Eduardo Cerecedo

Eduardo Cerecedo

EDUARDO CERECEDO 

Tecolutla, Veracruz, 1962. Actualmente vive en Ixtapaluca,  en el Estado de México. Es Lic. en Lengua y Literaturas Hispánicas por la UNAM, donde realizó la Maestría en Letras. Sus poemas y notas críticas, se han publicado en los  principales diarios del país y en revistas especialidades en literatura. Así como en Alhucema, (España), La Casa Grande (Colombia) y Maestra vida, en Lima, Perú. Poeta. Ha publicado los libros: Cuando el agua respira, 1992; Temblor mediterráneo, 1993; Marea del alba, 1995; Atrás del viento,1995; La dispersión de la noche,1998; Luz de trueno, 2000; Agua nueva, 2004; Hoja de cuaderno, 2005;  Nombrar la luz, 2007;  Festejar la ruina, 2011,  La misma moneda, 2011, Condición de nube, 2012,  Caracol vanidoso, 2013  y Asombro de la sombra, 2014, Trópicos I Antología personal, 2015, Trópicos II. Tu cuerpo como un río (Poesía amorosa), 2015, Destrucción del amor (Cuentos), 2015, Trópicos III. Zoología poética, 2016, Soltar el corazón, 2016 y El pez que quiso volar (cuento Juvenil), 2016.  Ganó El Premio Internacional de Poesía “Bernardo Ruiz” 2010 Nezahualcóyotl, Estado de México,  El Premio Nacional de Poesía Alí Chumacero 2011 Toluca, Estado de México y El Premio Nacional de Poesía Lázara Meldiú 2012, Veracruz. Así como la Beca de Escritores con Trayectoria, por el Instituto Veracruzano de la Cultura/CONACULTA/Gobierno del estado de Veracruz, en 2002, 2006 y 2008. Fue colaborador de Sábado, Suplemento Cultural de Uno más uno. Colabora para la revista electrónica los escribas y para el supl. Cult. “La Jiribilla”, de El Gráfico de Xalapa con su columna dominical Página nómada, desde 11 de enero de 2016 a la fecha. Forma parte el Comité Editorial de  Sepia Ediciones y es jefe de redacción de La revista de literatura Bulimia de Camaleones en el Estado de México. Imparte talleres de creación literaria en distintas instituciones del país, UNAM y Faro de Oriente actualmente. Fue director del Centro Municipal de Artes Aplicadas (CEMUAA) en Ciudad Nezahualcóyotl en 2012. Condujo el programa de radio Memoria y Celebración: Vuelo de palabras- por más de tres años- en Radio Faro 90.1 FM. Poemas suyos se ha traducido al portugués y francés.

Está incluido en Círculo de Poesía, Revista de poesía de Escritores Latinoamericanos, en Poetas del siglo XXI antología de poesía mundial, 2015, por Fernando Sabido Sánchez en España. Poemas suyos se han traducido al Inglés, portugués y francés.

 

 

 

 

 

DÉFILÉ DÉSOLÉ UNE SECOUSSE DE PLUS À CDMX1

DESFILE DESOLADO UN TEMBLOR MÁS EN CDMX

EDUARDO CERECEDO

 

 

 

 

Salen de la CDMX camiones de volteo

unos llevan una bandera nacional parpadeando

otros banderas de piratas, otros de su equipo favorito

todos llevan en su carga, las miradas de los dolientes,

la angustia de su gente, los corazones latiendo en esos

terrones de bardas, paredes, puertas, ventanas, lámparas

que colgaban y daban en su vaivén el sino de sismo de la casa,

del departamento, de la sotehuela, del baño, de la cocina,

de la recámara, de la sala, ahí van repartids en dolor, copeteados

de ardor en los ojos, los camiones son de colores, rojos, azules, verdes,

negros, unos descarapelados como edificios aún firmes, otros nuevos

estrenando el dolor en sus carrocerías, inaugurando algún suspiro

de los que miran.

Se han arremolinado los ojos en aquel desfile de defunción, algunas ropas

emulan esas banderas del adiós, agitándose por su cuenta entre el cascajo

que tiembla en la carga que irá a rellenar otras grietas abiertas el mismo día

en que cayeron las víctimas, en otros campos, en el mismo

cielo que ves.

Una mano de entre tantas se levanta de ese bosque de penuria, dice adiós

sin esperar respuesta. Un machetero responde el saludo a la queja de motores

abandonando la ciudad en ese desfile desolado que tiembla ahora por los

baches del camino.

