La Piraña - Elementos filtrados por fecha: Enero 2017

La filial Tarija del Pen Bolivia y Pen Internacional inaugura sus actividades en pro de la cultura y del arte con la realización del evento LETRAS LATINOAMERICANAS, MUJERES ESCRITORAS ABRIENDO FRONTERAS: ARGENTINA- BOLIVIA- MEXICO, a efectuarse durante los días 9, 10 y 11 de febrero de 2017 en lugares emblemáticos de Tarija. organiza Pen Tarija, con el apoyo de Casa de la Cultura, Casa Patrimonial, Tahiel Ediciones (Argentina), Comuarte (México), La Piraña Edición web,Club Social, Megacenter Tarija.

 

(Argentina), Comuarte (México), La Piraña Edición web,Club Social, Megacenter Tarija.  PROGRAMA LETRAS LATINOAMERICANAS (ingreso libre) JUEVES 9, hrs. 10.00 Lanzamiento del evento con Feria exposición bibliográfica en Plaza Principal de Tarija, acera del Club Social. hrs. 19:00 Lanzamiento de publicaciones de autoras invitadas, en Casa de la Cultura, sujeto a programa especial. VIERNES 10. hrs 18.00 Lectura y coloquio en Casa Patrimonial del poeta Edmundo Torrejón Jurado. SÁBADO 11. hrs 20:00 Instalación de Arte, Imágenes /Collage, Música Poesía en patio de comidas del Megacenter Tarija.  

Publicado en ESTANQUE LINGÜIVORO
Lunes, 30 Enero 2017 17:18

TRAZOS Y MAS TRAZOS "CESAR KOSTIA"

SABADO 25 DE FEB DE 2017 A LAS 17:00 HRS 

CELEBRANDO EL SEXTO ANIVERSARIO DE CASA MAHA

EXPOSICION DE: CESAR KOSTIA.

MONTAÑA # 77

COL: BENITO JUAREZ 

CD: NEZAHUALCOYOTL.

TEL: 5573525790

Publicado en ESTANQUE LINGÜIVORO
Lunes, 30 Enero 2017 06:46

Extrañas flores de la muerte

Extrañas flores de la muerte

 

Para Manon Azul

*

La muerte es una mentira. Jugando a las escondidillas ejecuta simpáticas bromas y en todo encontramos su esencia, porque no está sola. Ella es Madre de un ramillete de flores extrañas que conocemos como minúsculas muertes. Estos capullos se divierten y se esconden para que uno de nosotros —de pronto impulsado por el descuido— o muerto de risa con alguna de Ellas se encuentre. Son flores de inciertos matices que filtrados al ojo se trasmutan diferentes. Como “la muerte de botellón” que al romperse en trozos de vitral sobre la cabeza de algún desconocido nos da una tonalidad de cierto verde.

 

*

Otra es azul: “la muerte de jabón o de azulejo” que a la más leve caricia del pie nos ayuda a traspasar el húmedo tul y entramos sin caer en cuenta al otro lado.

*

O la de pétalos negros, “muerte de cine”, multicolor que ya, medio a oscuras, se introduce y te aprieta con su puño el corazón, hasta que lo detiene en la cima del susto de una maldita película de terror. Porque este “núcleo” es un niño molusco que inadaptado intenta escapar del trenzado de sus posesivas venas, por lo tanto es difícil que la tibia flor de niebla se pueda contener.

 

*

Pero hay quien del puro susto muere en sencilla confusión por el cosquilleante escalofrío del cuerpo. Esta muerte traviesa es por la que culpan a la araña, a ese siniestro nudo de cabellos que suponen dueño de las Ideas más descabelladas (y sólo es culpable de existir) de ingenuamente  dar su lento paseo por cualquier espalda con delgadas piernas femeninas, encarnadas en negras y largas pestañas.

*

 Otras muertes son de Observa: No tengas miedo, es una broma. Y cuando llevas tres noches sin día, tres noches sin noche, y en ninguna parte hay velas encendidas, no temas, no es una pesadilla, es “la muerte perpetua”, flor violeta de cavidades frías que te está cuidando los pasos con su parsimoniosa luz antigua.

 

*

Algunas son de pétalos perversamente cariñosos, comienzan con  un muero por ti y al otro ser con el que están latiendo poco a poco en espeso amor y con el desgastado gotero (de las caricias) le absorben todo el tiempo. Y día con día hora tras hora va usurpando el fértil jardín de su pensamiento, y así este ser de envenenada carne, igual que gusano termina devorándole beso a beso.

*

 La más amorosa y de mayor peligro es la flor “de Niña con sus juguetes”. Ella está  familiarizada con la Madre Muerte por tener menos tiempo de haber nacido (y su lazo del recuerdo es todavía de vapor). ¿Quién no ha visto alguna vez a esa muñeca desnuda, que aparece en los sueños con el rostro agónico por asfixia, dentro de una bolsa de plástico?

 

*

Una increíblemente bella, plateada en la imaginación: es morir caminando en una tarde convencional, por un estrecho pasillo rumbo al parque. Que salte un gato negro, y un señor testarudo conmovido por la superstición se tape la cara y se sorprenda. Y que prosiga su camino casi de puntas, tranquilo por ese extenso, infinito largo: sendero de la buena suerte, donde las blandas piedras son pájaros ciegos y el arco iris es un eclipse en el fango.

*

 Por lo general las “flores de la muerte” son indefinidas y caprichosas. Brotan en la tierra del recuerdo y la inspiración. Se cuenta, una de ellas fue una mujer que visitó a su amado muerto y decidió quedarse a dormir dulce y olorosa como naranja seca sobre su tumba. En realidad vivir no es saludable. Provoca en algunos hipersensibles una rara gripe —por así decirlo—, la alergia de despertar, y de acabarse tranquilamente la vida a estornudos.

