Víctor Hugo Díaz

Víctor Hugo Díaz

Víctor Hugo Díaz nació en Santiago de Chile en 1965. Ha publicado “La comarca de senos caídos” en 1987, “Doble vida” en 1989, “Lugares de uso” en 2000, “No tocar” en 2003, “falta” en 2007, “Antología de baja pureza (1987-2013)”, México-DF, 2013, “Hechiza, poemas anticipados”, México, 2015, en “Antología de la Poesía Chilena del Siglo XX”, Ediciones Vitruvio, España, 2016 y “Lo puro puesto”, Chile, 2018. En 1988 obtuvo la primera Beca de Creación Taller Pablo Neruda; en 2002 la Beca de Creación del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. En 2011, 2012, 2013 y 2014 ejecuta el Proyecto Escritos de Sur a Norte, Poesía de Chile en México; en 2015 Fronteras sin Límite, Poesía de Chile en Perú y Bolivia; Poesía Chile en México 2018 y DOBLE VIDA, Poesía Chile en México 2019, apoyados por el Fondo del Libro y la Lectura. El año 2004 ganó el Premio Pablo Neruda en su Centenario, por trayectoria y obra, otorgado por la fundación del mismo nombre. Sus poemas han sido publicados en diversas revistas y antologías, además cuenta con numerosos trabajos críticos acerca de su poesía. Es reconocido como una de las voces poéticas actuales más importantes de Chile. 

 

 

 

 

 Dobles

5° Set - Inéditos

Julieta Marchant / Enrique Winter   

Selección: Víctor Hugo Díaz

 

 

 

 

Julieta Marchant

 

 

 

Fragmento de En el lugar de la mano, el ímpetu de un río

 

Por frío y humedad se descompone. El pasto bajo los pies, aproximarse al borde de piedra. Las piernas rectas, el tronco levemente inclinado, los brazos arriba, las manos se tocan. La espalda proyecta la extensión de una altura, los omóplatos se separan. Aguantar la respiración, el fuego en el abdomen desciende. Lanzarse y, en el espacio entre la orilla y el agua, perder el aliento. Nadar en un tiempo al que la letra no accede. Golpea un rostro el lenguaje y ya no es posible restaurar. Las palabras no restituyen. Elevación y retirada. Imagino que tomo tu mano, abro los ojos, en mis palmas un grupo de pequeños peces buscan calor en el frío. Mi mano impávida deja que el agua la queme. En el lugar de la mano, o donde debiera haber una mano, el ímpetu de un río. Se desgasta el ritmo en los pulmones. Consume la imagen de alguien en el aire.

 

Los cuerpos se quejan de los cuerpos

cuando la mano empuña

y no sabe de palabra que pueda encallar.

Los animales se quejan de los cuerpos

aprenden a defenderse.

 

Ante la mirada de un gato nos extraviamos, ante el fuego que se aproxima y hiela. Constelaciones de pensamientos aprenden a constelar instantes impensados que la boca no apresa. El camino sutura lo que el paisaje disuelve cuando el ojo se abre. Nos miramos de cerca y pensamos que la cercanía es suficiente. Pero aprendo a defenderme.

 

Mirar el lenguaje de cerca y pensar que la cercanía es suficiente.

 

El bosque ardió por frío. El frío es el espacio que separa a la carne de la carne. Suturo tu cuerpo. Las puntadas alcanzan para una pierna. En el lugar de la mano, el vacío de otra extremidad. Un cuerpo necesita ser abrazado porque es un cuerpo, con la presión se apacigua. No es una necesidad sensible, sino vital. El sistema nervioso se equilibra y somos equilibristas en los contornos del otro. Lo pensamos como un instrumento de urgencia. Mirar la página allí donde la página no significa más que eso: la página. El bosque está compuesto de páginas, compuesto de barro, compuesto de pequeños jardines que es posible imaginar para encauzar el error. Y cuando me dijiste quédate imaginé un ínfimo patio en una palma.

 

Hubo un océano

el océano fue el paisaje fundamental

frente al que el pensamiento supo su límite.

Hubo un bosque

el bosque fue la amplitud

frente a la que el corazón supo su exceso.

Hubo frío

hubo noche

hubo un modo de custodiar

y uno de extinguir.

 

Los animales se reservan. No hablan aunque escuchen. La página se reserva. Las lenguas agonizan y luego se renuevan. Los animales pelechan y luego se concentran. El cuerpo es una concentración. Cuando duerme se torna una envoltura. Ignorante de sí, se distiende y olvida. Olvidamos cuando soñamos. Olvidamos que estamos soñando. Soñamos que es posible olvidar y caemos. El ojo se abre y mira a su semejante. El océano se quema y el bosque es un humedal. Y entonces las palabras: corazón en vez de alma, alma en vez de espíritu, espíritu en vez de aliento. Aliento, soplo, bufido, grito, clamor, súplica, rezo, queja, exigencia. El corazón se vuelve una exigencia en el lenguaje. Las palabras conducen a más palabras. Pueden tomarse de sus extremidades. Los cuerpos no conducen. Son conducidos y, sin embargo, se acaban. La página también concluye y sutura la lengua allí donde la lengua olvida.

 

 

 

 

 

 Enrique Winter   

 

 

 

CEDÍA QUE LA PALABRA

es una cosa y si es una cosa

lo más probable es que sea

como la oreja una herida

 

o esos paréntesis     entre la ceja y la pestaña

para lo visto

 

cómo confiar en un aceite

así de transparente y claro

luego de sopaipillas

pasadas y empanadas

fritas las papas y refritas

 

cedía que la palabra

es un encierro narrado con aire

 

entonces solo caben dos opciones

para la palabra maltrecha

y devaluada porque esto se trata

de cuánto compra

                            o de mirar las nubes en la luna

y decir a qué se parecen

    creaturas de mar carroza con caballos

    un jinete con una herida en la cabeza

    bordes de cinta adhesiva recién quitada

    del aviso     se arrienda bajo el influjo del alcohol la lluvia

 

la primera opción aislar las venas

que la irrigan presionando pulgares

sacar todo lo que no sea

la herida misma

                        pus cuchillos

y sellarla con un parche curita

por ejemplo para que deje

de sangrar y no moje ni se lea

ya como herida la palabra

se piense un parche como

cualquier otro los miles

de parches producidos

por los niños de china

 

otro respondía que no que

la sal pica pimienta y la salpica

aquí verde y ají

del gas por tubería al fuego

en la sartén saltan las sales

sobre la herida que no sana

 

cuando se escribe con condón

pero quién querrá leerlo cuando llegue raja del trabajo

 

