La Piraña - Elementos filtrados por fecha: Octubre 2016
Lunes, 31 Octubre 2016 21:23

Lluvia

Lluvia

 

Lluvia quiero que seas

Lluvia que moja mi árido desierto

Lluvia que recorre cada grieta que dejó el tiempo...

 

Sé mi lluvia suave y lenta

Sé mi lluvia tierna y serena

No seas tormenta brusca

Sé mi lluvia que me reverdece y me llena

 

Lluvia

 

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)
Lunes, 31 Octubre 2016 20:26

Las revoluciones invisibles

Las revoluciones invisibles

] Uno [

 

La poesía está afectada por la misma peste que asola todos los sectores de México. Y aunque es verdad que la poesía, como obra final, es independiente —hasta cierto punto— de los cables que la condicionan, también es cierto que responde directamente a las circunstancias en que el poeta la gesta y pare. Por lo anterior dicho, no será sorpresa entonces pensar que la poesía está afectada por la misma escala de valores que rige la vida en el país, y que ésta puede entenderse sólo si nos abocamos a construir una axiología de la corrupción.  

Suena escandaloso, pero no es descabellado afirmar que (al menos en el panorama de lo mediático) la corrupción es la que define qué es un poema en México, y que incluso el canon derivado del Ateneo de la Juventud, los Contemporáneos, Taller o cualquier otro grupo fundacional, ahora sólo es base para la demagogia de los políticos de la poesía, que al igual que cualquier otro candidato a un puesto popular, se rigen por el valor pragmático de la “gobernabilidad”, y de tener la visión-cúspide de lo que puede entrar dentro de una jerarquía —monoaxial— de la poesía nacional. Por supuesto, la pirámide que sostiene este ojo estético, está determinada por la corrupción y no por la revisión histórica de la crítica ejercida hasta la actualidad.

Pareciera que en el México de los diccionarios y de los documentales, lo que define eso que  llaman canon, es una respuesta, antes que una pregunta, y ésta se salta algunos pasos, y conjetura quiénes componen el “espectro” de la poesía mexicana, antes que pensar cuáles son las características que pueden delimitar “la poesía mexicana”, dentro de la gran magnitud de la gama de estilos. Pero, ¿podemos hablar de poesía mexicana? ¿Poesía mexicana se refiere a la poesía escrita en Mérida, Chiapas, Chihuahua, Baja California, Guadalajara, Nuevo León, Guerrero, Distrito Federal, Tamaulipas, y cada uno de los estados del país, que incluye a sus pueblos, sus sierras, selvas, comunidades, y cada una de las sesenta y ocho lenguas vivas (y sus trecientos sesenta y cuatro dialectos), así como la poesía escrita por mexicanos que radican en Estados Unidos, por ejemplo, por no hablar de otros exilios geográficos o conceptuales?

¿O estamos hablando de que la poesía mexicana se refiere únicamente a la poesía escrita por académicos, funcionarios y poetas que lograron tener una plaza, puesto gubernamental o estímulo, otorgado por alguna institución universitaria o cultural, en alguna de sus sucursales estatales?

La pregunta —por absurda que parezca— expone la ironía de la realidad. “El padrón” de poetas que define lo que se “asume” como poesía mexicana y que determina también las preceptivas “críticas” para pensar en ese canon abierto2, se construye, efectivamente, por académicos, funcionarios y becarios. Así mismo, los poetas que integran ese padrón son los mismos poetas que se desenvuelven dentro de ese hábitat. Todo lo demás que no está dentro de este espectro, llanamente no existe, o dejará de existir en la medida de que no quede registro alguno de su ejercicio.

Por su puesto, este problema no es responsabilidad o culpa de los mismos poetas que se ven limitados por esta realidad, sino que existe un círculo vicioso en donde la necesidad académica de marcos referenciables (es decir, que consten de bibliografía), sujeta —sea por tiempo, o imposibilidad para la investigación de campo— a los miembros de este sistema de legitimación, a reproducir la forma de constituir sus marcos referenciales. Y en muchos casos, los programas institucionales que se crear para fomentar la expansión del canon-abierto, se vuelven llano templete para los autores que sumarán a su campo de investigación una conquista más, asunto, en el cual es importante hacer hincapié, tampoco podrán hacer nada para dar un empuje a las poéticas o poetas, que son parte del hallazgo de su avanzada.

