Martes, 18 Septiembre 2018 19:50

YANCARLO SANDOVAL / Muestra Narrativa desde Guatemala /

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YANCARLO SANDOVAL

Muestra Narrativa

 

 

1.

Las construcciones son las mismas, por mi casa no han derrumbado el local en donde mi tío puso su marisquería que ahora es un pinchazo. Pienso en lo vacía y rota que fue mi infancia ahora que camino observando el cemento de la calle. Quizá sólo es porque estoy triste y me pesa el cuerpo por tanta radiación.  Quisiera tener un propósito en ésta vida. Algún día podré, yo sé que el negocio de mi tío sigue ahí. Escondido.

 

2.

La churrasquera sigue encendida aún después de la fiesta. Seguís despierta después de la cena, escuchas los cables de electricidad pasar entre los arbustos bailando esa melodía que imaginaste aquella vez cuando venías de vuelta a la ciudad y tenías fiebre. ¿Te acordas? También viste un rectángulo dentro de un sólo fondo blanco mientras contabas las líneas de las paredes en tu habitación. Viste al niño de tu alma, te recordaste de esa película extraña que viste de niña cuál nombre no recordás pero te hizo sentir rara. El fuego de la churrasquera sigue quemando el último gordito de la vaca que te dio ternura  en el sueño que ya no recordarás. La radio sigue sonando en la madrugada, hay alguien manejando las frecuencias escondido en algún lugar de éste pueblo. La escuchas porque hoy también tenes fiebre, porque hoy queres vivir en un delirio pero nada tiene sentido. Sentada a la par de tu familia que ahora tan solo es un símbolo. Te das cuenta que la mirada de tu madre no existe, que son 2 pupilas pegadas en ojos de una cara material. Acostadita, sóla desde tu ventana te asomas a ver si aún hay fuego en la churrasquera. Triste te das cuenta que sigue y a nadie le importó. Miras la luna que te aburre. Estás sóla, con fiebre esperando amanecer y decirte a vos misma que sólo fue una mala noche, pero mi amor. Fue una vida.

 

3.-

     Benjamín pagaba pasaje cada jueves a las 4:10 P.M. Se sentaba en el extremo               izquierdo del bus para ver mujeres y niños. A veces engomado, otras veces no.     Terminaba la primer vuelta de la ruta recorrida por el chofer sobre toda la ciudad y nunca pasó nada. Las respuestas que en el fondo buscaba no aparecían y habían pasado más de 10 años y aún no tenía más que el transporte público como ocio. Cada jueves sentado esperando con la mirada naja y quizá triste a su hija que no pudo nacer. Que no sobrevivió. Pero fiel a no saludar a nadie, fiel a no hablar con nadie en el colectivo. Guardó el silencio como un privilegio.

 

 

 

 

4.-

Los escritorios siguen rodando, circulando cada cuerpo. Tragando las obsesiones de la gente. Tal vez la moral. Donde los zurdos encuentran la derecha. En donde el amor no es una búsqueda. Donde no es fortuito. Los carros están plasmando la falta de identidad a través de la música mientras el tiempo corroe el pecho de ese perro de taller que lame tu mano esperando comer.

 

 

5.-

El espejo miente en su reflejo, no existe reflejo en mi dolor. Olor a carne hay en éste cuarto pulverizado. La soledad es pequeña en la mirada de un chofer que mira el destino, tenue. A pesar de la muerte gemida de un esperma no concebido en su mujer. –Mientras yo lo veo. Anhelar un Dios, crear y de-construirte diacrónicamente. Caer a cualquier nebulosa de cualquier color mientras el olor de la ansiedad contenida en mis pulgares destruye mi esperma. En donde en sueños me veo reflejado.

 

Visto 375 veces Modificado por última vez en Jueves, 20 Septiembre 2018 04:52
Yancarlo Sandoval Robles

Yancarlo Sandoval Robles,

 

nació el 15 de marzo del año 2000 en Quetzaltenango, Guatemala. Recientemente estudiante De Derecho en la Universidad San Carlos de Guatemala. Sus textos se han publicado en la Fanzine 4 máscaras, en el blog Décima Avenida, y en la revista Mimeógrafo de Chiapas. Participó en el primer encuentro de escritores Chiapas-Centroamérica y ha participado en lecturas locales. Miembro del festival Internacional de Poesía de Quetzaltenango

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