*

Sin embargo hay quien asegura es absurdo, que lo muerto no existe por sí, que —antes— no había tal cosa y se lo debemos a un ebanista ocioso que se inventó la muerte y se murió. De cualquier modo estas extrañas florecillas germinan en todas partes —hasta en los rincones más desolados—. Ahí en donde nos queremos esconder también brotará alguna pequeña. De nada sirve preocuparse por nuestros parientes, nuestros amigos ni por ninguno de nuestros seres amados. Tengamos por seguro que morirán. Y podemos sentirnos recompensados. Tantas formas existen de morir como pelusas en la barba tiene un sucio anciano.

 

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)
Lunes, 30 Enero 2017 06:00

José Revueltas y Juan Rulfo...

José Revueltas y Juan Rulfo... vuelo de tierra 
Fuentes, tierra sin vuelo

Cultura Nacional 
Roberto López Moreno
Texto publicado en diarialmomento.com

Un “gobierno” como el de Felipe Calderón tenía que ser el que creara el Premio Carlos Fuentes, nombre del señoritingo aquel que decidió que sus cenizas descansaran en París porque México le quedaba muy chico. Un escritor como Mario Vargas Llosa, el peruano-español, prestándose siempre a las peores causas, era el más idóneo para recibir tal Premio. Todos los participantes en el acto estaban hechos tales para cuales. De Fuentes se puede decir que a sus libros más conocidos se les acusó de ser producto del plagio y hubo quienes apostaran la cabeza en tales afirmaciones. El abundante resto –se puede decir sin duda alguna- son obras sin ninguna significación. Eso, lo saben muchos y lo callan, lo saben muchos y lo dicen, lo saben muchos, muchos. 
Lo anterior me hace reafirmar la siempre presente idea de que los premiados y premiadores de esta índole van por un lado, y muy por otro, los verdaderos grandes escritores que ha dado este país, inmortales en su país y en la literatura de universalidad, 
subrayo así la idea que me ha llevado a definir las existencias de Rulfo y Revueltas en nuestro medio como integrantes de las dos caras de una misma moneda que al triunfar en el aire con su revolotear de destinos, integra la unidad del binomio, jugando a la sorpresa desde lo eterno, a lo imprevisible-previsible en uno, a lo impredecible-predecible en el otro.
Hablo, sin duda para mí, de los dos escritores más importantes del México contemporáneo, de los dos ingenios -realidad de luz- que surgen de la entraña más nuestra y retornan a ella, penetrando como ninguno desde la verdad adolorida y desde su poesía, abarcadora también de una cultura formada en el desgarramiento.
Los dos autores se corresponden, se complementan, los dos nos dan la visión más fidedigna de este barro amargo con el que estamos conformados desde hace más de 500 años. Los dos autores nos corresponden, nos complementan, configuran nuestro ser individual y colectivo; tanta es la fuerza del dinámico binomio, águila y sol con nuestras verdades en vilo.
Si en el caso de Revueltas, el de la preocupación política, el militante engarzando horas de prisión con la eterna juventud de su optimismo (una de las condiciones principales del marxista es esa, la del optimismo), si en el caso de Revueltas, México se convierte en materia tangible, en prisión y calle desbordada de pancartas y consignas, en reflexión filosófica sobre el devenir del hombre, en incursión por las obscuras venas de la degradación humana; en el caso de Rulfo esa misma realidad tremante adquiere el vuelo del sueño, de un sueño amargo también, porque parte de la misma llaga, pero que se eleva por sobre nuestras cabezas como otra forma de hacernos poner los pies en el suelo.
Aquí, estamos ante la realidad y su idea jugando en una misma moneda al aire; aquí el río de Heráclito se alimenta con dos brazos poderosos (cauce de tierra y agua, y cauce de fuego y viento), aquí se forma el tal río con una corriente aérea y otra terrestre; aquí, el agua de los tiempos que lermamos sabe a lodo y a ave, otra vez el persistente pensamiento mexicano uniendo en un mismo nudo, barro y viento, la sabiduría de la tierra y la del espacio.
Rulfo y Revueltas, Revueltas y Rulfo, tan mexicanos como son, ellos son los dos escritores realmente cosmopolitas de nuestra literatura; no lo son porque pudieran haber andado alguna vez tras la persecución del Premio Nobel o en trance de frivolidades en tonos de "jet set" transnacional. Lo son, el uno, Revueltas, porque en su obra tiene la capacidad de viajar, con su cohorte de mancillados, agredidos, de México a los infiernos raciales de Estados Unidos; a Moscú, frontera de leyenda entre dos mundos: el occidental y el oriental; a Corea, para describirnos en su novela "Los motivos de Caín", escenas de aquella disputa sangrienta por el paralelo 38; el uno, porque es un pensador marxista y como tal, trabaja con las expresiones del pensamiento universal contemporáneo; el otro, Rulfo, por las fuentes de su obra; el jalisciense concentra su cosmopolitismo en un vasto conocimiento de la narrativa del mundo y de su tiempo.
En este renglón se puede decir que, nada le es ajeno a Juan Rulfo de lo que sus contemporáneos han escrito en otros países, en cualquier parte del planeta, así lo dijo de propia voz alguna vez y así se intuye, o se sabe, en el momento en el que el lector penetra el universo rulfiano. Hijo es Rulfo de las literaturas del mundo y ahí está su verdadero, real, indiscutible cosmopolitismo. 

 

 

Lunes, 30 Enero 2017 05:53

La abominable belleza (Ian Soriano)

         Arte Gráfico: Cesar Kostia    

                          La bestia de los pigmentos.

 

La abominable belleza

¿Cómo es mirar la belleza desde el punto ciego del pecho, sin hacerle ruido, sin despertarla, que su sin-cesar sólo flote entre lo que sí es posible dejar ver?

¿Cómo no ultrajarla, a pesar de sentirse lejos de la puerta detrás de la que custodian su sueño?

Y es que palpar: ¿es tocar a medias, lo que permisible es, lo ya posible, lo decente?

