Sábado, 19 Mayo 2018 05:30

HÉCTOR ESQUER / NUDOS /

 

 

HÉCTOR ESQUER

 

NUDOS

 

 

Me provocan ansiedad los nudos. Nudos ciegos, nudos videntes,

nudos para la horca, nudos para desenterrar la libertad,

nudos para sujetar al que ya probó el don de las filosofías

y en consecuencia la fatalidad es hermana de alturas y abismos,

cercanos y distantes en un mismo ojo.

Nudos de piolas, nudos de elásticos, nudos de metal…

Viéndolos bien semejan un extraño pacto con la noche y la realidad.

También hay nudos psicológicos, emocionales y más sinceros que el mar.

También hay nudos de vida pero esos me causan placer.

También hay nudos de enfermedad, nudos para el insensato,

nudos en el nacimiento, nudos para la razón,

nudos para atar la nada y nudos para la embriaguez.

El deseo es el peor de los nudos y el más difícil de desatar.

Y los nudos y los laberintos comparten los vértigos, la sal,

el derrame de los golpes sobre la mesa, las maquinaciones

que de manos en manos los dedos entretejen.

Al caminar hacemos y deshacemos nudos.

Al dormir los nudos nos sueltan aunque el sueño también es nudo.

Al estar inmóviles hay nudos tan extraños como la contemplación.

Y hay nudos que se sueltan y forman otros nudos como los cinco

sentidos que son los nudos más entrañables,

y esperan nuestro arte en deshilar la existencia, los huesos, los músculos.

Decir que las cosas no tienen importancia también son nudos,

la palabra también está llena de nudos por todas partes.

Y el polvo es el nudo más frágil, no le rogamos mucho que nos desate.

Irnos son nudos, volver son nudos, revisar un poema bajo la luz

de una mariposa, también son nudos, y los nudos hablan de nosotros

porque hemos entretejido nudos que llevamos en la mirada,

en las voces, en los oídos, en el tacto, en el sabor llevamos nudos

y en las adivinaciones que nos dan entusiasmos a nudos,

las pesadillas nudos, los acertijos nudos, las groseras políticas nudos,

las corrupciones nudos… El canto de los nudos es notable

y difícilmente hay magos que nos digan las estrategias para desatarles

los nudos a las oraciones, al crucifijo y hasta al diablo…

Nudos para salvarle la vida a alguien que ya ha sido salvado.

Nudos para que el amor eche raíces donde más nos duele.

Nudos el más bello coraje, los perfumes son nudos,

el orgasmo es un nudo que nos desata mientras tanto…

nada más mientras tanto… La ignorancia es el peor de los nudos

y el alma está llena de nudos por amor de Dios,

la luna es un nudo alrededor de los muertos

y los muertos son nudos fríos y cercanos más que todos los desconsuelos,

aunque hay muertos que nos desatan nudos,

nudo el planeta y nudo la galaxia y, para terminar de hacer nudos,

pues nudo es todo el universo, menos el colibrí, la Verdad y la Belleza.

 

 

 

SOBERBIAS

 

Han de saber perdonarnos los hombres sencillos.

Deben saber que el peso de la luz es una región

espinosa y que no es lo mismo que tensar el arco al ritmo de la flecha.

Los hombres sencillos tienen todo el anonimato de las generaciones.

Con eso les basta y sobra y con un poco de prudencia hasta

distribuyen los conejos que crecen en sus canciones.

Nosotros domamos pétalos, instruimos las aguas de los océanos

y le damos relieve a los alfabetos para que reconozcan a la naturaleza

y que el destino no equivoque el número de las veces que han de

rodar los dados en cualquier dirección y en todo lenguaje.

Nosotros hemos de abolir las dudas justo cuando el azar las recoge

en un silbido prolongando visiones adentro de los puntos

cardinales y hacia el átomo que la pasión elabora.

No hay más dictamen que lo inconcluso…

Bella es la mirada del ciego. Sabio el paso que cojea después del eco.

No hay como la humildad del hombre sencillo.

La vida sería su víctima si se la entregamos y todo caería por obra de su reposo.

Nosotros tenemos que inventar lo inalcanzable, lo imposible,

unidos por el movimiento que coincide con el prodigio de todas las ruinas.

Porque el hombre sencillo debe saber que no tiene alma ni la necesita

y menos libre albedrío, aunque todas sus días estén hechos

de retorcidas noches.  

 

 

 

FRAGMENTOS

 

 

 

Si somos algo, sí, somos fragmentos…

somos fragmentos, fragmentos,  fragmentos

desesperados, entusiastas, incongruentes partículas

de un hasta pronto, de un adiós, de un venir sin haber ido

y un irse sin haber llegado a un plan inexplicable,

de un desarrollo de algo que no ilumina el agua

ni el viento ni el sol le quita el frío.

Fragmentos de urbes y paisajes somos y nos advierten

las sombras inconclusas, los pensamientos en restos

de ultrajes, inéditas elucubraciones, reiterativos remordimientos

de humos y ciencias, pero la voz y el acto son intensiones,

intenciones de fragmentos hacia ninguna parte, acaso un poco

de consuelo ante el dolor, ante la enfermedad para estar

contentos, la sonrisa es fragmento, la ira es fragmento,

la lluvia iluminada por los relámpagos es fragmento,

los ríos que lleva el hombre en su caminar son fragmentos,

apalabrados nosotros como si una sola familia de la galaxia

más cercana que también es fragmento, y los que estorban

y los que estamos de más en el instante y las coquetas

que nos hipnotizan con sus movimientos, son fragmentos

y una naranja solitaria sobre la mesa es fragmento

 

y el destino por el árbol de las selvas es fragmento,

ellos sin nosotros son fragmentos y nosotros sin ellas

somos fragmentos y a veces estamos sin nosotros

y somos menos que fragmentos, con todos los peros posibles,

con todos los asegunes existenciales, fragmentos, fragmentados,

fragmentarios…¡oh, totalidad, qué difícil el arte del insomne!   

 

 

VIRTUD

 

Paciencia para vivir este mezcal y algo de resfrío en algún lugar

y paciencia para la muerte con sabor a limón.