Sin embargo, esta complicada situación, no es una situación que alcancen a percibir, o imaginar siquiera, los poetas nóveles (jóvenes menores a dieciocho años), los poetas amateurs (que no se dedican profesionalmente a publicar) o los lectores en general. Por el contrario, este sector fácilmente se deja llevar por las opiniones vertidas en la franja mediática que mueve las estadísticas en favor de los políticos, más que de las instituciones, incluso. Y de ese modo, es común que tiendan a opinar que la poesía se define de modo espontáneo, y que todos saben —naturalmente— qué es poesía. O en otros grupos más maleados, se asume que lo que es poesía se define de una manera democrática (con robo de urnas y toda la cosa) y de ahí se define quiénes son los poetas trascendentales  para los intereses del país.

Esta situación podemos saber que es real, si atendemos a las charlas que se dan en los pasillos de las escuelas, cafeterías, o en las fiestas; donde se afirma y hasta se discute acaloradamente, con argumentos que sostienen la Historia será una especie de heroína que salvará a “la verdadera poesía”, o que digan lo que digan, sólo existe “buena” y “mala” poesía, y la buena es la que puede conmover a cualquiera. Y así es como el imaginario colectivo cree que la historia realizará una selección pura del dream team que representará a México en las olimpiadas poéticas de la eternidad, con pura buena poesía. Y los malos, por supuesto, ni en la foto, ni en la cancha. Para ellos está el infierno del resentimiento y la podredumbre de la envidia. Para ellos está el olvido.

 

Martes, 25 Octubre 2016 18:47

La Casa de la Justicia

LA CASA DE LA JUSTICIA

 

Entré

en la Casa de la justicia

de mi país

y comprobé

que es un templo de encantadores de serpientes.

 

Dentro

se está

como en espera

de alguien

que no existe.

 

Temibles

abogados

perfeccionan el día y su azul

dentellada.

 

Jueces sombríos

hablan de pureza

con palabras

que han adquirido

el brillo

de un arma blanca. Las victimas

-en contenido espacio-

miden el terror de un solo golpe.

 

Y todo

se consuma

bajo esa sensación de ternura que

produce el dinero.

 

ROBERTO SOSA

Poeta hondureño

 

Biografía

Hizo estudios de maestría en Artes en la Universidad de Cincinnati (Ohio), fue director de revistas literarias y galerías de arte, catedrático de literatura y escritor residente en el Upper Montclair College (en Nueva Jersey); colaboró con los principales diarios y revistas de Honduras y demás países centroamericanos. Su obra poética ha sido favorablemente comentada en España, Cuba, Colombia y México.


En 1968 recibió el Premio Adonáis de Poesía (España), por su libro Los pobres (Editorial Rialp), convirtiéndose, de esta manera, en el primer latinoamericano en obtener ese galardón. En 1971 su libro Un mundo para todos dividido, se hizo acreedor al Premio Casa de las Américas, con un jurado integrado por notables autores, como Gonzalo Rojas y Eliseo Diego. En 1990 el gobierno de Francia le otorgó el grado de Caballero en la Orden de las Artes y las Letras.
Falleció en la ciudad de Tegucigalpa el 23 de mayo de 2011 a causa de un paro cardiaco, a los 81 años.

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)
Domingo, 23 Octubre 2016 23:09

En la garganta del insomnio

En la garganta del insomnio

 

El libro "En la garganta del insomnio" escrito por Alejandro Martínez Lira es un viaje hacia el interior de la conciencia como un bisturí que  abre la piel y nos ínsita a ver una dimensión que apenas percibimos pero que siempre han estado allí. El insomnio como trastorno del sueño lleva al poeta  a tragar la oscuridad necesaria para exorcizar sus demonios.

 No hay consideración al desmantelar sus emociones como quien rompe un muñeco de trapo. Muestra su decepción y su poca empatía con su entorno y sus nostalgias arraigadas .

 En la perdida de lo amado desentraña  imágenes que nos muestra la vulnerabilidad del poema como una herida a carne viva. Podemos sentir el temblor de aquello que se añora pero; que  no volverá.  Este poemario es un nudo de sabias subterráneas que nos sumergen hasta el fondo de una crisis poética donde el verdadero móvil se esconde en la garganta: grito que no se puede ahorcar  como supone el poeta pues es un silencio a voces.