 

 

en esta esquina la palabra del poder

                   y en esta otra el poder de la palabra

 

                                                       la segunda opción es abrirla

ensancharla más allá de la carne haciendo un océano de ese punto

rojo nadar crol en ella hasta más adentro gritando en cada boqueo

estilo mariposa de donde el cuerpo supiera que estaba herido

traspasarlo si es posible dejar a la sangre de los peces brotando

en oleadas que pasen por ahí hasta por casualidad rumbo a otros

miembros que la requieran algas incluso por las calles submarinas

un maremoto que por la herida abierta de la palabra manen todas

las palabras una sobre otra mojando hasta los cerros tan opacas

que no se viera el rojo volviéndose el café de grano de los troncos

por capas y leerlas todas horizontales como paisajes y verticales

retratos del fracaso pasional porque nadie lee menos un graznido

de pájaro viniendo a la tierra revuelta cuando es maleza aún y nada

en la sangre hasta aletearla amarilla del aromo y del aroma de la azul

herida el arma y presagia a un extraño en el gimnasio de la muerte

 

pero lo de aislarla lo cedía sinceramente como opción

 

                                 palabra

                                 blanca y hueso

 

                                 fuera

                                 del cuerpo la

                                 noche amanece

 

                                 limpia como la hija

                                 en el primer día de clases

 

                                 parche en la boca

                                 ambas palabras un castigo

                                 una herida la segunda

 

                                 a lavársela con jabón

                                 diciéndolo

 

sin lectura ni más sangre de la prometida por ella como herida

otro respondía que no que

somos mucha gente y más los lugares sin gente

 

 

 

y ojo el grano del papel ha enterrado el resto de los sentidos

arrastrando la quinua y el cuscús fuera de donde estira la toalla

 

cedía

devolverle a los poros lo que las palabras

les robaron     el mundo nada menos

si no me toco un pie con el otro no sé si estoy

descalzo     devolvérselo en uso de las mismas palabras

vida para las lenguas manos narices y orejas muertas

vida a través de su propio asesino

                                                    con perdón sin olvido

 

los agujeros en la piel para que entre el día pulsando

en los tapones

                       la sombra sobre la palabra sombra

me engaña la creo un doblez del libro de anatomía     traducir así

páginas transparentes de órganos huesos piel una sobre otra

al tacto tácito

                     cuando invoca un recuerdo es que lo crea

 

había perdido la sana costumbre

de ponerle nombre a las cosas que quiero

 

que la palabra deje de llegar tarde a ellas     a puro nombrarlas

con los ojos y solo ven un lugar a la vez

    cuántos seres sabrán que hoy es domingo

que el amaretto del helado ya está en la almendra

 

y la chorrea     la almendra anticipando el sol

como las flores del aromo

cabecita de aromo me cedía también cachancho

si es una cooosa     exclama cuando le parezco tier

 

no nombraron colores los antiguos

en rojo negro y blanco aglutinaron

los que vieron     importa si mate o brillante si seco o húmedo

 

no tomaron piscola los antiguos

y un hielo en la piscola parece un ojo de los tuyos

nunca olvido una cara

 

    esto que escribo     viajó al futuro     en que se lee

y para hacerlo     es al pasado     donde viajas

 

a mi pasado no al de los antiguos

pero nada es tan espantoso como quien lo cuenta cree que es

 

la nostalgia un cuchillo de cocina

                                                   o la mancha que limpias con el dedo

                                                   y ya no está en el dedo ni en la mesa

 

cedía que el fin es el fracaso pero el fracaso no es el fin

el ánfora pecera el macetero las cajas de herramientas costureros

 

cuántas cosas existen que no necesitamos

para decirte cuánto vales requiero números y puntos

comas y aquí no hay

 

que la calle me calle

entre lo que las cosas dicen

y yo     golpeo de ventanas     y nada más podría

leer del soplo si es que apago la música o se mete

entre lo que las cosas dicen

y

 

 

 

 

Julieta Marchant (Santiago de Chile, 1985). Ha publicado Urdimbre (Inubicalistas, 2009); Té de jazmín (Marea Baja, 2010); El nacimiento de la hebra (Edicola, 2015), parcialmente traducido al inglés como TheBirth of Thread, traducción de Thomas Rothe (TinfishPress, 2019); Habla el oído (Cuadro de Tiza, 2017) y Reclamar el derecho a decirlo todo (Pez Espiral, 2017; JámpstereBooks, 2019). Es codirectora de los sellos Cuadro de Tiza Ediciones y Editorial Bisturí 10.

 

Enrique Winter (Chile, 1982) es autor de los poemarios Atar las naves, Rascacielos, Guía de despacho y Lengua de señas, de la novela Las bolsas de basura y del álbum Agua en polvo, publicados en once países y cuatro idiomas. Traductor de libros de Dickinson, Chesterton, Larkin, Howe y Bernstein, ha recibido los premios Víctor Jara, Nacional de Poesía y Cuento Joven, Nacional Pablo de Rokha y Goodmorning Menagerie, entre otros.

 

 

 

 

 

 

Con destinatario

Cartas marcadas

Muestra Plástica de Juan Carlos Mege

por Víctor Hugo Díaz

 

Para muchos el acto físico de pintar ya no se justifica, pues hoy contamos con recursos tecnológicos y audiovisuales que igualmente son capaces de generar y transmitir experiencia estética y conceptual.

Como resultado, el arte del pincel ha sido, por algunos, parcialmente circunscrito al ámbito de lo ornamental, solo a color y forma, limitándolo a la competencia de la mano y el ojo.

Por el contrario, voces diferentes como la incisiva Crítica Avelina Lésper, afirman que las artes plásticas y visuales deben estar respaldadas por el dominio total de las técnicas tradicionales del oficio, el conocimiento académico y el ejercicio permanente. Esto como exigencia básica, antes de poder comenzar a explorar senderos creativos; validándose solo así y desde ahí, cualquier opción, práctica o actitud vital frente al arte y su proceso.

