Yabel René

Yabel René

Docente, poeta y danzante tradicional, originario de Capulhuac estado de México. Yabel René termino sus estudios la Escuela Normal Superior del Estado de México y Universidad Pedagógica Nacional entre otros. Su actividad Cultural a sido enfocada a la preservación, gestión de las danzas tradicionales de su pueblo principalmente la de los Arrieros y Negros Sordos. De las cuales publica con regularidad en sus blogs. Fue becario del Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico del Fondo Especial para la Cultura y las Artes del Estado de México (FOCAEM) Con el premio XVI de la Convocatoria 2012 en el rubro letras publicó el trabajo Arcillas de mi tierra. Tradición oral de Capulhuac. Ha participado como ponente en cursos de Danzas de Capulhuac en la Escuela Nacional de Danza Folklórica (ENDF) Danza de Negros Sordos de Capulhuac (2011) Danza de Arrieros de Capulhuac (2013) es Fundador del Taller Literario “Genaro Robles Barrera” de Capulhuac, del Taller Literario “Metáforas en Construcción” de la Escuela Preparatoria Oficial Anexa a la Normal de Capulhuac, del Grupo Representativo de Danza Folklórica de la EPOANC.

 

Danza de Arrieros de Capulhuac de Mirafuentes

 —Identidad colectiva de un pueblo-*

GUADARRAMA Rivera, Yabel René

 

La danza de arrieros es característica del estado de México; se presenta en las fiestas patronales de los municipios de Capulhuac, Xalatlaco, Ocoyoacac y Texcalyacac; lugares donde la arriería floreció en diferentes épocas y en distintas condiciones. Al respecto, estudiosos de la danza han propuesto una división geocultural para esta tradición, dividiéndola en dos géneros y cuatro regiones:

  • Género Hacienda. Comprende la Región Ocoyoacac. En ella la danza hace alusión al trabajo cotidiano de los peones de una hacienda; su relación con los hacendados y las condiciones de vida en las tiendas de raya.
  • Género Viaje. La danza recuerda los trajines y penurias de los arrieros en su amplio recorrido por la geografía nacional a partir del S. XVI a la primera mitad del S. XX. Dicho género comprende tres regiones: Capulhuac, Xalatlaco y San Mateo Texcalyacac.

…esta danza se formó con la participación de los pueblos del plan de Toluca  los cuales tenían que reunirse en el paraje que se nombra La Venta, para que en grupo atravesaran los montes[...] En esos tiempos los asaltos eran cotidianos. Y acontece que un día, a los arrieros les tocó ganar, de la balacera no tuvieron heridos y fue una alegría para ellos, entonces dentro de la cuadrilla había quien tocaba la guitarra y algún otro el violín y con la botella que nunca falta se dieron ánimos y empezaron a bailar, como agradecimiento a Dios por el buen suceso [...] y así, nació la danza de arrieros. No surgió de un sólo pueblo, como muchos se adjudican, sino de todos los que pasaban por estos lugares con rumbo a la tierra caliente de Morelos y  Guerrero, ya después se fueron diferenciando en su música, parlamento y forma de danzar, dependiendo del producto que comerciaban, hasta lograr ser danzas únicas y diferentes[...] La maravilla del tipo Capulhuac (o género de Puerto),  la grandeza del de Ameyalco (o género de hacienda), la hermosura de la creación espontánea del tipo Texcalyacac y el que desborda júbilos y nostalgias, el género de Xalatlaco…[1]

     El comercio en la Capulhuac de Mirafuentes es tan longevo como su fundación. Al conquistar la Triple Alianza el Valle de Matlazinco la economía de la región se activó creándose mercados en áreas trascendentales para la zona,  fue así que se fundaron los tianquiztlis de Capulhuac y Toluca, lo que permitió la existencia de  ferias comerciales en el territorio sojuzgado por los mexicas y sus aliados.[2] 

     La presencia del primero posibilitó que, los habitantes de Capulhuac se ligaran al comercio. De este modo, dicha población quedó situada en la ruta comercial que unió a la gran Tenochtitlán con las costas de Guerrero.