 No hay duda querido lector si usted gusta de los pasajes de desolación, de la catarsis de un alma desencantada; del claro oscuro sabor de noches interminables junto al desamparo y la contemplación nostálgica. No hay mejor lugar que el insomnio de Alejandro Martínez Lira. Un poemario alejado del vano follaje que solo sirve para rellenar el cuerpo externo de la vida. El poeta no se conforma con la mascara de su propio YO sino que le hunde la daga y lo desenmascara : Nadie merece dormir; el insomnio es la noche perpetua de una poesía que no encuentra paz.

 

La Piraña

 

 

Recojo el silencio de las hojas caídas:

 

Mi silencio,

el que no puede ahorcarse

en el grito; el que reposa

siendo humo, o muerte aprisionada; este ser

que robo de la frente al aire;

y que a pesar de todo, es mi único bautizo

que se arrastra en la arena de mi sombra,

quizá cuerpo, alma de mi nombre,

quizá nada: o bruma. Una broma de la muerte.

 

 

 

Mi voz es nuevamente un vacío

 

Con el que me llamo y también respondo,

soledad, sin destino, con mi nombre,

la soledad; escombros.

 

Mi voz es la nada,

una flor que muere, ya seca,

casi polvo, ya muerte,

(tanta muerte sin oído)

Una sed que quema

Estos labios rotos.

Palabra tan seca, mi voz, sin labios, tuyos

o míos, es agua asentada,

es ya sombra, niño muerto

cercano, tibio todavía,

luna callada

tibio de beso fresco, muerte,

ocaso; mi voz, un viejo trapo de mortaja.

Están las calles de la ciudad

Están las calles de la ciudad

como ángeles de piedra que se asoman por el crepúsculo;

arcaísmos de cielo en las esquinas; dagas

de la siempre noche por el silencio.

Se enredan mis manos(mutuamente, mis dedos)

están  vacías,(y tan rotos) ;

y con alas de intima tierra, la noche

hunde en ellos, raíces de abismos.

 

 La calle con su gentío de fin de semana,

con su diccionario de luna

y de cuerpos, con la muerte en procesión de estrellas

se borra palabra a palabra de mis labios,

de atea sequedad, de sueño solo y fallido.

Intruso, en fin, en el esquema exacto de las miradas

a paso de sombra voy extranjero

con el interior en jirones fríos,

Y tristeza.

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)
Domingo, 23 Octubre 2016 15:40

Testimonio

Testimonio

 

 

Guillermo Fernández Ampié

 

 A Danilo F., que presenció los hechos

 

--¡El Mercurio! ¡La  Prensa! ¡Nuevo Diario! ¡La Prensa! ¡Sucesos! ¡Nuevo Diario!,  grita el chavalo con una energía que contrasta con su figura desnutrida y  que pareciera consumirle todo lo que come. Pareciera no  tener más de siete años, aunque su rostro y gestos, además de la fuerza que demuestra al soportar sobre su cabeza el enorme fardo de periódicos,  indican que seguramente lo menos tendrá unos doce.

 

Hago una seña con la mano y le entrego tres córdobas a cambio de El Nuevo Diario.  Leo rápidamente todos los titulares, página por página, y me detengo en la sección de Sucesos. Me encanta leer esa página de cabo a rabo. En realidad es la única que leo a conciencia, pues es donde uno puede informarse de las muchas cosas graciosas que ocurren en este rejodido país, y porque de vez en cuando aparece la fotografía de uno que otro conocido, algún piche del barrio, involucrado en algún escándalo o delito.

