Martes, 13 Agosto 2019 02:27

Educación y modernidad: una perspectiva de la enseñanza / Jesús Arturo Bracamonte Terán /

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Educación y modernidad: una perspectiva de la enseñanza

Jesús Arturo Bracamonte Terán

 

 

Introducción

No quisiera comenzar este ensayo partiendo de los aspectos negativos que existen actualmente en la educación, pero creo que son ideas fundamentales para entender lo difícil de lograr un cambio significativo. Partiendo del supuesto de que el sistema educativo actual no genera los frutos esperados, surge la pregunta: ¿de quién será la culpa? La respuesta de muchos será: el maestro, pero son el profesor y el alumno los elementos esenciales del sistema educativo y claro, creemos que si el alumno no comprende los contenidos de la asignatura es culpa del maestro.

Y surgen comentarios como “de seguro no enseña bien” o “no tiene vocación”; mi intención no es desacreditar ninguno de estos comentarios ni restarle importancia al papel del docente, sino todo lo contrario. El maestro es un elemento fundamental para el desarrollo de los aprendizajes de los alumnos, pero no creo que sea la razón principal por la que no se esté logrando el cambio que queremos en la educación.

No podemos cambiar la normatividad ni la forma en la que la sociedad ve al maestro, aunque considero que son los motivos centrales del por qué es tan difícil la innovación educativa. En este trabajo pretendo hacer una reflexión de nuestra práctica docente, del por qué estamos enseñando mal la física (o cualquier otra asignatura), de los bajos niveles de cultura científica que existen en nuestro país, y de cómo podemos —nosotros los profesores— aportar nuestro granito de arena para la mejora continua en la educación.

Porque creo, al igual que muchos profesionales de la ciencia (incluidos maestros), que “Un pueblo educado es más justo más honesto más responsable y menos vulnerable” (Santaolalla, 2018).

 

 

Desarrollo

 

Siendo los maestros un elemento clave en la educación no podemos iniciar el ensayo sin hablar de ellos. Los maestros son acompañantes que nos guían en el camino del conocimiento y a través de sus enseñanzas nos permiten lograr el aprendizaje. A lo largo de mi vida académica y profesional he tenido la oportunidad de conocer a maestros excelentes, de los que te motivan, alimentan tu curiosidad y las ganas por aprender más, de acumular conocimiento.

En particular recuerdo a dos profesores que marcaron significativamente mis estudios, por ser irreverentes, rebeldes y obviamente por su forma de enseñar y de entender el mundo. Así como me ocurrió a mí, también les sucedió a muchos otros estudiantes a lo largo de su transitar académico. Solo por mencionar a algunos tenemos a Albert Camus quien tras ganar el Premio Nobel de Literatura en 1957 escribió una carta agradeciendo a su profesor de colegio: “Sin usted, la mano afectuosa que tendió al pobre niñito que era yo, sin su enseñanza y ejemplo, no hubiese sucedido nada de esto” (Camus, 1994)

Para entender la influencia de los maestros sobre los alumnos tenemos que remontarnos a la antigua Grecia, con Tales de Mileto precursor del pensamiento científico y filosófico; fue discípulo de Anaximandro y tuvo como alumno al mismísimo Pitágoras fundador de la escuela pitagórica. Sócrates fue maestro de Platón y éste a su vez, maestro de Aristóteles quien tuvo como pupilo a Alejandro Magno (Santaolalla, 2016).

Dentro del ámbito científico también existe una clara influencia de los profesores hacia los alumnos, tomemos como ejemplo a Michael Faraday, un físico ingles que con sus contribuciones

sentó las bases de lo que hoy conocemos como electromagnetismo. Sin embargo, comenzó sus estudios a raíz de las conferencias de Humphry Davy (quien en realidad no era un científico brillante, sino buen comunicador) impartidas en la Royal Society (Forbes, N., & Mahon, 2014).

La historia de la humanidad es la historia del aprendizaje y el conocimiento, de la relación que existe entre el alumno y el maestro, pero particularmente de la transmisión de sus saberes. En palabras de Henry Adams “Un maestro afecta la eternidad, él nunca sabe dónde termina su influencia” por lo tanto, un buen profesor es la clave en el éxito posterior de los estudiantes brillantes.

Es evidente que no solo el profesor es responsable del aprendizaje, también lo es el alumno, el cual tienen una visión muy distinta de lo que significa ser un buen maestro. Si visitáramos un salón de clases para preguntar a los alumnos ¿Cómo te gustaría que fuera tu profesor? Obtendríamos respuestas muy distintas. Para algunos sería importante que su profesor explicara bien, a otros les gustaría que fuera más accesible, que resolviera las dudas de la clase, pero creo que muchos preferirían que no dejara tarea.

