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Miércoles, 11 Diciembre 2019 05:20

Lux / José Miguel Lecumberri /

 

 

Lux

José Miguel Lecumberri

 

 

 

Cancina el jade de los años

El corrupto Ángel diluvia

De sí musgo

Arcos de alianzas rotas

Yacen en tu respiración

Lóbregos arquitectos de las sombras

Un pirul arrasado por la tormenta

Aguijones de granito

Costillas de Prometeo

Sangre de una bestia mineral

Sangre que el fuego recuerda al diluirse en los rostros

Llaga que hiende el espíritu de un cedro

Cíclope recuerdo

Endrina

Seta mis labios en tu vientre

Cría el sol tus senos

Jaguares en la noche de los lienzos

Tu corazón polígono que nieva

Cerezo con vocación de arteria

Negro diamante fumaba mi lengua

Negro demonio

Careta de cisne tu espalda

Áureo rosetón custodian tus glúteos

Fugaz como Amazonia la respiración

Ofídea acariciada entrepierna

Tacto de algodón la nuca

Las tejas ronroneo

Tu voz caleidoscopio

Febril guijarro lame tu espinazo

Nácar el gemido

Perla acuifera

Fulgor que tu piel bautiza.

 
 
 
 
Publicado en ZONA DE DESASTRE

 

 

Jacques Vincent, « LITERATURA DE ESTACIONES »

Traducción de Marceau Vasseur y Miguel Ángel Real

 

Ella me dice bromeando: tú tienes miedo de sedentarizarte y yo soñaba que me iba de viaje dejando mi morada a cielo abierto.

El agua de las lágrimas recogidas con paciencia se derrama sobre un andén. Un altavoz anuncia: retraso prolongado, sin precisar la duración. La suerte está echada y surgen las líneas de un texto tan esencial que desaparece enseguida. En la sala de los pasos perdidos el altavoz profetiza mientras un relojero se olvida de la hora y se duerme sin poder recomponer los pedazos.

Yo la miro alejarse y sigo esperando, pero ella no se da la vuelta y deja su lugar a la escritura.

Dicen que los cielos de Noruega son aún mayores que los de la Puerta de Montreuil. Mientras entro con alivio en un pliegue del tiempo entre Burdeos y Le Mans, Vladivostok y Los Ángeles, Gdansk y Seattle, se ofrecen los refugios en donde podría escribir el libro ideal. Tal vez hubiera debido afeitarme, hacerme más presentable, no para las cámaras de seguridad sino para mostrarme digno de los árboles, de los océanos de donde vengo, de la página que me acoge y de la que ignoro todo.

En la conversación, alguien declara que no le gusta la gente que da rodeos de manera indigna en torno a sus deseos, aquéllas y aquéllos que evitan las miradas de sus miedos, y luego añade como una confidencia: la cuestión espera en el interior de una casa que guarda abiertas las puertas de sus habitaciones para que nos refugiemos hasta que nos hayamos inventado.

La ausencia ya ha sido anunciada en el andén A, donde los castaños comienzan a oscurecer. Es el fin del verano. Apunto en mi libreta que entre ayer y hoy no hay más que el espesor de una hoja.

Tan cerca de estar lejos en el desfile de las letras de los paneles anunciadores cuya combinación nos designará en breve, ¡huyamos, amor mío, hacia lo que no esperamos! En este tren ebrio encallado en la orilla de un río nunca tendremos una suerte semejante. La corriente que nos enlaza ha separado el vagón de los raíles inmóviles y nos arrastra hacia otras vidas.

En la estación desierta, con el hocico pegado al tope de un andén de llegada, una locomotora resopla. Como para tranquilizarla, tiendo mi mano sobre su flanco caliente mientras que, bajo nubes moradas que se estiran, otros trenes confían los relatos de sus fugas a los pasajeros adormecidos.

Unos días antes de un viaje, recorro distraído los estantes de mi biblioteca en busca del libro que satisfaga por completo mi deseo de lector. La obra abierta en cualquier página se leería en un orden cualquiera, con cada lectura despertando un nuevo sentido. El diálogo de las palabras haría aparecer una carne. Habría también dibujos cuya presencia viva sería lo bastante familiar para tranquilizarme y lo bastante extraña para tensar mi deseo. Aún lo espero, a pesar de mis años.

¡Oh Diablo, sepárame, divídeme en mil viajeros esparcidos por los andenes de destinos nunca anunciados, fragméntame en miles de palabras! Tras su rigidez, nada teme tanto el futuro liso como nuestros porvenires.

La espera tiene sus pasadizos secretos, sus inmediateces que abren otras lejanías donde no nos esperamos; las palabras, esas intrusas, los recorren a veces para liberarse.

 

(Texto publicado en francés en 2015, en la revista Dissonances).

 

 

 

 

LITTÉRATURE DE GARES

 

 

Elle me dit en plaisantant: tu as peur de te sédentariser et je rêvai que je partais en

voyage en laissant ma demeure à ciel ouvert.

L'eau des larmes recueillies avec patience se renverse sur un quai. Un hautparleur

annonce: retard prolongé, sans précision de durée. Les dés sont jetés et

surgissent les lignes d'un texte si essentiel qu'il disparaît aussitôt. Dans la salle des

pas-perdus le haut-parleur prophétise pendant qu'un horloger oublie l'heure et

s'endort sans recoller les morceaux.

Je la regarde s'éloigner en espérant encore mais elle ne se retourne pas et

laisse la place à l'écriture.

On dit les ciels de Norvège plus grands encore que ceux de la Porte de

Montreuil. Alors que j'entre avec soulagement dans un repli du temps entre

Bordeaux et Le Mans, Vladivostok et Los Angeles, Gdansk et Seattle, s'offrent les

gîtes d'où je pourrais écrire le livre idéal. J'aurais peut-être dû me raser, me rendre

plus convenable, non pour la vidéo-surveillance mais pour me montrer digne des

arbres, des océans d'où je viens, de la page qui m'accueille et dont j'ignore tout.

Dans la conversation, quelqu'un déclare ne pas aimer les gens qui tournent

indignement autour de leurs désirs, celles et ceux qui évitent les regards de leurs

peurs, puis il ajoute en confidence: la question attend à l'intérieur d'une maison qui

garde ouvertes les portes de ses chambres pour qu'on s'y réfugie le temps de

s'inventer.

