Del mito al sin sentido en “Epístolas mayores o el libro de la oscuridad” de Gustavo Alatorre

Por Roberto Nava

 

Escribir desde un contexto abrupto donde los valores típicos de una sociedad de antaño se rompen y se transforman, es lo que hace Gustavo Alatorre, el poeta, que en su imaginario literario nos muestra un haber de su producción poética, donde el verso emana de la tradición, del mito, revelando así el uso idílico del lenguaje, dejándonos percibir la elaboración y la complejidad de su forma y estructura, creando así de esta forma una interdependencia entre su poesía y el lector. “Epístolas mayores o el libro de la oscuridad” es un poemario que se constituye en cinco apartados: “Primer epistolario”, “Camino a Ródope”, “Obsesión por el relámpago”, “Segundo epistolario” y “El libro de la oscuridad”.

En el “El primer epistolario” Alatorre aborda el sueño en su forma mitológica, reproduciendo arquetipos que reflejan una angustia central como la perdida, el dolor, la tristeza, manifestando la naturaleza compuesta, específica y sensible del símbolo. Para el poeta, el sueño escapa a su tenacidad y responsabilidad, por la simple razón de que su dramaturgia poética es explayada y lírica, cargada del mito que le da sentido a su existencia. Eneas, como personaje y elemento tradicional de la mitología Griega se combina con su experiencia y nos invita de esta forma a una búsqueda de nuevos significados, para vivir la experiencia de sentimientos, valores e imágenes que el poeta encuentra en sí mismos.

En el segundo apartado, el supuesto del título es tentador, “Camino a Ródope”, pues nos transfiere al monte Tracio que se considera en la mitología Griega como el lugar de nacimiento de héroes, cal mencionar la montaña del legendario Orfeo. El mito sigue, pues es fundamental para determinar la estructura y los mecanismos del inconsciente colectivo. De esto se vale el poeta.

El tema central es la mujer, desde una lente amorosa. Aquí el santuario de lo natural se convierte en oscuridad, melancolía en el inconsciente.

En el tercer apartado “Obsesión por el relámpago”, Alatorre, en su lírica, restaura su visión simbólica en el centro imprescindible de su poesía, con el poder fertilizante que da la luminosidad a la palabra escrita: el corazón como centro vital del ser humano y sede de los sentires, acompañan al autor en su quehacer literario y es utilizado como un arma en sus versos para salir de la sombra y brillar como el relámpago, a pesar de los huracanes en la ciudad.     

En el cuarto bloque, “Segundo epistolario” el mito continúa con su significación, cuando Alatorre rememora a Eneas y se refiere al ascenso de un símbolo, a aquel hombre que tras la caída de Troya huyo de la ciudad con su anciano padre en hombros.

El poeta se confronta con el duelo, la tristeza y consigo mismo, y en sus versos a modo de cartas, nos manifiesta el significado de su visión del mundo, ayudándonos así, a comprender la alineación de muchos aspectos de su identidad como poeta.

Para finalizar la reflexión, “El libro de la oscuridad” es una trova al pretérito de un tiempo caduco, perdido, una herida de amor y odio, un recuerdo que desemboca en el dolor inevitable del duelo, como nueva relación que nos separa del tiempo. El amor perdido.

“Epístolas mayores o el libro de la oscuridad” es un buen poemario, un libro abrumador, donde Gustavo Alatorre, en un mundo que está en constante transformación, nos pone de frente su propuesta estética, plagada de elementos tradicionales que se contraponen con la novedad, dejando ver así, la huella de su formación académica. El poeta nos escribe desde la tradición sin modificar rasgo alguno, vivifica el sin sentido y desnuda el duelo, rompiendo la afonía y el mutismo de su pluma, donde Titivillus no pudo plasmar influencia alguna, pues fue desterrado con sus versos.

 

 

                                                                                             

 Autor de Libro: Gustavo Alatorre

Titulo del Libro: "Epístolas Mayores o el Libro de la Oscuridad".

Editorial: Verso Destierro

Colección: Vox Populi

Año de edición: diciembre 2015

Editado en: Ciudad de México.

Autor de Reseña: Roberto Nava            

Jueves, 29 Diciembre 2016 07:49

Una muleta de piano (arte incluyente)

 

 

 

Hemos cargado a través de mucho tiempo la generalidad de VALIDEZ E INVALIDEZ. Dos conceptos que toman forma en una sociedad capitalista donde predomina la exigencias mercantiles e industriales. De ahí que nuestra educación y cultura ha sido encausada hacia ese rumbo deshumanizado y marginal que sin darnos cuenta nos convierte en números y no en personas.