Provocar que esa visión a través del cerrojo se materialice, no es ser oportunista o malhechor, loco sí; patán incluso a la luz del espejo, también; pero a contraluz de ese abismo que es sentir la belleza en ademanes, miradas, sonrisas, ese sortilegio dirigido mediante palabras, esa fuga de sensaciones desde otro ser, es una conexión atada a límites, a trampas, a conceptos perfectamente definidos: infidelidad / fidelidad

Se me quemará en la hoguera por ser alguien que se confronta, inmerso en contradicciones; alguien que degusta el riesgo, que osa verlo florecer del subconsciente, que roza y saborea la embriaguez de los límites

Se me arrojará a las mismas pirañas que se ahogan entre sangres mezcladas de sus encías y lo que devoran: justo así es la belleza en que habito; esa que palpo por un solo instante de la noche, entre una de sus sombras, sosteniendo de un acantilado –sin que la mano tiemble-- un sentimiento profundo o desgarrando una mentira (fabricada en la mente) como quien pisa un charco para borrar su propia imagen

Un ser por momentos inhabitable de tan soñador; de tan gustoso de sentir la viva emoción de las otras, de los otros… de plano, querer deshacerse en la entraña del mundo, con todos, morir juntos en el mismo segundo de un júbilo final

No dejar (hu)ir al falo

pero sí a la imaginación

 

Loco, de acechar solamente ese límite no traspasado; olfatearlo cual sabueso, anhelar el rompimiento de la tentación pero dejarla pasar: anclar la pesada estructura de la carne a lo profundo, a su oscuro origen

Sentir la luz que emana de ese fondo, es lo único claro.  

 

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)
Lunes, 30 Enero 2017 05:34

TARDOR (inédito)

 

TARDOR

inédito

 

urfa[1]

A Joan Valent

Cuando el sonido gira en el cielo

o una piedra espera en la playa.

El golpe interminable es también el canto,

las gaviotas hacen ruido al cazar un pez,

el pez infame puede ser un piano cerca de la costa:

“Volverás a estas tierras, hijo mío,

volverás a comer carne del mar,

forma vital en la sal de pez;

volverás cuando la marea lo indique”.

No hay porqué dar vuelta al rostro,

la tierra seca aún posee manchones,

cierto rojo infame del crepúsculo,

lo carmesí del suelo calloso y servil:

la huida, tu tema final, la huida.

Padre del padre, mujer que reza,

armas por todos los resquicios,

hemos sido sitiados:

“el niño toca el violín y las bombas azotan fuera”.

Él hace una oración con el llanto de las cuerdas

un instrumento desconocido reduce la memoria

y la metralla anticipa el aire claro

 o el sol sobre la sal de arena.

Los ruidos de un arma de repetición

y el niño toca aún el violín.

Volverá el mar, ya lo dije,

Como un cielo claro sin nubarrones

cruzará con lentitud mi frente.

El cielo ha labrado un ruido,

ese sonido es un secreto

que vomitaron algunos ángeles sobre la playa;

permitieron que el hombre

supure un olor a flores en la herida

escucha…

El cielo espera sobre la costa

un cardumen se revela,

la música ha tocado la tierra.

“Has vuelto, hijo; éste es tu país”.

En la arena, han escrito los ojos de los asesinos

algunos nombres de las víctimas

y olvidamos sepultarlos por miedo a la metralla.

¿Recuerdas?

Niño, no te detengas,

toca el violín para siempre.

provincias sin mar

Cierta perfección te trajo aquí,

vuelve el rostro,

ocupa el horror del destino,

sobria tempestad.

Busca, busca,

lo que nadie —blanco,

en la canción de sol—,

busca aunque nada encuentres.

Algunos seres citadinos

miran al cielo claro:

son ciertas las provincias sin mar.

Nuestra gran mentira

ya se descubre en una joya

que aún mantiene el vigor

por la suavidad que refleja ante el sol.

Esto es sólo un simple lago cenagoso,

un valle claro sin amor,

los rojos habitantes sonríen.

No hubo amor,

no hubo amor a tiempo.

Cierta perfección inesperada

fue para este sitio.

brezo

A Mariana Salinas

Aquí termina la historia

Tomas Tranströmer

Han abierto la calle

donde todos los días

dirijo mis pasos al café.

El brezo de la pipa

se pudre en ceniza,

ya ha sido abandonado

por ella:

—No tardes—.

También espero el final,

el ojo del sol que se doblega

sobre su piel pecosa y clara.

Sonrío porque sabe ella

que esta mueca

se ha perdido entre sombras.

La calle sigue abierta,

la máquina hace ruido

suficiente

para no escuchar a la mujer.

Imagino lo que dirá,

la angustia

al mirar el concreto destrozado,

la cara de abandono

y la pipa negra de hollín.

Sólo distingo su sonrisa,

el resto morirá en la memoria

de mi retina.

No habrá una divinidad

que pueda con ese recuerdo:

lo sagrado no permanece un segundo

pero se escribe en el eco de la nada.

Y ella dejará de sonreír,

lo sé, no hay lágrimas.

filme

Al comenzar la cinta, la escena del cazador furtivo, los árboles en el follaje blanco del filme. La gabardina, la furia, “ustedes que no han sentido esa máscara”, decía el hombre y miraba la pantalla; no perdía por ningún territorio la pista del paisaje: llovía, eso es cierto.

La mujer dijo: “había sol”.

Luego: “¡Qué bien!”

Quién no conoce a los hombres piensa que todo está hecho de una vez y para siempre. El solo acto, puede dispensarse, ha perpetuado las sombras, el saber del abeto como una muestra de la historia, sobre los hombres, sobre cada hoja de los libros sedientos.

“He aquí que la frase delibera su propio silencio”.

Y cuando resultó suficiente, cuando la frivolidad para apresar el tiempo, con la trampa de las palabras amables; revelando la breve intención del sol cuando olvida el color de la luz. La ventana abierta, el busto del alce como trofeo de caza, el dintel, las flores del macillo que desaparece de la escena a mediodía; un sillón Luis XV, a un costado de la entrada de la choza, el piso blanco y negro, en tonos de sepia.

¿Cómo lo reconocí? Existe una cortesía sospechosa entre ellos.

II

Respeta mi silencio inmune: “Nace la luna sobre el mar como una antigua mirada del hombre”.

Habría que aprender a escapar de la claridad sin ir demasiado lejos, se debe huir de la trama, de escapar preparado ante el silencio.

