Adriana Tafoya

Adriana Tafoya

Adriana Tafoya. Poeta y Editora. México.1974. Libros publicados: Animales Seniles (2005), Enroque de flanco indistinto (2006) -poemario sobre ajedrez- que le valió jugar contra Garry Kasparov en las simultaneas para celebridades en "La Gran fiesta Internacional del Ajedrez 2010", Sangrías (Ediciones el Aduanero,2008), El matamoscas de Lesbia y otros poemas maliciosos (Ediciones Pasto Verde, 2009 / segunda edición Bitácora 2010/ tercera edición Cátedra Miguel Escobar 2014) Diálogos con la maldad de un hombre bueno (Editorial Ultramarina Cartonera, España, 2010/ segunda edición Inferno Ediciones 2014). Malicia para niños, (Colección Mi Primer Bakunín 2012), El derrumbe de las Ofelias (selección poética, Inferno Ediciones, 2012), Viejos rituales para amar a un anciano(Casa Maya de la Poesía, Colección Rosa Náutica No. 93/Campeche México 2012) y Los cantos de la ternura,(colección poesía sin permiso, 2013), Mujer embrión (Edición Especial, 2013), Los rituales de la tristeza (Rojo Siena Editorial, 2013) y Parábolas del Equilibrio(Sikore Ediciones, 2015). Muestra de su trabajo poético, aparece en "Antología General de la Poesía Mexicana", poesía del México actual, de la segunda mitad del siglo XX a nuestros días.Selección, prólogo y notas de Juan Domingo Argüelles,(Océano/Sanborns, 2014) .

 

 

 

Vacía de dioses

espero la noche para volverme polvo

 

Primer libro de Alejandra Estrada Velásquez

 

 

Por Adriana Tafoya

 

Nada cura el dolor de descubrirnos solos, "Dios ha muerto" nos anunció Nietzsche y, con ese dios, los hombres que lo crearon y le daban su fe. Ahora, en este poemario reflexivo Vacía de dioses, Alejandra Estrada nos confirma lo que en el fondo muchos sabemos: "La memoria es una procesión de tumbas", "Nos han mentido. Nos han hecho creer en la permanencia, en la perpetuidad, en lo intangible", "Nacemos para mentirnos, para decirnos que la vida es un propósito o un fin. Ni siquiera hay medio, no hay camino". 

La poeta acentúa con estos versos lo difícil de aceptar, lo que conmueve hasta los huesos, lo que los pone en ansiedad a la hora de dormir; la muerte de un dios “actual”, la muerte en sí, sin más. Pone su dedo en la llaga y, a pesar de que lo han dicho otros pensadores, el mencionarlo, el escribirlo, sigue haciendo estremecer a muchos al grado del dolor, incluso al grado del más profundo odio. Es aflicción tremenda el saber que hasta los dioses mueren.

 

Así, al saber esto, mencionemos por ejemplo, que la tumba de Zeus el gran dios de Grecia, la enseñaban a los visitantes en Creta todavía a los comienzos de nuestra era. Que el cuerpo de Dionisos estaba enterrado en Delfos, junto a la dorada estatua de Apolo, y su tumba tenía la inscripción: "Aquí yace muerto Dionisos, hijo de Semele". Según un relato, el mismo Apolo estaba enterrado en Delfos; se dice que Pitágoras grabó en su tumba una inscripción explicando cómo había sido muerto el dios por Pitón y enterrado bajo el trípode. El antiguo dios Cronos fue enterrado en Sicilia, y los sepulcros de Hermes, Afrodita y Ares fueron descubiertos respectivamente en Hermópolis, Chipre y Tracia. Los mismos grandes dioses de Egipto no son excepciones al destino común. Llegaban a viejos y morían, pues al igual que los hombres, estaban compuestos de cuerpo y alma, y, como aquéllos, sujetos a todas las pasiones y debilidades de la carne. Su cuerpo, es cierto, estaba formado según un molde más etéreo, y duraba más que el nuestro; sin embargo, no podían conservarlo para siempre contra el asedio del tiempo. La vejez convertía sus huesos en plata, su carne en oro y sus bucles cerúleos en lapislázuli. Alrededor de 1886, los groelandeses creían que un viento podía matar a su más poderoso dios y que moriría también seguramente si tocara a un perro. Cuando oyeron del dios cristiano, preguntaron si nunca murió y habiéndoseles dicho que no, quedaron muy sorprendidos y dijeron que debía de ser en verdad un grandísimo dios*.

La muerte de los dioses ha sido común a través de los tiempos, así sabemos de la caída también de Thamus, Pan, Adonis, etc.

Los dioses mueren y nacen otros, ya sea por necesidades ideológicas o políticas, o por la necesidad del capital; vemos en México como los templos religiosos forman parte del mapa turístico de cada pueblo o ciudad.  

 

Los dioses mueren, insisto, pero eso no quita que en la entraña de muchos, este duelo provoque enfrentamientos tanto con los demás, como con ellos mismos. Pues estas deidades a imagen y semejanza nuestra, están conectadas directamente con nuestros temores, con nuestras dudas e incertidumbres. Es terrible enfrentarse a la nada, al "sin sentido", al "aquí y ahora". Y de esto nos habla la poesía en "prosa poética" de Alejandra Estrada, del descubrimiento, el desencanto, el primer vistazo a la asimilación de que "no todo tiene que tener una meta u objetivo, un sentido o una razón", pues en el pluriverso, existen todo tipo de posibilidades o perspectivas o laberintos de comprensión para las existencias.

 

Este libro nos da la oportunidad de esa catarsis, de ese enfrentamiento con el desengaño y por ende, con la realidad, pero una realidad poética, una realidad con emoción y belleza conjugadas, donde deja al lector, el espacio, el silencio para la reflexión. Después de todo, cito: "Fuera de  ti soy transparente, liviana y minúscula", fuera de dios y de la deidad inspiradora en la que convertimos -en lo cotidiano-, a nuestros gobernantes, nuestros maestros, incluso a nuestros consortes, a la vez, también a nuestra imagen y semejanza.

Podríamos agregar  que aceptando la muerte de dios, -es más la no existencia de él-, somos transparentes, livianos, minúsculos y libres, llenos de dudas, maravillosas dudas que alimentarán la curiosidad del  yo científico, del  yo pensador.

 

Hay académicos y lectores que opinan que el poeta o la poeta sigue siendo un sacerdote, “el religare sigue uniéndonos con los demás”, afirmación cierta en algunos aspectos, pero también cierto es, que hay poetas ateos que también sin ser budistas (religión sin dios) nos unen a los demás, a través de su escritura y lectura, como Lucrecio, Unamuno, Edgar Allan Poe...Si bien sabemos que no son muchos, esto más que importante, es valioso y mucho más, al respecto de la parte histórica mexicana, donde quedaría situada la poesía de la joven poeta Alejandra Estrada, pues al tratar un tema que en la mente de muchos todavía es un asunto radical o de tabú, la retira del lugar común y, por lo tanto, en esa transgresión radica el aire de vanguardia en su trabajo literario. Pues el tema de “la no existencia de dioses”, en una sociedad con un sistema de valores aún conservador, le hace fresco, confrontativo y de interés. Pues esta, es una poética que apuesta por hablar de esa depresión, ese desengaño y esa crisis existencial en muchos al  ver como se desploman las ideas preconizadas, por no decir tribales de las cosas espirituales. 

También importante es mencionar unos versos de Estrada, donde aconsejo al lector tomar interés: “Allá  afuera, entre hombres que conversan y toman las palabras como si fueran suyas, amanecer es un requisito”, “Envidio al primer hombre. Anhelo su asombro. Su vida era un amanecer genuino, perpetuo. Solo, en medio de la nada, de una nada no por inerte sino por desconocida, por  nueva, dueño de la confusión y de la existencia. Dueño del orden de las cosas. Anhelo la boca del primer hombre porque pudo nombrarlo todo”. 

