La Piraña - Elementos filtrados por fecha: Agosto 2017

 

       

 

 

 

VERBOS POR DENTELLADAS, de Noelia Illán Conesa

Por Miguel Ángel Real

 

 

En 2016 Noelia Illán Conesa (Cartagena, España, 1983) publicó su segundo poemario: “Verbos por dentelladas (RavensWood Books, 2016).

La codirectora de la revista “La Galla Ciencia” utiliza en sus poemas un estilo claro, directo, evocador y nunca recargado, con algunos toques de los "novísimos" en los que homenajea a José María Alvarez y evoca la nostalgia de un pasado idealizado, en el que la cultura (con amplias referencias clásicas tanto en los versos como en las citas introductorias, pero igualmente en el sentido más amplio de la palabra) es un punto de referencia indispensable y vital.


Esa supuesta edad dorada se enfrenta de manera frontal a una realidad mediocre ("Imbéciles de tiro en la sien" en “Lunáticamente”) de la que no obstante la poeta intenta sacar partido a través de lo concreto (la música, el sexo, el cine, las cosas aparentemente banales en las que a pesar de todo encontramos un sentido: "La vida puede ser hermosa con esos pequeños gestos mundanos", en “Casillero del diablo”).

Porque de todos modos este libro nos muestra que Noelia Illán es una autora lúcida y nunca olvida que el presente es lo único que nos queda: en ese sentido no hay ingenuidad y lo real nunca se ve edulcorado. Y es que en este mundo que se hunde, entre sus dudas, nos aferramos a algunos fogonazos (Cf. La tercera parte del poemario, “In media res”).


Pero sea como sea, la tensión vital y poética surge de ese combate que debemos llevar a cabo para alejarnos siempre de todo aquello que sea banal, comenzando por una manera de luchar contra la decepción del aquí y ahora: el viaje, momento esencial que nos ayuda a ser otro y a respirar gracias a las imágenes que nos dejaron tantos lugares visitados, aunque la nostalgia de volver nos quite el aire. (Cf. la primera parte, “Los puntos cardinales”.) 

Entre esas luces, la poesía de Verbos por dentelladas nos ofrece aferrarnos, desde el mismo título, a una sensualidad muy palpable, cuyo objetivo es cambiar el mundo con un simple gesto. Una meta por alcanzar, ya que ese presente en el que nos apoyamos es esencialmente absurdo: ¿sirven de verdad las pequeñas cosas para reconciliarnos con el mundo? Noelia Illán no tiene la respuesta. Sólo nos queda entonces observar.


 

 

 

 

DESCONCIERTO

Hombre astuto

que erró mucho tiempo…

Homero

Reconozco a veces mi vida en algunos sitios.

El café, un cigarro, una taza agradable.

Las Mezquitas me tuvieron dentro,

me perdí en las calles del Bazar.

En Nueva York tengo ropa en la tintorería,

veo caras conocidas en el barrio de Termini,

tratos familiares en Alexander Platz.

A veces, perfecta realidad. Otras, abismo.

Otras veces, sólo soy real en Cartagena.

Y esa sensación me asfixia.

¿Y SI NO TE ENCUENTRO ?

Justo en ese minuto

cuando nos escapamos

al mejor de los mundos posibles

Gil de Biedma

Búscame en el salitre del mar sureño,

en la línea que separa de la tierra el cielo,

en los libros gastados de París

o en el ocaso rosa de Pest.

Búscame en la abstracción del tiempo,

en el merodeo de aquellas casas de oro,

en las sombras del almendro en flor.

Búscame en las manos asoladas de mi abuela,

en los sombreros de copa,

en las tumbas de un cementerio tunecino.

Búscame en las huellas de los perros

y en el relamer nocturno de Marruecos.

No me busques                                aquí.

No estoy.

CASILLERO DEL DIABLO

Y luego, en otoño, el aire seco y vibrante,

cargado de áspera electricidad estática,

que inflama el cuerpo bajo la ropa liviana.

Durrell

La vida puede ser hermosa

con esos pequeños gestos mundanos,

o cuando escuchas un disco de los Dire Straits,

o con un paseo otoñal en esa mar nuestra

que nos vio nacer y nos nace siempre.

Con una boca carente de pudor y de soberbia

cuando muerdes la manzana podrida

del deseo,

y caes torbellino abajo

al fondo más oscuro de la mente,

donde hay unas bragas

y esperma y sangre y tú luces como nunca.

O con las viejas fotografías de mi abuela,

dichosa sobre su moto azul,

donde siempre me parece estar ahí,

retratándola.

Cuando esos crepúsculos

que no son ya rojos, sino dorados y eternos,

clavados para siempre en tu retina,

a fuego en Istanbul, en Buda tatuados.

Con el blanco y negro de algunos filmes,

el grito de ¡Marcello! en la Fontana

las risas de esas chicas que se abren al mundo.

La copa de vino que empapa tus venas,

el verso que arrastra y que araña,

que embruja –oh, sí, esas lecturas

de noches adolescentes-.

Con una conversación, quizá;

una cena en Roma bajo aquellas farolas

amarillas, como las de Pérgamo,

y ese cubata agrio que nos hizo reír en Atenas.

Pero luego,

¿qué hay detrás de todo aquello?