Esta postura de Lesper, rígida y conservadora en apariencia, es en realidad una base, una plataforma desde donde comenzar el avance hacia su verdadero objetivo crítico: el desenmascaramiento de una sucesión de actos, discursos, accidentes y denuncias, autodenominadas artísticas y renovadoras, que se sustentan artificialmente en demandas civiles, problemáticas del hoy ciudadano o en la “genial” inmediatez; pero desde una superficialidad sin abismo, desde lugares ya vistos, aquello pegado con saliva demasiado temático y reconocible (con anterioridad), que entrega una lectura sin luz ni descubrimiento, en donde un espectador sin información, sin mapa de ruta en las manos o sin un guía exégeta, está imposibilitado de participar.

Lo sorprendente es que muchas de estas acciones o incidentes, consiguen visibilidad y respaldo teórico e institucional; aunque engañosamente, como sostiene Lesper, a pesar de contar con todas las piezas ajustadas para envasar el “producto” y su difusión, hay un factor, un requisito fundamental que siempre está ausente: La experiencia estética.

Desde otro ángulo también coincido, sin ninguna duda, en que el artista y su creación son residuos y síntesis de su tiempo, su contexto social y su materia prima simbólica; pudiendo hacer  uso de todos los elementos, signos, materiales, posibilidades y significados a su alcance. Sin embargo debemos también establecer que el arte no son solo “nuevas ideas”, manifiestos, rupturas o conceptos representativos, incluso con potencia y voluntad. El arte exige la ejecución de obras.

En este escenario 20/20, sobre el “Atril” de la discusión y apuesta entre el ojo, la imaginación y la vida; nos llega a domicilio este envío, Cartas marcadas, la presente muestra pictórica de Juan Carlos Mege.

Esta producción, se “Enmarca” dentro de una propuesta de pintura y color ejecutada con exactitud y definitiva expresividad. Utilizando técnicas fronterizas y arriesgadas, siempre al borde del siguiente paso gestual. Siempre en el límite, en la aduana; un trabajo donde pigmento y trazo se entregan al público en su grado esencial, no figurativo, persiguiendo lo estrictamente deseado.

Esta colección de cuadros de Mege, logra entregarnos una visión y un sujeto poético que se tensiona y descose en el instante en que los sellos chilenos antiguos intervienen, alcanzando un sentido otro, más abierto y significativo.

Al primer contacto parece un gesto inútil y casual, pero que ha sido planificado con anticipación. Siendo capaz simultáneamente, de izar un acto creativo en su estado de naturaleza (Entrevistas, Enrique Lihn), como de seleccionar un ícono de la huella, un tótem del viaje y el encuentro personal entre nombres, cuerpos y voces; es decir la marca, la “inscripción”, la evidencia que alguien dejó en la escena, representada por los timbres de correo.

Por evocación, las estampillas nos llevan a la imagen de la “Carta”, a su función y peso simbólico. Algo así como el sinónimo de un “Nosotros”, pero vestido con fibras deshilachadas, sobras textiles, restos de una prenda que ya perteneció, una ausencia “apuñalada” en la palabra amor; esto en contraposición rotunda a la poca permanencia y vínculo que des-comprometen las redes sociales, los medios y los modelos de comunicación.

Estas, son Cartas marcadas con timbres Postales que sin tiempo ni distancia, dan sentido profundo a este “gesto doble” e ideal protagonizado por un emisor y su destinatario.

Juan Carlos Mege, construye una metáfora táctil, homogénea y de amplia lectura. Donde el armisticio o reconciliación binaria pintura/concepto, adquieren su forma; otorgando materialidad a este “lugar creado” en donde hacer y decir son el único objeto. Ahí donde, de manera hiriente, el pincel captura el movimiento vertiginoso del lenguaje actual, su fugacidad, este alfabeto efímero y su acelerada descomposición. Haciéndonos reflexionar sobre la forma de comunicarnos entre nosotros; con nuestra memoria e identidad. Plasmando en estas obras una experiencia inasible y Estética; es decir este ahora sorprendente… en que la vida está sucediendo.

 

Juan Carlos Mege Báez, nace en Cerro Verde, sur de Chile el año 1968. Sociólogo y cineasta, con estudios en filosofía, historia del arte y escultura en piedra.

Desde el 2003 su trabajo visual ha sido expuesto en distintas ciudades chilenas. El 2005 lleva sus obras plásticas Corpus Cristi y Máquina de Combate al formato audiovisual, realizando el mediometraje docuficción Maquina de Combate. El 2009 estrena su primer largometraje Hotel Marconi.

Desde el 2010 a la fecha, continúa experimentando entre el arte visual y la cinematografía. Dirige los largometrajes Salvaje en Lonquimay-Chile y Venus en San Clemente de Tuyu - Argentina. A partir del 2017 es miembro de la red cooperativa internacional de clusters audiovisuales. Entre sus acciones artísticas en desarrollo se cuenta con un poemario inédito y dos guiones de cine, para ser realizados el 2020 y que abordan temáticas de brujería, ecología e injusticias sociales en la región.

 

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Fotografía cuadros y retrato: Camilo Echegoyen Cárdenas 

 

 

 

 

 

 

 Poesía Chilena Actual

DOBLES

 CUARTO SET 

Juan MalebránPaula Ilabaca Núñez

 

 

 

 

 

 

 

 

Juan Malebrán

 

 

A medida que avanza la tormenta

 

De todos modos
no hay
manera de evitar el riesgo
que suponen ciertos territorios 

 

—urticaria y necrosis—
los dominios del ciempiés o

el vello de la apasanca
(bol.-pollito, tarántula)

mañas aprendidas en terreno
prácticas imposibles 

sin holgura

porque no hay manera 

una vez que la boca se llena de mosquitos

quizás en eso consista hablar claro

 

igual que volver la vista
hacia un río tibio
pero infranqueable

 

y ver tan solo vaho
ante lo poco que se distingue

 

avanzar tras el rastro de la hierba

como único indicio:

las huellas de un galope
que el lodo cubre a mitad del sendero

 

 

A contraluz y a mitad del aire

 

como un suicida contoneándose en plena asfixia
o un puentista balanceando la tensión del elástico
ejecuta acrobática su movimiento la oruga


caso omiso el que hace a cualquier fatalismo
que sobre ella pese

 

absorta en el vértigo que la contiene
grácil como una suerte que muy bien conoce

 

algo en ella provoca recelo

 

preocupada tan solo por la brisa
ajena a todo tipo de lapsus

como si fuese cuestión de sincronía
soltar el respiro que descarga al cuerpo 


justo antes que el letargo agote su frescor

tuerce la voluntad del día 

desde el filo de una hoja mientras pendula

al compás de una danza discordante

y en espera de una adultez que sinuosa rechaza

 

 

 

Breve anotación sobre un reptil al caer la tarde

 

elgecko no es más que un lagarto

que atraviesa claros y cambures

una sombra entregada al ruido

que los grillos proyectan entre la hiedra

 

una silueta invertida

contrariando la gravedad o

un cuerpo inmóvil frente al cálculo
previo al impulso y la embestida

parecido a la imagen

que guardamos de él siendo niños
cuando el mundo se mostraba
ajeno debajo de las piedras


un pequeño reptil
transparente en su tibieza
                                              

mínimo en su quietud

como el viraje del girasol

bajo el que ahora mismo reposa.