Las aseveraciones de estos versos, dejan lugar para el recuerdo del maestro poeta Eduardo Lizalde en “Cada cosa es Babel”. Silvia Eugenia Castillero, en un texto publicado en la Revista Luvina, desmenuza sobre esta obra;  

“Lizalde entra en el cuerpo del castellano para apuntalar sus aristas, sus bordes. Crea espacios donde los límites son los bordes de los continentes de las cosas. Y justamente en los bordes reside la sutileza, lo que les permite a los objetos ser algo y no ser lo otro. En este libro, el autor se centra en la materialidad; desde allí abre las compuertas a objetos imaginarios que se acomodan de manera más clara entre lo real, las coordenadas se amplían y el tiempo cambia. El tiempo se manifiesta en el nombrar, la cosa es el espacio donde florece el curso de ese nombre. Por eso el tiempo continúa eternamente aunque los sitios fenezcan. El nombre sobrevive al objeto, se transforma en ataúd o en cascarón para guardar el polvo o el cuerpo destrozado de la cosa vencida”.

Podemos notar la aproximación exacta y perspicaz de la ensayista al hablar, por no decir “nombrar”, el trabajo poético de Lizalde, el ser testigo textual del trabajo del maestro que “nombra”, lo que solo puede hacer un vate, un bardo, (hoy un poeta, una poeta), un ollave, desde la antigüedad; nombrar, renombrar, recrear, remitificar, mitificar lo otro, lo no nombrado, lo nombrado, lo que se podrá nombrar y omitir y silenciar.

Transcribo aquí unos versos de “Cada cosa es Babel”:

 

Y le digo a la roca:

muy bien, roca, ablándate,

despierta, desperézate,

pasa el puente del reino,

sé tú misma, sé mía,

dime tu pétreo nombre

de roca apasionada.

 

Y no sabe decirlo,

no cabe un alfiler de labios

en su cuerpo sin rostro.

Pero yo sé su nombre:

 

roca, le digo,

y comienza a ablandarse.

 

Aun la palabra roca no viene de las rocas.

La palabra es más densa que la roca,

resquebraja la roca,

es el cardillo armado, que sabe de su imagen,

el agua enternecida con lo que refleja.

Es cierto, la palabra viene del poeta.

 

La palabra roca

no es criatura del mármol

y no viene del hombre a la manera

que el pájaro aparenta ser invención del árbol.

El mundo del poeta

no concede el sufragio

ni a las más altas rocas.

Pero el mundo sin rocas del poeta

procede, en fin, del mundo de la roca.

 

 

Alejandra Estrada, la poeta dice (no sin cierta ironía),  “envidiar” al primer hombre por su cercanía al lenguaje, cuando el lenguaje está vivo y es pertenencia inherente de la humanidad, del poeta y la poeta, capacidad que tienen, he mencionado, de nombrar, renombrar, recrear, remitificar, mitificar lo otro, lo no nombrado, lo nombrado, lo que se podrá nombrar y omitir, y también silenciar. Trabajo indudable, que han hecho con belleza los y las poetas durante siglos.

La poeta, también nos conmina paradójicamente a la oscuridad, le apuesta con melancolía a la noche, con sus parajes aún no nombrados, porque bajo la luz azulina de la oscuridad hay demasiado por nombrar que no se ha nombrado y por lo tanto aún “no existente”. Recordemos que algunas cosas incluso insulsas, por el solo hecho de que se “nombran”, existen. Por eso hoy en día, aún se puede discutir “la existencia” de los “reyes magos”, de “santa clos”, del “coco” y “el señor del costal”.

No hay nada nuevo bajo el sol, pero si bajo la luna. Y vacíos de dioses, esperamos la noche para volvernos polvo, tal vez a usanza de Pita Amor, cito:

Polvo constructor del mundo,

mundo de sangre impregnado,

lo  gris por rojo has mudado,

lo estéril por lo fecundo.

Es tu poder tan profundo,

que de sangre has hecho ideas;

temo que divino seas

pareciendo terrenal,

pues te presiento inmortal

porque tú mismo te creas.

 

 

Me resta culminar nombrando que Alejandra Estrada es una poeta que en este libro Vacía de dioses, nos entrega poemas de una lírica sutil, elegante, emotiva, bella, y que en su oscuridad, sobre todo en su oscuridad, radica la fuerza de sus versos, de la propiedad de sus palabras, que traduce en poesía.

(Editores Suicidas, 2018)

*Tomado de La Rama Dorada, James George Frazer, 2011.

 

 

 

 

 

 

Sin perturbar la hierba camina la poesía;

 el hombre frente a la inmensidad de la intrascendencia

 

Por Adriana Tafoya

 

Yo estoy cansado.
                        Miro
esta ciudad
               —una ciudad cualquiera 
donde ha veinte años vivo.

Todo está igual.
                      Un niño
inútilmente cuenta las estrellas 
en el balcón vecino.

Dámaso Alonso

 

 

Con un verso  de tono arrebatado y a la vez reflexivo,  Arturo Cosme Valadez escribe este libro que contiene la reunión de catorce poemas de  1980 a 1995, enmarcados en 92 páginas, con apoyo de la UAM Iztapalapa  y Ediciones El Lirio, previsto para un  tiro de 300 ejemplares.

Sin perturbar la hierba, (verso de Ezra Pound), es el título que decide dar a este libro su autor, así comienza a nombrar su poesía; con la evocación primigenia, con el aliento de un nacer cimentado en este verso, que  nos obsequia la impresión de un deseo por parte del autor, de ser observado desde  lo imperceptible, lo intrascendente, lo pequeño.

  El libro parte con este epígrafe: “…Y los días no son plenos/ y las noches no son plenas/y la vida se desliza como rata campera/ sin perturbar la hierba”. Versos del  ya mencionado Ezra Pound, plenos de oscuridad y luz a su vez.

Pienso  aquí se puede apreciar la apuesta poética del autor por unos versos lúdicos, impuros, irreverentes y llenos de desconcierto.

Ya señalado está en el texto de contraportada cuando se lee:

“En el escenario de la ciudad, estos versos nos llevan al interior de nosotros mismos, descubriendo nuestros propios dolores, preocupaciones y ocios escondidos, a partir de un lenguaje doloroso, original y al mismo tiempo irónico. La rebeldía de la voz lírica, que sabe reírse de sí misma, es estática, resignada y se solaza en este tiempo impregnado de desconcierto.”

El comentario es acertado, pues el libro nos entrega  penumbras, gracias al florido uso de la palabra en los versos, provocando un espesor, una atmosfera densa. Daré un par de ejemplos: 

“Huía el arlequín en su ajuar cubiculado

 cuando izó su bandera el bajel filibustero,

 cuando su fragata de muertos neblinosos

 arqueó las perspectivas del vacío,

 el dique de los años,

 el cándido rompeolas de una concha cobarde:”

 y  “son los filibusteros de la sombra,

 salteadores de sueño emboscado a la tarde

con ejércitos bobos de guacamayas verdes;

 acechan en las velas

 de los buques que van cargando al día;

 en los mascarones hembra de las carabelas

abren trampas con senos para raptar  al viento:”

También se lee  no sin intención de parte de Arturo  Cosme,  el borbollón de divagaciones y absurdos, semi imágenes e imágenes lúdicas,  variadas contradicciones y juegos de palabras y significantes.  Tal vez un propósito del autor fue tratar de concientizar la raíz de las palabras. Encontraremos que  a la vez  introduce en diversos poemas algunos elementos de la poesía visual.

Mediante esta propuesta, el lector evocará a poetas como Yeats, por los temas urbanos, de academia y oficina. Por dar ejemplo cito:

“Mi corbata es pulcra, mi traje irreprochable.

 me digo antes de entrar: están perdidos;

 me tratan muy bien, son muy corteses;

 y yo me doy tres vueltas en el piso

 les beso la mano sin babearla

 soy amable, engreído, les miento:

 les digo que sé todo y me creen,

 repito que no los necesito”.

