Martes, 06 Febrero 2018 18:15

POR ORDEN DE LLEGADA / Víctor Hugo Díaz /

Fotografia juanossandon.cl

 

 

POR ORDEN DE LLEGADA

Víctor Hugo Díaz

 

                                                                     A Carlos Humberto Díaz.(1925-1973)                             

 

                                                                                        “… nos envidian porque cada momento

                                                                                      puede ser el último, nunca elegí nada,

                                                                                         todos mueren, unos antes, otros después.

                                                                                             Nunca seremos más jóvenes que ahora

                                                                                                      y nunca…  volveremos aquí.”

                                                                                                                               Aquiles, Troya, 2004

 

 

Hay un edificio donde nadie está vivo

departamentos de un metro cuadrado

bajo tierra.

 

Aunque es de madrugada hay luz, pero no sol

“dice que no recuerda cómo brilla, a esa hora

en que los pájaros comienzan con sus ruidos molestos

que sólo atraen lluvia”

 

Llegaste primero pero te gané en la edad

Está tu nombre, tu dirección y mi apellido

como un partido de fútbol

entre el padre y su hijo donde no se gana.

 

Es un objeto extraño ese metro cuadrado

          flores secas, casi un órgano

                                                       no un sentido

pero capaz de olfatear el fracaso

y delatar la posición insostenible ante los amigos.

 

A veces en algunas estaciones no hay ruidos

sólo luciérnagas

 

en otras, colillas de cigarro, ceniceros

y pipas con pasta base que cada tanto

se iluminan.

 

 

 

 

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)

 

 

 

 

 

 

 

 

El futuro será corto

y no durará como quisiéramos que dure.

Ramiro Oviedo, Los poemas del coronel Aureliano Buendía




 

 

Algunos niños sueñan con que sus padres les lleven a conocer el hielo.

En su aparente inocencia no piensan en pelotones de fusilamiento.

Pero esperan año tras año a un incorrupto Melquíades

y se pasan las horas arrastrando lingotes de hierro por los parques

para atraer los juguetes de los vecinos y extirparles los sueños.

Otras veces utilizan lupas gigantescas

que utilizan de noche para quemar las arañas de sus pesadillas

y volver a creer por la mañana que la tierra es redonda como una naranja

a pesar de las noticias que llegan a casa con un tono de mordedura.

Llevan su laboratorio de alquimia a cuestas y quieren

construir piedras filosofales que lo transformen todo en trenzas.

Buscan el mar durante meses, encuentran oleajes en las mesetas

donde todos ven ocres y los árboles enseñan mal la paciencia

y ven tempestades que atraviesan las sierras sin dejar cicatrices.

Sin mapas, hallan galeones cubiertos de un musgo

que después cosechan para rellenar almohadas

que impidan conciliar el futuro de los que duermen.

El hielo es el diamante más grande del mundo

porque lo dicen sus padres y en su mundo no existen cuentos sino juramentos

y las palabras ajenas son siempre aguaceros de gotas huecas.

De algún modo saben beber en las miradas y son capaces

de fundar mil Macondos nuevos cada día,

de escapar de sus casas con un pañuelo rojo en la cabeza,

organizar una guerra que no comprenderemos

y volver siempre un minuto antes de que la cena esté servida.

Pueden refugiarse sin resquemores en la soledad de una fotografía

con cuyas sombras crean peces dorados, o se pasan las horas

moldeando notas que no son blancas ni negras ni tienen rabo de lagartija.

Bromean cuando dicen que comen tierra húmeda y le dan nombres nuevos

a un mundo en el que los daguerrotipos sobre la existencia de Dios les traen sin cuidado.

A veces se empeñan en querer dibujarte círculos de yodo en el pecho

para después tirotearte  con fusiles de madera,

o les gusta escuchar poemas porque no los comprenden;

con ellos reivindican danzas y combaten los diluvios

y los repiten, los aprenden y sonríen

cuando sus mayores les dicen, para explicárselos,

que en una vida feliz

no ha pasado, ni está pasando ni pasará nunca nada

y que hallar paraísos de soledad compartida es el objetivo.

