Lunes, 12 Abril 2021 19:25

OCTAVIO PAZ Cuarteto Mexicano / Roberto López Moreno /

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OCTAVIO PAZ

Cuarteto Mexicano

Roberto López Moreno

 

 

No vio nacer al mundo,

más se enciende su sangre cada noche…

 

 

No vio nacer al mundo

s se enciende su sangre cada noche;

desde ese palpitar otea el día,

lo descifra, traduce,

lo acomoda en todo lo que nombra.

El día aquí

es una herida por donde fluye

un motín de buganvilias.

 

Baja la fecha a nuestro somos,

recorre litorales de barro y nube.

Asombros.

 

Ometecuhtli —huitzillin amarillo—

(bujía de mis más rotundos desconciertos)

eleva

sobre nuestros destinos

la sed del fósforo

y nos convierte en la patria

de su penacho incandescente.

 

Cisne y nahual se ciñen a esta fecha

(este es un cisne que sí conoce

su peso en el paisaje,

nahual que sabe su embrujada brasa)

cucharada de azúcar,

cucharada de sal.

 

En la pupila azul de la memoria

se dibujan los perímetros del viento,

descienden hasta el cisne y el nahual

que laten en la sangre

-adentro del gran árbol de su sangre-.

 

A la menor provocación

salta la sangre a ver el mundo,

a encontrarse con los líquidos

de la tierra de la que fue hecha árbol.

 

En el profundo cielo se refleja el mar.

El mar es un tumulto de agua estancada

en el que apenas cabe el huracán de la palabra.

El reflejo brama.

 

En el centro del espejo

un relámpago verde, fluido verde, manantial

verde, verdad verde de alegría

y alegría de verde,

arquitectura de los siglos verdes,

verbo verde

con todos los caminos inventados

para vivir sus construcciones verdes.

La vida, tocada por su mano verde,

arriba y abajo, a los lados,

adentro del tigre curvo

rayonado de años luz. Verdes.

 

El ansia bracea a contra-río,

va asumiendo la pequeñez de su distancia.

Bracea.

Hay valles y planicies en el recorrido

que se habían encuclillado

en algunos rincones de sus células.

Bracea río arriba.

Redescubre paisajes despintados

por un tiempo a la inversa.

Reconstruye paisajes.

Bracea hasta ovillarse, diminuto,

en un principio de agua mansa y misteriosa,

laguna de sombra y de sustancia eléctrica.

 

El ansia regresa a conocer la fuente.

Volvió a su centro,

a empaparse de la primavera incógnita;

está ahí, ovillada,

segundos antes de que haga saltar

en mil novecientas noventa y cuatro astillas

el cristal que la contiene.

Ahora el ansia bracea río abajo,

asumida otra vez a la corriente.

Ahora es una fuerza más verde que nunca.

 

Ya creó de nuevo el día.

No vio nacer al mundo

pero lo está inventando

al encender su sangre cada noche,

al arder en la inmensa y silenciosa noche,

al alzar la noche

repozo de Dios,

oración del Diablo,

sacerdota y poetisa,

fruto derramado desde el cosmos,

oscura sabihonda,

cuna de la próxima ecuación verde.

 

(Abecedario Ave se diario Abecedario

A veces sedario

A veces sed … a río…)

 

Ya está aquí el día y su azul memoria. Verde.

Es un libro que no cesa,

Bracea. Prende.

Delata mis blasfemias.

 

 

INTERMEZZO

El mundo nace cuando dos besan

 

Octavio Paz

 

El mundo nace cuando dos se enlazan

en el sensual secreto de la danza,

beso de carne y tiempo se consuma.

Los ríos se hinchan,

la pelambre vegetal

humedece las crestas de su ola,

los suaves valles estremecen,

la playa gime el abrazo del espumo,

el volcán lanza su braza fragorosa.

El mundo nace vasija del secreto,

adentro de ese vientre rotatorio

se mezclan el sumo del licor sagrado

y la fiebre de la selva.

Corren los dedos de la música sobre del teclado.

Dos se besan.

El mundo nace, gira.

Dos se están besando.

 

 

ERAN LAS 3.5 ADOLFO CASTAÑÓN

 

Eran las 3.5 ascensiones de Richter;

vinieron a informar a la ciudadanía

que el poeta había muerto.

¿Cómo decírselo ahora a sus poemas?,

¿cómo decirle al aire en el que vuela?,

¿cómo al agua?,

tienes razón Adolfo, ¿cómo?

Tú me presentaste con él, ¿te acuerdas?,

Casa de los Azulejos: “el es Roberto López...”

y yo tendí mi mano hacia el centro en combustión

de mis blasfemias.

Una cosa es hablar de la llama

y otra hablarle a la llama.

“El es Roberto López...” y la calle Madero

fue colibrí nocturno de mi anfracto calendario.

Eran las 3.5 de Richter, Adolfo Castañón,

unas horas antes

la llama de Mixcoac se había elevado sobre el valle,

se había hecho aire de abril,

sur de domingo,

y nosotros pupila absorta frente a la transparencia.

Eran las 3.5

y era la eternidad que nos rozaba.

 

 

OCTAVIO PAZ

 

Hirviendo en el espacio la sal de toda era

las horas de Estocolmo en el curvado cierto—

reviven los minutos de algún horario yerto,

reloj sin manecillas, elevada venera.

 

Luminoso velamen que crece a su manera

con la esfera enluzada en el espacio abierto,

y baja hasta la rosa y crece hasta su huerto

en la verdad que asume su llama postrimera.

 

Metáfora de soles, estatura cumplida,

radiante broche en alto de su broche radiante,

colibrí de ultratumba que alumbra cada herida…

 

Y que en Paz no descanse si Paz es este andante

que en medio de su coro -aforo de la vida-

asume: un árbol bien plantado más danzante…

 

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Roberto López Moreno

Roberto López Moreno. Entre más de cuarenta títulos publicados se encuentran los siguientes libros: de poesía: Décimas Lezámicas (UNAM); De saurios, itinerarios y adioses (Universidad Autónoma de Chiapas); Verbario de varia hoguera (Instituto Chiapaneco de Cultura) y Sinfonía de los salmos, también de la

332 Hablemos de poesía (UNAM). De narrativa mencionaremos: Yo se lo dije al presidente (Fondo de Cultura Económica); Las mariposas de la Tía Nati (Tercera edición en la colección Lecturas mexicanas del CNCA); La Curva de la Espiral en la editorial (Claves Latinoamericanas) y Cuentos en recuento, (UNAM). Ha representado a nuestro país en ciudades como Salta, Argentina; en Santiago de Cuba y La Habana, Cuba; Berkeley, EU; Medellín, Colombia; Struga, República de Macedonia entre otros sitios. Otro libro suyo es Crónica de la música de México

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