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Domingo, 24 Enero 2021 03:24

Semillas / María Calle Bajo /

 

 

Semillas

María Calle Bajo

 

 

Edición: Buenos Aires Poetry.

Año: 2020.

Colección ©Pippa Passes.

 

 

 

 

I N G R A V I D E Z

 

La mente me persigue por aquel atajo

en el que sólo nosotros intervenimos,

el espacio recluso que congestiona

de puertas para adentro el tumulto ajeno.

Donde se detectan las derrotas,

las iras y los miedos de siniestros

pliegues de cartón piedra,

pero no voy a sellar las grietas urbanas

que abren la ruta de las riquezas sagradas.

Han recorrido las agallas

tantas batallas sin héroes, sin rastro,

sin contorno raso en el sumidero,

que no basta con el resultado añejo y manido,

pero tal vez sirva el ceño fruncido asilvestrado.

Desobedecen también las creencias,

bastas singularidades de un confín de anhelos,

sobrevuelan sobre un friso de pensamientos delatores.

De aquí ya no pasan,

todo queda tapiado hasta el picaporte…

Emana la dicha por derroteros,

se empaña el metal,

la mirilla de jade se dilata

y mientras se contrae el pulso.

Doble propósito comedido; el reglamentario,

a no ser que escape de puntillas

y, el desprovisto de pautas, a trompicones.

Dificultad para un organismo definido:

¡ P E R E C E D E R O !

 

 

 

S O L U B L E

 

Qué encubre este miedo atroz;

Un traje medido en miserias,

sustento en el paladar. Sed.

Enseres incompatibles con el relato...

Qué muestra esta carne herida;

Una maleta muda de regresos,

andrajos en las huellas. Hambre.

Inaccesibles reliquias actualizadas…

Qué esperan estos pasos perdidos;

Unos ideológicos sumideros,

idealismos desmedidos. Guerra.

Incandescentes cenizas petrificadas…

Qué requieren de nosotros;

Unos ojos descarnados.

Motín económico. Fósil.

Cicatrices de caucho encorchadas…

 

 

D E S T I E R R O

 

Siento que me estoy pariendo a trozos.

Ya no me conformo con nacer a medias.

Ristras

tripas

líquidos sobre el amor de tenerme.

Estoy pariéndome a solas

y lo primero que veo

es la carne numinosa entre la hiel

porque ya parí los ojos,

que le dan vida a los sentidos.

Ya los he parido…

También nacen de ellos las manos,

jabón que quiere anclar mi boca,

restriega mi lengua, frota la nariz,

y enciende la risa anafórica.

Ya brotó mi cuello de cisne oculto.

Me construyo,

me individualizo en este esquema,

numen,

renombro mis dedos,

Vuelvo a mí

atravieso el antes.

Latidos,

pasos,

córnea de andanzas,

axioma en cultivo.

Me desafío.

 

 

 

 

S u p e r f i c i e s…

 

Ligera pluma, voy a añadirte a esta esfinge

que tupe su dermis de fuego.

(Sátira virginal donde batallan atuendos consumidos)

Frente al busto que atesoras, manantial de dunas:

Acúsame por seducirnos, parva boca,

brota, es cuestión decisiva,

sincrónica sugestión que ronda a la suerte

entre ligaduras,

en otro vespertino embate, y así

están contando los segundos las papilas gustativas

que te secuencian,

una a una, de par en par, se solapan…

Dispersos aquellos

azares, ahora se cubren por la retina,

se aprisionan hasta derrocarse en una matriz,

legendaria…

Y el parlamento sentencia el filo ardiente que da nombre

a tu furibunda silueta, montura de coces.

Te deslizo.

Entrepierna que ha desvelado

tu sentido común de arena.

Como la del reloj que se cuela por esa holgura caprichosa.

Sumidero de besos,

sacro hueco.

Donde se clama penitencia

o se renuncia al miedo.

Ancla de dones:

Pelvis suntuosa, armónico viaducto.

Contorno etéreo.

(BÁLSAMO RESUELTO)

 

 

C A R A B E L A S

 

Se han abierto a ti mis miedos.

Viento del NORTE:

¡Ven y trae a mi calma toda tu entrega!

Mandorla del riesgo, azota a la estirpe que hay en tu centro.

Viento del SUR:

¡Ven y aflora en mi dicha el sacro consuelo!

