Domingo, 13 Enero 2019 05:57

ALCOBA / Víctor Manuel Pazarín /

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ALCOBA

Víctor Manuel Pazarín

 

 

He venido aquí a ciegas.

La luz de mi cuerpo ilumina la alcoba, describe a la perfección las formas de las carnes y yo soy carne. Acabo de estar sobre el piso y de las rodillas del muchacho ha surgido la sangre: la sangre me gusta, su derramado líquido me atrae. Despedazada luz la de la sangre: de las articulaciones brota como un signo: lo sé porque he venido yo también de hinojos, he entrado a la habitación vacía y mi ser la entibió, porque los cuerpos se incendian en la compartición.

Vengo de permitirme; provengo del placer; camino al goce.

Bajo la luz del foco he estado desnuda.

Su luz cegó mis ojos; los cerré pero la purpurada imagen permanece dentro de mí, es como si hubiera tenido una premonición, porque después de ofrecerme al placer del muchacho, sus rodillas se mancharon de sangre, y esa mácula iridiscente ha despertado mi interés: es como si mis ojos se hubieran encontrado, de pronto, con un signo, pero no entiendo el significado.

Vengo de la luz, y vuelvo hacia ella.

 

No sé hace cuánto tiempo llegué a este pueblo.

Bajo las arboledas, en la plaza grande, vendo mi cuerpo: me ofrezco al mejor postor; digo a los hombres que pasan mis gustos y despierto sus apetitos.

Le he descrito al muchacho, alguna vez en el jardín, el repertorio de placeres, de disipaciones, de perversiones de las que soy capaz.

—Me gusta que me den por atrás...

Pero él, esa ocasión, mostró su clara sonrisa.

—Te dejo que la metas por donde orino...

No dijo nada.

—Vamos al hotel de aquí cerca y te daré lo que quieras, te permitiré hacerme lo que se te antoje.

Mas se ha reído. Luego se alejó, quizás porque al otro lado de la plaza estaban dos hombres que me han disfrutado ya.

Esta noche lo encuentro: venimos del cuarto contiguo de ofrecernos placer.

 

 

Mi nombre es Celia —digo.

La alcoba se llena de miradas.

Hace un instante me entregué a este otro muchacho; ahora les pido que no me dejen descansar; quiero seguir: ahora corresponde al joven moreno entrar en mí. Me ofrecen agua, pero yo deseo continuar. Luego le corresponderá al niño, que apenas tiene once años y me mira desde el fondo de su ser.

¿Hace cuánto llegué a este pueblo?

 

 

Me han pedido que baile; yo cumplo sus deseos.

Hace un instante estuve en el placer: uno de los muchachos, que es casado, ha logrado en mí un amplio y fino orgasmo. Lo he sentido venir como vino la luz a mis ojos y me he quedado ciega.

Sin la luz de la mirada recibo al niño: me hurga, me humedece los labios vaginales; entra su mano hasta encontrar la más profunda intimidad. Me han disfrutado muchos hombres, pero esta es la primera vez que un niño se deleita con mi cuerpo. Entra hasta el fondo.

Cierro los ojos: la purpurada sangre del muchacho, que destrozó sus rodillas en el improvisado lecho, me llama.

Su sangre me atrae; es mi deleite.

Me incorporo. Me mira el muchacho de pie.

Me derribo ante él.

Beso su sangre.

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 Víctor Manuel Pazarín

 

Víctor Manuel Pazarín

Poeta, narrador, ensayista, periodista y editor

 

Nació en Zapotlán el Grande, Jalisco, 1963; actualmente vive en el poblado de Tonalá. Tiene publicados libros de cuentos, periodismo y poesía: Puentes (relatos), editorial Mala Estrella, 1993. Construcciones (poesía), Fondo Editorial Tierra Adentro, 1994. Retrato a cuatro voces (Arreola y los talleres literarios) (entrevistas), editorial de la Universidad de Guadalajara, Divagaciones en las escaleras (cuentos), Unidad Editorial del Gobierno de Jalisco, 1994, Arreola, un taller continuo (periodismo), editorial Ágata, 1995, Cantar (poesía), Secretaría de Cultura de Jalisco, 1995, La medida (poesía), Unidad Editorial del Gobierno de Jalisco, colección Los Cuadernos del Jabalí, 1996, Cazadores de gallinas (novela, 2008) y Ardentía (poesía, Buenos Aires, Argentina, 2009).

Es editor del sello Mala Estrella. Fue director-editor de la revista Soberbia, Presencias, mensualidad de poesía y Éxodos, escritura de creación y pensamiento. Es columnista y corrector en La gaceta de la Universidad de Guadalajara y El Financiero de la Ciudad de México El Financiero. Trabaja en la Universidad de Guadalajara y mantiene el blog Barcos de papel. En 2010 Víctor Manuel Pazarín recibió la “Presea al Mérito Ciudadano”, que otorga el pueblo y gobierno de Zapotlán el Grande, Jalisco, “a sus hijos esclarecidos”.

Acaba de aparecer editado su libro A Zapotlán vía París (Editorial Sotevento, colección La autopista del Sur, Zapotlán el Grande, Jalisco, 2013) y la novela Miedo al vacío (Salto mortal, 2014). Están en prensa dos libros suyos: Enredo (poesía reunida 1986-2012), La vuelta a la aldea (ensayos sobre literatura mexicana) y la revista de literatura Persona, de la que es director-editor.

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