Aprenden rápido a repasar los pergaminos y encuentran

hábilmente

el antídoto

contra las mordeduras de los cangrejos y las hormigas carniceras

y poco les importa que en derredor se construyan ciudades de espejismos.

Como está estipulado, serán estirpes condenadas

que ignoran a los coroneles o a los corregidores:

son libres para oler a muerte o pasear sacos llenos de huesos

porque todo es vano y utópico: algo muy lógico en la infancia.

Nosotros los miramos pasar sin darnos cuenta,

mostrándoles nuestros dientes y toda nuestra condescendencia de adultos

dándoles  a todos nombres que ignoramos pero que nos parecen dulces

o les ponemos esdrújulas a sus risas mientras pensamos

que la magia vale poco y que todas estas quimeras

esta utopía fundacional y caribeña

debería extinguirse como se merece.

Y poco a poco

olvidaremos una tras otra sus palabras

y así

la peste del insomnio

nos irá mordiendo las entrañas.

 

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)
Miércoles, 24 Enero 2018 23:48

Zoologías / MIGUEL ANGEL REAL /

 

Zoologías

MIGUEL ANGEL REAL

 

 

 

 

Del poemario inédito “Zoologías”. Publicados previamente en el número OCHO de la revista española

La Galla Ciencia, en octubre de 2017. (Ver también la web http://www.lagallaciencia.com/)

 

 

*

 

 

No desesperes.

Al fin y al cabo

 no lo hacen los pulpos

hasta que sienten el agua

hirviente de la cazuela.

 

 

*

 

Con una sucesión de espasmos de ameba

quise ganarle la batalla a este minuto

pero olvidé recordarte

cómo funcionaba el microscopio.

 

*

 

Cuanto más te conozco

más pienso que el mejor animal de compañía

serían los belfos

cortados, disecados,

de un dromedario

que hubiera conocido los más vastos desiertos.

 

 

*

 

 La inconstancia de las moscas me viene bien

para explicarte mis ganas de cambiar de aires

pero encontrando de algún modo

(obstinada, sinusoidalmente)

el camino de vuelta.

 

 

*

 

Me desintereso por las mareas

y dejo de creer en la responsabilidad de la luna

cuando una ofiura reseca

sobre las rocas

 me conduce a mi infancia

y a mi mezcla de fe y de miedo

en los elementos.

 

 

*

 

Problema:

¿Desde qué perspectiva

debemos observar un rinoceronte

para que parezca

un cordero?

 

 

*

 

Las huellas que borro fácilmente

-en la arena, en el tiempo, bajo las suelas de los fantasmas-.

Los gestos que olvido

-darle vueltas a la sopa con una cuchara de madera,

cambiar de velocidad en el coche,

buscar una moneda en la cartera al comprar el periódico-,

el alcohol que bebo con una rabia mecánica

-al volver a casa y enfrentarme al vacío,

cuando nadie escucha ya el chasquido de mi lengua

contra mi paladar áspero  -:

todo eso es mi camuflaje de camaleón experto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

SEPT POEMES DE MIGUEL ANGEL REAL

 

Traduits par l'auteur

 

Extraits du recueil inédit “Zoologías”

 

 

 

Ne désespère pas.

En fin de compte

les poulpes ne le font pas non plus

tant qu'ils n'ont pas senti l'eau

bouillante de la marmite.

 

*

 

Avec une succession de spasmes d'amibe

j'ai voulu gagner la bataille contre cette minute

mais j'ai oublié de te rappeler

comment fonctionnait le microscope.

 

*

 

Plus je te connais

plus je pense

que le meilleur animal de compagnie

seraient les lèvres

coupées, empaillées,

d'un dromadaire

qui aurait connu les déserts les plus vastes.

