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LOS SIETE TITANES CULTERANOS:

APROXIMACIÓN A LA DISIDENCIA

DEL ESPACIO POÉTICO 

/ José Miguel Lecumberri /

 

  1. El laberinto sonoro

“... Por eso también los libros

sagrados están escritos en lenguaje ritmado, lo cual, como se ve, hace de ellos otra

cosa que los simples “poemas” en el sentido puramente profano del término que quiere

ver el prejuicio antitradicional de los “críticos” modernos; y, por lo demás, la poesía no

era originariamente esa vana “literatura” en que se ha convertido por una degradación

cuya explicación ha de buscarse en la marcha descendente del ciclo humano, y tenía un

verdadero carácter sagrado.”René Guénon- El Lenguaje de los Pájaros

 Como afirmara Gastón Bachellard, el poeta “habla en los umbrales del ser”, ese ser que para Hegel es la Nada: “El hombre es esta noche, esta Nada vacía…”*, ¿y el poeta?, portavoz quizás, del silencio infranqueable “es la noche del mundo que se presenta ante nosotros”*

 En este contexto, Ernesto Fernando Iancilevich, al hablar de los cinco niveles ontológicos de la poesía, inicia preguntándose, no sin cierto recelo: ¿Qué es poesía?, como parte del mundo fenoménico Iancilevich la hurga, encontrándole cinco principios de ser en sí:

Así, la poesía, en su aspecto fenoménico, aparece en cuatro niveles ontológicos: 1) lingüístico (acontece en la lengua), 2) literario (se ubica como género en la literatura), 3) histórico (se sitúa en la historia de la literatura), 4) crítico (interroga su propio hacer). Por cierto que el cuarto estadio no excluye los tres precedentes, sino que los conserva y proyecta, al modo de interrogación provisional, en su ir hacia la visión.

 […]El quinto grado ontológico de la poesía es el metafísico; allí acaece cognoscitivamente en la visión.1 Como representación en el mundo, la poesía es ante todo la revelación de la paradoja de identidad entre el ser y la nada. Con base en lo anterior, resulta indispensable que, antes de ahondar en el análisis de Espacio en Disidencia, aclaremos estas dos cuestiones principales: ¿Qué es poesía? Y, por consiguiente: ¿Es poesía aquello que los siete titanes han publicado?

 De todo el universo teórico, que intenta desde varias perspectivas brindar una concepción adecuada de la poesía, para efectos de este breve ensayo, tomaré la senda, como ya se podía adivinar desde sus primeras letras, de la poesía como fenómeno cultural, como un movimiento del espíritu humano que se manifiesta y revela a los sentidos en la forma sublime de la melodía y la armonía, y no tanto como ese mero ejercicio de lirismo arbitrario, al que nos han acostumbrado, a una especie de parodia poética, que circula indiscriminadamente en las esferas oficiales de la cultura. Antes de dar un concepto de poesía, quiero referirme a la advertencia que José Lezama Lima escribió en su diario, en el sentido de la inaccesibilidad de la poesía como conceptualización meramente racionalizada, y los peligros de intentarlo:

 Cuidado con la filología [...] Pudiera pensarse que el objeto último

de la filología es el intento diabólico y perezoso de definir la poesía.

Hay en esa ciencia la obstinación diabólica de querer hundir un alma.2 Sin perjuicio de lo anterior, y en el entendido de que este no es un trabajo de investigación sino un ensayo, es importante dar cierta luz sobre el criterio específico a usarse para dar mi concepto de poesía, por ello recurro a la definición que en su deslumbrante y breve texto El parásito de los poetas, Emil Cioran nos brinda sobre el poeta:

 En esto reconozco a un verdadero poeta: frecuentándole, viviendo largo tiempo en la intimidad de su obra, algo se modifica en mí: no tanto mis inclinaciones o mis gustos como mi propia sangre, como si una dolencia sutil se hubiera introducido en ella para alterar su curso, su espesor, su calidad. Valéry o Stefan George nos dejan allí donde les abordamos, o nos vuelven más exigentes en el plano formal del espíritu: son genios de los que no sentimos necesidad, solo son artistas. Pero un Shelley, pero un Baudelaire, pero un Rilke intervienen en lo más profundo de nuestro organismo, que se los apropia como lo haría con su vicio. En su proximidad, un cuerpo se fortifica, y luego se ablanda y se desagrega. Pues el poeta es un agente de destrucción, un virus, una enfermedad disfrazada y el peligro más grave, aunque maravillosamente impreciso, para nuestros glóbulos rojos. ¿Vivir en su territorio? Es sentir adelgazarce la sangre, es soñar un paraíso de la anemia, y oír, en las venas, el fluir de las lágrimas...3

 Un poeta, alguien que hace poesía, es pues ante todo un “agente de destrucción”, luego entonces se infiere que, al menos para el pensador rumano, la poesía es destrucción, ¿pero qué clase de destrucción sería esa? La poesía es tal vez como esa “noche oscura del alma” que los místicos describían de la siguiente manera:

 En esta noche oscura comienzan a entrar las almas cuando Dios las va sacando de estado de principiantes, que es de los que meditan en el camino espiritual, y las comienza a poner en el de los aprovechantes, que es ya el de los contemplativos, para que, pasando por aquí, lleguen al estado de los perfectos, que es el de la divina unión del alma con Dios.4

 Tal vez y como sugirió Pablo Picasso, en clara referencia a las antiguas tradiciones orientales: “todo acto de creación es en primer lugar un acto de destrucción”, la poesía destruye y, a diferencia del arte, la poesía interviene no sólo en el sentimiento, en la formalidad del espíritu, sino que conmociona los cimientos de su existencia y conduce, con la ternura de una madre enloquecida por su propia belleza, a un estado de videncia, que sólo es posible lograr por medio de las palabras como materia prima de la conciencia, esa misma que el demiurgo trabajó a partir del barro primigenio, la palabra es pues fuente, emanación de luz que se proyecta en el instante y conduce a la eternidad por las venas putrefactas del tiempo, la poesía es la imagen de aquello que sólo es posible para el hombre, aprendiz de divinidad.