Ciclón

Huracán

Vendaval

Tifón

Azota la ira que emana espumosa.

Azota el abrupto candor.

¡Azótalos!

Viento del ESTE:

¡Ven y apila el temblor!

Arranca las pausas

Arranca los tiempos

Arranca de cuajo el silencio.

Sí, céfiro almanaque,

¡barrena certero!

Qué tiemblen, qué bramen.

Viento OESTE: Te espero.

¡Apocalipsis!

 

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Planosecuencia de una mujer maravilla

Fabiola Amaro

 

 

Conspiración

Soy quien te permitía seguir, quien te motivaba de tal manera que cambiabas de forma, te seducía con poderes únicos, extraordinarios. Fui quien te llevó al abismo y luego te sujetó. Te convertí en héroe de mi vida, desaté tus manos y escapaste del enemigo. Te arrastré a la paz de mis ojos, te di de beber materia de mi cuerpo. ¿Aún lo recuerdas?

 

Mujer de maravillas

Soy esa clase de mujer
que se queda parada en la cornisa
esperando al viento y la verdad de una noche

Las calles no siempre cuentan historias gratas hay un vértigo seduciendo
se cruza con mis piernas de acero
me hace inmortal

Este corsé no es utilería para encontrar mi sex appeal

no se define en las líneas precisas de una cintura

Es mi armadura
un caparazón de heroína no se rompe
con cualquier viento

 

Doble de acción

Sacó del bolso
un secreto
lo puso en mi sien
Déjame ir murmuró
En otra dimensión
Adoptó una identidad distinta indescifrable
Apretó el gatillo de palabras
y libre fue

 

Mujer de mundo

No te culpo
también mi vida secreta
se deriva en el reconocimiento de dos mundos

Queda reducida
a la piel que seduce tu disfraz

 

Guerra ordinaria

Recibió propuestas para quedarse en casa
hornear un pastel de manzanas
cuidar niños
dormir de noche
Pero a ella le gusta vivir de su espada
el miedo es un peligro que le permite
ser guerrera de su destino
 
 
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EL DIA EN EL QUE SE PERDIÓ EL DO Y LA CANCIÓN FAVORITA

Roberto López Moreno

 

 

 

 

 

EL DÍA EN EL QUE SE PERDIÓ EL DO

 A María Granillo

Ese día, ninguna sinfonía pudo ser ejecutada en ninguna parte del mundo, porque el Do había desaparecido de los pentagramas. Musicólogos, etnomusicólogos , investigadores en tablaturas cargadas de ayeres, maestros de conservatorios, directores de orquesta, ejecutantes, melómanos y hasta no melómanos, morbosos se lanzaron a la búsqueda del Do tan extrañamente desparecido No estaba el Do ni en las ondas del agua, ni en los fuelles del viento, ni en la garganta del pájaro. No encontraban al Do en ninguna parte y esto desvinculaba el resto de las actividades humanas, desordenaba el mundo. No encontraban el Do. Y así las horas hasta que alguien dijo haberlo visto en el panteón del Monasterio Novodevichiy. Hasta ahí llegó el contingente de afligidos. Si, ahí estaba el Do, compungido, triste, postrado ante la tumba de Shostakovich. Le hablaron al oído tiernamente, le enjugaron alguna lágrima y regresaron con él a la tibieza de los pentagramas. Entonces volvió a funcionar la maquinaria de la música y del mundo, perfecta, exacta, como si nada hubiera pasado.

 

 

LA CANCIÓN FAVORITA

 

La noche entera se la pasó planeando el crimen. Su canción favorita repetida una y otra vez, y otra vez, y otra, y otra más, estuvo siempre ahí, a lo largo de la larga noche, para inyectarle el valor que requería durante el desarrollo de su plan. Llegado el momento maldito se dirigió hacia donde le llamaba irremediablemente la cruz de sangre. Cometió el crimen con saña, luego, el hurto consecuente. Y luego, se fue directo a su condena eterna, cuando se enteró por los periódicos del día siguiente, de que su víctima había sido precisamente el autor de su canción favorita. Cada vez que escuchaba aquello de Volver, Volver, Volver... volvía el cuchillo asesino hacia su propio vientre, hacia el centro de su corazón podrido, sentía con terror aquel filo, frío, fino, fijo rompiendo lentamente las venas, los tejidos, las células del alma gangrenada. Y así por siempre, hasta llegar sin llegar nunca a ese inasible al que llaman el infinito.