Tal vez  nos recuerde un poco  a Pessoa, por el aire de algunos versos y reflexiones, donde afortunadamente el autor les da un vuelco en el disparate.  Y por último al poeta  Dámaso Alonso, por los temas que prevalecen en el libro; el hastío, el dolor, la impotencia ante un pluriverso con multiplicidad de significantes y ninguno; la insignificancia del ser humano trabajador, académico, hombre envuelto en sus afectos, polvo entre la infinita  hierba de la inmensidad. Cito unos versos del poema “Monstruos” de Alonso para demostrar esta empatía:

“…qué significan
estos espantos que me rodean.
Cercado estoy de monstruos
que mudamente me preguntan, 
igual, igual que yo les interrogo a ellos. 
Que tal vez te preguntan, 
lo mismo que yo en vano perturbo 
el silencio de tu invariable noche 
con mi desgarradora interrogación. 
Bajo la penumbra de las estrellas 
y bajo la terrible tiniebla de la luz solar, 
me acechan ojos enemigos, 
formas grotescas me vigilan, 
colores hirientes lazos me están tendiendo:
¡son monstruos, 
estoy cercado de monstruos!”

Encontrarán versos de Cosme Valadez para ejemplificar este ligero acercamiento empático a los autores mencionados en diversas páginas del libro; extensión lírica desde una perspectiva aunque paralela, distinta: “debatirse, sudar, dar nuestro grito de alegría, ser otro de placer y no ser nadie”.

Todos estos textos  y demás elementos,  nos dan un coctel que construye  cuatro nocturnos asentados en la tradición. Y otros brebajes de poemas de sabor melancólico, de soledad, frustración, de amor y desamor, del entumecimiento social  y de la intrascendencia del ser.  Un libro que puede considerarse estar decididamente ligado a las preocupaciones masculinas más intensas por el tono de sus cavilaciones vertidas en su páginas.

Hay dos poemas que a mi opinión resultan  sobresalientes; “Hombre mirando a la calle” y el apartado cuatro de “Nocturno muerte” en la página 49. También estrofas de las páginas 90 y 91 del “Poema del oficio”, estas por funcionar como especie de manifiesto irreverente, que demuestra una conciencia demasiado humana y visceral del arte de escribir, del oficio del poeta.

 

Sin perturbar la hierba, Ediciones del Lirio 2017.

 

 

 

 

 

ANA

 Adriana Tafoya

 

 

Mis ojos tuertos ardorosos y las voces sus prodigios, la muerte se llevó mi seno, mis senos, la muerte succionó mis senos, succionó mi seno y lo engulló como una enorme yema de huevo, mira que me evaporo, pero camino dulce los pechos espontáneos y estoy paralizada, por dónde te abordo anciana, si no te amo y hay que cuidarte, mermo, te succiono te bebo, como beber de un pozo de agua caliente, me pides maquillarte dormida, acojinarte los algodones nasales, podría ser algodón de azúcar, ponerte el vestido blanco con broches, el tocado suave, tejida la zapatilla blanca, pero me pides maquillarte dormida Ana, llenarte la nariz de algodón de azúcar, la jícara, Ana, llenarla con vinagre y cebolla, bajo la caja, me pregunto por qué si no quiero tengo que velarte, cerrar tus tijeras como piernas abiertas y secarte el sudor bajo los senos, el sudor sobre tus pezones, par de gotas dilatadas, tomarte Ana, el cuerpo frágil de carne transparente, torneado de bordes delicados, doblarte, depositarte con cuidado en tu caja, Ana, eres un vestido, un labial, un perfume, una cama, qué sola estás entre tantos hombres, duerme Ana duerme que el dolor te acompaña, me pides que te quiera, ¿cómo quererte si te mueres?, ¿cómo quererte si me espantas?, ¿cómo me acerco al guacal que eres?, cómo amarte, Ana, si estás vieja, acabada, y me besas, besas mis ancianas, todas las ancianas y sus bocas, pero el prejuicio como el dictamen de la supervivencia; lo descubres, me descubres, terciopelos no palpados, me miras, Ana, embárrate del mundo, Ana, una vez te grité te estás ganando el asilo, Ana, pero debo tomarte con cuidado, acurrucarte entre las piedras, el cuerpo sin zapatos, las manos entre gasas, niña anciana, el bisturí el resorte, vístete de novia anciana, un vestido blanco, calado con broches, cuerpo despojado de sus movimientos, acurrucado entre las piedras, cuerpo sin zapatos, Ana, serpiente de piel vieja, carne agua, agua carne, espiral, remolino, feto. No puedo amarte, Ana, sólo te beso, besarte Ana besarte sólo puedo cantarte hasta que te vayas. Duerme Ana duerme, que el dolor te acompaña, dolor de los parásitos, bautizarte con tu bacinica despostillada, el orín de los muertos, el excremento del atropellado, con tu cabeza abierta como la urna de los secretos, qué sola, Ana, y te enlodo los pies, te empapo las manos de aceite aderezado, de agria manteca de cerdo con pulpa seca para que no te vayas, Ana, el jugo que sale de tu caja, dolor de gato bajo tierra Ana dolor a boca abierta Ana no llores Ana que te diluyes llorando Ana, como el aleteo de un puño de pájaros bajo la alfombra.

ANA

par Adriana Tafoya

Traduction de Miguel Ángel Real

Mes yeux borgnes ardents et les voix leurs prodiges, la mort a remporté mon sein, mes seins, la mort a absorbé mes seins, absorbé mon sein, le gobant comme un énorme jaune d’œuf, regarde je m'évapore, mais je marche doucement la poitrine spontanée et je suis paralysée, de quel côté je t'aborde la vieille, si je ne t'aime pas et qu'il faut s'occuper de toi, je me réduis, je te gobe je te bois, comme si je buvais d'un puits d'eau chaude, tu me demandes de te maquiller quand tu dors, de rembourrer de coton tes narines, ce pourrait être de la barbe à papa, de mettre ta robe blanche avec des broches, ta coiffure douce, ton chausson blanc tissé , mais tu me demandes de te maquiller quand tu dors, Ana, de remplir tes narines de barbe à papa, le bol, Ana, le remplir de vinaigre et d'oignon, sous la boîte, je me demande pourquoi si je ne veux pas je dois te veiller, fermer tes ciseaux comme des jambes ouvertes et sécher la sueur sous tes seins, la sueur sur tes tétons, une paire de gouttes dilatées, te prendre Ana, le corps fragile de chair transparente, façonné aux bords délicats, te plier, te déposer soigneusement dans ta boîte, Ana, tu es une robe, un rouge à lèvres, un parfum, un lit, que tu es seule parmi tant d'hommes, dors Ana dors car la douleur t'accompagne, tu me demandes de t'aimer, comment t'aimer si tu meurs ?, comment t'aimer si tu m'effraies ?, comment me rapprocher de toi si tu es un cageot , comment t'aimer Ana, si tu es vieille, finie, et que tu m'embrasses, tu embrasses mes vieilles, toutes les vieilles et leurs bouches, mais le préjugé comme  rapport de la survie ; tu le découvres, tu me découvres, velours non tâtés, tu me regardes, Ana, remplis-toi de la boue du monde, Ana, une fois je t'ai crié tu vas aller droit à l'hospice, Ana, mais je dois te prendre avec précaution, te blottir entre les pierres , le corps sans chaussures, les mains dans les gazes, petite vieille fille, le bistouri le ressort, habille-toi en vieille fiancée, une robe blanche, tenue par des broches, corps dépouillé de ses mouvements, blotti dans les pierres, corps sans chaussures, Ana, serpent à la peau vieille, chair eau, eau chair, spirale, tourbillon, fœtus. Je ne peux pas t'aimer, Ana, je t'embrasse juste, t'embrasser Ana t'embrasser je ne peux que te chanter jusqu'à ce que tu partes. Dors Ana dors, car la douleur t'accompagne, douleur des parasites, te baptiser avec ton pot de chambre ébréché, l'urine des morts, l'excrément de celui qui fut écrasé, ta tête ouverte comme l'urne des secrets, que tu es seule, Ana, et je couvre tes pieds de boue, je trempe tes mains avec de l'huile assaisonnée, de saindoux aigre et de pulpe sèche pour que tu ne partes pas, Ana, le jus qui sort de ta boîte, douleur de chat sous terre Ana douleur de bouche ouverte Ana ne pleure pas Ana tu te dilues quand tu pleures Ana, comme le battement d'ailes d'une poignée d'oiseaux sous le tapis.

