenes colocadas en el papel como especie de anagnórisis del mundo. Por ello entendemos que la poesía de Castro ayude - parafraseando el poema la sequía- a que la poesía sea la flor que se apresura a suavizar el aire roto en este tiempo desgarrador que nos habita.

Detengo estas notas para abrir la puerta al mundo poético de la Maestra Dolores Castro y entender por qué si somos sujetos podemos entender cómo la injusticia puede dolerle incluso al aire.

Muchas gracias

Visto 2259 veces Modificado por última vez en Martes, 21 Agosto 2018 06:05
Rocío García Rey

 Doctora en Letras por la UNAM. Es autora de los libros "La otra mujer zurda" , Mapa del cielo en ruinas y La Caverna.

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