Lo primario en las sociedades actuales es la productividad. En ese contexto los parámetros para calificar y descalificar depende de la fuerza productiva que se ejerza en la sociedad. De ahí que hay un énfasis en lo que creemos correctamente biológico. Es entonces que la discapacidad en los seres humanos es un diseño incorrecto e invalidado para ser parte productiva de un estado que busca el crecimiento económico desmedido. Y aunque pareciera que  hay muchos avances en el tema de discapacidad, la realidad es que el estado maquilla con un sin número de programas sociales; donde su ignorancia y su poca sensibilidad lo único que logra es acentuar una patología de desvalorización. Necesitamos un cambio revolucionario que elimine los prejuicios y los temores que arrastramos de tiempo atrás por un pensamiento incluyente que crea  en la coexistencia con la diversidad, sin los conceptos de compasión o tolerancia. Como si la discapacidad fuese una anormalidad que hay que ver lastimeramente o soportar como algo contra natura. Nuestros niños nuestras mujeres, nuestros familiares no deben ser medidos dentro del parámetro de sus discapacidades deben ser visto como cualquier otro ciudadano dentro del marco de sus capacidades. Solo de esta forma podremos llegar a la conclusión que formamos parte los unos y los otros de una misma sociedad igualitaria fuera de cualquier discriminación.

La PIRAÑA se pronuncia contra la indiferencia y la ignorancia; contra la discriminación y la injusticia. Y une su voz a todos aquellos que claman por un mundo más incluyente. Aquellos grupos que avanzan como pingüinos en el fiero invierno. A los proyectos que sobreviven a pesar de la burocracia de las instituciones. A los padres y madres que luchan contra la apatía y el desgano de las autoridades. A los artistas, ingenieros, deportistas, filósofos; matemáticos médicos, profesionistas, a todo aquel que ha hecho de una silla de ruedas un arsenal de verdades y que ha convertido una muleta en piano.  Que hace de su boca y de sus pies una manera honrosa de expresarse. A la tenacidad y el coraje que los ha llevado a denunciar y pronunciarse por un trato digno, a los que día a día en medio de un mundo indiferente muestran su mejor sonrisa y dan catedra de fortaleza.

 

Hoy en ese contexto y en ese fervor de ser oídos presentamos al artista plástico Lázaro León Pavana en hermandad con vuelo libre    asociación civil, cuya misión consiste en apoyar a jóvenes con diversos tipos de discapacidad adquirida.  Asociación civil sin fines de lucro y sin afiliación de partido, raza o religión;  encabezados por; Yolanda López Gómez y Xicani Godínez López, como respuesta a la falta de equidad y cultura que existe en la falta de rehabilitación física y psicológica para jóvenes con discapacidad.

 

Biografía

 