 

 

 

 

Lista de seleccionados para el Torneo de Poesía 
“Adversario en el Cuadrilátero 2017”

1. Uriel Reyes 
2. Ricardo Ariosto Gamat 
3. Axel Giovanny Salazar Cerón 
4. Jorge Nadief
5. Luis Manuel Soto 
6. Miguel Soto Vásquez 
7. Ian Soriano 
8. Manuel Alejandro Ceballos 
9. Jesús Sánchez 
10. Mónica Marts 
11. Guillermo Gonzaga de Jesús 
12. Alan Daniel Morales Vázquez 
13. Demian Palacios 
14. Daniel González Rodríguez 
15. Esteban Govea 
16. Ramses Bosco Bustos Monzalvo 
17. Guillermo Rocha 
18. Clelia Ríos 
19. Francisco Javier Corona
20. Aranda Pérez Alan Cristopher 
21. Enrique Aguilar 
22. Brenda Cedillo Martínez 
23. Jesús Sánchez Moreno 
24. Alejandra Estrada Velásquez 
25. Paul Ulises Martínez Zamora 
26. Ernesto Cruz Yañez 
27. Giann Alberto García Téllez 
28. Pol Briagovsky 
29. Carlos Chávez 
30. Salvador Durán 
31. America Femat Viveros

Nos vemos en Casa del Lago a las 13: 00 p.m.
Para su registro!!!

 

Reflexiones y balanceos para entreverarse en

“El telar de la reina”

 Adriana Tafoya

                                                                                                  

 Hay que eliminar la hojarasca del tablero

José Raúl Capablanca

 

Si bien hubo increíbles leyendas, cuentos y poemas sobre el ajedrez, también han trascendido novelas sobre este antiquísimo juego originario de la India. Escritores como Stefan Zweig, Vladimir Nabókov y Fiodor Dostoievski, entre otros, nos han entregado obras maestras en homenaje a este excepcional tablero que antaño fue nombrado chaturanga.

Hoy una novela de 258 páginas, de 32 pequeños capítulos, cada uno de cuatro episodios que logran ejecutar un total de 128 movimientos, nos dan un híbrido que tiene mucho de la novela negra, también de la “de espías y suspense”, con ligeros tintes sociales y, seguramente, ¿por qué no?, de la novela realista. Y por extraño que parezca, la mezcla se sostiene gracias al aderezo que la salpica; un poco de realismo mágico.

Todo esto construido simbólicamente sobre un tablero de ajedrez, en una partida transdimencional, como lo es el concepto del juego en sí. Cuestiones que al parecer son meramente simbólicas, que al sustentarse, no dejan de convertirse en realistas por los temas que aborda, a través de personajes trazados con ingenio (Charlie McBrane, Uk de Ur, Cirxe Rakiskisis, Joe Merengues, Agarttine Brie y Freiya Ribaulth, Magnus Lásker, Amos Weinberg, Pi Ling, Yuri Gromeko, Giacín Tokkanul, Alex Hémonos, Buskan Dolos… entre otros tantos).

Temas desarrollados a través de pequeños episodios, movimientos endebles pero trascendentales en una partida de ajedrez. Temas que al entretejerse nos dan el resultado de una tela que evidencia la pelea mundial por los recursos naturales y, también por esos recursos de natura que nos dan la fantasía, la magia y la desorientación cósmica que hace olvidar por lapsos qué significa existir en un país, en un mundo como este, donde muchos de los planes, de las estrategias para el control están ya planteadas mucho antes de nuestro nacimiento.

En esta novela, editada por Telaraña Editores, Yuri Zambrano (el autor), hace gala de sus experiencias en sus múltiples viajes, echando mano también del conocimiento que le da su profesión y por supuesto sus hobbies y su amplia cultura para soltar la pluma en esta entretenida narrativa que, sinceramente, atrapa, pues logra crear esa atmosfera de suspenso donde el lector, está al pendiente del desarrollo de los movimientos hasta el final. Quizás el momento crucial donde se desarrolla con vértigo la novela es cuando Joe Merengues y sus cuatro novias, después de salir de un bar en Praga, encuentran ocho cuerpos empalados y desnudos distribuidos por parejas en cuatro árboles que eran parte del antejardín de la sinagoga de Maisel. Por supuesto terminan siendo los principales sospechosos del escandaloso suceso.

También el tono narrativo es una mezcla de algunas voces clásicas de la narrativa, al leer los capítulos notamos evocaciones de Thomas Mann, Honoré de Balzac, Anatole France, etc. Por ciertas frases rimbombantes o pomposas, por supuesto entremezcladas con coloquialismos muy del estilo mexicano-chilango, que leemos en frases como ”Magnus a la obra”, “La variante checa Mésto”, incluyendo el nombre de uno de los personajes; “Joe Merengues”, donde al autor efectivamente, dirían algunos en la misma jerga “lo delata el código postal”. Tal vez esto también explica su reiterada insistencia en las descripciones referentes a las mujeres hermosas con cierta sofisticación y de cuerpos esculturales, que encarnan infiltradas, espías, etc. Haciéndonos recordar personajes femeninos de las películas de James Bond, el agente 007.

El telar de la reina, pasto de barbarie se puede disfrutar como se disfrutaría una buena velada de partidas de ajedrez; con una buena botella de coñac mientras vamos deleitándonos en las partidas, porque si es cierto que es una novela ingeniosa, documentada y de temática bastante atractiva, también lo es que tendremos que adormecer los sentidos un poco para esperar la segunda edición donde la corrección de estilo se lleve a cabo de mejor manera, pues hay una serie de inconsistencias que hace al lector salirse un tanto de la lectura, al tratar de atar cabos con algunas frases inconexas. También para esperar un mejor diseño en una mejor edición, (pues un libro de estas dimensiones necesita estar cosido, no sólo pegado, pues no tardará mucho en desojarse). 

Pese a lo anterior, la novela en su entramado reflexivo demuestra alta calidad literaria, que se refleja al plantear “el ajedrez como una Babel del lenguaje” y, donde plantea a la dama del tablero como una pieza crucial también en la vida social y política de los países. Igual al rey, (por consiguiente un peón), que nos demuestra que consciente o inconscientemente somos piezas clave para el desarrollo histórico social. Y nos hace cómplices de ciertas frases que, aunque disfrazadas de simpleza, nos dan mensajes llenos de oscuridad y brillantez para algunos iniciados en la literatura especializada, por ejemplificar; “La Diosa Blanca” de Robert Graves y “Gargantúa y Pantagruel” de Francois Rabelais.

Aquí un fragmento que da muestra de ello, con el cual insto a la reflexión:

…mientras él confirmaba que la sobrevivencia de una especie era un juego de estrategias, de avanzar peones y de no dejarlos que avancen, de entender las hipotenusas de los alfiles y los catetos de los caballos, a veces en ángulos rectos a veces batiéndose en retirada. Un juego de verticalidad en las torres, comparándolas como instituciones, como un estado o sistema. Como la matriz celular primigenia, como el ADN de las cosas. Supieron que la reina podía tener los secretos de ese estado, develar el sistema, pero que sola no podía y menos el rey. Supieron que al fin y al cabo, todo el principio de las cosas estaba en la dualidad de la pareja, en la permanencia etérea de los abrazos sin fin.

 

 

 

Prosa de bárbara crítica en homenaje a Josué Mirlo

por: Adriana Tafoya

 

Mirlo poeta, en una realidad de esperpentos, monigotes y psiquiátricos del tamaño de un pueblo, de una ciudad, de un país.  Éste es el contexto donde cantó Mirlo: el de la locura, el de los vectores remarcados, el de las galeras infinitas y sin puertas, en un tiempo atemporal porque no dista de ser como el actual y el futuro. Poeta que en este punto se convierte en referencia, ejemplo del fenómeno en el ámbito poético, como apuntan ensayistas en el libro Museo de esperpentos y ensayos en prosa bárbara (editorial Verso Destierro), por su actualidad, su frescura y por ser padre (por decirlo de alguna forma) de nuestros poetas jóvenes, los que pretenden innovar con una puntuación distinta, signos de interrogación aumentados, signos de admiración llevados al paroxismo y a la expansión de la locura cósmica. Un iniciador de lo que ahora los jóvenes, y no tan jóvenes –al respecto de esta audacia–, realizan en redes sociales, sintiéndose vanguardistas  y rebeldes de la academia.