La caza del animal más ágil, el menos fuerte, el más audaz. El cazador furtivo que no suelo ser yo; resulta la negación del antagonista. La prohibición por menoscabo de su nombre: “Nadie puede mencionarlo, nadie”.

En ese instante, ya dentro del filme, fue suficiente tratar de atrapar el tiempo con la fuerza de esas palabras amables que habían desaparecido paulatinamente: el filme en blanco y negro no era ya el objeto perfecto, la proyección terminaba, los hombres desaparecían y las reglas de vuelta a la realidad se habían extinguido por el odio lento del espectador.

La sala se iluminó y la gente abandonó del lugar.

Yo esperé hasta que la luz renaciera, también.


[1] Sanliurfa o Urfa: ciudad de Turquía ocupada por los nacionalistas y que orillaron el desplazamiento de armenios de la zona de guerra.  Ara Milikian, de origen armenio, tuvo que aprender en refugios antiaéreos a tocar el violín durante la guerra civil libanesa (los llamados bombardeos de Beirut); la composición del tema “Urfa”, realizada por Joan Valent y Ara Milikian, evoca la nostalgia por la tierra perdida. Sobra decir que la composición inspiró el poema.

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)

 

 Arte Gráfico: Cesar Kostia              

                           La bestia de los pigmentos.    

 

De un personaje inesperado

 

A veces nos preguntamos cuánto vamos a vivir, hasta dónde, hasta qué tiempo nos aguantarán las fuerzas, cuándo sobrevendrá la enfermedad que nos consuma… Yo dejé de preguntarme eso hace algún tiempo, cuando me enamoré de Sol, y esa brutal andanada de ilusión y esperanzas me atropellaron (uno debería estar acostumbrado a esos eventos que ocurren algunas veces en nuestra vida, pero no es así, siempre hay algo más de belleza, y siempre más miseria).

 

La pregunta es otra, y es una cabronada, algo que no se mide en términos de los cuestionamientos humanos comunes, al menos eso calculo. Todo ocurre cuando un personaje inesperado aparece, cuando lo que no se creía ocurre: mi pene apareció, ese personaje callado y de costumbres solitarias, ese don de la desesperanza, ese caballero ciego de las oscuridades uterinas. Ese personaje siempre importante por su ausencia, o su papel secundario, ahora tiene un papel protagónico, al menos en ciertos momentos de mi existencia. No es trivial, ese hombrecito estúpido se ha adueñado de un puesto principal, me ha dado buen nombre y se ha comportado a la altura de la relación con una mujer que evidentemente amo (¿cuántas veces cuestioné esa ridícula tarea de enamorar y enamorarse, de envalentonarse y armarse de cursilería?).

 

No es simple, insisto, dependo demasiado de su infalibilidad; él, que prodigó momentos inolvidables en los que se quedaba pasmado ante la realidad femenina; él, que durmió en los momentos más inesperados, en los que guardó silencio cuando más se esperaba de su actuación… ¿Hasta cuándo seguirá así, cuándo va a perder esa rudeza que es tan necesaria en un miembro llamado viril? Lo alimento con una vagina cálida, lo dejo de lavar para que recuerde esos aromas al menos una noche entera, lo trato como a una verdadera pequeña bestia. No, no todo es natural, las pasillas azules han hecho una labor sustancial, y entonces me doy cuenta de que por él mismo, nada hubiera sido tan perfecto como hasta ahora.

 

Y sin embargo, se ha portado gallardo: la semana pasada, en una segunda ronda amorosa, se apagó como un foco, pero ni tardo ni perezoso a los minutos había recobrado el aliento, el orgullo, e hizo un trabajo que yo, con mis pobres recuerdos, llamaría prodigioso. Y fui feliz, debo admitirlo, feliz como un perro suelto.

 

Sol sonríe, sabe que a mi pene le alimento con químicos, pero descansa su seguridad en ese amor que le tengo, en ese gusto irrefrenable que le tengo a sus pequeños senos, en la atracción que ejercen sus muslos… Para ella es infalible el acto sexual, una jugada simple en el ejercicio amoroso. Y yo también sonrío, ¿por qué no habría de hacerlo? Pero en el silencio de la noche, cuando me masturbo con media erección a penas, no dejo de cuestionar mis tiempos, mi límite, el poder de mi autoridad sobre mis componentes anatómicos.

 

¿Hasta cuándo durará? ¿Con el descanso eterno de mi pene también me llega la muerte? ¿Un día será su último día perfecto, y sucumbirá al crecimiento del su estrella local, de su próstata, de su ego que se alimenta en éstos días? ¿Su caída será brutal, brillante y bestial? ¿Sol se irá también, entenderá el desamor en todo este juego sanguíneo? ¿La llama se apagará y las rosas se marchitarán? (tenía que poner una frase chocante, para no perder el estilo).  ¿Tendrá que llegar no una morena adorable, como mi Sol, sino una rubia estúpida y carnosa para hacer de nuevo el milagro? (¿por qué se me revuelve es estómago?). ¿Podré hacer a un lado el deseo de estar con Sol en términos de tiempos geológicos…?

 

Hubo un tiempo en el que me sumergía en la pornografía, ahora miro a Sol dormir mientras mis erecciones van y vienen; me detengo en su boca, en sus labios gruesos, e imagino que los desfloro con una erección vengadora, y me río para mis adentros escandalosamente (y para mis afueras en silencio), y me acomodo en el diván de los buenos tiempos; me relajo y con un poco de astucia evito su ropa interior y la abrazo apropiadamente mientras siento su húmeda calidez, y lloro sin que ella se de cuenta.

 

Óscar Ángeles Reyes

 

Publicado en BARRACUDA SANGRANTE
Lunes, 30 Enero 2017 04:48

EL SEIS ( MUJER DEL FIN DEL MUNDO)

Arte Grafico: V. Manotas.

