Jueves, 25 Octubre 2018 05:34

Calibración del lente con que el lector abrirá esta puerta /Andrés Cisneros de la Cruz/

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Calibración del lente

con que el lector abrirá esta puerta

Andrés Cisneros de la Cruz

 

 

 

Gloria Gómez Guzmán se encuentra en ese pequeño núcleo de mujeres que se acercan con su poesía a la problemática social de la desigualdad y al conflicto político del abuso; pero sobre todo, es una poeta que se sumerge en la zona abisal de la condición humana, en especial, en ese sito, donde los seres han sido golpeados por aplastamiento económico, que representa la violencia más viva (e invisible) del mundo.  

Es por eso que sus poemas son frescas flores de ira que ayudan a despertar a los que les fue arrancada la gracia onírica, y que sufren despiertos el yugo de un sueño impuesto. Esos mismos que perdieron su derecho a la inconformidad, y que en algún momento también dejaron de percibir su profunda necesidad de indignación.

Gloria Gómez es una voz que emerge de las aguas profundas del siglo pasado, para develar una realidad que no ha sido afrontada, y que son pocos los poetas como ella, que desde siempre dieron la cara para desmentirla.

Sus poemas son bofetadas limpias en el rostro del intelectual engreído que se difumina en la revolución de su silla. Un ácido ojo que revela que no importa lo qué se haga, sino el para qué se hace. Ontología escéptica, dolorosa. De una belleza ruda y desnuda; como la que gozamos cuando no podemos huir de la lluvia o los truenos, de su plata resplandeciente y los árboles oscuros del cielo.

“Si Gloria no es famosa, es porque a ella no le interesa”, escribe Guillermo Lavín, al respecto de la poeta. Porque tiene presente eso que ella llama la down generation, y que es la misma que vio caer la esperanza de otra realidad, al menos esa otra que prometían las revoluciones recientes. Por algo Miguel Donoso Pareja afirma que Gloria Guzmán sale de lo personal y se sitúa siempre en el contexto. 

En esta breve selección que nos ofrece Gloria Gómez bajo el título Un modo de mirar que ya no se usa, deja en claro que sus poemas son tan nítidos, que parecieran haber sido escritos ayer. “Tendríamos que decir que somos / los sobrevivientes / de una década jodida”. Y se contrapone a las máximas de la poesía del discurso que salva, y ella, filosa apunta a ese templete y denuncia el uso de la poesía salvífica para fines lejanos a la producción particular y masiva de la conciencia.

Así mismo el amor a todo lo que es, incluso en su podredumbre, es un síntoma de poesía para Gómez Guzmán, porque no puede evitar esa apetencia emocional por lo que la rodea y termina por conformarla, en su hábito diario de comer de lo real, de lo posible.

También la obra de Gloria es una crítica directa al lector, a los habitantes de su corazón que es el mundo. Arremete contra ellos, con ironía, con acidez pregunta, deja las cosas claras sobre el suelo para que no haya duda de que hay algo mal en esta maquinaria.

Es una poeta que no teme decir, escribo “contra aquellos que se apoderan”, y tampoco se censura para exponer que la “patria es una calle sin salida / una broma asqueante de la historia”. Aquí la madre-padre es una falacia, un show que se montó para que cada quien formulara su íntima idea de imaginarla. Esta perspectiva hace de Guzmán una poeta moderna, completamente consciente de la transición que representa el descubrimiento de las ciencias sociales. No se limita, habla claro, sin tapujos. Y aunque declaró, parecido a Alí Chumacero, o el mismo Juan Rulfo, que no escribiría más poesía, su breve obra es ya una referencia para los poetas que tengan interés en quitarse los grilletes, los falsos estilos, y asumir que su poesía es parte de un todo hirviente, complejo; pero sobre todo, frente al cual el poeta no puede asumir, jamás, una postura de conformidad.

 

 

Andrés Cisneros de la Cruz

Ciudad de México, septiembre, 2015.

 

 

 

GLORIA GÓMEZ GUZMÁN

(Tampico, México, 1950)

SELECCION DE POEMAS BREVES

 

 

 

I

tendríamos que decir de aquellos años

en que todo parecía recién inaugurado

y jóvenes los hombres

y dulces las mujeres que éramos

saltábamos los muros

 

la vida era una roja bandera y esas cosas

entonces sí     llovía la época sobre amapolas

éramos los dueños del futuro y esas cosas

 

tendríamos que contarles cómo amamos

como el sueño estableció su reino entre nosotros

dejar bien claro que estuvimos

palabra desde manos sucias

intentando derribar el muro

 

tendríamos que decir que somos

los sobrevivientes

de una década jodida

 

 

II

 

poesía no ha salvado a nadie

no resuelve insomnios

no sirve gritarla en pantallas de tv

o hacerla canciones y que traguen de ella

dulcemente

los muchachos

 

poesía es un reluciente

bruto

fragmento de náusea

un aullido

están matando todo

 

la razón desvalida

para seguir aquí

 

 

 

III

 

sin las balas del poema estoy perdida

y ustedes también

 

 

IV

 

es terrible ser pobre

termina uno siendo mezquino

 

si se es egoísta

destructivo

y además pobre

uno es un desastre

sobre todo para otros pobres

(especialmente para uno mismo)

 

cuando un pobre encuentra su cara en un espejo

le entristece ver que allí falta algo de belleza

algo de alegría     algo de verdad

(eso puede ser terrible a ciertas horas de la tarde)

 

un pobre siempre está disgustándose por todo    con todos

la certeza de que está de sobra en todas partes

nunca le abandona

así  ¿cómo podría sentirse necesario

solidario

o simplemente vivo?

