Adán Echeverría

Adán Echeverría

Adán Echeverría. Mérida, Yucatán, (1975). Investigador Posdoctoral en el Instituto de Investigaciones Oceanológicas de la UABC. Doctor en Ciencias Marinas. Columnista en el Periódico impreso El Vigía, y en portal cultural La Piraña (https://piranhamx.club/) Premio Estatal de Literatura Infantil Elvia Rodríguez Cirerol (2011), Nacional de Literatura y Artes Plásticas El Búho 2008 en poesía, Nacional de Poesía Tintanueva (2008), Nacional de Poesía Rosario Castellanos, (2007). Becario del FONCA, Jóvenes Creadores, en Novela (2005-2006). Ha publicado en poesía El ropero del suicida (2002), Delirios de hombre ave (2004), Xenankó (2005), La sonrisa del insecto (2008), Tremévolo (2009), La confusión creciente de la alcantarilla (2011), En espera de la noche (2015), Trapacería y fiesta (2017); los libros de cuentos Fuga de memorias (2006) y Compañeros todos (2015) y las novelas Arena (2009) y Seremos tumba (2011). En literatura infantil ha publicado Las sombras de Fabián (2014).

 

 

Nombre: Adán Echeverría

Doctor en Ciencias por el Centro de Investigaciones y Estudios Avanzados del IPN.

Posdoctorante en el Instituto de Investigaciones Oceanológicas de la UABC

Dirección: Calle Isla San Pedro No 1436, entre Isla Tortuga e Isla San Lorenzo, Fraccionamiento Villas del Roble, C.P. 22842, Ensenada, Baja California

Email: adanizante@yahoo.com.mx romeodianaluz@gmail.com

Tel Cel 646 270 4993

 

 

 

 

Mi Matamoros querido ¿qué te ha pasado?

Adán Echeverría

 

 

Mi Matamoros querido ¿qué te ha pasado?

Dr. I:

Hola. Espero se encuentre bien de salud.

Por ahora no tengo teléfono celular, y seguimos escondidos en un hotel a las afueras de la ciudad, en la salida de la ciudad rumbo a Victoria. No sé qué está pasando y estoy terriblemente golpeado.

Te cuento:

A las 8.00 de la mañana, del jueves 25 de octubre de 2018, mientras estaba esperando para abordar la pesera (camión), junto con mi esposa, mi hijo de 1 año, y nuestra perra, justo en la esquina de la Avenida Lauro Villar; del lado de la escarpa a las afueras de la clínica del Seguro Social sucedió. Abordé el camión, y de inmediato me percaté que, desde la escarpa, mi esposa me llamaba a gritos, pidiéndome que me bajara. Detuve al camionero y me bajé inmediatamente de la pesera, mientras mi esposa me gritaba que habían atropellado a nuestra perrita. Corrí entre los automóviles que se habían detenido, y tomé a la perra entre mis brazos, la recogí de en medio de la calle; caminé hacia mi esposa y mi hijo, y una joven mujer, muy amable, se acercó a ayudarnos, se ofreció para llevar a la perra con un veterinario.

Abordamos su camioneta; íbamos la mujer, mi familia y yo, aún con la perra entre los brazos. Ella temblaba, tenía los ojos abiertos, y los músculos de las cuatro patas tensos, demasiado tensos. Yo iba hablándole quedito, y besándole la cabeza, acariciándola para que se calmara. Avanzamos unas cinco cuadras sobre la misma Avenida Lauro Villar, y justo en la esquina donde se encuentra una gasolinera, doblamos a la izquierda para llegar a la clínica.

El médico atendió a la perrita, estaba solamente asustada por el suceso, pero fuera de peligro. Luego de haberla atendido, nos regresamos caminando hacia la casa. Para ello tuvimos que cruzar la Avenida Lauro Villar, y caminar por la entrada del Coppel, el Soriana, en la puerta de las salas de Cinépolis, y cruzar el amplio estacionamiento, hasta llegar a la Avenida División del Norte. Cruzamos la avenida, pues como la perra estaba lastimada, decidí acompañar a mi esposa e hijo, junto con la perra lastimada y asustada, por lo menos encaminarlos hacia la casa.

Atravesamos la avenida División del Norte, para entrar por una calle del fraccionamiento Fresnos, y caminar hacia nuestra casa en el fraccionamiento Las Arboledas. Como tenía que alcanzar a llegar a la Universidad, porque tenía que acudir a impartir una conferencia a las 10 de la mañana, y al medio día, participar en una reunión a la que el rector había convocado, para hablar sobre la maestría en ciencias en la que yo estoy dando clases; así que me despedí de mi familia luego de haberlos encaminadp, y regresé a tomar de nuevo la pesera para ir hacia la universidad donde laboro, que se encuentra al otro lado de la ciudad de Matamoros, Tamaulipas, como usted recuerda.

Caminé de nuevo por el estacionamiento del Soriana de la Lauro Villar, y en la puerta de la tienda Coppel  me abordaron dos sujetos, cerrándome el paso. Uno cargaba un bate de béisbol, era moreno, poco más alto que yo, delgado, de cara redonda, llevaba un pasamontañas, pero lo traía levantado como si llevara solo puesto un gorro de color negro. Abrió su chaqueta y me enseñó el bate que llevaba en la mano derecha. El otro era de piel blanca y cabello amarrillo, traía barba crecida rubia, y tenía los ojos verdes, él fue quien hablaba, llevaba un arma, y me pidió acompañarlos sin oponer resitencia, porque lastimarían a mi esposa e hijo.

Me subieron a un carro, me pasearon por varias calles, me quitaron el celular, la computadora, mis memorias usb, mi cédula profesional (¡qué ladrón se lleva tu cédula profesional!); tres horas y media después cuando me liberaron, me devolvieron mi cartera y mis tarjetas. En la cartera no tenía ni un solo peso, pues justo antes de que me atraparan estaba hablando por el teléfono móvil con una maestra, que es mi alumna de literatura, y le estaba explicando la situación del atropellamiento de mi perra, para que me depositara 1200 pesos, y así poder pasar a pagarle al veterinario que nos la había atendido; el dinero me lo iba a dar por concepto de un libro que le estoy haciendo; pero los sujetos me quitaron el celular, justo cuando hablaba con ella.

Los comentarios de los sujetos, al abordarme y durante todo el trayecto, fueron que yo me había metido con una mujer y le había faltado al respeto, y que ella pidió que me presentaran, para matarme o para hacer que de manera inmediata me fuera de Matamoros. “Nosotros tenemos orden de levantarte, tomarte fotos, mandárselas, y ella y nuestro jefe decidirán qué cosa haremos contigo”.

Huelga decir que yo llegué a Matamoros invitado por una mujer para trabajar en un centro de investigación, que está siendo financiado por el consejo nacional de ciencia y tecnología (conacyt), y que esta mujer me pidió dejar mi lugar de residencia, donde tenía trabajo, y venir a Matamoros, con la finalidad de que yo ocupara una plaza de investigador que ella me ofrecía. Fue justo éso lo que me ofreció.

Llegué a Matamoros en el mes de julio. Y desde mi llegada, ella (esta mujer que dijeron dio orden de golpearme), decidió que yo me integrara al Núcleo Académico Básico de la Maestría que comienza a desarrollarse en el centro de investigación. Pero desde ese mismo mes comenzaron a ocurrir sucesos que me parecían extraños respecto del comportamiento y liderazgo de dicha mujer (que pertenece al Sistema Nacional de Investigadores y es SNI Nivel 1):

En primer lugar, no me ofreció una plaza como había dicho, sino apenas un contrato por tres meses, por lo cual me trajo a Matamoros con mentiras. Yo había dejado todo para trabajar en la plaza que me ofreciera, pero no había tal plaza.

Luego ella, en reuniones hablaba de las golpizas que habían sufrido algunos otros doctores antes de que yo llegara a Matamoros. Incluso, en el informe de la tercera etapa del proyecto, que entregó al conacyt, en el Apartado de Riesgos a Futuro, esta mujer señala: “En realidad existe el riesgo constante y latente de la integridad física de los recursos humanos comprometidos en el Proyecto. La situación de inseguridad ha provocado bajas en el personal por situaciones de 1 levantamiento a uno de los investigadores, 3 situaciones de asaltos a tres investigadores más. Dentro de los terrenos de la Universidad se han vivido 2 persecuciones y balaceras, esta situación ha mermado el rendimiento y la estabilidad de los investigadores.”

Lo cual, ha todas luces, se nota que es una forma de querer culpar a la ciudad y la zona de Tamaulipas, de todo aquello que le ocurre al personal que trabaja con ella. Pero es muy interesante que no le ocurre al resto del plantel que trabaja en el centro de investigación, ni le ocurre a ella. Tampoco le ocurre a todos los otros profesores que trabajan en la universidad. Sino que solamente le ocurre a los doctores y doctoras que trabajan con esta mujer. Doctores y doctoras que esta misma mujer hace que lleguen a Matamoros, a los que luego busca desprestigiar y lastimar, con el fin de que se vayan de la ciudad, y con el fin de decirle al conacyt, que todo lo que no logra cumplir, es por cosas ajenas, y de violencia, en el que ella tiene que trabajar. A aquellos doctores la habían acusado de pertenecer al grupo delincuencial de la ciudad. Pero esta mujer, lo contaba en reunions como si se tratara de una broma,  y se reía, haciendo sus cómplices a todo el personal de ingenieros, y bachilleres que trabajan con ella, y a quiens les dice que ella es quien les paga.

Toda vez que no se le ha podido probar nada a ella, los doctores se han ido, las doctoras se han ido igual, unos golpeados, ellas desacreditadas, acusadas de infidelidades, cuando nada de eso ocurre.

Los sujetos que me levantaron me estuvieron paseando por la ciudad, yo no sabía dónde estaba, pero me di cuenta que me sacaron de la ciudad. Les pregunté si me matarían, y ellos me golpeaban. Escuchaba y me daba cuenta de que dejamos atrás la ciudad, se metieron en brechas fuera del camino, me llevaron a una bodega, donde me bajaron a golpes, me pusieron un sweter en los ojos para que yo no viera donde estaba, y me llevaron atrás del automóvil. De pie, me hicieron poner mi frente en la cajuela del auto, extender las manos, y me golpearon salvajemente con un bate, y a golpes y patadas, la espalda, la nuca, los glúteos, las piernas, los muslos, y las costillas. Me desmayé del dolor, y caí al suelo.

Siguieron golpeándome, y me sacudieron para despertarme. Uno de ellos a cada rato decía que tenían que matarme, y me puso una pistola en la cabeza; hablaron por el teléfono móvil con una mujer, le enviaron fotos de mí antes de golpearme y después de golpearme. Se tomaron fotos abrazándome, como si yo golpeado fuera motivo de orgullo para ellos. Así estuve, amarrado mientras ellos estuvieron golpeándome. Me tomaron videos, y se los enviaban a su contacto. Sacaron mi celular, estuvieron revisando mis contactos, revisando mis fotos, donde tenía imágenes de mis hijos, hablando de las fotos de las chicas que tengo de contacto.

Me pidieron la clave de mi computadora, se llevaron mis memorias usb. Dijeron que si aquel que los había enviado encontraba algo que fuera comprometedor, me matarían y estaban esperando órdenes. Volvimos al auto y seguimos andando por la carretera, me di cuenta por el ruido del tráfico que iba haciéndose espaciado en el paso de carros o camiones, y porque dejó de escucharse el barullo de las personas, y por esos ruidos, igual pude darme cuenta que volvíamos a la ciudad. Me llevaron a casa de alguien, entramos en un garaje, uno de ellos se bajó con mis cosas y las entregó. Volvieron al auto y seguimos dando vueltas.

Les volví a preguntar si iban a matarme, pero ellos en respuesta me pegaban e insultaban. Dijeron que ellos harían lo que les ordenaran hacer. Que yo ya estaba viejo y que ya había vivido demasiado para andar preocupándome.