Juan Cisnegro, encargado de la selección poética y responsable de la curaduría analítica, comenta en la introducción del libro mencionado: “Josué Mirlo es un poeta actual, por eso importa leerlo; porque su poesía se vuelve necesaria como antídoto en el ruedo espectacular del engaño social”. Este ruedo donde cualquiera postea en la red sus textos escritos con k. Cisnegro comenta: “Por supuesto que Mirlo es un poeta moderno, postcontemporáneo, si se quiere –si acentuamos su marginalidad y fijación en el instante–, pero sobre todo porque ya ejercía una crítica con la mira apuntando hacia esta modernidad tardía y decadente que se vive a principios del siglo XXI: Ese monstruo que los siglos llaman enfáticamente humanidad”.

Mirlo se erige por su particularidad y su visión del transcurso, que lo hace empatizar con el hilo invisible que une a los que son poetas, a pesar de su marginalidad y su ensimismamiento. Siempre dueño de su conciencia, congruente con su causa y su posición política, sin caer en abismos ni contradicciones.

Mirlo es un idealista a quienes muchos versistas del medio no consideran ni respetan.  Son acomodaticios, se dicen poetas zurdos, pero cobran con la mano derecha. Peor aún, algunos creen que son un río de cause limpio, sin ser autocríticos ni darse cuenta de que sus aguas están corrompidas por los parajes que no supieron discriminar en su momento. Creen ser autónomos, como si llegaran de Marte; creen que el 100 % de su conciencia es propia, sin averiguar cómo están enlazados al colectivo, a la masa, al estudio general, a la historia y filosofía concebida ya por otros humanos.

A propósito, Malva Flores, poeta y crítica, opina que “han sido los poetas mismos quienes han intentado demoler la noción de la poesía, como sima de una alta cultura hegemónica. Pero en los demoledores, se descubre, también son culpables de un contrasentido: rebelarse vende y actuar como el incómodo, al igual que nuestros padres y abuelos antes que nosotros, inserta al creador y su obra en la línea de producción del mismo sistema, o peor aún, en el toma y daca de la fama y las prebendas. ”Damos por cierto que muchos poetas recurren a esta estrategia para disimular la falta de talento, y disfrazan su poco rigor en el oficio, de irreverencia”. Pero también es cierto, contradiciendo a Malva, que hay poetas de calidad fuera del círculo oficial, y que recurren a lo que ella menciona como una estratagema, para insertar su obra en las letras mexicanas, y formar parte, entre comillas, de lo mismo. También hay que tener claro que su inserción y el reconocimiento que se les dé a estos poetas, como Mirlo, tiene que ser en el planeta Tierra. No hay otro sistema por ahora al cual recurrir. Malva Flores continua,

“…y los poetas, los incorregibles poetas, justo ahora, en algún festival, estornudan los gérmenes de la verdadera poesía para el nuevo milenio, juntan fondos para el rescate de los auténticos rebeldes de las décadas pasadas.”...y remata: “La distancia entre la poesía y la calle parece que se acorta y nunca como hoy es cierto aquello de que todo está en todo. Tal vez por ello, en el paisaje de la poesía ya no es políticamente correcto distinguir las liebres de los gatos, porque ya no hay liebres ni gatos sino un animal mestizo.” En esta parte, como es obvio, se refiere a que hoy te dan gato por liebre. Y nada más cierto en estas sabias palabras, pues muchos poetas piensan que para poder avalarse necesitan de becas y toda clase de apoyos del Estado. Para hacerlo, escriben como sus maestros, marcan tendencia para entrar en la Fundación para las Letras, y en realidad nunca apuestan por su oficio, por su poesía; nunca buscan el reconocimiento a través de sus lectores, sino a través del posicionamiento a secas y el parasitismo vía nuestros impuestos.

Un poeta tiene opciones, por ejemplo,  dedicarse a crear una obra valiosa. Carlos Aguasaco comenta sobre Josué: “la obra poética de Josué Mirlo amerita múltiples lecturas y estudios rigurosos. Su estética de las correspondencias, que soluciona la dialéctica sujeto-universo a través del concepto de la resonancia, es hoy más vigente que nunca. Su genialidad radica en permitir la oscilación y la multiplicidad sin destruir el valor de la experiencia particular. A su vez, Hiram Barrios analiza: “su apuesta no pretende transgredir canon alguno; se trata, más bien, de un epígono sui géneris.” La reflexión demuestra que sólo falta desprejuiciarse y tener más de una perspectiva para ampliar la visión y los alcances de diversas poéticas que enriquecen a la república mexicana. También se denota que es posible no sólo ampliar el canon o formar parte de él, sino que, para tener un mayor poder en el análisis de la poesía mexicana, es necesario entender que tenemos diversidad de cánones, precisamente por la riqueza cultural en nuestro país, que conlleva sus variantes ideológicas y, por ende, estéticas.

Rubén Medina escribe en este volumen: “Josué Mirlo es un poeta de varios registros expresivos, no de un romanticismo tardío, ni un modernismo formalista, sino un representante híbrido de una modernidad no imitativa, por ello en sus poemas encontramos un hablante poético que articula su subjetividad con el vértigo y la vibración de lo que el mismo llama ‘individualidad emotiva’.”

En lo que están de acuerdo todos los ensayistas invitados en el libro Museo de esperpentos (me refiero a Jorge Hiram Barrios, Ricardo Suasnavar, Marco Antonio Murillo, Eva Castañeda, Víctor Hugo Díaz, Carlos Aguasaco, Rubén Medina y Roberto López Moreno) es en que el poeta Josué Mirlo tiene una obra sustentable de altos alcances, que fuera de estar influenciada por un movimiento, o empatar con otro, logró prevalecer en la voluntad y el valor individual del autor, y que al parecer se mantendrá fresca por mucho tiempo.

Pienso que, para concluir, es necesario hacer énfasis en el diálogo del maestro Roberto López Moreno: “escuché por primera vez el nombre de Josué Mirlo, y escuché algunas de sus cosas, y lo oí buen poeta, y me interesó más, porque por esos tiempos andaba con odio cerrado (creo que lo conservo aún), contra todo lo que oliera a poetas de oficialidad, contemporaneizados perennes, dioses en las aulas; dioses en las antologías bien dirigidas y mejor pagadas; dioses en las crónicas de los suplementos culturales; dioses en las publicaciones culturales del Estado; dioses en Becas y reconocimientos y más Becas y más Becas… dioses para quienes no sabían nada de poesía pero que repetían lo que los críticos reconocidos repetían en las páginas de los medios, desde las oficinas de la SEP, del INBA, etcétera”. El maestro se refiere a una de las importantes cualidades del bardo Mirlo, que por supuesto, le valió ser marginado: mantener su ética y no entrar en contradicciones; no mentirse a sí mismo para tomar las manzanas del árbol del rey Midas. Su proceder nos da una reflexión más amplia, para nuestra propia autocrítica en lo cotidiano, sobre las tantas maneras en que entramos en la corrupción, peor aun, en la corrupción ideológica, cuando simpatizamos con una política que está en contra de nuestro propios intereses; cuando le pedimos al vecino conciencia, pero a la menor oportunidad aplastamos sus derechos e invadimos su propiedad; cuando hablamos de igualdad, pero arbitrariamente nos saltamos a los otros para imponer nuestro deseos y nuestras decisiones. Es más, cuando le exigimos a nuestra esposa una posición política de izquierda y que no se desmienta, pero retozamos llenos de lujuria con nuestras amantes de derecha, y le escribimos versos inspiradores a nuestra musa becaria, a nuestra señora de las becas.