Esa última frase engloba muchos de los prejuicios que tiene la sociedad acerca de los maestro, ya que tanto los alumnos como los padres de familia determinan qué tan bueno es un maestro dependiendo de la cantidad de tarea que deja. Para los alumnos, el profesor que no deja tarea es bueno, es considerado y hasta “buena onda”. Para los padres ocurre lo contrario, si un maestro no deja tarea es flojo, o “barco”.

Estas ideas contrastantes reflejan la falta de visión y entendimiento de la función del maestro en la escuela. ¿El dejar tarea es sinónimo de ser buen maestro? Pero que no sea demasiada porque entonces nos volvemos exigentes y poco empáticos con las necesidades de nuestros alumnos fuera del salón de clases. Estas creencias equivocadas solo pueden ser producto del desprestigio de la labor docente en los últimos años, sumado al uso indiscriminado de la palabra educar.

Educar significa dirigir o encaminar a una persona hacia el desarrollo de sus facultades intelectuales y afectivas; los profesores no son los encargados de educar a los alumnos, no están capacitados para eso, sino para instruir a los estudiantes en los contenidos acerca de las distintas asignaturas que están en los programas de estudios. Por tanto las escuelas no pueden sustituir lo que es responsabilidad de las familias (Saramago, 2013). Sin embargo existe la creencia equivocada de que el profesor debe instruir y educar a los alumnos dentro de la jornada escolar.

La imagen del maestro ha ido deteriorándose, ya no existe admiración por su labor, como hace un par de décadas se tenía, se menosprecia su trabajo dentro y fuera del aula: la búsqueda de nuevos materiales, la elaboración de las actividades para la clase, la revisión y corrección de los trabajos y tareas. Y eso se nota en sus salarios, en sus prestaciones, se les acusa de trabajar pocas horas y ganar lo mismo de quien trabaja ocho horas. Sin considerar que los maestros tienen que estar frente a más de 15 niños o jóvenes, y lo cansado para la mente que eso es. Además de lo difícil que es lograr, que todos los alumnos muestren interés sobre los contenidos de la asignatura que se decidió son importantes de enseñar (Ravela, P., Picaroni, B., & Loureiro, 2017).

Nadie dijo que enseñar fuera fácil pero no tiene que ser una tortura. El exceso de carga normativa que se le exige actualmente al profesor, es una de las principales causas por las que la profesión se ha vuelto insufrible. Además de la descalificación de todos los días en los medios de comunicación. No pretendo cambiar la normatividad ni extenderme en el tema de las evaluaciones, las cuales creo al igual que mis colegas docentes, son una carga extra para los profesores, pero es evidente que estas cuestiones afectan directamente en cómo los profesores imparten sus clases.

Deberíamos pensar en un nuevo modelo educativo ya que no podemos seguir utilizando un modelo “viejo” o “tradicional” que te prepara para una realidad laboral que ya no existe. Hay una amplia área de oportunidad con las plataformas interactivas de streaming en la que se puede trabajar y “monetizar” tu talento. Además de todas las herramientas disponibles en “línea”, tema interesante que bien podría profundizarse en otro trabajo.

En lo que si quiero enfocarme es en los contenidos que se enseñan, la forma y el contexto en el que se hace. Los contenidos en ciencias, principalmente en física son contenidos viejos, nos hablan de una ciencia antigua en la que ya no existe nada más por descubrir. Me queda claro que cada profesor puede incorporar temas de interés actual, los maestros pueden hacer la planeación de las clases acerca de acontecimientos importantes, como la publicación de la primera fotografía de un agujero negro.

Por otra parte considero que la forma en que se enseña actualmente estas y otras asignaturas, como la biología o la química afectan directamente a los pocos alumnos que tienen interés en estas ciencias, y más aún a los estudiantes que no lo tienen. Muchas veces el profesor llega a la clase a plantearte como resolver un problema que ni siquiera conoces, que no te lo habías planteado y peor aún: que no te interesa. La forma en la que se da la clase no es nada parecido a la vida real.

En lo que se refiere al contexto me parece que los problemas están totalmente desconectados de la vida diaria del alumno, son problemas abstractos que no tienen ningún valor práctico, por lo tanto deberíamos estar desarrollando nuevas formas de enseñar las ciencias en donde sean más prácticas y apegadas a la vida real. ¿Por qué no enseñamos a los alumnos a qué se dedica un físico? o ¿por qué los obligamos a memorizar conceptos y resolver problemas de manera individual y además sin el uso de calculadora?