 

Juan Malebrán (Iquique, Chile - 1979)

Ha publicado Reproducción en curso (Edit. YMC, 2008), Bozal (Edit. YMC, 2014 / Edit. Hebra, 2015), Entretenciones mecánicas (Edit. Cinosargo, 2016) y Trópico (Edit. Aparte, 2019). Ha sido compilador de f/22 Antología poética cochabambina (Edit. La Ubre Amarga, 2011) y, en colaboración con Gladys González, de Ulupica, trece poetas bolivianos actuales (Edit. Libros del cardo, 2016). Ha obtenido la beca de creación literaria del Fondo del Libro y la Lectura, Chile los años 2005, 2016 y 2018. 

 

 

  

 

Paula Ilabaca Núñez 

 

 

***

 

Tuve sueños, padre. Sueños que no me ayudaron en lo absoluto. La tierra y las hierbas eran nefastas. Sagrada fue el agua cuando calculé el espacio entre mi misma terquedad
y sus rostros. Caminé y caminé, padre. Iba de frente. Dejé atrás el patio. Hondas mañanas se pusieron de acuerdo para mí. La sensación triste no desaparecía. Inventé nombres, combatí con ansias. Cada noche murmuraba: padre, soy yo en medio de todas estas religiones.

 

***


Ellos me querían cazar. Ellos se venían en el dorso de mi mano, padre y no había cómo alimentarlos. Tenían cicatrices. Buscaban las maneras. Y siempre mi voz se erguía como una tormenta amplia batiente entre sus bosques. Vamos al bosque decía (era el perro negro) lleva el par de hachas decía (la voz escondida en mi clóset) que a esta bruta raíz del veneno la sacaremos entre ambos. Papá, soy yo en medio de todas estas religiones.

 

***



Desde el fondo cargante y negro emergió un ángelus, padre. Tenía el rostro escindido. Puso la miel y las armas a mi costado. Nos amamos todas las noches desde que nos conocimos. Teníamos el lumbre de una fogata y desde allí salía una lanza. Teníamos todo, padre: el mal la lluvia los
corderos deshilvanados la corteza el hambre gangrenas deseo plenitud ahogo respiración. Por las noches dormíamos muy juntos. Por las mañanas amanecíamos de la mano. Pasábamos por la tierra y la herrumbre. Teníamos un grito para llamarnos. Decíamos: todo se congela si es
que tú no estás. Decíamos: ven y trae la roca; golpéame, soy tuyo.


de su libro Penínsulas, RIL Editores, 2019.

 

 

Paula Ilabaca Núñez (Santiago, 1979) es escritora, editora y docente, Licenciada en Letras y Educación por la Pontificia Universidad Católica de Chile. Recibió el Premio Pablo Neruda 2015 por su obra poética, el Premio Juegos Florales 2014 por su novela La regla de los nueve y el Premio de la Crítica de Prensa Literaria en Chile 2010 por su libro de poesía La perla suelta.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

Poesía Chilena Actual DOBLES

Eugenio Dávalos Pomareda /Ignolia Mardones

TERCER SET

Selección: Víctor Hugo Díaz 

 

 

 

UN ÁRBOL DE CEREZO


En esta cosa diaria de la vida y de la muerte
Un árbol de cerezo en pleno invierno 
Aguardamos quizás por esos frescos brotes
Y redimidos somos la floración rosada en la cresta de la
Cordillera de los Andes al atardecer
Si un hijo muere o un padre se suicida 
No habrá ese otro posible encuentro de hombres que se aman
sino la nutrida podredumbre de la tristeza: una casa que ya
nunca nadie construirá 
Letreros de luces led por la noche: sonreímos 
Todo se termina / no quisiéramos que fuese de esa manera
menos un ser querido / lo acompañamos al hospital / pasamos
días en la UTI / nadie nos dice nada / el árbol crece con una
fuerza interior silenciosa / conmovido muerdo mis uñas / fumo
aturdido: brotes de luz solo en las pipas de agua
viejas puertas llenas de grafitis 

Incertidumbre / pero insustancialidad / ya mañana
regresaremos como soldados derrotados / llenas las cabezas de
nostálgicas esperanzas / llenas también de batallas inútiles e
insulsas satisfacciones / a querer empezar de nuevo
hartarse de hábitos mecánicos sin sentido
A comer sentados ante una mesa llena de fantasmas               
A vivir como si estuviésemos muertos
A morir sin un acordeón sonando o un ser querido que deje por
uno la ilusión prendida a una mesa de arrimo / brutal maraña
de existencia escrita en ninguna parte / un doblar la esquina
para dar
Con una banda de jazz al té de las cinco de la tarde tocando
El sombrerero loco de Chic Corea

O bien ocultando la vida travestida en los malls
Amanecer contigo abrazados sin perder el tiempo
Amándonos: una broma antes del desayuno

Cubrir con cal los esqueletos / adorarlos en su abrazo            
Al tiempo identificarlos con un número 

Esta eres tú mi amada un fémur con el número 14
Y este hueso roído soy yo querida con el número primo 2   
 
Las naranjas en el anaquel / almuerzo del guardia de turno en
la bodega del museo

Eso / por lo menos: intrascendentalidad
 
 

 

FESTÍN
 
 
Todos sacan una tajada de uno
Y los versos que se escribieron se van a la
Basura
Por dónde empezarán estos miserables 
A desbaratarte?
Huesos tras huesos te lamerán como un amante en celo
No habrá palabra que les sirva
Te gozarán como un manjar
Harán recetas contigo: 
Si con pimienta si con sal si con harina
O un poco de miel para endulzar la piel agria 
Del agobio
Y cuando ya se hayan saciado -si ocurre tal cosa-
Te abandonarán pero llevarán consigo el sabor
De tus tripas y entre sus garras garfios trompas o
Dientes trozos de ti saboreándote aún                                                                                                                             Mientras otros comensales se te apropian 
Para dejar puro hueso y pellejo y uñas
Creciendo y pelo creciendo 
Sin nada más que se parezca a ti
Excepto un intragable y vano anillo 
Que memoria que algún día tal vez 
Fuiste feliz o llevaste a tus hijos al campo
O miraste las estrellas
O te tuvieron entre los brazos
Alimentándote 
Para este festín  
 