¿comprenderemos algo al final del trecho?

Somos objetos vacíos

que alguien guarda.

AUREA MEDIOCRITAS

Evocando el pasado y los días lejanos

lloraré.

Verlaine

Mi estado es cambiante

-por qué negarlo-,

mudado en aquella o esta circunstancia,

ocasión o lugar donde me halle.

Mi estado es adverso ante una falda,

ante un cigarro mal apagado

o esa laca barata que usas los lunes.

Es catatónico si pierdo en la batalla,

nublado algunas tardes soleadas,

brillante con alcohol y noches,

fálico si la prisa apremia,

si la ley impera descarado.

Voy de lo flexible a lo volcánico,

salvaje cuando hay gente,

pacífica si me entreno.

Evitando el punto intermedio,

alejándome siempre de lo mediocre.

 

 

Noelia Illán Conesa (Cartagena, España, 1983), diplomada en Filología Clásica, es codirectora de la revista de poesía española La Galla Ciencia. Es la autora de de Calamidad y Desperfectos (Las Cosas Triviales, 2012) y Verbos por dentelladas (RavensWood Books, 2016). Ha participado en varios festivales de poesía y ha colaborado en diversas revistas como El Ciervo, El Coloquio de los Perros, Ágora o Meca. Figura en varias antologías y ha recibido diferentes premios de poesía y microrrelatos.

 

 

 

 

 

 

 

 

Renato, triste en su madurez.

Waldo Contreras López

 

 

 

Renato es un hombre triste desde hace mucho tiempo. Un hombre perdido en el alcohol y su madurez solitaria; siempre es alguien triste aunque haga lo posible por ocultarlo. Renato maduro y triste a pesar de la cerveza en la mano y su sonrisa bobalicona; Renato trata de aparentar seguridad en sus modos de andar pero se ve a leguas el peso de su humanidad melancólica; parece a la distancia, con sus pasos arrastrados, estar atravesando un desierto, con su figura borrosa tras la reverberación de la inclemencia ardiente del sol que le acompaña desde hace años deprimiendo sus andares a cada metro que mal avanza, equivocando para siempre su sendero a causa de los miedos ante la vida, su miedo a las mujeres que son la vida misma; esas mujeres y sus abrazos, sus besos y sus piernas, con sus labios sonrientes y el guiño tramposo de sus miradas.

A Renato las mujeres le entristecen; ellas son el sol que lo mata en su desierto que atraviesa para siempre. Lo veo y me viene la idea de que morirá por una mujer, mala o buena.

Y hoy, desde la temprana de alcohol (y drogas duras de mi parte), Renato tiene aspecto de cadáver, aunque trate de disimularlo con una exagerada algarabía, el manoteo maníaco y sus gestos teatrales al charlar; hemos estado bebiendo demasiado pero el parece estar más ebrio que yo, hundido en su silencio que sé que es como un ángel anunciador de un desastre impalpable. Yo estoy muy drogado por cocaína y también acompaño su silencio con mi mandíbula trabada hasta el dolor (a mí la cocaína me templa y me silencia). Yo, callado y excitado de adrenalina, nervioso, como perro que presiente un chubasco. La cocaína es el desierto que me pierde los pasos sin mujeres y sus guiños y sonrisitas tramposas dejando huellas junto a mí (solo compañías efímeras); mi desierto blanco y decadente sin mujeres y sus perfumes de superchería, sus visiones del mundo con nubes algodonosas y montañas de colores y las lunas y no sé qué más, sin toda esa histeria y su genética bipolar. Esas piezas de carne que son como una rica droga natural.

Caminamos juntos y silenciosos esta calle nocturna con su luna de luz blanca y sus lámparas públicas y tristes; la calle húmeda de lluvia y desagües ciudadanos. Y Renato cree tener hambre, quiere comer hot-dogs en la mugrosa carpita improvisada para vender comida bajo la lluvia. Ese mal parapetado cenador que está cerca de nuestras casas.

Observo todo el largor de esta calle de mi niñez, esta calle vieja que he andado durante años, esta calle que ahora me ve perdido, perdido con mis pasos y yo no me doy bien a bien cuenta de ello. Yo me siento templado con mis pasos errados pero bajo control en medio de la perdición. Esta calle y sus semáforos con sus luces tricolor que parece dicen al mundo: “paren ya, paren, por favor”. Renato y yo nos sentimos bien a nuestro gusto y nos creemos normales aunque los perros nos ladran con un furor territorial exagerado y los gatos nos huyen raudos tras echarnos una mirada breve y juiciosa; la gente nos saluda con la gana de que no nos detengamos, desean que mejor vayamos a parar en el fin del mundo con nuestra mala facha y pestilencia y nuestra platicadera de borrachos; la gente nos evita su centro de atenciones como las grandes glorietas de los bulevares provocan que los automóviles les den rodeo. Detenemos nuestro peregrinar alcohólico en el mugroso puesto de hamburguesas y hot-dogs de “la Vero”, nos sentimos de inmediato hundidos en el ambiente cálido de la mirada de esta mujer que siempre está sudando a chorros ante el calor de la plancha olorosa a manteca  y carne frita, tocino, jamón, queso y papa mal cocida; y se puede también percibir el tufo a nido de ratas y cucarachas, todo esto a través del olor penetrante (y con un dejo de no sé qué cosa, pues deja en el alma un raro sentimiento) de la lluvia que cae en algún barrio cercano a acá; llovizna con gotas tenues, apenas un rocío, y los relámpagos alumbran todo el horizonte del sur del mundo.