Me parece negligente de nuestra parte enseñarles (u obligarlos) a trabajar de esa manera si en la vida real no es así. Porque, seamos honestos, en ningún trabajo nos prohíben el uso de las calculadoras o el uso de herramientas como el internet para resolver los problemas que se nos presentan durante el horario de trabajo. En el caso de los físicos teóricos que investigan las formas de resolver ecuaciones se les permite buscar en libros, artículos e inclusive consultar con otros colegas, ¿Por qué a los alumnos no?

Considero que, si de verdad nos interesa formar a los alumnos para la sociedad, es nuestro deber enseñar a cómo consultar e identificar información correcta, porque ya no es necesaria la memorización si tenemos acceso rápido a todos los saberes mediante el uso del internet —a menos que no tengamos acceso a internet. Me parece que una propuesta sensata seria utilizar estas herramientas para promover el interés hacia las ciencias (y otras asignaturas), y aprovechar el auge que han tenido las plataformas de streaming en los últimos años, como un buen primer paso para mejorar nuestra práctica docente.

 

 

Conclusión

Romper con los prejuicios y los malos hábitos en la profesión no es tarea sencilla; requiere de análisis profundo y una reflexión sincera de nosotros mismos como maestros. Recientemente escuché la frase: “Sé el profe que siempre quisiste tener”, si bien, es una cuestión muy personal que puede variar enormemente según la personalidad de cada docente, creo que es algo que se puede lograr.

Es evidente que no podemos enseñar a nuestros alumnos de la misma forma en la que nuestros profesores nos enseñaron. Pero tomemos las cosas buenas para adaptarlas a nuestras clases, por ejemplo, la forma en la que captaban nuestra atención, o la manera en la que explicaban como resolver algún problema o ejercicio.

Muchas de las escuelas en las que trabajamos no han cambiado respecto a la infraestructura o en el ámbito tecnológico (¡aún seguimos utilizando el pizarrón con gis!) considero que la forma en la que los estudiantes aprenden hoy en día, es muy distinta a como nosotros lo hacíamos antes, por lo que debemos adaptarnos. Utilizar las redes sociales y las plataformas interactivas para atraer la atención de nuestros alumnos, ya que la mayoría posee un teléfono inteligente conectado a internet en el cual pasa la mayor parte de su tiempo, ¿Por qué no enviar contenido de nuestras clases a través de estos dispositivos?

Recientemente han surgido canales como Date un Vlog, Quantum Fracture o C de Ciencia cuyo contenido me parece interesante y apropiado para explicar de manera creativa algunos conceptos abstractos ¿Por qué no utilizar estos recursos que ya existen para nuestras aulas? O mejor aún ¿Por qué no crear nuestro propio contenido?

Esto no significa que nuestras planeaciones deban estar enfocadas en la proyección de videos, ya que de nada va a servir el interés que generen estos contenidos en los alumnos si no se explotan debidamente por el maestro.

¿Cómo serán las clases dentro de 20 o 30 años? Probablemente iguales que ahora y eso me entristece.

 

Literatura citada

Camus, A. (1994). El primer hombre.

Forbes, N., & Mahon, B. (2014). Faraday, Maxwell, and the electromagnetic field: how two men revolutionized physics.

Ravela, P., Picaroni, B., & Loureiro, G. (2017). ¿Cómo mejorar la evaluación en el aula. Reflexiones y propuestas de trabajo para docentes.

Santaolalla, J. (2018). Youtubers por la EDUCACIÓN PÚBLICA. recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=zRCEXwTuTro

Santaolalla, J. (2016). El bosón de Higgs no te va a hacer la cama: la física como nunca te la han contado.

Saramago, J. (2013). Democracia e universidad

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Homenic Fuentes

Director de la revista digital "la Piraña", Editó la revista "Amargo animal" (Ciudad de México 2006). Fue coordinador de la hoja de poesía "La llama ardiente" en Guadalajara. Ha cursado diferentes talleres de literatura: Aguascalientes, con el poeta Ricardo Esquer. Guadalajara, con los poetas Raúl Bañuelos y Julio César Aguilar. Participó en el seminario "Los fantasmas de la carne" impartido por el poeta chiapaneco Gustavo Ruiz Pascasio en Tuxtla Gutiérrez. Participó en la creación de la revista "A la intemperie", (Aguascalientes). Ha publicado en la revista Orfeo, Verso Destierro, El Sótano (Tuxtla), El Barco Ebrio, Encuentos Cercanos, entre otras. Ganó en el 2007 el primer lugar del Concurso Nacional de Poesía El Laberinto, y fue incluido en el Encuentro de Poetas 2007 de Iztacalco. Es crítico de poesía y narrador. Tiene una novela inédita y actualmente trabaja en su poemario "el primogénito de los muertos", de próxima publicación.

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