Nací con una Distrofia Congénita en mis miembros superiores, enfermedad que me limitó en mi desarrollo físico y de convivencia en general. Como desde chico no pude hacer uso normal de mis brazos y manos, se me hizo muy natural utilizar mis pies no sólo para caminar, sino para hacer todo tipo de tareas: comer, jugar y más tarde escribir y dibujar. Mi ingreso a la primaria se retrasó un poco, porque en la escuela de mi comunidad no estaban convencidos de que pudiera integrarme al sistema de enseñanza que se les impartía a los otros niños, y porque a las maestras se les hacía muy difícil aceptar que yo podía escribir con el pie, pero cuando me aceptaron a los 8 años, verificaron que yo era capaz de responder a mis estudios. Mi aprovechamiento fue tan normal como el de cualquier otro niño, pero particularmente era muy bueno dibujando. Al cabo de seis años terminé mi primaria y al cumplir los quince años me inscribí a la secundaria en Santa Mónica, un pueblo distante a tres kilómetros de mi casa e iba y regresaba caminando. Ahí pude desarrollar mejor mi facilidad para el dibujo en el taller de Actividades Artísticas, ahí mis maestros siempre me alentaron a seguir adelante.Por fin, en 1995 terminé la secundaria. La preparatoria no pude continuarla, porque la situación económica de mi familia no lo permitía. Durante varios años me dediqué a ayudar en las labores del campo sin más pretensiones en la vida que sobrevivir día a día. Siempre fue muy callado. En una ocasión que viajé a la capital de mi Estado, caminando cerca de la UAH Universidad Autónoma de Hidalgo, vi unos carteles convocando a los cursos de pintura en sus talleres de arte. Venciendo mi timidez, entré a solicitar informes. Tuve la fortuna de ser recibido por personas muy amables que me mostraron las instalaciones y hasta me animaron a dibujar en unas cartulinas que pusieron en el piso. Todos quedaron muy sorprendidos por mi trabajo y me invitaron a inscribirme como alumno regular. Yo estaba muy interesado, pero me detenía el no contar con dinero suficiente para comprar el material necesario. Gracias a Dios, en la Universidad ofrecieron ayudarme y así pude entrar de nuevo a estudiar, pero ahora en lo que más me ha gustado siempre, la pintura. Mis primeras clases las tomé a mediados de 1999 y tuve grandes avances en muy poco tiempo. El manejo y uso de la acuarela y el acrílico se me facilitó mucho y en unos cuantos meses ya estaba pintando mis primeros cuadros. Como estaba por llegar el año 2000, en la escuela se organizaron varios eventos para su conmemoración. El taller de pintura presentó una exposición colectiva y ahí se incluyeron tres de mis trabajos. Alguien tuvo la idea de colocar una pequeña biografía junto con mis pinturas para destacar que habían sido realizadas con el pie. Días más tarde, el maestro del taller me llamó a su oficina y me entregó unos folletos de la Asociación de Pintores con la Boca y con el Pie, en la ciudad de México, que alguno de los visitantes a la Exposición había hecho llegar a la UAH. Después de leerlos detenidamente, el maestro me convención de que debía conseguir una beca con la Asociación. La verdad es que para mí aquello sonaba como un sueño, y me resultaba muy difícil creer que yo pudiera conseguir algo así, pero mi maestro me hizo comprender que nada perdería con intentarlo, y que ganaría mucho si lo lograba. Así que a principios del año 2000 envié algunas de mis pinturas y esperé algunos meses para recibir la respuesta. Finalmente, en marzo del 2001, en la carta de la Asociación de Pintores, se me notificaba que había sido aceptado como becario.¡Fue uno de los momentos más maravillosos de mi vida!No podía expresar con palabras lo que ese logro significó para una persona como yo, había tenido hasta ese momento pocos motivos para sentirme agradecido con la vida.Fue como si de pronto todo fuera diferente en mi alrededor y hasta yo mismo me sentía otra persona.La ayuda económica que mensualmente recibo de la Asociación me permite seguir con mis estudios de pintura en la Universidad para mejorar la calidad de mis obras y a no depender de mi familia.Poco a poco voy logrando un mejor reconocimiento como pintor y tengo la plena confianza de que lograré realizar mis sueños.

 

 

medida 29.5x35.6 pintado con el pie

precio:2500

 

 

 

 

 

 

Obra presentada en museo de minería México

 

 

medida 30x30 pintada con el pie

precio: 2500

 

 

medida 70 x80 pintado con la boca

precio:7000

 

pintado con el pie

 

 

 

 

 

 

      

 

  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por Víctor Argüelles

 

A principios del siglo XX, el formalista ruso, Alexander Potebnia afirmaba en su Notas sobre la teoría literaria, que “la poesía es sobre todo, y en primer lugar, una cierta manera de pensar y de conocer”. Algo tan sencillo, pero complejo para reaccionar ante la poesía en general y, particularmente ante la propuesta de título sugestivo: Atar (de) sol de Daniel Olivares Viniegra (Hidalgo, México, 1961), en cuya estructura el discurso de la ausencia se vuelve canto al vacío de un yo que prefiere exaltar la carencia en vez de sublevarla. A fin de cuentas, la poesía suple lo faltante, y lo hace por un procedimiento de muchos recursos.

Uno de ellos es el referente en el mensaje y, en este sentido, es la ausencia el eje principal por donde transita la voz poética concebida desde un punto de vista femenino pues, a decir de Roland Barthes, en su emblemático Fragmentos de un discurso amoroso: “todo hombre que dice la ausencia del otro, lo femenino se declara […] el porvenir pertenecerá a los sujetos en quienes existe lo femenino.” Y no es que lo femenino se pondere en un amaneramiento del lenguaje, sino que, es notorio en la franqueza y la sensibilidad de la palabra dicha. En este poeta la ausencia es la huella de un paso en el tiempo. Aquí basta el tiempo para hilar la espera, y ésta se hace de una buena parte de confesiones.