 

la puerta del futuro se ha estrechado para él

 

hubo un tiempo en que los poderosos temblaban

al pensar en la rabia desatada de los pobres

a los pobres de ahora no les han dejado ni la ira

 

pero si los días de ira han terminado

la puerta del futuro está cerrada para todos

 

V

 

he escrito sobre mí

pensando que servía de algo

esta señal de aquí hacia usted

que tal vez

en medio de un cinematógrafo

rodeado de gente que le desconoce

se aturda de ternura por la suerte nuestra

 

después

ojalá sintiera rabia

un poco de asco si no es mucho pedir

porque

sabe?

no hallo la manera de justificarnos

 

 

 

FICHA BIBLIOGRÁFICA

 

Gloria Gómez Guzmán (Tampico, Tamaulipas, México, 1950). Ha publicado los siguientes títulos:  Obra colectiva: Tarea poética, Editorial Tierra Adentro, INBA, 1979. Mira que yo aquí, Editorial  Tierra Adentro, INBA, 1980. Preso estás afuera y aquí, Editorial Punto de Partida, UNAM, 1980. Vigias en la niebla (producción multimedia) espectáculo de poesía-canción, imágenes de video y música en vivo. Producción Independiente 2001. Individual: No eran la epopeya de estos años nuestros días, Ediciones Punto de Partida, UNAM, 1982. Nada personal, Cartel de poesía, Editorial Penélope, 1983. Litoral sin sobresaltos, Editorial Praxis-Dos Filos-UAZ, 1987. Para quienes en altamar aun velan, Edición del ITC, PCF-INBA, 1988. El sermón del arenque, Colección Letras en el Borde del Consejo para la Cultura y las Artes de Tamaulipas, 1992. Aguamala y otros poemas, Colección Los Cincuenta, Comisión Nacional de Decentralización Conaculta/UANL, 1998. Antología personal, Colección Nuevo Amanecer, Ediciones del CCAT, 1998. Poemas, Colección Milenaria, Ediciones Ítaca/Conactulta/Gobierno del Estado de Tamaulipas, 2004. Antología personal, Gloria Gómez Guzmán, una poeta huasteca, Ediciones de la Facultad de Música de la UAT, 2009.

 

 

 

 

 

 

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Andrés Cisneros de la Cruz

Andrés Cisneros de la Cruz. Ciudad de México, 1979. Poeta, ensayista y editor. Ha publicado los libros de poesía: Vitrina de últimas cenas (VO/ Andrógino, 2007), No hay letras para escribir tu epitafio (Mezcalero Brothers, 2008), Como la nieve que dejan los muertos (Letras de Pasto Verde, 2009, Poesía sin permiso, 2010), Ópera de la tempestad (Metáfora/VO, 2011), La perra láctea (Inferno Ediciones, 2012), Fue catástrofe (Rojo Siena, 2013), Eufórica [partituras para la guerra] (Sikore, 2015), Tétrada (Taller Nuclear, 2014, Ediciones El Viaje, 2015) El viejo arte de lo nuevo. Manifiestos matéricos (Sikore, 2016), La rosa ebria y treintaitrés anforismos (La cosa escrita, 2016) y Dinamita (Cisnegro, 2016). Realizó selección y curaduría crítica del poeta Josué Mirlo, en Museo de esperpentos y ensayos en prosa bárbara. Es segundo lugar en el Certamen Internacional Relámpago de Poesía Bernardo Ruiz, 2008, mención honorífica en el Concurso Nacional de Poesía El Laberinto, 2004, y en el Concurso Nacional de Poesía Jaime Sabines, 1999. Y segundo lugar en Premio Nacional de Poesía Temática Tinta Nueva 2011. Estudió Letras Hispánicas en la UNAM y Comunicación Social en la UAM. Ha sido incluido en más de cuarenta antologías, entre ellas, 24 años, 24 poetas (Tianguis del Chopo / Conaculta, 2004), Descifrar el laberinto (El Laberinto, 2005), La Mujer Rota (Literalia, 2008), el Anuario de Poesía 2007 (FCE, 2008, selección de Julián Herbert), Hacedores de Palabras (Cantera Verde, 2009) y La semilla desnuda (Poetas en Construcción / Conaculta, 2010). Es organizador del Debate Abierto de Crítica Poética (en colaboración con Casa del Lago) y creador del Torneo de Poesía (Adversario en el cuadrilátero), los Miércoles Itinerantes de Poesía, el Premio Latinoamericano de Poesía Transgresora y compilador de 40 Barcos de Guerra, y del compendio Torneo de Poesía 2007-2010. Antología de poetas sobre el cuadrilátero (Linaje Editores / Verso Destierro, 2013). Es colaborador del programa Luces de la ciudad (en la Hora Nacional) y Radio Etiopía. Participó en el ciclo de Poesía en Voz Alta organizado por la Casa del Lago, en 2013. Ha impartido talleres de poesía en el IPN y en la Universidad Iberoamericana. Como periodista fue parte de la mesa de redacción de El Universal y El Independiente, y colaborador de la revista Bucareli 8 y Chilango, así como investigador de poesía especializada en ajedrez, para la Gran Fiesta Internacional de la UNAM 2012. Ha sido curador poético de la obra plástica de Orlando Díaz, Kenta Torii y Omar SM. También ha colaborado en suplementos y revistas de México, Argentina, Venezuela, Nicaragua, Chile y España. Su poesía ha sido traducida al náhuatl y al portugués. Actualmente es editor de la versión en línea de la revista Blanco Móvil, y operador del proyecto múltiple Cisnegro. Lectores de alto riesgo

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