Lunes, 21 Noviembre 2016 13:09

Desmontar estereotipos femeninos

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Desmontar estereotipos femeninos

 

 

“Alguien asiste mi agonía. Me hace

beber a sorbos una docilidad difícil

y yo voy aceptando

que se cumplan en mí los últimos misterios”.

 

Testamento de Hécuba, Rosario Castellanos

 

 

Dolores Castro, contemporánea y amiga de Rosario Castellanos (1925-1974), en su artículo “La vida y Rosario Castellanos” afirma que: “el escritor [es] el que dispone a Lázaro para la resurrección en cada palabra, en redes de palabras”. (1975:16) En efecto, Castellanos mediante sus escritos, ora poemas, ora ensayos, ora novelas, quita el manto que la cultura tradicional ata a nuestros ojos. Una vez que leemos con cabalidad sus textos no podemos evitar sentir que ha cambiado nuestra óptica para nombrar el mundo, para sentir el mundo.

Es el cambio de óptica provocado por el quehacer literario de una mujer que asumió como eje discursivo el ser y el deber ser de las mujeres. Lo hizo porque observa que hay un problema: el mito; se trata de un discurso fuera del tiempo histórico, aquel que reduce a las mujeres “en un receptáculo de estados de ánimo”, un ente “monótono de significado.” (Castellanos, Mujer que sabe latín, 1984: 7) Las mujeres, entonces, provenimos de un constructo cultural cuyo entramado ha sido producto de un mundo nombrado y significado por los hombres. En Mujer que sabe latín… esto queda perfectamente claro cuando afirma que como una antítesis de Pigmalión el hombre aspira a convertir a las mujeres en estatuas. (Cfr. Castellanos, Mujer que sabe latín, 1984: 7)

Si bien Mujer que sabe latín…  fue publicado en la década de 1970, hay que considerar que hubo un texto antecesor que abre las puertas para entrar a la biblioteca en la que nuestra autora rebate los planteamientos que minimizaban la existencia y el ser de las mujeres. Se trata de su tesis de Maestría en Filosofía que presentó en 1950. Su título: Sobre cultura femenina. Creo que este es el libro con el que nuestra autora comenzará sistemáticamente a hacer una labor para desmontar lo que la prosa cuasi falocentrica había dicho de las mujeres. Varios son los pensadores rebatidos por la poeta. En el apartado “Planteamiento de la Cuestión” hay una cita de lo que el “ilustre” Schopenhauer plantea en Sobre las mujeres: “Sólo el aspecto de la mujer revela que no está destinada ni a los grandes trabajos de la inteligencia ni a los grandes trabajos materiales.” (Citado por Castellanos, Sobre cultura femenina, 2005:43) Es con enunciaciones como las de Schopenhauer y otros pensadores que la feminidad fue construida con características como la pasividad, la falta de juicio, y por lo tanto de pensamiento. Pero es importante no obliterar que esa pasividad, también como parte de las subjetividades, hallará su contraparte: la heredera de Lilith. La misma Castellanos dirá que los hombres advierten en las mujeres “algún principio, generalmente maléfico, generalmente antagónico”. (Castellanos, Mujer que sabe Latin…: 8)

Foucault en las Palabaras y las cosas dejó asentado que existe una prosa del mundo; sin embargo dicha prosa puede ser deconstruida para hacer una nueva re-narración de quiénes somos y una deconstrucción de quiénes nos han dicho que debemos ser. Es aquí donde entra la labor de poiesis que cobrará vida en asertos, imágenes, metáforas, palabras que pueden colocar en la duda y en la sospecha lo que hemos creído una sola y auténtica historia. 

Si las feminidades son construcciones culturales que marcan un estereotipo ya de comportamiento, ya de costumbres, ya de creencias para las mujeres; nuestra poeta no duda en afirmar en su poema Meditación en el umbral: “Debe haber otro modo de ser humano y libre otro modo de ser.” En efecto, debe haber otras formas que permitan nombrar-se personas dignas.