Hemos pedido dos hamburguesas con doble carne, papas y refresco de cola.

Y recorro el local mugroso con la vista: veo las telarañas llenas de diminutos insectos y polvo en las esquinas del techo, el piso está manchado de manteca ennegrecida por la tierra en los pies de la clientela, hay pegado sobre esta cáscara lustrosa trozos pequeños de lechuga, tomate, cebolla y semillas de chile jalapeño; entonces el suelo parece una gran hamburguesa apestosa. Las patas de las sillas están manchadas hasta la mitad inferior de una mugre mal lavada; igual las patas de las mesas, hechas de perfil tubular y lámina de cartera, están mugrosas y oxidadas por una nata de comida vieja echa de cátsup, mostaza, mayonesa y grasa vegetal, estos trozos de fierro parecen estar vomitados por viejos congestionados de alcohol; la plancha crepita con su superficie oscura y caliente; los focos de colores están algo igual: están llenos de grasa, polvo y telaraña. Y a pesar de todo este aspecto de muladar miserable, el restaurante de hamburguesas y hot-dogs de “la Vero” hierve de visitantes de la media noche y de toda índole callejera: putas borrachas altaneras con ínfulas de muñequitas de la mafia que piden la comida con su tronar de dedos de piruja mal pagada y su chicle envenenado de alcohol, semen, y rebaje de cocaína: “apúrate, mi amor, quiero bajar el asco y el avión”; vagabundos con la cabeza tronada por el cristal combustible de mala calidad: “regálenme un taco gente, si conocen la calle conocen a Dios y yo soy su hijo, aunque parezca lo contrario”; jóvenes mariguanos con su mirar ingenuo desde su mundo alterado y su risa desternillada y fuera de control, jóvenes mariguanos voraces: “sírveme dos hamburguesas y dos cocas para comer aquí ¡que rico huele todo esto!” hombres mandaderos cocainómanos apanicados por tanto circo incidental: “tra-tra-traigo prisa, Vero ¿me haces el favor?; parejas de enamorados que vienen a quitarse el sabor a besos, el sabor a genitales y a borrar el aroma penetrante y tedioso a sexo de su piel pegajosa del sudor seco de la refriega física con el olor a manteca rancia y el menjurje que ofrece esta mujer. Llegan también jotos esquivos o escandalosos que piden su comida en voz baja o a gritos en sus explosiones de júbilo afeminado: “¡ay!, ¡Verolis! Dos hamverguesas de milarguesa con mucha mucha mayonesa y crema, ¡crema de esa trasparentosa que usas y que parece ya sabes qué!” y también le visitan gente igual a Renato y a mí, personas  que llegan a reposar la tristeza (la penas con pan serán menores siempre) y pide la comida con timidez, con miedo de romper el encanto de este mundejo que gira y nos ignora hundido en su penar multicolor.

Y veo comer a Renato desde la distancia de mi plato. Parece que al fin su mirada le ha puesto atención al mundo, su mirada está fija al fin en algo concreto: su hamburguesa y el vigilar de su lento masticar, el trago sin prisas a su botella de coca-cola; su mirada se ve animada al fin, al fin Renato dirige sus pupilas en las mías y veo en ellas toda la intención de hablar; termina al fin de comer, observo como es que se limpia la boca y la nariz (con maneras de marica) embarrados de mostaza, traga saliva, eructa con un sonido acuoso, me mira unos instantes, tamborilea la mesa y dice: “no puedo vivir sin esa mujer que me ha poblado el mundo y luego me lo ha, de mala manera, dejado bien abandonado”

Renato está enamorado una vez más de otra mujer equivocada en un mundo de imposibles.

Conoció a Marimar en uno de sus viajes al norte del país, en la presentación de un libro de relatos cortos (“buttensmileys”, se llama el libro) escrito por un joven baja californiano. Renato en su madurez, con sus treintaisiete años mal gastados en alcoholemias y putas es malo para el amor. Renato maduro se atolondra ante el amor, se vuelca, se arrebata, se vacía. Por eso pierde siempre. Se enamora sin motivo evidente.

Marimar es una mujer vivida en las lides del amor y desamor; es una muchacha capaz de abrir las piernas para divertirse y aunque su ternura por los hombres es una cualidad que no le permite hacerles daño de forma malintencionada ella es también incapaz de sentirse obligada por compromisos serios hacia alguno de nosotros. Marimar es buena farra, buena copa, querendona, apasionada en la cama pero, como es obvio o evidente, le tiene mucho miedo a su propio corazón; Marimar pues, no es afecta a prolongar más de tres meses una relación de pareja sexual; ella es incasable, es puro cotorreo y entonces Renato es para ella puro cotorreo.