 

*

 

La versatilité des mouches me va à merveille

pour t'expliquer mon envie de changer d'air

tout en trouvant d'une certaine manière

(obstinément, sinusoïdalement)

le chemin de retour.

 

*

 

Je me désintéresse des marées

et je cesse de croire à la responsabilité de la lune

quand une ophiure desséchée

sur les rochers

me conduit à mon enfance

et à mon mélange de foi et de peur

dans les éléments.

 

*

 

 

Problème:

depuis quelle perspective

devons-nous observer un rhinocéros

pour qu'il ressemble

à un agneau?

 

*

 

Les traces que j'efface facilement

-sur le sable, dans le temps, sous les semelles des fantômes -.

Les gestes que j'oublie

-remuer la soupe avec une cuiller en bois,

changer de vitesse en voiture,

chercher une pièce dans mon porte-feuille en achetant le journal-,

l'alcool que je bois avec une rage mécanique

-quand je rentre à la maison et que j'affronte le vide,

quand plus personne n'écoute le claquement de ma langue

contre mon palais rêche- :

tout ceci, c'est mon camouflage de caméléon expert.

 

 

 

 

 

Miércoles, 24 Enero 2018 22:23

HELADOS / Víctor Hugo Díaz /

 

 

 

 

 

HELADOS

Víctor Hugo Díaz

 

Los dedos nunca andan solos

Escapan desde el otro lado de la ciudad

manchas de sangre y semáforos en rojo

conduciendo un carro de Supermercado

                                            lleno de ganancias       

a exceso de velocidad.

 

Como el trabajador del frigorífico

que abre temprano el negocio

                                          antes de los disparos

a la hora en que se decide dejar la infancia

                                                        y envejecer

para ser adolescente por décadas

empuñando un arma casi falsa

mientras lo único sembrado

ya comenzó a reproducirse.

 

Un buen golpe madura bajo el sol

primero se arrojan las redes

para ver si amanece

                                        los anzuelos, después

-el que mira a todos lados y sus llaves

                                                           son la carnada-

 

Pero la luna siempre es quien dice la verdad

justo antes de eyacular en su cara

bajo amenaza de no contárselo a nadie

Escombros que sirven de pantalla

a una casa de seguridad en Ciudad de México

donde alguien se lava el culo

                                           ensuciado por nadie.

 

Ahora parece que todos los pájaros

con un mensaje atado a la pata

perdieron su dirección para repartirse el botín

La colilla de cigarro que siempre

quiso provocar un incendio

antes de apagarse.

 

Hoy es el día más caluroso        

y los Helados seguirán vendiéndose en las calles

 

Pero el dinero, por fin, se derretirá en otras bocas.

 

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)

 

 

Observaciones de lo perecedero

Lorena Baker

 

 

IX

La tarde muere a destiempo,

se atraganta con la denzura de su óxido,

ocre reflecto que se posa

sobre el vacío.

aferrante, la tarde grita,

se abisma para que

sea la muerte quien llegue tarde.

 

Tanto se ha disuelto la arena,

Saturno extravió su otoño:

ya no distingue entre él

y los mortales.

sólo el humo es capaz de decir algo al día,

sobre su forma y avance

hacia el cadalso de las luces neón.

 

Desluminado, el tiempo muta apariencias

y los ojos de la tarde son

hilos desterrados a la penumbra

de una ciudad que ya no mira.

 

XIII

 

El pensamiento se desdobla:

hay cucarachas en el congelador.

Bajo la carne

el dolor se estira

para formar otro esqueleto.

Petrificadas emociones

negocian la tregua

con sombras arañas

que deambulan por el closet,

afortunadamente éstas no hablan.

 

La máscara reposa en el muro,

conozco sus ojos.

Me veo desde el vacío

de sus cavidades

y truena mi calavera:

la esquizofrenia, también

por un instante cesa.