 

“Martínez, de 22 años,  declaró que él también venía en el bus, pero negó toda complicidad con los hechores…”, leí en una parte de la nota roja, y recordé la declaración que mi novia debió mecanografiar en los juzgados, de la que es secretaria. El testimonio más o menos decía así:

 

… Venía en el bus, y cuando pasábamos frente a los Parrales-Vallejos,  vi cómo un señor comenzó a forcejear con dos hombres. Entre los dos le pegaban, pero el viejito se defendía bastante bien. Al parecer, ellos querían robarle, pero el señor se dio cuenta y opuso resistencia. Entonces, entre los dos lo empujaron y lo tiraron del bus, que ya había continuado su marcha. El autobús iba a toda velocidad porque venía compitiendo con otro de Tipitapa. La gente gritó, y con el griterío se detuvo. Todos los pasajeros nos bajamos, los tamales fueron los primeros en bajarse, y apenas tocaron suelo se fueron corriendo hasta desaparecer en un callejón de ese barrio. El resto nos acercamos hasta el señor que estaba todo reventado y se revolcaba del dolor. Le salía sangre por la boca y los oídos. Quería quejarse o decir algo pero no salían sonidos de su boca. Alguna gente comenzó a ponerle  pañuelos y  otros trapos en la cara.  Cuando todos estábamos abajo, el bus se fue veloz siguiendo su ruta. Se fue vacío. Ningún pasajero logró montarse de nuevo. Al rato llegaron los del cuerpo de bomberos y una ambulancia. Dijeron que ya no podían hacer nada por él, que en vano habían llegado,  que mejor llamáramos al forense o a la policía.  La gente comenzó a protestar porque el señor todavía seguía vivo, pues aún se movía.

Y se armó un alboroto, porque la gente comenzó a gritar. Fue ahí, en medio de toda la gritadera y empujadera, cuando vi  caer una cartera, y como ya no andaba riales para seguir mi viaje, se me ocurrió recogerla disimuladamente. Yo tenía que estar a las ocho en punto por el kilómetro doce y medio de la Carretera a Masaya, donde están construyendo unas casas,  pues me habían dicho que me iban a dar trabajo. Ya tengo casi ocho meses de no trabajar. Somos nueve en mi familia, y  yo soy el mayor. Por eso pensé irme en un taxi si encontraba algo en esa cartera, porque como ya dije el bus se fue veloz cuando todos estábamos abajo viendo al señor que habían tirado al pavimento. Fue entonces cuando dijeron que yo había sacado la cartera a un señor,  y todos los que estaban ahí casi me linchan.  Nadie me creyó que la había encontrado en el suelo. Y me hubieran linchado si la policía no llega  en ese momento. Por eso estoy aquí, y algunos hasta dijeron que yo andaba con los que tiraron al señor del bus. Pero eso no es cierto.  A mí, en realidad, de pura gorra me agarró la policía. Porque si nos atenemos a la verdad, yo ni le robé a nadie. Mi familia nada sabe, porque no les he avisado. No tengo como avisarles, pues no tenemos teléfono. Nadie en el barrio tiene teléfono, pues vivo en un repartito que hicieron en las afueras de Tipitapa con los que fuimos evacuados de La Bocana, después de la última  inundación…

 

 “Aseguró que la cartera la encontró en el suelo,  pero el informe oficial de la policía asegura que fue capturado in fraganti, y muchos testigos también lo incriminan…”, decía el final de la crónica noticiosa.

 

 

Publicado en NARVÍBOROS(Narrativa)
Viernes, 21 Octubre 2016 18:04

Somos

    SOMOS

       Somos lo que somos en esencia.
       Somos lo que queremos ser y lo que nos van dejando ser.
       Somos el veraz producto de afirmaciones y también, de  muchas negaciones.
       Somos fruto maduro de posibilidades, alegría y dolor, fortalezas y debilidades…La valentía. El miedo. El riesgo. El arrojo. Error y acierto.
       Somos la mano que abrimos y cerramos las puertas y también la que golpea cuando están cegadas.
       Somos los pasos que andan un camino de rectas, curvas y contracurvas, cruces, atajos, empalmes  e intersecciones.
       Somos lo que buscamos. Somos lo que encontramos. Somos lo que no hallamos. Causa y consecuencia.
       Somos nuestra elección y también, alguna que otra, elección de los demás.
       Somos un cuerpo; pero sobretodo un espíritu potente.
       Somos un espacio físico que se expande y un territorio intelectual que se propaga.
       Somos nuestra propia luz; por lo tanto la proyección de nuestra propia sombra.
       Somos como nos vemos; pero, también como nos ven.
       Somos una valija repleta de sueños y un espejo triturado de múltiples realidades.
       Somos anillo vital de compromiso. Alforja de responsabilidades. Con derechos. Con deberes. Con nosotros. Con el otro.
       Somos uno con uno y uno en un millón. Hacia adentro… para afuera.
       Somos el ropaje que llevamos puesto, el atuendo que nos quitamos ayer y  ese traje que nunca nos atrevimos usar.
       Somos el río y su ribera, la planta, la semilla…las dos caras de una misma moneda.
       Somos recuerdos reciclados en el hoy. Ancestral esperma. Registro de voces de otros tiempos y padrón de épocas futuras.
       Somos herencia, presencia, “aquí y ahora”, sello, huella dactilar, profundo surco…Seguros. Vulnerables. Carne y emoción. Momento y eternidad. Únicos.
 