Pero Renato se arrebató desde el día en que ella le saludó con sus ojazos azules pícaros aquella tarde de tertulia literaria en los muelles de Ensenada. Renato se volcó por esos ojos de mar bravo y ella respondió con su ternura, con su vocación para la aventura color rosa mentiroso de cafés en terrazas con vista al mar, en parques cinematográficos de franquicias norteamericanas (películas cursis sobre comedias románticas). Marimar, la “princesa sideral”, rodó su película clase “b” y Renato se creyó el galán. La película no podía tener un gran final y Renato terminó derramando las dolorosas lágrimas de su madurez ingenua para las cosas del amor y sus mujeres y ellas y su entendimiento moderno y “chic” acerca del amor.

Y Renato trae arrastrando ese parque cinematográfico dese el puerto de Ensenada hasta este mugroso puesto de hamburguesas y hot-dogs de “la Vero”, acá, en Culiacán Sinaloa. Renato llora sus lágrimas de la madurez desesperada para que su triste película color rosa feo jamás termine.

Y aquí estoy frente a él para escuchar otra vez su dolor hecho alcoholemia y vagancia nocturna y triste. Renato hace a un lado su plato, niega con su cabeza pesada de tontera, vapor etílico y tristeza, me mira con sus ojos a punto de derramarse como cascadas de dolor, cascadas con sonidos de historias sobre muelles, cafetines ante amaneceres brumosos, balcones que miran barcos que se despiden de la tierra con sus enormes trompetas que braman como los gigantes mounstros mitológicos de los archipiélagos griegos de Homero. Y Renato me cuenta que le es imposible vivir sin ese mar enorme color azul en este desierto enorme y con ese sol que le quema los años vividos con un ardor que lo conturba. Le replico que comprendo perfectamente, que yo sé lo que es vivir amor y luego perder para siempre; le digo que conozco el vacío pero no caigo en él. Renato me dice que es difícil vivir en una esperanza mal fundada, que es difícil padecer desesperanza, que es imposible animarse a vivir sin esos ojos de mar bravo y esas sonrisas y esas piernas aromadas, esa ternura pura y malentendida; es imposible sin ese portento de mujer sublimada por su necesidad de amor triste y madura. Un príncipe rosa sin princesa. Renato llora en su madurez y le comprendo,  como comprendo mi refugio ante el dolor.

¿Vamos por una puta? Termina preguntándome con su boca torcida y su mirar perdido en el fondo de su miseria estancada. Renato y su madurez.

 

Publicado en NARVÍBOROS(Narrativa)
Martes, 29 Agosto 2017 22:01

43  / Jorge Enrique Yam /

 

 

 

43 

Jorge Enrique Yam

 

 

 

Tal vez sea en el papel 

donde la poesía dispare letra a letra a quemarropa 

y las palabras se vuelvan proyectiles 

para los ciegos que no encuentran justificación 

de su mirada. 

 

Entre veladoras, 

los 43 desaparecidos 

alumbran este rompecabezas 

con balas que incrustan una sola idea 

que nunca se esconde 

en frases como disparos, 

en armas como versos. 

 

Aún seguimos  

con la cera quemando la conciencia 

en esta espera que se disipa 

y parece que la luz  

empieza a ahogarse 

en las calles. 

 

¡Marchas, marchas! 

Es hora de Ayotzinapa; 

en este país las flores se dicen 

con la voz alta de nuestros muertos. 

 

 

Link del video en YOU TUBE

https://youtu.be/nKFKZdCj3is

 

 

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)
Martes, 29 Agosto 2017 21:36

NO HACEMOS REBELDES / José Fons /

 

 

NO HACEMOS REBELDES

José Fons

 

 

 

 

Somos la rebeldía

criticamos el sistema

la imposición y la intolerancia

el aparato represor de la hegemonía

estado de excepción que gobierna

las 24 horas, 365 noches amargas


Somos la rebeldía

y también nos criticamos

porque somos libres y locos

aplicamos indiscriminadamente el disenso

nos regodeamos en la revisión de textos

y podemos pasar horas discutiendo

si la palabra rebeldía lleva acento

cuando se escribe con mayúsculas


Somos la rebeldía

y cada quien en su cuento

transcribe el propio artículo y subtexto

complicado en los tiempos de las soledades

infinitesimales

evitamos aplicar el punto de acuerdo


somos la rebeldía

cada quién en su renglón

somos expertos evitando activar caudillos

pero incapaces de un acto simultaneo

y honesto, cuando están levantando

a un compañero, desconocido

impersonal, nos volteamos a buscar

los renglones torcidos del movimiento


somos la rebeldía

podrán desaparecernos

no aprende el gobierno como detenerlo

ahora la onda está en la acción del efecto domino

fuera de contexto

somos la rebeldía

de acción anarquista anónima

de efectividad variable

sociedad espiritual libertaria

cada quien aplicando su propio libro

somos la rebeldía

buscando conciencia en poemas

en verso libre

atascados de reglas
 

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)

 

Intajtsitsiuan ayotsitsintin no uelej patlanej

Los padres de las tortugas también saben volar

 

 