 

 

 XXI

 

379 cuerpos en un sótano con poca ventilación

    y olor a morgue

Apenas un poco de luz entra por los mosaicos del techo

arriba existe la calle Juárez con sus coches

                           y ruidos a pleno medio día

A nadie le importan los muertos.

En este subsuelo el ambiente es obscuro

pero 379 cuerpos se calientan

           sudan,

           se miran

           y mantienen a la espera.

Suena una guitarra, retumba un doble bombo,

mi nariz aspira polvo blanco

    y los cuerpos se abalanzan hacia el slam

 

 

 

 

  Desalojo pagano

 

 

                                                            a Sergei y su ausencia muda::

Pa´ bien exorcizarlos

primero hay que abrirle la puerta a los fantasmas,

dejar que invadan todo: ojos, tatema y arterias.

luego brindar con ellos lento hasta ahogarlos,

estos endemoniados son de carrera larga.         

Sin desterrarlos busco tu negrura en sus cantos,

un mezcalino brillo me revela tus tranzas:

ocultaste por lustros tu espectro en mis uñas

brotando del desecho con que rasgo a los muertos,

esos que aún me arranco y crecen cada luna.

 

Embustero demiurgo

me dejaste la convulsiva eriza,

te me desvaneciste de amargura

y nunca quemó tanto el desierto

como esa noche estrellada contra el piso

      entre peyote, campamochas y un eslipinbag,

      la hervidera de nuestros amores signó en lo profundo de la carne

      con la bendición de un chacmol remojado en mezcal,

      tronamos junto a la ciudad desde el primer instante

      cuando aterricé en tus ojos ya vestida de blancoxalapa,

      Sin saber que me amarrabas la vida

           -por no decir el alma-

      al salir flotando del tugurio

      mientras teporochos gemían sus albricias.

 

      pinche Sergei, tan pronto fuimos

                                                revoltijo de dolor sobrio y ebrios recuerdos,

                                                mugre en las cantinas de Juan N. Méndez

                                                un trago desabrido en el pasillo del Café San Pedro

                                                la letra descompuesta del panorámico de Carta Blanca

                                que iluminaba la azotea de nuestros pecados

      pinche Sergei, me sobras como las uñas

                                desde aquel momento tengo la vida llenita de errores

                                y unas ganas involuntarias de enterrarte en el desierto

                                                                                                          al que no vuelvo

                                cada vez que abro la puerta para que brindemos.

 

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)
Jueves, 18 Enero 2018 07:39

El valor del subcielo / David Cano /

 

 

 

El valor del subcielo

David Cano

 

 

Nos sentimos monarcas

Polinizamos

                        el aire

                                           la tierra

                                                            lo desierto

 con movimientos caos

                                             aleteos de acero

 

Descubrimos la seda

olvidando la pupa y al gusano

Volar es una trampa del mundo en taxidermia

 

Coraza corazón capullo abrazo 

volver a lo larvario
no saber de crisálidas trincheras
bañarnos con la luz de las enanas blancas

apolillar relojes

                         retornar al origen 

arrancarnos las alas para encontrar el alma

Las orugas entre más retroceden

más bellas se tornan

                                     azules

                                                     como flama

                                     en el último aliento de la pira.

Capullo corazón coraza beso

 

¿Qué sería del cielo sin gusanos?

                                                              Mariposa sin reino

                                                                     

 

 

Iconoclasta 3.0

 

Y qué decir de la novísima poesía

                                                               tan posmodernisimamente podrida

basta con recordar un rostro amarillento con su falsa sonrisa

 

Por eso es que se me antoja y no por otra cosa

Hiper gongorizarme e irme de Quevedo que bien que bebo

 

Y entre trago y estrago

acordarme de ti

no resultó difícil

 

imperdonablemente intransitivo

                                                              te marco los caminos

cual brisa imperceptible

sutil y rumorosa

sombra tan parca

que ya no quedan huesos

 

Y como negar las cosas

Si somos tan iguales

Mas nunca parecidos

 