 

 

MUJER DEL FIN DEL MUNDO

 

Llega vestida de luces fosforescentes

Adornado su cabello con flores

de azahares aromáticos

Una diadema de lunas extraviadas

adereza su testa soñadora

Mientras tiembla de puro placer desmedido

un guayabo lejano

que arroja frutos exquisitos

y deja un sendero al paraíso derretido

Es su rostro un cielo explosivo

que arroja estrellas sonrientes

y miles de miradas lascivas

que derriten de pasión

hasta al monje más estoico

Tiene violetas en sus trémulos labios

que florecen vigorosas

cuando otorga ramos de besos

entre los jardines de sus muchos

devotos enamorados

Cuando camina no lo hace como los mortales

ella vuela sobre los árboles inquietos

se convierte en pájaros peregrinos

que desaparecen en los huertos privados

de los hombres desnudos

 

EL SEIS

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)
Lunes, 30 Enero 2017 04:32

Crónica hecha poesía / Arturo Alvar

 imagen : ALEXA RENATA

 

El autor se pregunta qué significa leer poesía en medio de la ignominia, como sucede en el México actual. Encuentra dos poemas que, aunque distantes en tiempos, dan cuenta de acontecimientos devastadores en la historia que, sin embargo, también son evidencias de que la humanidad resiste y tiene en la poesía un asidero de dignidad.

Crónica hecha poesía

Por Arturo Alvar

Frente a la historia de los vencedores, la que posee la verdad, eterna como la desmemoria, la crónica da cuenta de los días. Pero no una mera sucesión de momentos, sino aquello que los mayas nombran los días y nosotros, sus hijos. Una metáfora del tiempo como transcurso vital, donde se puede revelar el signo de una época. Muchas veces ese significado queda oculto, porque la verdad que triunfa sobre los miles de cadáveres, resulta aplastante. Condición y estrategia, porque de la derrota saldrá sobreviviente la humanidad. Por ello he recurrido a la poesía. Persigo esa idea como un sueño, mientras el hambre y el crimen se suceden.

Si para la verdad histórica lo que importa es el estado de guerra, donde no existen garantías individuales ni colectivas; la crónica se centra en narrar los avatares, sentimientos y circunstancias humanas en que se dan los hechos, es decir, donde es posible nombrar al genocidio por su nombre. Aunque comparte la urgencia de combatir al enemigo cara a cara —en ese sentido la posición del cronista es menor—, si se mira desde la perspectiva de una poesía cívica, no más importante que cualquier otro oficio, hay algo imperioso: estar con el pueblo que resiste, contribuyendo a crear y recrear su memoria ante el despojo y la ignominia, donde todo esfuerzo que siga sosteniendo la ciudad, es necesario. Sobre todo un poema.

¿Cuándo empezó México? ¿Cuándo se perdió México? Acudo a la poesía y a los recuerdos de la infancia. Ahí encuentro asideros, pero también en las imágenes que nos ofrece esta realidad, muchas veces devastadoras, de las que podemos sacar no sólo dolor, sino también aprendizaje. Porque al saber que no hay que escribir para los señores del poder, tengo la certeza de que hay que levantar, con la palabra poética, un tribunal de conciencia. Y los poemas son, paradójicamente, los ladrillos que derrumbarán los muros del gran muro de las verdades unívocas. Las piedras ruinosas que nos recuerdan que, en estos tiempos oscuros, "sólo nuestros sueños no han sido humillados".

Este último verso es de Zbigniew Herbert (1924-1998), poeta de la resistencia polaca bajo la ocupación nazi, con el que cierra su Informe sobre la ciudad sitiada. En el mismo eslabón, pero al comienzo, escribe: "Demasiado viejo para empuñar las armas y luchar y pelear como otros". Pero si bien se declara impotente ante el paso del tiempo, encuentra esperanza en esos otros compañeros, quienes aprecian su labor en medio de la catástrofe en la que "bondadosamente me dieron el grado inferior de cronista".

Ante los timoratos aspavientos de políticos en turno, deseo para México un tribunal de conciencia, donde la poesía sea la prueba más contundente de que resistimos, a la manera como se llevaron a cabo los juicios por crímenes de guerra contra quienes asediaron, durante la Segunda Guerra Mundial, a países que se habían declarado neutrales, como Polonia o Grecia, pero que al final sus heroicos pueblos detuvieron, o al menos retrasaron, el advenimiento del fascismo.

Lo anterior es importante en la medida que se cuestiona aquí qué significa leer poesía cuando todo este holocausto ya ha ocurrido. Qué sentido tiene la poesía frente al levantamiento de venideros y sombríos muros. En este sentido, mi aportación como lector, en este día, son dos poemas con una sorprendente, mas inevitable relación: Informe sobre la ciudad sitiada del mencionado Zbigniew Herbert y Los últimos días del sitio de Tenochtitlan, escrito en 1528 por un Cuicapique, es decir, la voz colectiva que dio cuenta, no sin denuncia, el fin del mundo prehispánico.

De esta manera, de la resistencia a la ocupación nazi, durante el siglo pasado, a las actuales protestas civiles en todo el mundo contra el advenimiento de ese oscurantismo llamado Trump; de la caída del imperio que fue Tenochtitlan a la "verdad histórica" que significa la mentira oficial sobre la desaparición de nuestros 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, la ignominia tiene sus días contados.

Informe sobre la ciudad sitiada

Demasiado viejo para empuñar las armas y luchar y pelear

    como otros

bondadosamente me dieron el grado inferior de

    cronista        

registro no sé para quiénes la historia del asedio

se supone que debo ser exacto pero ignoro

    cuándo empezó la invasión        

hace doscientos años en septiembre o diciembre

    acaso ayer en el alba

todos aquí perdieron el sentido del tiempo

cuanto nos queda es el lugar y el apego al lugar

aun gobernamos ruinas de templos espectros de

    jardines y  casas

si perdemos las ruinas nada quedará

escribo como puedo al ritmo de interminables

    semanas       

lunes: bodegas vacías una rata se volvió la unidad

    monetaria        

miércoles: negociamos por un cese al fuego

el enemigo ha aprisionado a nuestros mensajeros

no sabemos en dónde los tienen es decir el sitio

    de la tortura

 jueves: tras una asamblea tormentosa por mayoría

    de votos fue rechazada   

la moción de los mercaderes de especias en pro

    de la rendición incondicional

viernes: comienzo de la epidemia sábado:

    nuestro invencible defensor

NN se suicidó domingo: ya no hay agua

    rechazamos

un ataque en la puerta occidental llamada la

    puerta de la alianza

todo esto es monótono sé que no puedo conmover

    a nadie

evito comentarios mantengo un control firme

    sobre mis emociones

escribo acerca de los hechos

al parecer sólo ellos se aprecian en los mercados

    extranjeros        

sin embargo me gustaría informar al mundo con

    cierto orgullo

que gracias a la guerra hemos creado una nueva

    especie de niños        

a nuestros niños no les interesan los cuentos de

    hadas

juegan a la matanza

despiertos y dormidos sueñan con la sopa de pan y huesos        

estrictamente como perros y gatos

al atardecer me gusta caminar por los puestos

    avanzados       

a lo largo de la frontera de nuestra incierta

    libertad        

veo enjambres de soldados bajo sus luces

escucho golpes de tambores y aullidos bárbaros       

realmente es inconcebible que la ciudad siga

    defendiéndose

 el asedio ha durado mucho tiempo los enemigos

    deben alternarse        

nada les une sino el deseo de exterminarnos        

godos tártaros suecos tropas del emperador

    regimientos de la Transfiguración

quién puede contarlos

los colores de sus estandartes cambian

    como el bosque en el horizonte

del delicado amarillo de pájaros en primavera al

    negro del invierno

pasando por el verde y el rojo 

y así cuando anochece liberado de los

    acontecimientos medito        

en asuntos antiguos y distantes por ejemplo

en nuestros amigos de ultramar

sé que sinceramente están con nosotros

nos envían harina tocino costales de consuelo y

    buenos consejos        

no saben que sus padres nos traicionaron        

nuestros aliados de ayer en la época del segundo

    apocalipsis

sus hijos son intachables merecen nuestra gratitud

    por tanto estamos agradecidos

no han experimentado un asedio tan largo como

    la eternidad        

aquellos  a quienes golpea la desgracia siempre

    están solos        

los defensores del Dalai Lama los kurdos

    los montañeses de Afganistán

 mientras escribo estas palabras los abogados de la

    conciliación        

se han impuesto al partido de los inflexibles        

una vacilación normal de los ánimos

    el destino aún pende de la balanza

se extienden los cementerios el número de los

    defensores disminuye       

sin embargo la defensa continúa continuará hasta

    el fin        

y si cayera la Ciudad y un solo hombre escapara

llevará a la ciudad dentro de él por los caminos

    del exilio        

él será la Ciudad

contemplamos el hambre a la cara el fuego a la

    cara la  muerte a la cara

y lo peor de todo —la traición a la cara

y sólo nuestro sueños no han sido humillados.

Los últimos días del sitio de Tenochtitlan

Y todo esto pasó con nosotros.

Nosotros lo vimos,

nosotros lo admiramos.

Con esta lamentosa y triste suerte

nos vimos angustiados.

En los caminos yacen dardos rotos,

los cabellos están esparcidos.

Destechadas están las casas,

enrojecidos tienen sus muros.

Gusanos pululan por calles y plazas,

y en las paredes están salpicados los sesos.

Rojas están las aguas, están como teñidas,

y cuando las bebimos,

es como si bebiéramos agua de salitre.

Golpeábamos, en tanto, los muros de adobe,

y era nuestra herencia una red de agujeros.

Con los escudos fue su resguardo, pero

ni con escudos puede ser sostenida su soledad.

Hemos comido palos de colorín,

hemos masticado grama salitrosa,

piedras de adobe, lagartijas,

ratones, tierra en polvo, gusanos . . .

Comimos la carne apenas,

sobre el fuego estaba puesta.

Cuando estaba cocida la carne,

de allí la arrebataban,

en el fuego mismo, la comían.

Se nos puso precio.

Precio del joven, del sacerdote,

del niño y de la doncella.

Basta: de un pobre era el precio

sólo dos puñados de maíz,

sólo diez tortas de mosco;

sólo era nuestro precio veinte tortas de grama salitrosa.

Oro, jades, mantas ricas,

plumajes de quetzal,

todo eso que es precioso,

en nada fue estimado.

Publicado en NARVÍBOROS(Narrativa)
Domingo, 29 Enero 2017 08:13

FORMAS DE LEGITIMIDAD EN LITERATURA

FORMAS DE LEGITIMACIÓN

1.       ¿Cómo legitimar aquello que reniega de la tradición para autorizar su práctica? ¿Cómo sostener lo que abjura del proceso de institucionalización del arte, mientras se reconoce a su vez como praxis artística?

2.       movimientos para legitimarse como expresiones artísticas y autorizar su práctica: el vínculo interdisciplinario, la construcción de nuevas genealogías y la fundamentación grupal

3.       La inconsistencia de la legitimidad es por lo tanto múltiple y el estudio de cada movimiento en particular requiere considerar esa inestabilidad, en lugar de minar una vez más su reconocimiento como objeto.

4.       legitimación mediante mecanismos alternativos, realizado por los movimientos para legitimarse como expresiones artísticas y autorizar su práctica: el vínculo interdisciplinario, la construcción de nuevas genealogías y la fundamentación grupal.

5.       El fundamento interdisciplinario era un modo de autorización horizontal, que sólo funcionaba bajo la premisa de la traductibilidad de los lenguajes artísticos: cada disciplina podía elaborar con sus propios elementos la experimentación que había llevado a cabo la otra; a su vez, se reconocían como pares complementarios.

6.       modo una legitimidad inapelable en la utilidad del diseño de objetos de uso cotidiano, que a su vez hacía realidad la utopía de religar la práctica artística con la praxis vital. “La poesía es invadida por momentos. […] pero la resistencia existe, no lo dudemos. […] En lucha abierta o secreta, la poesía mantiene su combate contra las curvas untuosas de la adaptación” (Bayley: 1).