“Con alguien te metiste, a alguien le faltaste al respeto, y por eso te agarramos, así que tú sabes bien lo que hiciste. Ésa persona no quiere verte en Matamoros, así que te conviene ir y pedir dinero, consigue dinero, y yo te recomiendo que te vayas de Matamoros, pero hoy mismo.”

Me dijeron que tenían a una de mis compañeras.

Me mostraron la foto de una mujer que estaba golpeadísima, y me decían: “Es tu amiga, tú sabes quién es, mira como la han puesto, en cambio a ti, apenas te dimos una paliza”.

Me dijeron luego: “Ya la libraste. Te vamos a llevar a la puerta de tu casa. Sabemos todo de ti –y me describieron el accidente de mi perrita, la ropa de mi esposa, el color de la ropa de mi hijo, la carreola; dijeron qué carros había estacionados cerca de mi casa-, si no te vas hoy, mañana volveremos por ti. Si vemos a la policía o al ejército rondando tu casa, vendremos por ti. No tienes escapatoria, porque te conocemos muy bien, porque sabemos todo de ti”.

Yo ya estaba enterado, como tú y todos en el centro de investigación, y enterados por la misma mujer-coordinadora, sobre que algunos decían que ella pertenecía a La Maña, al crimen organizado de Matamoros, y ella solo se reía, mientras lo contaba como si se tratara de un chiste.

Ahora comprendo que era una forma velada de amenazar.

Es sabido, y por ella misma que no para de decirlo, así como por otros trabajadores del centro, que dos doctores, Dr. E…, Dr B., e incluso tú, Dr I., que estaban en este centro de investigación antes que yo, acá en Matamoros, que igual fueron asaltados y golpeados en su momento, además de acosados por esta mujer-coordinadora que además trabaja en la universidad juarez del estado de durango.

Los que me atacaron sabían dónde vivía yo. Me dijeron exactamente todo lo que hice en la mañana, cómo estaba vestida mi esposa, que atropellaron a mi perra, que una enfermera nos llevó a un veterinario, que regresamos, que dejé a mi esposa, que en mi casa estaban otros compañeros de ellos esperándome, y que si encontraban cualquier rastro comprometedor en mi celular y en mi computadora portátil, entonces volverían por mí.

Tengo mucho miedo, no sé qué hacer, y hago responsable a quien dio esta orden (y a todos los que estén involucrados), de cualquier cosa que me pase a mi o a mi familia.

(He pasado ya los nombres de todos los que trabajan en el centro, a mis familiares y a mis amistades, así como a la prensa local y nacional, y a los contactos de las otras universidades donde he trabajado, para que los contacten a ustedes, para exigir una explicación que permita llegar a la justicia, si algo me pasara).

Quiero saber si aquellos que le brindan la oportunidad de trabajo a esta mujer, pretenden mantenerla en su puesto toda vez que su comportamiento como líder (ha contratado y despedido a más de 15 personas para el centro de investigación, en menos de un año, y a muchos de ellos los ha acosado laboralmente, difamado, desacreditado, acusado de robarse equipo, pero jamás presenta demandas por robo ni nada; solo dice todo esto una vez que los doctores y doctoras se han ido).

Estimado Dr, esto me pasó a mí, y ya le ha pasado a otros tres doctores más del centro de investigación; a dos doctoras que esta mujer ha corrido, las ha intentado desacreditar: diciendo que se robaron cosas, equipos, cables de los equipos científicos.

Esta mujer-coordinadora incluso ha enviado a sus sirvientes (los jóvenes que trabajan para ella), para que construyan historias respecto de mí, con tal de desacreditarme. Han ido a contar a otros que Yo fui agredido porque me metí en problemas con mis vecinos de Las Arboledas. En Matamoros, solo estamos mi esposa, mi hijo de un año y yo; ¿a quién acudir?

¿Acaso esperan que los que dieron la orden de golpearme hagan que les pase a otros doctores igual, para reaccionar, en Matamoros, en Durango, en Coahuila, sitios todos donde ella se desenvuelve?

Sé que la misma mujer que me ofreció trabajo es responsable de estas golpizas, pero no hay forma de probarlo aún.

Ayúdame, quien hizo esto es un sicópata, porque nada, ninguna razón hay para lo que hizo, tiene que ir a la cárcel, se le tiene que detener, y jamás debe estar a cargo de ningún grupo de investigación, deberían quitarle su licencia para ejercer como científica.

El jueves 25 de octubre era la auditoria de la maestría donde trabajo y solo no quisieron que yo llegara a la reunión.

He hablado con personal de la comisión de derechos humanos, y con organizaciones sociales que trabajan contra los secuestros, porque necesito protección para mí y mi familia.

Enviaron a golpearme y a amenazarme con matar a mi familia.

Ahora, pregúntate doctor: ¿si lo que me hicieron es algo que deseas les ocurra a otros doctores o a tu propia familia? ¿Acaso por una cuestión de diferencias en el trabajo, o porque te niegas a hacer bullyng a otros doctores, es justo que una persona te mande golpear? ¿o porque te das cuenta que los alumnos de la maestría no cumplen ni con el perfil para estudiar la maestría, y se les está dando becas y aprobando las materias, sin que tengan los méritos, porque la jefa así lo dispone, y tú te niegas a servir de comparsa, y acaso eso es motivo para que sufras un atentado?

¿Acaso alguna de estas ideas es motivo de que se de orden para que te asalten, golpeen o amenacen de muerte?

Martes, 18 Septiembre 2018 22:17

La hija de mi jefa. / Adán Echeverría. /

 

La hija de mi jefa.

Adán Echeverría.

 

 

Conocí a Yos cuando acababa de graduarme de biólogo. Ya con el título en la mano, me sentía desempleadamente interesado en proteger el medio ambiente. En las escuelas te preparan para todo menos para trabajar en tu profesión. No existe en la academia mexicana, el ideal de volverte funcional para la sociedad. Todo se trata de hacer investigación que permita publicar 'papers', artículos científicos en revistas especializadas, arbitradas, es decir que envías tu manuscrito y será evaluado 'por pares', por personas -otros científicos- que se dediquen al tema sobre el que versa tu artículo. Esta articulosis en la que necesitas inmiscuirte te brindará cierto puntaje dentro del Sistema Nacional de Investigación (SNI) que te dará un estipendio económico mediante el CONACYT. ¡Vaya cosa! Medir de esta forma la capacidad científica de los mexicanos y presumir: Yo soy SNI 1, ah no, pero yo soy SNI 3, así que me toca el último pedazo de pastel. Como si de presumir el tamaño de su miembro. ¡Pobres adinerados científicos mexicanos!

Esos SNI algo, o aspirantes a SNI fueron los que me formaron (o deformaron) en la universidad. Sales de ella siendo un todólogo experto en nada. ¿Cómo conseguir trabajo entonces?

Yo había elaborado -por mi experiencia en diseño editorial- unos fascículos que se llamaban Facilitando el Diálogo, y estaban pensados para llevar información a los productores del campo yucateco. Durante ese trabajo, en la oficina, había encontrado "El Libro Verde", que era un directorio nacional, algo así como la Sección Amarilla, pero de Organizaciones No Gubernamentales dedicadas a la Sociedad Ambientalista. Con el documento en la mano, preparé un Correo, y lo envíe a todas las direcciones que pude registrar, y que encontré en el libro. En mi correo les comentaba que era recién graduado de la licenciatura en biología, y que estaba buscando involucrarme en cualquier trabajo que tuviera que ver con el ambiente, para poner de mí, y obtener experiencia. Igual decía que solo requería en pago: un sándwich al día, y un lugar cómodo para poder dormir las noches. ¡Vaya si me llovieron invitaciones a trabajar! Esto es México. Bienvenidos todos los que quieran trabajar por tan poco.

Uno de los correos que me contestó venía precisamente de Pronatura Yucatán, se trataba de Yos. Ella me invitaba a trabajar a su lado en Proyecto en Calakmul. Por supuesto que me interesó.

Viajamos a aquel bellísimo sitio prehispánico, yo manejaba. Era un volkswagen austero, de los años 80. El viaje fue muy agradable. Me encantaba escuchar las historias de Yos. Siempre me ha encantado escuchar las historias de las personas. Yos me había contado de su divorcio, y de su hija que para entonces tenía apenas unos 12 años.

Los días al lado de Yos nos unieron en varios proyectos ambientales. Con ella me fui a vivir a Cancún para trabajar en una extensión del aeropuerto que estaban desarrollando. Un trabajo que terminó por ser súper corrupto. Y del cual terminaron cortando a Yos, porque ella pues no iba a permitirse participar en ese tipo de tranzas. Yo me quité con Yos del mismo empleo. Pero desde que nos fuimos a Calakmul, y terminamos por compartir el mismo cuarto en Zoh Laguna, comenzamos esos escarceos románticos en los que un hombre y una mujer siempre terminan por involucrarse. Los mismo nos ocurrió en Cancún, donde decidimos ya no contenernos.

Yos era una mujer mayor que yo, casi 20 años. Yo tendría acaso 22 años, ella quizá poco más de 40. Además de bióloga era maestra en educación física, y practicante de yoga. Tenía un cuerpo redondito. Con unos pechos enormes de hermosos. Los pezones oscuros y gigantes, como una falange del dedo meñique, algo hermoso para masticar mientras se los succionaba. Me ponía durísimo con sus besos, y sus arrebatos de hembra dulce y valiente. Porque el valor que siempre ponía Yos en todo lo que hacía me excitaba mucho. Nada como amar a una hembra que es capaz de tener el triunfo profesional al alcance siempre de la mano. Y Yos era esa mujer. Gran compañera, mágica maestra, deliciosa como amante. Así nos fuimos enredando muchos momentos, hasta que una madrugada, yo salía del cuarto de mi Yos, lleno de besos, vacío de semen, y en el pasillo hacia el baño me topé con su hija de 14 años. Al vernos de frente nos reímos un poco. Yo andaba en bóxers y ella en calzoncitos con un blusita de algodón blanca. No hay que ser tan imbécil para no reconocer que había heredado los genes de su madre. A sus ya 14 años sus pechos eran ya del tamaño de manzanas.

Y la imagen llegó como un rayo a caer sobre mí. ¿Qué hago en esta casa, y con esta mujer? La diferencia de edades entres su hija y yo era menor, que la que tenía con Yos. Me di cuenta de que con el paso de los meses, de los años, yo me sentiría más atraído por su hija que por la madre. No soy cínico, tengo que ser siempre honesto. Yo no estaba enamorado. El amor pocas veces ha movido mis relaciones con las mujeres. Y sabía que con el paso de los años, yo me fijaría en esa pequeña chiquilla. Ella cumpliría 18 años y yo apenas tendría 26 o 27 años. Me sentí estúpido, me sentí nefasto. Todo esto pasaba por mi mente mientras esperaba que la chica orinara. Salió del baño, me dijo buenas noches, y yo entré. El olor a orina de niña me hizo decidirme. Solté una de esas orinadas violentas que ocurren luego de haber cogido largamente.

Embarrado el vientre con el semen, volví a la cama con Yos. La besé en la nuca. Ella se acurrucó dentro de mi pecho. Y supe que no podía seguir ahí. La solté. Me levanté a rebuscar por todo el piso mi ropa. ¿Te vas? Alcanzó a preguntarme. Tardé en contestarle, pero me fui vistiendo en silencio. Ella quizá me vio raro y se quedó desnuda en la cama, llena de costras de semen en la espalda, los muslos, los pechos, las mejillas. Se acicalaba la larga cabellera. Sus cuarenta y tantos años la hacía una mujer nada afecta a los dramas. Me dejó vestirme en silencio. Solo su miraba caminaba por mi cuerpo. Me levanté ya vestido, le di un beso en la mejilla. Salí silencioso de la casa, y jamás volví a verla.