 

 

 

 

EDUARDO CERECEDO

DÉFILÉ DÉSOLÉ UNE SECOUSSE DE PLUS À CDMX1

Traduction par Miguel Ángel Real

 

 

Des camions à benne quittent CDMX

les uns portent un drapeau national qui clignote

d'autres des drapeaux pirates, ou encore ceux de leur équipe préférée

tous portent dans leur charge les regards des malheureux,

l'angoisse de ses gens, les cœurs battants dans ces

cloisons en terre, dans ces murs, ces portes, ces fenêtres, ces lampes

qui pendaient et dans leur va-et-vient sonnaient le destin sismique du foyer,

de l'appartement, de la cour, de la salle de bains, de la cuisine,

de la cour, du salon, les voilà qui partent agencées dans la douleur, remplis

d'ardeur dans leurs yeux, les camions sont de couleur rouge, bleue, verte,

noire, les uns écorchés comme des édifices encore solides, d'autres neufs

qui étrennent la douleur dans leurs carrosseries et inaugurent un soupir quelconque

de ceux qui regardent.

Les yeux se sont agglutiné dans ce défilé de défunts, quelques vêtements

émulent ces drapeaux de l'adieu, s'agitant de leur côté parmi les gravats

qui tremblent dans la charge qui ira remplir d'autres fissures ouvertes le jour même

où les victimes sont tombées, dans d'autres champs, dans le même

ciel que tu vois.

Une main parmi tant d'autres se lève dans cette forêt de pénurie, elle dit au revoir

sans attendre de réponse. Un ouvrier répond en retour à la plainte des moteurs

et abandonne la ville dans ce défilé désolé qui tremble maintenant dans les

nids-de-poule du chemin

 

 

 

 

POESÍA,

PAN DE LOS ELEGIDOS, OCTAVIO PAZ

ANTOLOGÍA POÉTICA A CIEN AÑOS DE SU NACIMIENTO

COORDINADOR: JOSÉ LUIS RIVAS

  

                                                              

   Eduardo Cerecedo

 

Es justo comentar una obra de suma importancia para la literatura mexicana, ya como acontecimiento, ya como una joya en las letras, no solo nacionales sino universales, ya que la poesía de el único Premio Nobel de Literatura mexicano, como es Octavio Paz, ha llegado a los rincones del mundo en general. José Luis Rivas, seleccionador de la obra, crítico de la obra, realiza una semblanza, que más bien es un estudio crítico titulado, Una vida plural, donde da fe de lo que le ha brindado la poesía del también, ganador del Cervantes de literatura. José Luis Rivas, poeta, traductor, editor, ha realizado un trabajo antológico que mucho se distingue de otras piezas de igual importancia, eso ha dado pie en el centenario de su natalicio del autor de Libertad bajo palabra y del Fuego de cada día. Esta antología encuentra una ruta distinta para que se conozca al poeta en sus diferentes facetas de creador, claro, hay textos que son fragmentos clave en esta selección y por ende surten a otros trabajos de clasificación en este centenario del nacido en la colonia Juárez, Distrito Federal. Pero queremos que sean los lectores quiénes descubran esas incursiones de textos ya universales.

   Hago un recorrido por los textos pacianos  -indica el maestro José Luis Rivas- desde Tu clara sombra, Calamidades y milagros 1937-1947, Semillas para un himno 1943.1955, Águila o sol, 1949-1950, La estación violenta 1948-1957, Días hábiles 1958-1961, Salamandra 1958-1961, Ladera este, 1962-1968, Hacia el comienzo, 1964- 1968, Vuelta 1969-1975, Pasado en claro 1974, Árbol adentro, 1976-1988, Poemas,1989- 1996. Esta última faceta de poemas, incluye los textos que de alguna manera  se denomina como poemas inéditos.

Siempre la novedad de escritos en Poesía, pan de los elegidos. Aunque los títulos de libros de Octavio paz se citan, no siempre son los mismos poemas, ya que José Luis Rivas, conocedor de la obra de nuestro autor, ha dado una frescura a la obra que ha seleccionado. Arropada de los comentarios de Sergio Pitol, hace enriquecedora esta antología poética. Escribe Pitol:

“La palabra libro está muy cercana a la palabra libre; sólo la letra final la distancia: la o de libro la e de libre. No sé si ambos vocablos vienen del latín liber (libro), pero lo cierto es que se complementan perfectamente; el libro es uno de los instrumentos creados por el hombre para hacernos libres. Libres de la ignorancia y libres de la ignominia, libres también de los demonios, de los tiranos, de fiebres milenaristas y turbios legionarios, del oprobio, de la trivialidad, de la pequeñez.