 

 

 

 

ESTACION CENTRAL

Estamos solos en medio de este montón de buses taxis y trenes
madrugadores 
Tú me has abandonado aunque vives conmigo 
Da lo mismo que estés o no estés en casa
Da lo mismo que sea un poeta borracho apocalíptico o
Consumista 
Todo se ha perdido 
No existe para mí el otro ni epifanías
Tú eras mi último cable a tierra 
Muchas mujeres hermosas caminan a diario por la ciudad
Pero ninguna eres tú
El amor es una piedra negra cuyo corazón es hierro fundido
Dejemos las cosas así nomás 
sin aspavientos 
Sin hacer de nuestras vida otra mala película de Hollywood 
No nos alcanza para dramas shakespereanos 
Dejemos las cosas como están
Que fluyan 
Yo en mi inmensa soledad
Tú al lado mío
Sola en un auto que se aleja 

 

ESTACION CENTRAL; Eugenio Dávalos Pomareda, Faroaustral Editores, Santiago de Chile, 2019. 

 

 

- Bibliografía

2019 Publicación séptimo libro de Poesía : ESTACIÓN CENTRAL

2015 Publicación sexto libro de Poesía : MITOS O LOS OJOS DE LA PIEDRA

2007 Publicación quinto libro de Poesía : IN MEMORIAM: SANTA MARÍA DE IQUIQUE.

2004 Publicación cuarto libro de Poesía : EL HOMBRE SIN MISTERIO.

1994 Publicación tercer libro de Poesía : ESCRITOS SOBRE ARENAL

1992 Publicación segundo libro de Poesía : NATURALEZA MUERTA

1990 Publicación Primer libro de Poesía : LA COPA DE NEPTUNO - Página/s

 web del autor http://eugeniodavalosp.blogspot.com https://es-la.facebook.com/eugenio.pomare

 

 

 CERDA PIEL, Ignolia Mardones, Ed. Cuerpos Troquelados, Santiago de Chile, 2019

 

Nadie pudo llorar ese día

 

Una postal con los colores ocres de la madre
avisaron la partida del abuelo.
No alcancé a visitar la tumba,
la muerte había hecho su camino,
un camino de cordones mal amarrados,
un surco.
Nadie pudo llorar ese día,
la juventud y la bestia
no permitió tal gesto,
gritar, huir,
fue un sueño.
Desde ese día
miles de huachos maldicen a sus padres,
miles de hijas lloran a sus padres,
miles de padres
son como pájaros,
se echan a volar.
 
 
 
Perras negras
 
La voz de la perra nunca se
escucha,
hay muchos perros ladrando.
Esa noche había despertado con
las perras negras,
esas que cadenciosamente
llamaba Cortázar.
De alguna forma
fui una de ellas.
Una perra oscura y rabiosa.
 
 
 
La herida y el póquer
 
Hay días en que uno desea hacerse daño.
Meter el dedo en la herida.
Atarse a los recuerdos de la infancia.
Perderse en los amores tortuosos.
Sacar a pasear al pitbull.
Despreciar al próximo y al prójimo.
Ser el otro.
Mirar de reojo.
Y soltar el humo con cara de póquer.
 

 

Ignolia Mardones, Santiago de Chile, 1982. La poesía ha sido parte de su vida, a partir de los noventa no ha dejado de escribir versos.

Integró talleres literarios, participó del Colectivo poético “Las Perras Románticas”, realizador de ciclos de poesía con un enfoque de entrevistas

a distintos autores de la literatura nacional, especialmente poesía y narrativa.

Socióloga de la Universidad ARCIS, magister en Comunicación Política de la Universidad de Chile.

 

 

 

 

 

No saben otra cosa sino manejar EN REVERSA.

Víctor Hugo Díaz

 

Así comienzo esta lectura de EN REVERSA de Freddy Araneda Osses, Ed. Cuarto Propio, Chile, 2019; con la imagen final del libro, la que creo, sintetiza icónicamente el contenido crítico-social que está presente como palabra y memoria, imagen y presente, a través de todo su recorrido.

Pero este énfasis puede ser, en este caso, solo una táctica, un material de construcción a narrar; un pretexto de escritura que actúa como soporte para indagar en más amplias y diversas experiencias del habitar en el hoy. Así se va enhebrando la historia de Chile, su quiebre y la quiebra en términos de mirada, con relaciones cotidianas de afectos y necesidades personales, en un parpadeo en que el paisaje externo y sus ruidos, se ven reflejados como efectos y resultados en el interior de la voz de Andrés, el personaje atópico, el único personaje; de algún modo el que somos, solos en medio de todo. Los nombres, las situaciones y lugares que lo rodean, son medios o vehículos articulados que permiten la puesta en escena de este discurso crítico, transparentemente político y actual.

Aquí tal vez radica, emerge y se hace evidente la particularidad de EN REVERSA de Freddy Araneda Osses, porque a partir de la acción narrativa, lo contado a fin de cuentas, se generan otras instancias paralelas, algo así como representaciones teatrales fugaces, donde los personajes invitados operan como portadores de análisis, profundidad y significado, arriba del escenario. En esos momentos, la novela se proyecta a sí misma como en una pantalla de televisión, durante un programa donde estas voces que toman café, son los participantes y panelistas. Sin duda un excelente instrumento, recurso y estrategia de montaje.

EN REVERSA, mezcla ficción y actualidad explícita, recurriendo a diversos registros que generalmente no se encuentran, que nunca viajan juntos en el mismo vagón del Metro: actuación, escenario, planos, narración y diálogos; articulados para así alcanzar mayor contundencia formal y expresiva.

Otra consecuencia estética de la lectura de este sólido libro, es la permanente sensación de carencia y traición; eso que siempre está ausente, inconcluso, adeudado y faltante; subrepticio tanto en el imaginario íntimo como en el público.

Por otra parte su evidente contenido político y su presencia temática a través de toda la novela, nos señala y expone el egoísmo, la indiferencia, la soledad como posesión y un futuro poco prometedor, si no inexistente. Propalando el fracaso de los grandes relatos, los proyectos colectivos y las promesas.