Uelej patlanej inkuatipan sokitlalkontin

inkuatipan miktlalkontin

Uelej patlanej inkuatipan tepossayolimej

Ipan ojtin techichikuitoltikej niman xalyojkej

Uelej kinyekanaj miyakej ayotsitsintin

Chikauak oyouaj kampa xaka najnauate

Kitekotonaj on tlatsakuajle kampa nemej

on tekapotschichetsopilomej uan kamelauak texipaltikej

Intajtsitsiuan ayotsitsintin no kimpiyaj inmastlakapaluan

Inmastlakapaluan uan amo kaman siouej

Inmastlakapaluan uan melauak yolchikajkej

niman tlamachaj ika tonajle niman ika yeuajle

Intajtsitsiuan ayotsitsintin no uelej nejnemej

Nejnemej ixtlapojtiuej

nejnemej ixkualantiuej

maske tej nochojchokaj

ueye kinajmanchiua on uitstsintle

uan tlalaktok tlatlajko inyolo

Intajtsitsiuan ayotsitsintin tlakuiteuaj

Tlakuiteuaj kampa kitlasojtlaj inyesyojtsin

kampa kintlasojtla insiuatsitsiuan

kampa kintlasojtlaj inkoneuan

Amo kinokauiliaj inka manomapojpouakan

intlaluayotsitsiuan

Intajtsitsiuan ayotsitsintin no melauak apismikej

Kinekisiaj kiminextisiaj inkonetsitsiuan

Kinekisiaj kinkitskisiaj, kintenkuasiaj, kinnapalosiaj

Ipal on tlamantle tej amo nokauaj, kintemouaj

niman kintemouaj ipan inauiuilakachuan on ueyeatl

atlanelouaj ipan inayeualuan on tetojtomaktikej tsopilokotsmatiltin

uan xtla kimatej, uan amo itla kinkokoua

Intajtsitsiuan ayotsitsintin no omesempoaltin iuan yeimej

ome sempoaltin iuan yeye tlakamej uan nomateketsaj

ome sempoaltin iuan yeye tlakamej uan tsajtsej ika yekpakilistle

ome sempoajle iuan yeye

ome sempoajle iuan yeye

ome sempoajle iuan yeye

 

 

 

Los padres de las tortugas también saben volar

 

 

Volar sobre pantanos

y fosas clandestinas

Volar más allá del ruido de las moscas de fierro

Volar sobre carreteras curvosas y arenosas

Dirigir a miles de tortugas

Romper y burlarse del silencio

Romper los cercos

de perros-zopilotes hambrientos

Los padres de las tortugas también tienen alas

Alas de aliento incansable

Alas de fuerza para sobrevivir

bajo días y noches de espera

Los padres de las tortugas también saben caminar

Caminar con la frente en alto

con la mirada llena de rabia

aún a pesar de las lágrimas

aún a pesar de la espina

clavado en el centro del corazón

Los padres de las tortugas también saben luchar

Luchar por su sangre

por sus esposas

por sus hijos

Defender la dignidad humana

desde sus raíces

Los padres de las tortugas también tienen hambre

Hambre de encontrar a sus hijos

Hambre de poder tocarlos, besarlos, abrazarlos

Gritar con ellos para crear ecos

Por eso nadan y nadan

sobre mares arremolinados

sobre lagos de pingüinos gordos

e inhumanos

Los padres de las tortugas también son cuarenta y tres

cuarenta y tres puños levantados

cuarenta y tres gritos de esperanza

cuarenta y tres

cuarenta y tres

cuarenta y tres

 

 

Ome sempouajle iuan yeye

Cuarenta y tres

 

 

 

Ueye tekokoj kuak mixkuatipan kitekestokej se miktepostle.

Ueye teajman kuak  mixpan kimiktsiaj se toknij

niman xuele itlaj tikijtos kampa tla titlajtoua teuan tonkisas.

 

¡Tajua! No ompa tiuajlo kampa tichantitok ipan ojtle,

kampa timomaxtijketl uan xtla kuelita.

¡Tajua!  No ompa tiuajlo kampa ojtin melauak tlachaj,

innakasuan uejueimej ken itla elefante

niman intemiktijkauan,

xkaman kimitaj ipan kalpan

nin ipan kaltekiuaj kan tetlakanonotsalo.

 

¡Tekokojkej ojtsitsintin uan

tlaxayakamatlaloltin ika monontsintlajtol!

 

 

 

Cuarenta y tres

 

Duele estar en casa con un fierro en la frente.

Duele ver morir a los demás

y no poder respirar frente a los vómitos de fierro.

 

¡Tú! Serás el siguiente porque eres de la calle,

porque eres un estudiante inconforme.

¡Tú! Serás el siguiente porque las calles tienen ojos,

tienen orejas del tamaño de un elefante

y sus asesinos,

son invisibles ante el pueblo y

ante la justicia.

 

¡Duelen las calles

maquilladas con tu silencio!

 

 

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)

 

 

 

Los 43 poetas Ayotzinapa:

Los ecos de la inteligencia muerta

MIGUEL TONHATIU ORTEGA

 

En un artículo publicado el 24 de octubre de 2014, Juan Villoro escribe que la violencia en Guerrero por lo menos tiene desde 1959. Época en que gobernaba Raúl Caballero Aburto (uno de los principales caiques de la región). Dos asesinatos se toman como punto de partida, uno el de Isabel Durán y, otro, de Roberto Bello Serna, ambos líderes campesinos.