Domingo, 12 Agosto 2018 05:38

El necesario poema / Adán Echeverría /

 

 

 

El necesario poema

Adán Echeverría

 

 

Soy aquel que vio los confines de la tierra. El que puso a pastar su amor en tus colinas y tus valles, tus lagunas y tus cuevas, tus sepulcros y los templos de tu carne. Ese soy, y a pesar de la distancia, querida Paula, la noche se levanta para que mi zarza siga ardiendo. Y es que en la contemplación de aquel poema que tantas veces escribiera y volviera a lanzar a la basura, se va mi aliento, mi amor, los pedazos de cordura que aún quisiera presumir a los alumnos de la facultad, que me lo exigen; a los colegas que tantas veces me aplaudieron, a los compañeros de taller que siempre vinieron a buscar en mí, aquella revisión tan necesaria para poder mejorar sus textos. Aquel pedazo de intelecto del que ahora carezco me impide darte gusto, no me deja asentar en el papel el texto que te deje satisfecha. Me siento incapaz de construir un nuevo mundo para ti.

No sé si fue tu muerte, o tu venganza, lo cierto es que mi cordura sigue perdiendo cada día los minutos que me has venido a reclamar: "Que desaparezca depende de ti", y acá me tienes, junto al escritorio, prisionero, alejado del trabajo en la universidad, desparecido para todos los que alguna vez me conocieron. Vienes a leer el trabajo que escribo todas las noches, intentando darte gusto, y luego te alejas enfadada, y mientras más indispuesta te deje la lectura, peor se vuelve tu continuo atormentarme. Quieres que termine aquel poema, aquel canto que pueda darte el descanso eterno, que pueda hacerte huir de las sombras que has tenido el talante de mostrarme y bajo las que vives condenada.

Y que clara es tu venganza, tu sentirte lastimada por cada fruto mío que dejé que se pudriera en la ventana de tu corazón; por cada paso nuestro en aquella ciudad en la que intenté dejarte abandonada, siguiendo aquel camino que nos fue alejando, imprimiendo una distancia inmerecida pero necesaria, en la que nos has perseguido hecha espíritu. Porque nos espiaste desde el principio, y te fuiste metiendo en cada signo que creíamos que era solo nuestro: "Si no puedo tenerte en físico, llegará hasta ti mi alma, porque siempre he de ser tuya, siempre he de estar a tu lado, aunque tú no lo quieras, aunque no lo puedas aceptar". Y lo has cumplido.

Creí que podía poseer tu destino y luego abandonarte, y hoy no puedo concentrarme en otra cosa que no sean tus ojos, tus fauces, tus manos rasgándome la calma durante las noches, a pesar de los somníferos, o de cuanta cura he intentado que te aleje de mi cerebro. Tu cuerpo fue aquello que quise reclamarle al mundo, Paula, para disfrutarlo y luego, igual que te había tomado, dejarte; pero no tuve el genio para darme cuenta que serías tú quien terminaría persiguiéndome, castigando mi orgullo y mi vanidad: "Siempre estaré a tu lado".

"No serás de ella, nunca", y tuviste el capricho de esconderla de mi, de arrebatármela. De guardarla en esta casa, donde al paso de los días no he podido encontrarla, dónde puedo sentir hasta su olor inundando los muebles pero no puedo dar con ella. La he escuchado en sueños, pero Andrea, sigue siendo tu prisionera, tu rehén, en espera que yo construya ese canto que pueda darte el descanso eterno. Ese canto por el cual lo he dejado todo, para poder escribirlo y recitártelo. "Para qué quiero descansar, si verte sufrir, mirarte hundir en la desesperación es más emocionante". ¿Y dónde aquel amor que alguna vez dijiste tenerme?

Lo nuestro jamás pudo ser amor, Paula, porque la pasión se había desbordado desde aquella madrugada de besos. Yo te miraba feliz sobre el colchón, desperezarte, tocando mi cuerpo con la punta de los pies, la punta de la lengua, los tobillos que siempre gustabas dejarte besar. Y sonreías, Paula, sonreías. Hoy todo son risas hirientes que rebotan en mi cabeza, trepan desde las alcantarillas, incendian paredes, golpean los trastes, y hacen tanto ruido que no me dejan concentrar. "Quiero que me devuelvas la sonrisa que te llevaste."

Has hecho llorar a Andrea con tus gritos, con tu continuo meterte en sus sueños, hasta conseguir verla perdida en esos rincones de la casa, donde ella intentaba alejarse de tu voz, pero la cercaste tanto que conseguiste que se matara. "¡Está loca, Pablo! ¡Desquiciada!, ¡Esa mujer me persigue, dile que se vaya! ¡Aléjala, o hará que pierda la razón!"; pero tú seguiste detrás, dentro de nuestros párpados, habitando nuestros sueños. Pobre Andrea. Insististe tanto, hasta hacerse sangrar con arañazos la espalda, y ese dolor de vientre que no la abandonaba. Sus noches llenas con tus gritos. Lastimándola por dentro. Bien metida entre su piel, como un gusano que le hacía rascarse hasta hacerse daño.

Las noches continúan su descender a los infiernos y tú, Paula, ahí, en medio, como la Gran Conquistadora, la Gran Hiena, la Bruja Rosacruz, la Gran Sabia que supo doblegar las miserias de mi voz y mi conciencia. Porque me vi miserable, incapaz de comprender qué le pasaba a Andrea, incapaz de ayudarla, de salvarla. Intenté hacerle entender que nada había en la casa, que eras irreal, que te habías quedado en aquella ciudad, lejos de nosotros y que no debía seguir alimentando esa idea de sentirse perseguida por un remordimiento. Hacerle comprender que pensar en ti solo haría que te materializaras. Pero no pude evitar que te tuviera miedo, que se abrazara a mí, esperando que yo la protegiera de ti, y he fracasado.

También comencé a escucharte, a sentir que nos vigilabas todo el día, toda la noche, y que en las madrugabas te arrastrabas sobre nuestra cama, separando nuestros cuerpos, golpeándola y golpeándome; metiéndote en mi cuerpo, haciéndome gozar, gimiendo quedito en mis oídos como lo hiciste tantas veces al hacernos el amor. Y hacías que Andrea cayera en sueños profundos para que no supiera de nuestras relaciones fantasmas, ahí junto a ella, ahí… incontenible como siempre fuiste, llenándole con tu voz y tu presencia los párpados, hasta que decidió saltar por la ventana, loca de celos, loca de impotencia, miserable y aterrada. La vi caer a la calle frente a los vecinos. Pero su cuerpo estaba vacío, los ojos abiertos, labios morados por la hipoxia en que la ahogabas. Tenía la tráquea lesionada, la asfixia la había hecho correr con las manos en la garganta haciendo señas de no poder respirar, doblaba el cuerpo, abría las ventanas, se paraba debajo del ventilador, pero el aire no llegaba a sus pulmones. Y mi mujer que antes siempre olía a coco, por ser tan femenina, llena de cremas, y aceites, estaba frente a mi bañada en sangre, y no dejaba de manotear y golpearse la cabeza, se introducía los dedos en las orejas, intentando sacar aquella voz tuya, Paula, que no la dejaba descansar.

Saltó por la ventana frente a los vecinos. Corrí por las escaleras para llegar a ella, miré su cadáver limpio y sin una mancha de sangre en la piel. Ni una señal en su carne de la violencia que había visto sobre ella. Como una muñeca abandonada a media calle. Los vecinos quisieron darme consuelo; me invitaron a pasar la noche en sus casas, y yo miraba hacia la ventana de mi apartamento por donde había saltado, y tras la cortina pude verte Paula. Pensé huir, abandonarlo todo pero supe que jamás me podría apartar: "Es mía ahora; yo sabré usar su locura, sabré tenerla a mi servicio, la cuidaré hasta que me entregues lo que es mío". Y sé que en aquellos rincones de la casa, Andrea permanece esclava de ti. Te diviertes escondiéndola de mí, disfrutas lastimarla.

Todo comenzó en aquellos talleres literarios a donde me acompañabas desde que vivías conmigo. Llegaron nuevos alumnos, y me iba hartando tu presencia. Necesitaba espacios solo para mí, y no quería verte todo el día. Logré convencerte de que no volvieras, porque había visto a esa nueva mujer, y esa nueva mujer se llamaba Andrea y comenzaba a escalarme el pecho, a llenarme los ojos de la nueva maravilla, y necesitaba perseguir esa nueva ruta que me marcaba la felicidad. Me había aburrido tu cuerpo. Me había aburrido de escribirte, y te lo dije claro: Ya no me inspiras más letras de las que te he dado. "Pero Pablo, ¿por qué? ¿qué te he hecho? Dijiste que me escribirías una historia, que me harías inmortal". Y alguna vez lo dije mientras untaba mi sexo por los rincones de tu cuerpo, y ahora me daba cuenta de que te había mentido tanto. Que tu venganza era justa.

En vez de consolarte, me puse mal contigo. Te dije que ya no quería estar a tu lado. Que necesitaba darme una oportunidad con esta nueva mujer que había conocido, pero no quisiste aceptarlo, y tuve que herirte: Ella no tiene un hijo como tú, querida Paula, y tú has debido y debes cumplir con tus responsabilidades de madre; porque madre has sido desde antes de conocerme, y no vas a usarme para evadir tus responsabilidades, lo dije para lanzarte al olvido.

Y aquellos meses, se transformaron en dos años para meterme a tu cuerpo, a tu mente, mientras al mismo tiempo podía construir aquel palacio en el corazón de otra mujer, viviendo con ambas sin enfrentarlas; cuidando los momentos de cada quien, de cada una, y la entrega fue alejándome de una y acercándome a la otra. Nos fui precipitando a los tres, riendo en la soberbia por sentirme necesario para ambas, por creer que yo podía decidir por mi destino sin importarme lo que les estaba haciendo. Cargada dinamita era mi actitud de macho sombrío, de macho que quizá creyó que saldría bien librado de tanta fornicación, de la infidelidad con que las golpeaba a ambas. Y tus lágrimas Paula, se fueron volviendo océano. Y volví a pedirte que te largaras. Pero tu continuada espera fue aquel dique en que te decidiste agarrar. Tu continuo sufrimiento hizo nido en tu garganta, en el espacio más pequeño de tus ojos. ¿Cómo iba a saber yo tus ardores de bruja, tus decisiones diabólicas, tu fortaleza para conseguir volver conmigo sin importarte nada más?

Tu diminuto cuerpo, aquella fragilidad y delgadez ha sido la codicia de ese demonio al que le has entregado mi ruina. Porque tu poderío sexual, Paula, ha sido el aquelarre necesario que te permitió ser escuchada, obedecida y reclamada por esas bestias infernales. Aquellos ritos salvajes en los que decidiste venderte toda, entregarte cada noche dentro de aquel culto medieval en que decidiste perpetuar tu odio, con tal de conseguir la eternidad de tu espíritu, de tu presencia hoy dentro de mis sueños y mi imaginación. Tu ser corpóreo que trascendió la muerte y ahora sigue acá, cerca de mí, atormentándome.

Lo decidiste al cumplir tu hijo 18, y aquellos nueve años de abandono que te había dado, que te había impuesto, por haberte cambiado los días, las noches, y el cuerpo por otra mujer; aquellos nueve años en los que te había humillado, fueron la paciencia en que fuiste consiguiendo ser escuchada en el infierno; y te volviste una decidida mujer de fuego, dedicada al erotismo, a la fornicación personal de tu hechicería, dando forma a los embrujos en los que ya eras capaz. Y al cumplir tu hijo la edad adulta, el demonio te ofreció lograrlo, y le entregaste tu muerte. Aquel lanzarte de la torre de la catedral de Mérida, para demostrar el sacrificio, y al mismo tiempo burlarte de la religión en que fuiste bautizada, y de la que tuviste que renegar para ser correspondida en los deseos. Tu cuerpo cayó desde las alturas a la vista de todos. El golpe seco los hizo correr hacia ti presos del morbo que siempre atrae la muerte. Ahí estaba tu cuerpo inerte, blanco, sin luz y sin vida, pero sin un hueso roto, ni una gota de sangre derramada, los ojos negros abiertos y profundísimos, la sonrisa calma, que nadie jamás olvidará. No hubo entierro para ti, Paula, tan solo cenizas en esa urna que le fue entregada a tu hijo, y que junto a su abuela esparcieron en aquel jardín, donde siempre asábamos carne, y bebíamos alguna cerveza llenos de felicidad, y de pensamientos positivos de aquello que era nuestra relación, que fingí entregarte y que luego te había arrebatado.