     Con la conquista española en esta tierra floreció la arriería, lo que permitió que la población alcanzara bonanza económica. En documentos de la época, se afirma que para 1730:  

El pueblo de San Bartolomé Capulhuac o Capoloac[…] Componen este pueblo 489 familias de indios, todos hablan el idioma mexicano y 108 familias de todas castas, en que se cuentan 380 individuos españoles; 271 mestizos y castizos y 29 mulatos […] el principal comercio de este pueblo entre los indios es: la labor del maíz, haba, cebada y alberjón (sic) Crían muchos puercos. Tienen también muchos magueyes […] unos hacen malacates para hilar algodón y lana, muchos hacen sombreros de palma la cual van a traer a Tierra Caliente […] Otros son viajeros. La gente de razón todos los más son arrieros, acarrean mucha miel prieta de la que purga la azúcar y hacen panocha prieta la que se gasta mucho en atoles y brebajes... [3]

     De este modo los arrieros de este lugar comenzaron a transitar por el Camino Real o Camino de Herradura que seguía las antiguas rutas prehispánicas, lo que poco a poco, los llevó al puerto de Acapulco en pos de las mercancías que transportaba la Nao de China. Tiempo después comenzaron a viajar por el rumbo de Oaxaca, hasta llegar a Esquipulas, Guatemala. Es necesario destacar que la arriería fue practicada por los capulhuaquenses hasta finales de la primera mitad del S XX.

 

Danza de Arrieros

     La danza de los arrieros en Capulhuac de Mirafuentes se ha mantenido vigente por espacio aproximado de 170 años, a diferencia de otras danzas de la comunidad es importante la labor que ejercen los adultos para preservarla.

     Vio la luz en 1840, por iniciativa de José Martínez Díaz, quien la creó para recordar lo que los arrieros veían y vivían en las ferias comerciales en las que expendían la mercancía que transportaban de un lugar a otro; ya que estos sucesos eran no sólo motivo de compra venta de productos, sino verdaderas celebraciones en las que se desataba la algarabía ante la llegada de los arrieros y sus productos.

Se decidió hacerlo con un motivo que combinara la alegría por el regreso de estos hombres a Capulhuac, y como una forma de agradecimiento a San Bartolomé, por la ayuda “recebida” durante el viaje, el cual duraba varios meses en el que estos hombres tenían que enfrentar “munchos” peligros, salteadores, el temporal, enfermedades...[4] 

     En este pueblo, antaño, la arriería se enseñaba de padres a hijos, se trasmitía de generación en generación; lo mismo ha sucedido con la danza, los padres se la heredan a sus descendientes.

Los arrieros caminaban hacia las costas de Guerrero, se juntaban y se iban en grupo, en el camino enfrentaban muchos peligros: el clima, asaltos, malos parajes. Por eso caminaban en cuadrilla y hatajos, para defenderse y llevar segura la carga. La danza es una promesa que le hacían a San Bartolito, es una manda, la bailaban al regresar del viaje, en agradecimiento porque los había traído con bien...[5] 

     La danza de los arrieros en Capulhuac, es la manera en que los lugareños representan una actividad económica y el largo y penoso camino que recorrían estos hombres. Es por eso que en el transcurso de la misma, entre baile y baile los danzantes obsequian al público productos que simbolizan la mercancía que los arrieros de antaño traían de las costas de Guerrero; los danzantes le dan el nombre de reliquia, la cual alude a las cargas de: Java, chaquira, sal, pescado, espumilla, algodón, coco cayaco, coco zocato, tabaco y cigarrillos. De este modo los espectadores que observan el fenómeno dancístico pueden hacerse de trastos de barro, imágenes religiosas, cigarrillos, bebidas alcohólicas, comida, entre otros.

     Los integrantes de la danza se distribuyen de acuerdo al papel que desempeñan en el hatajo. Danzan al interior de un corral formado con vigas de madera, el cual representa el Parían de Acapulco y demás ferias comerciales a las que acudían.  

     En ella intervienen hombres y mujeres, aunque ataño la participación de la mujer no era permitida, ya que la arriería fue un rudo trabajo, de carácter masculino.

     Así mismo se organiza mediante un sistema de cargos. Los miembros de la cuadrilla se ubican por jerarquías: Mayordomo o patrón, Cargador mayor, Sufridor de cargas, Sabanero mayor, Sabanero menor, Corredores de carga, Hatajador mayor, Hatajadores de Cómala, Aviadores de cocina, Arrieros y Xocoyotes.