En este artículo, “Matar maestros” Villoro denuncia la acción concreta que la fuerza ejerce sobre la inteligencia divergente; a su vez, esta reflexión nos lleva al papel histórico que ha ejercido la fuerza bruta contra la inteligencia, por el simple motivo de ser parte de la disidencia. Villoro, también, hace una revisión de los antecedentes de la lucha armada que llevaron a cabo dos maestros ejemplares: Genaro Vázquez y Lucio Cabañas, todo alrededor del escenario de los años sesenta.

El final del artículo resulta conmovedor y es un golpe certero que un intelectual asesta a la estructura política mexicana en el ámbito de su proceder, cito: “Matar maestros significa matar el futuro. Guerrero es el paraíso envenenado donde la esperanza brota para ser aniquilada.”

No sólo es un grito de defensa sino una puerta por donde ha cruzado hacia la opinión pública que a partir de ese momento se ha volcado en favor de la legítima petición de los padres de los desaparecidos, después de la masacre del 26 de septiembre del 2014, donde la primer imagen, lamentablemente, deliberada de la muerte y la crueldad, la vivimos en la fotografía de J. C. Mondragón.

En una nota posterior, 2 de octubre del 2014, La jornada publica: “La espantosa imagen de un muchacho sin cara ha circulado profusamente en las redes sociales. Hoy, los normalistas de Iguala, marchan de nuevo y cargan con ellos una manta con la fotografía de Julio César Mondragón con una mujer y un recién nacido.” Termina con una frase que provoca el estremecimiento al establecer un contraste: “Era un muchacho blanco con rostro amable”; quizá nos indica la verdadera forma en que deberíamos recordarlo.

Por otro lado, se sabe por las crónicas de sus compañeros que Julio César corrió para resguardarse y se separó del grupo. También, en la misma nota de Animal Político (5/11/2014), se hace mención acerca del odio y el rencor con el cual fue tratado por sus captores, no importando su indefensión.

La fuerza siempre intenta dominar a la inteligencia; le teme.

En Guerrero, escenarios como éste se han repetido en municipios como Iguala donde fue provocada la masacre; Tixtla en el proceso electoral; Tlapa por el tema político y la desigualdad y en Chilpancingo, donde quemaron una camioneta justamente por una protesta pública.

Por ello, para luchar contra esa fuerza desmedida, para hacer patente que la inteligencia es superior al odio de cualquier especie y al rencor destructivo, la memoria de un joven como Julio César Mondragón debe pervivir, el futuro maestro con el rostro de todos, descarnado como lo estamos ahora nosotros vivos.

Cito nuevamente: “Matar maestros es matar el futuro”.

La inteligencia es peligrosa sí, porque no diluye fácilmente las huellas del pasado, la violencia de la estupidez con poder, por ejemplo.

Junio 2015

 

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)
Martes, 29 Agosto 2017 21:01

CONFIESO… Delia Checa

 

 

 

 

CONFIESO…

Delia Checa

 

 

… el miedo siempre termina por

hacernos esclavos

Isidoro Irroca

 

Soy el ser vacilante
de vida trunca,
una bestia incorregible 
que se horroriza ante 
su propio abismo…

Sobre mi corazón encallecido
no dejan huella las emociones.


Nunca tuve infancia
ni viví la aurora de los abrazos,
tampoco me dormí arrullado
con la ternura de una canción de cuna.
¡Por dentro llevo un mundo de sombras!

Mil veces me propuse regenerarme, 
lo juré por la memoria 
de la madre que no tuve
y… al minuto…
¡un desconocido demonio
me empujó las manos!

¿Quizás la marca de Caín luzco
como abyecta cicatriz en mi frente?

 

 

CONFESIONES DE UN PSÍCÓPATA

 

 

He consumido todo mi amor

tratando de comprender al odio.

Nemer IBN EL Barud

 

 

De tus manos
recibí ayer la flor más hermosa,
flor de perfumado aroma…

¿Quisiste, quizás, 
despertar mi amor?

¿Sabes que ni la ternura 
ni la pasión más honda
hicieron mella jamás
en mi corazón de roca, 
páramo donde
toda ilusión muere?

¿Qué no hay emoción
que me conmueva?

¿Qué es de un muerto viviente
esta estructura vana
que ante ti se yergue?

¡Basta ya de esfuerzos estériles,
desiste ya de esta inútil 
siembra en tierra yerma!

 

 

HABITANTES DE LA CALLE

 

Como Adán

del Paraíso arrojados…

primitivos,

hermanos de las bestias…

 

Sin poseer nada,

deambular es el destino…

depender del estado del cielo,

recibir todo el tiempo

lo que este quiera conceder:

nieve, lluvia,

calor, frío, viento;

aliados o enemigos…

 

La estación del año

será generosa o mezquina

mientras el destino,

infantil y valiente,

pobre y duro

sin aspiraciones,

ni tiempo ni historia…

 

Delicado o rudo,

valeroso o temeroso,

niños en el corazón,

como el primer día antes

del comienzo de la existencia;

siempre la vida

acompañada

de impulsos y necesidades

elementales…

 

Sedentarios y ricos

muestran su temor y desprecio

pues les recuerdan

la fugacidad de la existencia

y de toda vida…

 ¡la fría e inevitable muerte

que nos rodea!

