La Piraña - Elementos filtrados por fecha: Febrero 2017

 

 

 

Arte gráfico Marcin Owczarek

 

X Premio de Poesía León 2017

EL INSOMNE ES UN ANIMAL

QUE BLASFEMA

Marco Ornelas

 

 

De noche

el absurdo resplandece con la luna.

El insomne es un animal que blasfema,

un lobo amarillo

que aúlla entre salmos.

El grito intenta escapar,

salir tras el Ave Ilusión:

buscar en los orígenes

la melodía de las mariposas.

 

 

 

 

 

 

Ante el cielo displicente

la ternura se vuelve odio,

relámpago

que calcina los sueños.

Mundo amargo

donde los ojos son

el espejo de las calamidades,

donde el niño

envejece al lado del rosal,

que con los días,

no alcanza la redención y se marchita

junto a los condenados.

 

 

Lejos,

donde nada se toca,

y la delgada luz de la tarde en su interior no alcanza

el brillo de la memoria que desgastado,

duele.

Duele como si los rostros amados

desaparecieran.

Como si en el último cuarto,

el niño quisiera escapar de su nombre.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

[i] Marco Ornelas. Escritor. Fue seleccionado para la antología "Ocho voces de Guanajuato", publicada por la Universidad Iberoamericana, plantel León (2000). Becario del Instituto Estatal de la Cultura de Gto., en el área de literatura, "jóvenes creadores (2001)". La editorial Azafrán y Cinabrio publicó su libro de ensayos: "El mito de Proteo (2008)". Obtuvo Mención Honorífica en el concurso de "Poesía libre León, Gto (2009)". Asistió al taller de poesía "Aprendiz de Brujo" con el poeta Sergio Mondragón en (2010). En (2011), la editorial San Roque en conjunto con Los Otros libros, publicaron su libro de poesía "El concierto Reconciliatorio". En (2011) La editorial La Rana de Guanajuato, publicó su poemario: "Variaciones (y dispersiones) de la voz alcanzando el tono. En (2013)". La Universidad Iberoamericana, León, publicó uno de sus cuentos en la antología "Poquito porque es bendito". Obtuvo el primer lugar en el "Torneo de poesía Guanajuato 2014 (Adversario en el cuadrilátero)". Cuenta con 7 publicaciones: (tres antologías y 4 de su autoría). Ha colaborado para las revistas nacionales: "Replicante", "Periódico de poesía", "Punto de partida en línea (UNAM)" y "Círculo de poesía". 

 

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)

 

Parábola  de una caravana que quiso ser musgo

POR : HOMENIC FUENTES

 

El musgo hace a la piedra y nace de la piedra y es la piedra. así empieza esta fascinante marcha; de norte a sur en el interior de la república. paso a paso se transmuta el aire. Puede olerse el movimiento del tiempo que se disgrega en el paisaje. El musgo evoca un sentido de calma mientras absorbe la infinita magnitud del viaje. Es una meditación animada sobre la vida profunda que se esconde en las hendiduras del camino, en las sombras crepusculares de una poesía primigenia y cantada por el viento.

Andrés Cisneros de la Cruz y Alma Miranda Alamilla poetas perseverantes de la palabra le han dado otro rostro al matorral olvidado al roce del polvo en el calzado del que escribe entre los platanales, en las orillas de un barranco o frente al maizal que muestra sus dientes dorados. Niños y niñas han presenciado en provincia la suave brisa de una poética solidaria con el aislamiento que ha caído. Talleres de pintura, poesía, encuadernación, teatro. han venido a revitalizar la expresión de una conciencia colectiva.

Alejados del centralismo y la gran metrópolis donde la poesía es fruto estéril detrás de un aparador la caravana del musgo muestra sus colmillos de agua luz en transparencia camaradería y deja que la poesía salga fuera de los libros. Cuando en las grandes capitales del mundo los poetas se arrebatan la palabra. La caravana tiene la sencillez de guardar silencio; conscientes de la conciencia universal de la que formamos parte. Cuando el canon excluye la caravana camina erguida, autogestiva e incluyente. Abriendo espacio, proponiendo proyectos y uniéndose a otros. Cuando el mundillo literario carga a cuesta a poetas espurios la caravana muestra la textura de un nuevo día de una nueva palabra que derrumbe los muros de la mediocridad y de paso a la autoconciencia.

Érase una vez una caravana que quiso ser musgo y que en su loco andar hizo cantar a las piedras y dio nuevo relieve a la geografía de un México decadente.

 

 

 

Publicado en ESTANQUE LINGÜIVORO

 

 

8 Poemas de Adán Echeverría

Antes del plenilunio está la cabellera

y ésta rueda de mi cráneo

sobre la más escandalosa e irredenta plegaria

que rasca debajo del colchón

Te adoraré has dicho

y una risa hienética surgió a contraluz

de ese crucifijo que me cuelga

Ay cómo me está colgando esa cruz de migajón

Las amapolitas quieren cortarse las palabras

e ir al dos por tres por cuatro

pero siempre completas siempre

y claro que sí

                      Sin faltarnos al respeto

Nos hemos sacrificado tanto

y el sol sale y no hay remedio

De nuevo estamos despiertos

para soportarnos la mirada

las distancias mutuas

del ensimismarse

Si ya nada nos divierte

para qué forzarlo todo

Hay un recuerdo lumínico

así sea

hagámoslo por él

y dejemos a la luna aullar

y que el calendario gire su rueda cósmica

Esto del fin del mundo

tiene que ser una broma

El fin está marcado justo al momento

de azotar la puerta


Ocho de marzo

 

A ti te llaman puta

yo te digo bendita de mi carne

de mi mano bendita

de mi lengua

de mi desprendido cuello entre tus muslos

Y te llaman zorra

o doncella de la noche

luciérnaga y avispa

murciélago que agita mis neuronas en la calma

de una noche que no termina de cuajarme

en las acuarelas

A ti te llaman carne féretro funda

pedazo de estúpida que nada sabe

y por eso te maldigo en nombre de todas las flores

te desprecio como se desprecian las calamidades

y me hundo en el surco de tu vientre

a respirar las mil pesadillas que me brindan

las hordas de furiosos monjes y sus biblias

que nada saben de ti que todo temen

en el desprecio de sentirse pequeñitos

ante la furia vaginal

que ha sangrado tu historia

¡querida compañera!


Mater duricísima

¿Qué suena?

Tantos corazones anaranjados corazones anaranjados

¿Qué ruido?

Es el gemido de los alumbramientos

¿A qué hora nos dimos por vencidos?

Cuando la palabra madre planeó sobre los bosques

y las montañas todas dejaron su renacer de ríos

Ahí está mamá

esperándonos junto a la bahía

los oleajes de la desesperación no pueden con sus piernas

y está de pie con las alas extendidas recorriendo

los amaneceres de mi cuerpo

¿Qué suena?

Tantos corazones en el latir de cada nueva brisa

De nuevo es ella a la conquista de las oficinas

Ellas a devorar los mercados con las manos siempre inquietas

a remover la plastilina de las uñas

otra vez a mirarse en los espejos siempre tan recias

siempre tan hermosas

con esos amplios senos que nos amamantaron

y tanta noche en vela sobre los párpados

Ahí está mamá        decían

yo solo veo el sol de amanecer

cuando me habla

Ahí van las brujas sobre los helicópteros

la luz cae encima de los vagones del metro

¿A qué salir a la superficie?

quedémonos encerrados en el cuarto

en el subterráneo

en el subsuelo

en el búnker

para qué volar si podemos arrastrarnos

para qué sonreír si podemos despedazarnos

hey tú   préstame tu machete

epa    ahí va el machetazo

justo a tiempo   legal

consolatorio machetazo de tenerte

lejos lejos del corazón

Ahí van las brujas sobre los helicópteros

y esta ciudad

que se me mueve toda como la fe

hey tú   deja el gimoteo

y que venga la Salsa 

¡arránquese maestro!

arránquese los brazos y la esperanza

a qué salir a la superficie

quedémonos encerrados en el cuarto

las malditas azoteas me harán desfallecer

y la luz continuará su fuga

                                    Esto ya no es divertido

Cuando te hice el amor anoche

 

te miré tan plena de chinches

que no quise agitanarme sobre tu cabello

y tus caderas de rinoceronte me volvieron

el cuerpo en dos y no quise enamorarme

de nuevo porque el tifus es algo tan antiguo

para este inicio de siglo que no es posible

que nos vayamos adornando las distancias

el ropero todo lo posibilita

de ahí sale el corazón y las tripas

de ahí también los vestidos de arandelas y volandas

ahí cuelgan mis corbatas con las que tantas veces

te apreté el cuello ¿lo recuerdas?