Paciencia para abrir los ojos extranjeros cuando el sueño es incierto

y paciencia para cerrarlos cuando la realidad nos desquicia.

Paciencia con la moneda que cae romboide

y paciencia con el viento que cae y se astilla en los árboles.

Paciencia con el dolor indoloro y azucarado

y paciencia con el dolor que nos quiebra y nos dobla como espigas

llenas de un batallar de mareas…

Paciencia con el santo y con el diablo que me besan en la misma mejilla…

oh, cantor con toda suerte de esquinas donde el planeta juega a los laberintos.

Paciencia con los lagrimales oxidados

y paciencia con la falta de paciencia del paciente que no tiene nada de Job

y se arranca los dedos de sus manos y las muelas a golpes de espíritus.

Paciencia y brinca la cuerda irreal.

Paciencia y toma de las orejas al conejo de la luna.

Paciencia con el malo y bandido que le cambia la maldad  a Dios

a cambio de otra edad, bandido con puñados de confetis y sin ningún cumpleaños.

Paciencia con el que sabe las respuestas de las preguntas que no has hecho

y las ordena entre las hojas secas.

Paciencia con la caricia que se pudre en la línea del deseo de la mano izquierda

y el crepitar de una cerradura que la belleza no puede abrir.

Paciencia con el coraje que llamamos corazón y se porta nostálgico.

Paciencia con tu caminar sin ningún nombre, sin romboides,

sin ninguna piedra que aguante el silencio al que le ofrendas

una tuna de octubre que la ciudad observa asombrada.

Paciencia, paciencia, paciencia con las secrecías de un reloj

donde el tiempo es tóxico, deformable como la serpiente enferma

de sus mensajeros venenosos…paciencia que, más temprano que tarde,

el sudor te perlará la frente y entonces brillará en tu ombligo

el mes de todas las cuevas, el pulgar de tanto insomne a los que

llamamos, con lujo de delicadeza, ciudadanos, paciencia con esta palabra

que brinca y nos chupa el sexo hasta sentirnos vampiros,

pacientes de luces extrañas, de verborreas que ahora mismo diseño

en contagios, de crucifixiones abandonadas a su decorativa generación

y degeneración, paciencia ante la mujer que macera todos los metales

y con hilos de sangre verde se pinta los labios y ahí estás tú, paciente

de que la luz del sol dibuja en tu piel los años en la cicatriz

que paciente se aloja en forma de sabiduría, y paciencia este quemar

alas desde los omoplatos hasta el nadir que gira demasiado

y me quedo sin rostros, paciente con la frase que grita entre los dientes

y silencias con la lengua desatada de impaciencias. 

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)

 

 

 

Poemas de Navegación 

Noche peregrina

Manuel Alejandro Q. Ceballos

 

(Editorial Fridaura, Ciudad de México, 2018).

Para Zule Vivas Estrada

 

 

Se marcha de las manos, Noche peregrina.

Y ascendía la última oración

pronta,

que nos pregunta

por si acaso todavía

estuviéramos de vuelta.

 

Se marcha, Noche peregrina.

Sospechando del mutismo

y la despedida.

 

Catástrofe.

 

Se nos marchó, Noche peregrina,

su voz sola,

pero a fuerza de nombrarle aquí

brilló como luz.

 

¿Es normal, Noche peregrina

que me quede en casa,

nocturno,

queriéndole bajo la almohada

con la avidez de mis ojos?

 

Esperando a que la voz misma,

ésa que escuché,

no se me vaya de las manos.

 

 

 

 

 

 

Entre llamas

 

Para Naty Lú

 

Sonó el cadáver de tu voz.

Y aquella llamarada

escurriendo de caballos

replegó su furia

en mi cuerpo.

 

Inútilmente lancé un grito,

busqué mis ojos cerrados

y mis lágrimas también,

para ahuyentarle.

 

Me abracé,

entre llamas,

girando hacia un costado,

con mi extremo en pronta fiebre.

 

Me abrazó

con la naturaleza

de una cama ambulante,

y gobernando la cruza palabras

con que la ahuyentaba:

su fácil carnada

me pescaba en alta voz.

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)

 

 

 

DOS POEMAS DE JORGE GARCIA TORREGO (España)

Ed. Baile del Sol, 2016

 

TRADUCCION AL FRANCES POR Miguel Ángel Real

 

 

la muerte es una gárgola

 Batania

 

El muerto aún no muerto del todo se despierta en el tren,

en el metro,

en la puerta guillotina del trabajo,

y ya es demasiado tarde, ya está muerto,

pero aún.

¿En qué moneda de tu salario se esconde el plomo?

¿En que esquina de la oficina se cosen los mapas del expolio de tu sangre?

En la rutina duermen los valientes que fuiste,

ninguno levanta la voz,

tu futuro baja de temperatura y se deshace de tormentas,

y tú solo quieres buscar un buen sitio,

un pequeño espacio para dejar estos ladrillos que te

crecen en la espalda,

como flores muertas.

 

 

 

 

la mort est une gargouille

Batania

 

 

Le mort pas encore tout à fait mort se réveille dans le train,

 

dans le métro,

sur la porte guillotine du travail,

et c'est déjà trop tard, il est déjà mort,

mais encore.

Dans quelle monnaie de ton salaire se cache le plomb?

Dans quel recoin du bureau sont cousus les cartes de la spoliation de ton sang?

Dans la routine dorment les vaillants que tu as été,

aucun ne lève la voix,

ton avenir descend en température et se défait d'orages,

et tu ne veux que chercher une bonne place,

un petit espace pour laisser ces briques qui te

poussent sur le dos,

comme des fleurs mortes.

 

 

***

 

 

 

 

Los días del calendario se tachan con sangre

 

Me olvidará el músculo industrial del castillo,

no seré la leyenda sol y sombra de la cama ni tampoco

revolución anaconda en el parque

residencial de la ciudad.

No.

Nadie contará los dientes de mi felicidad y hará estatuas,

fuegos artificiales y letras.

 

No se acordará de mi el banquero sediento que cortó

tanta cometa, pero en Chile hay una yugular que lleva

mi nombre y que no se entierra,

los pliegues de una piel buscarán el origen incienso de

mis besos cuando mis labios sean

serrín o acantilado y ningún tambor despertará a

nadie de su siesta cuando yo me convierta en cardo o

renacuajo,

pero un niño verá mi calavera y pensará que es una

caracola.