Ya hacia el final de sus páginas, el autor nos vuelve a desviar del camino, instalando ante el lector una nueva tonalidad, un nuevo registro del cual valerse para enriquecer, sorprender e inyectar mayor goce y dinamismo a la lectura, igual que ese último músico que se integra a la orquesta, ignora la partitura y lo cambia todo. Me refiero a ese melancólico gesto discursivo que en su recorrido hace un viraje hacia el comic; ahí donde se entrecruzan las historietas de guerra, la caricatura y el gran chiste Patrio.

En los ojos un viaje, un texto siempre en movimiento; porque el desplazamiento es la forma, contenido y funcionamiento mismo de este libro.

Para quienes habitan la realidad como interpretación y constante movimiento, esta Escritura, por sus singularidades y características, se podría representar mediante la imagen de un vehículo público textual en circulación; donde las voces y personajes abordo, podrían leerse entonces, como pasajeros transitando y transitados por la ciudad en Modo Escenario, extrañando un país que nunca fue, por una calle de doble sentido llamada “tiempo”. Inhalando cada mañana, dentro y fuera del libro, incertidumbre y frío. Posando incrédulos para una selfie generacional, pero en negativos; registro y metáfora acertada del fracaso de un modelo que nos muestra, que la palanca de los cambios prometidos… se sigue manejando EN REVERSA.

 

 

Santiago - octubre - 2019

 

 

 

 

Poesía Chilena Actual

DOBLES

Domingo Díaz /Roxana Miranda Rupailaf

SEGUNDO SET

Selección: Víctor Hugo Díaz

 

 

 

 

 

 

EN LA CANCHA

Los hombres de gris manejan 
la carpeta bajo el brazo
y conversan de fútbol

Sacan la voz para defender a sus ídolos
-que le pego con la zurda, con el borde interno,
con el empeine…

Hablan de su nuevo auto
-es mejor que tener a un hijo 
él no me falla…

Cuando ríen, es una risa falsa
fuerte y rápida.

Buscan siempre la mejor tajada

Dejan miserables propinas
y fuman cigarrillos suaves.

 

 

 

LLAMADA DE INVIERNO

 

En plena lluvia
con pantalón de verano y polera

con ropa interior rota
y solo una moneda 
para hacer la llamada

Nadie al otro lado de la línea

Le di golpes al aparato
y empezó a caer
el necesario metal
que recojo uno a uno

con la vergüenza de que todos miren.

 

 

ESA CANCIÓN QUE NO QUIERO OÍR

 

Ahora que está conmigo echo de menos

esa época solo.

 

Llego a mi lugar, escucho sus lamentos

y la canción que no quiero volver a oír.

 

Veo la semilla

el desgaste natural de las piedras

la deformidad de su cuerpo.

 

Escucho como se habla del peso

y de la apariencia.

 

Escucho el ruido de la galleta eléctrica sobre la cerámica

la gotera

el ciclo de las cosas.

 

 

 

 

Domingo Díaz, Santiago de Chile, 1957. Ha publicado Turno de día (2008), Tara (2010), Herido de vida (2013, primera edición Chile, segunda edición México). Ha participado en diversos Encuentros literarios, leyendo sus textos en Universidades y centros culturales, publicando parte de estos en revistas y páginas web. Fue fundador de la revista de literatura El Ermitaño. Forma parte de las antologías Lector se busca (2002), Los Premios (2005) y Onomatopeya. Antología de poesía chilena (2012) presentada en la Feria del Libro de Guadalajara.

 

 

 

 

1

Me dejo peinar en el ensueño mal de ojo es esto

Pasmo de corazón dice mi orina

Agua de carmelitas untadas a la lengua

Punza la pena de los abandonados

Mal de ojo es esto

Falta tu líquido mezclado con mi orina

Mixtura de humores mi mal

Mal de ojos es

que me arranques los cabellos tras las sábanas.

 

2

 

Repito este mi rezo por si vienes.

Aquí, frente a las olas me arrodillo.

Invoco tus cabellos anudados por la sal.

Espero a que aparezcas en la tercera ola niño-pez.

Que me trague el mar.

Que me lleven desnuda por la espuma.

Y allí, donde entre piedra venga arena.

Espero me ilumines en la tercera ola.

Ya sabes que son tres los arco iris derramados en el aire.

Ya sabes que me duermo entre las rocas esperando a que aparezcas.

Repito este mi rezo hasta que vengas.

Envuelto en esas algas que te crecen desde el sueño a la tristeza.

 

 

 

3

Abiertas las lunas sobre el barco
de las fiestas.

Blanco es el niño en el círculo
que lo devuelve al llanto
y a la inocencia de verse repetido
en los ojos de la madre.

Él sabe que son tres los arco-iris
que pasan por mi sangre.

Él sabe y lo repite con su oleaje.

Para él abro este mar.
Para que pasen
sus caballos por la sal
y no se ahogue.

Blanco,
transparente,
es el niño que gira diez veces
en círculo a la izquierda.

Repite el mismo movimiento
y yo extasiada
comienzo a morderle en cuatro lenguas.

Y son tres los arco-iris que él me sabe.

Y son cuatro los colores que hay adentro.

Y él todo lo sabe por presagio
por sueño venido y repetido.

Vaticinio de lunas cayendo en las almohadas
del niño atravesado por los peces.

 

 

 

 

 

Roxana Miranda Rupailaf ( Osorno, Chile,1982) Ha publicado "Las Tentaciones de Eva" , Premio Príncipe concurso Luis Oyarzun. Región de Los Lagos (2003), "Seducción de los Venenos (Lom, 2008)," Shumpall " (Del Aire, 2011 /Pehuen, 2018), Kopuke Vilu (Pakarina, Lima 2017) y " Trewa ko" (Del Aire, 2018) El 2012 recibió el premio Municipal de Literatura de Santiago por "Shumpall". Además ha publicado en antologías y diversos Encuentros de poesía.