Todo había terminado por mi traición, por mi machismo en el que te puse contra le espada y el infierno. Porque he sido yo quien te ha obligado a penar en este inasible mundo. He sido yo quien te ha impulsado a venir hasta donde quisimos escondernos de ti, pero nos has perseguido, etérea, flotante, espiritual, infernal, querida diabla inmortal, de quien ahora vivo prisionero. Hiciste que Andrea repitiera tu suicidio para llenarme los ojos con su muerte. Andrea perdida en el lamento, y yo acá, atado a este escritorio, intentándolo todo, para darte ese poema que me pides, y que no logro conseguir, para darte descanso, y para poder recuperar su cadáver.

Soy aquel que ha visto los confines de la tierra, las puertas del infierno, y que vive hundido en aquellas dulces aguas del Leteo; encadenado en esta oscuridad que se hace ancha, permanente, y que me mantendrá cada día con sus noches y sus madrugadas, atado a este escritorio, escribiéndote sin descanso y por la eternidad.

 

 

Nos hacen falta intelectuales como Gabriel Zaid

Adán Echeverría

 

 

"En la segunda parte de nuestra vida,

al prepararnos para la muerte,

lo que es difícil de abandonar no es el vientre

sino el falo"

J Campbell.

 

 

Hay un dicho que se atribuye a Pablo Neruda: “En México, levantas una piedra, y salen poetas”. Jamás he sabido si eso es bueno o es malo. Celebratorio, es el proyecto con el cual celebramos los 10 años del Mapa Poético de México, que en el 2008 conjuntara poco más de 650 autores de poesía, nacidos o radicados en México. Proyecto gestado como homenaje a los autores de poesía, dedicado a los lectores de poemas, para que sean ellos quienes determinen, en el vasto universo de siete volúmenes ordenados por entidad federativa, cuáles son los poemas que les agrada leer, quiénes los poetas preferidos. Y poner un freno al ego que en muchas ocasiones pierde a los poetas mexicanos.

Más de una vez he escuchado historias de poetas mexicanos enojados conmigo por la aparición del ‘Mapa Poético de Poesía’; pero dichos enojos vienen, casi siempre, de los autores que vivían de los presupuestos, y su amistad con otros les había conseguido figurar en antologías a nivel nacional. El Mapa Poético de México, puso y pone en una misma plataforma a los que publican mucho y a los que publican poco; y esto está asociado a los presupuestos, amistades y prebendas que no dejan de ocurrir en este país. Los lectores, inteligentes siempre, pudieron darse cuenta de que hay autores que con pequeños tirajes sostienen una fuerza poética superior a los que aparecen en cada antología financiada por la federación. México y sus fallidos presupuestos editoriales.

Este ejemplo del Mapa Poético de México, que puso en la misma tara a los poetas mexicanos, es el claro ejercicio de que no todo lo que aparece y aparece por todos lados es la mejor literatura, porque la literatura tiene que ser perseguida por los lectores.

Esa lucha presupuestal por ser publicado por el estado, también llega a los medios de comunicación, impresos, electrónicos, películas, vídeos, radio y televisión. El dinero es que el mueve las plumas de muchos columnistas, de muchos escritores. El dinero y las amistades es lo que mueve las publicaciones que pretenden ser afamadas, y que gozan de muchos seguidores.

Esas mismas prebendas son las que crean “intelectuales patito”; y uno los reconoce porque son incapaces de ponerse contra del Sistema, y solo se acomodan bajo el brazo de cualquier partido político. Uno entonces pueda darse cuenta de simplezas de pensamiento que se reproducen en el discurso del ciudadano: Mafia del Poder, Guerra Sucia, Peligro para México.

Los verdaderos intelectuales tienen la obligación de resistir al Fanatismo. Tienen la obligación de ser Anti Partidistas. Tienen la obligación de estar contra la Partidocracia. Tienen la obligación de no seguir la Masa.

Pero, lo comprendo, tienen que comer, tienen que vivir de presupuestos que paguen su pluma, sus ideas, sus columnas, sus “sesudos” ensayos. Es una tristeza que en México el escritor apenas sea parte del folclor, y que los medios de comunicación insistan en verlos como Colaboradores, sin reconocer sus aportes a la Cultura de México.

Los he leído lanzar sus diatribas contra Vargas Llosa. Profesores universitarios declarando en redes sociales que Vargas Llosa es (ponga acá el insulto y la denostación que su intelecto le permita); pero ahora se han lanzado contra Gabriel Zaid, por mucho uno de los intelectuales mexicanos más lúcidos de la literatura en español.

Son una verdadera pena.

 

 

Ahora se hacen los mártires.

Adán Echeverría.

 

 

No bastándoles la pobreza en la que han sumido al país, la falta de educación, cultura, ciencia, empleo, el abandono del campo, la violencia que diario toca la puerta, las montañas de armas ilegales que circulan. No importándoles que los niños menores de 14 años sean los que más violencia sufren, que en México ser joven sirva para engrosar los ejércitos del narco, o las carretadas de bots-becarios, servidumbre de los partidos políticos. Ahora resulta que los partidos políticos lloran porque algunos de sus candidatos –los de menos reflector- son asesinados.

No señorita, no solo los candidatos son asesinados; son asesinados los niños, los jóvenes, las mujeres, los homosexuales, los empresarios, sus hijos. Al contrario. Los únicos que no sufren violencia son los políticos de alto cartel. No secuestran a los hijos de Anaya, ni a los de Mead, no secuestran ni asesinan ni violan a las hijas de Peña Nieto, ni secuestran ni golpean a los hijos de Andrés Manuel. Pero al sobrino del escritor sinaloense Waldo Contreras López, lo secuestran y asesinan con solo 17 años de edad. Las redes no se inundan por ello.

La “periodista” Yuridia Sierra puede escribir el 22 de noviembre de 2016: “Oye Lee Harvey Oswald, ¿dónde estás cuando se te necesita?”; preguntando por un asesino de presidentes, dejando claro en el “Se te necesita”, con su “inteligente” cabecita que con el triunfo de Donald Trump es necesario un asesino que se haga cargo de él. Pero no venga un Ricardo Alemán a hacer lo mismo, sugerir la necesidad de que AMLO sea asesinado por un fanático de su movimiento, porque la sed predadora de los inquisidores brinca a la yugular. Yuridia Sierra invita al asesinato, como Ricardo Alemán. Sean congruentes.

¿Qué harán ahora, queridos fanáticos de los partidos políticos, marchar para que no maten candidatos? No importan los bebés, ni los estudiantes, ni los campesinos, no importan los migrantes, importa prestar oído al político que te roba, que hace leyes para dañarte, que goza la impunidad; al que entregas parte de tu dinero. Importa que no puedas quitarte la venda, ni resistir al lavado de cerebro que padeces. Los veré marchando porque algunos locos matan candidatos. Ustedes protegen candidatos, sus hijos y sus parientes, que gozan todo lo que te quitan; cuando lleguen al poder y maten a tu familia, amigos, vecinos quiero escucharte. Así de fanáticos son. Ponen la espalda para la caricia como para el bastonazo.

Ahora ya no se puede decir ni publicar: ¡Haz patria y mata un diputado!, porque su fanatismo inquisidor está cada día más exacerbado en defender símbolos partidistas que en exigir justicia, educación, trabajo y acabar con la escoria del país que son los partidos políticos y sus integrantes corruptos. ¡Mírate! Defiendes más a un político partidista en vez de a los jóvenes que mueren a manos del narco. Ese narco que trabaja con los partidos políticos y financia sus campañas.

Una de las grandes televisoras de México corre a un pseudo periodista por presión de redes. Televisa hace un programa para dejar hablar a AMLO. Televisa y otros medios posicionan a AMLO. ¿Como se llama la obra? Televisa hace presidente a AMLO, como puso a EPN. ¿Les cuesta entenderlo?

Las redes vuelven a linchar. Pero algún momento lo hará contigo. Sigue celebrando otro linchamiento. ¡Bravo! La paz mexicana suena así:

- El periodista sugirió su asesinato.

- ¡Maldito! Qué lo maten. Y a toda su familia. Que exploten el periódico.

 

 

La hoguera del fanatismo.

 

“Defiende como hombre

lo que publiques como periodista”.

Francisco Zarco.

 

 

Cuando ser candidato o servidor público se considere actividad de alto riesgo, donde se te cuestione, y tengas que poner en peligro la vida por el pueblo que representas, se podrá mirar a personajes que quieren trabajar por el país. No ocurre en México.

En México lo que se busca al ser candidato a cualquier cargo, regidurías, comisariados ejidales y municipales, líderes sindicales, alcaldes, gobernadores, diputados estatales, federales, senadurías, y los que compiten por la presidencia de la República, lo hacen en por dinero y beneficios personales. 24 años va a cumplir (6 períodos) el otrora Niño Verde en cargos ininterrumpidos como Plurinominal. Y usted, querido lector, hábleme de al menos las 24 grandes propuestas (al menos una por año) y logros que ha impulsado tal personaje. Aquel Niño Verde no es menos que tantos priístas, panistas, perredistas, morenistas (que antes eran perredistas, o panistas, o priístas, o del PT); pues más de una centena de personajes de todos los partidos políticos mexicanos llevan dos décadas en algún puesto de poder en la administración pública, en los altos puestos políticos de México, saltando de un puesto a otro, de una lista a otra, de una curul a otra, de una oficina a otra, sin dejar de cobrar del erario. Y se dicen Servidores Públicos, se llaman Estadistas, se etiquetan como Patriotas.

Y entonces, cuando la violencia que ellos mismos han generado en el país los roza apenas, porque algunos candidatos en municipios paupérrimos de pobreza son asesinados por los empresarios del narco, entonces lloran y claman, y mueven sus huestes en la red para Pedir que los Socorran. Y dicen: Los periodistas nos acusan, Ese periodista quiere que maten a un candidato. Y todos los fanáticos piden su cabeza, acusan, maldicen, comparten la dirección, la foto de los hijos de aquel periodista, piden justicia arrebatándole su trabajo.

No se equivoque, querido lector: Uno es responsable de lo que enseña a sus alumnos, no de lo que hacen sus alumnos. Uno es responsable de lo que escribe, no de lo que entiende el lector ni de los actos del lector. Jamás he estado de acuerdo con aquel vilipendiado Ricardo Alemán. Me bastó leer una de sus columnas y constatar que sus argumentos siempre han sido muy pobres. Para qué leerlo, pensé. Pero siempre defenderé el derecho que él como tú tienen de decir lo que les de la gana. Pero es en verdad vergonzoso el linchamiento a periodistas en la red.

¿Te dices escritor, poeta, columnista, y aplaudes que se censure a un periodista? ¿Has perdido tus valores? ¿Tan fanático eres? Si en verdad crees que alguien escribe idioteces, no hagas caso, no lo leas, no le contestes. Jamás un columnista, periodista, artista, por un texto ha hecho que maten a alguien. Los mismos actos de censura se han dicho de todos los autores incómodos, en la historia de la humanidad. Se censuraba a los rockeros, se les llevaba a juicio acusados de impulsar el suicidio de sus fans. Quisieron censurar a Larry Flynt, dueño de la revista Hustler. Me dan pena. Si eres de los que pidió la censura de un periodista no te llames crítico, ni liberal, ni escritor, admite que eres un fanático partidista. Es una pena leer a “escritores mexicanos” aullando por censura, exigiéndola. A lo que se ha llegado. ¿Si aplaudimos la censura, qué nos quedará? Sino esta hoguera de fanáticos en la que pronto, todos los que disintamos del régimen, seríamos acallados.

 

 

Todo fanatismo es peligroso.

 

No había cumplido once años de edad y ya había leído la biblia completa. A mis 43 años la he leído varias veces, junto con el Corán, el libro de Mormón, las Bodas alquímicas de Christian Rosacruz, entre otros. En la biblia hay múltiples pasajes que aún me hacen llorar, y otros que me llenan de fascinación por las referencias claras al canon literario: el diluvio y la epopeya de Gilgamesh, el libro de Esther y la historia de Sherezada, el mito del héroe, bien estudiado por Joseph Campbell, en Sansón, Samuel, David, Eliseo, Jonás, Jesús.

