Bruno Geneste

Bruno Geneste

(Pont L'Abbé, Francia, 1960). Es co-fundador y animador con Isabelle Moign del Festival de la Palabra Poética « Sémaphore » y de la Casa de la Poesía de la región de Quimperlé (Departamento de Finistère). En 2013 recibió el premio Marc Sabathier Levêque por el conjunto de su obra poética de poeta-hablador y escritor en la localidad de Cordes-sur-Ciel, durante el Festival de Poesías Actuales. En 2012 obtiene la apelación Spered Gouez por su recital, « Le ciel Remue l’Egnime », y en 2014 la beca de creación de vanguardia Sarane Alexandrian de la Société des Gens de Lettres por su manuscrito escrito en colaboración con paul Sanda “Les surréalistes en Bretagne”. Es director y redactor jefe de la revista de reflexión poética “Sémaphore”.

 

 foto: Emma Real Molina

 

 

L’homme de l’écume

 

Bruno Geneste

 

 

 

Traducción de Miguel Ángel Real

 

Ouvre une porte

accroche la lune

au fleuve

 

trempe

le soleil

de plume dans la pierre

 

l’oiseau noir dans l’étoile

 

un homme vertical

comme un bâton

de prière

boit l’eau

la lumière

ouvre les cercles

dans la parole

trouée de sommeil

de rêves tombés dans la cendre

qui volent la nuit à l’écume

 

Lichens aux lisières

qui nous longent

dans un miroir

d’ombre disparu avec une aile

dans un feu infini de sable

 

Brûlant

un poème

de lampe froide

de navires

enfouis

 

Dans les reflets

aux parois de sel

de jour sans fin

de lumière sans fin

de ciel sans fin

à l’angle

fissuré d’une pierre

une route

en toi dévale

et tu repenses l’île

au dehors qui te trace

 

un signe dans la poussière

d’un ermitage

aux sources inaudibles

remuant

la solitude dans le silence

 

l’écoulement

comme jadis

chemin d’écume d’oiseaux

à fleurs d’os

aux plis sonores des varechs

sur les contours

 

Tu la savais

si fragile

cette ligne de force

l’empreinte de son éclat

dans l’estuaire

 

Tu me précédais

sans me voir

sous la pluie d’avant l’éclair

 

à flanc de falaises glissait

la mer l’eau de tes mains

mains de sommeil

mains de  lampe

mains sous les cieux noirs

à flanc de péninsule

pas à pas

mains indéfinissables

corps et dunes

ourlées d’algues

dans les plis et replis

aiguisés des roches

mains en flottaison

dans l’imprononçable

reflux contraire en fusion

mains ouvrant au noir

dans le blanc et le rouge

mains-visage

mains des remuements

aux frontières percutées

de ton ombre

mains posées sur ta bouche

mains des seuils

mains aux doigts

attrapant les faisceaux d’astres liquides

 

d’un ciel invisible

mains d’écumes

des circonvolutions atlantiques

 

d’un surréalisme des grèves.

 

 

 

 

 

El hombre de la espuma

 

Abre una puerta

cuelga la luna

al río

 

baña

el sol

de pluma en la piedra

 

el pájaro negro en la estrella

 

un hombre vertical

como un bastón

de oración

bebe el agua

la luz

abre los círculos

en la palabra

agujereada de sueño

de sueños caídos en la ceniza

que le roban la noche a la espuma

 

Líquenes en las lindes

que nos bordean

en un espejo

de sombra desaparecido con un ala

en un fuego infinito de arena

 

Ardiente

un poema

de lámpara fría

de navíos

enterrados

 

En los reflejos

de paredes de sal

de día sin fin

de luz sin fin

de cielo sin fin

en el ángulo

fisurado de una piedra

una ruta

por ti desciende

y de nuevo piensas en la isla

en el derredor que te marca

 

un signo en el polvo

de un retiro

de fuentes inaudibles

removiendo

la soledad en el silencio

 

el discurrir

como antaño

camino de espuma de pájaros

a flor de huesos

por los pliegues sonoros de las algas

en los contornos

 

La sabías

tan frágil

esa línea de fuerza

la huella de su brillo

en el estuario

 

Me precedías

sin verme

bajo la lluvia antes del rayo

 

bajo el acantilado se deslizaba

la mar el agua de tus manos

manos de sueño

manos de lámpara

manos bajo los cielos negros

junto a la península

paso a paso

manos indefinibles

cuerpos y dunas

dobladas con algas

en los pliegues y repliegues

afilados de las rocas

manos flotando

en lo impronunciable

reflujo contrario en fusión

manos abriéndose a la oscuridad

en lo blanco y lo rojo

manos-rostro

manos agitándose

en las fronteras percutidas

de tu sombra

manos puestas sobre tu boca

manos de umbrales

manos con dedos

que atrapan los haces de astros líquidos

 

de un cielo invisible

manos de espumas

de las circunvoluciones atlánticas

 

del surrealismo de los arenales.

