Jueves, 03 Octubre 2019 07:29

Divino poemario: el violento carnaval de los cuerpos / Homenic Fuentes /

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Divino poemario: el violento carnaval de los cuerpos

 Homenic Fuentes

 

 

 

Cover

 

 

El precio del siguiente poemario tiene un costo de 424  casos de asesinatos a personas trans  de 2007   a 2017.   La Guerra contra   el Narcotráfico   declarada   por  el presidente  Felipe Calderón  Hinojosa  y continuada por el presidente Enrique Peña  Nieto  es el reflejo  de la violencia   que  ha  dejado  una inmensa cicatriz  en la historia  de México. La mayoría de los oficios  de estas  mujeres   trans   eran  trabajadoras  sexuales, peluqueras  y  trabajadoras  de  los  antros   apoderados    por el narco.  Este  poemario nace  de  aquellos   antros   lgbtttiq secuestrados por los Cárteles que se dedican a vender  droga.

 

Divino poemario, publicado por editorial Lectio y escrito por Eric Meneses, se erige como una voz que se resiste al silencio que la moral pública –basada siempre en la presunta defensa de los “valores tradicionales”– desea seguir imponiéndonos, pues no sólo confiesa intimidades, sino que denuncia la exclusión, el señalamiento, el maltrato, la prisión, la sevicia, y la muerte de que pueden ser objeto integrantes de la ya citada comunidad. Pero va más lejos aún, denuncia la imposición de una retórica oficialista, social, sectaria (machista) y hasta familiar, al tiempo que cuestiona la forma en que hemos sido educados para mirar el cuerpo.

Con abierta y directa palabra, el poeta combate entonces este sentimiento de rechazo y abandono, para indagar otras posibilidades de entender este cuerpo que nos ha sido dado, el cual no sólo es protagonista de perversiones, pulsiones o pasiones, sino cierto espacio amoroso o toda una cosmología o hasta cosmogonía que debe ser explorada y conquistada.

 

 

 

¿Hasta cuándo seguiré observándolos?

Con sus caras desfiguradas a manos de sicarios

¿Hasta cuándo los veré llorando?

Del dolor de ser humillados

¿Hasta cuándo los veré vaciados?

Con sus últimas alas de sangre en el asfalto

siendo levantados o colocados en cajas de su tamaño

llevando las fotos de sus sonrisas

de sus sueños y fantasías como etiquetas

como registro de su nostalgia

mientras sus amigos les lloran

les rezan, les hablan y se masturban en un vacío portal

donde los ángeles no tienen polvo donde los antros se convierten en uno solo

donde la música desprende los nervios

y el semen renuncia a su vida fatal un mundo sin cuento de hadas,

un mundo sin armas o machos, sin tatuajes

un mundo sin llanto vendido al narco

un mundo de muerte donde matamos a nuestros hermanos: hermanos arcoíris, hermanos caleidoscopios hermanos y hermanas vendid@s a la moño.

 

 

(El 16 de febrero de 2018, Isaac Luna, un joven de 19 años fue al bar Baby. Horas después, su cuerpo apareció muerto en la calle de Oriente número 166. Los dueños del bar borraron los videos de seguridad y la policía dijo que su muerte se debió a una congestión alcohólica. El cuerpo de Isaac presentó agresiones previas a su fallecimiento.) 

 

 

 

En la poesía de Eric Meneses, el cuerpo es el territorio privilegiado donde se experimentan las pasiones y los sentimientos. No hay mejor lugar para desbocar el deseo domesticado, presa de una sociedad homófoba. En su libro, la energía y los estados anímicos son vitales, tanto como la agitación rural-citadina y sus vicios, mismos que adquieren visibilidad y van conformando un universo poético donde la noche, sus luces y sus sombras son el escenario perfecto para ser un cuerpo destinado a la explosión. Vale la pena, además, tomar en cuenta que, dadas sus características físicas y biológicas, el cuerpo humano está construido de este modo; en tanto que quizá la única actividad socialmente apreciada pudiera ser la poesía.