       Pero, aún así, no somos en su totalidad…Siempre “estaremos  siendo” hasta el último momento de nuestra existencia.

 

Carlos Alberto Boaglio

Poeta, narrador y dramaturgo de larga trayectoria. Gestor Cultural, director y actor teatral.
Ha recibido innumerables premios y reconocimientos por su incesante trabajo en el ámbito local, provincial y nacional.
Nació en Las Varillas (provincia de Córdoba) el 1° de abril de 1958. Es profesor en Lengua y Literatura. Está radicado en Vicuña Mackenna, provincia de Córdoba, República Argentina, desde 1981.

 

  

http://www.poesiaspoemas.com/carlos-alberto-boaglio

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)

 

Si el poeta refleja la realidad que lo circunda. Como librarse del odio generalizado  que  lo  envuelve.   Que  escribir  en  un  ambiente hostil  marcado por la cultura de la muerte  y  la  ignominia.  la  NOTA ROJA es la nueva poesía en el mundo globalizado . Basta abrir un  numero  cualquiera de las   revistas  político social,  que  se  publican  en  cualquier  rincón del  planeta. Nunca  falta grandes espacios destinados a la violencia  y  sus  múltiples  fauces destructoras.  Hay una  constante  de exaltar  el odio o de señalarlo con morbo comercial y otras veces en forma chovinista. La poesía ha perdido su combatividad. La búsqueda constante de la verdad y el anhelo  de justicia latente y se va convirtiendo en una palabra de odio y de venganza.

Cuando algún conflicto social estalla en violencia, en desapariciones y ríos de sangre, el discurso del poeta cambia, se centra en los resultados del dolor humano. Algunos toman caminos equivocados y hacen de la poesía una arma mas de guerra, agitando aun mas la ferocidad latente.  otros utilizan una violencia mas sutil. Acallan la palabra, la  desaparecen, guardan silencio ante el conflicto.

Ante tanto odio social, marcada por la cultura de la muerte y la violencia debería existir un arte que mire  mas allá de las trincheras ideológicas,   y aun mas allá de la sangre derramada. Que  estimulen la conciencia para ahondar en la condición humana y así  lograr entender la dimensión de la tragedia y el sufrimiento de las victimas . Que si bien este comprometida con el dolor y la rabia. También pueda reflejar una postura firme y combativa , sin ser una edición mas de la nota roja explotando la tragedia para fines políticos y literarios. O  peor aun siguiendo el espejismo barato de querer registrar la historia social del país  con realizaciones que son paja . Esa obsesión de decir por decir  sin detenerse ahondar  en como decirlo y mas hoy que la misma palabra esta en  crisis. Pues hay tantos poetas que intentan construir la paz lanzando palabras ha diestra y siniestra   ocupando la silla del usurpador. Sentándose en la mesa del escarnecedor. La  palabra ha perdido credibilidad  pues cuando hablamos de justicia y libertad el rumbo puede ser catastrófico pues pueden venir de la misma estructura mal sana de las líneas de un estado de derecho corrupto.

Este texto no tiene la idea de legitimar algún camino.  Sabemos que el proceso de creación en estos momentos es complicado para el poeta en medio de tanta violencia e injusticia social. Podemos abominar los crímenes de las dictaduras y los asesinos con sueldos en las altas esferas de la sociedad, o el ajusticiamiento político ante una ciudadanía indefensa y el nulo castigo de los victimarios  pero; la poesía  debe procurar que cada alumbramiento se aleje de la esfera de lo irracional y pueda entrar en un ejercicio critico y de permanente reflexión ante los conflictos. Buscar bajo la piel del lenguaje la palabra justa. La esencia de trasgredir sin ser palabras al aire a manera de nuestra política nacional. Darle sentido y carne en una estética congruente de resistencia y lucha. Estar a favor de la no violencia. Entendiendo como violencia el hecho de impedir a las conciencias a ocupar su lugar natural. De modo que solo puede medirse en términos de libertad.