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Domingo, 17 Enero 2021 16:56

Hoy amaneció incoloro / EL SEIS /

 

Hoy amaneció incoloro

EL SEIS

 

 

 

Hoy amaneció incoloro

M

u

e

r

t

o

como si todo se lo tragasen algunos ángeles ebrios

el olor pestilente/penetrante/ de la sol-edad

es absorbido

por esos entes quiméricos de vestimentas inauditas

y de modales afeminados

que en estados de fabulosas conveniencias etílicas

le dan miles de vueltas/con sus alas de pajarracos de-mentes

a la tierra macilenta/enferma de senectud cósmica

 

Tristeza /llenas de gusanos azabaches  la noche

 

Allá

a

b

a

j

o

los humanos se carcajean/falos sonrientes

mientras miran volar un cortejo de hermosas mujeres

que hacen piruetas sobre la neblina gélida/oscura/bruna

mostrando desenfadas las curvas de sus encendidos cuerpos

que en semejante travesía arrojan infantes llorones/fetos garzos

es apocalipsis venenoso/pues… llueven orgasmos enloquecidos

sobre la tierra embravecida

para fecundarla de pura sexualidad/de gemidos eternos

y hasta de frenéticos suspiros/delirantes/ ¡extravío puro!

 

Tristeza/llenas de mariposas negras las almas

Ni siquiera los relámpagos furiosos/ que salen de la boca universal

con sus flechas flamígeras/llenas de venenos pavorosos

pueden “apagar” los gemidos perpetuos/del avispero mujeril

que preparan sus aguijones suculentos/para seducir con sus arcos de pechos

/sus lanzas de caderas tersas

y sus sudores pandémicos de lúbricos ardores

que envuelven/cercan/a los hambrientos de libídine

y hasta de amores/de amores…

Tristeza/lloviznas las caras pálidas de las mujeres excitadas

 

En brama/en celo sempiterno/se desmoronan desde la cúspide erótica

/las diosas desnudas/convertidas en mujeres aladas de orgiásticos cantos

/buscando oídos célibes/mancebos/ para extasiarlos/transportarlos

/Hasta los confines eternos del Cuadrilátero Voluptuoso

 

Tristeza/perra con dientes de marfil… y ojos de gata A

Z

U

L

 

 

  

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Brevísimo ensayo sobre la belleza

 Homenic Fuentes 

 

 

La belleza no está en las cosas

 

                                          que acarician los sentidos

 

Lo sé por la vagina que arde

                     Los labios se desprenden danzarines

                      alejados de un simple beso

 

La belleza son los dientes amarillos

                          que muerden la manzana

                                        y sangran las encías

 

Es el olor de axila

la mirada que atraviesa

                      Los fieros dedos

                      que hurtan a hurtadillas

 

                              "eso es la belleza"

             el nudo de alientos amargos

             la suciedad del contacto

las ingles que transpiran

 

La belleza no es el campo que dibujas

                           es el chancro

          la hepatitis de unos labios

las nalgas derramadas

 

La belleza es lo que somos

                                    jugos gástricos

                                            fluidos viscosos

 

                                                      también el asco

 

 

 

 

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Miércoles, 13 Enero 2021 19:49

INVIERNO Y PRIMAVERA / Rocío García Rey /

 

 

 

INVIERNO Y PRIMAVERA

 Rocío García Rey

 

Mi madre depositó en mí palabras de la primavera,

pero algunas veces, cuando la angustia la abarcaba

también depositaba en mi cuerpo palabras dictadas

por el señor invierno.

                                    ​​​​Ninguna relación ajena a los ocasos

​​​​                                    no estoy libre de culpa porque sigo atada

                                    ​​​​a las palabras del señor invierno.

Lucho por recuperar mi cuerpo

cuerpo no anestesiado por la ausencia de la madre.

Ahora cuerpo distinto asomándose a las azoteas de la Aurora.

Vuelve a presentarte Aurora

vuelve con tu petición para no pintarme

los labios de carmesí intenso.

 

II

 

Mi madre depositó palabras con ira y con ternura

conjugación del oxímoron maternal

para su triste historia.

Perdón, señor Huidobro por no hallar

el adjetivo convincente

porque señor, Huidobro mi madre

marcada fue por los señoríos del destierro

de una tierra llamada felicidad.