7.       La sociabilidad de grupo “autoriza” el ser poeta. La experimentación en el interior del movimiento y garantizaba la legitimidad hacia afuera, aglutinando al conjunto mediante un sentimiento de fidelidad basado en un acuerdo tácito sobre qué se consideraba poético sobre dogmas rígidos. Que Bauman adscribe a las comunidades y llama “entendimiento compartido”, y Raymond Williams, “ethos distinguible”, en la medida que quedaba sobreentendido y jamás se hacía explícito daba cierta plasticidad y apertura a la hora de considerar la pertenencia. Su carácter colectivo validaba como tal eso que no era considerado artístico por las instancias tradicionales de legitimación. Es decir, procurando reunir la praxis artística con la praxis vital (Bürger) en el ejercicio mismo de la sociabilidad y en la práctica conjunta.

8.       También la legitimación se ha dado por convocatoria por ser joven, por escribir, por trayectoria, por antología, por prácticas vanguardistas, transgresoras, independientes, alternativo, por su práxis de relación con la especialidad y la sociedad, extra-oficiales, por innovación en el estilo y la forma.

9.       Las lecturas y los debates, son otras formas de legitimación.  La poesía que no traicionaba su autonomía, la comunicación, por la que devolvieron paulatinamente la semiosis al poema en el ejercicio de un lenguaje llano e intimista y con ella, su legitimidad, su divulgación.

10.   Otro aspecto que no hay que soslayar lo que Roland Barthes llama “acontecimiento literario”, en tanto este concepto diferencia, y al mismo tiempo articula–poniéndolas en tensión-, las determinaciones que identifican la literatura como institución cultural-social y las que la singularizan como acto intransitivo, privado de justificación y sanción institucionales. Desprendiéndola de la efectuación de sus poderes como institución (poderes de representación e intervención en conflictos culturales), se prestará particular atención a los efectos de poder que suscita la literatura en tanto acto y, simultáneamente, a las estrategias retóricas a través de las cuales el acto literario resiste las efectuaciones de los discursos de poder, es decir, a la estabilización moral del sentido. El estudio de estas dos series simultáneas de problemas orientará el desarrollo dela unidad hacia la reformulación de dos relaciones cruciales: literatura/cultura y literatura/política. A partir de la afirmación de lo que la literatura puede y de su eficacia paradójica frente a los discursos de poder, se confrontarán: a) dos modos de pensar la articulación de la literatura con la cultura (en términos de inclusión y en términos de exceso) y b) dos modos de evaluar los alcances de la intervención social de los textos literarios.

11.   La literatura como “sobra”. El dilema de la “determinación” y de las “superestructuras” para una teoría materialista de la cultura como "experiencia" de "sujetos"; la solución gramsciana. La “hegemonía” como descripción del "proceso" cultural. Pasado presente, presente futuro: "tradición selectiva", “emergencia”, "formaciones"; incidencia autobiográfica y “experiencia real”. Anacronismo y montaje en las configuraciones artísticas y culturales de la temporalidad: miserias crónicas del historicismo (Williams; G. Didi-Huberman). "Estructuras del sentir" como efectuaciones de experiencia: lo que la práctica social “viva” y restante le sabe a la ideología. La producción del conflicto en las lenguas de la novela: Jane Austen, George Eliot, Charles Dickens. El dilema de "lo común", la "comunidad", la "comunicación".

12.   ¿Cómo evaluar la intervención social de los textos? El concepto de “compromiso de la forma” desde un punto de vista ético y desde una perspectiva moral. Desplazamientos en el concepto de crítica (de Marx a Nietzsche).La estructura doble del acontecimiento literario: la literatura como acto intransitivo y como institución cultural y social. El poder de un lenguaje inútil: las "arrogancias" de los discursos de poder y los poderes del acto literario: poder de interrogación y poder de "sacudir". Barthes con Blanchot: el poder de “impugnación” de la literatura. La literatura en el seno de la discursividad social y las políticas del "despoder": desplazamiento y suspensión. Microfísica y micropolítica de la lectura literaria: placer y goce como categorías políticas.

13.   Introducción a la sociología de Bourdieu. La razonabilidad de las prácticas sociales. Poder físico y “poder simbólico”, violencia objetiva y “violencia simbólica”. Las producciones simbólicas como instrumentos de dominación social. Conceptos de “campo” y de “autonomía”. “Autonomización” como proceso histórico y como método. El campo literario en el campo del poder. Tipos de capital y dominación cultural. Estructura y reglas de juego del campo literario (artístico, intelectual). Mercado y vanguardia: “subcampo de la gran producción” y “subcampo de la producción restringida”. Beatriz Sarlo y la “operación Bourdieu”. Pascale Casanova: internacionalismo literario, mundialización comercial.

Procesos de deslocalización y expansión poética: Un contexto fundamentalmente nuevo

Tenemos sin embargo el sentimiento de que esta ampliación y esta nueva consolidación está algo forzada, puesto que, precisamente, las condiciones en las cuales la estética pudo nacer y desarrollarse han desaparecido.

Hay siempre algo de irrisorio en el hecho de oponer meros hechos empíricos a razonamientos abstractos elaborados, bien formados, elevados y complicados; uno se siente un poco incómodo, e incluso algo vulgar, descendiendo a este punto de trivialidad. Pero hay también algo igualmente irrisorio en constatar hasta qué punto los filósofos pueden estar ciegos respecto a los hechos que, si los tuvieran en cuenta, convertirían su reflexión en algo sin objeto, o debilitaría su pertinencia. Al igual que no podemos razonar de la misma manera respecto al objeto técnico cuando consideramos una barrena, una sonda marina o un sonar, un sextante, un teléfono móvil, un Ipod o un GPS, igualmente no podemos razonar del mismo modo cuando el conjunto de los dispositivos que hicieron posible la estética ha cambiado hasta el punto de hacernos pasar a otro régimen artístico.

¿Cuáles son estas condiciones nuevas que reclaman un acercamiento innovador?

Me limitaré a señalarlas a grandes rasgos, sin proponer ningún orden causal o de preeminencia.