El pensamiento de Sergio Pitol nos llena de conocimiento, nos reconfortan sus comentarios, así pues, Pan de los elegidos, nos llena de asombro, de alegría, sabiendo que un poeta como José Luis Rivas pone en las librerías un gusto particular, con su selección de poemas. Por supuesto el prólogo  es también de él, enhorabuena por la aparición de estos libros antológicos. Quiérase o no, recorrer Pan de los elegidos; hoja tras hoja, página tras página, siempre los lectores tendremos un dejo de asombro, ya que el antologador, es libre de elección, de esa manera los que salen ganando en gozo, en placer, en esplendor de los poemas, es sin duda, el que lee. Aquí la muestra. Los estudiosos, los universitarios, los preparatorianos, el público en general ya tiene más de cerca al autor de Salamandra, entre otras obras de capital importancia para la literatura mundial que Octavio Paz ha dado con su pensamiento. Finalizo mis comentarios con un poema digno de ser leído en otras lenguas, por supuesto:

EPITAFIO SOBRE NINGUNA PIEDRA: Mixcoac fue mi pueblo: tres sílabas nocturnas/ un antifaz de sombra sobre un rostro solar./ Vino Nuestra Señora, la Tolvanera madre./ Vino y se lo comió. Yo andaba por el mundo./Mi casa fueron mis palabras, mi tumba el aire. Mayo de 1989.

 

 

Poesía, pan de los elegidos, Octavio paz, Antología poética a cien años de su nacimiento. Selección y prólogo de José Luis Rivas, Universidad Veracruzana, 2014. (Colec. Biblioteca del universitario, 52)

 

 

 

 

 

Martes, 26 Septiembre 2017 05:43

UN SEPTIEMBRE TENDIDO / Eduardo Cerecedo /

 

UN SEPTIEMBRE TENDIDO

Eduardo Cerecedo 

 

 

Desaparecieron como el sol de la mañana

                                   En un otoño insigne       

Como la neblina coronada en la hierba

                                   Una red de vidrios estrellados   

Como el vuelo del pájaro en el cielo

                                   Dejando una estela de aire entreabierta

Como el aroma de pan en soplo tierno

                                   De las seis de la mañana

Como el grito del pavo real en el huerto

                                   Mirándose las patas en su hambre

Como el silbato de la fábrica a las tres de tarde

                                   Que abre la zozobra en el estómago     

Como el barco perdiéndose en alta mar

                                   Dejando el dolor en la mano al viento

Como los imecas en la Ciudad de México

                                   Guardado en los pulmones el acero

Como la luz en lo gris de ese cielo amargo

                                   Viento metálico ya en los huesos 

Como la sonrisa de las madres en su rostro

                                    Al ver el hijo volver del norte

Como el vuelo de palomas en el coliseo

                                    Perdiendo el equilibrio en la gravedad

Como ellos, ellas que esperan, sin esperar

                                    En la plática con algún vecino

 dejando el suspiro, emulando al socavón en el pecho

Como la ausencia de la costilla en el costado.

Así  los facturaron, así no regresan, así yacieron,

con calor  sucumbieron, le ganaron al fuego una estrella.

Así sigue siendo-haciendo de los párpados hinchados.

Una espera como lo es el sol de la mañana en los agros

en las bocas, en los rezos ya en las casas. Ríos sin cauce,

hierba sin agua, pájaros sin cielo, hambre sin estómago,

barco sin mar, carne sin hueso, adiós sin mano, norte sin regreso,

palomas sin blancura, gravedad sin fricción, gesto sin cara,

soliloquio, socavón sin superficie.

Tierra sin agua, desierto mojado, lloviznado con ríos desbocados

en la badana.

Así dejan a su gente en este mes, el más cruel, dinamitando el lenguaje de

T. S. Eliot, aquí, les escribo. Desde este coraje, desde este rencor a tragos

detenidos en la garganta.

                                          

 

 

 

 

 

 

REVISTA CARACOL AZUL

CON UNA PROPAGANDA COMO NIGUNA OTRA EN MÉXICO

                                   Eduardo Cerecedo

 

 

 

He revisado con cuidado el tercer número de la revista Caracol Azul, dedicado al escritor Agustín Monsreal, plataforma literaria. Me encuentro con una gran variedad de textos. Autores de México, Colombia, Perú, entre otros. Autores jóvenes del sureste del país. El director Alejandro Ojeda Pech ha apostado por la juventud, no sólo de México, sino de todas partes de América de donde le lleguan los textos. Es algo digno de comentarios, jóvenes que en s mayoría han salido de talleres literarios, bien por ese inicio, todo corre como miel en hojuelas literarias. Hay poetas, escritores que llevan muy  bien su ficha de autor, dan los datos, lugar y fecha de nacimiento, así como su carrera literaria, bien por estos datos importantes para los estudiosos de la literatura, así como para los estudiantes universitarios, o para los investigadores encargados de realizar los diccionarios de escritores de ciertos países.