Ocre mundo/ ocre grito / y las angustias a los seis años

por los gritos de un padre alcoholizado.

Estoy viajando exactamente a la doble memoria.

Tengo muchos cuadernos para reinventar los hechos.

Podría reinventar en las libretas,

incluso el día de tu muerte,

pero al final sé que el poema se angustiará

como lo hacías tú, madre.

 

III

 

Quise castigarme por estar sana

y las palabras ocres

y la historia invernal

las ingerí en forma de comida:

mi cuerpo y mi rostro mutó.

Y ¿sabes madre? Ha sido difícil

hallar de nuevo los torrentes de sonrisa.

Me columpio en el duelo inverso

y tal vez ahora, tonta abeja,

lloro por no haber platicado contigo

en tu última noche.

El abrazo en silencio se posó

y declaré una lánguida fortaleza

como declarar estar lista para el examen

sin haber estudiado geometría.

 

IV

 

Lista para el examen no estuve nunca

tonta abeja, he dejado de producir la miel

para endulzar la vida,

 

pero produzco sueños de disparatadas historias

Donde tú vuelves a parir trozos de vida.

 

V

 

Aquí estoy respirando las múltiples ausencias

aquí estoy, regordeta en luna azul o luna rota.

He guardado tu agridulce voz en mi memoria

tus palabras son mi dosis para enunciar

los escuálidos tonos de la vida.

 

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Domingo, 10 Enero 2021 05:12

Una sala, un tajo / César Rito Salinas /

 

Una sala, un tajo

César Rito Salinas

 

La mayor parte de los niños, hasta

los doce o catorce años,

son capaces de cierto goce poético

T. S. Eliot, Función de la poesía

y función de la crítica

Para Angélica y Josué

 

 

Una sala, un tajo, el maldito cuero que colgaba del dedo gordo de mi pie izquierdo que dolía hasta las pestañas, las cejas, la frente, la raíz de los cabellos en mi cabeza, que punzaba y ardía, que quemaba mientras mis pies buscaban alejarse de la gente que me perseguía por las calles de la colonia del centro, que venían para golpearme para convertirme en un montón de quejidos, carne molida y terminara por desaparecer en el aire como los cohetes que anuncian la fiesta, entre rojas chispas y luces azules, fuego y humo para estallar en el cielo claro, sin nubes, y desaparecer, hacerme nada en el aire; así fue aquella tarde que, en la esquina de una calle del centro, me asaltaron los pandilleros que reclamaron a Leticia, mi compañera de quinto grado en la primaria cuando al salir de clases la abracé con intención de besar su boca.

El idioma es arbitrario, una cosa es lo que instruyen las reglas, la Academia, y otra muy distinta son las palabras que vuelan como zancudos sobre el lomo de las palabras, sin orden ni concierto, enloquecidas que salen y buscan aliviar o retener, volver a nombrar el tiempo ya pasado, ido.

Por la mañana del lunes, durante el homenaje a la bandera, en el patio de la escuela las niñas formaban una fila delante de los varones; yo estaba justo tras ella, pude ver sus cabellos encrespados en el nacimiento de su nuca blanca, los redondeados hombros, la espalda, su silueta que se perdía en el uniforme de gala, de homenaje a la bandera: camiseta blanca ajustada, falda plisada que hacía destacar sus caderas, que caía sobre las piernas hasta perderse entre las calcetas blancas que subían por su pantorrilla como si lamieran su blanca piel, poro a poro, centímetro por centímetro como si ella fuera una dulce paleta de leche y coco.

___ ¿Te acompaño a la salida?

___ Si, Julio César.

Las horas pasan lentas, muy lentas, se arrastran inválidas, artríticas, reumáticas, sonámbulas en el lunes cuando una niña te dice si, si quiero que me acompañes a la hora de la salida hasta mi casa, mi cuadra, mi barrio, si quiero que cargues mis libros

mientras platicamos frente a todos, a los ojos de quien nos quiera ver y frente a quien quiera enterarse.

En el recreo jugué futbol, metí dos goles, Leticia festejó cada tanto con una sonrisa, la mano en alto, en señal de compartida alegría.

Las calles del pueblo son largas y vacías, o llenas de fiesta y jolgorio, celebración; aquella tarde de lunes las calles del centro parecían un abandonado cementerio donde sólo se escuchaba silbar el viento entre los muros.