Como un estudioso de la literatura, uno no puede dejar de reconocer que las lecturas Bíblicas son metáforas, alusiones literarias: el Paraíso (Jardín del Edén) como nacimiento de la humanidad hacia el monoteísmo que nos ha sido heredado; Yahvé, Jehová o Elí (Soy el que soy), Alá. Hay que leer lo que ocurría antes de la caída, las batallas entre las fuerzas del mal y el bien (Paraíso perdido de John Milton). Leamos sobre los hijos cuando se ha perdido el Paraíso, la vida Caín que huye después de asesinar; Saramago abunda sobre este mito. Set es el padre de la humanidad, sus hijos tomaron mujer de los pueblos vecinos. Genealogía de Set. Estas historias se transmitieron de forma oral; mucho después se fue asentando en papel; este flujo de las historias ocurrió desde los varones hacia los hijos; cosa extraña, dado que entre judíos la religión se hereda en línea materna. Las mujeres no eran consideradas para hacer la genealogía; en la época de Jesús, el Cristo, se sigue hablando de los hijos de Zebedeo.

La biblia está colmada de ejemplos del alto valor que se le otorga a las mujeres, contrastado con lo que actualmente algunos quieren hacernos creer. La historia de Eva, de Saraí, de la madre de Sansón, o de Dalila; de la madre de Samuel, la mujer de Tobías, Raquel, Judith, la gran Esther; de las tantas mujeres que rodearon o se acercaron a Jesús: una Viuda a quien el maestro le resucita un hijo, porque en esa época al morir los hijos varones a la mujer se le podían quitar los bienes materiales. Los ríos de agua viva que ofrece a la Samaritana. La biblia es muy clara respecto a que sobre Eva, y solo sobre ella, se deja el poder de destruir el mal: Tú, mujer, serás la única que pisará la cabeza de la serpiente, mientras ella te morderá el calcañal. Ergo, la mujer es la salvadora. De la mujer nacemos los humanos, y cada nacimiento es una oportunidad para mejorar nuestro destino.

Hay que vivir dentro del rencor y la ignorancia para decir que en la biblia está el error humano, es no saber interpretar aquello de: “La religión es el opio de la humanidad”, lo que nos habla del fanatismo. Hay que ser un resentido social para decir lo contrario, que sólo dentro de la lectura de la literatura sagrada está la salvación; es poner en la metafísica la responsabilidad por nuestros actos.

No es un mesías quien salvará a México de los malos. No existen malos y buenos, existen oportunidades para delinquir, falta de educación, cultura, tolerancia, trabajo; existen muchas armas y poco valor para respetar al otro. Pensar que alguien por sí mismo logrará salvar a México, y lo que es peor, escuchar a alguien decir: No te voy a fallar, confía en mí, acabaré la corrupción, haré crecer el campo, haré que todos los malos se vuelvan buenos, y ver personas aplaudir esos dichos, es ser una cargada de fanáticos, resentidos, cargados de hartazgo, temerosos de futuros, y llenos de un facilismo bárbaro de no poder reconocer los propios errores en las decisiones que han tomado a lo largo de su vida. Parafraseando: “El fanatismo es el opio de la humanidad”.

 

 

 

 

 

 

 

Algunos cuentistas del sureste de México.

Adán Echeverría.

 

 

 

“En el libro están representados los narradores que han desarrollado

la escena del cuento peninsular en los últimos cincuenta años”

Carlos Martín Briceño.

 

 

 

Narraciones de 31 autores nacidos o, en algún momento, radicados o, quizá, con antepasados relacionados con la Península de Yucatán, han sido consideradas por el escritor Carlos Martín Briceño para formar un libro que ha denominado Sureste: Antología de cuento contemporáneo de la península. Y a no ser porque en la portada del libro aparece la imagen de un mapa de 1858, en el que se aprecia la península yucateca, uno como lector no tendría muy claro a cuál de las penínsulas mexicanas hace referencia el título.

Carlos Martín Briceño ha demostrado ser un excelente cuentista que últimamente ha comenzado a incursionar en la novela; en su labor como antólogo nos hace un acercamiento a la obra de 31 autores que para él han demostrado constancia en la disciplina del cuento, y selecciona lo que, a su parecer, forma un abanico de los temas y posibilidades que desde el sureste de México se presentan al mundo de las letras mexicanas.

Más allá de que uno de los 31 autores, Ramón Iván Suárez Caamal, presenta seis textos breves, a los que algo termina por faltarles para ser considerados minificciones, sobre los otros 30 autores el antologador presenta un solo texto.

Es notoria la falta de método para reunir los textos que se presentan, y sólo queda aceptar que la selección está basada en sus gustos, y uno puede no coincidir. Desde textos que aparecen en la antología “Litoral del relámpago, imágenes y ficciones” (Ediciones Zur, 2002), en la antología “Nuevas voces de la narrativa mexicana” publicada en el año 2003, hasta posibles textos publicados en 1997. En la ficha de la escritora Fausta Gantús, se anota que publicó un libro de cuentos en 1997, y como no se dice ni se cita de dónde ha sido tomado el cuento que de esta autora ha sido incluido (no se cita la procedencia de ninguno de los cuentos incluidos), uno se pregunta si el cuento de esta autora ¿data del año 1997? ¿Por qué tomar esos cuentos? ¿Acaso los autores no tienen material nuevo? ¿En 20 años no han aparecido nuevos narradores, nuevos cuentistas? Todos esos son detalles que debieron dejarse claros al realizar la antología.

Así mismo vale la pena señalar que de los 31 autores compilados seis son no nacidos en la península, incluso dos de ellos nacieron en Cuba, pero viven en la península yucateca desde hace muchos años, y algunos como Beatriz Espejo, Hernán Lara Zavala y Héctor Aguilar Camín no han construido su carrera literaria en el Sureste de México, sino en el centro de la república, donde radican, trabajan, y desde donde publican.

Reconociendo todo lo anterior, nos metemos a la antología.

De los 31 autores incluidos, tres cuentos son altamente recomendables: ‘Hombre al agua’, de Carlos Farfán (Ciudad de México, 1973), un texto que se lee con rapidez, y es muy conmovedor, en el que el personaje asiste al hospital a encontrarse con su ex pareja y el que había sido su amigo y que ahora se debate ante la muerte; ‘Legítima existencia’, de Fausta Gantús (Campeche, 1968) hermoso cuento, con una gran prosa nos narra como una persona puede desaparecer poco a poco de la sociedad, aún en el interior mismo de la familia; y ‘La última miseria’, del reconocido maestro Agustín Monsreal (Mérida, Yucatán, 1941), que me hizo recordar la película argentina “El secreto de sus ojos” (2009).

También se pueden recomendar ‘El disco de mis hermanos’, de Elvira Aguilar, el último viaje con el padre hacia el mar; ‘La noche que mataron a Pedro Pérez’, de Héctor Aguilar Camín, un pedazo de la historia de Chetumal; ‘Acabando la fiesta’, de Roberto Azcorra Cámara, el drama padre-hijo en una comunidad rural; en ‘Tren de cuerda’, de Manuel Calero, miramos la inocencia de un pequeño y cómo mirar a los adultos que lo rodean; ‘Los aguacates’, del cubano Raúl Ferrera-Balanquet un hermoso cuento del inicio sexual, la familia, el sureste y el trópico; ‘En este oficio los errores salen caros’; de Eduardo Huchín Sosa, muy actual para el México y sus gobernantes, con la ironía que caracteriza a su autor; ‘Flores para Natasha’ del también cubano Agustín Labrada Aguilera, muestra esa idea de rebeldía y abandono en la familia, la memoria, el drama de la pareja, la violencia doméstica no reconocida siempre en la mujer; y los dos textos eróticos ‘Él’, de la doctora Cristina Leirana, una deliciosa reflexión femenina, así como ‘La avidez’, de Carolina Luna, una escena de película erótica muy bien narrada, que se agradece, pero que uno terminará por olvidar ya que es semejante a miles de historias con el mismo tema; hay que detenerse a paladear el cuento ‘Felis Bernandesii Panthera Onca’ de Will Rodríguez, y reconocer un enfermizo instinto materno.

Los demás textos antologados dejan mucho que desear: ‘Unidad 014’ de Melba Alfaro es apenas un divertimento, entretiene y ya, leamos el chisme que ocurre en el camión ¿y luego?; el texto ‘Las formas del apuro’, de Reyna Echeverría, al igual que ‘El último vuelo’, de Roger Metri, no son cuentos, ni siquiera relatos, quizá aspiren a ser prosa poética, mucho más el texto de Metri; al igual que ocurre con ‘Dormir en casa ajena’ de Jorge Lara, que apenas esboza una emoción. Buenas prosas, interesantes, pero no son cuentos. ‘En los labios de los vivos’ de Carlos Vadillo peca de malos diálogos que caricaturizan a los personajes: “Yo era vigilante en esos tiempos… pero bueno bueno, a ustedes qué les importará… uno desenrollando la lengua para naaa… mejor sigo dándole tragos a mi botellita de ron…” Ni en los peores diálogos que le he escuchado al actor Resortes en las malas películas de los años 60-70 del cine hecho en México, me ha tocado ver a un personaje decir algo tan tonto: “tragos a mi botellita de ron”. La historia se vuelve un melodrama, y es muy forzado contar el pasado como lo hace el autor; como si se tratara de algo que ha ocurrido hace muchos años, “en esos tiempos”, cuando es algo tan cercano. En fin, usted lea y cálleme la boca.

Dos textos caen en el tremendismo: ‘Geometría fraternal’, de Mauro Barea, y ‘Coco’ de Rafael Ferrer Franco. El primero a pesar de mantenerte leyendo, tiene un tono falso. Terminas no creyendo que la chica tenga ese comportamiento, hable de esa forma, se comporte como lo hace. Revela apenas la idea pornográfica del autor. La forma en que el autor pretende que la chica se comporte. Su fantasía sexual.

Trata de una jovencita, de la que no se dice la edad, que bien puede ser de secundaria, o prepa, pero jamás de alguna licenciatura; que además de viajar en camión, espera al hermano para volver juntos a casa, y dice: “Tenía tres años menos que tú y no era fea”. Y luego apunta la escena: “agarraste mi mochila asida a mis hombros y la jalaste al piso con toda tu fuerza (…) La falda se me corrió hacia las ingles y mostró parte de mi ropa interior. El poni Pinkie Pie asomó sonriente entre los pliegues de mi falda”; lo que hace pensar que se trata de una chica de secundaria, tres años menor que el hermano, con el que vuelve a casa, y al que luego ella le dice: “Hazme lo que le haces a esas chicas. Tócame y hazme lo que les haces”. Y luego añade: “me quité de un tirón la blusa de la escuela”, otra vez aludiendo al uniforme de una chica secundariana. “El sostén de flores asomó, cubriendo unos pechos tan maduros como los de cualquiera de tus mujeres retozonas”. ¡Vaya, supongo que hay que persignarse porque una hermanita tiene sexo con su hermano! ¿Eso espera el auto, que nos desmallemos? A lo mejor no ha leído ‘Estío’ de Inés Arredondo, donde la madre tiene sexo con el amigo de su hijo, y cuando más está excitada, entre gemidos, dice el nombre de su hijo. Una madre deseando sexualmente al hijo.

En la construcción de los pensamientos de la hermana, quien es la narradora de Mauro Barea, se evidencia un lenguaje de película porno. Como ocurre con esa idea estúpida que muchos hombres tienen del sexo entre mujeres, como si ser lesbiana fuera una actitud liberal para excitar a los hombres, o pensar que toda chica de secundaria tiene que ser una “lolita”. Así se lee esta escena. Me imagino al autor creyendo ser erótico, haciendo que la chica de su narración diga las cosas que él quisiera que toda mujer le dijera, falseando al personaje que intenta construir.