     La representación de la danza es de tipo coral, no existe un número determinado de danzantes, pueden ser de 20 a 100 o más. Dentro de la misma los personajes deberán cumplir con algunas obligaciones, recordando con ello las funciones que desempeñaban los antiguos arrieros. Así tenemos:

  • Mayordomo o Patrón: Es el dueño del hatajo, organiza y costea los gastos de la danza.
  • Cargador mayor. Encargado de aparejar las acémilas, las carga y las descarga. Es el próximo mayordomo.
  • Sufridor de carga: Ayuda al cargador mayor a cargar y descargar los animales de la recua. Será el futuro cargador mayor.
  • Sabanero mayor y sabanero menor. Encargados de arrear a los animales, son los encargados del muladar. Cuidan de los xocoyotes.
  • Corredores de carga. Tienen a su cargo el cuidado de las bestias de carga.
  • Guían el atajo, encargados de preparar los alimentos, hacen tortillas y le dan de comer a los arrieros. Por eso en el transcurso de la danza es constante el siguiente dicho: ...en este bendito hatajo tenemos frijoles para las mulas y paja para los arrieros. [6]
  • Aviadores de cocina. Son ayudantes de los hatajadores. Junto con el hatajador mayor en el momento de la representación dancística preparan carne asada, salsa de molcajete y tortillas, con las que elaboran el denominado taco de arriero, que reparten entre los demás arrieros y el público que les observa, así mismo preparan atole o chocolate, que será utilizado con mismo fines. Son los encargados de limpiar los aparejos.
  • Tienen que darle de comer a las bestias de carga en el transcurso del viaje, así mismo habrán de realizar las tareas que se les requieran.
  • Arrieros jóvenes o niños, aprendices o hijos de los miembros de la cuadrilla. Debido a las constantes bromas que les gastan los demás arrieros, se dedican al baile llegando a los distintos parajes. Al respecto dicen los danzantes tradicionales “alegran el hatajo”.[7]

     El vestuario en esta danza es muy importante ya que atiende diversos aspectos entre los que destacan: situaciones climatológicas acordes a los lugares de Tierra Caliente que visitaban. Representa también la ocupación laboral y la jerarquía dentro de la actividad económica.

     Mayordomo. Su indumentaria se compone de sombrero fino de palma, gabán de lana, bufanda, camisa blanca corte vaquero, pantalón de casimir en corte vaquero, botín de charro, espuelas, pistola, cuchillo, cuarta, arnil ─morral de piel-, canana y víbora para guardar el dinero producto de sus transacciones.

     Los demás integrantes de la danza utilizan el siguiente vestuario; sombrero de palma de ala ancha, calzón de manta y camisa de manta o guayabera, paliacate rojo anudado al cuello, huaraches y ceñidor. De acuerdo al personaje agregan otros utensilios a su vestimenta:

  • Cargador mayor. Usa pechera y muslera –los lugareños le llaman rodillera- de piel, pistola y cuarta. Puede usar botín de charro, en cuyo caso son necesarias las espuelas.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                     
  • Sufridor de carga: A excepción de la pechera, utiliza muslera de piel sujeta al muslo derecho, lleva una reata terciada al hombro.
  • Sabanero mayor y sabanero menor. Llevan en las manos un tapa ojo de piel para cubrirle la vista a las mulas.
  • Corredores de carga. Portan arnil de piel y collera terciada al hombro, huaraches,
  • Hatajadores de Comala. Sobre el hombro izquierdo portan un mantel bordado en punto de cruz; cruzado al lado derecho, mandil bordado en colores llamativos en punto de cruz o deshilado en color blanco, en el hombro derecho llevan una servilleta bordada en punto de cruz, en la mano izquierda portan un estandarte de latón con las imágenes de San Bartolomé Apóstol y la Virgen de la Soledad del Puerto de Acapulco. El hatajador principal se denomina como Hatajador mayor, es el jefe de la cocina por lo tanto al inicio de la danza conduce un burro que va cargado con leños, metate, comal, molcajete, entre otros trastos, comida: longaniza, cecina, masa, legumbres, entre otras, a esta carga se le conoce como la cocina.
  • Aviadores de cocina. Portan el mismo vestuario que los hatajadores, exceptuando el estandarte, sustituyen la servilleta por una toalla, arnil, cuchillo para rebanar carne y verduras;
  • En el hombro derecho llevan terciado un gabán en color blanco con finas rayas en color azul o rojo, morral de ixtle terciado en el hombro izquierdo.
  • Portan gabán en color blanco con finas rayas en color azul o rojo, morral de ixtle terciado en el hombro izquierdo. [8]