 

 

A UNA PROSTITUTA

 

Carne lacerada,

raudal de llanto.

Habitante de la noche,

flor nocturna

iluminada con luz de luna.

La desesperación con los látigos

de la miseria y el hambre

te empujaron a ese no vivir

en el que te codeas, día a día,

con la muerte.

Traficantes con corazón de roca

explotan tu entraña

que para misiones sagradas

fue creada.

Cortesana del sexo…

¡cuántas noches de jergón maldito

y placer para otros

mientras tú mascullas amargura!

 

 

 

del libro “Perfiles de Mujer”

Mendoza (Argentina)

2015

REQUIEM PARA UNA NIÑA

“Cassidy Trevan, residente en Melbourne, Australia,

tenía apenas 13 años cuando fue conducida por dos supuestas

 amigas a una casa; allí la esperaban dos compañeros de clase,

todos ellos adolescentes. Y allí fue violada despiadadamente.”

Yahoo Noticias, 16 de febrero 2017

¡Cómo pudieron herir su pudor!

¡Marchitar la flor de su inocencia!

¡Invadir su recinto sagrado,

con violencia y sin amor!

Quizás no tuvieron bastante

y sumaron más dolor…

la acosaron con saña día tras día,

le profirieron palabras soeces

-sabemos del poder destructivo

y letal de la palabra-,

entorpecieron el necesario duelo

por la virginidad robada.

En todo lugar… en la escuela,

en las interminables redes sociales

extendidas como pulpos

e ignorantes de barreras ni distancias.

Ingenua… mitad niña, mitad adolescente,

le tocó vivir este presente

del oprobio y la injusticia;

desangelada y abandonada

por maestros sordos a sus reclamos,

respirando una atmósfera

enrarecida y sofocante.

Atrás un universo clausurado

-la infancia trágicamente perdida

y censurada la fantasía de la juventud-.

Por delante… precipitada

repentinamente en el mundo adulto…

¡vigente el horror de la vejación y del sin sentido!

Ahora, en la eternidad, más allá

de esta sociedad machista generadora

de vándalos y superadas con la muerte

todas las angustias de su breve existencia,

leemos un fragmento de la carta que nos dejó…

“… Mi nombre es Cassidy Trevan y fui violada.

Si alguna vez alguien trata de violarte, ¡vale la pena luchar! ¡Lucha! Si no lo haces,

te arrepentirás el resto de tu vida como lo hice yo.

Puedes hacerlo. Ten cuidado. Mantente alerta. Ponte a salvo”.

¡Ojalá hecho tan triste evite que otras niñas

 sean víctimas de apetitos desmadrados!     

                                                                                                

 

 

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)

 

 

 

 

El Acierto de un Árbol

José M. Viniegra

 

 

Por calles, plazas y carreteras

van luctuosas caravanas: camiones,

cientos de pies y pancartas que,

agotados de sangrarse el alma,

reclaman justicia; no se fían

del gobierno que tenemos.

¿Quién es el embustero

que nos apuñaló cuarenta y tres veces

como hicieran otro año 68?

Aquellos Díaz grises

amOrdazaron la voz de estudiantes.

Hoy de nuevo, algún gobernante

que se cree Guerrero y olvida que igual es pueblo,

con sólo levantar un dedo

ajustició una vez más a México.

 

 

(Sin título; del libro: El Acierto de un Árbol)

Traducción:

By streets, squares and roads,

go mournful caravans: trucks,

hundreds of feet and banners

exhausted from bleeding the soul.

“Justice”, they demand;

they don´t trust of the heads of states

we have at hand.

Who is the liar

who forty-three times

stabbed us as they did on that year, 68?

Those days(1) in gray

they shutted up(2) houndreds

of voices comming from students.

Today, once again, a ruler who

believes he is a fighter(3)

and forgets he is people too,

by just lifting a finger,

he executed once more to Mexico.

 

(1)     Originally written as “Diaz” (a last name) as it could be read like “Días” (days).

(2)    Originally written as “amOrdazaron” (to allude “Ordaz” -a last name-) as it could be read like “Amordazaron” (to gag or to shut up).

(3)  Originally written as “Guerrero” (to allude a State on México) as it could be read like “guerrero” (a warrior).

 

 

 

 

 

 

 

2

 

Cuando la herida es precisa

Como cuarenta y tres venados sangrantes

por flechas –o una ráfaga-

es fácil que cualquier imagen

en una zanja

te recuerde las masacres comunes

de un país que siembra fosas.

 

(Sin título; del libro: El Acierto de un Árbol)

Traducción:

When it´s not just a wound

-but the wound-

and the forty three

which bleeds

are deers

to some darts

or bullets in a blast

how easy is for any image

in a ditch

to recall you the common carnage

of a country which only pits seeds.

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)
Martes, 29 Agosto 2017 20:54

MAURICIO / Hubert Matiúwàa /

 

 

MAURICIO

Hubert Matiúwàa

 

 

A Mauricio Ortega Valerio,

 desaparecido el 26 de septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero.

 

 

 

MAURICIO

 

I

 

Renovemos el año,

quememos flores

en las cuatro narices del mundo,

entreguemos la sangre

al señor sagrado del cerro,

para que nos cuide de los perros,

de los hombres armados,

del silencio de las calles,

de las pozas llenas del color de la tarde,

de quienes se llevan a los hijos del pueblo,

de ellos, que están en la casa del trabajo.