L'absence est déjà annoncée sur le quai A où les marronniers commencent à

brunir. C'est la fin de l'été. Je note dans mon carnet qu'entre hier et aujourd'hui, il

n'y a que l'épaisseur d'une feuille.

Si près d'être ailleurs dans le défilement des lettres des panneaux annonceurs

dont la combinaison nous désignera bientôt, fuyons, mon amour, vers ce que nous

n'attendons pas! Dans ce train ivre échoué sur la berge d'un fleuve jamais ne

retrouverons pareille aubaine. Le courant qui nous enlace a détaché le wagon des

rails immobiles et nous entraîne vers nos autres vies.

Dans la gare désertée, mufle collé au butoir d'un quai d'arrivée, une motrice

souffle. Comme pour la rassurer j'avance la main sur son flanc chaud tandis que,

sous des étirements de nuages violets, d'autres trains confient les récits de leurs

fuites à des passagers ensommeillés.

Plusieurs jours avant un voyage, je parcours distraitement les rayons de ma

bibliothèque à la recherche du livre qui satisferait totalement mon désir de lecteur.

L'ouvrage ouvert à n'importe quelle page, se lirait dans n'importe quel ordre,

chaque lecture éveillant un nouveau sens. Le dialogue des mots ferait paraître une

chair. Il y aurait aussi des dessins dont la présence vive serait assez familière pour

me rassurer et assez étrange pour tendre mon désir. Je l'espère encore malgré mon

âge.

Ô Diable sépare-moi, divise-moi en mille voyageurs répandus sur les quais de

destinations jamais affichées, fragmente-moi en milliers de mots! Derrière ses

raideurs, le futur policé ne redoute rien autant que nos avenirs.

L'attente a ses passages secrets, des aussitôt qui ouvrent des ailleurs où l'on

ne s'attend pas, les mots, ces intrus, les empruntent parfois pour se délivrer.

Publicado en VENTANA FRANCESA

 

 

ÁLVARO HERNANDO

Poèmes de “Chicago express”, Pandora Lobo Estepario Productions™ , Chicago 2019

Traduction par Miguel Ángel Real

 

 

Treinta y nueve eclipses

 

La mano sobre el pudor.

El pudor en la mortaja.

La mortaja detrás de la vida.

La vida sobre la ausencia.

La ausencia antes que el olvido.

El olvido ante el silencio.

El silencio cuando el dolor.

El gemido tras el llanto.

La esperanza contra la fe.

La verdad desde el honor.

El honor sobre el veneno.

La víbora en una cuna.

La cuna bajo el poder.

La voz de la madre muerta.

El pan junto con el hambre.

Tus pechos junto a mis labios.

Los versos bajo los números.

La puerta sin cerradura.

Los muertos tras la venganza.

La luz bajo un párpado muerto.

Camille tras el cincel de Rodin.

La lava que limpia el suelo.

El bostezo ante la ciencia.

Bach dentro de un violoncello.

La infancia sobre la arena.

El agua sucia de arena.

La sal de la sed para el agua.

La ceniza en el tiempo.

La palabra para el necio.

La mentira sobre el amigo.

El guiño del hombre tuerto.

Los amores sobre el fuego.

Las alas en el infierno.

La leche caliente en invierno.

La sangre sobre la nata.

La victoria del hombre muerto.

Las cometas en el cielo.

Una mano sobre la piel.

Tu nombre en un pensamiento.

 

 

 

 

Trente-neuf éclipses

 

La main sur la pudeur.

La pudeur dans le linceul.

Le linceul derrière la vie.

La vie sur l'absence.

L'absence plutôt que l'oubli.

L'oubli face au silence.

Le silence quand la douleur.

Le gémissement après les larmes.

L'espoir contre la foi.

La vérité depuis l'honneur.

L'honneur sur le poison.

La vipère dans un berceau.

Le berceau sous le pouvoir.

La voix de la mère morte.

Le pain avec la faim.

Tes seins près de mes lèvres.

Les vers sous les chiffres.

La porte sans serrure.

Les morts après la vengeance.

La lumière sous une paupière morte.

Camille derrière le ciseau de Rodin.

La lave qui nettoie le sol.

Le bâillement devant la science.

Bach dans un violoncelle.

L'enfance sur le sable.

Le sel de la soif pour l'eau.

La cendre dans le temps.

La parole pour l'idiot.

Le mensonge sur l'ami.

Le clin d’œil de l'homme borgne.

Les amours sur le feu.

Les ailes en enfer.

Le lait chaud en hiver.

Le sang sur la crème.

La victoire de l'homme mort.

Les comètes dans le ciel.

Une main sur la peau.

Ton nom dans une pensée.

 

 

 

 

Insomne

 

Ya no duermo.

Pienso en ti y en qué decirte.

Me cuento que todo esto es una esperanza,

un dolor unido al hueso en hilvanado flojo.

Practico la mirada, con ojos cerrados,

la cara de uno mirándose al espejo

en una oscuridad más densa.

No duermo. Todo desaparece con el dolor.

Cada contracción, cada espasmo

es una conversación a punto de acabar.

Me esmero en certificar las diligencias

que me exige el protocolo

antes de enfrentarme a ese fragor

en que se ha convertido nuestro cruce de miradas.

Te miento y te revuelves contra mí.

Pongo todo mi ejército en una sola línea

dándote la espalda y preparando la defensa.

Repaso el guion, voy a contarte.

Repaso tu papel en la escena,

y hasta el del apuntador.

Repito las oraciones del final,

pues no quiero olvidar el texto en mitad

de nuestra charla.

Tardas en atacar, pero cuando empiezas

allá vas, con tu arma inesperada:

apareces con café y me interrumpes con la taza,

que tiene esa manía de tomar mis labios

y embastarlos con la sangre negra que me regala

una excusa para no llamar al insomnio por tu nombre.

 

 

 

Insomniaque

 

Je ne dors plus.

Je pense à toi, à quoi te dire.

Je me raconte que tout ceci est un espoir,

une douleur reliée à l'os par une faible faufilure.

Je m'adonne au regard, les yeux fermés,

mon propre visage qui se regarde dans la glace

dans une obscurité plus dense.

Je ne dors pas. Tout disparaît avec la douleur.

Chaque contraction, chaque spasme

est une conversation presque terminée.

Je m'applique à certifier les démarches

que le protocole m'exige

avant de faire face au fracas

qu'est devenu l'échange de nos regards.