A qué la resurrección de los muertos

si ponemos luego tanta dedicación en matarnos

Eso de la muerte es tan aburrido

que mejor sería vivir ciento cincuenta y nueve años

plenos de cansancio y miserias

así parasitándonos

Anoche cuando te hice el amor tan plena de chinches

tuve una revelación

supe que me era necesario destruirte

para que        mi pequeñita

jamás puedas olvidarme

Vamos a dispararle a los ejércitos

que siempre andan ahí buscando viejecitas

a quienes clavarles la linterna

El ojo amargo y la sauriés que no se espanta

como no se espanta el padrenuestro

Tirémosle piedras a los vendedores ambulantes

que nos afean la ciudad con sus oficinas

Saquemos del Congreso a los parásitos

vamos a fusilarlos ¡claro!

para qué tanto marchar y marchar

si cada linchamiento lo podríamos hacer con tanta clase

pocas mentadas de madre sangre y las antorchas

El ojo amargo y la sauriés que no se espanta

y en cada bichito que entra en el oído

yo te escucho menos y menos y ...

ah     ésta mi conciencia tan olvidadiza

de trato tan amable

como esas lindas viejecitas que siempre andan por ahí

con las linternas clavadas del olvido y olvidadas

Tiremos piedras a los enamorados

acabad con ellos    corazón

Haced una fogata con esa basura

y limpiemos la ciudad

Todo sea por amor

¿De qué poetas me hablas?

Ya no tengo tiempo de escuchar

las una y mil intenciones

los ditirambos en que te plasmas ecuánime

si la luna es de ardores estomacales no importa

si la sierpe lunar tiene la corazonada de saber más de lo que sabe la Gran Hiena

no me importa y te lo digo en serio

la noche es una almendra tan pero tan desgastada

que no queda tiempo ya de saber quién no ha pretendido

ignorarle una lamida por cada punto cardinal

a la noche carnicera

y el tiempo

el poderoso tiempo de los perros de antaño

de aquellos perros que siguen tras y tras y no revientan

porque no hay intenciones plenas

de tantas intenciones pluegue al día su corazonada

ellos lo han dicho tú lo has dicho

y entre lo dicho y el decir hay tantos sobrenombres

en los periódicos en la revistas especializadas así lo informan

"los poetas son amorosos" "los poetas son malditos"

malnacidos poetas y un dos tres que salga la muerte a recoger su dosis

y un dos tres que los ángeles negrísimos se sonrían en las cabeceras

¿de qué poetas hablas en tus discursos?

¿los poetas del amor y del tarro?

¿los poetas en pelotas que caminan con las manos?

¿o aquellos poetas que firman siempre en el crucero su triangulito mágico?

los hay enchilados encima de las teas

y los hay con crucecitas sosteniéndose las trenzas

aquiescentes y remilgaditos pero igual los hay carroñeros

estafadores malfrancos intelegibles y simulacros

los hay quebradores de opio y satanizadores rosacrucianos

los hay amarillentos y amarilladores de labios

los hay que rebotan una y otra vez por las palacios

por los encuentros de escritores

donde siempre se sientan a dibujarse los colmillos

ahí están ellos

corriendo sobre las albarradas atraviesan lunas llenas

los hay que en sus ventanas miran las estrellas mientras desgastan corcholatas

los hay circunvuloceonados circunscriptos y hasta circuncidados

los hay eructoides y maldororientes

ebrios como los barcos y azulados presentes

estalla la noche jarra

la noche sandía en que nos rebanamos la espalda

ahí queda la ciudad ahí queda el espanto

las marchas las granadas los edificios encimados en los apellidos

éste es México del 2011

el México bicentenárquico en el que nos hemos prevenido las redadas

levanta la falda levántate la pluma fuente

que la noche se te enrede en cada invierno permitido

en cada telefonema gorgojeante

el siglo apenas comienza

y el día

es acaso un remolino de idiosincracia sin tapete de bienvenida

¿de qué poetas me hablas?

¿a quiénes habrás de sacar a la calle?

¿quiénes serán arrojados al fango de la sociedad

donde todo será dolor y resquebrajar de huesos?

 

 

Yo te desprecio carne

porque eres predecible y mancillable

a cualquier golpe de espada bien que sangras

y no puedes resistir los carros cuando caminas por las calles

Yo te desprecio carne

porque eres mortal no como yo

que me elevaré con el tempo de las páginas blancas

y me quedaré habitando eternamente cuando la luz decaiga

Tú irás a quedarte agusanada

verás tu tersura ennegrecerse

alimento de parias y gusanos

Cómo te deseo afilando las navajas

acá encimados encimados cuerpos las navajas

Yo te desprecio carne

porque penetras y penetras y vas penetrando

pero al final siempre te doblas y no puedes con la inmortalidad

carne doblada detritus cotidiano

carne que te pudres innecesaria

Esta en mi mente la distancia eterna

eso que los imbéciles denominan alma y ahí siguen

dale que dale al incensario

Yo te desprecio

pasarás y pasarás la gusanera espera

en la tierra en el polvo el lodazal humano

Yo te desprecio

ahora lo sabes

te lo digo cuando voy cortando lentamente

y camino al hospital muero de risa

De risa muero maldita carne que no pones resistencia

te desprecio

agujita mía metal metal lápiz de plata

aguijita mía querido bisturí

estamos acá

pálidos y brillosos

pálidos y haciendo muecas celestiales

cárnicamente enseñoreados seremos infelices

cárnicamente devorados

cárnica

me arrancaré la piel

¡mírate!

traspasado por las lanzas

ensangrentada

qué bonito

                    ¡enfermera!

¡venga pronto por favor!

que se me cae la carne que se me cae

y muerto de risa camino al hospital

Yo te desprecio carne

porque el ser supremo en que me habito

me librará de ti    alimento de flores

grano arena polvareda que no resiste al viento

¡quién eres!

¡qué cosa más que un maldito recipiente!

 descarnado subiré a la hoja en blanco

y ahí me quedaré en silencio

¡enfermera enfermera!

¡que se me cae la carne!

Y muerto de risa

camino al hospital

 

 

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)

 

 

Prosa de bárbara crítica en homenaje a Josué Mirlo

por: Adriana Tafoya

 

Mirlo poeta, en una realidad de esperpentos, monigotes y psiquiátricos del tamaño de un pueblo, de una ciudad, de un país.  Éste es el contexto donde cantó Mirlo: el de la locura, el de los vectores remarcados, el de las galeras infinitas y sin puertas, en un tiempo atemporal porque no dista de ser como el actual y el futuro. Poeta que en este punto se convierte en referencia, ejemplo del fenómeno en el ámbito poético, como apuntan ensayistas en el libro Museo de esperpentos y ensayos en prosa bárbara (editorial Verso Destierro), por su actualidad, su frescura y por ser padre (por decirlo de alguna forma) de nuestros poetas jóvenes, los que pretenden innovar con una puntuación distinta, signos de interrogación aumentados, signos de admiración llevados al paroxismo y a la expansión de la locura cósmica. Un iniciador de lo que ahora los jóvenes, y no tan jóvenes –al respecto de esta audacia–, realizan en redes sociales, sintiéndose vanguardistas  y rebeldes de la academia.