En Atar (de) sol se dilucidan tres momentos: “Naufragios”, “Arenas” y “Líquida luz”, cada uno, a su vez, representan: 1) El momento de la ausencia con la imagen del naufragio, y aquí establezco un nexo con dos de los cuadros más emblemáticos del romanticismo: uno pintado por Théodore Géricautl (La balsa de la Medusa) y otro por Caspar David Friedrich (El naufragio del Esperanza); en ambos se enuncian naufragios, aunque pueda quedar establecido que se trate de una concepción social del término, pues dicho movimiento finca sus raíces en lo social, no obstante la adjudicación individual como la imagen del naufragio viene de esta época de individualidades; de esta manera las imágenes conceptuales del naufragio que quedan hoy en día se ligan al sentimiento de la adversidad; sobre todo a la idea de adversidad subjetiva para el enamorado, 2) El reposo en la arena, encallamiento acaso en orillas para producir la reflexión del primer momento, incluso, la arena como soporte de escritura se anuncia en “Posdata de amor (sobre la arena)”, y 3) La líquida luz en la que se escribe, y aquí se presenta el acto creativo aunado a la reiteración de un efecto preconcebido amoroso, un efecto extendido a la esfera del lenguaje que le permite a un yo jugar con palabras como si éstas fueran los fragmentos, justamente de su discurso amoroso.

              En este sentido, Atar(de)sol propone una idea constante: la experimentación de sentidos que conforman las palabras: “atar”, como idea de escribir con la fuerza de la soledad, teniéndose solo, primicia básica del mensaje poético donde una voz metálica y cortante irrumpe en versos y partituras para ser leídas en silencio. Existe también una organización sincrónica que va de la forma decimonónica de métrica y rima hasta el soltarse y volverse atar en una suerte de juegos verbales usados, ante todo, en los poemas breves; todo esto conduce al ritmo, anclado también a la imagen latente en todo momento: la entidad melancólica del quien se concibe solo. Ya desde este arranque, el poema como unidad mínima se conecta a la cualidad totalizadora del poemario, donde el tema y el fondo, pero por encima, la forma, generan lo singular de una subjetivad vuelta poesía. ¿Qué se anuncia con tanta insistencia bucólica ‒primera idea que me ilumina‒ para entender el paisaje de naturaleza romántica?, donde conviven un él y una ella, como en los días del paraíso; una ella (ausencia), un él, (presencia) del yo lírico saltando de metáfora en metáfora, resolviéndose en la alegoría, algunas veces, y otras más, en la vivencia personal.

              En el poema “Amordanza” el sentido se duplica: es amor, pero también danza. Las palabras unidas se acoplan en el canon de la belleza y la violencia, pues al pronunciarse, fonéticamente producen un efecto más: ¿“amordaza”?, que determina un atar con la fuerza pasional del enamorado. Amordazar, ¿a quién? a quien ya no está, al cuerpo primigenio, a la Eva del paraíso, la efigie conservada como una talla antigua en el recuerdo.

            Más adelante, ‒en este mismo poema‒, se desprende la entereza de la declaración. El yo descubre el porqué de la ausencia, y surte efecto con las aliteraciones:

“Casi noches me salen de los ojos

Y cuerdas vibrantes

                        amanecidas en tonos menores

                                                           brotan de mis dedos…”

            Hay un muro de florestas en mi entorno

                                                                       y las devoro

            por si acaso quieren reintegrarse

            a lo mucho que de amor nutriente:

Clorofila erótica…

Y finalmente el lamento… Algo falta y algo sobra; la presencia humana por el efecto del vacío.

“¡Ay amor que siempre me faltas

y me sobras!”

De la primera a la segunda y tercera parte del poemario, la estructura hecha de tradición es balanceada con el aporte verbal. Destacan evidentemente, el atrevimiento hacia la libertad creativa, o bien la relación del yo con las palabras; es así que un Sol proviene de soledad, y atar de tarde, o viceversa; de esta manera se propone una lectura donde lo que prevalece es el sentido poliédrico, a la manera de un gran rompecabezas hecho de palabras.