Je te mens et tu te retournes contre moi.

Je mets toute mon armée sur une seule ligne

en te tournant le dos pour préparer ma défense.

Je révise le scénario, je vais te raconter.

Je révise ton rôle sur scène,

et même celui du souffleur. Je répète les phrases finales

car je ne veux pas oublier le texte au milieu

de notre conversation.

Tu mets du temps à attaquer, mais quand tu commences

tu y vas, avec ton arme inattendue :

tu surgis avec un café et tu m'interromps avec la tasse,

qui a cette manie de prendre mes lèvres

et les bâter du sang noir qui m'offre

une excuse pour ne pas nommer l'insomnie par son nom.

 

 

 

 

Luces

 

Las luces son anuncio de la muerte,

de la oscuridad que esconden.

Los silencios anticipan al grito,

y la suciedad al agua pura.

Así funciona el nacer de una estrella,

dentro de un ojo que hoy es ciego,

pero mañana un color con forma de pregunta.

 

 

 

Lumières

 

Les lumières sont l'annonce de la mort,

de l'obscurité qu'ils cachent.

Les silences anticipent le cri,

et la saleté l'eau pure.

C'est ainsi que fonctionne la naissance d'une étoile,

dans un œil qui aujourd'hui est aveugle,

mais demain une couleur en forme de question.

 

 

 

 

Tristeza

 

Reposar las manos en un vientre frío

componer una sinfonía de silencio sobre una página en

blanco

en piel del árbol muerto,

y conformar una palabra nueva que explique el color negro

cuando todo alrededor es ruido de fuego

caricia de humo.

Empezar la frase por la condición,

enterrando a un palmo de la superficie

la constelación que rige las inecuaciones

que atan los sueños a los logros.

Da igual el resultado de la rima

pues siempre habrá que masticar sal.

 

 

 

 

 

Tristesse

 

Reposer les mains sur un ventre froid

composer une symphonie de silence sur une page

blanche

au pied de l'arbre mort,

et constituer un mot nouveau qui explique la couleur noire

quand tout autour est un bruit de feu

caresse de fumée.

Commencer la phrase par la condition,

en enterrant tout près de la surface

la constellation qui régit les inéquations

qui lient les rêves aux réussites.

Peu importe le résultat de la rime

car il faudra toujours mâcher du sel.

 

 

 

 

 

Calles perdidas

 

Mis palabras son calles

de direcciones cambiantes

enmarañados cruces

atestados parques.

Mis palabras son ciudad vieja

aldea humilde

pequeña plaza en una villa olvidada

y suerte de suburbano enhebrado en el alma.

Mis palabras son pocas,

hermanas de mis hermanos,

susurros para iniciados

y gritos para los ausentes.

Amo los laberintos del lenguaje

en los que transitamos

para encontrarnos

los que vivimos perdidos.

 

 

Rues perdues

 

Mes paroles sont des rues

aux adresses changeantes

des carrefours enchevêtrés

des parcs bondés.

Mes paroles sont une vieille ville

un humble hameau

une petite place dans une ville oubliée

et un quelconque train de banlieue enfilé dans l'âme.

Mes paroles sont rares,

sœurs de mes frères,

des murmures pour initiés

et des cris pour les absents.

J'aime les labyrinthes du langage

où nous circulons

pour nous retrouver

nous qui vivons perdus.

Martes, 10 Diciembre 2019 02:12

Hueso para el perro / César Rito Salinas /

 

Hueso para el perro

César Rito Salinas

Cuando encuentro

en este mío silencio.

Giuseppe Ungaretti, Despedida

 

Un gusto ligeramente excéntrico

 

Un perro, su cola mocha.

Con sus ojos busca mis ojos, suplicante.

Los perros buscan cariño con la cola, y con los ojos.

Algo de excéntrico hay en el gusto

por el perro de cola mocha

(Eliot dice: todos hemos de tener un gusto

ligeramente excéntrico

para tener verdadero gusto).

 

Hueso para el perro

 

La flor de cartucho en el cieno, demasiada

blanca y bella para poseer

tan larga vida

en el fango;

por las mañanas,

junto al lavadero,

observo a la eterna blanca flor

mientras lavo trastes.

Regreso

 

Mal cocida avena

que hace

la luz

de la memoria.

 

Cavando en el bosque

he encontrado

avena.

 

Sabe dulce la avena mal cocida

entre

el frío pinar,

en la boca del lobo.

 

Eternidad

 

Los niños divisan zopilotes en el cielo azul,

puntos que giran sobre nuestra cabeza.

¿Alguien quiere morir?

Los zopilotes limpian el camino de las almas,

una suerte de ruta celeste para los finados.

Los zopilotes hablan con su vuelo

de un regreso que sólo contemplan

los niños.

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)
Jueves, 21 Noviembre 2019 06:02

LuciÉrnagas y Elegía Por: Marco Ornleas

 

 LuciÉrnagas y Elegía

Por: Marco Ornleas[i]

 

 

LuciÉrnagas

 

Las palabras se encienden y se apagan:

 

luciérnagas.

 

Son como el rastro de una mujer hermosa,

 

el poeta enceguecido

las busca a tientas.

 

 

 

 

Elegía

 

Parvada melancólica de pensamientos

que vuela hacia el interior.

 

 

[i] Marco Ornelas. León, Gto. 1978. Poeta. Fue seleccionado para la antología Ocho voces de Guanajuato, publicada por la Universidad Iberoamericana en el año 2000. Becario del Instituto Estatal de la Cultura de Guanajuato, en el área de poesía, Jóvenes creadores en el año 2001. Asistió al taller de poesía Aprendiz de Brujo con el poeta Sergio Mondragón en el año 2010. La editorial San Roque en conjunto con Los Otros libros, publicaron su libro de poesía El concierto Reconciliatorio en el año 2011. La editorial La Rana de Guanajuato, publicó su poemario: Variaciones y dispersiones de la voz alcanzando el tono en el año 2011. Fue seleccionado para el 1er, Seminario de poesía Efraín Huerta, del Fondo para las letras de Guanajuato en el año 2016. En 2017, ganó Los Premios de Literatura de León en el área de Poesía Libre. La editorial, Ediciones sin nombre, en 2017, publicó su libro de poesía: Aquí no es Neverland. En 2018, fue selecciondo para la antología-muestrario de poesía (Aguascalientes-Guanajuato): "Las avenidas del cielo", editado por la Universidad Autonoma de Aguascalientes, compilación realizada por el poeta Benjamín Valdivia. Ha colaborado para las revistas nacionales: Replicante, Periódico de poesía, Círculo de poesía y Punto de partida en línea UNAM.