 

 

 

 

 

BRUNO GENESTE

DE ESPUMA

Ed. Maëlstrom, Bruselas, 2016. 

Traducción de Miguel Ángel Real

 

 

De espuma desmedrada

entre las rocas

cerca de los fondeaderos

la espera

al borde de la disolución

permaneces aquí en las arenas

amarradas a las lindes

a esos remolinos

en

la embriaguez llevada

a la incandescencia

de blancura

en el fuego del ave

desaparecido con el viento

bajo las piedras

lavadas

de sol

el horizonte

de los días se absorbe

en su sombra

de sombra

de los contornos deslizándose

tu mano

en el centro

 

La espuma

nieve

de las olas golpea

tu cráneo

y bailas entre

los guijarros zozobrados

de antes del día

en ti

la noche se derrama

pintada de enigma

transparente

a tu boca

a tu lengua de hueso

y de rocas frotadas

 

De espuma aquí

en el cruce

me acoges en el estrépito

y te digo

que la noche no tiene respuesta

en las ventanas

de nubes en el fondo de un pozo.

Algo cae

en un fuego de plumas

y de caracolas

y golpeas 7 veces el suelo

7 veces el umbral de la casa

y piensas

7 soles y 7 lunas, siete planetas

7 elementos con la harina del aire (los átomos)

la tarde remonta

la corriente invisible

del pasado en tu voz

aquí tu nombre carece

de rostro

mezclado a la amplitud

de las comarcas insulares

de la mente

los caminos nos eluden

en la ladera de las islas

Punta de Pern

largas olas

sacuden el horizonte

un hilillo de agua

circula en nuestros sueños.

Frota

Los guijarros del sueño

Zanja el tosco espacio

Palabras en el vacío

Oceánico donde sólo

Queda

La isla de las fuerzas errantes del universo

De espuma

Un día más

Gaviotas boca arriba

Pasos insatisfechos

En la vastedad

Cinco edades en la duración del tiempo

Cinco piedras por afilar

Tres partes en el mundo

Entre las lámparas

Ardientes de insectos

La noche te surca

Labra

La huella

De tu desnudez

Con el pulgar apretado

Sobre la inmutable

Rosa del flujo

De lo lejano

De este nombre

El nombre de una ausencia

Declarada

En afueras de arenales

Respiras

A flor de reflujo

Negro de tormenta

La iluminación

El viento crece

El cielo de las mareas se extiende

Ensancha

Las calas

Erosiona lo abrupto

Baña las paredes

La espuma ofende y nos revela

Las arenas vuelven

Las algas de la inquietud

La bahía

En el cerebro vibra

Cuatro piedras por afilar

Tres partes en el mundo

De las profundidades

Lívidas

Donde nada subsiste

Sino el aliento del vacío

La ceniza fría

En la mano

Abierta

A la luz atlántica

A las lejanías imperceptibles

De perros en casetas

De navíos sin tripulantes

Aún persistes

En el tumulto

Hecho nieve

Nieve y de espuma

De espuma sobre la nieve

Nieve que recubre el nombre

De su blancura

Nieve de olvido

De los rociones al viento

De espuma a través del día

De agua

Del flujo de la noche

Nieve en la transparencia

Cuatro piedras por afilar

Tres partes en el mundo

Nieve

De espuma de sol

Ardiente de estrellas

En las brechas

Nieve

De huella

En las raíces de la luz

De espuma de sombra

Entre las piedras erigidas en lindes

De nieves

De corteza

De acantilados

De aves desvanecidas

Cuatro piedras por afilar

Tres partes en el mundo

De nieve afuera

En las cimas de los altos árboles

Las bocas se cierran

Los fuegos se gestan

Las plumas restallan al viento

De espuma

En el humo

Que nos divide

En el polvo

De nieve al norte

De las caracolas antediluvianas

De las puertas sin casa

De las ventanas sin cristales

Ocho terneras blancas como la espuma

Que pacen la hierba de la isla profunda

Ocho terneras blancas de la Dama

Siete soles y siete lunas

Seis niños de cera

Cinco zonas terrestres

Tres partes en el mundo

Tres partes en el mundo

Tres partes en el mundo.