“Después de la resaca

sólo quedan:

el verde mohoso de arrecife

los fósiles cuadrados del tiempo

y la plasticidad de nuestras estrías…

Placas violentas perviven

cuando la historia ha pasado”

En cuanto a los recursos utilizados en esta propuesta destaca el de la imagen, Victor Shklovski menciona que “las imágenes son tomadas por los poetas de otros poetas”, y cómo “el carácter estético del objeto es el resultado de una manera particular de percibir”. De esta manera, no hay poeta que no haya sido tentado a tomar de lo ajeno, y esta consideración aclara que el poeta frente a su quehacer, refracta imágenes, determinadas de una amplia fracción de sus lecturas, y en este caso, la imagen: ‒cómplice efectivo donde ocurre todo‒ destaca ésa, la del personaje inmerso el sentimiento del naufragio, de ahí el acento bucólico. Si ya para el poeta lo efectivo se resuelve en lo visual, para el enamorado lo visual se decanta en “su amor” pues a todo le otorga una forma, un color, una textura; sus analogías lo complacen al destinar parte del tiempo a la musa que lo aflige, que lo alimenta, que lo descongela como si este hecho anunciara la edad de la soledad que padece. Esta imagen del ente solo, del que padece su propio naufragio, tiene una razón de ser. La edificación de la idea, del signo, del propio amor, destaca en “Arqueología“, donde las dos entidades se construyen:

“Piedra tú: piedra yo:

elementalmente

piedra

sobre

piedra

queremos ser…”

En “Visita del ángel” lo áspero de un lenguaje se revuelve también con una suavidad. El día y sus instantes traen de vuelta la “canción de aurora”, es decir, ese otro día añorado.

De Naufragios a Arenas, se intuye un desplazamiento, una transición del cuerpo para alcanzar el punto del descanso ¿será en arenas movedizas? o será en arenas estables para el que viene de una tormenta. En esta sección hay reposo en lo breve, en lo lúdico y en lo reiterativo de la constancia visual, por ejemplo en “Dos de aquel mar”, el breve texto se escinde en dos, de aquí surgen esos arpegios y el atardesol que sirve de título. Justo en éste, lo acontecido se revela en los nuevos sentidos graduados para referir el pasado, no sólo eso, sino de una especie de asombro generado ante el hallazgo de quien descubre el lenguaje, como Adán –el de la creación‒ en su primer día.

Descubierto tal territorio del lenguaje, nos centramos en el signo solar obstinados en su forma y en su símbolos. Pasamos por “PolifemΩ” hasta anclarnos al final en una “Líquida luz”, la de la página, como advierte el poeta, justo en medio del despegue.

“Líquida luz sobre esta página

(o esta historia estalla)”

Destacan de esta última serie, los poemas: “Anda/nada” y “Arte poética”, en el primero, la líquida luz, la del pensamiento uniforme cierra las premisas poéticas en una especie de reposo:

“Al retorno accidental de los ayeres

responde el trueno con sus alarmas huecas

Todo es violencia firme del ahora

y presentimiento fugaz del qué será

latiendo”

El reposo al que se refiere, bien podría ser el reposo del agua en la luz, la de la profunda reflexión sobre el dolor que cesa:

“Llueve después lúbricamente

y el dolor discreto se deshace”.

En “Arte poética” la declaración de principios poéticos cierra en la última página, tal vez como aviso triunfal del náufrago. En este poema sorprende la riqueza estilística aunado al neobarroquismo que se expresa fehacientemente de principio a fin, siendo la declarativa del silencio la que deje en misterio lo anunciado:

“Lejanos mares en que se aburren persistentes

Aquestos ríos, que cual fulgores destellantes

Maledicentes no mal maldicen laberintos

Tras los que afloran graves dones que revisten

Sólo áureo albor bajo el que se esconde gris misterio…

[…] Mucho mejor será que el hombre calle el pico

Cuando el silencio dice más que mil palabras.”

En síntesis, Atar (de) sol conjunta lo extenso y lo breve, lo simple y lo complicado, lo claro y lo obscuro; y permite conjugar asimismo la metáfora plenamente elaborada, así como la experiencia visual que dan la naturaleza y el cuerpo humano, en plena simbiosis con el reino de la creación.

***

Daniel Olivares Viniegra, Atar(de)Sol, México, Editorial Cisnegro, 2016 (Colección Cuántica, 4)

Víctor Argüelles es, además de artista plástico, poeta y especialista en literatura mexicana del siglo XX.