 

 

 

 

 

 

 

 

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)

 

Poesía Chilena Actual DOBLES

Eugenio Dávalos Pomareda /Ignolia Mardones

TERCER SET

Selección: Víctor Hugo Díaz 

 

 

 

UN ÁRBOL DE CEREZO


En esta cosa diaria de la vida y de la muerte
Un árbol de cerezo en pleno invierno 
Aguardamos quizás por esos frescos brotes
Y redimidos somos la floración rosada en la cresta de la
Cordillera de los Andes al atardecer
Si un hijo muere o un padre se suicida 
No habrá ese otro posible encuentro de hombres que se aman
sino la nutrida podredumbre de la tristeza: una casa que ya
nunca nadie construirá 
Letreros de luces led por la noche: sonreímos 
Todo se termina / no quisiéramos que fuese de esa manera
menos un ser querido / lo acompañamos al hospital / pasamos
días en la UTI / nadie nos dice nada / el árbol crece con una
fuerza interior silenciosa / conmovido muerdo mis uñas / fumo
aturdido: brotes de luz solo en las pipas de agua
viejas puertas llenas de grafitis 

Incertidumbre / pero insustancialidad / ya mañana
regresaremos como soldados derrotados / llenas las cabezas de
nostálgicas esperanzas / llenas también de batallas inútiles e
insulsas satisfacciones / a querer empezar de nuevo
hartarse de hábitos mecánicos sin sentido
A comer sentados ante una mesa llena de fantasmas               
A vivir como si estuviésemos muertos
A morir sin un acordeón sonando o un ser querido que deje por
uno la ilusión prendida a una mesa de arrimo / brutal maraña
de existencia escrita en ninguna parte / un doblar la esquina
para dar
Con una banda de jazz al té de las cinco de la tarde tocando
El sombrerero loco de Chic Corea

O bien ocultando la vida travestida en los malls
Amanecer contigo abrazados sin perder el tiempo
Amándonos: una broma antes del desayuno

Cubrir con cal los esqueletos / adorarlos en su abrazo            
Al tiempo identificarlos con un número 

Esta eres tú mi amada un fémur con el número 14
Y este hueso roído soy yo querida con el número primo 2   
 
Las naranjas en el anaquel / almuerzo del guardia de turno en
la bodega del museo

Eso / por lo menos: intrascendentalidad
 
 

 

FESTÍN
 
 
Todos sacan una tajada de uno
Y los versos que se escribieron se van a la
Basura
Por dónde empezarán estos miserables 
A desbaratarte?
Huesos tras huesos te lamerán como un amante en celo
No habrá palabra que les sirva
Te gozarán como un manjar
Harán recetas contigo: 
Si con pimienta si con sal si con harina
O un poco de miel para endulzar la piel agria 
Del agobio
Y cuando ya se hayan saciado -si ocurre tal cosa-
Te abandonarán pero llevarán consigo el sabor
De tus tripas y entre sus garras garfios trompas o
Dientes trozos de ti saboreándote aún                                                                                                                             Mientras otros comensales se te apropian 
Para dejar puro hueso y pellejo y uñas
Creciendo y pelo creciendo 
Sin nada más que se parezca a ti
Excepto un intragable y vano anillo 
Que memoria que algún día tal vez 
Fuiste feliz o llevaste a tus hijos al campo
O miraste las estrellas
O te tuvieron entre los brazos
Alimentándote 
Para este festín  
 

 

 

 

 

ESTACION CENTRAL

Estamos solos en medio de este montón de buses taxis y trenes
madrugadores 
Tú me has abandonado aunque vives conmigo 
Da lo mismo que estés o no estés en casa
Da lo mismo que sea un poeta borracho apocalíptico o
Consumista 
Todo se ha perdido 
No existe para mí el otro ni epifanías
Tú eras mi último cable a tierra 
Muchas mujeres hermosas caminan a diario por la ciudad
Pero ninguna eres tú
El amor es una piedra negra cuyo corazón es hierro fundido
Dejemos las cosas así nomás 
sin aspavientos 
Sin hacer de nuestras vida otra mala película de Hollywood 
No nos alcanza para dramas shakespereanos 
Dejemos las cosas como están
Que fluyan 
Yo en mi inmensa soledad
Tú al lado mío
Sola en un auto que se aleja 

 

ESTACION CENTRAL; Eugenio Dávalos Pomareda, Faroaustral Editores, Santiago de Chile, 2019. 

 

 

- Bibliografía

2019 Publicación séptimo libro de Poesía : ESTACIÓN CENTRAL

2015 Publicación sexto libro de Poesía : MITOS O LOS OJOS DE LA PIEDRA

2007 Publicación quinto libro de Poesía : IN MEMORIAM: SANTA MARÍA DE IQUIQUE.

2004 Publicación cuarto libro de Poesía : EL HOMBRE SIN MISTERIO.

1994 Publicación tercer libro de Poesía : ESCRITOS SOBRE ARENAL

1992 Publicación segundo libro de Poesía : NATURALEZA MUERTA

1990 Publicación Primer libro de Poesía : LA COPA DE NEPTUNO - Página/s

 web del autor http://eugeniodavalosp.blogspot.com https://es-la.facebook.com/eugenio.pomare

 

 

 CERDA PIEL, Ignolia Mardones, Ed. Cuerpos Troquelados, Santiago de Chile, 2019

 

Nadie pudo llorar ese día

 

Una postal con los colores ocres de la madre
avisaron la partida del abuelo.
No alcancé a visitar la tumba,
la muerte había hecho su camino,
un camino de cordones mal amarrados,
un surco.
Nadie pudo llorar ese día,
la juventud y la bestia
no permitió tal gesto,
gritar, huir,
fue un sueño.
Desde ese día
miles de huachos maldicen a sus padres,
miles de hijas lloran a sus padres,
miles de padres
son como pájaros,
se echan a volar.
 
 
 
Perras negras
 
La voz de la perra nunca se
escucha,
hay muchos perros ladrando.
Esa noche había despertado con
las perras negras,
esas que cadenciosamente
llamaba Cortázar.
De alguna forma
fui una de ellas.
Una perra oscura y rabiosa.
 