     Pero hay otros autores que se resignan a no poner en su hoja de vida, el año de nacimiento, y cabe mencionar que estos autores son los que tiene debilidades en su escritura, será  que se sonrojan de ser, con todo respeto, aguadores, repartidores de gas, profesores de primaria, contadores, abogados, que en mitad de su vida deciden dedicarse a la escritura porque tiene conocidos en tal editorial o en equis suplemento cultural. Me refiero en especial a un poeta de Perú, que en sus poemas combinan la rima, pero mal cuidada, al final del poema ya no saben si continuar con ese ritmo y deciden por la más fácil, terminarlo con versos facilones. En los jóvenes mexicanos ocurre casi lo mismo, no será que esta manera y forma de escribir se les ha enseñado de forma errónea en los talleres, o que son malos alumnos, rebeldes que creen que escribir poemas es de lo más sencillo; coscorrón a quiénes piensa que es así. No es por nada, pero sugiero al Comité Editorial de la Revista Caracol Azul tengan cierta revisión. Muy bien que se apueste por los jóvenes, pero con trabajos dignos de ser leídos por otra plataforma de lectores que son más críticos que apapachadores. Señalaba Octavio Paz, que cuando nace la crítica, nace la modernidad, no echemos en saco roto estos consejos. Por lo demás, darle los créditos al director, ya que tiene una manera de convocar, distribuir, las propagandas de sus presentaciones dentro y fuera del su Estado, con un corazón enorme para aceptar de forma masiva a los escritores insipientes. Lo hace como ninguna otra revista en México. Aplaudible. Felicitarlos por publicar a autores con trayectoria, como es el caso de Luis Armenta Malpica. Entre otros autores importantes.

En cuanto a tema central que es un homenaje a uno de sus escritores más importantes de Yucatán, Agustín Monsreal, faltó un poco de crítica a sus trabajos; reseñas, ensayo, entrevista y porque no, alguna traducción del personaje celebrado. Desde aquí va mi opinión muy personal a los amigos de Quintana  Roo. Un simple lector deseoso de continuar leyendo la Revista Caracol Azul, que en su primer número, tuvieron la gentileza de publicar poemas míos. No me queda más que desearles una larga y feliz permanencia en el panorama literario de México.

 

Jueves, 15 Junio 2017 04:57

COMO ANILLO AL DEDO / Eduardo Cerecedo /

 

COMO ANILLO AL DEDO

Eduardo Cerecedo

 

 

 

I

El ex

presidente se pasea por su orgullo,

sale en la televisión.

Acaudalado de dinero, ahora de reporteros

rodeado, mesa sus escasos cabellos.

Y ataca como el cocodrilo su presa.

Da consejos a los políticos insipientes,

en su palabra hay la obscuridad de su sexenio:

Muertos, encarcelados, viudas enfermas;

protegidos por el engaño de lo ocurrido.

Se alisa el nudo de la corbata y pide su reelección

a la cámara legislativa.

Camina con la frente erguida, su gesto como actriz

de telenovela, pero no basta su cinismo; sonríe, saluda

con la mano arriba, la vuelve a levantar, continúa su acción,

cual reina de las fiestas patrias en su pedestal de cartón.

 

 

II

 

Lo miran, lo consideran culpable de lo ocurrido en el Estado,

 sale del país a su antojo, guardias de seguridad protegen

su figura ante las miradas públicas.

Ellos saben con quién andan y también saben

de que pata cojean.

 

 

III

 

El embajador toma tequila

degusta con sus amigos la tierra que lo merece,

un caballito,

un golpe al estómago

quela garganta escudriña,

minucia de alegría en unos tragos.

El embajador despotrica

su rencor,

su felicidad no es de este mundo

sino de su garganta

aparente signo de convivencia

contra su lealtad del desamparo.

 

 

IV

 

El doctor en economía por la University the California

of USA, “universidad patito”. Se baña en las playas

de Cancún, ahora conocedor de alta cocina a la gourmet,

toma wisky en las rocas, después jugo de naranja

con jugo de tomate proveniente del sur de los Estados Unidos.

Bebe, su acompañante, sacado de un table dance,

dentro de las aguas lo besa repetidas veces; llega la noche,

la swite presidencial, una de orgía batracios que bate su temblor

a la llegada del nuevo día.

 

 

V

 

El iniciado en política, lo primero que hace

como preparación, es tomar clases de baile,

los aeróbicos su sueño, invita a su pareja

a clases. Después toman la ducha.

Salen perfumados con los labios enrojecidos,

diríase que escoriados.

No obstante, acuden a clases de francés

en la colonia de enfrente, el momento del proselitismo

se acerca y la distancia entre ambos es más estrecha,

para buscar el voto que los una en santa comunión.

 

 

 

LA REVISTA DE LITERATURA BULIMIA DE CAMALEONES

Eduardo Cerecedo     

 

 

 

 LLEGA A SU NÚMERO 14, UN MEDIO DE DIFUSIÓN

 PARA LOS JÓVENES CREADORES

 

 

Foto de Don Vicente Cruz Palacios (Don Vic)

 

 

(19 de julio de 1952 – 16 de junio de 2016)

4 Camaleón Eduardo Cerecedo /  5 Efraín Bartolomé / 9 Entrevista a “Don Vic”  / 13 Don Vic en el Faro /  9 Alejandro Cecilio Sánchez T.  / 15 Átropos  / 16  Juan Manuel Dávila T. / 17 Ezequiel González / 18 LOS CONSAGRADOS José Gorostiza / 20 Armando Oviedo / 22 José Alfredo Lozano / 25 Patricia Cervantes  / 28 Nayely Baltazar / 31 Minerva Margarita Villarreal / 33 Mauro Ramírez.