De lo que dije no me acuerdo, de aquello que platicamos nada recuerdo, sólo sé que llegué a sentir el peso de mi cuerpo en la punta de mis pies, al momento en que me subía al borde de la banqueta y me impulsé para besarla.

Lo siguiente que recuerdo de aquella tarde fue el correr y correr, resbalar, perder un zapato, el calcetín, tropezar en mi huida desesperada con una piedra, escuchar el golpe, el impacto de mi carne contra la piedra y la sangre, la roja sangre que regaba el camino mientras Leticia, mi compañera de grupo, mi novia miraba con ojos indiferentes.

Llegué a sentir la más grande las vergüenzas, la ira porque yo corría ante los ojos de ella, porque ella miraba a los que querían golpearme, los de su colonia, y se quedaba parada junto a la banqueta, con los labios entre abiertos, el cuerpo inclinado hacia adelante como cuando se acercó a mi rostro para besarnos, sus senos contra la ajustada blusa, su cintura, las piernas en las blancas calcetas, su mirada que veía cómo me alejaba de la banqueta.

A la clínica llegó mi madre, me regañó porque traía rota la camisa del uniforme.

___ Maldito chaparro.

¿Quién me dice qué es la prosa, el verso?, ¿cuál es el orden regular de las palabras? ¿O el del habla? Para mí que es completamente normal que escriba en momentos de ira, ¿cómo habría de hacerlo de otra forma?, si sólo en la ira podemos congelar el instante pasado.

La enfermera me dijo en la clínica “súbete los pantalones”, frente a mi progenitora –yo era un manojo de ira, vergüenza-, cuando terminó de ponerme la inyección repleta de antibióticos.

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No llegaste

Yessika María Rengifo Castillo

 

Las rosas se marchitaron

tus dulces manos

se perdieron en la ausencia.

Los chocolates se derritieron

en mis fríos bolsillos

del abandono que no lleno

el recuerdo de tu sonrisa.

No llegaste

los hijos

las cartas

y los versos de tus labios

son reminiscencias de mi vida.

 

Invierno

La decepción toca mi puerta.

Las fotografías queman mi alma.

Las violetas, marchitas y ausentes, himnos de mi vida.

Invierno,

eco de mi existencia

desde que te fuiste

estrella mía. 

 

 

Llamándote

Recuerdo tu cara angelical

los últimos días de verano.

Eras la luna

que calmaba mi atormentado corazón.

Tus ojos celestes

borraban historias que congelaron mis manos.

Llamándote

viven mis labios que se niegan a perderte.

 

Existen días

Existen días que se roban

el juego de los niños en las calles

de la desolación.

Existen días

que la vida pierde sentido

con la ausencia de los sueños

que alegran el alma.

Existen días

que los rayos del sol

son caminos de paz

en medio del caos

del corazón.

Existen días

que somos compañeros

de viajes inciertos

recobrando sentido en

los ojos de la ilusión.

Y solamente

existen días…

El país que soñamos

Sin ríos de sangre

sin cantos de seres que se aniquilan

en días de odio.

Sin hambre

sin chiquillos buscando en las calles

amor que se esfuma en casa.

Sin escuelas vacías

sin cuadernos ajados  en el tiempo

sin maestros perdidos

en el miedo y la angustia de contar.

El país que soñamos

manos de hombres y mujeres

que sueñan caminos

de primavera.

 

 

 

Encantos

Todo en ella era un encanto,

todo en ella era un sueño,

sus manos de seda, sus ojos verdes y su mirada triste.

Encantos

Era ella en días

que mi vida perdía sentido

entre melancolías y nostalgias del ayer

que se roban latidos

de mi corazón.

Y la escuela

Era los sueños de los niños

en el horizonte del mañana.

Los ecos de la historia

que se escribiría con amor.

Y la escuela

era el juego de polifonías

del invierno

la primavera y el verano

y el lejano otoño.

 

Esas violetas en la mañana

Hay días

que veo en mis ventanas

el canto del ruiseñor

que trajo mi abuelo

para alegrar mi corazón

en días sin sol.

Quizás en las tardes

las mariposas que juegan

con mis tristes ventanas

del alma.

Esas violetas en las mañanas

son mi abuelo

recordando que jamás se fueron

sus encantadores ojos marrones

y sus historias de la vida.