 Tal y como Rimbaud la concebía, la poesía es ese “largo, inmenso y sistemático desarreglo de todos los sentidos”, donde el espejo queda inmaculado, para siempre puro, libre de reflejos donde el ser y la nada se identifican en toda su plenitud.

 Aquí, se aprecia un complejo juego de forma y fondo, de estructura y contenido en el cual la poesía se va desarrollando. La poesía es un camino fuera del espacio y del tiempo, una primera referencia de la desintegración del cosmos, ejercicio de contemplación que nos conduce a un irrefrenable asombro de la Nada, a una inactividad y a una falta de potencia vital por virtud de la cual, se llega al “Misterio de todos los misterios/Llave de toda mudanza”5

 La poesía es de los pocos objetos sagrados que aún perduran, a través de ella, las eras imaginarias quedan testificadas, grabadas para siempre en música y silencio, en un laberinto eterno de diáfanos simbolismos.

 

  1. Los ídolos de cobre sobre el río

 

“Porque me ven la barba y el pelo y la alta pipa dicen que soy poeta..., cuando no porque iluso suelo rimar –en verso de contorno difuso- mi viaje byroniano por las vegas del Zipa...,”

                León de Greiff

 Tras aceptar el encargo que me fue conferido, respecto a la elaboración de un ensayo crítico sobre una antología de siete poetas mexicanos de mi generación, titulada Espacios en Disidencia, una incierta emoción me afectó profundamente. Me había colocado en una posición de dilema doble, por un lado la inevitable vanidad y el escepticismo receloso que la enmascara, como a una rosa, por otro lado, la rasgadura del velo, es decir, el deber de limpiar la vista por la “fuerza del conocimiento” como diría Nietzsche y así, a la manera de un cabalista medieval hacer guematria, sopesando cada adjetivo al medir las redes rítmicas y diseccionar sintagmas hasta conseguir el núcleo lleno de vida, que es la verdad poética.

 De esta forma, la misma noche en que recibí el texto aludido coeditado por Editorial Praxis y Ediciones Velamen, comencé a darle una primera lectura de aproximación. Para grata sorpresa de mi ego, desde los primeros versos que leí comencé, poseído por una tristeza de asbesto, impermeable al aciago fuego, a notar la pobreza del lenguaje, lo tropezado del ritmo y la falta, por no decir ausencia, de contenido en los poemas. Me tope, con patéticas plegarias de ateos.

 Pese a que más adelante en este trabajo, describiré el análisis efectuado a los poemas, puedo adelantar, a manera de ejemplo y a la vez fundamento de estas tan abruptas aseveraciones, lo siguiente:

 “Confundido, iluminado

Descendiendo del tiempo

Como alguien que se hunde en la marea

Al fin soy

Al fin descanso

Al fin me tengo

Al fin me entiendo

Al fin suspiro con un beso

Ya muy lejos de mi cuerpo.”

                                                      Leopoldo Lezama. “Canto Metafísico”

 

Ejemplos como el anterior abundan en la antología. Dulcemente agraciados con las más altas cualidades de los poetastros oficialeros: excesivo uso y abuso de los gerundios, arritmia, lugar común recurrente hasta el asco, divismo, cursilería posromántica y una generosa ración de mensajes obtusos y vacíos. Cito:

 “La vida ha sido amar con el amor de los ciegos. Escribo en el silencio. Miro la lluvia que nunca pasa, en la ventana. Mi padre no se pudo ir a la guerrilla porque tenía el pie plano…”

                  Rafael Mondragón. Cuarto Fragmento.

 Pirotecnia literaria, verborragia que no llega siquiera a ser infecciosa, sino simple y llanamente sosa, fragmentos tan reveladores y hermosos como aquel canto escolar que dice: Juanito tiene una pelota redonda.

Una consecución de ripios sonoros, que en lugar de musicalidad, provocan cierto extrañamiento de la razón que confundida, deriva casi irremediablemente en la desidia, y al fin, en el desentendimiento de la obra. Por ello, es imperativo cuestionar no sólo al autor y a la obra, sino también a quienes tenemos la desgracia de pasar nuestros ojos por sus páginas. ¿En dónde se ubican estos siete titanes con sus voces desplomadas del Olimpo? ¿En qué espacio ontológico anidan estas lívidas urracas con pretensiones de cuervo?

 Para Leopoldo María Panero, quien a pesar de estar recluido en una institución de “salud mental”, parece ser la potencia poética más lúcida de estos días, el poema es “el dios más siniestro que existe”6, en este sentido, este dios extranjero, peligroso, matemático e indiferente que uno execra del alma como prueba de una existencia que se presupone vacía, como un cadáver anticipándose a la propia muerte, presupone un cierto desequilibrio, una debilidad enfermiza por la autodestrucción, cuando no un divismo, una exagerada megalomanía, la cual sólo puede producir composiciones tan lamentables como la que a continuación cito:

 “Una flor, fingiendo

Se jacta desde el aire:

La mariposa”

                            Luis Téllez. “Una Flor, Fingiendo…”

Respecto a este poema de Luis Téllez, se puede decir por ejemplo, que es un vergonzoso intento de imitar la poesía japonesa, con una pretendida profundidad que a fin de cuentas se evidencia más bien como una estructura vacía, pétalos sin flor, pues no sólo se limita a ser poco original, sino que más aún, se convierte en menos que el polvo de la sombra de piezas tan maravillosas, como la que a continuación me permito citar:

 “¿Una flor caída

volviendo a la rama?

Era una mariposa.”