Número 14       Febrero de 2017

Tengo en mis manos la revista de Literatura Bulimia de Camaleones, cuyo número 14 está dedicado a “Don Vic”, personaje fundamental para el Faro de Oriente, en CDMX, ya que era el encargado de la parte operativa de dicho Centro Cultural, desde sus orígenes. Sus amigos le hemos querido brindar un mínimo homenaje a su gran figura, como perdona, amigo; la importancia de que todas las actividades deben llevarse a cabo de manera justa y pronta, sin que haya pretextos. Así era la manera de operar de “Don Vic”. La revista Bulimia de Camaleones surge como un órgano de difusión del taller que he venido impartiendo desde marzo de 2002 a abril de 2017, cuya virtud es dar a conocer a los nuevos talentos que se forman en dicho taller de poesía-narrativa del faro de Oriente. Esta revista ha dado una abanico de plumas ya interesantes, cito a los jóvenes autores y otros no tanto que se han formado en este taller y que ha sido publicados en este medio de difusión, ellos son, su director: Juan Manuel Dávila Tejeda, Emma Villa, Sergio Alarcón Beltrán, Alejandro Reyes Juárez, Rafael Colín, Alejandra González Martínez, Juan Carlos Gutiérrez Amador, Daniel Cisneros, Lorena Ortiz, Jacobo Zamora León, Cecilio Sánchez Torres, Claudia Torres C, Gibran Llorca. He citado únicamente a los poetas y narradores que tienen libros publicados y en su mayoría han ganado premios nacionales. La revista surge en 2004, de tal manera que su caminar los ha llevado a publicar a una gran variedad de autores nacionales entre ellos a Raúl Renán,  Efraín Bartolomé, Baudelio Camarillo, Óscar Wong, Armando Oviedo, José Francisco Conde Ortega, Juan Carlos H. Vera,  Sergio García Díaz, María Eugenia Castillero, Balám Rodrigo, Mario Calderón, Jorge Esquinca, Francisco Hernández, Guillermo Fernández, Minerva Margarita Villarreal. En su sección ”Los Consagrados” de igual manera aparecen editados los poetas de lengua española, tanto de Europa como los de América, de Salvador Díaz Mirón a Antonio Gamoneda, una línea fundamental de escritores que han desfilado por esta publicación.

   Siempre es grato saber que Bulimia de Camaleones tiene un espacio en los jóvenes que trimestre tras trimestre si matriculan en el Faro de Oriente. En este número más reciente aparecen los jóvenes que entraron hace un año, narradores y poetas, con una propuesta interesante en su escritura, los cuentos de Alfredo Lozano, es un gozo para aproximarnos a la lectura. El poema UN VESTIDO PARA DESNUDARME, de Minerva Margarita Villarreal, Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes 2016, confirma la selección que se hace en la revista. Enhorabuena por haber llegado a un número nada despreciable.

 

 

 

 

Foto: Magareth Lince Luna

 

BAR CIUDAD DE LEÓN CON EUSEBIO RUVALCABA

        

Eduardo Cerecedo

 

Eran como a eso de las tres y cuarto de la tarde. Allá por los años ochenta, un grupo de amigos nos reuníamos con fines literarios, fines de amistada para discernir sobre literatura, política, sobre la cultura nacional, sobre fut bol, en antros, cantinas, bares, restarurantes del centro histórico, pero una anécdota fue genial. En el Bar Ciudad de León, una tarde de verano, nos reunimos en dicho lugar para festejar que era viernes, los amigos tenían sendos trabajos, cobraban justo antes de la quincena, muy cerca de ese  lugar, para ser exactos “En el Matías Romero, de Estudios Diplomáticos”, Eusebio Ruvalcaba, Enrique Franco Calvo, Mariano Franco Calvo†, Alfonso Sánchez Mújica y su novia, una hermosura, Armando González Torres, (los que no fueron y que también eran parte de la cofradía, Alfredo Giles-Díaz, Josué Ramírez, Carlos Miranda). Pues bien, después de haber comido bien sabroso -de fondo música de arpa y jaranas- canitas, barbacoa, y líquidos rubíes, cervezas, appleton, bacardy. Enrique fue el único que quedó más tomado, y ya saben, se cayó la cerveza… Total abandonamos el lugar, nos echamos hasta el salero en las bolsas del pantalón, los meseros no tan contentos nos despidieron, bajando los escasos escalones, ya en la avenida Eje Central comenzó la juerga, alguien del grupo aventó un envase de agua mineral, otro,  una de cerveza, en eso iba pasando una patrulla y los vidrios rebotaron sobre el parabrisas del vehículo. Ya nos llevó la madre pensamos. Eusebio Ruvalcaba, el mayor de nosotros, como conocedor de esos menesteres, se puso su gorra y nos dijo adiós, nos quedamos -a la buena de Dios- en pleno desamparo. Sabíamos que la patrulla regresaría por nosotros, que los separos nos esperarían oscuros, tétricos; pero el Salvador se acordó de estos parias y la patrulla jamás  regresó, así cantando, ebrios, gustosos, llegamos al Metro Hidalgo, nos despedimos, con el asombro en la alegría, el metro no tardaba en cerrar, la lluvia se hacía más intensa, mojados abordamos el convoy esa noche de verano.