Esto nos profesa, con el ejemplo, el enorme poeta Josué Mirlo: el saber qué camino elegir, para no salirse de ser uno mismo. Caminos hay muchos, y dicen que todos llevan a Roma. Depende del poeta que esto no necesariamente suceda así. Que el camino que te lleve a la muerte, y por lo mismo a estar vivo, sea el que trazaste con conciencia, no el que vas siguiendo por la falsa rebeldía o el capricho de los intereses. Seguir este camino aunque tenga un costo, pero tal vez tenga en sus piedras la más importante ganancia: ser un ejemplo a seguir y dejar una gran obra poética.

 

 

 

 

se llama prosa de bárbara crítica en homenaje de Josúe Mirlo

Lunes, 30 Enero 2017 06:46

Extrañas flores de la muerte

Extrañas flores de la muerte

 

Para Manon Azul

*

La muerte es una mentira. Jugando a las escondidillas ejecuta simpáticas bromas y en todo encontramos su esencia, porque no está sola. Ella es Madre de un ramillete de flores extrañas que conocemos como minúsculas muertes. Estos capullos se divierten y se esconden para que uno de nosotros —de pronto impulsado por el descuido— o muerto de risa con alguna de Ellas se encuentre. Son flores de inciertos matices que filtrados al ojo se trasmutan diferentes. Como “la muerte de botellón” que al romperse en trozos de vitral sobre la cabeza de algún desconocido nos da una tonalidad de cierto verde.

 

*

Otra es azul: “la muerte de jabón o de azulejo” que a la más leve caricia del pie nos ayuda a traspasar el húmedo tul y entramos sin caer en cuenta al otro lado.

*

O la de pétalos negros, “muerte de cine”, multicolor que ya, medio a oscuras, se introduce y te aprieta con su puño el corazón, hasta que lo detiene en la cima del susto de una maldita película de terror. Porque este “núcleo” es un niño molusco que inadaptado intenta escapar del trenzado de sus posesivas venas, por lo tanto es difícil que la tibia flor de niebla se pueda contener.

 

*

Pero hay quien del puro susto muere en sencilla confusión por el cosquilleante escalofrío del cuerpo. Esta muerte traviesa es por la que culpan a la araña, a ese siniestro nudo de cabellos que suponen dueño de las Ideas más descabelladas (y sólo es culpable de existir) de ingenuamente  dar su lento paseo por cualquier espalda con delgadas piernas femeninas, encarnadas en negras y largas pestañas.

*

 Otras muertes son de Observa: No tengas miedo, es una broma. Y cuando llevas tres noches sin día, tres noches sin noche, y en ninguna parte hay velas encendidas, no temas, no es una pesadilla, es “la muerte perpetua”, flor violeta de cavidades frías que te está cuidando los pasos con su parsimoniosa luz antigua.

 

*

Algunas son de pétalos perversamente cariñosos, comienzan con  un muero por ti y al otro ser con el que están latiendo poco a poco en espeso amor y con el desgastado gotero (de las caricias) le absorben todo el tiempo. Y día con día hora tras hora va usurpando el fértil jardín de su pensamiento, y así este ser de envenenada carne, igual que gusano termina devorándole beso a beso.

*

 La más amorosa y de mayor peligro es la flor “de Niña con sus juguetes”. Ella está  familiarizada con la Madre Muerte por tener menos tiempo de haber nacido (y su lazo del recuerdo es todavía de vapor). ¿Quién no ha visto alguna vez a esa muñeca desnuda, que aparece en los sueños con el rostro agónico por asfixia, dentro de una bolsa de plástico?

 

*

Una increíblemente bella, plateada en la imaginación: es morir caminando en una tarde convencional, por un estrecho pasillo rumbo al parque. Que salte un gato negro, y un señor testarudo conmovido por la superstición se tape la cara y se sorprenda. Y que prosiga su camino casi de puntas, tranquilo por ese extenso, infinito largo: sendero de la buena suerte, donde las blandas piedras son pájaros ciegos y el arco iris es un eclipse en el fango.

*

 Por lo general las “flores de la muerte” son indefinidas y caprichosas. Brotan en la tierra del recuerdo y la inspiración. Se cuenta, una de ellas fue una mujer que visitó a su amado muerto y decidió quedarse a dormir dulce y olorosa como naranja seca sobre su tumba. En realidad vivir no es saludable. Provoca en algunos hipersensibles una rara gripe —por así decirlo—, la alergia de despertar, y de acabarse tranquilamente la vida a estornudos.

*

Sin embargo hay quien asegura es absurdo, que lo muerto no existe por sí, que —antes— no había tal cosa y se lo debemos a un ebanista ocioso que se inventó la muerte y se murió. De cualquier modo estas extrañas florecillas germinan en todas partes —hasta en los rincones más desolados—. Ahí en donde nos queremos esconder también brotará alguna pequeña. De nada sirve preocuparse por nuestros parientes, nuestros amigos ni por ninguno de nuestros seres amados. Tengamos por seguro que morirán. Y podemos sentirnos recompensados. Tantas formas existen de morir como pelusas en la barba tiene un sucio anciano.

 

Jueves, 05 Enero 2017 05:58

Auto entrevista a modo de manifiesto

 

 

Auto entrevista a modo de manifiesto

A los desertores de la vida y de la poesía:

“La poesía no es una P en la frente”, Homenic Fuentes.

 

1. ¿Qué es Verso Destierro?

Como muchos de ustedes saben, Verso destierro con el lema poesía para evolucionarte y ser, es un proyecto que se ha perfilado en el conflicto, refiriéndonos con esto, al choque o confrontación constante con el lector o escucha de la poesía. Esto obviamente mediante la poesía y su cuestionamiento ideológico, para provocar la reflexión sobre las poéticas que nos atañen.

Fundamos este proyecto como revista en 2004, para posteriormente, dadas las necesidades propias y ajenas, evolucionar en editorial, promotora cultural etc., después en 2007 fundamos el Torneo de Poesía “Adversario en el Cuadrilátero”, aún hoy un escándalo para críticos y poetas costumbristas. Como el caso de Josué Ramírez, que declara en “La culpa es por cantar”, apuntes sobre poesía y poetas de hoy de Malva Flores, CONACULTA/ Literal Publishing oct. De 2014, donde se atreve a afirmar lo siguiente: “Leo que hay una convocatoria a un Torneo de Poesía, ¿el aplausómetro decidirá? ¿Entre más lirica mejor? ¿Es más chida la poesía que se escucha gacho? ¿Uno escribe poemas para ser famoso? Vaya con tanta pinche frivolidad: la cultura como un espectáculo, (se ha dicho tanto) es una máscara que anima el baile de los insatisfechos. Puede uno o una reírse, decir que está bien, que será divertido, que entre más se lea en la plaza pública seremos de nuevo trovadores o juglares, o muy al estilo de las vanguardias de principios del siglo pasado, o a las manifestaciones de los 60, o muy performático y vistoso, pero acaso sólo es una forma más del exceso, otro producto de la cultura del desperdicio. Almacenemos, hagamos mucho y almacenemos, un chingo para vender un chingo. ¿Y la poesía?, ah, hay que ser escandaloso, aparentar ser crítico de una realidad, por lo demás imperfecta, perfectible, cambiante por naturaleza, hay que mentarle la madre al Estado y vivir de los presupuestos Universitarios, bajo el cobijo de la palabra autonomía,…”Declaración -entre otras parecidas- que termina reflejando la frescura de un proyecto que con los años se ha robustecido y lejos de ser una “moda”, se puede convertir en un deporte real en escuelas y otras instituciones, pues el facilitar el acceso a la poesía a la sociedad, puede ser el avance de un reto no trascendido en México durante muchos, pero muchos años.