Juan Cisnegro, encargado de la selección poética y responsable de la curaduría analítica, comenta en la introducción del libro mencionado: “Josué Mirlo es un poeta actual, por eso importa leerlo; porque su poesía se vuelve necesaria como antídoto en el ruedo espectacular del engaño social”. Este ruedo donde cualquiera postea en la red sus textos escritos con k. Cisnegro comenta: “Por supuesto que Mirlo es un poeta moderno, postcontemporáneo, si se quiere –si acentuamos su marginalidad y fijación en el instante–, pero sobre todo porque ya ejercía una crítica con la mira apuntando hacia esta modernidad tardía y decadente que se vive a principios del siglo XXI: Ese monstruo que los siglos llaman enfáticamente humanidad”.

Mirlo se erige por su particularidad y su visión del transcurso, que lo hace empatizar con el hilo invisible que une a los que son poetas, a pesar de su marginalidad y su ensimismamiento. Siempre dueño de su conciencia, congruente con su causa y su posición política, sin caer en abismos ni contradicciones.

Mirlo es un idealista a quienes muchos versistas del medio no consideran ni respetan.  Son acomodaticios, se dicen poetas zurdos, pero cobran con la mano derecha. Peor aún, algunos creen que son un río de cause limpio, sin ser autocríticos ni darse cuenta de que sus aguas están corrompidas por los parajes que no supieron discriminar en su momento. Creen ser autónomos, como si llegaran de Marte; creen que el 100 % de su conciencia es propia, sin averiguar cómo están enlazados al colectivo, a la masa, al estudio general, a la historia y filosofía concebida ya por otros humanos.

A propósito, Malva Flores, poeta y crítica, opina que “han sido los poetas mismos quienes han intentado demoler la noción de la poesía, como sima de una alta cultura hegemónica. Pero en los demoledores, se descubre, también son culpables de un contrasentido: rebelarse vende y actuar como el incómodo, al igual que nuestros padres y abuelos antes que nosotros, inserta al creador y su obra en la línea de producción del mismo sistema, o peor aún, en el toma y daca de la fama y las prebendas. ”Damos por cierto que muchos poetas recurren a esta estrategia para disimular la falta de talento, y disfrazan su poco rigor en el oficio, de irreverencia”. Pero también es cierto, contradiciendo a Malva, que hay poetas de calidad fuera del círculo oficial, y que recurren a lo que ella menciona como una estratagema, para insertar su obra en las letras mexicanas, y formar parte, entre comillas, de lo mismo. También hay que tener claro que su inserción y el reconocimiento que se les dé a estos poetas, como Mirlo, tiene que ser en el planeta Tierra. No hay otro sistema por ahora al cual recurrir. Malva Flores continua,

“…y los poetas, los incorregibles poetas, justo ahora, en algún festival, estornudan los gérmenes de la verdadera poesía para el nuevo milenio, juntan fondos para el rescate de los auténticos rebeldes de las décadas pasadas.”...y remata: “La distancia entre la poesía y la calle parece que se acorta y nunca como hoy es cierto aquello de que todo está en todo. Tal vez por ello, en el paisaje de la poesía ya no es políticamente correcto distinguir las liebres de los gatos, porque ya no hay liebres ni gatos sino un animal mestizo.” En esta parte, como es obvio, se refiere a que hoy te dan gato por liebre. Y nada más cierto en estas sabias palabras, pues muchos poetas piensan que para poder avalarse necesitan de becas y toda clase de apoyos del Estado. Para hacerlo, escriben como sus maestros, marcan tendencia para entrar en la Fundación para las Letras, y en realidad nunca apuestan por su oficio, por su poesía; nunca buscan el reconocimiento a través de sus lectores, sino a través del posicionamiento a secas y el parasitismo vía nuestros impuestos.

Un poeta tiene opciones, por ejemplo,  dedicarse a crear una obra valiosa. Carlos Aguasaco comenta sobre Josué: “la obra poética de Josué Mirlo amerita múltiples lecturas y estudios rigurosos. Su estética de las correspondencias, que soluciona la dialéctica sujeto-universo a través del concepto de la resonancia, es hoy más vigente que nunca. Su genialidad radica en permitir la oscilación y la multiplicidad sin destruir el valor de la experiencia particular. A su vez, Hiram Barrios analiza: “su apuesta no pretende transgredir canon alguno; se trata, más bien, de un epígono sui géneris.” La reflexión demuestra que sólo falta desprejuiciarse y tener más de una perspectiva para ampliar la visión y los alcances de diversas poéticas que enriquecen a la república mexicana. También se denota que es posible no sólo ampliar el canon o formar parte de él, sino que, para tener un mayor poder en el análisis de la poesía mexicana, es necesario entender que tenemos diversidad de cánones, precisamente por la riqueza cultural en nuestro país, que conlleva sus variantes ideológicas y, por ende, estéticas.

Rubén Medina escribe en este volumen: “Josué Mirlo es un poeta de varios registros expresivos, no de un romanticismo tardío, ni un modernismo formalista, sino un representante híbrido de una modernidad no imitativa, por ello en sus poemas encontramos un hablante poético que articula su subjetividad con el vértigo y la vibración de lo que el mismo llama ‘individualidad emotiva’.”

En lo que están de acuerdo todos los ensayistas invitados en el libro Museo de esperpentos (me refiero a Jorge Hiram Barrios, Ricardo Suasnavar, Marco Antonio Murillo, Eva Castañeda, Víctor Hugo Díaz, Carlos Aguasaco, Rubén Medina y Roberto López Moreno) es en que el poeta Josué Mirlo tiene una obra sustentable de altos alcances, que fuera de estar influenciada por un movimiento, o empatar con otro, logró prevalecer en la voluntad y el valor individual del autor, y que al parecer se mantendrá fresca por mucho tiempo.

Pienso que, para concluir, es necesario hacer énfasis en el diálogo del maestro Roberto López Moreno: “escuché por primera vez el nombre de Josué Mirlo, y escuché algunas de sus cosas, y lo oí buen poeta, y me interesó más, porque por esos tiempos andaba con odio cerrado (creo que lo conservo aún), contra todo lo que oliera a poetas de oficialidad, contemporaneizados perennes, dioses en las aulas; dioses en las antologías bien dirigidas y mejor pagadas; dioses en las crónicas de los suplementos culturales; dioses en las publicaciones culturales del Estado; dioses en Becas y reconocimientos y más Becas y más Becas… dioses para quienes no sabían nada de poesía pero que repetían lo que los críticos reconocidos repetían en las páginas de los medios, desde las oficinas de la SEP, del INBA, etcétera”. El maestro se refiere a una de las importantes cualidades del bardo Mirlo, que por supuesto, le valió ser marginado: mantener su ética y no entrar en contradicciones; no mentirse a sí mismo para tomar las manzanas del árbol del rey Midas. Su proceder nos da una reflexión más amplia, para nuestra propia autocrítica en lo cotidiano, sobre las tantas maneras en que entramos en la corrupción, peor aun, en la corrupción ideológica, cuando simpatizamos con una política que está en contra de nuestro propios intereses; cuando le pedimos al vecino conciencia, pero a la menor oportunidad aplastamos sus derechos e invadimos su propiedad; cuando hablamos de igualdad, pero arbitrariamente nos saltamos a los otros para imponer nuestro deseos y nuestras decisiones. Es más, cuando le exigimos a nuestra esposa una posición política de izquierda y que no se desmienta, pero retozamos llenos de lujuria con nuestras amantes de derecha, y le escribimos versos inspiradores a nuestra musa becaria, a nuestra señora de las becas.