 

 

Poesía Chilena Actual

DOBLES

Selección: Víctor Hugo Díaz

Primer Set:

Ingrid Escobar/Miguel Ángel Guajardo

 

 

 

IV

 

Hijos del roce que arrasa

hijos del toque de queda

pobres pagando peajes

 

bajo la luz intermitente

de manos sudadas

caricias desplazadas

mortificadas de vez en cuando

 

ciudad sesgada bajo el eclipse

rostros derretidos en la fábrica

ruidos acompañan nuestro espíritu

 

hijos del hambre, hijos del desastre

bandera empapada de aguas servidas

cuarenta y tantos esperando el sol

 

disparos en la muralla de la inconsciencia

silbido nocturno orillado en la calle

maquinaria bestial

recorriendo el tiempo que apremia

 

tu garganta que sangra

en el regocijo de los nombres

 

hijos de la espera, de la historia inconclusa

nada de roces, nada de manos sudadas.

 

 

XI

 

Mal Agestá te dicen

desgarbada

rodillas peladas

sobre el piso de tierra

 

Mal Agestá, espalda crujiente

bajo el azote del nacimiento

borracho de la noche

 

turbia en el patio

de las princesas pulidas

azorochada por la mirada

del cristo en la muralla

 

Mal hablá predicadora

dueña de las esquinas humeantes

mujer danzante en las canchas de tierra

 

Mal Agestá, pies descalzos

sobre la lluvia

 

Penitencia continua

de los deseos malintencionados

de tu raza maldita

 

mal encajá de la divina comedia

en tus redundantes lamentos

 

¡Ja! saltaora de puentes y cornisas

encarnación de la mama santa

dibujante de niños

 

Mal Agestá

los grados se empinan sobre ti

y tú debajo del árbol... pordiosera.

 

XII

Las lágrimas de mi vecina

viven

en el cerrojo de su puerta

puedo verlas bailando.

 

su cabeza estalla

en la ventana de su casa

puedo verla sangrando.

 

los ojos de mi vecina, buscan

en sus húmedas cuencas

puedo verlos escapando.

 

 

Ingrid Escobar Melio ,Santiago de Chile...Terapeuta ocupacional ,librera y poeta ,NO proviene de las aulas académicas , tallerista de Germán Carrasco y Dámaris Calderón ,invitada a festivales poéticos a lo largo del país , festival de arte penitenciario en Valparaíso , Matute poético en Iquique ,entre otros . antologada en páginas web , revistas y antologías poéticas como por ej Simpson 7 de la Sech, VaronA de calibrar ediciones , Santiago Locura y pánico de Santiago Ander .En el año 2015 lanza su 1er poemario,La Mal Agestá por Editorial Piedra y el año 2017 su 2do trabajo Lobotomía bajo el mismo sello editorial . Actualmente trabaja en su tercer libro.

 

 

 

 

 

 

El mejor encuentro

 

El mejor encuentro es el de no abandonarnos

El de pensar que todos los autobuses de la ciudad

No llegarán a tiempo en primavera ni en invierno

Y que nos dejarán esperando sin importarles nada

En un paradero donde la luna fallece

 

Allí estuvimos sin reconocernos en nadie

Mirándonos a los ojos eternamente muertos

Soñándonos fugazmente libres.

No pudimos nunca dejar las tumbas de la vida

Porque la agonía a veces suele ser placentera

 

El mejor encuentro es dejar pasar los años

El de acariciarse contra las paredes del recuerdo

Y colocar en cada grieta una risa para que no mueran.

Permitirme orbitar el perímetro del infierno

Sin dejar caer la imagen de tu cuerpo al agua

 

No habrá despedidas en los andenes del metro

Por donde ni tú ni yo dejamos rastros de felicidad

Fuimos el eco absurdo de los viejos vagones cantando

Un círculo que se encogía mientras más llorabas

Una historia sin fin mientras yo más escribía

 

El mejor encuentro es el de no encontrarse

El de pensar que ninguno de los dos estará desnudo

Para cuando los girasoles sean el centro del universo

Yo me quedaré sentado en una plaza esperando

Que el otoño haga caer poemas de los árboles

Y tú seguirás caminando ciegamente al paradero

Donde ningún autobús te llevará ni al edén ni al averno.

 

 

Y la noche entró por mis manos y mi boca

 

Había lágrimas en todo su cuarto

Un laberinto de puertas cansadas

Que se perdían en una ventana

Ella no sabía que yo conocía su camino

Menos que siempre terminaba perdido.

Las cortinas eran el telón de un gran teatro

Encontré algas y pájaros anidando en su cama

Luego; la noche entró por mis manos y mi boca

Y resbalé orando en su gruta que me esperaba.

Se me gastaron los labios de tanto beber vino

De descubrir océanos nocturnos enredados en su pelo

No había otro camino que el de la tempestad

Y cruzamos sin miedo el límite del humo en el espejo.

Cada uno murió en su trinchera

Había tantos duendes y hadas en su casa

Que yo no quería que el cuento acabara.

 

Mientras pienso en el Bing-Bang

 

Busco en tus ojos lo que nadie podrá ver

Y en tu mirada se fragua el tiempo de los espejos

                                                /en que no aparecí.

Hoy te besé mientras pensaba en el Big-Bang

Y en la profundidad de un agujero negro

Un niño dormía esperando la creación del universo

 

Apagué todas las luces que no me dejaban verte

Oprimí una sombra contra mi pecho

Sangré las hojas del árbol cortado para mi ataúd

Sumé tu soledad con la mía

Y en nuestra cama estalló la muerte.

 

 

Miguel Angel Guajardo. Ingeniero en Ejecución Industrial de la Universidad Tecnológica Metropolitana y Analista Químico de la Universidad de Santiago de Chile. De residencia en la comuna de La Florida. Fue alumno del taller dirigido por el poeta Floridor Pérez (Café Literario de Providencia). Ha siso incluido en diversas antologías, como: 3ᵃ Antología de poesía rayentrú, Muestra (anti) antológica de nuevas voces: Por si acaso alguién quiere llorar, además de ser publicado en la revista literaria de poesía Safo. Su obra ha sido premiada por el concurso literario “Escritores para Chile”, de la comuna de La Florida, con el primer lugar en poesía (2008 y 2011) y varias menciones honrosas. En Junio de 2018, publicó su primer libro “Mientras Pienso en el Big Bang” de la mano de la Editorial MAGO Editores.