 

 

 

Trabada

 

  1. Que tiene las manos blancas, y el cuerpo deformado.

 

Quiero inhalar/ Quiero inhalar un poco de aire y respirar. / Quiero vivir, quiero bailar, quiero morir, quiero gozar, quiero cantar, / quiero beber, quiero triunfar, quiero inhalar, / quiero inhalar, quiero inhalar, quiero inhalar,       quiero inhalar, quiero inhalar...

 

Poseída. Single de Paris Bang Bang.

 

La música hipnotiza el presente y el futuro

el pasado no existe, nada existe cuando estas en la pista con la luz entre las venas estás sudando marihuana, respirando polvo de ángel, dilatando los genitales

nadie puede comprender tu viaje,

es el momento más bello de tu vida

–cuando el sonido te penetra, cuando el cuerpo se libera–.

Una orgía de caricias invisibles hierve tu vestido

no existe orgasmo más bello que el que no se puede escuchar.

Las caras gimen, la lengua se erecta, las pupilas se dilatan.

 

Eres música solitaria.

Un cuerpo destinado a la explosión.

La boca se te duerme, se te va de lado. Estás flotando

el universo se detiene, nace una partícula de semen

¡Flash! Una luz blanca secuestra tu hipnosis: zaz...

La reina es capturada. 

 

 

 

En este poemario, el yo poético vislumbra horizontes de exclusión y estigma, y aunque el cuerpo es el centro de atención, éste cobra en más de un sentido un significado simbólico que trasciende la evocación de partes anatómicas, pues en su dimensión creativa permite y posibilita, desde lo físico, conectar con los procesos internos de la personalidad. No obstante, es claro que los cánones de belleza asociados con la juventud y la virilidad se hacen presentes con mayor intensidad en el interior de la comunidad LGTB, por lo que uno de los tópicos viene a ser la inutilidad del cuerpo cuando llega la vejez.

 

 

Eres un señor grande

eres una persona cansada.

El tiempo ya te ganó la batalla

Pero a pesar de la derrota,

sigues apareciendo en la noche;

En la banca fría de la Alameda

en el último vagón del metro

en la República de puta

en Zona obvia

en el after

en el claro oscuro de otra época.

 

En otro tiempo eras deseado,

ahora sólo eres un desechado,

un olvidado entre las sombras del antro.

Tus ojos miraron la represión y la libertad,

ahora tu respiración pesa, estorba.

La memoria es una llaga que no se puede conservar

como la belleza que una vez bailó en medio de la pista.

Ahí te encuentras, mirando jovencitos

posando con lo que te queda de elegancia

con una sonrisa forzada

con un cuerpo desechado esperando morir.

 

 

 

Divino poemario expresa la experiencia y define a la comunidad trans utilizando su propio vocabulario, demostrando así una visión y hasta un sistema de valores alternativos, alejados de los circuitos de producción instituidos, pero además (o con lo cual) pone en práctica un activismo que busca instalar el deseo y el amor como una abierta facultad humana que no está sujeta a fronteras de género y desde luego lo más alejada posible de a los meros fines afectivos o reproductivos de la especie.

 

 

Divina

 

 

De Divina se viste la noche

el sueño de ser un travesti,

el sueño de triunfar en la pista

con lentejuelas en los labios,

el sueño de un beso interminable,

el sueño del eterno superhombre.

 

Divina es tu mirada

marica clandestina

Divina son tus sueños

reflejados en tu baile.

 

Divina es la vida que se acaba,

renace y se vuelve a travestir de fama.

La noche se llenó de estrellas rosas.

Hermosas las locas llegaron al santuario

de la pose de un universo alterado.

Eran ninfas y eran diosas, eran la contracultura

del maquillaje, pelucas y tacones de impacto.

Eran las Divinas, las drag queen de bronce, zafiro y plata.

La noche se traviste de fantasía,

eres vida que se vive Divina.