El texto ‘Coco’ empieza interesante, y luego el autor hace hablar-pensar a su personaje, y de nuevo se nota la candidez apuntada como tremendismo: “Dios, si nos creaste puros, ¿por qué dejas que el enemigo construya mi alma como un lego de pecados?” ¡Qué falso texto!, ¿quién habla así? “Lego de pecados”, ¡por favor! Eso denota la falta de oficio del escritor para hacer que sus personajes sean naturales. Si sólo nos enfocáramos en la historia, en la anécdota del pastor que viola a su hija, el tema es ya demasiado recurrente, pero no logra conmover, no se le cree al autor ni a sus personajes.

Baste leer “Si te dicen que caí” de Juan Marsé, “Historia del ojo” de Bataille, o quizá remontarnos algunos siglos para leer “Meter el diablo en el infierno” de Boccaccio; pero si queremos ponernos menos internacionales, insisto, tienen que releer “Estío” de Inés Arredondo, para poder comprender cuándo un texto erótico, cuándo una violación, cuándo una trasgresión social, cultural, sexual, puede atraparnos, y eso no se logra con el “tremendismo” que impulsa a los autores.

Los textos de Beatriz Espejo y Hernán Lara Zavala están metidos con calzador. El de Espejo quizá porque el cuento se llama ‘Progreso’, uno termina leyéndolo por pura disciplina, y se queda con: ¡Ay!, ¡qué lindo el personaje!, ¡a pesar de ser rico, se porta bien con el pueblo yucateco! ¡Qué linda! Como si algo así quisieran que uno dijera al leer el texto. ¡Por dios! El de Lara Zavala es aún peor, un texto que hubiese preferido jamás leer, simple, tonto, sin sentido, lo soltaba harto, y luego lo retomaba y vaya, cómo me costó leerlo por lo aburrido que es; ¡ah!, pero que se sitúa en Francia; ¡vaya pues!, quizá esa fue la razón de que se incluya, o para contar a los lectores, “Sí, compañeros, los padres de Hernán Lara nacieron en la península y por ello él está unido a esta región”. ¿En serio? ¿Y la literatura tiene la culpa? ¿Y por ello tenemos que meterlo en un libro sobre cuentistas de la península?, cuando no es un escritor peninsular, su texto no trata un tema de personajes peninsulares, y más aún cuando ese texto ni siquiera es un cuento, pero sí un texto innecesario.

Con todo, uno siempre termina aprendiendo algo de cada lectura.

Leer a los autores de “Sureste” confirma en mí varias cosas: me quedo con los ensayos de Beatriz Espejo, a la obra de Hernán Lara Zavala le daré más lecturas, por disciplina, pues lo acá publicado no habla bien de su trabajo; Héctor Aguilar Camín, Agustín Monsreal siguen siendo los excelentes cuentistas que he conocido desde hace años, cada cosa que les he leído me ha agradado. Qué ganas de leer más cuentos de Roberto Azcorra Cámara, de Raúl Ferrera-Balanquet, de Carolina Luna, de Cristina Leirana, de Fausta Gantús. He descubierto a Carlos Farfán, y quiero leer más su trabajo literario. Mauro Barea tiene una excelente prosa, seguro tiene cuentos mejores que el acá incluido, donde no se le escape la voz a su personaje, hay que leerlo más.

Y uno lamenta que en una antología de cuento contemporáneo de la península yucateca sigan sin aparecer Daniel Ferrera, Jhonny Euán, Javier Paredes Chí, Gema Cerón, Violeta Azcona, Gerardo Hoy, Patricia Garfias, María Jesús Méndez, Melbin Cervantes, narradores jóvenes con un gran talento para el cuento, que llevan lo menos cinco años picando piedra, apareciendo en revistas, en lecturas, leyendo y trabajando en construir su literatura. Esperemos que pronto, lectores, académicos, escritores, editores, comiencen a reconocerlos.

 

Martín Briceño, Carlos (antólogo). 2017. Sureste. Antología de cuento contemporáneo de la península. Editorial Ficticia y Universidad Politécnica de Quintana Roo. 255 pp.

 

Pequeño cerdo feminista.

Adán Echeverría

 

 

 

Todo me está negado.

Luis Alberto de Cuenca

 

 

 

 Noviembre de 2017

Ensenada, Baja California

 

 

 

 

Insistes en decir que te parezco increíble.

Increíble mi furia Increíble mi aliento

Increíble el lucero que anuncia mi debacle cada madrugada

como si la luna se cansara de esperar entre mis piernas

y bailara esa música negra que sale de las contaminaciones del jazz

o del marco apócrifo en que no pudimos nunca jamás desenvolvernos

Las noches son apenas un supositorio para tanto sueño perdido

a veces venimos de dos en dos y nos quedamos corpóreos

como amedrentados por los alucinógenos

en esa noche de gatos que se arrastran sobre las celosías de las farmacias

y como si tu padre no nos estuviera persiguiendo con sus camionetas

y sus guardaespaldas

¡Qué bonito!

E insistes en que te parezco tierno

y que me vas a decir duerme duerme negrito

como si se lo dijeras al nuevo ratón de la luna anaranjada

con mi cabeza sobre tu corazón la camisa sudada y abierta

los llorosos dientes de la sin razón que aguarda tu seno cual crisálida

para mis desleídos abrojos

Tú metida en el drenaje

con los párpados morados y la cantimplora a todo lo que da

Levanta la barbilla levántala bien para que la gota blanca

quede prendida en el centro de tu lengua

Abre los ojos y mírame desde esas alturas

arrodillada perla blanca blanquísima irradiando la locura de un presagio

cuando las cejas acaban por sangrar en cada una de las credenciales

y no hay pudores nácar que nos evidencien

más allá de los lunes y los martes en el desempleo

de aquellos días de junio cuando nos enamoramos al mismo tiempo

o decidimos que las noches no iban a faltar porque éramos ángeles

que se embriagan de pieles besos y pieles y aquellos pequeños excesos

que siempre dijimos nos iban a doler en las entrañas

¿Tienes hambre? preguntabas

como si el pulpo de tu mirada no terminara por saber

de la noche parda porque  parduzcos nos hemos vuelto a socorrer

para los nuevos dientes de la camarera

Ellos han vuelto y de nuevo les dices que sí

que eres la verdadera reina de las confidencias

la que salta desde la cornisa sin el rencor cintilando látigos

porque los días de granizo no hay descanso para las mordidas

e insistes en que soy un poco rincón luminiscente augurio

hecho de pequeños cerdos que siempre has soñado en tu costado

debajo de tu cama en tus relicarios multicolor

debajo de las veladoras y las agujas de emociones exactas

No podremos parar Ni para desangrar de nuevo

porque si ven un listón más alto ellos preguntaran por qué

Que dónde está aquel ebrio Que dónde lo has metido

Se preguntarán por qué venir a socorrerte si siempre

acabas por saltar de precipicios nuevos

eléctrico tu canto y las alas desplegadas de diamantes

nuevos cortes de cabello la barba y aquello de la luz clareando en derredor

No podrán comprender tu raciocinio amor de unicornios y estrellas puntiagudas

que se remojan siempre las puntas de dos en dos

y por tus muslos solo las lampreas de mi desesperación habitan

Y dirás que hace días no me has visto

Y que aquel pequeño cerdo feminista que tanto ha doblegado tu interior

tu mutilado adiós a la familia tu irreconocible intelecto de niña de sala

de niebla y oscuro lunar y diablo encarnizado al rojo vivo

morado por la superioridad de los bemoles de la angustia

ha enrojecido de violencias los colores del sudor y a tiempo

pero contigo no

contigo todo es un adiós sincero por las madrugadas

y el limón cae en todas las heridas

los besos en los párpados y la cuna del abrigo

ahí en el hueco de mi pecho donde siempre ronroneas

tu voluntad

Ellos lo saben

Tú te has valido sola para soportar el amor como las tormentas

impúdica y revolucionaria como las nuevas quimeras del siglo XXI

como las tantas mágicas sonrisas en que te descompones en lodos y láminas

dispuesta a guardar la esencia de mi nombre en los perfumes de tu carne

y proteger mis actos Porque eres tú la dueña

La que todo lo puede en la punta del tacón y el cenicero

la reina de las confidencias de todo amanecer

Acá está mi brazo otra vez     mulata

ven a sangrarme de nuevo las violencias del dilatado párpado

No cerraré los ojos nuevamente

quedaré encandilado por tu platinada radiación

mientras la luz se abre y tu lengua esparce la maravilla

Ven a cubrir de algas todos mis rincones con tus labios de anémona

como si no hubiera más dolor que regalarte en cada uno de los abandonos

Insistes y eres la insistencia hecha sombra hecha grito hecha de todo argumento

maquinaria de sueños y réplica empoderada hacia los adioses de antiguas familias

sumidas en las cuevas lunares

en las que siempre hemos de poder reconciliarnos

Vacíos y envilecidos y

felices y entrelazados muslos abdomen puños abiertos

noche tráfago

escalar la madrugada de lamentos que ya no nos importan

En el azul el día en un silbido

donde se cortan los espejos y todos diremos que

la libertad pueden metérsela en

Y habremos de escapar una y otra vez las veces necesarias

para que la dulzura en nuestros cortes y en el fuego de tu amor sea acaso un poco

silencio oscuro

y mal de ojo el aquelarre de no poder ser buenos

como las santas costumbres de los viejos paradigmas de sombras

hacia donde nos quieren conducir

Hay los días y hay los tiempos lúgubres para poder discutir

y aquello de ‘habremos’ no se ha preconizado en la voluntad y no hay disculpa

A qué pedirles a los demás que acepten nuestra luzcuridad inmediata

Las palmas que nos hemos entregado Las mordidas descompuestas

siempre advenedizas

en el rigor de no transparentarse

el peso de nuestra memoria el calamar que se abre

en nuestros pezones perforados

No sabrás de nuevas distancias para poder reconciliar los tiempos y los días

si las tardes de ayer vienen de nuevo a mordernos los tobillos

como fastuosos grilletes de otros oros de la edad media en la que no sabíamos

del placer que causa amar las mordidas de nuestros omóplatos

¿nos dejarán en paz alguna vez?

Ven a verme en esta calavera

cuerpo de cerdo habitación de cerdo palurdo cerdo agrio que soy al revolverme

cual si fueras apenas un refugio

que surge de este raciocinio inmediato

Quítame los pergaminos para no contaminarte

Seremos la insistencia en la cordura

El pájaro a medio camino y la enramada de los puños

praderas para poder volver a ti o que tú corras y escapes

en la furia de los días por venir

donde te he depositado

Yo te esperaré porque estoy arrinconado en tu memoria

y de nada sirve que me filtre en nuevas iridiscencias

en otros claroscuros si en los tantos brillos de tu carne

va mi salivar amargo

los ahorradores de silencios en que desesperas todavía

Ellos siguen ya la cacería de mi cuerpo y tú

insistes con miradas agrias

para esconder mi estrella preferida mi todo parpadeo por la luz de tu locura

Me he quedado sin ojos en alguna edad remota como pez multicolor

Diafragma serpentino arcoiridistinto y malcriado por ti mujer alabardera

Solicitante pátrida voluntariosa de muslos recónditos y milagrería

de espacios

siempre tan precisos en tu insistencia de buenas voluntades

Estaremos acá desnudos tirados en los basureros sociales

en los manantiales de espejos que forman los antros todos

en aquellas madrugadas citadinas donde el mercurial penetra nuestros corazones

y la música es un cataplasma donde agitamos la carne en pos de algún silencio

para nuestros cuerpos amarrados en el infinito de estar juntos contra el mundo

y las patrullas siguen su aterida persecución de infancias que ya se nos van olvidando

quedan arrastradas cual estelas de mugre detrás de nuestros espejismos

detrás de las pastillas los condones y tanta jeringa de puntas oxidadas

somos apenas un nublado espectro en que volcarnos

el uno contra el otro divididos ya en la historia pertinaz de la memoria social

Ellos lo han estimulado tú lo has escarbado en mi espalda en mi nuca calavera

Y yo quedaré anochecido en aquellas primeras voces cuando

duradera tú insistías en que yo era

la maldita maravilla

 

 

 

Madrugar sobre cerdos.