 

 

 

 

 

On barre les jours du calendrier avec du sang

 

Le muscle industriel du château m'oubliera,

je ne serai pas la légende soleil et ombre du lit ni non plus

révolution anaconda dans le parc

résidentiel de la ville.

Non.

Personne ne comptera les dents de mon bonheur ni n'en fera des statues,

des feux d'artifice ou des lettres.

 

Le banquier assoiffé qui coupa tant de comètes

ne se rappellera pas de moi, mais au Chili il y a une jugulaire qui porte

mon nom et que l'on n'enterre pas,

les plis d'une peau chercheront l'origine encens de

mes baisers quand mes lèvres seront

sciure ou falaise et qu'aucun tambour ne réveillera

qui que ce soit de sa sieste quand je deviendrai chardon ou

têtard,

mais un enfant verra mon crâne et pensera que c'est une

conque.

 

**

 

 

 

 Ponte el vestido rojo que le viene a tu boca y a tu sangre,

 y quémame en el último cigarrillo del miedo,

Gonzalo Rojas

 

Tu cuerpo manglar en la noche

 

Dejarme caer, confiar que tu aullido me alimente. Somos los neandertales huidos de la tribu, atragantados de piel, descubriendo pliegues y yesca para hacernos lumbre. Coincidir y mas allá. Borrarnos las fronteras, revuelto confuso, quedarnos dentro del otro con los huesos molidos.

 

Dejar mi cuerpo a la deriva, coger tu cuerpo a la deriva, las noches llegan y mueren y nosotros agricultores de semillas en la boca o enfermos de amor, plantas riendo hasta convertirse en Secuoya. Nuestro escondite asimétrico se salvará de la paz de los cansados, de la lengua de madera ejecutiva.

 

La noche nace en nuestros cuerpos y nos da de comer. Somos las cebras devorando a los leones, lanzado el espejo para romper la piedra. Corremos a sprint en cada beso que se nos escapa y abrimos el lenguaje para encontrar el ritual que se esconde. Me muerdes temblor de esquinas y en la oscuridad nuestras lenguas se dilatan como polillas confundidas.

 

Voy y vengo, vas y vienes, y hay una isla cubierta de sábanas y verano, ponemos timbres en cada géiser que nos nace y no te vayas lejos, que mi boca es un naufragio si tu no le das cuerda. Nuestra respiración arrastra un olor a mar y no nos secamos. Vamos a nombrar este encuentro, llamarlo descubrimiento de América o renacimiento de acuarelas, tú eliges.

 

Seremos susto cuando la grieta nos apunte, seremos ropa mojada y la casa cerrada, pero qué mierda importa nuestra derrota si ya nos multiplicamos por dentro. Qué importan nuestros huesos si ya nos quedamos sin aire en la cima, conociendo la víscera escondida, el origen músculo de nuestra poesía.

 

En tu cuerpo se esconde un pájaro y voy a encontrarlo con mis manos.

 

 

 

 

 

 

Mets la robe rouge qui va bien à ta bouche et à ton sang

et brûle-moi dans la dernière cigarette de la peur

Gonzalo Rojas

 

 

Ton corps mangrove dans la nuit

 

Laisse-moi tomber, compter sur ton hurlement pour me nourrir. Nous sommes les néandertaliens qui ont fui la tribu, étranglés de peau, qui découvrent des plis et de l'amadou pour nous rendre flamme. Coïncider et au-delà. Effacer nos frontières, brouillé confus, rester l'un dans l'autre les os broyés.

 

Laisser mon corps à la dérive, prendre ton corps à la dérive, les nuits arrivent et meurent et nous agriculteurs de graines dans la bouche ou malades d'amour, des plantes qui rient jusqu'à devenir Séquoia. Notre cachette asymétrique échappera à la paix de ceux qui sont épuisés, à la langue de bois exécutive.

 

La nuit naît dans nos corps et nous donne à manger. Nous sommes les zèbres qui dévorent les lions, le miroir jeté pour briser la pierre. Nous sprintons dans chaque baiser qui nous échappe et nous ouvrons le langage pour retrouver le rituel qui s'y cache. Tu me mords tremblement de recoins et dans l'obscurité nos langues se dilatent comme des mites confuses.

 

Je vais et je viens, tu vas et tu viens, et il y a une île couverte de draps et d'été, nous mettons des sonnettes dans chaque geyser qui naît pour nous et ne pars pas loin, car ma bouche est un naufrage si tu ne la remontes pas. Notre respiration traîne une odeur de mer et nous ne séchons pas. Nous allons nommer cette rencontre, l'appeler découverte de l'Amérique ou renaissance d'aquarelles, tu choisis.

 

Nous serons frayeur quand la crevasse nous visera, nous serons linge mouillé et maison fermée, mais qu'est-ce que ça peut foutre notre défaite si nous nous multiplions déjà à l'intérieur. Qu'importent nos os si nous restons déjà sans air sur la cime, en connaissant la viscère cachée, l'origine muscle de notre poésie.

 

Dans ton corps se cache un oiseau et je vais le trouver avec mes mains.

 

 

GERARD CAMOIN

AMIGO, SI YO CAIGO

Traducción de Marceau Vasseur y Miguel Ángel Real

 

 

 

 

 

Amigo, si yo caigo, recoge mi cuchillo

Es el arma de un hombre sin nombre

Que cada día mató a la bestia que rugía en él

Que reventó con su acero los muros ciegos de la libertad

Es una hoja afilada con los gritos de su ira

Con lágrimas de amor y vinos de amistad

Es el puñal de un cuchillero que no pinchó más que a sí mismo

 

Amigo, recoge mi pluma, ponla en tu poema

Es el arma de un hombre sin nombre

Abrévala con tu sangre y prosigue el anónimo combate

Hasta que otro la recoja tras de ti

Pero ante todo ten cuidado, joven amigo,

Cuida de que nadie diga nunca:

Es la pluma de un poeta que no arañó más que a sí mismo.