 

 

 

 

Arte Gráfico: Amanaly

 

 

Eduardo Cerecedo

 

En el año de 2001, la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco en su Colección Libros del Laberinto, Edita Práctica de lobo Poesía Reunida, 1985-1999, de José Francisco Conde Ortega, diez libros de poesía contenidos, un volumen bien cuidado donde cada poema tiene su espacio, su propio territorio para asignarle a cada cuerpo lingüístico, la virtud poética. José Francisco Conde Ortega ha ido caminando sin prisa, con cautela, el ritmo lo marca la cadencia de su pulso; el poeta ha observado el tiempo, entra en él, se sumerge, sale renacido para volver con ojos limpios a su circunstancia. El amanecer, la mañana, el correr del día, la tarde, la noche son escenarios donde la palabra se vuelve tiempo, lo retiene para que aparezca la dama, la mujer amada, porque el amor cobra al tiempo su designio. En eso se iguala al poeta Rubén Bonifaz Nuño, al centrar su condición de paria ante la belleza femenina, el mundo tiene valor por que se ama. Expresión que se justifica en Fiel de amor, si antes ya nos había sorprendido con Práctica de lobo, ahora vuelve a hacerlo con esta selección de poemas de corte amoroso, editado por Editorial praxis en 2009. No obstante a ser un volumen breve, están, los poemas que debe quedarse, pues, son frutos cuyo tratado erótico conduce al movimiento amoroso; movimiento estático, donde la reflexión es el fruto de enlace con la historia.

 

   El poeta ha iniciado el caminar de su escritura de manera ascendente, también, quiero decir, que mantiene esa congruencia de creador con la vida en la que participa en las sociedad, el poeta ajeno a becas, a participar en los premios de literatura  cercanos a los gobiernos como instancias culturales. Apenas en 2012 rechazó el Premio Estatal de Literatura Estado de México, dejando a un lado jugosa recompensa económica. Sin embargo aceptó un homenaje en la UAEM coordinado por un poeta, amigo suyo, desligado de la Universidad; al igual el Homenaje que le brinda el Instituto Nacional de las Bellas Artes, el pasado 2012, por sus sesenta años de vida.

 

   Así es el hombre que camina en su escritura, línea imaginaria de tiempo. Saludable por supuesto que el poeta haya reunido una Antología poética cuyas vertientes estéticas favorecen, ese espíritu creador, que lo ha llevado a facturar libros ya indispensables para la literatura mexicana, como lo son: La sed del marinero que regresa, Los lobos viven del viento, Rosa de agosto, Codicia de la calle, por citar parte de la bibliografía del autor, también, de La esquina  de los hombre solos .(Crónica) La selección de poemas que integran el presente volumen fueron tomados de doce libros, diez de ellos contenidos en Práctica de lobo Poesía reunida 1985-1999, a estos se suman Cuaderno de febrero y Fiera urgencia del día. Un mosaico poético - para satisfacción de sus lectores - que José Francisco Conde Ortega ha reunido. El compendio es el segundo, antes había editado  -como arriba cité- Fiel de amor, (2009) poemas de tema amoroso. Ahora a esta Antología poética la nutren poemas donde aparecen los ejes poéticos y temáticos  que son la fuente cardinal de su poesía. Y que le han  ayudado a manifestar su pensamiento en su quehacer con las palabras. Por supuesto, el trato con el verso libre lo ha llevado a conformar un lenguaje rejuvenecido, conocedor de las formas clásicas, aquí da muestra de ello y lo confirma en el libro Fiera urgencia del día, poemario dedicado a sus amigos, maestros y a sus seres queridos; es el soneto que ha utilizado para expresar ese  agradecimiento por el don de la vida y de la amistad, a lo que ello refiere. En este tomo surgen la conciliación de el amor y sus consecuencias: la soledad, la tristeza, el odio cuando es el caso, la alegría, el coraje, el abandono, la muerte. El tiempo como equilibrio entre la materia y el espíritu. Estos elementos viven y conviven en el ser humano, al poeta le han ayudado para conocer el triunfo y la miseria humana en que se encierra el hombre para mirar a veces su condición de mortal.

 

    En ese mundo cotidiano, la poesía de Conde Ortega cae al alma, como una cucharada  de frescor, o como el amanecer de un día lluvioso, donde el sol aún tierno se deja mojar por la luz que ha ganado resplandor. E poeta saluda al nuevo día y expresa:

   

Todavía es octubre

y una hoja sin viento

quedó como dormida

bajo tu clara sonrisa.

 

El poeta no teme decir lo que siente ante la mujer hermosa, aquí la belleza de sus versos, la claridad de sus palabra para formar el mundo que ha conquista do con su voz. Cuando el artista no está de acuerdo con su universo, con los años, con los días, con su geografía, pues crea su propio  mundo para asombrar, de esta manera se congratula o se aleja de sus lectores; es la primera la que ha tomado Conde ortega para beneplácito de los que lo hemos leído. Veamos otra manera de  observar el tiempo:

 

 

Un milagro que nace de la noche.