 

Música

     En esta daza se interpretan diversos sones y jarabes al compás de un violín y una guitarra, en épocas recientes a estos se ha agregado un bajo eléctrico. Las melodías obedecen a la coreografía que se presenta, de tal manera que la repetición del tema hace que los movimientos coreográficos también lo hagan. Las melodías se denominan asentadas y trizales.  En el transcurso de la misma se intercalan una asentada y un trizal. La asentada es una pieza alegre, donde el paso que se ejecuta es valseado, aunque a últimas fechas los danzantes jóvenes comienzan a implementar un paso estilo guachapeado. Los trizales son piezas lentas, se ejecutan con paso brincado.

     Cabe aclarar que la música de esta danza forma parte del denominado Sonecito de la tierra, que surgió a partir de melodías burlescas que tienen su origen en las seguidillas españolas. Gabriel Saldívar dice que, en la segunda mitad del siglo XVIII se utiliza el término copla, aplicado a la letra y se dio como nombre definitivo de ‘son’ a las producciones musicales del pueblo. [9]

     Dentro de las melodías de esta danza destacan: La Venia, El jarabe, El durazno, El guajito, Los enanos, Éntrale en ayunas, Los arrieros, Dos por uno, La Reliquia, Tierra Colorada, Coronación, Bajada del Cerro Peregrino… En total son 27 melodías las que integran la relación de la Danza de Arrieros de Capulhuac de Mirafuentes, las que se interpretan en forma instrumental.

     Es en las fiestas de carnaval cuando la danza de arrieros alcanza su máximo esplendor, los creyentes durante tres días danzan en el atrio del templo de San Bartolomé Apóstol para rendir culto y agradecer los favores recibido por parte de San Bartolomé y la Virgen de la Soledad, patronos de los arrieros.

     En el transcurso del fenómeno dancístico, se pueden observar los siguientes momentos del mismo: 1.- Reunión de los Arrieros en la casa del mayordomo. 2.- Recorrido por las calles de Capulhuac (Camino de Herradura) 4.- Pedidos. 3.- Llegada al templo católico. 4.- Entrada al corral (Simboliza el arribo a las ferias comerciales y el Parián de Acapulco) 5.- Venia. 6.- Descargada de las mercancías. 7.- La cocina. 8.- La reliquia (Compra venta de productos a través de la entrega de obsequios a los espectadores) 9.- El mantel. 10.- La romana 11.- Coronación. 12.- Despedida y, 13.- Pedidos o visitas a hogares que soliciten la presencia de la danza.

 

Endoculturación o enculturación de la Danza de Arrieros

     Es necesario reconocer que a lo largo del tiempo la danza de arrieros ha experimentado transformaciones de toda índole, en su contenido, coreografía, vestuario, música, obsequios (reliquias), arreos, entre otros. Agregando aditamentos que llevan a la substitución de los elementos que la originan. Aunque no por ello deja de estar vigente.

     Estos cambios y alteraciones son sinónimo de la enculturación o endoculturación que las fiestas y tradiciones viven con el devenir del tiempo. Dicha situación no ha hecho que la danza de arrieros deje de estar vigente en esta población, ya que la enculturación es también la forma en que cada individuo entiende y hace suyas sus tradiciones y costumbres buscando con ello su permanencia. Enculturación: Proceso por el cual una persona adquiere los usos, creencias, tradiciones, etc., de la sociedad en que vive.[10]

     Pese a lo que su pudiera pensar el futuro de la danza de arrieros en Capulhuac es prometedor, tanto en la cabecera municipal como en las delegaciones, existen 34 cuadrillas, de estas 24 corresponden a Capulhuac de Mirafuentes, el resto están diseminadas en las delegaciones del municipio. Las mismas, no sólo se presentan en la municipalidad, también lo hacen en otros pueblos y ciudades del estado de México y estados circunvecinos.

     A diferencia de otras danzas que existen en el municipio y que tienen problemas para subsistir, esta florece día con día. El motivo, los adultos la heredan a sus hijos, a tal grado que de esas 34 cuadrilla dos están integradas exclusivamente por niños, cuyas edades fluctúan entre 1 y 11 años aproximadamente; son las cuadrillas del 24 de agosto que se presenta en el callejón Cuauhtémoc de la cabecera municipal, y la de la ermita del Rosario, que lo hace el 7 de octubre frente a la ermita que se encuentra aledaña al Templo de San Bartolomé Apóstol. Los niños que las forman son apoyados en los gastos por sus padres. Cabe destacar que en la actualidad están preparándose nuevos maestros de danza, además de los ya existentes.