Es por lo que hemos asumido como feminidades que nos enfrentamos ante escollos que nos impiden saber cómo salir de la caja de cristal en la que nos hemos colocado. Hélèn Cixous se refiere al féretro metafórico en el que como Bellas Durmientes debemos esperar a quien se cree aguardado por nosotras. Cree que lo esperamos a él: “al todo” (Cfr. Cixous, 2003: 523) Esa espera es perfectamente visible en el canto número 6 del poema Kinsey Report. El sujeto lírico es la Señorita que ha aprendido a ser paciente y virtuosa, y que por ello está segura de que un día llegara el “Príncipe Azul.” Ser femenina, en nuestra cultura, ha significado ser paciente, por ello debemos colocarnos la túnica de Penélope y esperar dentro de nuestro féretro de cristal. Los mitos respecto a la feminidad los hemos asumido y les hemos dado el significado de “verdad”. Son mitos que como la misma Castellanos afirmó no se examinan.

Paciencia y virtud: dos características de la feminidad que si son cumplidas serán premiadas, sobre todo por los hombres: los esposos, los hijos, los padres, aquellos cuyo rol de masculinidad les hace tener el poder de calificar nuestro deber ser. Sin embargo, como hemos señalado, los significados no son incólumes; aunque debemos reconocer que rebatirlos implica una crisis. Es ante la crisis que necesitamos con más ahínco una luz, potente luz que le dé nuevos significados a las palabras. Necesitamos otros sintagmas, otras enunciaciones para saber que existe “otro modo de ser” para aquella mujer del poema que una vez que haya roto el manto de Penélope, deambulará por el vacío existencial y la falta de identidad. Necesitará tener la certeza de que Tánatos no la atrapará para siempre, aunque deje de creer que si el esposo es borracho ella lo sacará del vicio. (Cfr. Castellanos, “Kinsey Report”)

Si como bien dijo Castellanos, en una entrevista realizada por Ma. Luisa Cresta: “Ser mujer, en México, es un problema, entonces hay que planteárselo de la forma más lúcida posible porque creo que es un paso hacia la solución” (Cresta, 1976: 8), entonces la lucidez arribará cuando hayamos despertado de nuestra propia muerte como decía Adrienne Rich. Se trata de salir, precisamente de aquel féretro de cotidianidad y espera. Una vez que hayamos salido podremos resituar nuestra mirada y nuestra enunciación. Podemos hacerlo porque afortunadamente no hemos sido inhumadas completamente. Ello representa un ancla a la posibilidad de volver a marchar como Lázaro. Podemos, entonces volver a andar, ahora teniendo más de una perspectiva: la del féretro de cristal que equivale a los estereotipos que hemos tenido que cumplir y a los que mecánicamente les decimos sí, y aquella que nos permite re-nombrar el mundo, lo que equivale a renombrar-nos.

Para re-nombrarnos es necesario conocer los nombres que nos otorgaron, los nombres en los que nosotras mismas quedamos atrapadas. Esos nombres han sido configurados históricamente y son connotados por Castellanos en sus poemas: “Meditación en el umbral” y “Kinsey Report”. La poeta muestra los nombres de pila y los adjetivos de mujeres cuya imagen puede transfigurarse en nuestro propio reflejo. Hay que romper espejos que nos mostrarán rostros, cuerpos de mujeres suicidas, tristes, castigadas, recatadas; jamás heroínas. Leamos completo el primer poema:

No, no es la solución

tirarse bajo un tren como la Ana de Tolstoi

ni apurar el arsénico de Madame Bovary

ni aguardar en los páramos de Ávila la visita

del ángel con venablo

antes de liarse el manto a la cabeza

y comenzar a actuar.

 

Ni concluir las leyes geométricas, contando

las vigas de la celda de castigo

como lo hizo Sor Juana. No es la solución

escribir, mientras llegan las visitas,

en la sala de estar de la familia Austen

ni encerrarse en el ático

de alguna residencia de la Nueva Inglaterra

y soñar, con la Biblia de los Dickinson,

debajo de una almohada de soltera.

 

Debe haber otro modo que no se llame Safo

ni Mesalina ni María Egipciaca

ni Magdalena ni Clemencia Isaura.

Otro modo de ser humano y libre.

Otro modo de ser.

 

 Ese otro modo de ser humano y libre sólo puede ser posible si nos atrevemos a develar lo que ha estado oculto en el castigo de Sor Juana, en la sexualidad penada de Clemencia Isaura, en la escritura temerosa de Jane Austen. ¿Y qué es lo que ha estado sancionado? La prohibición de estar y ser fuera de las feminidades; aquellas subjetividades ambiguas que dicotomizan el ser de las mujeres, pues o se es mujer recatada y prudente o se es heredera de Lilith, como María Egipciaca. En “Kinsey Report” podemos leer:

Al principio me daba vergüenza, me humillaba

que los hombres me vieran de ese modo

después. Que me negaran

el derecho a negarme cuando no tenía ganas

porque me habían fichado como puta.