 

Hay silencios que siempre esperan detrás de las barreras del sol

hay colores afrodisiacos colores andróginos

colores que apaciguan los dientes de la violencia

y está el rosa color cerdo

que salta de cama en cama sobre cuerpos lustrosos

Rosados cuerpos de hadas y los cerdos desleídos

que se emborronan por los marcos de las ventanas

en las cabeceras de las camas

en los burós como teléfonos descolgados

las botas bajo colchones y algunos dientes apenas

pizcando sueños en el aire angustiado

de las alucinadas hembras

que cantan de luz en luz

y parpadean apenas el oscuro trébol

en el que dejan los muslos

por si acaso.

 

 

 

 

 

Soñar cerdos cotidianos.

 

Amanece una nueva ciudad cada ciudad cada fresca ciudad gris multicolor

Los edificios abandonados en corbatas tacones rojos y pintalabios

que no terminan de dormir

Se sirven desayunos a prisa montados en las bicicletas

y ellos salen a correr la milla

Como si esperaran trashumar lo cerdo en alguna carretera

Como si lo cerdo apagara sus latidos

Las jóvenes publicistas cantan en los almanaques

y los apátridas van colgados del tranvía

La noche sueña que el día pudo doblegarlos

Que la casa de moneda se ha extraviado y que todo apenas

es la poesía del momento

Corren los cerdos con sus rabitos rosados

y ellas que se enamoran de dos en dos de tres en tres

del mismo descarado cerdo que les abre las compuertas del amor

 

 

 

 

 

Cerdos trepadores hieden.

 

Los multifamiliares apilados en caricias y tendederos

acá se escucha la música de la flauta y el taconeo de aquellas coristas

que apenas regresan para conciliar el sueño diluido en algún reclamo

desde el aparador desde la bocina del teléfono desde el colchón sin premura

Los cerdos las esperan con las espinilleras puestas a un lado de la hamaca

los elevadores no son apenas un espacio para el desamor

lágrimas en cada piso en todo ladrillo escurriendo en las paredes

borroneando las fotografías de algunas victorias antiguas ya

Y los cigarros se apresuran a elevarse a escondidas de las alarmas de humo

Seamos la humareda de otra nueva persecución

Ellas han traído el desayuno para despertar a su cerdo que está pálido

de tanto no dormir

¡Vamos querido que el día se apresura

y tienes que llegar a la oficina!

Ahí viene la nalgada

El apretar testículos con la trompa del cerdo multicolor

en el baño metidos bajo el agua caliente las cerdas en la piel

se erizan

Cada cerdo en su corbata a rayas

desde el caserío para volver a la avenida

Ellas se quitarán la máscara para ser menos la damisela ilustre

y caminar hacia las cortinas en cada desayuno

mirando alejarse al cerdo en su traje sastre

Ya llegará la noche

para ponerse el maquillaje

y salir a conseguir otra moneda.

 

 

 

 

La noche cerda parricida.

 

No infligirás dolor nuevamente en los corazones de las muñequitas de porcelana

En Ámsterdam las prostitutas caminan sobre el látex

de aquellos pequeños cerdos inaugurales

Entre amigos no hay mucho que esconder para decirnos que sí cada trémula fiesta

En los tocadiscos quedamos varados como alrededor de la fogata

Detrás de la ventana se presiente el festival y la carnicería

La marcha de las putas da una vuelta nuevamente al planeta

y aquellos cerdos tercermundistas vienen a copiarlo todo

como lo han hecho con la peste la prostitución y la pederastia tan segura ya

de su epistemología

Los días multicolores no van a volver si apagamos la televisión

no hay que ser irresponsables

para hablar de habitaciones vacías cuando los migrantes no

lo han logrado apenas caen de los barcos hacia las orillas y la arena

Aquellos cerdos se quedaron de rodillas a media manifestación

Se han cancelado los permisos

y la frontera

es el túnel hacia la Tierra de la Desesperación

¡Este año hay elecciones!

¡Malditos cerdos comunistas

déjennos en paz!

 

 

 

 

 

 

 

Las reinas se enamoran de los cerdos

 

y avanzan sus cartas sobre la mesa

Leen el fondo de cada cafetera en busca del discurso

para abolir lo que han leído en el calendario

A veces parecen decir que sí

luego los divorcios

las reuniones sobre cuerpas coños relámpagos y madreselvas

Pero al caer la tarde enamorada

corren sus tiaras hacia la cadera

y se siembran en el rincón de alguna cafetería solitaria

con un libro entre las manos

dispuestas a ver pasar la piara

pendientes siempre de la cacería

porque se saben intactas y revolucionarias

capaces de empuñar el picahielo

para atravesar pulmones y uno que otro corazón

de cerdo.

 

 

 Los monstruos cara de cerdo.

 

Ahí estaba en la ventana de la habitación de mi hija

flotando su rostro sobre la luz que apenas fluía hacia la noche

Yo había metido el carro cuando llegaba del trabajo

Se me había hecho temprano era día de exámenes

Laura me entretuvo con nuevas preguntas acerca de su tesis

                       “Los días enfermos de la literatura occidental”

Tuve que dejar la puerta abierta del cubículo

para no ser presa de posibles acosos a universitarias

Me entretuve cerrándome la bragueta porque no me dejaba terminar

y al fin corrí las avenidas y su carne

su cuello de cisne su garganta los párpados cerrados

el intelecto intacto insigne en la ignominia

decididos a ignorarlo todo

Al llegar a casa

la madre de mis hijos salió al jardín a recibirme

llena de quejos y llantos y acusaciones de

“Te he estado hablando muchas veces

tenías el móvil apagado”

Callad mujer, epa, ¡vámonos al diablo!

y la besé en medio de la lengua

Debí decirle “Amores van y tú me perteneces”

y jalar la media trenza

sobre los omóplatos equidistantes a mi ruina y su desesperado celo

pero no pude con su cara de Mona Lisa

en este perseguirme mundo qué interesas

le mordí tres veces cada párpado y le arranqué una sonrisa de crucifixión

y escuchamos el grito de mi hija de catorce años

Volteamos juntos a mirar la ventana iluminada de su cuarto

la noche nos había cubierto con su oscura calma

las aves alzaron el vuelo

(¿o eran los murciélagos que salían del follaje?)

Alzamos la vista hacia la luz desperdigada y

ahí estaba la cabeza del cerdo

Flotaba en el aire como un globo rosado

con sus ojos achinados y el hocico largo

lanzaba besos de dolor a nuestra alma

Corrimos hacia la habitación desesperados

abrimos la puerta

pero mi hija ya no estaba.

 

 

 

Cerré mis ojos de cerdo

 

y disfruté tus gritos

que se agolparon en la orilla de mi mente

en la puerta del destino solo tendrías que empujar

para reconocerme

y clavar las espuelas en mi corazón

Da ese último paso hacia la oscura voluntad de sentirte perseguida

Atrévete hacia el espacioso encierro de mis favoritas calaveras

en esos rincones

donde guardo antiguos amores amarrados en la memoria

ahí te esperará la angustia el dolor el resquemor de labios

ahí te habitarán las serpientes de mis brazos el veneno de mis dedos

el animal que me persigue en madrugadas

lamerá la cuenca de tus ojos

si te animas

 

 

 

Los cerdos matinales se vislumbran

 

antiguos y llenos de telarañas en el pecho desnudo

caminan con sus camionetas arreglándose el bigote

Los hay con sombrero o calvos o con alguna gorra de militar o beisbolista

ferrocarrilero Lo cierto es que a su edad se observan ya las costras

de una educación que apenas los ha cambiado luego de  cinco mil años

De nada nos sirve culpar a nuestras queridas religiones

si tan solo de dioses se tratara esto de clavarnos uno al otro la carne desprendida

y todo aquel fuego que crece en las plantas de las manos

que brinca de los ojos

como el centellar de universos paralelos

en la noche de la Vía Láctea ¡ya no insistas por favor!

Las hadas mueren porque las princesas hace tiempo que se casan con los parias

Y los reyezuelos se han dedicado a buscar actrices de Hollywood

para insistir sobre cuerpos filmes ocupación desempleo triunfos

y hasta algunos premios obtenidos en el elevador

Los hay cerdos que sobresalen en la película porno de moda

pero los pequeños cerdos feministas siguen ahogados en la muchedumbre

siguen apuntando en la cabeza de Linda Lovelace

para consumir más y más preciada carne latiente miedo

terror y fama tomadas de la mano

corriendo en arco iris de sustancias que hierven hierven en las venas

Ellos cruzan con sus camionetas los aires de alcohol las drogas las prisiones

y hasta los tatuajes en el cuello todos ellos muy fuertes muy coráceos

radiantes en su furia en su bestialidad de dragones invencibles

Los hay que regalan biblias y cuidan las fronteras

Los hay encimados en las televisoras produciendo películas

Los hay durmiendo con las colegialas en las universidades

Y bendito el tiempo de lanzar la última piedra

en esta serie de acusaciones

que no es posible que nos alcancen confesados

Los cerdos matinales no pudieron lograrlo

Un día se miraron sanos y rosados con sus colitas espiral siempre dispuestas

a la cimentación de su gloria

y ahora se ven tan necios diciendo que No que No han sido ellos

que los disculpen que eran otras épocas

Ellas vinieron a mi fiesta Ellas entraron solas al hotel fantasma

Acaso no las hice actrices No aprobaron las materias y hoy son

altas estrellas altas diputadas grandes escritoras lejos del escroto

de sus perseguidores

Los pequeños cerdos feministas las empujan en los diarios

en las marchas en las manifestaciones Y acá aparecen sus rostros

barbados rostros con sombreros lentes negros espejuelos

diamantinas y hasta brillo en los labios

“Aprovecho para decirles que soy gay” dicen los estúpidos ojos del viciado sueño

Los cerdos matinales se han juntado a discernir los futuros del mundo

El país es un estercolero Los cerdos matinales lo saben y

lo han dibujado en pequeños almanaques

¡Que Ishtar bendiga a Linda Lovelace!

Seguiremos a la espera del nuevo anuncio en marquesinas

Del nuevo periodicazo que exponga a nuestra raza

de cerdos que ya no se puede

con tanto lodo en la azotea.

 

 

Para la construcción de un cuento

Adán Echeverría

 

Al escribir cuento hay que considerar desde dónde estoy mirando el texto, y hacernos estas preguntas: ¿Quién cuenta esta historia?, ¿La cuenta el personaje, la cuenta el autor del texto?, ¿Qué se cuenta en esta historia?

Al construir cada personaje debemos plantear su profundidad e introspección mediante los actos y el ambiente en el que se desarrolla. En todos los textos siempre debe haber introspección, el autor se deja sentir con honestidad, y el lector lo agradece, porque podrá reconocer lo que está ahí en el texto, lo más fuerte, y lo que más se transmite, eso vuelve poderoso el texto. En el cuento necesitamos sugerir con sutileza, y jamás vender el final de nuestra historia al inicio de la misma.

Como decía el maestro Rafael Ramírez Heredia, hay que ser más duros al escribir que nuestro lector, y para serlo, hay que imaginar que le escribimos a un lector muy bueno, a un lector muy educado, que ha leído más que nosotros.

Si queremos a un personaje reflexivo, hagámoslo más reflexivo, extremadamente reflexivo; si alegre, más alegre, si suicida, más suicida, si cándido, el más cándido de todos. Hay que apretar el texto. Pero no tan apretados que los personajes sean esclavos, o títeres del autor, y que no puedan moverse hacia donde el texto indica que deban hacerlo, no podemos acartonar a nuestros personajes. Los personajes deben ser tan reales que creamos que nos los encontraremos a la vuelta de la esquina.

Como autores somos los transmisores de esas voces, del genio, de la musa, de la conciencia, que nos habla y nos dicta lo que queremos comunicar. Tan sólo somos transmisores hacia la hoja blanca, somos el conducto donde los personajes viven en ese universo que se les ha construido, que en nuestra faceta de dioses hemos construido para ellos. Veamos pues apretar mediante limpieza y algo que se conoce como Economía del lenguaje: quitar todo lo que sobre, todo lo que no aporte, si hay frases o palabras que pueden quitarse sin lesionar la historia, entonces quitémoslas.