Yo persigo el opaco misterio de la letra

                                                                        que taladra

Tú vives de la misteriosa opacidad del taladro

ya sin letra

 

Tú eres tres veces dante

Esas mismas veces

Yo me convierto pedante

La primera

                      Por este texto

                                                  La segunda

                                                                         Por teto

                                                                                            La tercera

                                                                                                               Por esperar respuesta

Del gran Dante

                                T

                                    E

                                        R

                                             C

                                                  E

                                                        R

                                                              O

(Inserte aquí el poemoji que más le dé likes)

 

 

 

 

 

 

 

 

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)

 

 

 

 

Tlalkatsajtsilistle/ Ritual de los olvidados 

Martín Tonalmeyotl

 

Chilapeñosi

 

Tajuamej

uan ne tiualeuaj ikxitlan Teskitsin

niman kechka iyeualijkan Chilapan,

kan tsiouej melauak techkuitlapanuia

se chiche tejtex uan ijtoka Nejmojtilistle.

Kamaniantika san ompaka tiyanaj niman xtechita.

Kamaniantika iuan topanouiyaj

niman tikchiuaj kampa xtikitaj.

Yajua, noijke kichiua kentla xtechita,

kentla xtechijnekue.

 

Kamanian maske melauak tlakpak tipatlanej,

yajua tej no ompa yoj techtokatij,

san uejkatsin techikxiijnektij.

 

Notajtsin

se tota uan sa kech ye tajtle,

uajtopone intlakotsin se kech yemankatlajtojle:

“kijtoua kampa on diablito ikonetsin

techkuitlapanuiaj san pampa yotechuelitak”

najua noijke nikijtoua kampa kineke

techixpolos, techyolmaxalos niman kema

techtekitiltis, techtlalis matikimasikan tokniuan

uan uelis tikinkuepaskej ken chiche itlapiyas.

 

Najua tej melauak nechyolajmana on tlamantle

niman nikualane kuak nikita nempoliue on ueye chikaualistle

uan ijtoka “pakilistle”.

Najua tej kampa nitlakachilapeño,

san nikuajtoloua nokualak

niman amo nikmoya notlajtotsin

kampa tla onikmoyaj,

on nejmotilistle nechinuatojtojkilis itskuiuan

niman kuajton tej,

tlanesis ompa nitlajkaltos san nikojkoyoktik.

 

 

Chilapeños

 

Nosotros

los nacidos al pie del Teskitsin

y a las orillas de Chilapa,

caminamos por donde nos acosa

un perro que carcome llamado Miedo.

A veces nos escondemos cerca sin que él lo note.

Otras veces, nos cruzamos los pasos

y hacemos tuerta la vista.

Él también hace tuerto el olfato

para fingir que no ve.

 

Otros días, a pesar de volar muy alto,

nos damos cuenta que nos sigue.

Desde lejos olfatea nuestros pasos.

 

A mi padre,

de casi la edad de los huehues,

se le caen de la boca palabras sensibles como:

“ese hijo de la chingada

nos siguen sólo porque le gustamos”

y concuerdo al darme cuenta

que lo único que persigue es hacernos

como él, para cazar a más humanos

y convertirlos en miados de perro.

 

A mí me causa coraje y rabia

al ver contaminado ese aliento antes llamado

“alegría”.

En mi impaciencia de chilapeño,

trago mi propia saliva

y trato de no hacer llover la palabra

porque si no respeto eso,

el Miedo me mandará a sus perros

y estoy seguro que amaneceré

con el cuerpo incrustado de plomo.

 

Nochanijkauan

 

Se tonajle nochanijkauan okinemilijke yeskej ken se tototsintle

yaskej uejka niman patlaniskej itsalko moxtle.

Chika yolik okinemilijkej

oyejkokej tsopilomej niman inka intentlatekiluan

okitetsojtsopinijke niman okechtsonteke on ajakatsintle.