 

II

Escóndete en la cueva,

espera que baje la neblina

y termine la caza,

los que huelen la carne

se llevan nuestros sueños

en autobuses que no tienen vuelta,

en su sigiloso acecho se visten de lluvia

y cuentan los dedos

por los que estamos en la Montaña,

los de la mano oculta,

los de la tierra roja,

los que vivimos en la

de Lucio.

 

III

Mi voz se hizo nido

el día que te agarraron,

¿Que no saben que todo lo que te hagan me lo hacen a mí?,

aullé el relámpago en tu boca,

donde anduvimos con los nuestros

y ahora, ya no,

¿Dónde amarraré este dolor que enciende la esperanza?

¿Quién traerá la cabeza del pueblo?

¿En qué cruces colgaré aves que sepultan mi lengua?

¿En qué tierra he de encontrar tus pasos,

ahora, que tu cuerpo se acobija en el miedo

y crece la espiga de nuestra rabia?

 

 

IV

Xtámbaa,[1]

estoy contigo en el mundo,

en el trueno que trae la noche,

en baile de ánimas sin rostro,

sin brazo,

sin descanso,

estoy contigo en las velas,

en el humo que engendra el camino,

en el olor del copal que recoge

el agua de ojos

de las mañanas sin voz.

 

V

 

Hermano,

¡levántate!,

mira la cicatriz de nuestra piel,

las vueltas de nuestra madre

y el coraje con que teje tu nombre,

hasta encontrarte.

 

 

A Mauricio Ortega Valerio,

 desaparecido el 26 de septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero.

MAURICIO

I

Mò’ne nuxii ló’ tsígu,

mùtsikáa ló’ rè’è

ná akhó ràkóo numbaa,

khamí mùxnàxíi ló’ i’di

inuu àkhúún júbà

ikàjngóo màñawá’ ló’ inuun xùwán,

inuun xàbò tsí jùdá’ ajuàn’,

mí ná rìga wìyúú jambaà,

ná ìñá rí gàjnii rí nà’níí wàkhii,

khamí inuun xàbò tsí nàgu judíin ìjíín xuajín,

ìkhíín tsí trà’iin awún gu’wá ñàjún.

II

Àtrakhá’o mìnaa ná ìñúun itsí,

àrà’thiin màgátháa rùjmba

asndo rí mànbúún mùxkha xàbò,

tsí dùyaa xùù xuwia ló’

nagóo judèe xnun’daa ló’

ná xkrajndí rí nangúaa thángaa,

asndo xó ru’wa ja’ñúun ná xàbii nùxkháa ló’

khamí nùràxnúú ijíín ñàwún

numaa ló’ tsáa jùwá ló’ ná Júbàá,

tsáa gìdá’ ngu’wá ñàwuáa ló’,

tsáa màñà’ júbà ló’,

tsáa jùwáa ló’ ná go’óò Lucio.

III

Nè’ne xàñúun a’ó

mbi’i rí nìrugáan,

àtsíyáa rí xùgii rí núñaa ikháán núñí ikhúún nye’,

nìndxá’wa ló’ ná nixphíbí rìga ràwúan,

ná nìgrigá’ ló’ gàjmíí anjgián’ ló’

khamí xuge’ nángua rá,

náa màro’ó gà’khó rìge rá,

tsá jàyá ìdxúu xuajíín ro’,

naa krùse màxtrigùùn ñò’ón tsí nudii a’ó rá,

naa júbà màxkhámaa nàkuáa’

xùge rí nanbra’á mìnaa ngàmí xùbía’

khamí nàgajáa iñúu tsìá’ ló’ rá.

 

IV

Xtámbaa,

xtáa gájmàá níndxàa ná inuu numbaa,

ná a’wá rí jàyáa mbró’o,

ná nùtsía nímà tsí ndàa inuu,

tsí ndàa ñàwúun,

tsí tsíyaa xúún,

xtáa gájmàá nìndxàa ná wàjún ndèla,

ná inuu nguni’ rí nàxná jambaà,

ná gii’ xùù wuájià rí nàyaxii

iya ìdúú mi’chá rí ndáa a’óo.

V

Ndxájo’,

¡àraxuu rá!,

atiaxii tsìnuu xubíaa ló’,

atiaxii xó grigòo rudá ló’,

atiaxii rí phú síàn’ ijxmii mbí’yaa

asndo náa màxkámaa.

Tomado del libro Xtámbaa/Piel de tierra, coeditado por Pluralia Ediciones y la Secretaría de Cultura, 2016.

 

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)

 

 

 

El color de la sangre jamàs se olvida

andrea natasha murga
 
 
 
 
 
 
Hoy nos gritan justicia
He caìdo en la peor pesadilla a maestros y estudiantes asesinan
niñas en fosas clandestinas
y ya dejaron de contar a los suicidas
Ríen las hienas asesinas
se apoderan de la noche
trafican con la vida
nos vuelven ciegos los miedos
dormir agusto es lo que queremos
No olvidemos
encendamos esta rabia e iluminemos
que las barricadas celebren 
y los desaparecidos sueñen
Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)
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