Esto nos profesa, con el ejemplo, el enorme poeta Josué Mirlo: el saber qué camino elegir, para no salirse de ser uno mismo. Caminos hay muchos, y dicen que todos llevan a Roma. Depende del poeta que esto no necesariamente suceda así. Que el camino que te lleve a la muerte, y por lo mismo a estar vivo, sea el que trazaste con conciencia, no el que vas siguiendo por la falsa rebeldía o el capricho de los intereses. Seguir este camino aunque tenga un costo, pero tal vez tenga en sus piedras la más importante ganancia: ser un ejemplo a seguir y dejar una gran obra poética.

 

 

 

 

se llama prosa de bárbara crítica en homenaje de Josúe Mirlo

Humo Sólido 9. Decir la imagen

El número 9 de Humo Sólido marca un momento de alta importancia en la historia (breve pero intensa) de esta hoja de poesía. Es un número que nos marca por dos cosas: primera, porque Mónica Martz es la primera mujer publicada en la hoja; y segunda, porque el propósito que los editores, en conjunción con poetas y fotógrafos invitados (Yuri Valecillo, Érick Marvaz, Rogelio Cruz, Beatriz González, Chay Martínez y Ana Karen Jiménez, entre estos últimos) se han esforzado en estructurar, es ya un logro visible. Estamos, pues, ante un producto que logra la cohesión poético-fotográfica.

Al respecto, no nos resulta ocioso repetir que Humo Sólido es un poemario reproducido cinco mil veces y que por tanto existen también cinco mil copias de una fotografía que golpea visualmente a más un lector por hoja. Ahora, por ejemplo, el juego del espejismo en la fotografía de Bruno Bresani, da testimonio de lo visible y lo invisible: Martz se mira en el humo y lo que está delante, lo que no está frente al objetivo pero que el objetivo sí ve, responde. La imagen, luego, es un diálogo entre el sujeto y su entorno. Una fotografía que me habla de lo desconocido oculto en lo obvio y de lo conocido enrarecido.

Hablando ahora de los poemas de Mónica Martz: “Gracia primera”, poema inaugural de esta edición, vuelve a lo que hemos reconocido en la primera cara de la hoja, y advierte sobre la ruta que seguirán los textos que el lector está comenzando. llumina un acantilado tormentoso: tormentoso de agua y tormentoso de sombra; sombra como tejido de lianas. Posteriormente, Martz avanza a “otra” locación de reposo. Así dos reposos se tejen también, el ya enunciado y el que sugiere “Nimbus” (segundo poema): el “hotel de espesor de miedo”, sitio donde el sueño siempre ha sido resguardado y donde el tiempo tarda en escurrirse. El letargo, la resaca, la lenta comprensión de un cuarto habitado tantos años. Otra vez el agua; el agua siempre. El flujo. El trayecto. Martz concluye: "debi ser volcán / imperceptible ". Una nota sobre el espejo para pensar todo lo que pudo haber sido abrasado por nuestro incendio.

Cuando leo los dos últimos poemas caigo empero en una trampa o caigo una vez en algo en lo que ya había caído: al comentar el número 5 de Humo Sólido, en el cual el poeta invitado es Roberto López Moreno, yo proponía que el arte más visual es la poesía. Hoy, con la breve muestra del trabajo de Mónica Martz lo reafirmo. Analizar sus  poemas obliga a un ejercicio casi fotográfico. En XXX, por ejemplo, la imagen dice: "palpar tu triángulo (equilátero) / aspirar los espectros de tus vidas". Una imagen de Dios consumiendo la vida humana, la vida nacida de ella y aspirada por lo supremo. Y así cada verso.

Tarkosvki decía que lo que nos hace a imagen y semejanza de Dios es la capacidad de creación. Reitero por ello que la poesía es un ejercicio divino. Quizá el ejercicio más cercano a la Imagen (así con mayúscula). Esta selección de poemas de Martz nos acerca hacia una animación, una entrega de vida a la palabra, que la poeta otorga también a los elementos con los que cuenta para que avancen y caigan. La experimentación es evidente. Los recursos líricos no son anticuados y hasta podría decirse que son refrescantes para el objetivo de la propia Martz que -me aventuraré a decirlo- es invitarnos a ser conscientes de la vibración de lo que nos rodea y de nosotros mismos; es decir: del dialogo de los átomos y del dialogo del espíritu con el espíritu.

Cristian Galicia // CDMX 2017

Humo Sólido no. 09 // Cuando ya todo esté prohibido // Ciudad de México, enero-febrero 2017

Gracia primera

en el principio

había lianas y ramas

las sentía por primera vez

forcejeaba

para no colgarme de ellas

dividían el acantilado

del centro

donde todo nace

entre ellas:

espesor

oscuridad

tormenta

una gracia densa

ahí me posaba

siempre he sido

una mujer de espaldas

²

Nimbus

Desperté

en un cuarto

de hotel

ya sin equipaje

tantos años dormida

llovía

la cama suntuosa

flotar

en aquel cuadrado

donde los sueños

te alcanzan

con sus brazos

debí ser volcán

imperceptible.

ª

X-X-X

despójate de la blusa

dijo Dios

deja caer los botones descalcificados

quiero lamer el equinoccio de tu pecas

hundir las espadas de mis dedos entre tus costillas

vasta cumbre de anís

palpar tu triángulo (equilátero)

aspirar los espectros de tus vidas

como hiena

como higuera

rasgar el esmalte de tus huesos

porvenir incierto

crepúsculo

escalera tomada desde abajo

la canción del cielo

aullaba noche

me consumió

y fui malaquita punzante

y sociedad en extinción

escarpa fragmentada

gran raíz

en una hoja blanca de cielo habilité para ti:

puerta sin cerradura

zapatos sin nunca andar

para que entres vacía, avanzando sin pasos

y estés presente

en la masacre de tu propia vanidad

soy Dios

lluevo desnudez

no te miro, te penetro

retiro tu cáscara

miro tu permanente anochecer

en tu baño de vapor lúcido

en la ilusión absurda

de que tengas alma

en la nula lealtad que ofrece tu sombra

dejo que las partículas

de mis huesos astillados

se lleven tus decepciones

los jadeos de tu volcán

las contorsiones de tu alma

el silencio

         avanza

la greda

se convierte

         en nuestro final.

Consumación

vergüenza y destierro

pecho encarcelado

liberación : respiración

dimensión naturalista

cerraduras a oscuras

piso levantado

acceso denegado

¿por qué no tengo alas?

no tocar

tomar posesión

el pasado duerme ahí

árbol de higos seco

lo que se esconde

lo que puedo rescatar

clarividencia

afrontar el peligro

olvidar la razón

aguas estancadas

caminar digno

delineador negro

como presa que contiene

inmersión

abstracción

deleite

patas de palo

rocas de lava comunicantes

bardas etéreas

ira contenida

ojos de sabueso

autohumillación

escalofríos

pasos que concluyen

dios que observa

demonios caritativos

nubes de llanto que suspira

números escondidos

el amor palpita

el amor salva

el amor llama a soñar

campana que despierta

el amor y la infancia

vendas y suero

examen de conciencia

el amor dentro de un tronco

el tronco siempre vivo

el tronco salvavidas

como última imagen

al entregar el cuerpo.

Mónica

Martz

Humo Sólido: Cuando ya todo esté prohibido // Coordinación: Mario Guzmán - Daniel Olivares// Redacción: Cristian Galicia // Colectivo de colaboradores: Jesús Garrido, Carlos Yusti, Roberto López Moreno, David H. Rambo, Ulises Zamora, Uriel Reyes Deloya // Yuri Valecillo, Beatriz González Lezama, Chay Martínez, Érick Marváz, Rogelio Cruz, Karen Jiménez.


[1] [1]Humo Sólido: cuando ya todo esté prohibido. Coordinación: Mario Guzmán / Daniel Olivares. // Poeta número 9: Mónica Martz/ Fotógrafo Bruno Bresani.