 

Aman tej

tlayouisyotl niman xochitonaltsintle

inuaxka on xkuajkualtin tsopilotexipaltin.

 

 

Mi gente

 

Mi gente quiso ser ave un día

por el simple placer de volar sobre las nubes

pero tardaron en decidir

y llegaron los buitres y con sus filosos picos,

lastimaron al viento y le cortaron la cabeza.

 

Hoy por hoy,

el día y la noche secuestrados están

por esos sucios y violentos pajarracos.

 

 

Notlaltipak

 

Notlaltipak melauak ueye

niman noijke ueye inejyamanyo.

Aman tej chika nojuitsia tonaltsintle

tlayouisyotl notlajtolpatla

ika inkualankachokalis tepostlauilanaltin

niman inkualankatsajtsilis miktepostin.

 

 

Mi mundo

 

Mi mundo es diverso

y triste por su ambivalencia.

Cada día que pasa la noche cambia su silencio por rugidos de autos

y gritos irritados de metralla.

 

Matsiakan tochan

 

Ika touijtsok,

ika toarado,

ika totlamachilis niman tolapis,

matikintlapokan yankuikej kuentin.

Matikintokakan tlakamej iuan siuamej

uan tlachijchijtin ika sokitl,

ika ikpatl

niman ika tlayoltsintle.

Ijkon mostla noso uiptla

xkelkauaskej kanon ualeuaj,

xkinpinauistlajkaliskej inkojkoltsitsiuan,

xkinpinauistlajkaliskej inxankaluan.

 

Matikinkajteuakan ixtlauamej teojtin,

matikinkajteuakan se kech tonaltin kalmoxtin

niman tepostlauilanaltin intlakakalats.

Matiuiyan matikimitatej caballeros,

matauiltitej iuan papalotsitsintin

niman matotlatlalotej iuan ajakatsintle.

¡Matiuiyan tinochimej!

¡Nochimej akin xkinekej nelkauaskej!

 

 

Regresemos a casa

 

Con la coa,

el arado,

la mente y el lápiz,

abramos nuevos surcos.

Sembremos hombres y mujeres

de barro,

hilo

y maíz.

Sólo así, mañana o pasado

recordaremos nuestras raíces,

no nos avergonzarán nuestros abuelos

ni las casas de adobe.

 

Abandonemos las calles planas de piedra,

alejémonos por unos días de las bibliotecas

y del ruido de los carros.

Regresemos a mirar a los caballeros,

a jugar con las mariposas

y a correr con el viento.

¡Regresemos todos!

¡Todos aquellos que no quieran ser olvidados de sí mismos!

 

Tokatsitsintin

 

Kamaniantika, nokineke matinejnemikan san tajuamej.

 

Tla tikimixtemouaj okseke ojtin kijtosnekis,

kampa tajuamej tikalakej ipan okseke tlanemililtin

kan tikimixmatiskej okseke tlakamej iuan okseke siuamej,

in tlamantle, techpaleuis pampa maka matelkauakan.

 

Tla san tajuamej tinejnemej, uelis uejka tasiskej.

Onixpoliue in ojtsintle kuak se sanka seka yoj

kampa tokatsitsintin tla kitaj xok yaka chante,

kinkajteuaj sanka seka innakatekatsaualuan ijtik on kaltsitsintin.

 

Uelis tsiaskej uejka maske kineke oksejpa matiuajlakan.

Maka matikinkauilikan san yajuamej mamikikan tokniuan

kampa yajuamej inka inchikaualis,

nookintlapojkej yankuikej ikxiojtin,

ojtin kanka aman, tojuitsiaj.

 

 

Las arañas

 

Algunas veces, es necesario caminar solos.

 

Buscar nuevos senderos tal vez signifique

inmiscuirse sobre otras formas de vida,

por ello, conocer a otros hombres y mujeres

puede ser satisfactorio para la memoria.

 

Solo, se puede ir hasta lo infinito.