 

La poesía de oriente

(una cartografía que vislumbra un territorio a la vista)

Eduardo Cerecedo

 

 

 

 

 

 

 

La poesía establece una configuración entre movimiento y cambio en el organismo verbal, ya el poema adquiere su propia savia de vigor. La poesía de autores jóvenes y los ya maduritos, quiero decir, los poetas que han comenzado a tomar un lugar inicial en la literatura de sus Estados, el Distrito Federal,  Ciudad Nezahualcóyotl, Chimalhuacán, Los Reyes la Paz, Ixtapaluca, Valle de Chalco, Chalco, Texcoco y Tenango del Aire son fuerzas centrífugas para fondear esa zona geográfica llamada Zona Oriente: desde ahí surge la ruta temática del movimiento: revolución de las cosas. Revolución de la materia. Definen el cambio en las ideas tratadas con un lenguaje llano a veces, buscando siempre lo poético. De esta manera, los nóveles poetas localizan los filones que —les brinda la naturaleza— para acuñar su pensamiento, y les dé la ruta a compartir. La experiencia, primero de la lectura, me ha dado la certidumbre de que los autores de esta área territorial han comenzado con una serie de publicaciones de su obra personal. La experiencia segunda es la de descubrir a jóvenes poetas en los talleres que he coordinado y que sigo orientando aún, para  establecer un trabajo, que viene vinculado a la enseñanza de la literatura, específicamente el de la poesía.

La poesía de los tallereados en mi aula desde el Faro de Oriente cubre una necesidad particular, en primera instancia, la de saber que siguen estando solos, a pesar de la circunstancia y la creación poética. Suma voluntades a coro en busca de ese ente que llevan dentro, ángel o demonio, musa, para otros. A lo largo de quince años enseñando el arte de escribir, me he encontrado con personas que su terquedad los ha llevado organizar más de un libro de poemas y que los textos que conforman esos libros más que valor o cariño por lo escrito, han conseguido que alcancen un valor literario, tal es el caso de Emma Villa Arana, Juan Manuel Dávila Tejeda, Alejandra González Martínez y hablo de ellos, porque son los únicos que tiene esa insistencia con las palabras para formar cuerpos lingüísticos y no se han dejado vencer por la adversidad de las editoriales, ellos han buscado  la manera de solventar esos gastos para ver finalmente su obra editada, Nombrar el cielo y Templo, de Emma Villa Arana, son un ejemplo de cómo se empieza a forjar un poeta, Juan Manuel Dávila Tejeda, con Deshielo, un poemario que sintetiza el fervor por las cosas que le rodean y en otro rubro, el tomo donde se incluye la novela corta de Alejandra González Martínez, Testimonios de mujeres mexicanas, cuya aparición es de este año en curso.  Los Encuentros Nacionales de Poesía en el Estado de México organizados por Francisco Javier Estrada  son un testimonio de la literatura que deberá quedarse y de la poesía que se está gestando en esa zona, hablo específicamente de la de Oriente. Otra fuente inagotable de rastreo literario, son las revistas, Molino de letras, dirigida por Moisés Zurita, Sala mandra, coordinada por Rosa Ivette Tapia, Nezáfora que organiza, Santos Velázquez y Porfirio García, Alterarte, de Antonio Martínez, Bitácora, dirigida por Crhistian  Jardón en el Faro de Oriente, Bulimia de camaleones, de Juan Dávila Tejeda, En el ombligo, de Eduardo H. González, Génesis, de Abraham Sosa y Chingarte, de Juan Carlos Gutiérrez Amador. Revistas cuya aparición ha logrado sostener un contacto con autores que tienen un currículum literario abundante, contra los nacientes escritores. Así como las antologías  y libros colectivos que he preparado y que se han editado la Feria Internacional de Libro en el zócalo de la ciudad de México. Agua de cántaros, 2007; Voces del zócalo, 2008; Urbe poética, los tres títulos en Editorial Zócalo, financiados por la Secretaría de Cultura del GDF y Office Max, Cántaro de arena, Ediciones camaleón, 2007. Así como las antologías de la Editorial Cofradía de Coyotes comandadas por Eduardo Villegas, la colección de libros de Poetas en Construcción, de Porfirio García Trejo, y el Colectivo Entrópico animado por Alberto Vargas Iturbe. Bueno y qué decir, de las Antologías de los Encuentros Nacionales de Poesía en el Estado de México, editadas por Casas de Poeta, A.C.,  coordinadas por Francisco Javier Estrada y Thelma Morales. Los autores ya conocidos y que son los que han tomado la palabra poética como medio de expresión, cito a los escritores que han publicado más de dos obras literarias: José Francisco Conde Ortega, Arturo Trejo Villafuerte, Rolando Rosas Galicia, Antonia Robles, Moisés Zurita, Enrique Villada, Porfirio García Trejo, Filadelfo Sandoval, Eduardo Villegas, Sergio García Díaz, Alberto Vargas Iturbe, Servando Hernández, Kuitláhuac Macías, Noemí Luna, Javier  Serrato Vargas, Santos Velázquez, Patricia Castillejos, Ignacio González Silva, Juan Pablo García Vallejo, Arturo Duque, Raymundo Colín  y los que se me van de la memoria. Con estos autores se forja la literatura que llamo de Oriente. Hablar de cada escritor sería un trabajo muy especial y escribir en específico sobre este grupo también sería algo mega gigante. Es sólo un panorama de quienes viven y conviven en esta zona del Estado de México. Ahora bien, la temática es varia y a la vez, fuente cardinal de todos los tiempos, en José Francisco Conde Ortega es el amor, y lo que esto implica; el tiempo como  algo pasajero, donde la materia vuelve a su origen primigenio. En Arturo Trejo Villafuerte se hace presente la amistad, la vida con su amplitud de imágenes donde a veces la muerte visita lo cotidiano, como medio de convivencia en el mundo soñado. Para Antonia Robles el deseo del otro, es esa búsqueda por complementar su cuerpo hasta hacerlo explosión en el instante que nombran sus predilecciones. Rolando Rosas Galicia ha conformado su universo poético de manera muy peculiar, la observación de su entorno para llevarlo al plano interno, el reflejo de la naturaleza se manifiesta en el poema enlazado a otro cuerpo de poemas, lugar donde el hombre ha perdido el interés de las cosas. Sergio García Díaz, es el poeta de la Ciudad, el poeta que habla de calles, de lugares y sitios cotidianos, donde la gente pasa desapercibida y la rutina los envuelve, pero sólo el poeta inaugura un instante para saberse uno de  ellos, y al fijar su palabra en ese mundo y dialogar con su soledad, se encumbra en el silencio que lo busca. De esta manera, la Literatura de Oriente  es cada vez más conocida en el resto del país. Ya cuya presencia es valuada por los escritores aquí mencionados, estoy seguro que me falta por nombrar a más de tres, disculpas por ello. En otro momento seguiré esta vía, la de apuntes para ahondar en el tema.