 
 
La herida y el póquer
 
Hay días en que uno desea hacerse daño.
Meter el dedo en la herida.
Atarse a los recuerdos de la infancia.
Perderse en los amores tortuosos.
Sacar a pasear al pitbull.
Despreciar al próximo y al prójimo.
Ser el otro.
Mirar de reojo.
Y soltar el humo con cara de póquer.
 

 

Ignolia Mardones, Santiago de Chile, 1982. La poesía ha sido parte de su vida, a partir de los noventa no ha dejado de escribir versos.

Integró talleres literarios, participó del Colectivo poético “Las Perras Románticas”, realizador de ciclos de poesía con un enfoque de entrevistas

a distintos autores de la literatura nacional, especialmente poesía y narrativa.

Socióloga de la Universidad ARCIS, magister en Comunicación Política de la Universidad de Chile.

 

 

 

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)
Martes, 12 Noviembre 2019 06:50

Luz revelándose / MIGUEL TONHATIU ORTEGA /

 

 

 

 

Luz revelándose

MIGUEL TONHATIU ORTEGA

 

 

 

Retorno al mismo espacio

donde las lecturas de día

se resuelven con lámparas fijas;

se leen, como yo las leo,

en forma de antiguas historias.

El eco de esquina a esquina

aborda el segmento de sonido

de un trozo de relato

descrito en pasado anterior:

con una taza de café en las manos,

hecha de un brillo matutino e imberbe;

una frígida luz revelándose

ante los nubarrones exiguos y el sol:

son las ocho.

Amaneció la superficie húmeda

como si la lluvia tuviese un rencor escondido,

como si la noche, como si la lluvia, como si el rencor,

como si el día o la nube fueran determinantes para escribir.

 

Las palabras no existen,

sólo es mi eco.

 

 

 

 

 

 

 

Cuerpo desnudo en Uruguay

 

I

 

¿Hubo ciudad para ti,

en ese bosquejo de formas:

el concreto y la naturaleza

que renunciaban por ver a la muerte?

 

Pudo, quizá, no existir vuelo

que tuviera el fondo de Chet Baker

y la trompeta inusual para seguir la música

sobre la orografía; los ríos y ciertos mares.

 

Tu cuerpo fue un árbol frondoso y sutil,

en marzo desprendió su aroma

único (vuelta), impelido por la forma del aire.

 

Fue la gracia, el tintineo del aire

y el fruto cayó lejos del durazno;

y tus manos como cuerpo desnudo en el Uruguay

ya no poseían sentido franco.

 

 

 

 

 

 

 

 

II

 

Se revelarán las piedras en tu jardín.

El mármol afilará el brillo del amor,

nunca estuvo dirigido al sitio del encuentro.

 

Mis palabras secas sólo son útiles

ante un viento inmortal que niega la pérdida.

 

Hay un canto en una habitación vacía:

lo trazas para siempre y el sol lo valida.

 

Volverán las hojas de un cuerpo de otoño;

no estaremos, entonces,

porque el viento tramará venganza

por este encuentro fallido,

nunca llegó al puerto alguno:

bajar las escaleras, mirar tu maleta;

eran sólo una parte del sueño

(ningún mago celeste pudo interpretarlo).

 

 

 III

 

La ciudad no era para ti,

Chet Baker se oye en el ambiente.

El mapa no permanecerá más sobre la mesa;

las efigies de tu jardín ya no se moverán,

sabrás que fui yo por ese viento,

nunca cesó de agitar el árbol

de ese jardín ficticio en que respiras.

 

 

Un cuadro antiguo[1]

 

 

Aparece en el suelo,

el cuadro donde un Cristo y su luz

emanaban desde una habitación vacía.

 

Otra vez, escuchaba,

la madera entre crujidos;

la cual los artesanos

teñían en retablos de óleo:

dominaban los nudos del benjuí,

la luz dentro del círculo:

cierta herida punzaba interminablemente.

 

Y el hombre hacía un movimiento

en dirección a la llaga: ¿Cristo?

 

Yo era uno que alumbraba

y veía mal,

miraba la luz

no tan próxima:

la luz, dije.

El vértigo era para ella:

una antorcha,

y algunos hombres;

la imagen de los aceites;

luego, la luz, el cuerpo y la llaga.

El olor de parafina.

 

Tomás, como yo, tocó la herida,

la luz me cegó.

Había nudos en los colores:

“Es cierto”, dijo Tomás.

Yo sólo pude decir que sí,

nunca más volví a ver el cuadro.

 

 

 

 

Caza del toro

Mugía el cielo nocturno.

Tomas Tranströmer

 

 

Animal mestizo como su fruto,

sumergido en un odio antiguo,

dormía a la intemperie,

la luna su luz:

un célebre día,

una bestia es un espejo.

 

Animales salvajes para ti,

para un cielo innecesario; eres el toro,

y el firmamento restañe,

la luna mata con sus astas desde anoche;

 

vuelve a tus ojos rojos con un arma sagrada,

baja la colina, intacto,

esconde cierto mugir y cierto odio:

el filo saldrá de la vaina durante el día;

 

estoy seguro:

será en tu contra.

 

 

 

 

El sonido de tu cuerpo al caer

 

 

Cuando Mi funny Valentín ya no resulta

en el cielo cerrado de las calles sin amor:

Haz dicho que ninguna nota sobra en el jazz.

¿Qué hiciste?

La trama de la historia en Francia indica:

Aún se escuchaba la trompeta en los bares del centro

cualquiera reconocería tu sonido entre el polvo.

 

No he vuelto por las mismas calles

Y luego, la metadona, hace tiempo;

mi corazón sonaba al ritmo de esa trompeta.

 

Escuché tu música,

aquella noche, Gerry Mulligan te acompañó.

Una mujer negra bailaba conmigo.

He olvidado,

He dejado atrás la piedad del poema.

Me devora la historia

Y tu tocas la trompeta con toda calma:

Autumn leaves” suena y desintegra las hojas.

He olvidado quién soy,

no deseo escribir, hermano.

Algo de Ámsterdam,

algo de ese vacío en el edificio

tu cuerpo vuelve a tierra.

Aunque un hombre como tú se lance

desde la ventana del hotel.

(porque la metadona no fue suficiente):

Autumn leaves

y el último sonido de tu cuerpo al caer:

he olvidado quién eras, Chet.