 

 

Poemas seleccionados  de los siguientes libros:

 

Mientras pienso en el Big Bang Miguel Angel Guajardo MAGO Editores, Santiago de Chile, 2018

 

 

Mal agestá / Mala gesta / Mal gestá, Ingrid Escobar Editorial Piedra

Santiago de Chile, 2015

Martes, 04 Junio 2019 05:39

SELLADO AL VACIO / Víctor Hugo Díaz /

 

SELLADO AL VACIO

Víctor Hugo Díaz

 

I

 

Decir No es como identificarse

 

es apostar al paradero de los objetos

                               que siempre se pierden:

nos abandonan, se niegan a dejar la casa

 

Como escribir sobre la piel

con el brillo cortante de una moneda nueva

que cambia de bando

 

que se gastará de mano en mano, cerrada

perdiendo el valor, entre pulgar e índice

 

sin escuchar las contraindicaciones

ni sentir miedo a los minutos de tiempo agregado.

 

Nunca ha manejado automóviles

Pero conduce una extraña manera de vestir

donde el Cambio Marcha Atrás

                                                  dejó de funcionar

 

y la película        la otra      la de la pantalla

                se nos va pasando más lenta que la mirada.

 

El primero que muerde la mano, cierra el trato

Sus ojos solo saben leer nuevos ruidos

Talón y muleta dialogan en voz baja

 

golpean césped, pavimento, aluminio y huesos

hasta entenderse en la misma jerga:

Un paso cada uno, un sonido a la vez

en tono bajo metálico

 

el instrumento musical en dedos inexpertos.

 

 

 

II

 

El otoño cumplió su mayoría de edad      

y hay un último fruto que se resiste a la caída

 

El que se echó adentro todas las sobredosis de sol

                                  en esos días de alto consumo

Cuando los nombres amanecen tarde

 

y escapan de la inundación…

 

…recordando escalones y nidos usados

por donde alcanzar la copa del árbol más viejo.

 

Es como limpiarse los pies, por todo lo cometido

                                                       antes de entrar

                                                       y cerrar por dentro

dando de baja las sobras

que se quedan de este lado

 

Los mismos desperdicios que ahora desconfían de la Luz

de esa que nadie sabe si sigue encendida

cuando cierran la puerta de Congelador

 

Sellado al vacío.

 

 

Jueves, 04 Abril 2019 07:08

PARQUES EN GUERRA / Víctor Hugo Díaz /

 

PARQUES EN GUERRA

Víctor Hugo Díaz

 

 

 

 

PARQUES EN GUERRA I

 

“Todo lo que miras…. lo vuelves un vicio”

 

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                           MADRE

 

 

 

El calor seco ya está en retirada

y un sol de Paz abandona el campo de juego

 

                                 Los vehículos estacionados

son relojes de sombra

que sólo se rigen por el horario

en que excretan los pájaros

 

                                             manecillas

que pueden cambiar de pista     

                                              /detenidas   

sin moverse a exceso de velocidad

 

Por la ventanilla botan envases

                           con sobras de música

 

Dejan atrás obstáculos

                                   /exhalan su edad

                                       /la marca

                                          /el Modelo y número

hasta que la tarde se convierte

en un bello y violento paseo por el Parque

 

Los disparos vienen desde todos los flancos

Son municiones de Agua   

                                        /de bajo calibre

que precipitan sobre el césped en guerra

 

Junglas del Sudeste asiático

                                 /vistas desde un Drone

a la Altitud de estos ojos

 

Batallas en miniatura

donde las mangueras de riego hacen nudo

                                      /tendiendo emboscadas

 

dibujando los frentes de combate

mientras sus gotas impactan en tobillo y muleta

                                              en aluminio y huesos

 

Selva húmeda en rehabilitación

                                                     /a cada paso.

 

 

 

 

PARQUES EN GUERRA II

 

                                                            Mangueras de regadío      municiones de Agua

                                                                        de bajo calibre      Parques en Guerra

                                                                        Selva húmeda

 

El regalo en boca

es la pesca industrial que deja el sabor

 

Plástico en la carnada      letras de canciones

que quedan atrapadas en las redes

junto al cardumen de Bancas del Parque numeradas

desde donde ver los combates de la tarde

                                        … Tan lejos del frente

pero igual habitadas de algas y tiroteos

 

Bancas ancladas en terreno alto

                                           /lejos de las gotas

donde todo lo que sucede y no se mueve

sirve de Blanco a los francotiradores

 

Ocupan buenas posiciones frente a la escena

                                          desplegadas sobre el Campo

según las órdenes que dicta el Manual

 

según el Diagrama hablado en sonido bajo

 

siguiendo los Planos de Construcción

del único secreto proyectado en el césped

                                      /luces

                                               /Gigantografía

La cara de Los Andes en cartón piedra

                                      /que mira a la ciudad

 

Ahí se exhibe la Colección de Armas:

herramientas culpables de falsas torturas

Planes de ataque que el enemigo conoce

 

algunos microgramos de Realidad

 

Papelillos de realidad, adulterados

el día en que se inaugura una Carretera Privada

 

camuflada con señaléticas y tatuajes

que por hoy

                    /hasta ahora

 

indican gratis por dónde no hay que ir.

 

Parques en Guerra       tobillo y muleta

                                    /huesos y aluminio

Selva húmeda en rehabilitación

                                                    /a cada paso.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Del libro en Construcción: SELLADO AL VACIO

 

Martes, 30 Octubre 2018 21:04

LA CASA BARCO / Víctor Hugo Díaz /

 

 

LA CASA BARCO

Víctor Hugo Díaz

 

                                                                          

  a Dominga en Domingo

 

Fue construida con madera salada

y le apodaron Paraíso

 

Es capaz de viajar sobre arena y cemento

El sol nublado, las sonrisas de verdad

y la brisa, son el combustible de esta nave

 

Su proa nunca ha enfrentado mareas

pero sí tormentas, bruma y requeríos.

 

Sus capitanes toman curso cada día de cada año

Atracando en puertos, batallas y épocas

sin moverse de ahí     sin dejar nunca el puente

mientras que la tripulación, quienes habitan la cubierta,

son cactus, ladridos, flores y árboles frutales

que plantaron juntos.

 

La carta de navegación, la de anoche

y todo lo que sucedió, ya no está

                                                se la llevaron temprano

ahora es parte de un cargamento de basura valiosa

                                                        con alguna dirección

dentro de un camión recolector fabricado en Asia.

 

Ellos prefirieron quedarse y tomar el rumbo

                                                         sobre suelos y mares tóxicos

pero los más contaminados de belleza

 

esos que permiten ver poco y muy claro

                                            casi con transparencia

y así entender lo que es un litro de pan

reconocer con el tacto un rostro en la oscuridad

leer y transcribir los sonidos

que gritan las piedras del patio

cuando las pisan en primavera

 

Ellos navegan cada día de cada año.

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