 

 

DISCRETO

 

Su saludo es tan discreto

Que tengo la impresión de que sus días son tristes

 

 

 

LA SEMILLA

 

Como el grano de trigo caído de la espiga

Que se multiplica indefinidamente en el seno de la tierra

Sembremos cada día que llega

La semilla del desorden

Es el pan de mañana

 

 

LOS CONFINES MISTERIOSOS

 

Una primavera demasiado joven acaba de declarar su guerra de marzo

En un banco de nubes un ejército de gaviotas va a buen paso

El océano tiene colores de Sena, se diría París

De hora en hora, el cielo abre a veces sus compuertas

Poco tiempo, ¡¿no se diría un París-de-Bretaña?!

Callejeo, con la frente mojada, por donde mis pasos me han llevado

En el dique un perro viejo se siente viejo... y yo soy su decano

En sus ojos, la lluvia hace parpadear sus pestañas

Suspira a pequeños sorbos con sus fauces enormes

La marea ha caído, dejando la playa entregada

Donde cadáveres de algas cubren la arena húmeda

Tras de mí, la ciudad de sombras y luz como nunca se vio

No muy lejos en el mar una roca -casi una isla- erigida por las olas

Acoge a las aves marinas que a placer se fastidian

Al fondo de la bahía, en el río, los veleros esperan acoplados

Como una fila zarandeante de viejas bretonas confesándose

¡Cuántos sonidos en mis oídos! Escucho y cierro los ojos

Escucho el embarcar de los barcos de pesca que van a la isla de Sein

Y los cantos mágicos de los duendes que escaparon del bosque de Morgana

 

 

(de « Fenêtre sur la baie », Ed. Les deux encres, 2014)

 

 

 

 

 PALABRA

 

Una palabra como una hoja muerta

Sobre la hierba o el estanque

No es sino el viento que la sopla

 

de « Les ombres des andrones », Ed. Edilivre, 2016

 

GERARD CAMOIN

 

 

AMI, SI JE TOMBE

 

Ami, si je tombe, ramasse mon couteau

C'est l'arme d'un homme sans nom

Qui chaque jour tua la bête qui grondait en lui

Qui creva de sa lame les murs aveugles de la liberté

C'est une lame aiguisée des cris de sa colère

Des larmes d'amour et des vins d'amitié

C'est le couteau d'un surineur qui ne piqua que lui-même

 

Ami, ramasse ma plume, mets-la à ton poème

C'est l'arme d'un homme sans nom

Abreuve-la de ton sang et poursuis le combat anonyme

Jusqu'à ce qu'un autre la ramasse après toi

Mais surtout prends garde, jeune ami,

Prends bien garde à ce que nul ne dise jamais :

C'est la plume d'un poète qui ne griffa que lui-même

 

 

DISCRET

 

Son bonjour est tellement discret

Que j'ai l'impression que ses jours sont tristes

 

 

 

LA GRAINE

Comme le grain de blé tombé de l'épi

Qui se multiplie indéfiniment au sein de la terre

Semons chaque jour qui vient

La graine du désordre

Elle est le pain de demain

 

 

 

LES CONFINS MYSTERIEUX

 

Un trop jeune printemps vient de déclarer sa guerre de mars

Dans un banc de nuages une armée de mouettes mène bon train

L'océan a des couleurs de Seine, on dirait Paris

D'heure en heure, le ciel ouvre parfois ses vannes

Pas longtemps, ne dirait-on pas un Paris-sur-Bretagne ?!

Je déambule, front mouillé, où mes pas m'ont mené

Sur la cale un vieux chien se sent vieux... et je suis son doyen

Dans ses yeux, la pluie fait cligner ses cils

II soupire à petits coups de sa gueule béante

La marée est tombée, laissant la plage offerte

Où des cadavres d'algues jonchent le sable humide

Derrière moi, la ville d'ombres et de lumière comme jamais on ne la vit

Non loin sur la mer un rocher - presque une île - par les vagues érigé

Accueille les oiseaux marins qui s'y tarabustent à plaisir

Au fond de la baie, sur la rivière, les voiliers attendent tête-à-cul

Comme une file ballottante de vieilles Bretonnes à confesse

Que de sons à mes oreilles ! J'écoute et je ferme les yeux

J'écoute l'embarquement des bateaux de pêche qui font l'Ile de Sein

Et les chants magiques des korrigans échappés de la forêt de Morgane

 

 

(de « Fenêtre sur la baie », Ed. Les deux encres, 2014)

 

 

 

 

 

MOT

 

Un mot en feuille morte

Sur l'herbe ou sur l'étang

N'est que vent qui le souffle

 

de « Les ombres des andrones », Ed. Edilivre, 2016

 

Publicado en VENTANA FRANCESA

 

 

BRUNO GENESTE

DE ESPUMA

Ed. Maëlstrom, Bruselas, 2016. 

Traducción de Miguel Ángel Real

 

 

De espuma desmedrada

entre las rocas

cerca de los fondeaderos

la espera

al borde de la disolución

permaneces aquí en las arenas

amarradas a las lindes

a esos remolinos

en

la embriaguez llevada

a la incandescencia

de blancura

en el fuego del ave

desaparecido con el viento

bajo las piedras

lavadas

de sol

el horizonte

de los días se absorbe

en su sombra

de sombra

de los contornos deslizándose

tu mano

en el centro

 

La espuma

nieve

de las olas golpea

tu cráneo

y bailas entre

los guijarros zozobrados

de antes del día

en ti

la noche se derrama

pintada de enigma

transparente

a tu boca

a tu lengua de hueso

y de rocas frotadas

 

De espuma aquí

en el cruce

me acoges en el estrépito

y te digo

que la noche no tiene respuesta

en las ventanas

de nubes en el fondo de un pozo.

Algo cae

en un fuego de plumas

y de caracolas

y golpeas 7 veces el suelo

7 veces el umbral de la casa

y piensas

7 soles y 7 lunas, siete planetas

7 elementos con la harina del aire (los átomos)

la tarde remonta

la corriente invisible

del pasado en tu voz

aquí tu nombre carece

de rostro

mezclado a la amplitud

de las comarcas insulares

de la mente

los caminos nos eluden

en la ladera de las islas

Punta de Pern

largas olas

sacuden el horizonte

un hilillo de agua

circula en nuestros sueños.