 

Deberíamos estudiar a fondo nuestro entorno cultural: la violencia verbal en los medios de comunicación. La proliferación de los juegos electrónicos que emulan sangre. Los programas televisivos de chismes y diretes. Y sobre todo la manera de los gobiernos de idiotizar el arte comprometido encausándolos en los modelos comerciales que limitan la razón. Tanto es que nuestra literatura se encuentra inmersa en estos temas no por una convicción de justicia y libertad. Tanto que ya se le ha ido atribuyendo como una cultura y se le a rotulado en géneros destazando a  la poesía como si fuese una res cuya única finalidad es saciar los apetitos y los gustos de una sociedad hambrienta    de publicidad y marketing.

 La violencia a rebasado la esfera del arte, creando nuevos sicarios que asesinan la poesía  y la exhiben ajusticiada, con las coyunturas rotas, y una capucha de plástico estrangulando el cuello: fiel metáfora de la descomposición humana.

 

HOMENIC FUENTES

Rubén Darío y la miticidad en la literatura nicaragüense

 

  • Autor: Nicasio Urbina
  • Localización: Actas del XII Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas 21-26 de agosto de 1995, Birmingham, Vol. 7, 1998 (Estudios hispanoamericanos II / coord. por Patricia Anne Odber de Baubeta), ISBN 0-7044-1905-X, págs. 300-306
  • Idioma: español
  • Recoge los contenidos presentados a: Asociación Internacional de Hispanistas. Congreso (12. 1995. Birmingham)

 

 

Como todos sabemos, Rubén Darío es el más importante poeta que ha dado Nicaragua. Su vasta obra está profundamente marcada por las mitologías griegas y romanas, pero no faltan también numerosas alusiones a las mitologías orientales...

Lea el texto completo dando clic en el enlace siguiente: Rubén Darío y la miticidad en la literatura nicaragüense (PDF)

Publicado en ESTANQUE LINGÜIVORO
Miércoles, 19 Octubre 2016 17:45

LITERATURA DE HONDURAS

LITERATURA DE HONDURAS

La literatura de Honduras cuenta con poetas, novelistas y narradores de notable calidad en diferentes períodos de la historia de ese país centroamericano.

A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, destacan escritores como Froylán Turcios y el poeta modernista, Juan Ramón Molina. Lucila Gamero (1873-1964) es la novelista más relevante del romanticismo en Honduras. En tanto que, Prisión verde, de Ramón Amaya Amador, es la novela por excelencia con la que se inaugura la literatura del realismo socialdentro del país. Los poetas Óscar Acosta, Roberto Sosa, Rigoberto Paredes, José Adán Castelar, Alexis Ramírez y José Luis Quesada, junto a narradores como Julio Escoto, Eduardo Bähr - libro de cuentos, El cuento de la guerra - y Ernesto Bondy Reyes - "La mujer fea y el restaurador" - entre otros y otras, son los escritores que abren nuevas perspectivas -literaria y generacionales- en el modo de hacer y enfrentar el hecho literario nacional a partir de los años 60, 70 y la actualidad. No se puede obviar a los renombrados escritores Oscar Amaya con su última producción de cuentos El Prodigio de los prícipes; Galel Cárdenas con su última novela Pared del agua; la novelista Denia Nelson Moncada, con un destacado estilo realista con un toque magico muy innovador en su novela "El Regreso de una Wetback", basada en un testimonio galardonado en Australia; en esta novela, por primera vez en la literatura hondureña, se hace uso de algunos terminos del Spanglish.

Helen Umaña es una de las pocas escritoras hondureñas que ha enfocado su labor literaria hacia el ensayo y la crítica literaria, aparte de la historiadora Leticia de Oyuela, quien ha escrito ensayos sobre pintura y ha publicado diferentes libros sobre la historia de Honduras.