 

Martes, 21 Febrero 2017 07:07

V MANOTAS

Publicado en Galería

La aceptación y el rechazo

(el maniqueísmo dominante)

 

 

De igual modo la relación entre generaciones se desarrolla a partir de la noción maestro-alumno, en la mayoría de los casos; y personalmente, la vive como un proceso edípico —o eléktrico— el poeta, que buscará “trascender” a una figura parental intangible para sentir que ha ganado el sitio “del poeta”. Se impone así un proceso emocional-político, antes que un proceso evolutivo-técnico de experiencia vital dentro del mismo desarrollo poético, y se abona el terreno para su relación con el padre-estado, padremecenas o padre-maestro.

El sujeto en cuestión, sin tener un panorama pro-

pio esclarecido, ejerce con descuido esta veta pasional, cayendo inconscientemente, en el círculo vicioso de la enajenación, que da origen al sesgo autoimpuesto que desata el pensamiento nepotista o “corrupto”.

Así es como la reunión de ejecutantes del poema

se da en torno a cierta figura del poder, de generaciones pasadas que tampoco reflexionaron el papel de sus predecesores, y que se erigieron ruptura (siguiendo la tradición/inercia) antes que atreverse a la variable de la experiencia y de la generación del nuevoconocimiento [el giro vectorial de la episteme].

Por eso la figura del viejo sabio en México, es percibida como la de un gurú, antes que la de un interlocutor crítico. Es visto como un tlatoani y no como un tlamatinime. Se busca la dinastía, antes que la sabiduría de vivir y morir. El poeta viejo, para el poeta joven, es un obstáculo, antes que un detonante para el aprendizaje. Obstáculo, que en muchos casos, es conquistado, vía la lisonja. Lo erigen rey, y se vuelven corte para dar soporte a su herencia nobiliaria.

El problema no se queda ahí. Porque las generaciones, una vez cerradas en su halo de ignoranciaconocimiento totalizada, se “creen” su perspectiva y defienden a capa y espada su punto aprendido en la juventud primera. Es esta la lógica, del porqué se encuentran abundantes reuniones de “poesía mexicana”, en los estantes. “La” poesía mexicana se enuncia como totalizada siempre desde un discurso enajenado. ¿Se ven ridículos? Sí. Son reyes desnudos que caminan en la cuerda floja de su creencia. Erigen antologías como pequeños templos con sus propios dioses de paja. Emulación del oro. Y su midas, un gloloso de las monedas de chocolate.

Por eso, una de las tareas urgentes para el poeta, es construir el armatoste de un ojo crítico. Que no es como se piensa y se prejuicia desde el falaz término de “crítico” como un “está mal”; como si criticar fuera buscar empecinadamente con un catalejo las manchas al diamante. El ser crítico es autobersvarse en los demás. No en esa otredad narcisista del “que camina como reflejo de uno en la otra calle”. Sino el demás que no es nosotros, pero que representa una proyección de la cual aprenderemos “cómo vemos el mundo”, y que nos dará la oportunidad de romper la piel que nos divide del verdadero “otro” que camina allá afuera y nos puede enseñar “otra forma del dolor”.

El poeta es un ser que logra desarrollar la capaci-

dad de no dejar de aprender [es decir de asombrarse, apreciar lo terrible]: cambiar el ángulo de aprehensión de la realidad. El diamante de la poesía consiste en pasar por el mismo punto —el poeta— desde diferentes ángulos. [Si el poeta, sólo se confía de la variable que da el ángulo del transcurrir del tiempo, no se volverá más sabio, sino que sólo se volverá más viejo. Atravesará por sí mismo desde el mismo ángulo ratificado. Será constatación de su augurio]. Esa es la diferencia del gurú y el sabio. El gurú se rodea de creyentes. El sabio, de interlocutores.

Sobresalir en el mundo, política y amiguismo

Del contexto brota el poeta. Y el poeta siempre responde a su contexto. Es un interlocutor elemental y “natural” de su historia (no de la Historia), sino de su particular entorno, que contrario a lo que pueda pensarse en la época de la globalización, es cada vez más limitado para los individuos. (Cada vez más homogéneo en lo nuclear, y al mismo tiempo, más aislado). No hay variable en el enfoque, porque todos asumen que el enfoque ajeno es el propio.

Sin embargo lo que pesa es el gurú. El líder, el jefe de grupo. Por eso el fenómeno mayoritario dentro de la juventud (y algunos foreveryoung) es inventar lenguajes “alienados o alienígenas” —así los definen ellos mismos— a partir de un poeta rockstar, paraferneando con un show de performance de fondo conceptual new age que se encumbra desde un sol verde locochón (haciendo de la Spoken Comedy un templete para chamanes pícaros que la hacen de bufón) para sentir que rompen desde su asilamiento el lenguaje; son dadás reload, y con esa promesa de lenguaje nuevo no es sino una sopa de letras de las canciones de moda y la cultura soft pop porn, donde el poeta es un maíz que estalla, que se hace ave blanca, paloma para ser digerida. Linda imagen que simboliza cómo la poesía se vuelve una música de fondo en las mandíbulas de los asistentes a una función de cine, mientras ven la saga apocalíptica del nuevo mundo. 

Entonces, las figuras visibles de la poesía, sin im-

portar su carente propuesta, determinan la episteme de los “nuevos poetas” que andan buscando qué es poesía, y cómo hacerla. Y se juntan con el más sonriente de los maestros. De tal modo, estos bufones poéticos —sin que esto sea necesariamente peyorativo— sirven a poetas sacerdotes que necesitan atraer con supercherías a los niños con talento; de tal modo, al final son dos o tres fuerzas las que terminan por disputarse el “lente mayor” para proyectar la pirámide jerárquica. Y eso nos da un panorama de cómo se define el llamado “canon”, que no es sino una ilusión de hipnosis colectiva, y que hace que en México, después de una guerra de marketing y politiquería, triunfa el que corrompió a más incipientes pupilos, que en su inconsciente colectivo: amalgama de mexicanos (poeta y lectores, académicos y estudiosos) junto a sus instituciones (universitarias y culturales, administrativas y políticas) y los proyectos autónomos (librerías y centros culturales, editoriales, asociaciones civiles y promotores), definirán lo que es poesía. 

El poeta-héroe, tan bien querido por la tradición, es un problema que pudre el corazón de la Historia, y se aferra con todas sus garras contrafacticas a la historicidad, y hace del contexto un documento, que luego será producido como film. Sea thriller o llano melodrama. Una película de espías —donde el protagonista puede matar, y justificar cualquier acción—. Por eso el cine comercial ha abusado tanto de la técnica documental, de la cámara en mano (y que fueron variaciones sustanciales del enfoque, realizado por el cine Dogma 9 o cinema verité, aunque la decadencia, sea la réplica pusilánime; como Beethoven en un comercial de champú), pero que al “poeta” le ayuda para hacer más verosímil su discurso. Igual es con la poesía.

[Diapositiva I: Juan Rulfo y la Cia]

A Juan Rulfo la CIA le compró una casa. Pero no lo compró a él ni a su obra. Esa es la premisa de Patrick Iber, y su argumento es: “No quiero negar que el imperialismo cultural sea un asunto serio e importante, pero en este caso me impresiona más la idea de que muchas joyas de la literatura mexicana del siglo xx fueron producidas con apoyo de dinero extranjero (y muchas veces comprometido), sin producir fricciones significativas”.

Pueden leer la entrevista Cómo la CIA compró para Juan Rulfo un terreno en el campo para hallar el argumento de que esta inversión “imperialista” de fines “frustrados” no alteró un ápice la obra escrita por gente de izquierda como Carlos Fuentes, Poniatowska o Carlos Monsiváis.