Frota

Los guijarros del sueño

Zanja el tosco espacio

Palabras en el vacío

Oceánico donde sólo

Queda

La isla de las fuerzas errantes del universo

De espuma

Un día más

Gaviotas boca arriba

Pasos insatisfechos

En la vastedad

Cinco edades en la duración del tiempo

Cinco piedras por afilar

Tres partes en el mundo

Entre las lámparas

Ardientes de insectos

La noche te surca

Labra

La huella

De tu desnudez

Con el pulgar apretado

Sobre la inmutable

Rosa del flujo

De lo lejano

De este nombre

El nombre de una ausencia

Declarada

En afueras de arenales

Respiras

A flor de reflujo

Negro de tormenta

La iluminación

El viento crece

El cielo de las mareas se extiende

Ensancha

Las calas

Erosiona lo abrupto

Baña las paredes

La espuma ofende y nos revela

Las arenas vuelven

Las algas de la inquietud

La bahía

En el cerebro vibra

Cuatro piedras por afilar

Tres partes en el mundo

De las profundidades

Lívidas

Donde nada subsiste

Sino el aliento del vacío

La ceniza fría

En la mano

Abierta

A la luz atlántica

A las lejanías imperceptibles

De perros en casetas

De navíos sin tripulantes

Aún persistes

En el tumulto

Hecho nieve

Nieve y de espuma

De espuma sobre la nieve

Nieve que recubre el nombre

De su blancura

Nieve de olvido

De los rociones al viento

De espuma a través del día

De agua

Del flujo de la noche

Nieve en la transparencia

Cuatro piedras por afilar

Tres partes en el mundo

Nieve

De espuma de sol

Ardiente de estrellas

En las brechas

Nieve

De huella

En las raíces de la luz

De espuma de sombra

Entre las piedras erigidas en lindes

De nieves

De corteza

De acantilados

De aves desvanecidas

Cuatro piedras por afilar

Tres partes en el mundo

De nieve afuera

En las cimas de los altos árboles

Las bocas se cierran

Los fuegos se gestan

Las plumas restallan al viento

De espuma

En el humo

Que nos divide

En el polvo

De nieve al norte

De las caracolas antediluvianas

De las puertas sin casa

De las ventanas sin cristales

Ocho terneras blancas como la espuma

Que pacen la hierba de la isla profunda

Ocho terneras blancas de la Dama

Siete soles y siete lunas

Seis niños de cera

Cinco zonas terrestres

Tres partes en el mundo

Tres partes en el mundo

Tres partes en el mundo.

 

 

                       * * *

 

 

 

 

D’écume

 

 

D’écume amoindrie

entre les roches

près des mouillages

l’attente

au bord de la dissolution

tu demeures ici sur les sables

chevillés aux lisières

à ces tournoiements

dans

l’ivresse portée

à incandescence

de blancheur

dans le feu d’oiseau

disparu avec le vent

sous les pierres

lavées

de soleil

l’horizon

des jours s’absorbe

dans son ombre

d’ombre

des contours par glissements

ta main

au centre

 

L’écume

neige

des vagues cogne

ton crâne

et tu danses parmi

les galets chavirés

d’avant le jour

en toi

la nuit s’écoule

peinte d’énigme

transparente

à ta bouche

à ta langue d’os

et de roches frottés

 

D’écume ici

à la croisée

tu m’accueilles dans les fracas

et je te dis

que la nuit est sans réponse

sur les vitres

de nuages au fond d’un puits.

Quelque chose tombe

dans un feu de plumes

et de coquillages

et tu frappes 7 fois le sol

7 fois le seuil de la maison

et tu penses

7 soleils et 7 lunes, sept planètes

7 éléments avec la farine de l’air (les atomes)

le soir remonte

le courant invisible

du passé dans ta voix

 ici ton nom n’a pas

de visage

mêlé à l’amplitude

des contrées insulaires

de l’esprit

les chemins  nous contournent

à flanc de l’île

Pointe du Pern

de longues vagues

secouent l’horizon

un petit filet d’eau

circule dans nos rêves.

Frotte

Les cailloux du songe

Tranche l’âpre espace

Des mots dans le vide

Océanique où seul

Demeure

L’île des forces errantes de l’univers

D’écume

Encore un jour

De mouettes retournées

De pas inassouvis

Sur l’étendue

Cinq âges dans la durée du temps

Cinq pierres à aiguiser

Trois parties dans le monde

Entre les lampes

Brûlantes d’insectes

La nuit te creuse

Ravine

L’empreinte

De ta nudite

Le pouce serré

Sur l’immuable

Rose du flux

Du très loin

De ce nom

Le nom d’une absence

Déposée

Dans un ailleurs des grèves

Tu respires

A fleur de jusant

Noir d’orage

L’illumination

Le vent monte

Le ciel des marées gagne

Elargit

Les criques

Erode l’abrupt

Lessive les parois

L’écume froisse et nous révèle

L’estran retourne

Les varechs de l’inquiétude

La baie

Dans le cerveau vibre

Quatre pierres à aiguiser

Trois parties dans le monde

Des profondeurs

Livides

Où nul ne subsiste

Que le souffle du vide

La cendre froide

Dans la main

Ouverte

A la lumière atlantique

Aux lointains imperceptibles

De chiens dans niche

De navires sans équipage

Tu persistes encore

Dans le tumulte

Devenu neige

Neige et d’écume

D’écume sur la neige

Neige recouvrant le nom

De sa blancheur

Neige d’oubli

De poudrin dans le vent

D’écume à travers le jour

D’eau

Du flux de la nuit

Neige dans la transparence

Quatre pierres à aiguiser

Trois parties dans le monde

Neige

D’écume de sommeil

Brûlant d’étoiles

Dans les trouées

Neige

D’empreinte

Aux racines de la lumière

D’écume d’ombre

Entre les pierres érigées aux lisières

De neiges

D’écorce

De falaises

D’oiseaux envolés

Quatre pierres à aiguiser

Trois parties dans le monde

De neige dehors

Aux cimes des grands arbres

Des bouches se ferment

Des feux couvent

Des plumes claquent au vent

D’écume

Dans la fumée

Qui nous divise

Dans la poussière

De neige au nord

Des coquillages antédiluviens

Des portes sans maison

Des fenêtres sans vitre

Huit génisses blanches comme l’écume

Qui paissent l’herbe de l’île profonde

Huit génisses blanche de la Dame

Sept soleils et sept lunes

Six petits enfants de cire

Cinq zones terrestres

Trois parties dans le monde

Trois parties dans le monde

Trois parties dans le monde.