Se pierde esa eternidad cuando no hay regreso

porque las arañas al no notar movimiento alguno,

abandonan las casas y huyen de su propia telaraña.

 

Es necesario ir y regresar.

No dejar morir a los demás también es de humanos

pues con sus vidas, algunos de ellos

abren nuevas veredas,

atajos por donde hoy, transitamos. 

 

Del libro Tlalkatsajtsilistle/ Ritual de los olvidados (Jaguar Ediciones, 2016).

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)

 

Antología terremoto

Manuel Alejandro Q. Ceballos

 

Números

 

Te busqué para que los números de este día

no te reclamaran en su lista

y que tu nombre no se vuelva perpetuo

entre los silencios.

 

Pero me acerco

con las manos que predecían el futuro

donde los escombros

se vuelven enemigos.

 

Y el tiempo:

aliado que no oscurecía,

me acompañó unas horas más

sin acción alguna

que la de tenderme su mano

al final de la tarde,

donde ya no había nada más

que una pronta despedida.

 

 

Réquiem colectivo

 

Esta tarde

las familias se buscan

lloran,

esperan noticias

de una lengua falsa

que les salve la vida.

 

Pero se derrumbó

la última habitación de la casa

donde el techo

contribuye a la despedida.

 

Y mientras le nombrabas esperanza

al rayo de sol que aún permanecía solidario:

el deseo de reencontrarse

se quedó extinto en mis manos.

 

Luego las ruinas que se comparten ennudecidos

parecen un pequeño monumento

atrincherado en llanto,

esperando al réquiem colectivo

de la ausencia en roca y escombro.

 

 

Voluntad en el viento

 

Miré la luz atravesando edificios

como si el sol trajera la voluntad

en el viento.

 

Nos sorprendió juntos.

 

Entonces vi como nos poblaba el ruido

oscilando ante la muerte.

 

Y nos miré agitados

con las raíces incrustadas

en la piedra.

 

Enredamos la última fotografía

a nuestras manos

para que la voluntad del viento

nos encontrará juntos

aún con la lluvia

y salpicados de llanto.

 

Ya no había tiempo para marcharnos

Y las raíces

que se cruzaban infinitas en los muros

derrumbaron todo

hasta mis silencios.

 

 

Ella escucha

 

Ella escucha los disparos.

 

La mano madre llora

entre sus hijos.

 

Escucha el violento metal

derramando sangre

entre sus ríos.

 

Y me escucha

con el violento carmín

que siembra

entre mis suspiros.

 

Tras las voces calladas

buscó la rosa

fime pedestal

que emerge

con su historia

de entre la tierra

desatando el tiempo.

 

Y me pregunto:

 

¿dónde van

con el canto

que es gloria

de la bien amada lucha?

 

Pues eres la batalla

que gritan

con tu bandera en odio

y te convierte en saqueo.

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)

 

 

 

El canto nuevo de las aves

Pablo Reyes Pérez

 

 

Quiero engendrar neologismos

que expliquen lo que siento por ti,

luego masticarlos largamente,

devorarlos sintiendo su hermenéutica,

darles vida con un susurro en tus oídos

uno que no entiendas, que se repita,

que suene a olas de mar nocturno

olor a tierra mojada y pasto de montaña.

 

Quiero convertir en eso mis letras,

mis textos más reservados,

esos que te leo hasta que duermes

soñando en mis palabras pronunciadas,

no planeo aforismos trascendentes,

sino un cántico que alegre tus mañanas,

cual ruiseñor que se posa en tu ventana

y que te canta sin que entiendas sus silbidos,

pero que vuelve cada mañana buscando suerte

queriendo enamorarte con su canto

voz silbada que no entiendes, pero sonríes,

quizá porque sabes o al menos imaginas

que es mi voz transformada por el viento

en el sencillo lenguaje de las aves,

donde poso la esperanza de llevar hasta ti,

mis sentimientos libres de letras arregladas

esas que no logran decir cuánto te amo,

lo que añoran mis labios tu boca posada en la mía,

ni cuanto anhela mi cuerpo sentir el calor del tuyo

para derretir la escarcha de tu ausencia.