Îo Sógui

 

Ciertamente la culpa no es del todo de quienes publican estos textos, sino de aquellos que, jactándose de su calidad de académicos o eruditos, les permiten publicar textos que debieran de ser sólo ejercicios personales para el perfeccionamiento del oficio. Lo anterior, es aún más grave en tanto que siendo conocedores de las letras hermosas, patrocinaran la publicación de estos ensayos, como si fuesen la labor de poetas con oficio, seguramente sus intenciones para con estos jóvenes poetas, no han de ser cien por ciento literarias, de otra forma ¿porqué bautizarían con su hedionda saliva negra a este infortunio literario? Parafraseando a Edgar Allan Poe: sólo vale la pena escribir cosas nuevas, o escribir de cosas viejas de nuevas formas.

 Ahora bien, analizaremos algunos de los textos de esta antología, a la luz del método de las Redes Rítmicas, el cual pretende desenterrar el núcleo del poema, es decir el paradigma que contiene lo que realmente el autor quiere decir, a través de la detección del ritmo y las palabras acentuadas, ubicando los acentos de calidad en cada verso. Asimismo, también muestra la técnica de composición, la armonía y la melodía, las rimas y, en este caso, por tratarse de versos blancos, el metro, que da la cadencia a los poemas:

 

I.- “(9/11)” de Iván Cruz:

1Con / qué / cer / te / za 5 A: 2, 4

2Nos / en / ca / mi / na / ban / al / ma / ta / de / ro, 11 A: 1, 5, 10

3Con / qué ab / ye / cta / pa /cien / cia 7 A: 2,6

4Con / su / mie / ron / ge / ne / ra / cion / es 9 A: 3, 8

5Y o / ri / na / ron / a / nues / tros / muer / tos. 9 A: 3, 8

6Hoy, / la a / bun / dan / cia / de / sus / cer / te / zas, 10 A: 1, 4, 9

7La ab / yec / ta / pa / cien / cia / de / sus / le / gio / nes 11 A: 2, 5, 10

8Se / mi / de en / el / rau / dal / de / sus / es /com / bros. 11 A: 2, 6. 10

II.- “Los Gatos” de René Morales:

1Por / que / soy / lib / re 5 A: 3, 4

2Te in / vi / to a / co / rrer / a / los / te / ja / dos 10 A: 2, 9

3A / co / mer / tór / to / las, / a / ver / quien / se a / ho / ga / pri / me / ro / con / las

[17 A: 3, 4, 8, 9, 11, 14

4plu / mas / en / la / gar / gan / ta 7 A: 1, 6

5Te in / vi / to a / la / mer / nos / los / lo / mos 8 A: 2, 5, 8

6A ha / cer / el / a /mor / con / do /lor, / co / mo / lo ha / cen / los / ga / to

[15 A: 2, 5, 8, 11, 14

7A / mau / llar / has / ta / que / se / nos / re /vien / te / la / gar / gan / ta 15 A: 3, 10, 14

III.- “5” de Luis Paniagua:

1El / dí / a 3 A: 2

2Vis / te / la / tran / qui / li / dad 7+1 A: 1, 7

3Co / mo un / a / bri / go 5 A: 2. 4

4Al / am / pa / ro / del / cual 6 A: 3, 5

5Llo / viz / na 3 A: 2

6Y / nos / sal / pi / ca 5 A: 4

7(co / mo / con / tra un / mu / ro) 6 A: 5

8la / de / ses / pe / ran / za. 6 A: 5

IV.- “1” de Alberto Trejo:

1De / be / ser / la / ven / ta / na a / bier / ta, 9 A: 1, 3, 6, 8

2son / ri / sa / del / ár / bol / que / se hi / zo / pri / ma / ve / ra; 13 A: 2, 5, 8, 12

3o es / ta / sen / sa / ción / de / noc / tur / na / car / ne, 11 A: 1, 5, 8, 10

4o el / sa / bor / a / dis / tan / cia / de / los / o / jos / que / re /cuer / dan,

[15 A: 3, 6, 10, 14

5o la / len / ta a / go / ní / a / de u / na i / ma / gen 10 A: 2, 5, 9

6que / no / ter / mi / na / de / mo / rir 8+1 A: 4, 8

7lo / que / vie / ne 4 A: 3

8to /dos / los / dí / as 5 A: 1, 4

9al / ca / fé / de / las / ma / ña / nas. 8 A: 3,7

 

Como se dice popularmente “al buen conocedor, pocas palabras”, los textos número I, II y II ni siquiera pueden considerarse poesía, son prosas a renglón cortado, no existe la más mínima noción del verso libre, ni por asomo se les puede dar una lectura rítmica, los acentos están acomodados de formas tan arbitrarias que los “versos” carecen de toda musicalidad. No vale la pena siquiera que profundicemos en el estudio de estos deplorables pasajes.

 Por lo que hace al texto número IV, es evidente que Alberto Trejo asistió siquiera a alguna de sus clases, ya que el suyo, es un poema que cumple los criterios del verso libre, aunque ciertamente en los tres últimos versos, el ritmo se cae por completo.

 Por lo que hace al estudio de fondo de este poema, llama la atención de forma especial el tema, cliché de la melancolía, aquella carne nocturna, aquellos ojos recordados, la imagen que aún entra por la ventana abierta, el medio morir y la rutina previsible del café. Con una sobrada ingenuidad simbolista, el fondo de este poema lo podemos encontrar en un sin fin de cantos populares. Extraña forma esta de hacer “poesía culta”, componiendo una cursi balada estilo Ricardo Arjona, disfrazando todos sus lugares comunes con versos de arte mayor. Alberto, no te confundas, lo tuyo son los octosílabos trovescos.

 

  1. La antipoesía como un fracaso del espíritu

 

“¡Ah, preocupaciones de los hombre!

¡Ah, qué gran vaciedad hay en las cosas!

‘¿Quién leerá esto?’ ¿A mi me dices tu eso? Nadie, por Hércules.

‘¿Nadie?’ O dos, o nadie. ‘¡Vergonzoso y compasible!’ ¿Por qué?...”

Aulo Persio Flaco

"Cállate o di algo mejor que el silencio."