Publicado en VENTANA FRANCESA
Martes, 17 Abril 2018 22:58

JOSÉ GARCÍA OBRERO EL MURO

 

 

JOSÉ GARCÍA OBRERO

EL MURO

 



Entre estos dos terrenos
hemos construido un muro
como hacían los nuestros en origen:
apilando piedras y más piedras.
No se trata de crear una frontera,
impedir el paso o evitar el robo
de los frutos de uno u otro lado;
es solo una manera de observar
la vida a lo largo de esa línea
divisoria para obtener una mirada
nueva o, en el mejor de los casos,
puñados de palabras que nos sirvan.
Las piedras son seres febriles,
cuando se les agrupa de este modo,
enseguida revisten su dureza
con suave piel de musgo;
convocan el reposo de las aves de paso;
facilitan el camino a los insectos
hacia lo más recóndito de sus oquedades.
Este fluir de vida, unido al respirar
continuo del subsuelo,
dota de movimiento a nuestro muro:
con el tiempo las piedras se desploman,
se desmoronan tramo a tramo,
y hay que volver a colocarlas,
cada uno dispuesto en su pedazo,
sin  tener muy presente cada linde,
pues no es un muro que selle territorios;
no es un muro impermeable, desconfiado;
no es un muro que atente contra nadie
–todos sabemos que la tierra no tolera
heridas sobre la longitud de su columna –;
es el muro de agua de dos ríos,
es un dibujo abstracto de isobaras,
es la suave invasión que se acomete
entre mi despertar y mi clausura.

 

 

 

JOSÉ GARCÍA OBRERO

 

LE MUR

 

Traduction de Miguel Ángel Real

 

 

Entre ces deux terrains

nous avons construit un mur

comme faisaient les nôtres à l'origine:

en entassant des pierres et des pierres.

Il ne s'agit pas de créer une frontière,

d'empêcher le passage ou d'éviter le vol

des fruits d'un côté ou de l'autre;

ce n'est qu'une manière d'observer

la vie le long de cette ligne

de démarcation pour obtenir un regard

nouveau, ou, dans le meilleur des cas,

des poignées de paroles qui nous servent.

Les pierres sont des êtres fébriles,

quand on les rassemble de cette façon,

de suite elles revêtent leur dureté

d'une suave peau de mousse;

elles convoquent le repos des oiseaux de passage;

elles rendent facile le chemin des insectes

vers le plus grand secret de leurs cavités.

Cet écoulement de vie, ajouté à la respiration

continuelle du sous-sol,

dote notre mur de mouvement :

avec le temps les pierres s'écroulent,

elles s'effondrent tranche par tranche,

et il faut les replacer,

chacun prêt dans son morceau,

sans avoir très présente chaque limite,

car ce n'est pas un mur qui scelle des territoires;

ce n'est pas un mur imperméable, méfiant;

ce n'est pas un mur qui attente contre qui que ce soit

-nous savons tous que la terre ne tolère pas

des blessures sur la longueur de sa colonne- ;

c'est le mur d'eau de deux rivières,

c'est un dessin abstrait d'isobares,

c'est la douce invasion que l'on entreprend

entre mon réveil et ma clôture.

 

 

 

CHRISTOPHE SANCHEZ

 

Poemas de “Morning à la fenêtre”, Ed. Tarmac, 2016

 Traducción de Miguel Ángel Real

 

Estos poemas, compuestos por dos estrofas de cuatro versos y

un remate corto de una o dos palabras fueron publicados en las

redes sociales por el autor en las fechas indicadas (N.d.T)

 

 

viernes 6 de noviembre

 

                       El péndulo acompasa con menudos tics

                       El silencio que recubre las paredes

                       Su rumor se hunde en la

                       Tierra blanda como una mina

            De esperanza

 

 

 

                                                                      Una huella suave rezuma a

                                                                      Sus pies la humedad perdida

                                                                      De un mes de noviembre en

                                                                      El murmuro arpegio de un eco

                                                          De deseo

 

 

 

 

martes 24 de noviembre

 

                                                                      Un escalofrío penoso cruza la calle

                                                                      En el silencio mordido por la

                                                                      Altivez de un viejo farol cuyos pes-                          Que                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                         Tañeos vacilan como un

                                                                      Soberano destronado

 

 

 

 

                                                                      Las ratas se refugian en los pies

                                                                      Del supremo destituido mientras

                                                                      Que dos mariposas quemadas por

                                                                      La noche viran de aburrimiento bajo su

                                               Ojo afligido

 

 

 

 

 

 

 

viernes 27 de noviembre

 

 

                       En el ángulo del techo de la casa

                       De enfrente dormita una ga-

                       Viota plácida recostada sobre

                       Un lecho de pluma que suaviza

                                                                          El día

 

 

 

 

Las tejas brillan con una noche

De caricia que da coba

A un cielo bajo que aplasta las a-

Ves con el bálago de la vida

                                        De los Hombres

 

 

 

 

miércoles 2 de diciembre

 

 

                                                                                 El fuego sobre el agua da

                                                                                  El encantamiento de vivir

                                                                                  Bajo La luz nueva

                                                                                  Que expulsa los destinos

                                                               De sombra

 

 

 

                                                                                  Dos palmeras juegan

                                                                                  A ser plumeros de hollín

                                                                                  Librando el cielo

                                                                                  De las escorias de una noche

                                                                      De hiel

 

 

 

 

CHRISTOPHE SANCHEZ

 

 

vendredi 06 novembre

 

                       La pendule cadence à petits tics

                       Le silence qui nappe les murs

                       Sa rumeur s'abîme dans la

                       Terre souple comme une mine

            D'espoir

 

 

                                                          Une empreinte douce suinte à

                                                          Ses pieds l'humidité perdue

                                                          D'un mois de novembre dans

                                                          Le murmure arpège d'un écho

                                               De désir

 