Aunque el historiador Patrick Iber documenta “el financiamiento recibido por el Centro Mexicano de Escritores (cme) de parte de Farfield Foundation y el Congress for Cultural Freedom (Congreso por la Libertad de la Cultura, clc); instituciones que servían de pantalla a la cia, la agencia central de inteligencia del gobierno de Estado Unidos, en sus esfuerzos por influir a nivel cultural en América Latina”. Entre otros asuntos, Iber informa que el sueldo de Juan Rulfo como profesor del cme fue pagado durante dos años por el clc, y que la Farfield Foundation le ayudó a comprar un terreno en el campo; apunta “que habría existido la expectativa de que la figura del autor de Pedro Páramo rivalizara con la de famosos escritores comunistas como Pablo Neruda”. Aclara que, sin embargo, el cme en su funcionamiento no imprimió ningún sesgo ideológico, pues dio becas a autores comprometidos con la izquierda. Iber concluye: “La manipulación de la cia se vio enteramente malograda: es muy difícil hallar una relación clara entre las políticas de los fundadores del Centro y sus resultados literarios”.

En conclusión: a pesar del financiamiento recibido durante los cincuenta y sesenta, “el cme fue un notable fracaso como instrumento de diplomacia cultural, pero se convirtió en uno de los centros de apoyo a la escritura más importantes y exitosos durante sus mejores años”. Lo curioso de esta afirmación somera es que asume Iber el cme de la cia como un fracaso, porque pese a su ejercicio, no influyó ideológicamente en grandes obras. Sin embargo no habla (no puede hablar: porque no las tiene dentro de su visor) de las obras que “no se hicieron”, o que simplemente quedaron “relegadas” del foco narrativo de la escritura mexicana. Esas obras que se volvieron invisibles gracias a la creación de un núcleo fuerte de capital para escritores, con el soporte de un mecanismo de difusión bastante sólido, suficiente como para desaparecer los esfuerzos de todos los escritores mexicanos exteriores a este círculo de autores perfectamente entrenados en el arte literario.

Que México sea un campo de batalla de peleas

políticas de otros países no es nuevo. Que el poeta —de primera generación— adquiera consciencia profunda de su entorno, para decidir (si es que decide decidir) su orientación, sería la novedad. Y así romper con la inercia, que se ha querido asumir como una tradición edípica de la ruptura.

De esta tradición, no sólo salen los “talleres”, como afirma Iber. Sino también el Fonca o la f,l,m, cada una con su particular estructura de formación y pago del autor. Con el mismo argumento de “no hay ideologización”. Sin embargo sí hay un “criterio” de selección. Que tiene sus puntos claros, más allá de los elementales requisitos que debe cumplir un aspirante. En este nivel la corrupción toma la forma del “amiguismo”, bajo el consabido lema de “antes somos amigos que poetas”, y bajo esa afirmación las decisiones personales o laborales quedarán supeditadas a una supuesta no competencia, sea por subestimación o sobreestimación. Así, es un modo de cerrar filas, a través de estos organismos, donde “los que son, son los que están”.

El maniqueísmo ejercido por los buenos, es decir, los que tienen el “recurso” de su lado, deja una visión en blanco y negro del gremio. Los que están y los que no están. Donde los que no están (que serán los malos; es decir, los perdedores, los que no saben o “no tiene autoridad para decir”, para pensar o escribir, y que hacen una poética del “resentimiento” por no “estar en”) serán los mismos aspirantes rechazados que garantizan una gremio que por “lógica” permanece en suspenso en la órbita periférica del núcleo artificial de ese poder que se sustente en el capital (otorgado por Azcárraga, Slim, el mismo Estado, o sea, los ciudadanos sin ser consultados, y otros).

Evidentemente la malicia no está en los jóvenes

que reciben estos estímulos, puesto que todo mexicano (sobreviviente por antonomasia) necesita algo de qué comer, con qué vivir, y siguiendo la lectura del bien, tampoco es necesario que un poeta-escritor tenga que vivir “mal”. Los apoyos tampoco son grandiosos, pero son suficiente para un veinteañero y complejamente suficiente para un treintañero. Sin embargo, esa es la entrada sólo al escalafón de puestos burocráticos. De algo tienen que vivir los poetas. Y esa lógica le ha funcionado bien a los “empleadores” que buscan mano de obra intelectual calificada y barata.

Los jóvenes quieren vivir, y al final encontrarán las opciones que estén a su alcance. Casi siempre, sucede que todas las opciones estaban delante de sus ojos, pero no las alcanzaron a ver, porque no tenían puestas las gafas de la experiencia. Por lo tanto es crucial que los aspirantes a ser poeta, tengan presente esto cuando den un primer paso. Caminar el camino de otros garantiza un destino ajeno. Aprender, significa, en dado caso, ver en los demás el potencial de un propio camino, y el reconocimiento del ajeno, para distinguir lo propio. “Tener” no es cargar, sino saber dónde poner el pie. Ninguna poesía vale menos que otra. Pero cada poesía está determinada por su contexto y su clase de cuna. Pero lo que queda en manos del poeta, es decidir si será un camino propio, o la inercia de su destino.

 [Diapositiva II. Las becas del Estado; la monarquía de la supervivencia]

Cual anuncio light de una crema para blanquear la piel, o las ventajas de usar tal papel de baño porque huele a almendra, así también son los publirreportajes que realizan en ciertas revistas de Estado. Se formulan, inventan (acto de crear lo que a nadie le hace falta, pero qué bueno que lo hicieron, y ahora todos lo necesitan) argumentos para decir por qué, al igual que en Estados Unidos —gran ejemplo de realización— los estímulos son el mayor insumo para que exista la “nueva literatura”. De otro modo todo “habría caído en un inevitable abandono y se hubiera impuesto una visión retrógrada de la nación”. Gracias a la maestría que desarrollaron muchos autores en aprender las teorías vanguardistas de EU o España. ¿Suena a exageración? Lo curioso es que en donde más se burlan y lanzan patadas a los estímulos es en Letras Libres y Tierra dentro, donde tanto los que colaboran como los que editan son los que siempre tienen estos estímulos, siguiendo esa premisa que buena o mala, la publicidad es publicidad, aunque sea autopublicidad. Este fragmento de Antonio Ortuño (finalista del premio Herralde de Novela México, Anagrama 2013) es revelador: “En la otra esquina están quienes sostienen que el Fonca ha permitido la formación y difusión del trabajo de varias de las principales figuras intelectuales y creativas del país y con ello justifican su existencia. El Fondo, opina el crítico Christopher Domínguez, ‘no es una graciosa concesión del Estado, sino el resultado de una vieja demanda de la comunidad intelectual del país [...]. Para hablar solo de literatura [...] la inmensa mayoría de los escritores mexicanos de valor (desde los más jóvenes hasta los eméritos) hemos recibido, al menos en una ocasión, los apoyos’. Sin el Fondo y sus convocatorias, opina la escritora Carmen Leñero, “la pobreza espiritual del país sería evidente”. No falta, incluso, quien lo repute como un mecanismo que ofrece un refugio a los creadores frente la tiranía de los mercados del arte y los vaivenes del interés del público, como el ensayista y narrador Gabriel Wolfson: ‘Ser un creador del Fonca me permite escribir sin pensar en agradar a ningún editor ni agente. [Los estímulos] abren un pequeño espacio de investigación mayor para la escritura en un momento de autoridad mayúscula y sexy del mercado editorial.’ No obstante, Wolfson matiza: ‘Las becas del Fonca, o el Fonca mismo, son problemáticos, sin duda, y hay que discutirlos.’ El poeta Óscar de Pablo va más allá y en una columna para la revista Vice asienta: ‘Sin apoyo público al sustento de los creadores, el arte sería (aún más) monopolio de la clase ociosa. Las becas y premios a la creación artística son como los aumentos salariales y las prestaciones laborales: pueden ‘cooptar’ a algunos, pero sin ellos no sobreviviría ninguno.’

No es exagerado decir que detrás de todo gran poeta —promovido a nivel internacional—hay un movimiento político que lo impulsa, sistema nervioso de relaciones, al interior de la infraestructura que da soporte a su desplazamiento y difusión pertinentes para que se vuelva una figura referencial. De igual modo este templete incluye la edición constante de revisiones de su obra [sean efímeros comentarios en red o revistas soft, o si es un autor encumbrado, en libros de ensayo entorno a su figura y su quehacer], así como de toda su escritura, tanto teórica, literaria o poética. Es decir, detrás de la promoción de un poeta para que se perciba “grande”, hay la inversión de un capital. Incluso si éste ya ha muerto.