     Por otra parte, en la actualidad, no existen ensambles de músicos en el municipio, estos provienen de poblaciones aledañas.

 

Conclusión

     En Capulhuac “la danza de los arrieros es el medio por el que sus habitantes mantienen  articulada a la comunidad, es lo que les da sentido de pertenencia y les ayuda a construir una identidad cultural regional, en virtud de que la danza se ha extendido a poblaciones circunvecinas”[11] que la han adoptado como propia.

 

Todas las cuadrillas, trabajan de manera incansable todos los años, por mantener […] sus danzas; ello es prueba fehaciente de querer conservar una tradición cultural que expone retazos de la historia regional y local con miras a mantener activa la memoria colectiva. [12]

     Así pues, la danza de arrieros no sólo rescata la memoria histórica de los capulhuaquenses, es la manera como estos conviven con su familia, amigos, compadres, vecinos, paisanos; lo hacen y amalgaman su forma de pensar y actuar.

No creo que la danza de arrieros desaparezca, es lo que nos da identidad ante los demás, es el mejor regalo que Dios nos pudo haber hecho, sirve para despabilarnos la memoria, para recordar a nuestros arrieros, que caminaban hasta las costas de Guerrero, también sirve para tener presente a Dios, a nuestro Santo Patrón San Bartolomé Apóstol y a la Santísima Virgen de la Soledad del puerto de Acapulco, que los llevaban por buen camino… [13]

 

 

Estado del arte

FLORES y Escalante. Jesús. “Los Sonecitos de la tierra”. En Relatos e historias en México. Año I. No. 15. México noviembre de 2009.

GARCÍA de Pereda y Legorreta, Manuel. Versión paleográfica libre de VELÁZQUEZ Morales, Issac Luis. “Descripción del Curato de San Bartolomé Capulhuac en el Siglo XVIII”. En Región Mexiquense. Pp. 4.

GONZÁLEZ Reyes, Gerardo. Tierra y sociedad en la Sierra Oriental del Valle de Toluca. Siglos XV –XVIII. Del señorío otomiano a los pueblos coloniales. Gobierno del Estado de México. México; 2009.

GUADARRAMA Rivera, Yabel René. Danza de Arrieros de Capulhuac. En preparación.

HARRIS, Marvin. Antropología Cultural. Alianza editorial. México 2004. SANDOVAL Forero, Eduardo. Marcelino Castillo Nachar. Danzas tradicionales. ¿Actualidad u obsolescencia?  UAEM. Toluca, México; 1998.

PATIÑO Díaz, Alejandro. “Danza de Arrieros de Xalatlaco, Estado de México”. En Portal de la cultura tradicional de Xalatlaco. http://portaldelaculturatradicionaldexala.blogspot.

 

Informantes

ALVARADO Guadarrama, Antonio.  Comerciante, maestro de píe de Danza. 25 años

DÍAZ Cinencio, Pablo. Comerciante. Mayordomo en dos ocasiones de la Cuadrilla Grande de Arrieros. 80 años.

GUADARRAMA Hernández, Jesús. Comerciante, danzante tradicional dese hace 50 años aproximadamente. Mayordomo en una ocasión de la Cuadrilla Grande. 72 años de edad.

JÍMENEZ Arcadio, José Luis. Músico tradicional. 48 años.

MONROY Samaniego, Luis (1952 ­–2012) Obrero, campesino, maestro de pie de danza, mayordomo en varios ocasiones.

RODRÍGUEZ Barón, Salvador. Lic., en Danza Folclórica Mexicana, docente, maestro de píe de danza, comerciante. 25 años.

VALLEJO Muciño, Margarita. Ama de casa. Maestra de pie de danza.

 

 

[1] PATIÑO Díaz, Alejandro. “Danza de Arrieros de Xalatlaco, Estado de México”.