Y cada alba es oro;

y oro y luz, la madrugada

 

Esta presencia retenida lo justifica como observador del instante, porque la mujer que ama ha compartido con él el tiempo, un instante por efímero que sea, le convida algo que lo hace real y bondadoso con sus semejantes. Así ha ido ascendiendo la poesía Conde Ortega, en cada libro que pone en librerías del país.

 

Pues abundante es el contenido de esta Antología Poética  en temas, como, para que el lector haga justo ese deseo ferviente del poeta, de recitar de memoria, no sólo un verso, sino un poema, para recordarlo, y así que no haya sido en vano su paso entre nosotros. Pero en el caso del poeta nacido en Atlixco, Puebla, 1951, aún tiene una veta que trabajar con mesura, como lo ha venido realizando con su poesía, en otro tiempo escribió Jaime Sabines: En silencio como se hace la luz dentro del ojo. Qué más se le puede pedir al creador, más que continúe con esa labor, la del espíritu, al plasmar  su vida, sus deseos, sueños, con lo que trae dentro, ponerlo en la balanza de la vida cotidiana. Para seguir probando esos frutos terrenales ¿qué a veces se le niegan? ¿O se le rebelan? Veamos que nos dice el poeta:

 

Vemos pasar a las muchachas.

Tomamos ron, agua o cerveza.

Jugamos con nuestro reloj de arena.

 

Allí la visión del poeta, lo que expresa es algo fugitivo, los verbos llevan el ritmo de la marcha, el tiempo corre dejando ese vacío del momento. La imagen de la clepsidra cierra de manera puntual la idea  fugitiva de la escena. Por tanto, el poeta nos lleva por los distintos momentos de su creación en Antología poética, sirva ésta para que se refleje un tiempo, una historia espiritual, una geografía cotidiana que el poeta ha sabido capturar con su oficio, el de la escritura, haciendo de las palabras, un lenguaje peculiar, dotándolo de frescura y asombro en cada poema. Aquí el poeta compartiendo su palabra, su voz, y su presencia.

 

                                   Ixtapaluca, Estado de México, invierno de 2017.

 

Miércoles, 28 Septiembre 2016 05:33

LA DIALECTICA DE LA POESIA

La Dialéctica de la Poesía

 

 

 

Viví en Honduras en la época en qué triunfaba la revolución en Nicaragua. Recuerdo cantar el himno del FSLN escondido en un sótano a mis escasos 10 años. Ahí empezó mi espíritu libertario y un gran amor por todo aquello que tuviera que ver con la lucha de clases. Honduras se convirtió en plataforma MILITAR para combatir la revolución que corría como pólvora en Centro América.

Así pude presenciar de cerca todo lo que ocurría en Nicaragua y el Salvador y en menor escala en Guatemala. Eran tiempos donde la clandestinidad era el único camino que tenían quienes no aceptaban la política represora del estado. A la par la poesía fue día a día un artefacto que me llevo a militar y delinear mi posición ideológica en todos aquellos sucesos en que fui creciendo. 


Al regresar a México no encontré una poesía comprometida con las causas sociales que aquejaban al país. Me encontré con una poesía que dejaba de ser un artefacto de lucha para convertirse en cuna de egos. Es por eso que al leer 13 agujas de hijar el deseo de volver a los sótanos golpeo mis sentidos.

una temblorosa mano blande la copa de vino 
como si fuera un sable flamígero 
lo lanza, lo escupe, lo derrama sobre el cuerpo 
[ de un asesino

Los versos que leo en esta antología son incendiarios como dirían los oligarcas institucionales. Y es porque emergen de las sabias subterráneas de una dialéctica contestataria cuya ideología cercena lo establecido. Y es que en el México de hoy la poesía es un mercado de bisuterías y no una trinchera donde confluyen las ideas. En el poema Reporte Nacional de Sergio Fong encontramos el recuento de haber dormitado cuando más necesitábamos estar despiertos. Pues nos dejamos llevar por la estética del neoliberalismo olvidando el conflicto de ideas al que nos ha llamado la poesía.