En la literatura hondureña del presente se puede hablar de escritores que incursionan tanto en la poesía como en la narrativa, Marta Susana Prieto (Melodía de Silencios) cuento (Animalario) novela histórica (Memoria de las Sombras) ésta última merecedora de una Distinción de Casa de las Américas de Cuba. Entre otros autores César Lazo, Glenn Lardizábal Navarro (Tentando el Vació y La Voz en Off) Felipe Rivera Burgos, Efraín López Nieto, Jorge Miralda, Elisa Logan, Rebeca Becerra, Rubén Izaguirre, Mario Berríos, Alberto Destephen, Débora Ramos, Aleyda Romero,Dorita ZapataSoledad Altamirano, Samuel Trigueros, Israel Serrano, Fabricio Estrada, Heber Sorto, Salvador Madrid, David Fortín, Melissa Merlo, Oscar Sierra, Gustavo Campos, Giovanni Rodríguez, Murvin Andino Jiménez, Otoniel Natarén, entre otros, y quienes además de su producción individual, figuran en importantes antologías hondureñas y extranjeras.

Roberto Quesada, con su novela, Los barcos, novelista y cuentista, es una de las tres figuras más descollantes de la literatura hondureña actual, junto a los dos escritores que, al igual que él, se abren paso en Estados Unidos y Europa respectivamente, como la poeta y editora Amanda Castro y el escritor y dramaturgo Javier Abril Espinoza, autor del libro Un ángel atrapado en el huracán y de Cuentos para niños y niñas. El narrador Nery Alexis Gaitán y el poeta José González, de diferentes generaciones, son otros de los escritores hondureños dignos de ser considerados, del mismo modo que no pasa inadvertido, por su fina ironía satírica, el escritor olanchitense Armando García. Tambien tenemos a Juan Ramon Saravia Nació en Santa Barbara, Honduras. 1951. Poeta dramaturgo, editor, escritor.Ha publicado los siguientes libros: Poesía: Paisajes Bíblicos (Ida y vuelta), 1985; Puntos Cardinales, 1988; Solo para una mujer, 1990; Alta es la noche, 1992; Entre todas las mujeres, 1996. Teatro: Hasta nunca, sangre azul; El círculo del domingo; y Se nos quema el dulce. Ha recibido los siguientes reconocimientos: Premio Casa de las Américas, Cuba (1988) compartido con cuatro poetas latinoamericanos y publicado por ediciones Casa de las Américas, La Habana, 1988, en la Colección Premio, bajo el titulo de Cinco Puntos Cardinales, junio de 1989.


En Septiembre del 2006, J. H. Bográn publicó, a través de Chippewa Publishing LLC, un libro escrito enteramente en inglés titulado Treasure Hunt. Esta novela tiene la distinción de ser la primera obra publicada en formato electrónico (e-book) por un autor hondureño. En 2007 publicó su primera novela en español titulada Heredero del Mal (Letra Negra Editores, Guatemala). 

 

http://wwwliteraturadehonduras.blogspot.com

Publicado en ESTANQUE LINGÜIVORO
Miércoles, 19 Octubre 2016 17:26

Escritores y críticos literarios

Escritores y críticos literarios

Por: Ignacio Álvarez

 

En lo que sigue quiero proponer no tanto una postura como una perspectiva para pensar la pregunta por la crítica literaria chilena. No sé si esta cuestión —para qué, por qué, cómo la crítica literaria en Chile— sea un tema recurrente en nuestra historia cultural (tiendo a creer que no), pero es innegable que ha tenido una rara intensidad en los últimos meses. También es cierto que, con actores muy parecidos, es una discusión que se ha asomado de manera intermitente en los últimos años, un conflicto abierto que, sin embargo, nunca termina de formularse por completo. En un campo en el que hay cada vez más escritores, más editores y —ojalá— más lectores, los escritores, y lo anoto más bien como hipótesis, parecen estar decididamente incómodos con nuestra crítica y nuestros críticos.