Pitágoras de Samos

¡Vaya profanación!, la de estos titanes. Momificando en el lugar común, el cuerpo ya tantas veces resucitado de la inspiración. De vez en cuando es saludable comer carroña y vomitar plumas de pavo real, según la más pulcra exégesis sobre la poética de Carnero. Quienes realmente nos dedicamos al oficio de unir y desunir palabras, de modificar la esencia escondida con las diferentes posturas del nombre permanente, sabemos que la fama no la merece nadie, y que la Historia, ese Leviatán afeminado, conoce a quienes “están hechos para el látigo” como diría Baudelaire al desnudar su corazón, y golpeará, no por justicia sino por capricho.

 La poesía no es recomendable para quien busca la gloria, la fama o riquezas, pues es el viaje de uno con su propio cadáver a cuestas, la poesía debe revelar el no-ser como única verdad posible, como aquello hacia lo que todo ser tiende y en lo que el universo entero acabará, la poesía es un Nirvana terrorífico, porque es posible llegar a ella en cualquier estado mental, ese es su peligro, una receta infalible para el insomnio perfecto.

 En este espacio yo sólo veo una disidencia, sin excepción, los siete autores renuncian a la poesía y se adhieren a aquel ya caduco movimiento de antipoesía que ciertamente hoy es por demás anodino. La matemática precisa a la que responden el ritmo, el metro y la sintaxis, aún en el verso libre y en el verso blanco, estos dos últimos que supuestamente son trabajados por los titanes, aunque a veces parecen indecisos sobre este punto al grado de perder en ocasiones los estribos y coquetear con la prosa sin un sentido aparente de las proporciones poéticas ni del aliento, ese que provoca la asfixia, en última instancia, la música del poema. Así, la ausencia de esta labor de medidas y cuentas de las sílabas y los versos, de fonemas y de acentos, parece no alterar el firme propósito de los titanes de escribir poesía, de colocarse como ídolos adentro del lecho del río y cortar su cauce.

 Así, esta poesía culta que pretenden hilvanar los siete titanes en laberínticas ramificaciones, no puede ni siquiera ser considerada parte de esa carga renovadora, de esa verdadera actitud de exploración de los rojas raíces del insomnio intelectual, cuando se cae por falta de talento, o lo que es peor, por falta de dedicación, en tantos ecos de silencios mal ubicados, en tantos derroches de imágenes desarticuladas y naiff, donde el lenguaje poético no es más un ordenamiento de lo enigmático, a la manera de pensar de Borges, sino una simple estructura de perdición, donde quien escribe es el último en disiparse, pues ni siquiera él está presente en su propio engendro.

 Espacios en Disidencia, es un ciego testigo más de la ignominiosa actitud de un statu quo que ha encontrado la fórmula de acallar el espíritu revolucionario, regalando puestos y oficinas de mediocre gestión, y ya que si bien es cierto que la burocracia es el purgatorio de los revolucionarios, es un malogrado umbral del infierno, donde el Estado puede y de hecho crea un espacio libre de toda subversión y por tanto desarrollo en el discurso literario actual. Por tal motivo, en Espacios en Disidencia, no encontraremos las nuevas voces de la poesía mexicana, por el contrario, encontramos la decadente letanía del automatismo esteticista por el que se pretende justificar la caducidad del espíritu humano.

Publicado en ZONA DE DESASTRE
Domingo, 24 Enero 2021 03:24

Semillas / María Calle Bajo /

 

 

Semillas

María Calle Bajo

 

 

Edición: Buenos Aires Poetry.

Año: 2020.

Colección ©Pippa Passes.

 

 

 

 

I N G R A V I D E Z

 

La mente me persigue por aquel atajo

en el que sólo nosotros intervenimos,

el espacio recluso que congestiona

de puertas para adentro el tumulto ajeno.

Donde se detectan las derrotas,

las iras y los miedos de siniestros

pliegues de cartón piedra,

pero no voy a sellar las grietas urbanas

que abren la ruta de las riquezas sagradas.

Han recorrido las agallas

tantas batallas sin héroes, sin rastro,

sin contorno raso en el sumidero,

que no basta con el resultado añejo y manido,

pero tal vez sirva el ceño fruncido asilvestrado.

Desobedecen también las creencias,

bastas singularidades de un confín de anhelos,

sobrevuelan sobre un friso de pensamientos delatores.

De aquí ya no pasan,

todo queda tapiado hasta el picaporte…

Emana la dicha por derroteros,

se empaña el metal,

la mirilla de jade se dilata

y mientras se contrae el pulso.

Doble propósito comedido; el reglamentario,

a no ser que escape de puntillas

y, el desprovisto de pautas, a trompicones.

Dificultad para un organismo definido:

¡ P E R E C E D E R O !

 

 

 

S O L U B L E

 

Qué encubre este miedo atroz;

Un traje medido en miserias,

sustento en el paladar. Sed.

Enseres incompatibles con el relato...

Qué muestra esta carne herida;

Una maleta muda de regresos,

andrajos en las huellas. Hambre.

Inaccesibles reliquias actualizadas…

Qué esperan estos pasos perdidos;

Unos ideológicos sumideros,

idealismos desmedidos. Guerra.

Incandescentes cenizas petrificadas…

Qué requieren de nosotros;

Unos ojos descarnados.

Motín económico. Fósil.

Cicatrices de caucho encorchadas…

 

 

D E S T I E R R O

 

Siento que me estoy pariendo a trozos.

Ya no me conformo con nacer a medias.

Ristras

tripas

líquidos sobre el amor de tenerme.

Estoy pariéndome a solas

y lo primero que veo

es la carne numinosa entre la hiel

porque ya parí los ojos,

que le dan vida a los sentidos.

Ya los he parido…

También nacen de ellos las manos,

jabón que quiere anclar mi boca,

restriega mi lengua, frota la nariz,

y enciende la risa anafórica.

Ya brotó mi cuello de cisne oculto.

Me construyo,

me individualizo en este esquema,

numen,

renombro mis dedos,

Vuelvo a mí

atravieso el antes.

