Jueves, 20 Octubre 2016 07:19

EL EJERCICIO DE LA POESIA EN TIEMPOS VIOLENTOS

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Si el poeta refleja la realidad que lo circunda. Como librarse del odio generalizado  que  lo  envuelve.   Que  escribir  en  un  ambiente hostil  marcado por la cultura de la muerte  y  la  ignominia.  la  NOTA ROJA es la nueva poesía en el mundo globalizado . Basta abrir un  numero  cualquiera de las   revistas  político social,  que  se  publican  en  cualquier  rincón del  planeta. Nunca  falta grandes espacios destinados a la violencia  y  sus  múltiples  fauces destructoras.  Hay una  constante  de exaltar  el odio o de señalarlo con morbo comercial y otras veces en forma chovinista. La poesía ha perdido su combatividad. La búsqueda constante de la verdad y el anhelo  de justicia latente y se va convirtiendo en una palabra de odio y de venganza.

Cuando algún conflicto social estalla en violencia, en desapariciones y ríos de sangre, el discurso del poeta cambia, se centra en los resultados del dolor humano. Algunos toman caminos equivocados y hacen de la poesía una arma mas de guerra, agitando aun mas la ferocidad latente.  otros utilizan una violencia mas sutil. Acallan la palabra, la  desaparecen, guardan silencio ante el conflicto.

Ante tanto odio social, marcada por la cultura de la muerte y la violencia debería existir un arte que mire  mas allá de las trincheras ideológicas,   y aun mas allá de la sangre derramada. Que  estimulen la conciencia para ahondar en la condición humana y así  lograr entender la dimensión de la tragedia y el sufrimiento de las victimas . Que si bien este comprometida con el dolor y la rabia. También pueda reflejar una postura firme y combativa , sin ser una edición mas de la nota roja explotando la tragedia para fines políticos y literarios. O  peor aun siguiendo el espejismo barato de querer registrar la historia social del país  con realizaciones que son paja . Esa obsesión de decir por decir  sin detenerse ahondar  en como decirlo y mas hoy que la misma palabra esta en  crisis. Pues hay tantos poetas que intentan construir la paz lanzando palabras ha diestra y siniestra   ocupando la silla del usurpador. Sentándose en la mesa del escarnecedor. La  palabra ha perdido credibilidad  pues cuando hablamos de justicia y libertad el rumbo puede ser catastrófico pues pueden venir de la misma estructura mal sana de las líneas de un estado de derecho corrupto.

Este texto no tiene la idea de legitimar algún camino.  Sabemos que el proceso de creación en estos momentos es complicado para el poeta en medio de tanta violencia e injusticia social. Podemos abominar los crímenes de las dictaduras y los asesinos con sueldos en las altas esferas de la sociedad, o el ajusticiamiento político ante una ciudadanía indefensa y el nulo castigo de los victimarios  pero; la poesía  debe procurar que cada alumbramiento se aleje de la esfera de lo irracional y pueda entrar en un ejercicio critico y de permanente reflexión ante los conflictos. Buscar bajo la piel del lenguaje la palabra justa. La esencia de trasgredir sin ser palabras al aire a manera de nuestra política nacional. Darle sentido y carne en una estética congruente de resistencia y lucha. Estar a favor de la no violencia. Entendiendo como violencia el hecho de impedir a las conciencias a ocupar su lugar natural. De modo que solo puede medirse en términos de libertad.

 

Deberíamos estudiar a fondo nuestro entorno cultural: la violencia verbal en los medios de comunicación. La proliferación de los juegos electrónicos que emulan sangre. Los programas televisivos de chismes y diretes. Y sobre todo la manera de los gobiernos de idiotizar el arte comprometido encausándolos en los modelos comerciales que limitan la razón. Tanto es que nuestra literatura se encuentra inmersa en estos temas no por una convicción de justicia y libertad. Tanto que ya se le ha ido atribuyendo como una cultura y se le a rotulado en géneros destazando a  la poesía como si fuese una res cuya única finalidad es saciar los apetitos y los gustos de una sociedad hambrienta    de publicidad y marketing.

 La violencia a rebasado la esfera del arte, creando nuevos sicarios que asesinan la poesía  y la exhiben ajusticiada, con las coyunturas rotas, y una capucha de plástico estrangulando el cuello: fiel metáfora de la descomposición humana.

 

HOMENIC FUENTES

Visto 2742 veces Modificado por última vez en Miércoles, 23 Noviembre 2016 02:54
Homenic Fuentes

Director de la revista digital "la Piraña", Editó la revista "Amargo animal" (Ciudad de México 2006). Fue coordinador de la hoja de poesía "La llama ardiente" en Guadalajara. Ha cursado diferentes talleres de literatura: Aguascalientes, con el poeta Ricardo Esquer. Guadalajara, con los poetas Raúl Bañuelos y Julio César Aguilar. Participó en el seminario "Los fantasmas de la carne" impartido por el poeta chiapaneco Gustavo Ruiz Pascasio en Tuxtla Gutiérrez. Participó en la creación de la revista "A la intemperie", (Aguascalientes). Ha publicado en la revista Orfeo, Verso Destierro, El Sótano (Tuxtla), El Barco Ebrio, Encuentos Cercanos, entre otras. Ganó en el 2007 el primer lugar del Concurso Nacional de Poesía El Laberinto, y fue incluido en el Encuentro de Poetas 2007 de Iztacalco. Es crítico de poesía y narrador. Tiene una novela inédita y actualmente trabaja en su poemario "el primogénito de los muertos", de próxima publicación.

2 comentarios

  • Enlace al Comentario Ileana Domingo, 04 Diciembre 2016 17:53 publicado por Ileana

    Que bueno siempre tu trabajo!

  • Enlace al Comentario roamhery fuentes Domingo, 04 Diciembre 2016 17:46 publicado por roamhery fuentes

    Excelente reflexión mi carnal.

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