 

Eres la fama, la gloria y la historia de tanta persona Divina

Eres el lugar donde las reinas bailan,

eres el lugar donde los hombres posan,

eres el centro del universo corazón multicolor.

 

Divina es el lugar en donde todos pueden triunfar.

Es el hogar de una generación diferente,

es el hogar de una generación degenerada,

es el amor de un mayate o la victoria de una inventada.

 

Divina es la noche travestida de estrella, es el lugar de pasarela,

es el antro de nuestras vidas.

 

 

 

Meneses sabe retratar la vida nocturna y sus propios móviles, su estética del deseo y lo clandestino, al tiempo que su voz poética reclama espacios alternativos para las relaciones no siempre amorosas; su solidaridad se vincula con los cuerpos marginados y es igualmente el aliciente para abofetear a una sociedad hipócrita y enferma que desde el (nuestro) nacimiento diseña prácticas, discursivas e imaginarios donde la naturaleza sirve de soporte a las construcciones sociales que el poder exige.

 

 

Pero yo no creo que seas malo cuando me abrazas con ternura,

cuando en la oscura habitación me cuentas tus historias.

Dicen que sólo te utilice y goce, que no te dé mucho dinero

y que tampoco me haga de ilusiones.

Pero yo creo que cuando me pides que te haga el amor

con esa frágil y delicada voz de hombre con la que asaltas a otros hombres

conmueves mi mirada y te penetro

sin decirle a nadie que me robaste el corazón;

que no eres verdaderamente activo,

que no tienes la verga grande,

que no eres ese animal fornicador

que no eres igual a tu padre­bestia que lastima sus manos de varón,

que no eres malo a pesar de haber despojado vidas,

que eres el amor de mi vida.

 

Dicen que cuando un chacal se enamora de ti descubres lo que es el amor.

Yo lo descubrí cuando miré tu cara fría pegada        

en el asfalto

Mojada con tu sangre,

mojada con tus lágrimas que limpiaba en esas noches de motel.

Nadie te lloró, ni tu golpeada madre abnegada

ni tu padre­bestia que lastima sus manos de varón.

 

Te volví a ver por última vez en el periódico

La Prensa

con las últimas palabras de un epitafio feroz:

«Mataron al Brayan».

 

 

 

Los términos pasivo o activo en las relaciones; las alusiones al gran carnaval de los cuerpos, las drogas y la violencia que en sí mismos destruyen; las etiquetas hacia sus formas hierofantes que las vuelven divinas trascienden al circo especulativo de la moral en turno. La realidad se forja desde adentro, desde aquello que no queremos mirar por miedo, y ya no hablemos de pasar de simples espectadores a ocupar un espacio más activo. Pero este libro ayuda a cruzar los espejos rotos que día a día nos alejan de convivir, a fuerza de utilizar este otro nuestro aún cotidiano lenguaje que concibe la diferencia como anormalidad y no como la multiforme realidad que nos construye.

 

 

Belleza mexicana tiene tu virginidad hermoso joven

que aún no cumple la mayoría de edad.

Tu cuerpo de ninfo parece caliente

tu piel lampiña aún no florece con pelo

tu imagen nos precede desde 1901

en el famoso baile de los 41.

En un círculo ritual de manos que tocan por primera vez tu verga

de lenguas que lamen por primera vez tu cuerpo

de penes que te penetran por vez primera

de ruidos que gimen por primera vez en tu boca.

 

Eres el origen de la perversión naranja media que estalla cascada blanca.

Sacrificio de Niño Dios. Eterno retorno al vientre materno

Provoca la luz de tu salida.

Ofrenda de pureza cuando pariste sangre

                                                     efebo, mi amor.