Latidos,

pasos,

córnea de andanzas,

axioma en cultivo.

Me desafío.

 

 

 

 

S u p e r f i c i e s…

 

Ligera pluma, voy a añadirte a esta esfinge

que tupe su dermis de fuego.

(Sátira virginal donde batallan atuendos consumidos)

Frente al busto que atesoras, manantial de dunas:

Acúsame por seducirnos, parva boca,

brota, es cuestión decisiva,

sincrónica sugestión que ronda a la suerte

entre ligaduras,

en otro vespertino embate, y así

están contando los segundos las papilas gustativas

que te secuencian,

una a una, de par en par, se solapan…

Dispersos aquellos

azares, ahora se cubren por la retina,

se aprisionan hasta derrocarse en una matriz,

legendaria…

Y el parlamento sentencia el filo ardiente que da nombre

a tu furibunda silueta, montura de coces.

Te deslizo.

Entrepierna que ha desvelado

tu sentido común de arena.

Como la del reloj que se cuela por esa holgura caprichosa.

Sumidero de besos,

sacro hueco.

Donde se clama penitencia

o se renuncia al miedo.

Ancla de dones:

Pelvis suntuosa, armónico viaducto.

Contorno etéreo.

(BÁLSAMO RESUELTO)

 

 

C A R A B E L A S

 

Se han abierto a ti mis miedos.

Viento del NORTE:

¡Ven y trae a mi calma toda tu entrega!

Mandorla del riesgo, azota a la estirpe que hay en tu centro.

Viento del SUR:

¡Ven y aflora en mi dicha el sacro consuelo!

Ciclón

Huracán

Vendaval

Tifón

Azota la ira que emana espumosa.

Azota el abrupto candor.

¡Azótalos!

Viento del ESTE:

¡Ven y apila el temblor!

Arranca las pausas

Arranca los tiempos

Arranca de cuajo el silencio.

Sí, céfiro almanaque,

¡barrena certero!

Qué tiemblen, qué bramen.

Viento OESTE: Te espero.

¡Apocalipsis!

 

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Planosecuencia de una mujer maravilla

Fabiola Amaro

 

 

Conspiración

Soy quien te permitía seguir, quien te motivaba de tal manera que cambiabas de forma, te seducía con poderes únicos, extraordinarios. Fui quien te llevó al abismo y luego te sujetó. Te convertí en héroe de mi vida, desaté tus manos y escapaste del enemigo. Te arrastré a la paz de mis ojos, te di de beber materia de mi cuerpo. ¿Aún lo recuerdas?

 

Mujer de maravillas

Soy esa clase de mujer
que se queda parada en la cornisa
esperando al viento y la verdad de una noche

Las calles no siempre cuentan historias gratas hay un vértigo seduciendo
se cruza con mis piernas de acero
me hace inmortal

Este corsé no es utilería para encontrar mi sex appeal

no se define en las líneas precisas de una cintura

Es mi armadura
un caparazón de heroína no se rompe
con cualquier viento

 

Doble de acción

Sacó del bolso
un secreto
lo puso en mi sien
Déjame ir murmuró
En otra dimensión
Adoptó una identidad distinta indescifrable
Apretó el gatillo de palabras
y libre fue

 

Mujer de mundo

No te culpo
también mi vida secreta
se deriva en el reconocimiento de dos mundos

Queda reducida
a la piel que seduce tu disfraz

 

Guerra ordinaria

Recibió propuestas para quedarse en casa
hornear un pastel de manzanas
cuidar niños
dormir de noche
Pero a ella le gusta vivir de su espada
el miedo es un peligro que le permite
ser guerrera de su destino
 
 
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EL DIA EN EL QUE SE PERDIÓ EL DO Y LA CANCIÓN FAVORITA

Roberto López Moreno

 

 

 

 

 

EL DÍA EN EL QUE SE PERDIÓ EL DO

 A María Granillo

Ese día, ninguna sinfonía pudo ser ejecutada en ninguna parte del mundo, porque el Do había desaparecido de los pentagramas. Musicólogos, etnomusicólogos , investigadores en tablaturas cargadas de ayeres, maestros de conservatorios, directores de orquesta, ejecutantes, melómanos y hasta no melómanos, morbosos se lanzaron a la búsqueda del Do tan extrañamente desparecido No estaba el Do ni en las ondas del agua, ni en los fuelles del viento, ni en la garganta del pájaro. No encontraban al Do en ninguna parte y esto desvinculaba el resto de las actividades humanas, desordenaba el mundo. No encontraban el Do. Y así las horas hasta que alguien dijo haberlo visto en el panteón del Monasterio Novodevichiy. Hasta ahí llegó el contingente de afligidos. Si, ahí estaba el Do, compungido, triste, postrado ante la tumba de Shostakovich. Le hablaron al oído tiernamente, le enjugaron alguna lágrima y regresaron con él a la tibieza de los pentagramas. Entonces volvió a funcionar la maquinaria de la música y del mundo, perfecta, exacta, como si nada hubiera pasado.

 

 

LA CANCIÓN FAVORITA

 

La noche entera se la pasó planeando el crimen. Su canción favorita repetida una y otra vez, y otra vez, y otra, y otra más, estuvo siempre ahí, a lo largo de la larga noche, para inyectarle el valor que requería durante el desarrollo de su plan. Llegado el momento maldito se dirigió hacia donde le llamaba irremediablemente la cruz de sangre. Cometió el crimen con saña, luego, el hurto consecuente. Y luego, se fue directo a su condena eterna, cuando se enteró por los periódicos del día siguiente, de que su víctima había sido precisamente el autor de su canción favorita. Cada vez que escuchaba aquello de Volver, Volver, Volver... volvía el cuchillo asesino hacia su propio vientre, hacia el centro de su corazón podrido, sentía con terror aquel filo, frío, fino, fijo rompiendo lentamente las venas, los tejidos, las células del alma gangrenada. Y así por siempre, hasta llegar sin llegar nunca a ese inasible al que llaman el infinito.

