Miércoles, 16 Enero 2019 02:36

EL SECRETO / Columba Moreno Rodríguez /

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EL SECRETO

Columba Moreno Rodríguez

 

 

¡Mamita, ya no quiero a mi papá!

 

Sé que ahora estás viejo y enfermo. No he querido ir a verte al hospital, no tengo ganas. Y estoy consciente de lo que mis hijos me han dicho: que los doctores no dan esperanzas y que es cuestión de días.

He tirado las cobijas, las almohadas y las sábanas de la cama porque huelen a ti. Si pudiera arrancaría, magullaría y me desharía de cada recuerdo tuyo, pero sé que los llevo adheridos a mí como retazos de cadáveres zurcidos a mi cuerpo, al igual que la criatura concebida en una noche de tinieblas por el doctor Frankenstein. 

 

¡Mamita, ya no quiero a mi papá!

Me sorprendo al oír el enunciado. Directo y ansioso. Palabras de Matilda, mi hija, de mi aún pequeña hija, la segunda de cuatro y un quinto en camino.

Está ávida de contarme por qué no quiere a su papá. Yo la escucho muy atenta y conforme su relato avanza, siento como mi piel, mis huesos, mis entrañas, todo en mí se torna frio y sudoroso, para devastada desplazarme a la oquedad más fétida.

 

Ahora son los cuates: Pedro y Ricardo, mis hijos, los doceavos y últimos, los que insisten en decirme que preguntas por mí, que te sorprende ¡No! Que te exaspera que no esté ahí, acompañándote.

¿Y cómo podría estar? ¿Por qué debería estar?

 

Llorando recoge su muñeca de la cama para abrazarla fuertemente. No comprende que el líquido que se le ha pegado en las manos y que ha manchado a su muñeca, también la ha ensuciado a ella.

Mira entre sus piernas y su inocencia es precursora de malos augurios; cree que ha sido herida. No sabe que ya ha traspasado el umbral de la muerte a pesar de continuar con vida. Aterrada por la mezcolanza de semen y sangre se repliega sin dejar de llorar, con el fin de que su atacante no la vuelva a tocar. Agresor con el que lidiará por el resto de su vida.

Once añitos contra treinta y uno. Un combate desigual.

 

Mi papá está muy grave y tú insistes en tu desinterés. ¿Cómo puedes ser tan cruel? No sólo es tu esposo, también es nuestro padre. Su estado de salud debería conmoverte… no te comprendemos.

Es Matilda, mi hija y ahora madre de tres hijas, la que gira su cabeza con dirección hacia mí para decirme con la mirada: no te preocupes mamá, yo sí te comprendo.

Y yo no puedo eliminar de la mente aquella declaración: “mamita, ya no quiero a mi papá” como tampoco puedo disipar del corazón la culpa, porque si hubiera sabido que aquella tarde, ella, mi pequeña, escuchaba escondida detrás de la puerta, yo nunca me hubiera atrevido a revelar mi secreto.

 

 

 

 

 

 

 

 

Visto 1644 veces Modificado por última vez en Jueves, 17 Enero 2019 07:09
Columba Moreno Rodríguez

Columba Moreno Rodríguez, nacida en la Ciudad de México, estudió la carrera en Sistemas Computacionales por parte de la Universidad Autónoma Metropolitana, actualmente es estudiante de literatura en Casa del Lago UNAM, sus trabajos están basados principalmente en ensayo, cuento y poesía. Es alumna en los talleres de literatura impartidos por Rocío García Rey en la Casa del Lago – UNAM.

 

 

 

 

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