Resumiendo varias columnas parecidas, el problema consistiría en que los críticos literarios leen muy mal. Claudia Apablaza dice que solo se fijan en el producto y no en el proceso, que están atrapados en el cajón de lo bueno o malo, que tienen una perspectiva estrechamente localista. Sebastián Edwards dice que tienen una agenda ideológica cerrada de la que no quieren salir, o que leen desde un lamentable esnobismo que intenta ser intelectual. El más articulado y el único escritor que sale del testimonio personal, hay que decirlo, es Diego Zúñiga, que no se fija tanto en cómo leen los críticos chilenos sino en cómo escriben. Les pide, hasta cierto punto les exige, una escritura más cuidada y ambiciosa, que trace mapas y constelaciones, que ofrezca sentidos, que abra discusiones.

La respuesta de los críticos ha sido, en general, un silencio difícil de interpretar. Supongo que quieren evitar polémicas bochornosas para los propios escritores, pero su actitud también puede leerse como si buscaran resguardar la independencia de su juicio, como si fuera completamente fuera de lugar una réplica suya. La única excepción es Camilo Marks, quien dedica un largo texto a decir que en nuestro país no puede darse ningún debate cultural de mínimo nivel, y a proponer una ética harto aguachenta según la cual, como bien sabíamos antes de leerlo, todos tenemos derecho a decir lo que queramos.

Hasta aquí el resumen.

Decía antes que no quería proponer una postura en este debate. Aunque quisiera, de hecho, no podría hacerlo, porque el interés fundamental de quienes han entrado en él ha sido subrayar su propia imposibilidad. Hasta el momento no se ha hablado de literatura chilena o de su crítica, sino de las razones por las cuales los críticos o los escritores no tienen de derecho a debatir. Los escritores niegan autoridad a la crítica, y la crítica guarda silencio o bien declara que aquí jamás habrá un debate decente.

Sospecho que ambas partes tratan de evitar la peor expresión del diálogo suprimiendo el propio diálogo. Varios escritores respiran por sus egos heridos, cómo negarlo, y en ese nivel es imposible conversar. Otros se rigen por una ética infantil de taller literario, o por una lectura apurada de Foucault —“un texto tiene que pararse solo, no se lo puede defender, no se puede hablar de él”— como si no fuera posible discutirlo más allá de la letra. Al negarse a razonar sus juicios, por otro lado, al no querer explicarlos o discutirlos, los críticos defienden una autoridad que termina convertida en privilegio injustificado y arbitrario. Un debate que en realidad se niega a debatir es un recurso cuando menos discutible para pensar cualquier problema, un recurso más bien desesperado, en realidad una soberana tontera.

Lo que se juega en esta discusión es harto importante, sin embargo. Es la existencia de algo así como un espacio compartido en donde pueda discutirse la literatura como lo que es, la elaboración artística de una experiencia que, sin dejar nunca de ser personal, nos interpela a todos. La tendencia a ponerlo todo en términos subjetivos, a seguir en la senda propia pese a los demás, no hace sino escondernos la magnitud de lo que nos estamos perdiendo. La literatura así discutida, conversada, discrepada y explicada no es sino la lenta cocción de los temas fundamentales de nuestra sociedad, de las vidas que nos son ajenas, su articulación con las vidas que nos son próximas. Nos estamos perdiendo a la propia literatura, que funciona solo cuando alguien la lee y la comenta.

Lo que sugiero, entonces, es que todos aumentemos nuestras exigencias. Estamos ante la posibilidad de articular una conversación densa y rica sobre los libros que se publican en Chile, y mi sensación es que no la estamos aprovechando. Un escritor no puede esperar que todas sus obras sean recibidas con aplausos, y debería estar dispuesto a discutirlas más allá de sí mismo, incluso ante quien la considere un producto no logrado. Un crítico literario debería abrirse a la réplica y a la discusión con inteligencia y cierta autoironía, ser capaz de explicarse en términos difíciles y en términos simples (lo más difícil, lejos), debería estar dispuesto a enredarse en las trenzas de sentido que sugiere, que nunca deja de sugerir, la literatura.

El lector que ha llegado hasta aquí seguramente se preguntará quién es este que escribe, de dónde salió, a quién le ha ganado. Soy un oscuro crítico académico salido de la universidad, que sinceramente no le ha ganado a nadie. Quería hablar de la crítica académica, de su importancia y de sus valores, pero ya ve, me ganó otra urgencia.

 

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Publicado en ESTANQUE LINGÜIVORO
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