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Domingo, 17 Enero 2021 16:56

Hoy amaneció incoloro / EL SEIS /

 

Hoy amaneció incoloro

EL SEIS

 

 

 

Hoy amaneció incoloro

M

u

e

r

t

o

como si todo se lo tragasen algunos ángeles ebrios

el olor pestilente/penetrante/ de la sol-edad

es absorbido

por esos entes quiméricos de vestimentas inauditas

y de modales afeminados

que en estados de fabulosas conveniencias etílicas

le dan miles de vueltas/con sus alas de pajarracos de-mentes

a la tierra macilenta/enferma de senectud cósmica

 

Tristeza /llenas de gusanos azabaches  la noche

 

Allá

a

b

a

j

o

los humanos se carcajean/falos sonrientes

mientras miran volar un cortejo de hermosas mujeres

que hacen piruetas sobre la neblina gélida/oscura/bruna

mostrando desenfadas las curvas de sus encendidos cuerpos

que en semejante travesía arrojan infantes llorones/fetos garzos

es apocalipsis venenoso/pues… llueven orgasmos enloquecidos

sobre la tierra embravecida

para fecundarla de pura sexualidad/de gemidos eternos

y hasta de frenéticos suspiros/delirantes/ ¡extravío puro!

 

Tristeza/llenas de mariposas negras las almas

Ni siquiera los relámpagos furiosos/ que salen de la boca universal

con sus flechas flamígeras/llenas de venenos pavorosos

pueden “apagar” los gemidos perpetuos/del avispero mujeril

que preparan sus aguijones suculentos/para seducir con sus arcos de pechos

/sus lanzas de caderas tersas

y sus sudores pandémicos de lúbricos ardores

que envuelven/cercan/a los hambrientos de libídine

y hasta de amores/de amores…

Tristeza/lloviznas las caras pálidas de las mujeres excitadas

 

En brama/en celo sempiterno/se desmoronan desde la cúspide erótica

/las diosas desnudas/convertidas en mujeres aladas de orgiásticos cantos

/buscando oídos célibes/mancebos/ para extasiarlos/transportarlos

/Hasta los confines eternos del Cuadrilátero Voluptuoso

 

Tristeza/perra con dientes de marfil… y ojos de gata A

Z

U

L

 

 

  

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Brevísimo ensayo sobre la belleza

 Homenic Fuentes 

 

 

La belleza no está en las cosas

 

                                          que acarician los sentidos

 

Lo sé por la vagina que arde

                     Los labios se desprenden danzarines

                      alejados de un simple beso

 

La belleza son los dientes amarillos

                          que muerden la manzana

                                        y sangran las encías

 

Es el olor de axila

la mirada que atraviesa

                      Los fieros dedos

                      que hurtan a hurtadillas

 

                              "eso es la belleza"

             el nudo de alientos amargos

             la suciedad del contacto

las ingles que transpiran

 

La belleza no es el campo que dibujas

                           es el chancro

          la hepatitis de unos labios

las nalgas derramadas

 

La belleza es lo que somos

                                    jugos gástricos

                                            fluidos viscosos

 

                                                      también el asco

 

 

 

 

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Miércoles, 13 Enero 2021 19:49

INVIERNO Y PRIMAVERA / Rocío García Rey /

 

 

 

INVIERNO Y PRIMAVERA

 Rocío García Rey

 

Mi madre depositó en mí palabras de la primavera,

pero algunas veces, cuando la angustia la abarcaba

también depositaba en mi cuerpo palabras dictadas

por el señor invierno.

                                    ​​​​Ninguna relación ajena a los ocasos

​​​​                                    no estoy libre de culpa porque sigo atada

                                    ​​​​a las palabras del señor invierno.

Lucho por recuperar mi cuerpo

cuerpo no anestesiado por la ausencia de la madre.

Ahora cuerpo distinto asomándose a las azoteas de la Aurora.

Vuelve a presentarte Aurora

vuelve con tu petición para no pintarme

los labios de carmesí intenso.

 

II

 

Mi madre depositó palabras con ira y con ternura

conjugación del oxímoron maternal

para su triste historia.

Perdón, señor Huidobro por no hallar

el adjetivo convincente

porque señor, Huidobro mi madre

marcada fue por los señoríos del destierro

de una tierra llamada felicidad.

Ocre mundo/ ocre grito / y las angustias a los seis años

por los gritos de un padre alcoholizado.

Estoy viajando exactamente a la doble memoria.

Tengo muchos cuadernos para reinventar los hechos.

Podría reinventar en las libretas,

incluso el día de tu muerte,

pero al final sé que el poema se angustiará

como lo hacías tú, madre.

 

III

 

Quise castigarme por estar sana

y las palabras ocres

y la historia invernal

las ingerí en forma de comida:

mi cuerpo y mi rostro mutó.

Y ¿sabes madre? Ha sido difícil

hallar de nuevo los torrentes de sonrisa.

Me columpio en el duelo inverso

y tal vez ahora, tonta abeja,

lloro por no haber platicado contigo

en tu última noche.

El abrazo en silencio se posó

y declaré una lánguida fortaleza

como declarar estar lista para el examen

sin haber estudiado geometría.

 

IV

 

Lista para el examen no estuve nunca

tonta abeja, he dejado de producir la miel

para endulzar la vida,

 

pero produzco sueños de disparatadas historias

Donde tú vuelves a parir trozos de vida.

 

V

 

Aquí estoy respirando las múltiples ausencias

aquí estoy, regordeta en luna azul o luna rota.

He guardado tu agridulce voz en mi memoria

tus palabras son mi dosis para enunciar

los escuálidos tonos de la vida.