 

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Arte Gráfico: Amanaly

 

 

Eduardo Cerecedo

 

En el año de 2001, la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco en su Colección Libros del Laberinto, Edita Práctica de lobo Poesía Reunida, 1985-1999, de José Francisco Conde Ortega, diez libros de poesía contenidos, un volumen bien cuidado donde cada poema tiene su espacio, su propio territorio para asignarle a cada cuerpo lingüístico, la virtud poética. José Francisco Conde Ortega ha ido caminando sin prisa, con cautela, el ritmo lo marca la cadencia de su pulso; el poeta ha observado el tiempo, entra en él, se sumerge, sale renacido para volver con ojos limpios a su circunstancia. El amanecer, la mañana, el correr del día, la tarde, la noche son escenarios donde la palabra se vuelve tiempo, lo retiene para que aparezca la dama, la mujer amada, porque el amor cobra al tiempo su designio. En eso se iguala al poeta Rubén Bonifaz Nuño, al centrar su condición de paria ante la belleza femenina, el mundo tiene valor por que se ama. Expresión que se justifica en Fiel de amor, si antes ya nos había sorprendido con Práctica de lobo, ahora vuelve a hacerlo con esta selección de poemas de corte amoroso, editado por Editorial praxis en 2009. No obstante a ser un volumen breve, están, los poemas que debe quedarse, pues, son frutos cuyo tratado erótico conduce al movimiento amoroso; movimiento estático, donde la reflexión es el fruto de enlace con la historia.

 

   El poeta ha iniciado el caminar de su escritura de manera ascendente, también, quiero decir, que mantiene esa congruencia de creador con la vida en la que participa en las sociedad, el poeta ajeno a becas, a participar en los premios de literatura  cercanos a los gobiernos como instancias culturales. Apenas en 2012 rechazó el Premio Estatal de Literatura Estado de México, dejando a un lado jugosa recompensa económica. Sin embargo aceptó un homenaje en la UAEM coordinado por un poeta, amigo suyo, desligado de la Universidad; al igual el Homenaje que le brinda el Instituto Nacional de las Bellas Artes, el pasado 2012, por sus sesenta años de vida.