 

 

                       * * *

 

 

 

 

D’écume

 

 

D’écume amoindrie

entre les roches

près des mouillages

l’attente

au bord de la dissolution

tu demeures ici sur les sables

chevillés aux lisières

à ces tournoiements

dans

l’ivresse portée

à incandescence

de blancheur

dans le feu d’oiseau

disparu avec le vent

sous les pierres

lavées

de soleil

l’horizon

des jours s’absorbe

dans son ombre

d’ombre

des contours par glissements

ta main

au centre

 

L’écume

neige

des vagues cogne

ton crâne

et tu danses parmi

les galets chavirés

d’avant le jour

en toi

la nuit s’écoule

peinte d’énigme

transparente

à ta bouche

à ta langue d’os

et de roches frottés

 

D’écume ici

à la croisée

tu m’accueilles dans les fracas

et je te dis

que la nuit est sans réponse

sur les vitres

de nuages au fond d’un puits.

Quelque chose tombe

dans un feu de plumes

et de coquillages

et tu frappes 7 fois le sol

7 fois le seuil de la maison

et tu penses

7 soleils et 7 lunes, sept planètes

7 éléments avec la farine de l’air (les atomes)

le soir remonte

le courant invisible

du passé dans ta voix

 ici ton nom n’a pas

de visage

mêlé à l’amplitude

des contrées insulaires

de l’esprit

les chemins  nous contournent

à flanc de l’île

Pointe du Pern

de longues vagues

secouent l’horizon

un petit filet d’eau

circule dans nos rêves.

Frotte

Les cailloux du songe

Tranche l’âpre espace

Des mots dans le vide

Océanique où seul

Demeure

L’île des forces errantes de l’univers

D’écume

Encore un jour

De mouettes retournées

De pas inassouvis

Sur l’étendue

Cinq âges dans la durée du temps

Cinq pierres à aiguiser

Trois parties dans le monde

Entre les lampes

Brûlantes d’insectes

La nuit te creuse

Ravine

L’empreinte

De ta nudite

Le pouce serré

Sur l’immuable

Rose du flux

Du très loin

De ce nom

Le nom d’une absence

Déposée

Dans un ailleurs des grèves

Tu respires

A fleur de jusant

Noir d’orage

L’illumination

Le vent monte

Le ciel des marées gagne

Elargit

Les criques

Erode l’abrupt

Lessive les parois

L’écume froisse et nous révèle

L’estran retourne

Les varechs de l’inquiétude

La baie

Dans le cerveau vibre

Quatre pierres à aiguiser

Trois parties dans le monde

Des profondeurs

Livides

Où nul ne subsiste

Que le souffle du vide

La cendre froide

Dans la main

Ouverte

A la lumière atlantique

Aux lointains imperceptibles

De chiens dans niche

De navires sans équipage

Tu persistes encore

Dans le tumulte

Devenu neige

Neige et d’écume

D’écume sur la neige

Neige recouvrant le nom

De sa blancheur

Neige d’oubli

De poudrin dans le vent

D’écume à travers le jour

D’eau

Du flux de la nuit

Neige dans la transparence

Quatre pierres à aiguiser

Trois parties dans le monde

Neige

D’écume de sommeil

Brûlant d’étoiles

Dans les trouées

Neige

D’empreinte

Aux racines de la lumière

D’écume d’ombre

Entre les pierres érigées aux lisières

De neiges

D’écorce

De falaises

D’oiseaux envolés

Quatre pierres à aiguiser

Trois parties dans le monde

De neige dehors

Aux cimes des grands arbres

Des bouches se ferment

Des feux couvent

Des plumes claquent au vent

D’écume

Dans la fumée

Qui nous divise

Dans la poussière

De neige au nord

Des coquillages antédiluviens

Des portes sans maison

Des fenêtres sans vitre

Huit génisses blanches comme l’écume

Qui paissent l’herbe de l’île profonde

Huit génisses blanche de la Dame

Sept soleils et sept lunes

Six petits enfants de cire

Cinq zones terrestres

Trois parties dans le monde

Trois parties dans le monde

Trois parties dans le monde.