 

 

 

La función del poeta es convertir la lectura de un libro en la lectura del mundo. Sin embargo, no es la vida lo que logra transformar el poeta; sino que apenas transforma su universo poético, éste su motivo de reflexión, de asombro y tragedia. Y aunque resulta difícil separar la obra de su autor, esta poética crea también su propia escenografía y sus actores, pues hay una empatía con el sujeto y el objeto de su creación, una identificación plena con la comunidad que lo forma y lo confronta:

 

 

 

Cuentan que por ahí de las 4:00 o 5 :00 am te llevaron al cuarto oscuro

que se parecía a tu cara:

tenía sombras, misterios, cicatrices y sangre.

Cuentan que abriste su boca para inundarlo con tu carne:

al fin erecta la rabia de 29 fingidas eyaculaciones en un cuerpo de mujer.

Te dejaste descargar en las entrañas de un hombre con tu sexo de varón,

en el after de tu cara con las cicatrices y sangre del terror.

Llegaron los señores de la limpieza a cagar el cuerpo para echarlo a media plaza.

El agua limpió las cicatrices y la sangre, pero no pudo limpiar tu sexo de varón.

Hombre alto de cicatrices y sangre, te tomé una foto besando al cadáver de tu erección.

Era un chico guapo, era un hermoso varón.

 

 

Por otra parte, una cronología de la angustia existencial se plantea en el poema “El último Drag Queen de Tepito”, éste pleno de temor y temblor, y donde el poeta trata de hallar la verdad en sí mismo. Como decía Sartre, “el hombre toma conciencia de su libertad en medio de la angustia”, por lo que sin duda podemos percibir en esta cronología además sentimientos de vergüenza y desasosiego, la evidencia también de una sensación de esclavitud y de opresión ante la mirada ajena, esa que se encarga de construir “valores absolutos” de comportamiento; si bien, finalmente, el personaje de este texto no decide donde nacer ni la razón de la desigualdad en su entorno, pero sí decide trascender su condición animal, no dando la vida sino arriesgándola, desafiando y cuestionando el orden y la moral establecida, y es en ese plano que ningún reproche puede alcanzarlo:

 

 

 

1988

 

Nací en el Hospital de la Mujer porque mi madre no tenía dinero. Ya eran 4 hijos, y a mi padre ya no le alcanzaba. Mi madre trató de abortarme, pero no pudo. Cuando nací se dio cuenta que era diferente y se culpó a sí misma de haber parido un bebé homosexual.

 

 

1988

 

Mi madre limpiaba la casa de su hermana. Mi tía era esposa de un vendedor de droga que se apiadó de mi mamá.

 

 

1989

 

Mi padre trabajaba y mi madre resguardaba el dinero mientras me cuidaba. Mi primer recuerdo eran los brazos de mi mamá cargándome. Después supe que tenía dos hermanos machos y una hermana hembra, un padre macho y una madre diferente que lloraba por haber parido un bebé homosexual.

 

 

2006

 

No podía ser homosexual porque la gente moría de balas. Recuerdo que una vez un sicario acarició mis nalgas; yo era pequeño e indefenso, y él grande y peligroso. Lo miré con miedo mientras se burlaba porque era homosexual. Iba a la escuela, pero no estudiaba. Tenía una hermana hembra y tres hermanos machos, una madre diferente y un padre macho preso. Mi madre dejó de llorar y pidió ayuda al narco más poderoso del lugar.

 

 

2009

 

No he podido ser homosexual.

 

 

2010

 

En esa noche oscura cuando mi madre diferente se iba a divorciar de mi papá le dije que yo sabía que mi madre lloraba por haber parido a un bebé homosexual. «Mamá, soy homosexual». Volviste a culparte en esa noche oscura y decías que era tu culpa, que tú trataste de curarme con tu amor, pero que no fue suficiente. Que te cansaste de la pobreza y que no querías que tu hija hembra y tus hijos machos pasaran hambre. Me contaste que el esposo de mi tía te enseñó de sustancias y química, pero antes ya sabías de enfermería. Me contaste que cuidabas a enfermos de VIH Sida en el picadero de la esquina. Tenías miedo porque un bebé homosexual estaba destinado a ser un toro asesinado, un día, la vida no será esa corrida cruel donde el hombre macho me lastime con su estocada. Ese día, madre, dejarás de llorar por haber parido a un bebé homosexual.