 

 

 

 

 

mardi 24 novembre

 

 

                                                                      Un frisson piteux traverse la rue

                                                                      Dans le silence mordu par la

                                                                      Morgue d'un vieux réverbère va-

                                                                      Cillant des paupières comme un

                                               Souverain déchu

 

 

 

 

 

 

 

                                                                      Les rats se terrent aux pieds

                                                                      Du suprême démis tandis

                                                                      Que deux papillons cuits de

                                                                      La nuit virent d'ennui sous son

                                                          Œil contrit

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

vendredi 27 novembre

 

 

 

                                                                                  A l'angle du toit de la maison

                                                                                  D'en face sommeille un go-

                                                                                  Eland placide couché sur

                                                                                  Un lit de plume qui adoucit

                                                                                                                                Le jour

 

 

 

 

 

                       Les tuiles brillent d'une nuit

                       De caresse à cirer les pompes

                       D'un ciel bas qui écrase les oi-

                       Seaux au chaume de la vie

                                                                      Des Hommes

 

 

 

 

 

mercredi 2 décembre

 

 

                                                                                  Le feu sur l'eau donne

                                                                                  L'incantation de vivre

                                                                                  A La lumière nouvelle

                                                                                  Qui chasse les destins

                                                                      D'ombre

 

 

 

 

                                                                                  Deux palmiers jouent

                                                                                  Les plumeaux de suie

                                                                                  En débarrassant le ciel

                                                                                  Des scories d'une nuit

                                                                      De fiel

                                                                                 

 

 

 

 

                      

Publicado en VENTANA FRANCESA

 

 

Estabas desnuda

Víctor Hugo Clemente Acuña.

 

Siempre pensé que te gustaría, ay flor de mis lamentos

Aullar bajo la luna en todos los ojos muertos.

 

Burlado al fin de mariposas andróginas inmutables el cansancio en los terciopelos de la boca hambrienta  la pus directa en el centro de los odios y los gritos antes de todos los milagros.

 Desesperado de tus ojos que son y no son y no los veo cuando miran tanto. Te quiero.

El fin fue y no fue en ese café de tarde, los primeros misiles y obuses taladrando la pantalla de una televisión de los noventas y una guerra anunciada y esperada en todos los hogares.  Caminar al lado de ese café presintiendo que tú estarías viendo las noticias y estarías sintiendo nada. Se me figuraba, no sé, pero, tal vez te gustaría ver como brillaban esas luces en el cielo oscuro, cómo taladraban su música de artillería moderna, su metal amargo. De noche, con todos los amantes recostados y cansados, de noche con todas la alambradas solas y todas las madres amamantando, de noche y de noche era en la pantalla, pero la pantalla era negra y las luces la alumbraban, y no había sangre en la pantalla, y no había el desgarrado grito en la pantalla y no había los miembros cercenados, y los niños, supongo que estarían jugando con el tiempo que se derretía como nieve de fuego en los ojos que tenían y que ya no tenían, y tú, supongo que estabas desnuda en tu cama y con las manos cansadas, viendo pasar una guerra moderna, una guerra anunciada, una guerra con spots de colores y productos varios.

El café iba a los labios como iban las mariposas andróginas inmutables al centro del vaso.

Y ahora tú, viéndome de frente me hablas de un fin. Yo no entiendo tanto pero te amo, porque desesperado de tus ojos que son y no son y no los veo cuando miran. Y es tanto el fin que pronuncian tus labios, y es tanto el fin que presencian tus ojos que todo el mundo lo habla y lo mira tanto.

 Yo no sé a qué fin se refieren.

 Yo no sé sin pantallas oscuras y madres amamantando.

 Yo no sé a qué viene el espanto.

 El fin lo vi una vez,

 En un café, Una tarde.

 

Paraíso 1

Desde este desmadrado desierto dos cuerpos desnudos para llevar con dos de azúcar
Aún no se completa y ya estás mordiéndole los senos dile a Abel que se aleje de los asnos
Un día tendremos millones de hijos con cuentas en el banco
Nuestros cuerpos hacen sombra pero por qué no existimos
Hombre sangre
Hombre cucaracha
Hombre atmósfera
Adán por qué no tenemos cable ni teatro
Hombre niño
Hombre esferas
Hombre cuarta dimensión
Hombre de la puta Babilonia que solo ofrece bisutería
Estamos solos Caín se marcha
Ya no quiero cópula habremos de irnos resquebrajados
Aquí Eva ya no hay nada solo bayonetas
Arañas sobre la mesa en la pared arañas sobre el ombligo arañas arañas en los ángulos arañas de borrachos arañas negras lindas arañas
Irnos lejos al mar de mercurio lleno de rostros
Al mar de las células simples a complejas
Algo entre las sombras nos espera y nos devora
Cientos de ángeles nos miran con botas y tolete, pongámonos la ropa.
Meandros celestiales en los huesos en la saliva del piso en la sangre sin dueño
No puedo correr 
Bésame Adán está libre el tránsito.

 

 

 

 

 

 

Y ahora que deseo tus ojos, ahora que los veo,

no puedo desbaratarlos.

Su propia lengua y catafalco

 

Castigar la sed es adentrarse al hueco de la mano que pide, 
las líneas del tiempo digital que ya no el reloj de arena, 
que ya no el aluminio reflejando el labio diciendo te amo, 
la locura que ya no se compra con alucinógenos baratos; 
castigar, castigarse porque le pierdes el miedo a la muerte, 
y la muerte te acaricia a diario, 
en el borde de la calle, 
en el odio de la esquina, 
en la boca que calla y el ojo que mira con machete mellado; 
voy a ver la transparencia del sueño que no puedo aferrar con mis manos, 
por eso, trato de morir a cada rato, 
a cada vez del caballo negro espueleado de las ingles y la lepra prometida, 
por eso desgasto mis años en la fiebre de la piedra, 
en la grieta de los libros que se comen los gusanos, 
tuvo una vez un amigo pero su cráneo quedó esculpido en la roca de los cerros, 
lo miro a diario, 
y lo entierro a diario, 
por eso la ventana deja ver su lista de barcos de plástico que zarpan al naufragio; 
entre la duda y la certeza ya sabe que sus ojos son sus manos, 
y toca todo cuando mira y mira todo en la ceguera, 
y ciego y frío se esconde entre húmeros y escápulas, 
tiene rojos los ojos
y clara la impotencia de saberse agujero mínimo entre las enredaderas de los brazos que intentan asfixiarlo, 
de las brasas que son sus carnes y su calle, 
de la mujer que no llega y cuando llega es festín de tanto olvido; 
tiene el tiempo necesario para escarbar su propio abismo,
su propia lengua y catafalco.