 

 

 

ALONE TOGETHER

(Chet Baker y Bill Evans)

 

Justo así con tu sonrisa,

Cuando aún no construías

El mundo con el sonido de la trompeta

(un regalo de tu padre).

 

Aún el susurro no delibera

“me han dejado solo”, dices,

El saxofón responde y yo creo que sí.

 

No han muerto aquellos

Que te escucharon en Europa.

No eres tan viejo.

LA trompeta deja a la luz vulnerada:

El tiempo posee el miedo

De cometer el erro al pasar a través del sonido:

En los metales dorados, Chet.

¿Qué se escucha? ¿Son las percusiones?

El aliento es un dios.

Abre la puerta al fin, silencio;

Nadie se espera la vuelta,

 La trompeta utiliza la mudez como arma

Solo develada en el periplo de un sueño.

Chet Baker, sí, silencio, sí Chet…

 

 

 

El sol no ha dejado de llover

 

Se han hecho matemáticas

Con el polvo sobre los muelles;

La insana quietud del viento se revela:

No volverá jamás.

 

Si un guarismo cubriera

Toda significación del viento,

Si por soplo entendiéramos un número

Enlodado, seco o revuelto

Entre las cosas viejas del mundo.

 

El viento sí,

El viento sedicioso

Levanta cualquier rebelión sobre la tierra.

El aire, padre, ahoga cualquier murmullo

Como agua destilada por siglos en una colina olvidada

- nos resulta imposible reconocerlo como hombres.

 

En la laguna, el viento azotaba

Los candiles con hachones

Y movía la hierba con serpientes.

 

El hombre confundía

El amor con el bambú.

 

Es que era el viento mismo

El que ha visto la caída de las eras

Y sus hermosas ruinas:

Era el viento asiático del alba.

 

Como alimento del fuego,

El fuego se convierte en su hijo devoto y solo:

Silente, enamorado de la materia.

 

El viento imbécil que hostigas la tierra,

Viento de vuelta al laberinto de Asterión,

El viento de mi mesa, en mis manos.

 

Este viento que me hace inortal

Por un instante seco.

 

Las matemáticas lo tocan todo,

pero desconocen

el viento es sabio sediento,

aun viejo puede vencer.

Silencio, silencio, viento.

 

[1] Basado en La incredulidad de Santo Tomás de Sebastián López de Arteaga (1610-1652).

 

 

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)

 

A finales de septiembre en la Mixteca

César Rito Salinas*

 

 

Angélica 1

 

El mundo vendrá, ya es otro.

Nos tocamos las nalgas

antes del zumbar de la licuadora,

recién después de tu cara de sueño,

a la hora en que sobre Kaba Teku

la niebla atraviesa los árboles,

a la hora en que la gota de agua rompe estalla,

antes del juego de la mañana

nos tocamos las nalgas.

 

 

Angélica 2

 

De las cosas dolorosas nos salva el rostro

de la niña y el niño que fuimos,

que somos.

¿Qué nos lleva a recordar el pasado?

¿Qué amor nos pone ante la desgracia pasada?

Me dices de tu hermana,

de las horas de dolor buscando remedios,

del hábito carmelita que le hicieron portar

todo un año

mientras esperaban el milagro

de la muñeca que le regaló tu abuela

-dices muñeca y tus manos buscan entre

nuestra ropa recién lavada.

Puedo ver el amor,

el perdón que entregas a las horas ingratas.

El mundo vendrá con su carga del pasado,

será otro.

Puedo mirar en esta hora de la mañana

a la niña enferma,

al cordón de su hábito lleno de polvo.

El amor nos lleva a recordar las horas duras del pasado

para saber que nada pudo matarnos.

 

 

Angélica 3

 

Si pudiera decirte las cosas

que caben en una balada

te diría que la niebla avanza

sobre el camino

con su paso de flores azules,

si pudiera decirte algo, cualquier cosa,

esta noche en la que estás en la cama

y yo en la cocina.

Si pudiera decirte que necesito dormir

contigo, si pudiera

sólo hacer los pasos

hasta llegar a la cama

y abrir las sábanas

y descansar contigo.

Suena la balada triste.

Tú estás en la cama

y yo en la cocina.

 

 

Angélica 4

 

Hay un aire sagrado en cada intento

que nos conduce a la derrota.

Las flores crecen al borde del abismo.

Hay algo que se derrumba y nos contempla,

que nos mira

como si fuéramos viejos amigos.

Tal vez esta noche sólo puedo decir cosas tristes.

Tal vez esta noche sólo soy insomnio.

Quiero escribirte de las flores y el abismo,

quiero decirte que los aires del desastre

nos empujan –hay niebla, frío-,

puede ser que algo muera cuando estas letras nazcan.

El abismo llama a las flores,

la niebla empuja fuerte hacia el barranco.

Mi mano busca esta libreta como único

espacio para fugarnos.

 

 

Angélica 5

 

Quiero decirte esta mañana

que tus calzones vuelven por sus fueros.

La mañana ocurre entre rebuznos enamorados.

El sol se abre sobre nubes rojas, “hará calor”, dijiste,

La tierra arde desde lo diminuto,

así, como cuando tú pones

la planta de tus pies

sobre mi empeine.

Quisiera decirte que tus calzones azules

vuelven a enamorarme

con su justa tensión

sobre sobre tus nalgas.

Tu vientre entra a la tela

como un guante a la mano,

cabeza al sombrero,

espuma y arena.

Sales reina,

del cuarto de baño.

 

 

* Tehuantepec, Oaxaca, 1964.