 

   Así es el hombre que camina en su escritura, línea imaginaria de tiempo. Saludable por supuesto que el poeta haya reunido una Antología poética cuyas vertientes estéticas favorecen, ese espíritu creador, que lo ha llevado a facturar libros ya indispensables para la literatura mexicana, como lo son: La sed del marinero que regresa, Los lobos viven del viento, Rosa de agosto, Codicia de la calle, por citar parte de la bibliografía del autor, también, de La esquina  de los hombre solos .(Crónica) La selección de poemas que integran el presente volumen fueron tomados de doce libros, diez de ellos contenidos en Práctica de lobo Poesía reunida 1985-1999, a estos se suman Cuaderno de febrero y Fiera urgencia del día. Un mosaico poético - para satisfacción de sus lectores - que José Francisco Conde Ortega ha reunido. El compendio es el segundo, antes había editado  -como arriba cité- Fiel de amor, (2009) poemas de tema amoroso. Ahora a esta Antología poética la nutren poemas donde aparecen los ejes poéticos y temáticos  que son la fuente cardinal de su poesía. Y que le han  ayudado a manifestar su pensamiento en su quehacer con las palabras. Por supuesto, el trato con el verso libre lo ha llevado a conformar un lenguaje rejuvenecido, conocedor de las formas clásicas, aquí da muestra de ello y lo confirma en el libro Fiera urgencia del día, poemario dedicado a sus amigos, maestros y a sus seres queridos; es el soneto que ha utilizado para expresar ese  agradecimiento por el don de la vida y de la amistad, a lo que ello refiere. En este tomo surgen la conciliación de el amor y sus consecuencias: la soledad, la tristeza, el odio cuando es el caso, la alegría, el coraje, el abandono, la muerte. El tiempo como equilibrio entre la materia y el espíritu. Estos elementos viven y conviven en el ser humano, al poeta le han ayudado para conocer el triunfo y la miseria humana en que se encierra el hombre para mirar a veces su condición de mortal.

 

    En ese mundo cotidiano, la poesía de Conde Ortega cae al alma, como una cucharada  de frescor, o como el amanecer de un día lluvioso, donde el sol aún tierno se deja mojar por la luz que ha ganado resplandor. E poeta saluda al nuevo día y expresa:

   

Todavía es octubre

y una hoja sin viento

quedó como dormida

bajo tu clara sonrisa.

 

El poeta no teme decir lo que siente ante la mujer hermosa, aquí la belleza de sus versos, la claridad de sus palabra para formar el mundo que ha conquista do con su voz. Cuando el artista no está de acuerdo con su universo, con los años, con los días, con su geografía, pues crea su propio  mundo para asombrar, de esta manera se congratula o se aleja de sus lectores; es la primera la que ha tomado Conde ortega para beneplácito de los que lo hemos leído. Veamos otra manera de  observar el tiempo:

 

 

Un milagro que nace de la noche.

Y cada alba es oro;

y oro y luz, la madrugada

 

Esta presencia retenida lo justifica como observador del instante, porque la mujer que ama ha compartido con él el tiempo, un instante por efímero que sea, le convida algo que lo hace real y bondadoso con sus semejantes. Así ha ido ascendiendo la poesía Conde Ortega, en cada libro que pone en librerías del país.

 

Pues abundante es el contenido de esta Antología Poética  en temas, como, para que el lector haga justo ese deseo ferviente del poeta, de recitar de memoria, no sólo un verso, sino un poema, para recordarlo, y así que no haya sido en vano su paso entre nosotros. Pero en el caso del poeta nacido en Atlixco, Puebla, 1951, aún tiene una veta que trabajar con mesura, como lo ha venido realizando con su poesía, en otro tiempo escribió Jaime Sabines: En silencio como se hace la luz dentro del ojo. Qué más se le puede pedir al creador, más que continúe con esa labor, la del espíritu, al plasmar  su vida, sus deseos, sueños, con lo que trae dentro, ponerlo en la balanza de la vida cotidiana. Para seguir probando esos frutos terrenales ¿qué a veces se le niegan? ¿O se le rebelan? Veamos que nos dice el poeta:

 

Vemos pasar a las muchachas.

Tomamos ron, agua o cerveza.

Jugamos con nuestro reloj de arena.

 

Allí la visión del poeta, lo que expresa es algo fugitivo, los verbos llevan el ritmo de la marcha, el tiempo corre dejando ese vacío del momento. La imagen de la clepsidra cierra de manera puntual la idea  fugitiva de la escena. Por tanto, el poeta nos lleva por los distintos momentos de su creación en Antología poética, sirva ésta para que se refleje un tiempo, una historia espiritual, una geografía cotidiana que el poeta ha sabido capturar con su oficio, el de la escritura, haciendo de las palabras, un lenguaje peculiar, dotándolo de frescura y asombro en cada poema. Aquí el poeta compartiendo su palabra, su voz, y su presencia.

 

                                   Ixtapaluca, Estado de México, invierno de 2017.