Divertimos a los titiriteros que tanto odiamos
Nos atamos al presupuesto para seguir de locos 
Destrampados del alma con la soga al cuello 
Y seguramente así nos iremos 
Desclasados y sin estilo 
Zero style 
Arrastramos los dentros, por eso estoy chillo 
Muchos compas ya se fueron 
[ a encender el otro varrio 
Y los quedados ya no nos prendemos a la primera.

Este libro no es una retórica de un tiempo que se fue. Al contrario, huye de la melancolía contemplativa y se aferra a la intrínseca realidad de que el poeta no es letra muerta si no verso incandescente. Por eso pone cada cosa en su lugar confrontando y sacudiendo a nuestro ser pensante.

fuimos muchos 
muchísimos 
que creyéndonos Susurro 
nos volvimos iracundos 
pero hubo voces 
que pese a encierros y mordazas 
lanzaban su luz .....

La poesía que no nos confronta con nuestras tibiezas y debilidades son letras opacas sobre el lienzo oscuro de la noche indomable. Pese a todo y a nosotros mismos hay estrellas refulgentes. Que vierten su luz en medio del atroz pantano. Como diría el poeta Nicaragüense un diamante jamás pierde su valor por Mas que se hunda en el fango.

la mano temblorosa de Alberto hijar 
desperdicia el contenido de una copa de vino 
sobre el asesino del che guevara 
quizá ni eso se merezca ese embajador 
una mano temblorosa ese día no saboreó 
el vino, se dio el gusto de humillar al asesino 
del mártir en el paraje de la higuera;

Cisnenegro es afín a su filosofía de alto riesgo pues este libro más que una lectura común y sinsabor son agujas punzantes, puntiagudos punta pies a la razón adormilada.

Somos una estadística de dolor y engaño

un terruño donde los desvergonzados

tienen no la última palabra

sino el tiro de gracia

el levantón la venganza

y nosotros el miedo.

 

El valor literario de este libro no está en Alberto hijar como personaje  sino más bien en los versos que se prensan como perros cansados de eufemismo. Cansado de lo políticamente correcto. Alberto es el fusil, la poesía la bala en la frente del asesino, del carroñero, del corrupto y sátrapa embustero.

 

Lo que nos queda es la palabra

La palabra que denuncia la palabra que reclama

que expresa dolor indignación

Lo que nos queda es la libertad para 
ejercer la voz en las calles en los parques en las universidades

en las carreteras en los recintos oficiales 
que son del pueblo Lo que nos queda es andar las 
calles escribir en los diarios;

 

 

La convicción de lo que somos debe ser el reflejo hacia donde nos movemos. La poesía se vuelve dialéctica cuándo posee un ideal y lo persigue.

 

Clandestino. Miembro de un buró político-militar. 
Desaparecido y torturado. Un cargo: conspiración. 
¿Para qué sirve la filosofía? Es difícil ser marxista. 
Sí. Fuerzas de Liberación Nacional. Ejército Zapatista 
de Liberación Nacional. Porque alguna vez alguien 
podrá decir qué fue Solentiname. Y podrá comunicar 
que Ernesto Cardenal y Alberto Híjar trabajaron 
juntos en una revolución. Y de aquello, al menos, 
entre marxistas vale una mención. �
Una copa de vino arrojada en la jeta 
[ del cómplice del asesinato 
del Che Guevara: Gary Prado. “A la salud del Che, 
asesino”. La poesía nunca sobra en la vida de gente 
común y corriente. Un diablito es el logotipo 
[ (qué palabra) 
del Taller de Arte e Ideología. Si me preguntan por Híjar 
más o menos daría estas señas.

 

13 agujas de hijar nos recuerda lo que hemos perdido y nos sitúa en un diálogo urgente sobre lo que debemos construir.

La memoria es un aseo de la historia, 
una lengua que busca en escombros y reticencias 
de un anticuario, para 
hilar otras respuestas.

 

Debo decir sin miramientos que en este libro encuentro variedad de voces. Desde aquellas que se encumbran con voz propia hasta aquella que se arriesga combativa. balance que le da un tono transgresor y vivaz al conjunto de poemas que leemos.

Al terminar de leer 13 agujas de hijar me llevo la euforia, la rabia vertida en tantos versos. La militancia dialéctica de grandes hombres; de los muchos Hijar en nacimiento. De las letras incendiarias y sin ningún miedo a la palabra que busca la justicia. Es así que me atrinchero para que el día de mañana , en medio de la gris batalla yo pueda gritar a todo pulmón A ÉSE TIRANO MI PLUMA LO MATO.

Salud camaradas.

 

 

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