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)
Miércoles, 23 Octubre 2019 03:38

JEAN JACQUES BROUARD / Canicule /

 

JEAN JACQUES BROUARD

Canicule

Traducción de Miguel Ángel Real

 

 

 

 

Ta voix est maintenant plus claire

Le poème sera mieux dit qu’avant

Le chant plus fort et plus claquant

Dans l’air tendu comme un tambour

 

Sous le soleil cuit dorent les feuilles vierges

Pour le jeteur d’encre et le montreur de rêves

Sept heures sonnent à l’église du bourg

Sept taches donnent à l’informe des contours

 

Les pies jacassent comme des sorcières

L’herbe crisse sous les pieds gauches

Les oiseaux caressent la harpe des bois de leurs ailes noires

Les montagnes opalescentes dansent dans le brasier des vagues

 

Blessure de la liberté de flâner sans créer

Même si tout redevient possible dans le dédale du langage

L’extase est molle et la sérénité est la limite

L’angoisse, elle vient le soir, quand pousse le silence des ombres

Et que la solitude te mord le cœur

 

Le désir de vague alors se fait plus fort

Un picotement dans le jarret

Qui te pousse à courir vers les ports

Pour entendre toute la musique du monde

Pour donner de la voix

 

Dans le vent d’Ouest qui galope sur la baie

Un soleil mercuriel à t’arracher l’âme

De la musique à te faire croire au bonheur

 

Un millier d’esquifs sous l’œil, immobiles,

Les cornemuses de l’au-delà des mers qui mugissent à l’orient

Quand les bateaux quittent le port, des marins hurlent dans leur lit,

Pris par la fièvre des sirènes sans hommes

 

Cheveux de déesses dans les caisses à poisson

Lions de mer et chevaux océans

Malgré les fables du fond des bars

Et les lubies du poète saoul

Le monde garde sa beauté

Hésitation entre la jouissance et l’extase

Le soleil entraîne à la danse et aux libations

Les nuages à la méditation et aux rêves

La nuit à l’amour et aux fantasmes

L’aube à la création

 

 

Canícula

 

Tu voz es ahora más clara

El poema se dirá mejor que antes

El cántico más fuerte y más restallante

En el aire tenso como un tambor

 

Bajo el sol ardido se tuestan las hojas vírgenes

Para el echador de tinta y el que muestra los sueños

Dan las siete en la iglesia del pueblo

Siete manchas le dan contornos a lo informe

 

Las urracas graznan como brujas

La hierba cruje bajo el pie izquierdo

Los pájaros acarician el arpa de los bosques con sus alas negras

Las montañas opalescentes bailan en la hoguera de las olas

 

Herida de la libertad, errar sin crear

Aunque todo se hace posible en el dédalo del lenguaje

El éxtasis es blando y la serenidad es el límite

La angustia llega de noche, cuando crece el silencio de las sombras

Y la soledad te muerde el corazón

 

El deseo de ola se hace pues más fuerte

Un picor en las corvas

Que te empuja a correr hacia los puertos

Para oír toda la música del mundo

Para levantar la voz

 

En el viento de oeste que galopa en la bahía

Un sol tan mercurial que te arranca el alma

Una música que te hace creer en la felicidad

 

Un millar de esquifes a la vista, inmóviles,

Las cornamusas de allende los mares que mugen en oriente

Cuando los barcos dejan el puerto, los marinos aúllan en sus camas,

Atrapados por la fiebre de las sirenas sin hombres

 

Cabellos de diosas en las cajas de pescado

Leones marinos y caballos oceánicos

A pesar de las fábulas al fondo de los bares

Y los caprichos del poeta ebrio

El mundo guarda su belleza

Duda entre el gozo y el éxtasis

El sol nos lleva a la danza, a las libaciones

Las nubes a la meditación y a los sueños

La noche al amor y a las fantasías

El alba a la creación

 

 

 

 

 

HISTORIQUE DES QUETES

 

  J'ai fouillé jusqu'aux entrailles les regards des animaux morts

               J'ai cherché vérités et noumènes

                             Amers

                            Bornes

                            Jalons

                            Stûpas

          J'ai touché du regard les monuments du monde

  Et posé  mes mains moites sur le grain sec des pierres friables

                        Signes minéraux

         Repères de la mémoire qui détiennent l'insignifié

                           Mémorial

          Œuvres vives de passants ciselées par les vents

            Et dont le nom est noyé dans les sables

 

      Oui, j'ai embrassé les arbres dans les deux mondes

            Ceux qui marient le rêve à la conscience

                        L'air à la Terre

           Le royaume des vivants à l'empire des morts

                L'apparence à d'éternels mystères

           Les étoiles à la chair aveuglante du magma

                   L'épicentre à l'écliptique

                        Le  vent à l'eau

                     L'Homme à son origine

                    Créatures des deux sexes

                       Mâle et femelle

                    Levain et pâte non-levée

                       Forme  et matière

                 Père nourricier chargé de fruits

               Mère  infanticide parée de pendus

     Maternelles ramures qui dispensent ombre et fraîcheur

Paternelles cimes qui séduisent la foudre et se jouent des artefacts

                      Douceur de la feuille

                       Rigueur de l'écorce

           Femme  dans l'arrondi fécond des branches

           Homme  dans la raideur pénétrante du tronc

           Arbres grands signes d'amour et de fertilité

                        Bornes du passé

                        Jalons du futur

                     Présent désert espace

                     Amers idéographiques

Signaux en arabesques de l'eau qui palpite au ventre du continent

                        Fantômes le jour

                        Spectres la nuit

                       Corps et membres

                        Formes et âmes

                    Arbres arbres Ô arbres !

           Nos bouches sont indignes de vous nommer

          Car vos noms sont du domaine cosmique

             Comme  le craquement des galaxies

             Comme  les crépitements des étoiles

          Comme  le souffle rauque du vent de mer

               Comme   le vacarme de l'océan

             Comme  l'éclatement noir de l'orage

               Comme le hurlement du typhon

               Comme le rugissement du dragon

               Comme le tremblement de la terre

                 Comme le silence originel

 

                    Une fois produit par

                       L'écrivain

                       Le scripteur

                       L'émetteur

                         Le nègre

                       Le  démiurge

                    L'alchimiste du verbe

                    Le forgeur de mots

                    L'excréteur de sens

                  Le prolétaire à la ligne

                    Le veilleur de l'aube

                       Le langagier

                         Le poète

 

             Le texte rameau pousse sans cesse

           secrète  du sens et engendre du texte

               darde l'esprit de ses branches

Des praticiens de la poétique, en mal d'exégèse et d'érudition,

        se changent en maïeuticiens ou en forestiers

       Puis, le lecteur vient danser dans le sous-bois

               Les  arabesques de sa transe

               Et embrasser le tronc ancestral

                 Et boire la sève nourricière

           Sa chevelure se mêle aux frondaisons

 

    Je suis un arbre qui marche et qui noircit ses feuilles

 

 

 

HISTORIAL DE BÚSQUEDAS

 