 

Ay de las líneas y el verbo apretujado, la boca no es divina,

costales de osarios

 

 

Bitácora de Guerra II

Uno es todas las estaciones vacías,
todas las ventanas llenas de tizne,
porque le he escrito a mi cuerpo
un mapa de úlceras y cáncer,

un sordo y duro boleto;
una puerta fácil de abrir que no quema
como queman tantos muertos.

Uno es todas las ramas de los árboles

donde posan los ahorcados,

los pozos de agua y todas las balas

Uno solo camina entre nopaleras y desiertos,
entre caravanas de gente triste y mugrienta,

Uno es la víscera en la banqueta

el credo de un cielo en bancarrota

uno solo camina robándole a la muerte

el delirio la fiebre de su mano

y su guadaña.

 

 

 

 

Temporada de calabazas IV

La pared y el papel picado,
la hormiga comiéndose los cráneos.

La mujer dentro de la jaula.
no quiere que grite

La niebla viene
en los cuellos de los pájaros.

Tú y los muertos 
son el paisaje de esta ventana cerrada.

 

 

Casi al borde de la razón

Casi al borde de la razón 
la locura del resuello
tenía de verde y la equidistancia
era una sirena de tu seno
tosías y tosías como si quisieras
derrumbar el esqueleto
como si no alcanzara 
la panela de la taza
almizcle entre tus piernas
bajabas y luego el enrojecimiento
de las glándulas
férula del hombro 
porque te amaba casi a rastras
y de tu boca salían mil demonios
llenos de sortilegios
¡no, no apagues la luz
gritabas!
es mejor el arrullo
de la luz
bajo la cama
De pronto la píldora
de todas las mañanas
y sin dinero en los bolsillos
y así se te iban las ganas
así fue como comenzaba 
la ceniza de la amnesia
el olvido de la lluvia
pero regresaba
siempre regresaba
y tú eras la cruel mariposa
el ombligo del camino
cartón de los que lloran
Ahora ya no huele
tu recuerdo
ya no duele
dibujo en los perfiles
nariz de los desaires
pero aquí la mano
y la quijada
y el antiguo gemido de 
humedales
pero ya no duele
blancura de tus ojos
axila del escombro
Esta loco y luego 
una noche me golpeaba
decías, decías
rincón de no me olvides
arrullo de tus ojos.
La muerte cobrará 
por mucho 
la distancia 
del despojo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)

 

Poema que celebra un reencuentro a mucha distancia de la primera vez

Uylder Torrez

 

 

Te sé como la oscuridad se derrama de la noche y bien conoce el rumbo de las olas, luchando por tocar la orilla de un sueño en la humedad, te conozco de siempre y desde un momento, desde un rincón muy añejo en el tiempo que en otro tiempo donde fuimos pensamiento y carne, desde aquellas palabras en un lenguaje ya extinto de esta faz de rocas y caminos, te presiento en un gramo del día por nacer, por tus manos que guardaron el toque y las dosis ocultas en tus senos, se de ti porque la historia no nos cuenta en analepsis ni hervores caídos y cálidos.

Ahora es cuando comprendo ante este viento que tengo que crear nuevas palabras para decir tu nombre verdadero y que la verdad no nace sin sentido en la planta de los pies, ahora entiendo bien que no fuiste un sueño recurrente sino un recuerdo de la pronta vez que mis labios rozaron los tuyos, en el naufragio donde fuiste sirena en aquella isla indeterminada donde aún escribimos galopes en la arena viviente, en el aire que viaja sobre el tiempo para agitar ahora tus cabellos en que la brisa se enreda con los últimos destellos del sol; siento que te había sentido en otras vidas desde donde partí en tu búsqueda, hoy frente a mí tu silueta perdida es un eco a cuya distancia mis manos sujetan tus deseos, en un placer insondable porque el pecado nace y se evapora en cada respiro de estos versos.

Ahora entiendo que era tu nombre la brújula y el espectro que hacia de luz flotando entre aquel adiós y éste reencuentro...

 

 

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)
Martes, 17 Abril 2018 06:32

Endemoniado. / Jesús Fuentes y Bazán /

 

 

 

Endemoniado.

Jesús Fuentes y Bazán

 

 

Comes demasiado, por eso estás gordita, ¿lo sabes? Me dijeron de más niña. A los quince supe que en el comer también existe dolor, ¡indescriptible, no entré en mi vestido!

Hablando de dolor, tengo uno justo en el cuerpo sin que yo pueda controlarlo. Surge de algún lugar de mi ser una fuerza enorme de apetencia. Y como, trago y como, para huir cuando siento el miedo, la angustia en el estómago, y creo estoy a punto de...

Un día papá se fue de casa. Con otra, dijo mi madre.

Ella de proveedor. Fue a trabajar. Estoy sola. Aparece él. ¿Estás bien? Su voz apacible, sonríe simpático. Su mano es cálida al saludar. Me siento segura.

Hablamos, no recuerdo de qué, tampoco recuerdo en qué momento he dejado de sentirme segura. Acaso cuando su mano se pasea en mi espalda. Su cara ha dejado de sonreír. Tengo miedo, lo empujo. Su aliento exhala en mi cuello, tan cerca. Su mano sube y baja por mi brazo. Sus dedos aferrados. No me suelta.

Ese día a los ocho años, dejo de ser una niña. La primera vez... me duele. Manos perversas. Si cierro los ojos las siento todavía. Me tomaban del cuello, acariciando mis pequeños muslos. Las manos de mi tío, pero igual, me lleva la chingada.

Comer mucho se convirtió en parte de mi vida.

Aún tengo miedo...

Publicado en OIDOS NEGROS(Poesía)
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