 

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Domingo, 10 Enero 2021 05:12

Una sala, un tajo / César Rito Salinas /

 

Una sala, un tajo

César Rito Salinas

 

La mayor parte de los niños, hasta

los doce o catorce años,

son capaces de cierto goce poético

T. S. Eliot, Función de la poesía

y función de la crítica

Para Angélica y Josué

 

 

Una sala, un tajo, el maldito cuero que colgaba del dedo gordo de mi pie izquierdo que dolía hasta las pestañas, las cejas, la frente, la raíz de los cabellos en mi cabeza, que punzaba y ardía, que quemaba mientras mis pies buscaban alejarse de la gente que me perseguía por las calles de la colonia del centro, que venían para golpearme para convertirme en un montón de quejidos, carne molida y terminara por desaparecer en el aire como los cohetes que anuncian la fiesta, entre rojas chispas y luces azules, fuego y humo para estallar en el cielo claro, sin nubes, y desaparecer, hacerme nada en el aire; así fue aquella tarde que, en la esquina de una calle del centro, me asaltaron los pandilleros que reclamaron a Leticia, mi compañera de quinto grado en la primaria cuando al salir de clases la abracé con intención de besar su boca.

El idioma es arbitrario, una cosa es lo que instruyen las reglas, la Academia, y otra muy distinta son las palabras que vuelan como zancudos sobre el lomo de las palabras, sin orden ni concierto, enloquecidas que salen y buscan aliviar o retener, volver a nombrar el tiempo ya pasado, ido.

Por la mañana del lunes, durante el homenaje a la bandera, en el patio de la escuela las niñas formaban una fila delante de los varones; yo estaba justo tras ella, pude ver sus cabellos encrespados en el nacimiento de su nuca blanca, los redondeados hombros, la espalda, su silueta que se perdía en el uniforme de gala, de homenaje a la bandera: camiseta blanca ajustada, falda plisada que hacía destacar sus caderas, que caía sobre las piernas hasta perderse entre las calcetas blancas que subían por su pantorrilla como si lamieran su blanca piel, poro a poro, centímetro por centímetro como si ella fuera una dulce paleta de leche y coco.

___ ¿Te acompaño a la salida?

___ Si, Julio César.

Las horas pasan lentas, muy lentas, se arrastran inválidas, artríticas, reumáticas, sonámbulas en el lunes cuando una niña te dice si, si quiero que me acompañes a la hora de la salida hasta mi casa, mi cuadra, mi barrio, si quiero que cargues mis libros

mientras platicamos frente a todos, a los ojos de quien nos quiera ver y frente a quien quiera enterarse.

En el recreo jugué futbol, metí dos goles, Leticia festejó cada tanto con una sonrisa, la mano en alto, en señal de compartida alegría.

Las calles del pueblo son largas y vacías, o llenas de fiesta y jolgorio, celebración; aquella tarde de lunes las calles del centro parecían un abandonado cementerio donde sólo se escuchaba silbar el viento entre los muros.

De lo que dije no me acuerdo, de aquello que platicamos nada recuerdo, sólo sé que llegué a sentir el peso de mi cuerpo en la punta de mis pies, al momento en que me subía al borde de la banqueta y me impulsé para besarla.

Lo siguiente que recuerdo de aquella tarde fue el correr y correr, resbalar, perder un zapato, el calcetín, tropezar en mi huida desesperada con una piedra, escuchar el golpe, el impacto de mi carne contra la piedra y la sangre, la roja sangre que regaba el camino mientras Leticia, mi compañera de grupo, mi novia miraba con ojos indiferentes.

Llegué a sentir la más grande las vergüenzas, la ira porque yo corría ante los ojos de ella, porque ella miraba a los que querían golpearme, los de su colonia, y se quedaba parada junto a la banqueta, con los labios entre abiertos, el cuerpo inclinado hacia adelante como cuando se acercó a mi rostro para besarnos, sus senos contra la ajustada blusa, su cintura, las piernas en las blancas calcetas, su mirada que veía cómo me alejaba de la banqueta.

A la clínica llegó mi madre, me regañó porque traía rota la camisa del uniforme.

___ Maldito chaparro.

¿Quién me dice qué es la prosa, el verso?, ¿cuál es el orden regular de las palabras? ¿O el del habla? Para mí que es completamente normal que escriba en momentos de ira, ¿cómo habría de hacerlo de otra forma?, si sólo en la ira podemos congelar el instante pasado.

La enfermera me dijo en la clínica “súbete los pantalones”, frente a mi progenitora –yo era un manojo de ira, vergüenza-, cuando terminó de ponerme la inyección repleta de antibióticos.

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No llegaste

Yessika María Rengifo Castillo

 

Las rosas se marchitaron

tus dulces manos

se perdieron en la ausencia.

Los chocolates se derritieron

en mis fríos bolsillos

del abandono que no lleno

el recuerdo de tu sonrisa.

No llegaste

los hijos

las cartas

y los versos de tus labios

son reminiscencias de mi vida.

 

Invierno

La decepción toca mi puerta.

Las fotografías queman mi alma.

Las violetas, marchitas y ausentes, himnos de mi vida.

Invierno,

eco de mi existencia

desde que te fuiste

estrella mía. 

 

 

Llamándote

Recuerdo tu cara angelical

los últimos días de verano.

Eras la luna

que calmaba mi atormentado corazón.

Tus ojos celestes

borraban historias que congelaron mis manos.

Llamándote

viven mis labios que se niegan a perderte.

 

Existen días

Existen días que se roban

el juego de los niños en las calles

de la desolación.

Existen días

que la vida pierde sentido

con la ausencia de los sueños

que alegran el alma.

Existen días

que los rayos del sol

son caminos de paz

en medio del caos

del corazón.

Existen días

que somos compañeros

de viajes inciertos

recobrando sentido en

los ojos de la ilusión.

Y solamente

existen días…

El país que soñamos

Sin ríos de sangre

sin cantos de seres que se aniquilan

en días de odio.

Sin hambre

sin chiquillos buscando en las calles

amor que se esfuma en casa.

Sin escuelas vacías

sin cuadernos ajados  en el tiempo

sin maestros perdidos

en el miedo y la angustia de contar.