Escarbé hasta las entrañas en las miradas de los animales muertos

Busqué verdades y noúmenos

Amargos

Hitos

Jalones

Stupas

Toqué con la mirada los monumentos del mundo

Y puse mis manos sudorosas sobre el grano seco de las piedras friables

Signos minerales

Marcas de la memoria que contienen lo insignificado

Memorial

Obras vivas de transeúntes cincelados por los vientos

Y cuyo nombre está ahogado en las arenas

 

Sí, abracé los árboles en los dos mundos

Los que casan el sueño y la conciencia

El aire a la Tierra

El reino de los vivos al imperio de los muertos

La apariencia a eternos misterios

Las estrellas a la carne cegadora del magma

El epicentro a la eclíptica

El viento al agua

El hombre a su origen

Criaturas de ambos sexos

Macho y hembra

Levadura y masa sin levantar

Forma y materia

Padre nutricio cargado de frutas

madre infanticida ataviada con ahorcados

Maternales ramajes que reparten sombra y frescor

Paternales cimas que seducen al rayo y se burlan de los artefactos

Suavidad de la hoja

Rigor de la corteza

Mujer en la redondez fecunda de las ramas

Hombre  en la rigidez penetrante del tronco

Arboles grandes signos de amor y fertilidad

Hitos del pasado

Jalones del futuro

Presiente despierto espacio

Amargos ideográficos

Señales en arabescos del agua que palpita en el vientre del continente

Fantasmas de día

Espectros de noche

Cuerpo y miembros

Formas y almas

¡Arboles árboles oh árboles !

Nuestras bocas no son dignas de nombraros

Pues vuestros nombres son del ámbito cósmico

Como el crujido de las galaxias

Como la crepitación de las estrellas

Como el soplo ronco del viento marino

Como el estrépito del océano

Como el estallido negro del temporal

Como el aullido del tifón

Como el rugir del dragón

Como el temblor de la tierra

Como el silencio original

 

Una vez producido por

El escritor

El escribano

El emisor

El negro

El demiurgo

El alquimista del verbo

El forjador de palabras

El excretor de sentidos

El proletario aislado

El sereno del alba

El lingüista

El poeta

 

El texto ramo crece sin cesar

secreta sentido y engendra texto

lanza dardos al espíritu con sus ramas

Poetastros carentes de exégesis y de erudición

volviéndose mayéuticos o guardas forestales

Y después el lector viene a bailar al claro

Los arabescos de su trance

Y a abrazar el tronco ancestral

y a beber la savia nutricia

Su melena se mezcla con la frondosidad

 

Soy un árbol que anda y ennegrece sus hojas

Publicado en VENTANA FRANCESA

 

 

JESÚS MIGUEL HORCAJADA

Poemas de “Conciencia del agua”, Lastura 2018

Traduction par Miguel Ángel Real

 

 

Mirad cómo nos devora,                                                 

cómo avanza a pasos                                                   

colosales hacia quién sabe                                                

qué destino ignoto la                                                    

silenciosa, la bestia onírica                                            

que todos llevamos dentro.  

 

 

Regardez comme elle nous dévore,

comme elle avance avec des pas

colossaux, vers qui sait

quelle destination inconnue la

silencieuse, la bête onirique

que l'on porte tous en nous.

 

 

 

**

 

El segundo día de las pesadillas

se me habría encomendado la tarea                                  

de atravesar un gran lago de aguas negras,                           

sería primordial lograrlo antes de que                              

el odio derramado sobre quienes                                  

irreparablemente alguna vez me hicieron daño                       

y  marcaron mi  infancia                                               

se apropiara de la única porción de tierra                            

donde proteger todavía a mis seres queridos                           

y una sola luz, ballenas tras máscaras                                 

de inocencia cuyo llanto no alumbraba,                                

una puerta cerrada y dejas a tu amigo ahí,                          

ahondando en la idea del solo. Una voz                                

que no será como las otras voces,                                  

la mano que puede empujarte al barranco                               

en un momento dado o la poesía, si no                             

despiertas, haciendo lo que puede para                                  

salvarnos de la infiel estructura de la fiebre.       

 

 

 

                Le deuxième jour des cauchemars

on m'aurait confié la tâche

de traverser un grand lac d'eaux noires,

ce serait primordial de réussir avant que

la haine versée sur ceux qui

irréversiblement un jour m'avaient fait mal

en marquant mon enfance

s'empare de la seule portion de terre

où protéger encore mes êtres chers

et une seule lumière, baleines derrière des masques

d'innocence dont les larmes n'éclairent pas,

une porte close et tu y abandonnes ton ami,

creusant l'idée de la solitude. Une voix

qui ne sera pas comme les autres voix,

la main qui peut te pousser dans le précipice

à un moment donné ou la poésie, si tu

ne te réveilles pas, en faisant son possible

pour nous sauver de la structure infidèle de la fièvre.

                                                                       

**

 

 

 

Te pareces tanto a mí                                            

que tocas la memoria de los míos                                      

y sales ilesa                                                      

                                                                    

de cuantos murieron y cuantos duran                                 

                                                                      

de tus manos el tacto rememora la                                 

corriente del agua que he sido                                      

                                                                     

eres fría como el agua / misteriosa

como el agua pero eres mi conciencia

así debo quererte

 

 

malacostumbrado a tu demencia,

que no se note al menos la desidia

mis ojos que miran todos los días

un ratito la cicatriz de mis

muñecas

 

 

 

 

Tu me ressembles tant

que tu touches la memoire des miens

et tu en sors indemne

 

de tous les morts et de ceux qui restent

 

de tes mains le toucher se remémore le

courant de l'eau que j'ai été

 

tu es froide  comme l'eau / mystérieuse

comme l'eau mais tu es ma conscience

c'est ainsi que je dois t'aimer

 

mal habitué à ta démence,

qu'au moins on ne remarque pas l'indolence

mes yeux qui regardent chaque jour

un instant la cicatrice de mes

poignets

 

 

**

 

En la vida hay hogares con balcones

desde los que no podemos saltar, balcones

imposibles de contener tanta fascinación

por el vacío, sobre todo por los vacíos

personales, y no es fácil adivinar de quién

es esa mano que siempre estará ahí para

canalizar el irrefrenable deseo de lanzarnos.

 

 

 

Dans la vie il y a des maisons avec des balcons

dont on ne peut pas sauter, des balcons

incapables de contenir tant de fascination

envers le vide, surtout envers les vides

personnels, et il n'est pas simple de deviner à qui

est cette main qui sera toujours là pour

canaliser l'irrépressible envie de nous en jeter.

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