 

 

2011

 

Empecé a ser homosexual.

 

 

2020

 

Desde que nació, un número predispuso su destino, cuarenta y uno. Jugando entre jotitos, futuros malandros y narcos, fue separado con violencia y un vestido rojo. Con los años se dieron cuenta de su diferente alegría y se dijeron a sí mismos: «si vas a jugar a la comidita, vestida de niña lo harás, niño marica». Aislado, aislado como los pájaros sin nido, con las manos atadas al pito, y las lágrimas derramadas al sembradío oculto. Amapolas tristes crecieron bajo los altares del hogar de un ninfo marchito. Y siempre fue raro, alejado, repelido por los tepiteños y golpeado por los futuros chacales que después le darían sus caricias, sus besos y su pulque blanco como ofrenda de su piel prietuzca.

 

Engordado sin poder volar, onanista, su cuerpo crecía bajo el crimen, la sangre y uno que otro cadáver en la puerta de su ano bendito. En el círculo de la ignorancia, se dio cuenta que ese no era su Destino tal cual, tepiteño pegado a su puesto, un diablo, la mona y el alma pacheca. Buscó respuesta en el único lugar donde se refugia la verdad y la miseria, en el triste arte de los poetas; en la piratería de las palabras y los roces por debajo de una mesa. Aprendió a ser marica de alto rango, con una sarta de libros y falsos amores que prometen vidas que no sufren la realidad del barrio. Con el tiempo la guerra llegó a Tepito y sus flores masculinas se hicieron cenizas, sicarios sin alas, miserables cadáveres de agonía. Y fue amado por los chacales que dieron su vida para perdurar la flor de la mariconería de este joven que seguía y seguía jugando entre jotillas, malandros y narcos. Sus hermanos decían: droga no venderás, es oficio de machos. Los poetas decían: «versos no venderás, es oficio de artistas, tú eres de barrio... torcida». Y al no tener un lugar en el mundo, ni con los machos ni las machas ... Y al no tener lugar en el mundo, ni con los maricas de bajo y alto rango, decidió seguir pirateando palabras y palabras, besos y caricias hasta encontrar la respuesta a su vestido rojo de niña.

 

Con el paso de los años, se convirtió en el hombre de las mil derrotas, y en la peor guerra llevó fotografías de quimeras a funerales de nota roja. Tenía más muertes que poemas, más muertes que orgasmos, más muertos que todas las balas disparadas en el barrio. Y tomó toda violencia junto a la piedra, cocaína y marihuana; toda la sangre sabor a activo y todas las armas en su vestido para convertirlo en una falda rojo pureza. Se pintó la cara, se puso guapa, carnosa, sabrosa; con tacón de aguja larga y una peluca rubia dorada. Con una banda de guerra se fue a representar al barrio que moría, porque Tepito no es orgullo y memoria, tampoco dignidad ni resistencia. Tepito es la tumba de todas las cosas buenas, un pabellón de maricas muertas, un falso anuncio de los mejores chacales envenenados por su propia leche. Tepito es el clóset de los narcos, el aborto de las putas y la diarrea de los infantes, el soberano pederasta; Tepito es el VIH de su propia libertad y el sida de su sociedad. Y con toda la ira del mundo salió a enfrentar el precio de una caricia, el asesinato de un beso y la masacre del amor, porque en el rechazo y la hipocresía de una sociedad vendida, ella es bendita entre las vestidas.

 

Ella es: Lady Tepito.

 

 

 

 

Es así, querido lector, que este es un poemario en el que debe leerse también entre líneas, ya que debajo de cada palabra hay una realidad que se nos revela, y más allá de los cuerpos y las pasiones existe un drama mayor que nos aqueja… Porque en la palabra “puto” cabemos todos; porque en cada alma quebrantada y violentada, cualquiera que sea la máscara, somos todos la palabra “puto”. Puto, es el futuro.