Los preceptos fundamentales de Verso Destierro han sido desde su creación: 1) El conflicto como ya se mencionó; 2) El rescate de poetas con una obra vasta relegados por distintas circunstancias; 3) El impulso a poetas emergentes jóvenes o no, para dar a conocer su trabajo. Esto hasta ahora logrado a través del impacto de mover literalmente sus libros en todo sitio que nos sea accesible (a pesar de la expulsión de uno de nuestros compañeros, -dicho sea de paso- de la casa del poeta Ramón López Velarde hace unos años por vender estos libros de poesía de mano en mano), distribución en algunas librerías, encuentros, ferias, etc. pero sobre todo, la difusión por no decir publicidad, que hacemos para nuestros autores, enlazándolos mediante nuestra recomendación en otros círculos. Esto sin omitir a los que no han publicado con nosotros. Pues durante dieciséis años, organizamos imparables lecturas de poesía en diferentes recintos, cada semana invitábamos a poetas de todas edades, con trayectoria o sin ella, y con diferentes tipos de propuestas. A su vez, que cada miércoles de mes, también incluimos mesas de crítica, para no solo escuchar a los poetas y luego platicar nuestros pareceres en secreto, sino para exponernos y conocer criterios y formar otros. Modestia aparte, podemos afirmar sin caer en la mentira, que somos el único proyecto que ha realizado esto, sin ninguna clase de recurso económico, durante dieciséis años, sin cobrar a los asistentes y que muy rara vez nos pague alguna institución para realizarlo. Esto lleva al punto 4, que ha sido y es, nuestro enorme amor a la poesía y a sus oficiantes; este no ha sido un proyecto a secas, sino un proyecto de vida, creado con altos ideales; reunir a la poesía con la filosofía, con la psicología, la sociología, con la ciencia en general, pues consideramos que la poesía, como arte mayor, no puede ni debe estar lejos de estas materias que la enriquecen y la vuelven un instrumento de pensamiento y de reflexión.

 5) Como proyecto de choque que ha sido, para estos fines, construyó “Adversario en el cuadrilátero”, (no se confunda con el Slam Poetry, pues su dinámica es distinta), con la intención de confrontar, para que bardos y público se enfrenten con la realidad de lo que significa escribir poesía en un país donde tiene una preponderancia mínima, donde las mafias desesperadas bloquean todo, he imponen sus criterios, sean certeros o no. Donde el que se dice poeta, en su egoísmo no le importa en absoluto su lector, ni mucho menos su escucha y se da por servido con sus becas, el dinero de sus premios etc. como si esto ya fuera suficiente. Para aquel que editar un libro, no es más que un simple protocolo burocrático, donde los certámenes de poesía, se manejan a sobre cerrado, y no nos enteramos los lectores, a ciencia cierta, si en verdad el que ganó era el mejor poemario o el menos peor, si los otros quizás, estaban al nivel o no, pero tenían una propuesta que aunque imperfecta, era lo que estábamos buscando leer. Esta es parte de la propuesta de Verso Destierro, y es donde reside su mayor fuerza, en hacer lectores, en crear lectores de poesía. Pues consideramos que el mayor poder de un proyecto es este; la elección del lector y mejor aún, del escucha de la poesía.

 6) Consideramos que tenemos una responsabilidad social y, por lo tanto una línea editorial volitiva, de contenido, y de evolución.

¿A qué panorama se enfrenta? Hablemos un poco de antologías, ensayos, grupos, personajes.

 A codazos ha podido insertarse en un panorama hostil, donde todo está muy establecido, refiriéndonos sobre todo a los mecanismos de “avalación”, un medio literario donde se piensa que para hacer las cosas solo hay una manera y, es estar siempre al amparo de las instituciones del Estado o tener un cargo público dentro de él. Y donde los poetas que se declaran de izquierda, o contra del sistema, terminan también convencidos de que éste es el único método para lograr el reconocimiento. Los más ambiciosos saben, que así conseguirán los viajes y el dinero para difundir su obra. Y es cierto que así es, poetas y pseudo poetas de ambas caras de la moneda lo avalan y se vuelve verdad, el único método porque muchos de los que se dicen de izquierda cobran con la derecha, prostituyen su trabajo poético para ser protegidos he impulsados por sus maestros o tutores. (No me refiero con esto al oficio de escribir buenos versos a secas, sino a la peor prostitución que es la ideológica) donde vemos ediciones enteras ganadoras de premios con versos codificados a favor de sectas y cofradías religiosas u esotéricas, saltándose el Estado laico. Poetas vendidos a un partido político, en un país donde no hay ideales ni propuestas políticas, solo politiquería y corrupción de un partido u otro. Donde el hueso y la colocación, es lo más importante. Ahí vemos a nuestros poetas en este desfile, en el plantón de los cargos públicos, donde bardos que se dicen militantes trosquistas, marxistas o anarquistas, trabajan muy cómodos en el Museo de la Ciudad, en Secretaría de Cultura, en CONACULTA, en Bellas Artes, incluso en los Faros etc. Y se convencen: “…es que voy a cambiar el sistema por dentro”. Y vemos la falta de congruencia en lo cotidiano, en los que vociferan: “pinches becarios, malditos paracitos” pero viven tórridos romances con las becarias; “…es que está bien buena”, se dicen, “pero así la voy a convencer de que ya no lo haga”, justifican. Y los “marginales”, por decirlo de una manera despectiva; súper contestatarios, muy cínicos y peleadores, pero al final, la realidad los ubica en su mediocridad, en la falta de propuesta, la falta de profesionalismo en la cuestión editorial, (porque ahí en estos grupos todos son editores), en la falta de visión y en la credulidad de que ser “reaccionarios” como se dicen y enorgullecen; es escribir con K, es ser un “macho alfa”, un “chacal”, un borracho seguidor de Bukowski, un drogadicto que escribe poesía “porno cochinona”, un “provocador” que escribe sobre “pedos, pitos y putas”, utilizando el lugar común de la misoginia como vanguardia. Esto lo expresa en un ensayo reciente y de manera certera Hortensia Carrasco Santos, en el libro de ensayos “Hablemos de poesía”.

 Usualmente, esta “poesía” es la que hemos escuchado en el Slam Poetry, pero también en recintos como la Casa del Poeta, Casa del Lago, Bellas Artes, etc., En voz de algunos “importantes” poetas, un mismo mensaje, solo que mejor versado y aderezado, pero en esencia compartida por estos y los otros una misma propuesta.

 Este es el contexto que nos ha tocado vivir, durante estos dieciséis años de trabajo. Hemos sido un proyecto que se sitúa entre estos dos grupos, que a fin de cuentas empatizan con las mismas ideas. Nos ha tocado ser golpeados por muchos de la “oficialía” y mucho más por los que se dicen “puros” por no ser reconocidos por el Estado y que se consideran anarquistas, pero que siguen formados esperando ganar el Elías Nandino o resentidos por no salir en la antología de Juan Domingo Arguelles, que planean en la oscuridad de una cantina la revancha y poder sacar una antología más grande y ostentosa, que derrumbe la mencionada. Un gran “Atlas”, que aplaste a Argüelles, por no tener visión y no incluirlos.

 Y que esto se entienda como es, no digo que las aguas de la corrupción y la incongruencia, no nos hayan alcanzado, de hecho, varios de los elementos que conformaban nuestro proyecto en un principio, fueron cubiertos por estas aguas y triste e irónicamente fueron desterrados, en aras de mantener el respeto y los principios originales.

¿Cuáles son las inclinaciones actuales de los jóvenes?

Respecto a los jóvenes, digamos los nacidos a fines de los 80 y muchos de los 90, es notorio que su meta principal es el escalonamiento y, más que el reconocimiento a su trabajo, buscan los mecanismos de poder, están muy interesados en obtener estos a toda costa. Muchos de ellos, creen que no necesitan saber de poesía y opinan que no hay nada que puedan aprender a sus antecesores ni maestros. Vienen con la arrogancia de la juventud, creyendo que pueden cambiar las políticas del arte por cambiarlas, caminan con apuestas avejentadas que desean ardientemente poner en práctica, cuando echando un vistazo crítico a la historia, sabemos los resultados.  Algo está fallando a nivel educacional y, es obvio que hay un estancamiento en la información y por lo tanto, en su formación.

Autores rescatados por el proyecto y por cuáles apuesta. Y mencionar otros aunque no sean del grupo.

