Jueves, 25 Enero 2018 01:25

INFANCIA EN MACONDO / Miguel Angel Real /

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El futuro será corto

y no durará como quisiéramos que dure.

Ramiro Oviedo, Los poemas del coronel Aureliano Buendía




 

 

Algunos niños sueñan con que sus padres les lleven a conocer el hielo.

En su aparente inocencia no piensan en pelotones de fusilamiento.

Pero esperan año tras año a un incorrupto Melquíades

y se pasan las horas arrastrando lingotes de hierro por los parques

para atraer los juguetes de los vecinos y extirparles los sueños.

Otras veces utilizan lupas gigantescas

que utilizan de noche para quemar las arañas de sus pesadillas

y volver a creer por la mañana que la tierra es redonda como una naranja

a pesar de las noticias que llegan a casa con un tono de mordedura.

Llevan su laboratorio de alquimia a cuestas y quieren

construir piedras filosofales que lo transformen todo en trenzas.

Buscan el mar durante meses, encuentran oleajes en las mesetas

donde todos ven ocres y los árboles enseñan mal la paciencia

y ven tempestades que atraviesan las sierras sin dejar cicatrices.

Sin mapas, hallan galeones cubiertos de un musgo

que después cosechan para rellenar almohadas

que impidan conciliar el futuro de los que duermen.

El hielo es el diamante más grande del mundo

porque lo dicen sus padres y en su mundo no existen cuentos sino juramentos

y las palabras ajenas son siempre aguaceros de gotas huecas.

De algún modo saben beber en las miradas y son capaces

de fundar mil Macondos nuevos cada día,

de escapar de sus casas con un pañuelo rojo en la cabeza,

organizar una guerra que no comprenderemos

y volver siempre un minuto antes de que la cena esté servida.

Pueden refugiarse sin resquemores en la soledad de una fotografía

con cuyas sombras crean peces dorados, o se pasan las horas

moldeando notas que no son blancas ni negras ni tienen rabo de lagartija.

Bromean cuando dicen que comen tierra húmeda y le dan nombres nuevos

a un mundo en el que los daguerrotipos sobre la existencia de Dios les traen sin cuidado.

A veces se empeñan en querer dibujarte círculos de yodo en el pecho

para después tirotearte  con fusiles de madera,

o les gusta escuchar poemas porque no los comprenden;

con ellos reivindican danzas y combaten los diluvios

y los repiten, los aprenden y sonríen

cuando sus mayores les dicen, para explicárselos,

que en una vida feliz

no ha pasado, ni está pasando ni pasará nunca nada

y que hallar paraísos de soledad compartida es el objetivo.

Aprenden rápido a repasar los pergaminos y encuentran

hábilmente

el antídoto

contra las mordeduras de los cangrejos y las hormigas carniceras

y poco les importa que en derredor se construyan ciudades de espejismos.

Como está estipulado, serán estirpes condenadas

que ignoran a los coroneles o a los corregidores:

son libres para oler a muerte o pasear sacos llenos de huesos

porque todo es vano y utópico: algo muy lógico en la infancia.

Nosotros los miramos pasar sin darnos cuenta,

mostrándoles nuestros dientes y toda nuestra condescendencia de adultos

dándoles  a todos nombres que ignoramos pero que nos parecen dulces

o les ponemos esdrújulas a sus risas mientras pensamos

que la magia vale poco y que todas estas quimeras

esta utopía fundacional y caribeña

debería extinguirse como se merece.

Y poco a poco

olvidaremos una tras otra sus palabras

y así

la peste del insomnio

nos irá mordiendo las entrañas.

 

Visto 979 veces Modificado por última vez en Viernes, 26 Enero 2018 05:33
  Miguel Angel Real

Nacío en Valladolid (España) en 1965. Licenciado en Filología Francesa. Reside en Francia desde 1991, donde trabaja como catedrático de español en el Lycée de Cornouaille de Quimper (Bretaña),

Algunos de sus poemas en español han sido publicados en las revistas españolas La Galla Ciencia (número ocho) y Fábula (Universidad de Logroño), en Letralia (Venezuela) y en las publicaciones mexicanas Marabunta,El Humo y La Piraña (México).

La revista “Le Capital des Mots” posee algunos de sus poemas en francés, originales o traducidos del español.

Ha participado en la revista española El Coloquio de los Perros con una reseña sobre el escritor peruano Diego trelles Paz. Otras reseñas de poesía han sido publicadas en algunas de las revistas citadas.

Traductor de poesía contemporánea en francés y español, ha publicado (solo o en colaboración) algunas de sus traducciones (Luis Alberto de Cuenca, Ramiro Oviedo, Raúl Quinto, José María Alvarez, Eric Dubois, etc) en diversas revistas en Francia y en España (Passage d’encres, Le Capital des Mots, La Galla Ciencia, La Piraña…).

 

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