 

 

 

 

 

 

 

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Mónica Manrique de Lara

Traduction par Miguel Ángel Real

 

 

I

La luz es como un sable entre las olas

pero nado, ya desnuda, más deprisa

por una estela de noche indomable,

la luz es esqueleto en la marea,

forzada ruta, redondo sendero,

la luz es la mañana que me aleja

separando mis entrañas de su savia,

es un alud que despierta y que ciega,

mi pecho alerta es la sombra estrellada.

 

 

 

 

 

La lumière est comme un sabre parmi les vagues

mais je nage, nue enfin, plus vite

sur une stèle de nuit indomptable,

la lumière est un squelette dans la marée,

route forcée, sentier rond,

la lumière est le matin qui m'éloigne

séparant mes entrailles de sa sève,

c'est une avalanche qui réveille et qui aveugle,

ma poitrine alerte en est l'ombre étoilée.

 

 

 

 

¿Escuchas, tierra firme, ese silbido

como semillas que se lanzan al vacío?

¿oyes que el mar las va llamando

y que el tiempo las detiene contra él mismo?,

procesionaria, esta cuerda sin ojos,

la vida nos arrastra como a piedra

que se resiste a la embestida de las olas,

pero una suave espuma retrocede

hacia la boca luminosa del recuerdo,

la partida es como un sueño de arrecife,

luego las nubes se hacen cielo con el viento.

 

 

 

 

 

Écoutes-tu, terre ferme, ce sifflement

comme des graines qui se jettent dans le vide?

Entends-tu que la mer les appelle peu à peu

et que le temps les arrête contre soi ?

processionnaire, cette corde sans yeux,

la vie nous entraîne comme une pierre

qui résiste face à la charge des flots,

mais une douce écume recule

vers la bouche lumineuse du souvenir,

la partie est comme un rêve de récif,

ensuite les nuages deviennent ciel avec le vent.

 

 

 

 

¿Qué desvela el amor de sí mismo?

mantener que la fuerza del sol

se desprende del leño

que ha sido incendiado,

entregar nuestro único bien,

cada cuerpo y su grito,

y acabar siendo pez en el hielo,

ahora escucha, con fe, sin embargo:

quien aletea entre las manos de un destino

es solo un pájaro que busca su socorro

entregándole al cielo el calor y la luz de su canto,

¿por qué las alas, si no distingo el viento de las ramas?,

he decidido ser crisálida constante

en el corazón de las noches de otoño.

 

 

 

 

Que dévoile l'amour de lui-même?

maintenir que la force du soleil

se dégage de la bûche

qui a été brûlée,

livrer notre seul bien,

chaque corps et son cri,

et finir par être un poisson dans la glace,

maintenant écoute, aie confiance malgré tout:

celui qui bat des ailes dans les mains d'un destin

n'est qu'un oiseau qui cherche son salut

livrant au ciel la chaleur et la lumière de son chant,

pourquoi les ailes, si je confonds le vent et les branches?,

j'ai décidé d'être une chrysalide constante

au coeur des nuits d'automne.

 

 

 

 

Llega un momento en que la infancia

va hacia atrás

y el viejo islote se aleja aún más de tierra,

pero hay preguntas como aves viajeras

por aguas de seda,

¿quién ha traído esta flor de la isla?,

la rebeldía es que allá crezca la maleza,

raíces de corazón y libertad

o la conciencia de amor a la vida,

quedan semillas sobre el rudo continente,

no hay tortuosos caminos de viento.

 

 

 

Il arrive un moment où l'infance

recule

et le vieil îlot s'éloigne encore de la terre,

mais il y a des questions comme des oiseaux de passage

sur des eaux soyeuses,

qui a ramené cette fleur de l'île?,

la révolte, c'est d'y faire pousser la broussaille,

racines de coeur et de liberté

ou la conscience de l'amour à la vie,

il reste des graines sur le continent rude,

il n'y a pas de chemins tortueux de vent.

 

 

 

 

¿Quién eres tú al otro lado de la niebla,

los dos trepando por el alba hasta el espejo

en que la luz ha venido a mostrarnos?

es como ir desencontrando los cristales

que ha ido dejando la noche en el agua,

 

y sin embargo tú estás hecho de mi sueño,

tejo tu imagen con hilo de luz y reposa mi sombra.

