Berona Teomitzi

Berona Teomitzi

Berona Teomitzi. (San Cristóbal de las Casas, Chiapas, México 1986.) Estudió Lengua y Literatura Hispanoamericana en la UNACH. Ha participado en varios encuentros literarios Nacionales e Internacionales. Ha publicado “Germinando versos” editado de manera virtual por “Editoriales Xech” con ayuda de la UNICACH para la Feria Nacional de las culturas, organizado por la Universidad Autónoma de Chapingo y su segundo poemario “Cantos líquidos” publicado en la editorial independiente “Public Pervert”. Actualmente participa en la revista virtual “Vozquemadura” y edita el fanzine “La jardinera guarrior.” Continúa sus estudios de maestría en el Colegio de la Frontera Sur

Miércoles, 15 Noviembre 2017 04:09

No más nomeolvides /Berona Teomitzi /

 

 

 

No más nomeolvides

Berona Teomitzi

 

 

 

A los estudiantes de octubre

 

Se han regado todo el perfume de la inocencia

las calles, las oficinas

las almohadas

expiden olor a corazón inflamado:

sueños calcinados, pierna rota

De los pétalos frescos han extraído

el olor de 43 pieles lívidas

Nada ha cambiado mi vida

el perfume de la inocencia sigue perenne

Desde el 68

el olor carcome todas las aulas abandonadas

Ese miasma mi vida

es el olor de la sangre rebelde

olor a fantasma atado a nuestra memoria

Mi vida

apaga el televisor

el olor de las injurias

me hacen vomitar

El cáncer proyectado

es un gas que ha penetrado

a los pulmones

que respiran desfalcos de la tarde

Mi vida

la vida es una No vela

aquí la verdad se ha convertido en leyenda

en superstición

mala suerte

heroína 

¿Qué falta mi vida?

Hasta cuándo nos pasarán la muerte

por las narices

Mi pueblo se sigue derruyendo

y creo más en la verdad de mi ceguera

que en los 200 kilos de periódicos y cables

Mi vida

no compres un telescopio

presiento que todos los valientes murieron

hace algunas estrellas

No más gardenias para las tumbas

No más nomeolvides

No más olor a octubre

Y ni la luna puede salvarnos.

 

 

Las venas cerradas del mundo

 

Dicen que allá por el Norte

hay una ciudad donde se puede ver al cielo desnudo

los brazos desnudos a la intemperie de una aguja

los vientres virtuosos de virus

las armas desnudas para los migrantes

Allá

las sonrisas se han extinguido

En las calles se reza:

Bendito elixir, sólo tú

siempre bendito

así sea…

Allá donde las madres

abuelas e hijas perecieron

se maquilan sueños de grandeza

se aspira con gusto el mundo

desde la ventana de cualquier tarde

de cualquier baño

de cualquier azotea

Se aspira a un hogar propio

donde se puedan tejer a gusto los sueños

Esos sueños perdidos

entre los perros que hurgan la basura

Esos sueños que flotan en el viento seco

y llano de la noche

Dicen los que han visto ese lugar

que los ojos se te vuelven bombas

Como aquella enseñanza legendaria

que advertía no desafiar al destino

Dicen los aspirantes al imperio

analfabetos e ignorantes

que ese lugar no existe

Que no importa cuántos estén

dispuestos a morir en batalla

cien, treinta o dos

pues los brazos no alcanzan

para cavar las tumbas

para encender las velas

Allá

el “Narcocorrido”

suplantó a la “Flor de capomo” en las cantinas

La guerra “imaginaria”

ha dejado pueblos fantasmas

donde los niños no juegan más a ser granjeros

sino a cruzar la frontera

Dicen que allá por el Norte

las mañanas te dejan la boca seca

y en las noches el corazón helado

Dicen que hay un lenguaje oculto en cada muerte

una significación

insignificante para los que se quedan

Dicen que si hablas de más te cortan la lengua

por eso en ese cielo desnudo

el silencio es el que reina.

 

 

 

 

Martes, 20 Diciembre 2016 18:25

Martha

   

Martha

 

A todas las mujeres migrantes.

 

“El coyote es de Teopisca, se llama Pascual, nos engañó que sabía mucho.

El final era negativo: éramos 14 personas, todos no aguantamos. Adiós.”

Mensaje encontrado en la bolsa del pantalón de

 una migrante chiapaneca muerta en Arizona.

 

 

 

Desde la una abren las puertas

Las piernas temerosas

Que corrieron con ganas de alcanzar la frontera

Nunca llegaron más que a la barra

La barrera del infierno detrás de las cortinas

A ella ya no le sale más poesía

Solo le salen lágrimas cuando recuerda

los ojos de su hijo parecidos a los de un venado

Redondos, negros como una semilla

que no germinará más en su vida

 

Ella no tiene más pulso

se muere cada que se arrodilla

cada que reza ave María

Ella no tuvo tiempo de ser niña

Aprendió a callarse desde temprano

desde la salida del sol

le expropiaron las palabras los años

 

No le pidan la hora

Ella no tuvo tiempo para el amor

El tren salió tan deprisa

y el Salvador ya no pudo salvarla

Una píldora anticonceptiva fue su equipaje

Un poema olvidado de Roque Dalton su canción

 

Siéntate en mis piernas le dicen

Y ella asienta como si fuese su primer amor

Es una especialista, una científica

Una alquimista de la seducción

No le pidan su domicilio

Porque ella duerme bajo

la esperanza de ser legal algún día

de regresar a esas calles

donde aprendió a huir

a ser la viajera de la noche.

 

 

Un sólo ojo es el miedo

 

A los de la Narvarte y a mi pobre País abiótico.

“Los derechos se toman, no se piden; se arrancan no se mendigan.”

José Martí

El cíclope del miedo ha llegado a mis ojos

El cíclope del miedo derruye arboles familiares

De niño el cíclope inventó el gas

cuestionó a Buda, mató a Quetzalcoatl

De joven segregó un semen

que fecundo hombres mediocres

enajenados, hechos de miasma

de peste histórica

 

Levántate y cae, le dijo al hombre

 

El cíclope del miedo degusta

de mujeres por las mañanas

exprime sus senos siguiendo su rabia

deyecta palabras en sus mentes

como un disparo que perfora

hasta las pieles más rígidas

El cíclope del miedo aniquila por placer

no le gustan las fotos

no da exclusivas

más siempre es protagonista

El cíclope, aprendió a mover las piezas

fuma en las pipas del pueblo

compra casas blancas y cristalinas

blancas como el polvo del baño

 

El cíclope del miedo se pone corbata

habla de política

promete contienes con esclavos incluidos

dispara holísticamente desde lo alto

dispara hegemónicamente desde su azotea

dispara “postmodernamente”

a todos los puntos cardinales

El cíclope del miedo se divorció de Cuba

y Corea del Norte

se fue de putas esa misma noche

Felatio tras felatio

terminó con los sueños del campesino

del carnicero, de mi padre

 

El cíclope del miedo se aburre

no hay heroína que lo consuele

no hay demología que acorrale

sus proyectos ominosos

¿Conquistará la luna?

¿Llegará a nuestras casas?

¿Existe un David que lo derrumbe?

 

 

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