Lunes, 08 Julio 2019 01:26

CUANDO REGRESE A LUVINA Mar De la Cruz

Escrito por
Valora este artículo
(1 Voto)

 

 

CUANDO REGRESE A LUVINA

Mar De la Cruz

 

 

 

Ay Luvina ¡Cómo anhelo las palabras de mis muertos, el paseo por las nubes, la vista a lo lejos de la montaña al pie de nuestro caserío de tejas de barro negro!

Los colores de los rehiletes, el sarape de lana, el aroma almibarado de la Feria, tomado de la mano de mis padres.

Tus días de sol para poblar el valle y no solamente quemar huesos y gargantas.

Lugarcito escondido de paz donde cante corridos, antes que ser un laberinto de desolación.

Promesa de locura de artista, antes que esta avalancha de alucinaciones cercanas a la muerte.

Hubo arboles de madera con copas altas donde ahora hay cruces hechas de ramas secas sobre los cadáveres que guardas.

Todos me vieron crecer y fue su tiempo de irme lejos para “mejor vida” para perderme y no encontrarme; para llorar por los abandonados y  saberme uno de ellos.

Extraño tu sitio y arrepentido he regresado a tus veredas que ahora son señuelo para carnada que conduce a tus soledades, al hartazgo de días repetidos, a la sed que no se sacia, al peligro de la extinción de tus aves de Paraíso que se burlan de tus habitantes envejecidos que no tienen alas, sólo piernas de barro, memorias del pasado.

Ahora mi gente se ha tornado gris, sobreviven entre rocas los únicos que se adaptan con caparazón y púas para quienes la belleza les fue estorbo.

perdieron la guerra,
quedaron ciegos, mancos,

apenas cuentan cómo era la vida

por estos sitios
de tanto doler, insensibles.

 

No estuve aquí para salvarte
Cuando quemaron tus manos
Cuando desollaron tu tierra

Que no tenía más tesoros que tus raíces

Que esa esperanza de futuro

Que nunca llegaría

Por la desgracia

De diezmarte, haciéndote tierra de nadie.


Se hicieron pedazos tus cantaros de yeso.

 

Ninguno cantará de ti más que la canción de la llorona.

 

No estuve para defenderte
Mientras te desangrabas.

 

Cuando volví a tu cementerio
ya era otro siglo
ya no estaba ninguno

El paisaje ha cambiando

Yo mismo soy un paria envejecido
que sucumbe ante los recuerdos
que tiene miedo
mientras cae la noche
y se escucha el silbido del viento.

 

 

LUGARES COMUNES

Después de tantas muertes
oscuridad en flor
flores en la oscuridad
silencios sin fin
cartas concluidas
viajes en espera
besos no deseados
caricias que se esfumaron
hormiguitas que perdieron el hogar
entre pompas de jabón
sabores de helado repetidos
películas de siempre
comida hasta el hartazgo
amigos que se fueron
amantes confundidos
telarañas que tapizaron
tardes aburridas
búsquedas sin sentido
mi más sentido pésame
mi más pesada soledad
soles, lluvias, febrero locos
Abril que nunca llegó
tus triunfos y mis derrotas
tus canciones para tantas
mis poemas sin compartir
El teatro cerrado
La comparsa anestesiada
La mulata de Córdoba
Sin vestido rojo
Otro otoño con inviernos
Océanos de improbabilidades
Palabras, tan solo palabras
Y la vida, mi vida
No eres mío
No soy tuya
Somos lo que somos
- dices laberíntico-
Y comprendo
Que peces de la misma charca
Confluimos en algún acuario
Lejos del trópico
Con miedo al cáncer
mientras la gangrena carcomía
La pupila dilatada
para no mirar
Mientras la abundancia
condenaba al gusto
a la simpleza.
El cuerpo sigue allí
El alma ausente
El espíritu indómito
Se retuerce
Pura realidad
Pura pantalla
De un sistema que vende
Al que nos vendemos
Perros hambrientos
Guardianes del destierro
Pasarán los años venideros
Ojalá no recoja por siempre
Esqueletos de estrellas.

 

(Esto queda entre Silvio, Sabina y yo)

Mar De la Cruz

 

FEMME FATALE


Se levanta a las tres de la madrugada y se da cuenta que está harta de las poses donde la perfección es la exigencia de la pantalla chica del barrio.
Se descubre musa enloquecida cual papalota atrapada en caja de cristal, reaccionaria ante los nichos que se construyen a vírgenes inmaculadas de La Concepción.


La curva de su espalda desnuda es la soledad de los gatos en manada detrás de una luna de papel.


Y se asoma a mirar la colección de estampitas de Doña Emilia, que tiene la manía de fotografiar instantes perennes de un mueble, una mesa, nuevos estantes para el armario, ordenando metros alrededor.


Sus manos se incendiaron con la luna, no fue poesía sino inmolación.


Las estalactitas tapizan los pies del peón que no tiene calzado doble y recorre la senda de todos los días, mientras se abra el portón y la valeriana dure.


En algún lugar del secadero hay una cascada que fluye y que posterga lágrimas exclusivas.


Mientras avanzan las horas, antes del amanecer con uñas afiladas se bordan pañuelos con iniciales de héroes anónimos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Visto 1370 veces Modificado por última vez en Lunes, 08 Julio 2019 02:01
Mar De la Cruz


Es egresada de la carrera de Psicología de la Universidad Juárez Autónoma  de Tabasco, concluyó sus estudios de Literatura en el Centro de Desarrollo de las Artes de la UJAT, recibió tituló como Master en Educación en la Universidad Autónoma de Guadalajara.

Ha publicado "La casa del pájaro pescador "(2007), antologías " Cuentos joven" (2013) y "Proyecto Babel" (2015);su reciente obra se titula "Maestros de Alebrijes" (2017).

Ha recibido cursos de poesía contemporánea, historia del Arte y expresión corporal, guionismo cinematográfico y variados en materia de teoría y práctica como escritor del Diplomado en Formación Literaria de la Escuela de Escritores "Jose Goristiza" del Estado de Tabasco. Recibió el curso de Actualización Literaria por CONACULTA en el 2015.

Ha impartido talleres literarios a niños, adolescentes y personas de la tercera edad.

Deja un comentario

Asegúrese de introducir toda la información requerida, indicada por un asterisco (*). No se permite código HTML.