 

 

 

 

 

Qui es-tu de l'autre côté du brouillard,

tous les deux grimpant sur l'aube jusqu'au miroir

où la lumière est venue nous montrer?

c'est comme séparer lentement les cristaux

que la nuit a peu à peu laissés sur l'eau,

 

et cependant tu es fait de mon rêve,

je tisse ton image avec un fil de lumière et mon ombre y repose.

 

 

 

Estos poemas, pertenecientes al libro inédito “EL cristal y la lluvia” fueron publicados en español por la revista chilena Altazor: https://www.revistaaltazor.cl/monica-manrique-de-lara-2/

 

 

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GILLES FORTIER

Traducción de Miguel Ángel Real

 

 

Tard sur le boulevard

On traîne son corps et son âme

Sa vie

Tout le reste aussi

C’est quoi le reste

Façon d’occuper l’espace

Emplir le silence

De son chant à soi

Envahissante solitude de ceux qui marchent sans but

Sans rien

Loin

Sans rien savoir

Sans même connaître

 

 

 

 

 

Tarde en la avenida

Uno arrastra su cuerpo y su alma

Su vida

Todo lo demás también

Qué es lo demás

Manera de ocupar el espacio

Llenar el silencio

Con tu propio canto

Invasora soledad de los que caminan sin meta

Sin nada

Lejos

Sin saber nada

Sin conocer siquiera

 

 

 

 

Oh ce corbeau qui sans cesse

Et où que j’aille

Veille

Et ces lambeaux de rideaux

Qui s’échappent des fenêtres

Et claquent au vent

Indigents

C’est l’idée que la vie fût et il n’en reste que ça

Avec au loin des oiseaux qui s’ennuagent d’amour

Je ne sais plus qui fait flotter l’un et qui fait sombrer

l’autre

Demain vient comme un hiver de trop

Comme un homme dans sa nuit

Comme un mur dressé là

Devant soi

Il n’y a rien à faire demain vient comme ça

Nous n’avons pas idée de ce que les mains font

 

 

 

Oh ese cuervo que sin cesar

Y dondequiera que yo vaya

Me vigila

Y los jirones de esas cortinas

Que se escapan de las ventanas

Y restallan al viento

Indigentes

Es la idea que la vida fue y sólo queda eso

Con pájaros a lo lejos que se ennubecen de amor

Ya no sé quién hace flotar a uno y quién hunde

al otro

Mañana llega como un invierno que sobra

Como un hombre en su noche

Como un muro erigido

Ante sí

No hay nada que hacer mañana viene así

No tenemos ni idea de lo que hacen las manos

 

 

 

C’est la déraison qui palpite

Sur le sang et l’écume

Être sourd

Aveugle

S’absenter enfin

S’absenter encore

Ne plus entendre

Les mots

Les bouches dire

Ce qui accable

Invariable

Ce qui humilie

Ce qui oppresse

Ces langues éclairs

Ces crachats

Ces reproches

Devenir sourd enfin à tous

Mourir un peu ne suffirait pas à trouver le repos

Ce serait un repli voluptueux

Une retraite après une défaite

Finalement une débâcle

 

Es la sinrazón lo que palpita

Sobre la sangre y la espuma

Ser sordo

Ciego

Ausentarse por fin

Ausentarse más

No oír ya

Las palabras

Las bocas decir

Lo que abruma

Invariable

Lo que humilla

Lo que oprime

Esas lenguas rayo

Esos salivazos

Esos reproches

Volverse por fin sordo a todos

Morir un poco no bastaría para hallar el descanso

Sería un repliegue voluptuoso

Una retirada tras una derrota

Finalmente una debacle

 

 

 

 

Un temps ébloui

Ce même temps aveuglé

La nuit

Au bout des villes

Au bout des rues

Quand cessait le goudron

Sur le chemin de terre sans lampadaire

C’est une impasse qui empêche toute fuite

De cette maison qui a eu

Un jour

Son pendu

 

 

 

Un tiempo deslumbrado

Ese mismo tiempo, cegado

De noche

Al final de las ciudades

Al final de las calles

Cuando cesaba el alquitrán

En el camino de tierra sin farolas

Un callejón sin salida que impide toda huida

De esa casa que tuvo

Un día

Su ahorcado

 

 

 

Poemas inéditos, del proyecto “Forêts incluses”

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