[2] Cfr. GONZÁLEZ Reyes, Gerardo. Tierra y sociedad en la Sierra Oriental del Valle de Toluca Siglos XV-XVIII. Del señorío Otomiano a los pueblos coloniales. Pp. 77 -93

*El presente Artículo forma parte del libro Capolcuahuitl ─Capulhuac y sus danzas. De Yabel René Guadarrama Rivera. Trabajo en preparación.

[3] GARCÍA de Pereda y Legorreta, Manuel. Versión paleográfica libre de VELÁZQUEZ Morales, Issac Luis. “Descripción del Curato de San Bartolomé Capulhuac en el Siglo XVIII”. En Región Mexiquense.  

[4] GUADARRAMA Hernández, Jesús. Oral.

 

[5] MONROY Samaniego, Luis. Oral.

[6] Dominio Público. Idem.

[7] GUADARRAMA Hernández, Jesús. Monroy Samaniego, Luis. Oral.

 

[8] GUADARRAMA Hernández, Jesús. Monroy Samaniego, Luis. Oral.

[9] FLORES y Escalante. Jesús. “Los Sonecitos de la tierra”. En Relatos e historias en México. No. 15. Pp. 64 -65.

 

[10] http://enciclopedia_universal.esacademic.com

[11] SANDOVAL Forero, Eduardo. Danza de los Arrieros. Pp. 112.

[12] SANDOVAL Forero… Ibidem.

[13] MONROY Samaniego, Luis. Oral. 2008.

Lunes, 13 Noviembre 2017 00:50

La frágil pena que se llora /Yabel René/

 

 

 

La frágil pena que se llora

Yabel René

 

 

Líminar:

El silencio pasó de largo

envuelto en palabras marchitas

que arremeten contra los sentimientos.

 

 

 

I

 

Porque soy loco no conozco la cordura

pero conozco la lealtad que muy pocos practican,

la que todos traicionan sin importar romper lazos

que debieran ser indisolubles.

Mi vida no es un monumento al desconsuelo

aunque en ocasiones me duele vivir

como duele haberme equivocado.

¿Por qué las cosas no son como debieran ser?

A veces la humanidad liquida al amor,

no con armas de fuego

pero sí con palabras que hieren

y convierten a los mortales

en basura regurgitada

en noches de luna llena tapizadas de tristeza.

Es entonces que como Wilde pienso

que los hombres asesinan lo que aman

algunos con palabra aduladora

otros con la mirada amarga

que no es otra cosa más que

la frágil pena que a diario se llora.

 

 

II

 

Todos los días pienso en la muerte

y en mi alma no existe desconsuelo

¿acaso tendría que angustiarme al pensar

que algún día habré de emprender

el viaje que no tiene regreso?

De cierto es, que el día nace con el alba

y fenece cuando llega la tarde.

Jamás he visto llover sin que se pongan las nubes,

al igual que de ellas de mis ojos

brota agua que salpica añoranza.

No es extraño ver llorar a un hombre,

lo extraño es que queriéndolo hacer

oculte su dolor tras un máscara de hierro.

Si yo tuviera una, extrañaría sollozar

por las cosas cotidianas:

el brillo en tus ojos,

la sonrisa en tus labios,

el recuento de los días vividos.

 

III

 

Cual alma en pena, recorro

caminos tapizados de nostalgia.

Recojo el dolor y lo guardo en la alforja

que el día de mañana habrá de servirme

para iniciar el próximo viaje

el que habrá de llevarme a un destino incierto.

Tantas noches he pasado en vela rezando,

llorando, suplicando por un pedazo de cielo,

que a veces pienso el ángel de la congoja

se ha cruzado en mi camino.

Es entonces que se erige

en mi ángel de la guarda

guía mis pasos

y me aparta del mal

por más que, como los cerdos

insista en bañarme en el estercolero

de la podredumbre humana.

 

 

IV

 

 

Es tan pesado cargar con culpas ajenas

que a veces las propias

no pueden ser lloradas a tiempo

por eso se desesperan,

y suplican por salir y cuando lo hacen

las lágrimas que habrían de servir

de mortaja para endulzarlas

resultan más amargas que el remordimiento.

Pero, ¿por qué digo estas cosas extrañas?

¿por qué me condeno hablando si todo me duele?

Me duele existir

y me duele la vida de los que esperan

con ansia la llegada del amor

que tarda en hacer acto de presencia.

Y cuando lo hace, es el menos indicado

porque hiere, lastima, lacera el alma

y se disemina en un millar fragmentos

que engendran tempestades de ausencia.