 

Quiero decir entre letras lo que no se puede,

por eso invento el canto nuevo de las aves

porque las letras fatuas no delatan ante ti

el amor profeso que te mando con las aves.

 

 

 

Café del pasado

 

No sé si a veces les ocurre

pero de pronto una mañana

toman un sorbo de café

y sienten el exquisito sabor del pasado,

luego, casi de inmediato,

perciben el aroma de algún recuerdo,

sospechamos entonces que viene del fondo

y agitamos la taza o el vaso,

pero no aparece nada, absolutamente nada,

resignados bebemos otro sorbo,

otra vez nada, el momento se a ido,

y ya sólo queda digerir la cafeína con sabor a nostalgia.

 

 

 

No sé si a veces les ocurre

pero hay mañanas que el café sabe al pasado,

no importa si es intenso o descafeinado,

lo que vale es mantenernos despiertos,

es algo difícil en esta vida tontamente aburrida

donde lo efímera nos calza y viste de soledad,

son estos desayunos en el lugar de siempre

donde trato de ser yo mismo sin ti

los que inevitablemente se aderezan de recuerdos.

 

No sé si a veces les ocurre

que el café de las mañanas es amargo,

y lo bebemos valientes asumiendo que podemos,

¿podemos qué? ¿para qué?

luego vienen las consecuencias tormentosas

fugas en los ojos, semblante caído,

sordera al consejo útil, trastabilleo de dignidad

y muchos otros síntomas que anuncian peligro.

 

No sé si a veces les ocurre

que el café de las mañanas

súbitamente sabe a pasado.

 

 

MaReA

 

Marea alta

marea baja

marea roja

marea el olor a muertos

marean las balas

marean los chillidos de ambulancia

marean los llantos

marean las viudas

marea el rojo de Acapulco

marea el discurso

marea la risa del sicario

marea el ruido de los billetes contando

marea la tele

marean las fosas

marea, Acapulco, marea.

 

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)

 

Desde el corredor de una casa estacionada

en el sueño de la primer mujer amada 

Uylder Torrez

 

Queda un latifundio de dolor a tierra oscura en la vigilia,  32 sueños exhumaré estrechando cortísimas calles,  porque esa mujer era una exáfora,  lo se por su forma indefinible.

Se llueve la mente lamente usted que se llueve: en los cuadernos emparentados con baúles y lagartos dimensionales de la infancia.

La marcha gris de las nubes lloronas se derrama entre dolores de árbol en jardín,  limerencia de seda por tus dedos; se me ocurre hoy que somos voluntarios en ésta guerra a salto de guaridas, pues la alforja carece de instructivos visuales dañinos bajo el infrarrojo de tu cabello,  porque hoy el frío penetra bajo los pensamientos y somos monstruos, pacientes monstruos de nuestras pesadillas estacionadas a cinco llaves de las uñas.

Quiero preguntarte el sonido en el interior de la fibra que envuelve tu sexo,  para calcular las atmósferas desde que sale el sol hasta que llega la caricia y proceder entonces al desembarco, dispuesto a lunarme de sal y pavimento, se desplaza  éste minuto en que el disparo obliga al metal para morir en la carne; sabremos de las conjeturas dejadas en las islas por sirenas y peces escribanos,  de colores no vistos en adioses que un día se dirán a 361 grados de latitud izquierda,  porque eres la Eva más compleja y sin tiempo, serías eterna si te atrevieras a ser la compleja más Eva. Serás por ello desde este sitio dimensión colgada en el corredor de toda causa para diferenciar las alas de los colibríes y el tacto cuántico de un beso robado tras la música,  podrías incluso decir la conferencia del mar en lugares públicos que serán fantasmas,  al presenciar la definitiva muerte de éste corazón.

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