Nuestra labor como narradores es ir creando las imágenes que necesita cada historia. El género inicial de la literatura es la Poesía, el género básico; no porque la poesía sea mas fácil que el cuento o la novela; porque cada género tiene sus complicaciones, y es desde la forma en que se generan que se tornan diferentes para nuestro espacio creativo.

La poesía es creación. Ya Juan en el Evangelio nos remarca la diferencia entre el hombre y los animales: el lenguaje, y podemos pensar con los etólogos (estudian el comportamiento animal), que los animales tienen lenguaje pero no tienen los símbolos para representarlo; lo que nos diferencia es el lenguaje escrito, la codificación y decodificación de los signos sobre la hoja blanca. Juan dice: En el principio era el VERBO, y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros (origen del lenguaje), en esta metáfora se reconoce lo necesario al redactar: el Verbo es la Acción, otorga Persona, Tiempo y Modo, aprendamos a usar cada verbo, no nos perdamos en la hoja, no nos perdamos en la línea de tiempo.

Si aceptamos que la Poesía es el inicio de todo, para que haya poema debe haber al menos Imagen Ritmo y Sentido. Debemos hacer la diferenciación entre poesía y prosa: la poesía privilegia la imagen “Un gato brinca sobre la luna”. Nuestra lógica nos impele a pensar que un gato no puede brincar sobre la luna, pero si puedes imaginar que al brincar el gato, si la luna se mira desde una ventana, y ante esa vista se observa una albarrada, y detrás la luna en el cielo, si el gato pasara caminando sobre la barda, y brinca, desde tu mirada, el gato habrá brincado sobre la luna. Una imagen es todo aquello que podemos imaginar, podemos representarnos en la mente,

Un hombre camina se sienta, brinca vuelva, pedalea, rompe una hoja, si te das cuenta casi son puros verbos (vemos las acciones). Las acciones se vuelven imágenes. La prosa se privilegia de los verbos, que hacen que los personajes se muevan dentro de la hoja, dentro de la historia.

La poesía privilegia la imagen y la narrativa privilegia el verbo.

En la poesía hay un hablante lirico que declama y lee el poema, en la narrativa hay un narrador. Hay muchos tipos de narradores, y se puede narrar desde diferentes personas. Por ello, para poder darnos cuenta de ello, debemos saber dos cosas en cada cuento: 1. Quién cuenta, quién narra la historia. 2. Qué se cuenta, qué es lo narrado.

Una vez que como autores comenzamos a resolver esto en nuestra mente, pensar en un tercer punto: ¿Por qué se narra esta historia? ¿Para qué la contamos? Lo importante para el texto es que el autor sepa responderse: ¿Qué se narra? Y ahí es donde podemos reflexionar en las emociones de los personajes, mientras disfrutamos de las descripciones, y nos situamos con claridad en la línea del tiempo de toda narración.

 

La mujer como cumbre de la evolución del ser humano.

Adán Echeverría.

 

y el falo masculino,

en vez del pecho femenino,

es convertido en el punto

central (axis mundi) de la

imaginación.

Joseph Campbell

 

 

Una vez que reconoces que la Palabra (lenguaje), es el primer descubrimiento de importancia vital de los seres humanos (luego el fuego), en el camino para pasar de un estado animal para comenzar a fundar una sociedad, y más adelante una civilización, podemos reconocer que la construcción del concepto Mujer, como hoy lo conocemos, vino mucho después.

Mi afán es reconocer con Enheduanna (la primera escritora de que se tienen registros, conocida como la primera autora que firmó sus obras), describe en la “Historia de Sargón” (su padre, el Rey de los Sumerios), la historia de ella misma (su biografía), y nos relata, cuenta, narra, el Mito de Moisés (quien fuera dejado en un río y salvado por una princesa que le devuelve el poder de reinar sobre los demás, reconociendo su nacimiento), mucho antes de aquellos pasajes Bíblicos recogidos en el Pentateuco o en Leyendas Griegas y Romanas. (Gilgamesh –diluvio–, la leyenda de Sargón; mito del elegido dejado en un río y rescatado –Moisés, Hércules– de las aguas).

Las erradas interpretaciones que con el paso de los años, han hecho las instituciones de poder para doblegar a la mujer son muchas, y deberían ser ya suficientes. Por ello señalo:

1) La tradición judeo-cristiana habla de un hombre (Adán) hecho a imagen y semejanza de dios (o de la simpleza de reconocer que es el hombre –escritor– quien hace a Dios a su semejanza); y de una mujer (llamada Eva) sacada del torso de ese primer hombre (para luego culparla de la caída); algunas tradiciones cuentan igual de Lilith, una mujer anterior a Eva, que no se comporta sumisa con Adán, ni con Dios.

Yo niego la idea de la sumisión de Eva que pretenden extraer los cínicos desde los textos bíblicos, y señalo que el hombre (varón) y la mujer son entes en equilibrio; complementarios únicamente para la procreación, pero disímiles y no necesarios para la práctica del placer (todo lo que causa placer es un dildo, luego hasta el pene puede ser un dildo –dice Beatriz Preciado en su Manifiesto contrasexual).

2) Cómo vemos en los textos que nos deja Enheduanna, ha sido la mujer quien con la inteligencia y reflexión, fue dando forma a los signos que venían de la oralidad, apuntando las primeras historias, y declarando los primeros poemas, con forma de rituales, y registrando, narrando, e inventando los primeros hechos fundacionales de las civilizaciones humanas (en el caso preciso, la sumeria) que luego ha dado lugar a tantas otras, y en la época actual dentro de una connotación judeo-cristiana-islamita. No ha sido el lenguaje por sí solo (los etólogos reconocen los lenguaje existente en infinidad de especies animales); el camino hacia la civilización del animal llamado humano vino con la representación gráfica de aquel primer lenguaje. El hecho de apuntar, crear una grafía, primero para representar el imaginario, y luego como símbolos capaces de representar fonemas.

3) Ya Harold Bloom ha comentado a favor de una mujer Yahvista, como la escritora del Pentateuco, hablaba de una mujer de la corte del rey Salomón, e incluso aclara que fue Betsabé, la mujer que el rey David le arrebatara a Urías.

4) Cuál es entonces la idea de limitar a la mujer dentro de las religiones judeo-cristianas, incluso dentro del Corán, sino solamente el ocultar, por miedo, y rompiendo todo equilibrio, la realidad de la fortaleza de toda mujer, generando persecución sobre ellas, y arrastrándolas a la parte oscura de la sociedad, invisibilizándolas en todas las ocasiones que se les permite, y haciendo de ellas servidumbre.

5) Lo que puede hacer el miedo al otro (en este caso al reconocimiento de la mujer), en toda sociedad. ¿Qué gran valor tiene la mujer que es capaz de gestar en su interior la vida humana? ¿Qué grande es la Naturaleza, que permite la unión cromosómica, de las células masculinas al óvulo para generar vida?

6) Necesario es reconocer en la literatura, en la historia, el registro de nuestra identidad como seres humanos, funcionales para el equilibrio de las energías, y reconocer las intenciones reproductivas separándolas de las placenteras. La mente vive más tiempo que los órganos reproductivos. Necesario es atender al placer del conocimiento sobre el placer sexual, esa nuestra parte que nos une con los demás animales.

7) Refundar el concepto de Mujer como Origen del Lenguaje y Cumbre Evolutiva, con la capacidad para reproducirse y dar vida a un nuevo ser de la especie humana, dependiendo únicamente de que lo desee, y no dependiente del hombre (varón) ni de la sociedad que muchas veces la fustiga.

El Santoral, desde textos como “La leyenda dorada”, nos entrega varones santos que rechazan a la mujer, acusándola de carne que se pudre, de impureza; nos entrega mujeres que se aceptan sucias, y se someten a sus jueces con la esperanza de ser 'limpiadas de sus impurezas'. Ideas publicadas en la “Leyenda dorada”, alrededor de 1260, en la Alta Edad Media. Porque ha sido desde las instituciones oscurantistas de la Edad Media donde surge el oprobio hacia la mujer, donde surge el deseo de destruirla, el deseo de arrebatarle los “ríos de agua viva” que implica el Alto Conocimiento de la voluntad femenina, férrea e inquebrantable. Es en la Edad Media en donde comenzó a implementarse el Falocentrismo, y se abandonó los sexos complementarios, una Madre tierra que debía ser fecundada por la semilla (mírese aquellas enormes columnas, a manera de falos, sembradas en la tierra en muchas ciudades de la cultura maya: Mayapán, Chichén Itzá, Uxmal.

Ese miedo, ese terror, ha caminado a través de las instituciones religiosas, y las malas interpretaciones de los textos sagrados. Se ha roto, a conciencia, con los mandatos de equilibrio de los primeros textos, para construir desde el miedo, desde el abuso de poder, cárceles intelectuales, culturales, y sociales, para someter a la mujer: El martillo de los brujos, es una de esas espantosas obras, hecha por monjes.

Se ha querido hacer caer esas barreras, esas cárceles, y muchas veces se ha actuado desde el equívoco de pretender los mismos derechos, obligaciones y responsabilidades del varón, para la mujer, cuando son totalmente diferentes. Me explico: La mujer no es el anverso, no es el reverso, no es la parte faltante del varón. Lo que debe buscarse es el nacimiento del poder primigenio, la invención y uso inaugural del lenguaje escrito, que nos entregó Enheduanna, la representación gráfica de la oralidad, que permanece en el tiempo. Reconocer el valor primordial de la Mujer como el centro del universo, como la contadora de leyendas; y entregar al Varón el sitio complementario como gestor de vida humana, únicamente.

El agua no puede recogerse, y es incontenible, sin la jarra. La mujer es el agua, fluyente líquido vital, el hombre apenas es el jarro, el receptáculo. Llevamos siglos equivocándonos, y es necesario volver sobre nuestra historia, volver los pasos hacia atrás, y reconocer a la mujer como la cumbre de la evolución humana, sin la cual, nuestra especie se extinguiría.

 

Adan Echeverría

Ahí van las brujas sobre los helicópteros

 

Traduction par Miguel Ángel Real

 

 

 

 

 

la luz cae encima de los vagones del metro

¿A qué salir a la superficie?

quedémonos encerrados en el cuarto

en el subterráneo

en el subsuelo

en el búnker

para qué volar si podemos arrastrarnos

para qué sonreír si podemos despedazarnos

hey tú préstame tu machete

epa ahí va el machetazo

justo a tiempo legal

consolatorio machetazo de tenerte

lejos lejos del corazón

Ahí van las brujas sobre los helicópteros

y esta ciudad

que se me mueve toda como la fe

hey tú deja el gimoteo

y que venga la Salsa

¡arránquese maestro!

arránquese los brazos y la esperanza

a qué salir a la superficie

quedémonos encerrados en el cuarto

las malditas azoteas me harán desfallecer

y la luz continuará su fuga

Esto ya no es divertido

 

 

 

 

Adan Echevarría

Voilà les sorcières sur les hélicoptères

Traduction par Miguel Ángel Real

 

 

 

 

la lumière tombe sur les wagons du métro

à quoi bon remonter à la surface?

restons enfermés dans notre chambre

dans le souterrain

dans le sous-sol

du bunker

pourquoi voler si nous pouvons nous traîner

pourquoi sourire si nous pouvons nous déchiqueter

hé toi prête-moi ta machette

et hop le coup de machette

juste à temps légal

consolateur coup de machette de t'avoir

loin loin du cœur

Voilà les sorcières sur les hélicoptères

et cette ville

qui bouge tout entière comme la foi

hé toi arrête de geindre

et allons-y avec la Salsa

lancez-vous monsieur !

lancez vos bras et votre espoir

à quoi bon remonter à la surface

restons enfermés dans notre chambre

les terrasses maudites me feront mourir

et la lumière continuera dans sa fuite

Ceci n'est plus drôle

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