Los institutos, fundaciones, o los sistemas de becas, son la inversión elemental para tener una reserva para la banca, y también un público consumidor, que asumirá también el papel de mentor de generaciones enteras que asumirán sus referencias como verdades. Sin embargo, los escritores que ocuparán los escaparates, y serán las grandes “luminarias”, son miembros de familias ya instaladas en los medios culturales, políticos y aristocráticos; se educan bajo una especial supervisión: vienen de abolengo, de una tradición asumida. Son niños que fueron educados desde pequeños para ser líderes dentro su campo. En este caso, la literatura y la poesía.

De tal modo tenemos que la clase que rige el mundo es la clase intelectual, pues posee los recursos de conocimiento para doblegar la realidad a “su imagen y semejanza”. Hay dentro de esta clase intelectual contrarios a la naturaleza del poder que les fue heredada, y por otra parte, un ápice de astilla de la clase baja que se desplaza a la clase intelectual, pero que representa con dificultad 1%, por mucho. De este mismo modo, el ejercicio del poeta es, por principio el de un intelectual que siente, vive, se arriesga desde su propio círculo existencial. Pero la variable de este 1% regularmente es útil, más para el 99% de la clase intelectual acomodada que representa 8% de toda la humanidad, que para el resto de mortales. La percepción de la vida, como de la literatura misma es maleable, y puede ajustarse de acuerdo a quién tenga más recursos de producción mediática.

Siguiendo esta lógica, y el análisis de Iber, no sería extraño pensar que el boom de la narrativa latinoamericana haya sido un ardid para contrarrestar el peso inminente que había adquirido la poesía en América. El realismo mágico era el punto exacto entre lo narrativo y lo poético. Entre lo surrealista y lo folclórico. Un terreno perfecto para cimentar un “nuevo mensaje”, una “tradición renovada” de los deberes teológicos. Para Latinoamérica el surrealismo le era externo, tanto que su realidad inherente es de una plasticidad onírica, porque son materia pura de los sueños, lo que vieron los europeos (colonos) como un problema, pero también como un nexo con su tradición anquilosada, la cual era conveniente retomar para colocar herraduras al trote de la idea poética política de América, que se estaba vinculando con mayor naturalidad a un realismo militante, o de carácter comprometido con las diversas causas emancipatorias. Pero al final el monarquismo vitalista Bolivariano, como una extraña gramática de lo puro, al estilo de Andrés Bello, se terminó imponiendo como una monarquía promisoria de “un mundo mejor”: América, pero que no daba más que para sobrevivir en la natural disolución de las jerarquías, donde los gobernantes bien intencionados, absortos e ignorantes de su propia ignorancia, condujeron al pique su propio ideario. De tal modo, obedeciendo a este análisis, las becas son una especie de populismo literario, que compara fácil (8 mil al mes) a los futuros y presentes lectores de los clásicos mundiales, sean mexicanos o extranjeros. Y algunos buenos prestadores de servicios que llegarán a poder decir que son poeta con todas las de la ley, incluyendo los títulos nobilarios.

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orque la gente busca mitos. Y por muy cruen-

ta que sea la realidad, siempre se sujetará del ideal mortífero que representa la promesa del porvenir, sean en esta vida, o en el “más allá”. Los poetas, son divididos, por los mismos espectadores-poetas en los nobles, o Nobeles, que ganan el peso de la corona de los reyes Suecos. Y por otra parte, los que caen, pierden, son borrados; se suicidan, o como mártires con su aureola, saben soportar su corona de espinas, y se vuelven ellos mismos, cual cínicos griegos, reyes de sí mismos. Y esta percepción se da, porque los que aspiran a ser poetas, aspiran primero a ser figuras públicas; ídolos de masas, y proyectan su deseo sobre las figuras dramáticamente radicales (en caso de los poetas aislados) porque su deseo es producto de una fantasía neurótica. Así es como brillan nuestros mártires: Lorca, Maiakovski. Miguel Hernández. Cesar Vallejo. Víctor Jara. Gabriel Celaya. Roque Dalton.

Pero tampoco es llevar las cosas al extremo y decir que el poeta becario está “maldito” o “bendito” por tener el estímulo. Sería ejecutar la misma perspectiva maniquea del marco político de la poesía. A veces, como sucede en esta sociedad, el estímulo monetario, sobre-exalta, y al modo del cocainómano que abre más los ojos cuando habla y desarrolla una aparente alta estima, el becario tiende a desconectarse momentáneamente del mundo.

El reto es ser congruente sin caer en la desespera-

ción. La prepotencia del empoderado, sea del recurso como estímulo, o el salario en un puesto influyente [departamento de edición, administración de recurso], tiende a darle cierta seguridad para que ejerza abiertamente el discurso de su “economía” sin tapujos ni prejuicios. Al final, ser legión del Estado o de un grupo que gobierna desde el Estado, sin representar a la población (que por naturaleza debería ser un administrador equitativo) también es una forma de vivir. Y es tan válida como la del narcomenudista que logra pagar casa, auto y otras exigencias (o necesidades) del habitante contemporáneo de la urbe.

Este ejemplo nos deja claro que no se puede pen-

sar en una sola economía. O dicho de otro modo, en una sola ley que rija todas las casas. Lo que resulta en que cada micro economía deriva de sus contexto y que la poesía puede ser potenciador de su desarrollo. Visto así, son muchas las economías, que derivan en N cantidad de poéticas y que por lógica, vuelve inoperante la idea de una sola ley, es decir, de un solo canon. Porque sólo si se logra imponer un icono central que unifique la visión de todas estas economías, se consolida el centralismo. Pero pensar en una sola economía, planteada desde este punto de vista, es pensar también en una economía que responde a una visión enajenada y corrupta. Por eso la poesía, al igual que todas las otras partes sociales, está gangrenada.

La economía es la forma del hogar, “la forma en que individuos y colectividades sobreviven, prosperan y funcionan”. Y de ese modelo de vida, se desprende todo lo demás, todo el domo de lo que concebimos como real. La economía que nos mantiene vivos es la que determina si lograremos ser congruentes, o contrario a ello, en un acto desesperado, nos hará asumir lo que tuvimos que hacer con fin de sobrevivir y al mismo tiempo falsear lo que somos como acto de existencia.

Esa es la magnitud de la paradoja a la que se en-

frenta el poeta contemporáneo.

 

   

 

 

Es necesario abrir caminos sin olvidar la historia de desigualdad que margina y discrimina los más altos ideales de libertad y justicia. Reivindicar el papel de las escritoras en el mundo es caminar bajo la conciencia de unidad dejando a un lado las desigualdades fraguadas por culturas misóginas.

La poesía hecha por mujeres no es distinta de la poesía hecha por hombres. LETRAS LATINOAMERICANAS, MUJERES ESCRITORAS ABRIENDO FRONTERAS servirá para conocer el trabajo que realizan las mujeres en México, Bolivia y argentina.

La Piraña agradece infinitamente la invitación a UNIRSE a este magno evento de la mano de LUZ FIALA y felicita abiertamente a la poeta Rossmarie Caballero fiel anfitriona de las letras.