 

Y ni siquiera cobro. Y ni siquiera

puedo tener caprichos en la cama.

 

Bajo la prohibición, bajo el ocultamiento, bajo la denigración, ¿cómo hallar nuestra capacidad de SER? Una primera forma es asumiendo precisamente que es posible otras formas de ser, y que como una derivación podemos encontrar en el espejo imágenes propias, imágenes que permitan re-situarnos en el mundo y nombrarnos nosotras mismas, aunque esto implique cierto grado de dolor.

En “Kinsey Report” es precisamente lo que hacen varias mujeres: la casada que ejerce una sexualidad por obligación; la soltera que ejerce su sexualidad, pero que es “tachada como puta”; la divorciada que no se atreve todavía a abrazar su libertad; la prudente que para continuar siéndolo, le ofrece a Dios su abstinencia sexual; las lesbianas que se atreven a decir que serán madres mediante inseminación artificial; la señorita que espera, espera.

            Nombrar la carencia, la falta de plenitud es también un acto revolucionario que como hemos dicho, nos situará en la crisis, por ello debemos armarnos de discursos que sean nuestro soporte. Para ello debemos desempolvar la que debería ser la propia biblioteca, aquella cuyos volúmenes no sólo deben ser de los grandes pensadores; sino también de las poetas, las filósofas, las historiadoras, las economistas, las sociólogas, al fin y al cabo grandes pensadoras.

Creo entonces que una vez que visitemos los propios textos, tendremos un apoyo para construirnos más allá del panteón en el que no en pocas ocasiones nos han situado los estereotipos llamados feminidades.

 

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

  • Castellanos, Rosario, Mujer que sabe latín…, México, SEP/ FCE, 1984, (Lecturas Mexicanas, No. 34).

 

  • ________ Bella dama sin piedad y otros poemas,  México, SEP/ FCE, 1984 (Lecturas Mexicanas, No. 32).

 

  • _______ Sobre cultura femenina, México, FCE, 2005, (Letras Mexicanas).

 

  •   Castro Dolores, “La vida y Rosario Castellanos”, en Ma. del Refugio Llamas (Recopilación de textos y selección poética), A Rosario Castellanos. Sus amigos, México, 1975, Publicación específica del Año Internacional de la Mujer Programa de México.

 

  • Hélèn Cixous, “La joven nacida”, en Araujo, Nara y Delgado, Teresa, (Selección y apuntes introductorias), Textos de teorías y críticas literarias (del formalismo a los estudios postcoloniales), México, UAM/ Universidad de la Habana, 2000, (Libros de texto, manuales de prácticas y antologías).

 

  • Cresta de Leguizamón, María Luisa, “En recuerdo de Rosario Castellanos” (entrevista), México,  Revista “La Palabra y el Hombre”, Universidad Veracruzana, 1976.

Versión PDF en Repositorio de la Universidad

Veracruzanahttp://cdigital.uv.mx/handle/123456789/4125 Fecha de consulta 7 de mayo del 2015.

 

  • Guerra, Lucía, Mujer y escritura. Fundamentos teóricos de la cultura feminista, México, UNAM/ PUEG, 2007.

 

 

 

 

 

 

 

 

Visto 400 veces Modificado por última vez en Miércoles, 23 Noviembre 2016 02:55
Rocío García Rey

 Doctora en Letras por la UNAM. Es autora de los libros "La otra mujer zurda" , Mapa del cielo en ruinas y La Caverna.

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2 comentarios

  • Enlace al Comentario jose cornejo Viernes, 28 Abril 2017 01:13 publicado por jose cornejo

    le felicito Rocio, por esa sensibilidad. Gracias por regalarnos tantas miradas.

  • Enlace al Comentario Roselia Rodriguez Mejía Viernes, 10 Marzo 2017 16:08 publicado por Roselia Rodriguez Mejía

    Gracias por estos espacios de escritura reflexiva, de conciencia y búsqueda de nuevas formas de vivir o sobrevivir en un mundo a veces tan agresivo, tan injusto y desigual.
    Gracias profesora Rocío Garcia Rey por tu trabajo incansable, comprometido y creador de esperanza en una reconstrucción del valor de la mujer!!

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