 

 

Una generación degenerada

 

Esta es la historia de una generación degenerada que vino al mundo llorando

porque sus padres no querían que fueran putos.

Esta es la historia de un millón de muchachos que fueron golpeados con las palabras.

Esta es la historia de una ciudad que después de 100 años se cansó de que los llamaran putos.

 

Todos nos enfrentamos a nuestras madres, padres, hermanos y hermanas

con la frente tatuada, con la palabra puto.

Salimos a la calle a buscar lo que la vida nos arrebató.

­Un poco de dignidad a nuestra palabra puto­.

 

Y crecimos en la guerra contra las drogas, y crecimos en la guerra de los machos

con ojos que da pánico soñar;

con un arsenal de jotería y tacones de impacto, travestismo de fantasía y diseño de moda:

la revolución sí necesita peluqueros,

sí necesita de hormonas y cirugías,

sí necesita del amor entre dos hombres a plena luz del día:

sí necesita el amor de dos padres que se besan o dos madres que se besan.

 

Esta es la historia de una generación degenerada

que un día, se cansó de que le gritaran puto en la cara,

se cansó de tener que arriesgar la vida por un beso o una

carterita, se cansó de tener    que escribir poemas hipócritas en donde

el amor no se lee entre líneas.

 

Esta es la historia de una generación degenerada que ya no les tiene miedo a los heterosexuales,

ni a sus golpes, ni a sus palabras;

Ahora, su respeto nos lo pasamos por las nalgas. Esta es la historia de una generación degenerada a la que el sida ya no mata.

Esta es la historia de una ciudad conquistada entre un genocidio,

un virus de muerte, y el suicidio como el alivio a la muerte.

 

Esta es la historia de un país hipócrita que nos dio derechos a cambio de dinero,

dinero rosa con el que los bugas siguen siendo igual de bugas,

homófobos del respeto que seguimos pasándonoslo por el culo;

su culo negro que le hace falta ser un poco rosa.

Esta es la historia de un millón de mujeres que se cansaron de decirse mujeres

para ser lenchas, camioneras, tortilleras...

 

 

Esta es la historia de una generación degenerada que se atrevió a amar de otras formas, sin mentiras, ni falsas familias que oran a Dios vida, gracia y fortuna.

 

Esta es la historia de una generación degenerada que denuncia a la iglesia

por ser una sucia perra pederasta, que protege con su capa a políticos, empresarios y curas que se empeñan en manchar        nuestra cara,

nuestro nombre y nuestra palabra puto.

Somos la historia de una generación degenerada que vive en libertad

cargando con orgullo la palabra puto. Somos la historia.

Somos, una generación degenerada. Somos, la palabra puto.

Puto, es el futuro.

 

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Homenic Fuentes

Director de la revista digital "la Piraña", Editó la revista "Amargo animal" (Ciudad de México 2006). Fue coordinador de la hoja de poesía "La llama ardiente" en Guadalajara. Ha cursado diferentes talleres de literatura: Aguascalientes, con el poeta Ricardo Esquer. Guadalajara, con los poetas Raúl Bañuelos y Julio César Aguilar. Participó en el seminario "Los fantasmas de la carne" impartido por el poeta chiapaneco Gustavo Ruiz Pascasio en Tuxtla Gutiérrez. Participó en la creación de la revista "A la intemperie", (Aguascalientes). Ha publicado en la revista Orfeo, Verso Destierro, El Sótano (Tuxtla), El Barco Ebrio, Encuentos Cercanos, entre otras. Ganó en el 2007 el primer lugar del Concurso Nacional de Poesía El Laberinto, y fue incluido en el Encuentro de Poetas 2007 de Iztacalco. Es crítico de poesía y narrador. Tiene una novela inédita y actualmente trabaja en su poemario "el primogénito de los muertos", de próxima publicación.

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