1)El museo, en la forma según la cual fue la referencia de la estética y de la historia del arte, ya no existe. La institución museística se ha dispersado y se ha difuminado. El museo de las obras maestras ha desaparecido o, mejor dicho, en realidad los museos están pletóricos de obras maestras. Las catedrales de la creación se han multiplicado hasta tal punto que ya no pueden pretender alojar los tesoros únicos del arte. El museo se mantiene como un lugar de culto, pero lo hace en el mismo sentido en el que las catedrales también lo son: el recuerdo de lo antiguo atrae a muchedumbres de turistas, y ya no a creyentes. En un mismo momento, el museo se ha racionalizado e industrializado: el templo se ha convertido en una fábrica para procesar los flujos de visitantes que viven allí experiencias estéticas o artísticas que ya no son individuales ni sublimes, sino calibradas y formateadas, concretamente por la mediación cultural, la información y la comunicación destinada a públicos segmentados. El museo es, también, una fábrica de acontecimientos y una tienda de recuerdos. Tiende a convertirse en una especie de centro comercial cultural donde se prodigan los eventos y las ofertas artísticas, pero también el ocio y el consumo culturales. Podríamos hablar de « wallmartización » del museo o de su entrada en el mundo del consumo–diversión.

2)La producción artística se ha industrializado y profesionalizado, incluyendo lo que concierne al arte de élite. Hay una producción industrial de obras de arte. Un “gran artista”, sea en las artes tradicionalmente reconocidas sea en la música techno, es hoy alguien que produce para un mercado mundial de acontecimientos y públicos con la ayuda de asistentes y gestores: es un empresario y un mediador, cuyo arte consiste más bien en la puesta en escena de una práctica artística que en las obras. Las bienales, las grandes exposiciones, los grandes conciertos y los festivales son la ocasión de esta puesta en escena. En el caso de que haya algo así como “obras”, éstas son masivas, realizadas industrialmente o colectivamente, y necesitan un sistema de producción tanto técnico como comercial y financiero. Por ejemplo, en el terreno de la escultura, las obras–performances de Chisto y Jeanne–Calude en sitios gigantescos, o las enormes esculturas de Richard Serra, son ejemplares respecto a esta nueva situación. Incluso teniendo en cuenta que Bernini, Rubens o Tintoretto tuvieron verdaderos centros de estudios y talleres de producción, los artistas contemporáneos han pasado a una escala incomparablemente superior.

3)El arte conoce la misma globalización que los demás sectores activos. Las bienales, trienales, documentas, los festivales, los encuentros, las exposiciones itinerantes, los seminarios y los simposios de artistas, son los lugares de encuentro y de cruce de objetos y artistas en un universo donde se confrontan constantemente lo local y lo global, y donde se encuentran culturas y tradiciones. Los grandes museos abren sucursales o antenas. Esto comenzó con la política de expansión y de deslocalización del museo Guggenheim en los años noventa, continua y se amplia con los proyectos de diáspora del Louvre, del Centro Pompidou o de la política de exposición “global” (global enlightenment) del Museo Británico. Los museos se han convertido en “marcas”, al igual que las producciones de la industria del lujo, y estas marcas obedecen a la lógica de la globalización. Esto significa también que existen tensiones sobre el mercado de las “materias primas culturales”, como lo hay para el mercado de los metales, del petróleo o de las divisas. Una de las consecuencias importantes, más allá de esta entrada en un mercado mundializado, es que la significación de las producciones artísticas baila entorno a estos encuentros y asociaciones, y que se vuelve, en gran parte, independiente de las intenciones de los autores: la recepción, con sus condiciones variables, define una significación también variable, y no al revés. Se ha pasado de un mundo en el que los significados se suponían estar determinados o al menos gestionados por los artistas, y en el que a los espectadores se les pedía un esfuerzo para descifrarlas, a un mundo en el que flotan en un alto grado de apropiaciones, desvíos, desubicaciones y reinscripciones.

4)Hay una producción industrial todavía más considerable en el dominio de las artes llamadas “menores” o “populares” y en el de la cultura en general: música popular, canción de autor, vestidos, diseño y entorno, moda, cine y televisión, videojuegos. Sea cual sea el juicio que pronunciemos sobre esta producción, ahí está y ya consiguió alterar el orden del arte. No sólo ha naufragado el sistema tradicional de las Bellas Artes, sino que también se han alterado las jerarquías entre las artes y su propio el interior. ¿Quién tiene prioridad hoy, el cine o la arquitectura?  ¿La pintura o la fotografía? ¿Un bailarín o un DJ? ¿La alta literatura o el best-seller bien fabricado? ¿La poesía elaborada o la canción popular? ¿El Bill Viola artista o el Hill Viola decorador en Tristán e Isolda? ¿La Nan Goldin artista o la Nan Goldin fotógrafa haciendo publicidad en la red ferroviaria de Francia?

5)Se ha desarrollado y se desarrolla una estetización general de la vida,  de los comportamientos. Aunque no sepamos cómo definir la belleza, sí sabemos que es un valor superior, tal vez incluso el valor por excelencia de nuestro tiempo. Así, tenemos que ser bellos en todos los ámbitos de la existencia: bellos en el cuerpo, bellos en la apariencia, bellos en la alimentación, bellos en los vestidos, en nuestros sentimientos y emociones (es decir, ser correctos política y moralmente) y debemos embellecer nuestro entorno. Si preguntamos a alguien que no pertenezca a la minoría utraminoritaria de los especialistas del arte: “¿Qué quiere decir estética?, no hablará de arte, sino de productos de belleza, de cocina, de maquillaje y de cirugía, que llevan también este nombre. De algún modo, el elemento estético se ha separado del arte para invadir la vida. El dandismo se ha convertido en una trivialidad democrática: la vida debe ser vivida, vista y juzgada estéticamente.

6) A la par de esta globalización, industrialización y estetización, se da una explosión del turismo y de la turistificación del mundo. El turismo no es sólo la primera industria del mundo: se trata también de una manera de estar en el mundo, de una actitud existencial que tiene mucho en común con la actitud estética: el desinterés, la búsqueda de la novedad y de lo distinto, de la frescura y de la liberación de la mirada, la apertura a nuevas experiencias y sensibilidades, por más que todo esto se traduce, finalmente, en visitas gregarias de monumentos restaurados, en la compra de souvenirs “auténticos” made in China y en el consumo industrial de la cultura.

 

Página 1 de 4