El país que soñamos

manos de hombres y mujeres

que sueñan caminos

de primavera.

 

 

 

Encantos

Todo en ella era un encanto,

todo en ella era un sueño,

sus manos de seda, sus ojos verdes y su mirada triste.

Encantos

Era ella en días

que mi vida perdía sentido

entre melancolías y nostalgias del ayer

que se roban latidos

de mi corazón.

Y la escuela

Era los sueños de los niños

en el horizonte del mañana.

Los ecos de la historia

que se escribiría con amor.

Y la escuela

era el juego de polifonías

del invierno

la primavera y el verano

y el lejano otoño.

 

Esas violetas en la mañana

Hay días

que veo en mis ventanas

el canto del ruiseñor

que trajo mi abuelo

para alegrar mi corazón

en días sin sol.

Quizás en las tardes

las mariposas que juegan

con mis tristes ventanas

del alma.

Esas violetas en las mañanas

son mi abuelo

recordando que jamás se fueron

sus encantadores ojos marrones

y sus historias de la vida.

 

 

 

 

 

 

 

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Mónica Manrique de Lara

Traduction par Miguel Ángel Real

 

 

I

La luz es como un sable entre las olas

pero nado, ya desnuda, más deprisa

por una estela de noche indomable,

la luz es esqueleto en la marea,

forzada ruta, redondo sendero,

la luz es la mañana que me aleja

separando mis entrañas de su savia,

es un alud que despierta y que ciega,

mi pecho alerta es la sombra estrellada.

 

 

 

 

 

La lumière est comme un sabre parmi les vagues

mais je nage, nue enfin, plus vite

sur une stèle de nuit indomptable,

la lumière est un squelette dans la marée,

route forcée, sentier rond,

la lumière est le matin qui m'éloigne

séparant mes entrailles de sa sève,

c'est une avalanche qui réveille et qui aveugle,

ma poitrine alerte en est l'ombre étoilée.

 

 

 

 

¿Escuchas, tierra firme, ese silbido

como semillas que se lanzan al vacío?

¿oyes que el mar las va llamando

y que el tiempo las detiene contra él mismo?,

procesionaria, esta cuerda sin ojos,

la vida nos arrastra como a piedra

que se resiste a la embestida de las olas,

pero una suave espuma retrocede

hacia la boca luminosa del recuerdo,

la partida es como un sueño de arrecife,

luego las nubes se hacen cielo con el viento.

 

 

 

 

 

Écoutes-tu, terre ferme, ce sifflement

comme des graines qui se jettent dans le vide?

Entends-tu que la mer les appelle peu à peu

et que le temps les arrête contre soi ?

processionnaire, cette corde sans yeux,

la vie nous entraîne comme une pierre

qui résiste face à la charge des flots,

mais une douce écume recule

vers la bouche lumineuse du souvenir,

la partie est comme un rêve de récif,

ensuite les nuages deviennent ciel avec le vent.

 

 

 

 

¿Qué desvela el amor de sí mismo?

mantener que la fuerza del sol

se desprende del leño

que ha sido incendiado,

entregar nuestro único bien,

cada cuerpo y su grito,

y acabar siendo pez en el hielo,

ahora escucha, con fe, sin embargo:

quien aletea entre las manos de un destino

es solo un pájaro que busca su socorro

entregándole al cielo el calor y la luz de su canto,

¿por qué las alas, si no distingo el viento de las ramas?,

he decidido ser crisálida constante

en el corazón de las noches de otoño.

 

 

 

 

Que dévoile l'amour de lui-même?

maintenir que la force du soleil

se dégage de la bûche

qui a été brûlée,

livrer notre seul bien,

chaque corps et son cri,

et finir par être un poisson dans la glace,

maintenant écoute, aie confiance malgré tout:

celui qui bat des ailes dans les mains d'un destin

n'est qu'un oiseau qui cherche son salut

livrant au ciel la chaleur et la lumière de son chant,

pourquoi les ailes, si je confonds le vent et les branches?,

j'ai décidé d'être une chrysalide constante

au coeur des nuits d'automne.

 

 

 

 

Llega un momento en que la infancia

va hacia atrás

y el viejo islote se aleja aún más de tierra,

pero hay preguntas como aves viajeras

por aguas de seda,

¿quién ha traído esta flor de la isla?,

la rebeldía es que allá crezca la maleza,

raíces de corazón y libertad

o la conciencia de amor a la vida,

quedan semillas sobre el rudo continente,

no hay tortuosos caminos de viento.

 

 

 

Il arrive un moment où l'infance

recule

et le vieil îlot s'éloigne encore de la terre,

mais il y a des questions comme des oiseaux de passage

sur des eaux soyeuses,

qui a ramené cette fleur de l'île?,

la révolte, c'est d'y faire pousser la broussaille,

racines de coeur et de liberté

ou la conscience de l'amour à la vie,

il reste des graines sur le continent rude,

il n'y a pas de chemins tortueux de vent.

 

 

 

 

¿Quién eres tú al otro lado de la niebla,

los dos trepando por el alba hasta el espejo

en que la luz ha venido a mostrarnos?

es como ir desencontrando los cristales

que ha ido dejando la noche en el agua,

 

y sin embargo tú estás hecho de mi sueño,

tejo tu imagen con hilo de luz y reposa mi sombra.

 

 

 

 

 

Qui es-tu de l'autre côté du brouillard,

tous les deux grimpant sur l'aube jusqu'au miroir

où la lumière est venue nous montrer?

c'est comme séparer lentement les cristaux

que la nuit a peu à peu laissés sur l'eau,

 

et cependant tu es fait de mon rêve,

je tisse ton image avec un fil de lumière et mon ombre y repose.

 

 

 

Estos poemas, pertenecientes al libro inédito “EL cristal y la lluvia” fueron publicados en español por la revista chilena Altazor: https://www.revistaaltazor.cl/monica-manrique-de-lara-2/

 

 

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