 

 

 

   

 

 

 

 

las poetas rosana caruso, la poeta Luz Fiala y la anfiriona del evento la poeta Rosmarie Caballero 

                                       

 

 

     

 

 

Publicado en ESTANQUE LINGÜIVORO
Miércoles, 08 Febrero 2017 22:38

ESCRITORES QUE NO LEEN / Ramiro Padilla Atondo /

 

 

 

ESCRITORES QUE NO LEEN

Ramiro Padilla Atondo
 
 
 
Hay quienes sienten el deseo

de escribir de súbito, como si el acto de la escritura fuera automático. No se puede descartar al genio que sin leer libros pueda construir una obra, pero esto más bien sería algo absolutamente fuera de lo común, algo así como uno en un millón. Por lo regular cuando alguien que no me conoce se entera de que soy escritor me asalta de inmediato con dos afirmaciones. 
La primera, que yo debería de escribir un libro acerca de su vida, como si esa vida en particular estuviese tan llena de matices como para que valiera la pena una biografía novelada al estilo de André Malraux, y esperan que de inmediato me enganche preguntando acerca de los detalles de tan peculiar existencia.
La segunda afirmación es que ellos (una mayoría) también tienen planeado escribir un libro, por lo que de inmediato se imaginan que me convertiré en su asesor de manera inmediata. Para este tipo de afirmaciones tengo siempre una pregunta. ¿Qué estás leyendo en este momento? Este es el primer filtro para saber si alguien está tomando con seriedad el asunto que me acaba de plantear. La mayoría de las veces me dicen que no leen lo que los descalifica de manera automática. Aunque también hay aquellos que sí leen pero no leen nada de lo necesario para convertirse en escritor.
Y aquí la pregunta sería ¿Qué se necesita leer para ser escritor? No hay una fórmula mágica para decidir exactamente que contenidos alguien debería de leer para convertirse de manera exitosa en escritor, porque hay muchísimos factores a considerar. Por lo regular los que se me acercan intentan escribir libros de aforismos o autobiografías con una fuerte carga de superación personal. Mario Vargas Llosa hablaría de eso en cartas a un joven novelista diciendo que la fama es tan veleidosa que muchos escritores de probada calidad literaria viven olvidados mientras que otros que son una
verdadera pesadilla para el oficio obtienen jugosos contratos, llegando al grado de descalificar al Ulysses de Joyce desde una posición mercadológica como la de Coehlo.
Lo que realmente determina una verdadera vocación literaria puede ser ese deseo incontinente de recrear otros mundos después de haber leído bastantes libros. La analogía en este caso podría ser aquel tipo común que sin haber jugado beisbol ha decidido convertirse en pitcher. Cree que tiene un gran brazo pero nunca lo ha utilizado. Un jugador de beisbol hará de la práctica diaria su mejor arma para competir y la repetición de ciertos patrones de entrenamiento lo hará mejorar. Quizá no llegue a las grandes ligas pero al menos se convertirá en un jugador decente.
Igual le pasa a un escritor. Pensar que sin leer puede llegar  a ser un escritor decente no deja de ser una estupidez. No hay atajos para el oficio de la escritura. A escribir se aprende escribiendo y leyendo. Se leen los libros como se lee un manual de ficciones. Se aprende a de-construir un libro para entender sus elementos. Hay escritores que solo utilizan un mismo tipo de narrador y esta limitación en su técnica se ve aún antes de abrir el libro. Gabriel Zaid reflexionó acerca de esto al escribir Los Demasiados Libros. Hay un mercado grandísimo de personas que quieren publicar, pero este mercado es inversamente proporcional al de los lectores. Aquí habríamos de preguntarnos si la profecía escrita por Ray Bradbury en su Farenheit 451 puede llegar a ser cierta. Que los demasiados libros con contenidos malísimos nos obliguen a quemarlos por ley. Creo que sería sano. Aunque en la realidad haya una selección natural atroz. Si la obra de un escritor tiene calidad literaria o calidad comercial tarde o temprano conseguirá una editorial que le publique, aunque este camino sea largo y sinuoso.
Claro está que los escritores que no leen tienen menos posibilidades que los demás. Muchísimas menos. Si por alguna fortuita razón, un escritor de los clásicos de principios del siglo XX
se topara con un neo-escritor que no lee, entendería que la muerte de la literatura está cerca. Lo miraría como un bicho rarísimo de una historia de ciencia ficción.   Y se preguntaría que está pasando en el mundo que las cosas están al revés, cuando la escritura es el paso lógico desde la lectura. En tiempos pasados, más que la calidad literaria la publicación era el premio lógico a la terquedad. A trabajar publicando aquí y allá hasta lograr hacerse de un nombre y a la depuración estilística proveniente de las infinitas horas de lectura y escritura. Quizá sea demasiado pesimista. El problema es casi todas las semanas me topo con un escritor que no lee. Por eso escribí esta reflexión.

 

Miércoles, 08 Febrero 2017 08:49

Infamelicus / LUCAS MATUS

Infamelicus

Desmond Harris, peripatético de tiempo completo, asomó la nariz por la ventana que daba al inventario, tal como solía hacerlo cuando sus reservas de dinero llegaban a niveles críticos.

Nadie en su sano juicio dentro del catálogo se percató de su conmovedora presencia en el marco de la ventana, tan atareados se encontraban unos y otros, afanados en resolver el sexto misterio del mundo y de paso terminar el novenario cuarenta mil (tan en boga en estos tiempos) antes de que se presentara en el lugar de los hechos la siguiente aurora.

Vaya que, si sabían ellos, cómo son los asuntos infames de un egoísta cegado por la iracunda fe depositada en la intimidación.

Con su boca de lechuga maltratada y una mal fingida sonrisa Desmond Harris preguntó a bocajarro:

– ¿Habrá por casualidad Astrágalos de fantasía disponibles?


Cada uno de los ausentes dejó respectivamente lo que estaba haciendo para mirar al unísono hacia la ventana y responder como miembros honorarios del chorus line:

– En su defecto tenemos palabras sueltas y carne de floripondio, respondieron todos a una sola voz, con la garganta inflamada cual palomo en cortejo fúnebre, pero… lamentablemente por el momento no están disponibles.

–Por otro lado, es de hacer notar dijo el de los bigotes, que son cuestiones que a usted no le servirían de mucho, dada su situación actual y la enervante fluctuación intermedia de la bursa de valores propiedad de Don Down Jones y el índice Nikkei, agregaron unicornes, todos y cada uno, campeones del orfeón y el címbalo.

– ¿Pero a quién le importa la rebatinga de maravedíes? Replicó Desmond Harris con los pulmones llenos de gris desaliento. Yo lo que necesito son astrágalos…


Hizo un esfuerzo supremo y continuó desde el albornoz masacrado, herencia de su padre desaparecido. - En fin, si la canasta está vacía de alcornoques, sinóptico debiera usted de ser y no andar con sandeces financieras, que si pido garantías no es por gandul o mal encarado, sino por gallináceo y destartalado.


Nadie en la sala se dio por aludido. Todos hicieron como si una mosca sinforosa les distrajera la atención.

– De noche vienes… se interrumpió abruptamente Desmond Harris pensando en…

Acto seguido, inculcó las manos huecas en los bolsillos y una mueca anodina se estacionó en su cara contrita por la desnudez y el hambre.
Intentó continuar, pero no pudo. Todos en la habitación lo notaron.

El grupo le miró de hito en hito. Ninguno daba crédito a lo que sus ojos veían.
Desmond Harris monstruaba inseguridades dignas del dogma más dogmático jamás revelado.

Verlo derretido sobre el dosel de la ventana les dio un argumento más para mantener su inopia y desinterés más allá de sus propias y sosegadas narices.

Se miraron al unísono y sin pronunciar palabra ninguna, algunos tomaron sus guitarras y sus chilindrones, otros se apoltronaron confortablemente sobre las finas lámparas de araña que colgaban del techo y algunos más hicieron piruetas insólitas sobre los quinqués de aceite de palmilla y los sifones de hielo seco que reposaban el sueño de los justos en las mesas y anaqueles de los alrededores.

Hicieron (todos) como si nada hubiera pasado y sin más ni más, volvieron a sus actividades cotidianas mientras Desmond Harris se asomaba solícitamente en la siguiente ventana.


*Cuento elaborado al vapor muy cerca de una canasta de tacos al vapor…

Lucas Matus

Ciudad de México

Enero 2017

Publicado en NARVÍBOROS(Narrativa)
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