 A lo largo de estos años hemos logrado publicar a más de 300 autores. En ediciones con un tiraje de 1000 ejemplares, considero que es lo mínimo para hacer una distribución y una difusión respetable a un poeta. Hemos publicado y seguiremos publicando vates de indiscutible calidad, como el maestro Enrique González Rojo Arthur, Raúl Renán, Saúl Ibargoyen, los recién fallecidos  Máx Rojas, Norma Bazúa y Josúe Mirlo. También apostamos por la obra de poetas más jóvenes, dentro y fuera de nuestra editorial como Neri Tello, Hortensia Carrasco, Hugo Garduño, Gerardo Escalante, Dulce Chiang, Artemisa Téllez, Grissel Estrada, Kenia Cano, Gustavo Alatorre, Venancio Neria, Mónica Suarez, Adriana Ventura, Alejandro Campos Oliver, Joe de la Rosa, Ricardo Castillo y Ángel Carlos Sánchez, entre otros.

 

 

 

 En este panorama, ¿qué ha logrado el proyecto y a su vez la editorial?

Un resultado de más de 300 poetas publicados, algunos premios ganados a mejor edición, una buena opinión de los lectores sobre los títulos publicados, obtener el reconocimiento de varios grupos por nuestra labor, tanto editorial como por la promoción cultural, formar lectores de poesía y, entre tantas otras satisfacciones, tener injerencia en la trasformación del panorama actual. Un paisaje que pese a todo, nos ha dado cabida y nos ha dado poco a poco su voto de confianza, que espero no defraudemos.

Y pese a lo dicho anteriormente -que pareciera una visión pesimista-, al contrario, es positiva, pues sacamos a ventilar nuestros trapos propios y ajenos, al viento, al agua, al polvo y no al sol, pues ante un sol enfermo, esto pierde sentido. Opinamos que no debemos temer a la confrontación, pues mediante la confrontación hay más posibilidades de resolver, no hundirnos en los rencores, en la enemistad eterna entre los grupos, culpando a los otros de nuestras irresponsabilidades cuando no tomamos parte activa de la situación y cuando no reconocemos nuestras propias decisiones. Cuando damos la espalda a nuestros colegas, según por un “bien mayor”.

 Este texto es positivo porque es un primer punto. Porque prosigue el conflicto y ahora por fin el panorama literario está permitiéndose mayor apertura, ejemplo de esto, son las palabras de Malva Flores: “Algo de lo mucho que se ha dicho sobre aquel momento se me quedó grabado: “todos podíamos ser artistas”. Más de cinco décadas después, parece una realidad que va saltando de rama en rama, de muro en muro, de tuit en tuit. La distancia entre la poesía y la calle parece que se acorta y nunca como hoy es cierto aquello de que todo está en todo. Tal vez por ello, en el paisaje de la poesía ya no es políticamente correcto distinguir las liebres de los gatos, porque ya no hay liebres ni gatos sino un animal mestizo”.

Y nos sentimos honrados, porque esto ha sido desde años la intención de Verso Destierro, lograr que un fenómeno así, se produjera. Y que mejor ser uno de los autores intelectuales de ello.

 

 

Martes, 01 Noviembre 2016 06:28

Viejos rituales para amar a un anciano

Viejos rituales para amar a un anciano

 
Someter a un anciano a las delicadezas del amor
es un deleite   más que un reto.
Como la enjuta pasa    al pastel
el viejecillo en sus pliegues 
es propenso
a un lóbulo redondo 
a la perla en los labios:
a el aura de un pezón.
 
Las ansias del anciano se entregarán a ti, 
no dudes de la vehemencia de estos vinos.
 
Algunos
se impregnan de tabaco 
otros, de antiquísimo tono enciclopédico 
o del humo plata del escape de los autos 
entre su escaso cabello. 
Y los más sensibles    de humedad.
 
Gustan aun de las camisolas a cuadros, 
semejantes a sus cobijas, que 
—en corto tiempo— 
les envolverán 
a manera de un sudario. 
 
                        Pero, no nos entretengamos en esto.
Para llevarlo a la cama: 
hay que acompañarle.
A la mayoría 
les gusta ser desvestidos con cuidado, 
y que sus ropas se doblen —inmácula—
sobre el respaldo de un sillón.
 
No esperes erecciones, goza dedos. 
No esperes dientes, mordisquea labios. 
: (hay que tener precaución de no crujir la jaula de sus costillas).
 
Sobre el burro que tocó la flauta, desnuda sobre su lomo, 
entra al jardín de los plateros 
(al jardín de sus platas). 
Naturalmente no eres una musa, 
pero, a los menos frágiles, les agrada imaginar 
que cabalgas sobre su costilludo cuerpo
aunque después se queden solos, como en un principio 
en la oscuridad, con su flor entre los muslos 
arrugándose a ciegas.
*
De forma distinta están aromados los viejos. 
Su sabor es dulce y fuerte como los higos 
y otras frutas secas.
(Pequeñitos pájaros sin plumas: súbelos al nido) 
A ellos les gusta que las últimas canas les arranques 
y los hagas sonrojar 
—verse por medio segundo, lozanos—
dulces cascarones sobre las sábanas lisas
(haz memoria) : nunca les desprendas los calcetines
(no hay que olvidarlo) y sobretodo 
cuando les hagas el amor, acarícialos
con dedo experto 
como si fuesen    taza de porcelana 
con evidente grieta, aunque aún de borde dorado.
 
                                   Pero tampoco nos detengamos en esto.
Lo importante es que sufren
y eso los hace sensitivos     al amor. 
            Puede que se vuelquen taciturnos
y sus pupilas no cintilen hacia afuera, 
sino hacia dentro, como tratando de alumbrarse solos
hacia el fondo de sus callejones,
faro de ellos mismos
intentando (con sus pies en retroceso) ver 
dónde se detuvieron de más,
dónde erraron el camino, dónde 
un apretón de piernas los cegó un momento, 
les obstruyó los pulmones, los trastornó 
y los puso a pensar en otra cosa 
que no fuera ellos.
 
(Al contener la respiración —la forma de respirar—
el aire cambia; los hechos: los actos). 
Lo de la luz del faro es común cuando sucede;
sin embargo no pasa de ser la rojiza, 
la ligera iluminación de la rosa 
en la punta de un cigarro. 
 
Si le cimbran las paredes de los sueños, 
si esto ocurre, solo recuéstalo 
(que se estruje sobre la cama).
Retira sus lágrimas con el revés de una mano
cierra sus ojos,
y antes de apagar la luz, 
bésalo.
 
 
 
A continuación vea el poema recitado y musicalizado.
 
Voz: Ileana Mayanin
Musicalización: Alvaro Olmos, cantautor e intérprete argentino: http://alvaroolmos.com
 
 
 
Martes, 01 Noviembre 2016 06:00

El matamoscas de lesbia

El matamoscas de lesbia

Regreso agitada y burbujeante
presionando con los dedos
el cuello
del cristal que envuelve al vino

Regreso redonda y satisfecha
frondosa y perfumada
con las carnes tambaleantes
y envinados mis sabrosos frutos

él dijo:
me molesta tu perfil
de gesto seguro y suficiente
sólo eres una mosca gorda
mosca negra peluchuda
e inflamada
de siniestros pelos

Ruedo por la inmensa cama
Me desprendo de una tela
entallada y descosida
le confirmo
que soy negra y sucia
negra de carne dulce
carbón de azúcar
mosca exótica con vientre acústico
forrado de terciopelo
una cajita pequeña de resonancias

Confirmo que soy negra
y deliciosamente gorda
y que en alguna parte olvidé las pantaletas

él dijo:
me enoja cuando bebes
arrogante elevas el meñique de tu mano
eres perra añeja
que provoca
carnívoros deseos
dan ganas de hacerte tierra
y cocer un jarrón de tu barro

Sonrío
me acomodo y le reitero
que soy negra y mala
negra de labios gruesos,
que la forma de la hembra madura
se impone
y concentra la elegancia
de lo abundante,
le da poder al cuerpo

que tengo los pezones zarzamora
que estoy desnuda
y se me dibujan grietas
que adornan mis nalgas
con la textura del satín

él dijo:
me haces falta

Adormilada
abro las piernas
que atesoran mi sexo oscuro
inflamados sus pequeños olanes magenta


 

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